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9 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

Los filósofos también

Los filósofos también han identificado al sentimiento como el conjunto o el origen de las emociones, con lo que nos han mostrado una diferencia específica entre Sentimiento y Emoción. En la filosofía moderna, Hutcheson hablaría del “sentimiento moral”, es decir, de una especie de vivencia capaz de aprehender los principios del comportamiento humano, definición que nos deja a obscuras sobre el relativismo histórico y geográfico de los modos de aprehender y expresar estos sentimientos. Jacobi nos da una pauta maravillosa de sentimiento que yo agradezco, puesto que encuentro en ella un respaldo a la concepción que propongo acerca del Sentimiento. Jacobi se refiere al Sentimiento como un saber primario e inmediato, a diferencia del saber mediato del entendimiento. Con esta concepción serían tres las facultades básicas humanas: sentimiento, pensamiento y voluntad. Los románticos fueron más lejos, al considerar el Sentimiento como idéntico a la Intuición, o como la única facultad capaz de expresar la naturaleza y formas de la realidad. Aquí tenemos ya al Sentimiento con un gran contenido epistemológico, cualidad que, como se verá, es para nuestra propuesta una importante característica del Sentimiento. ¿Pueden los sentimientos ser reducidos a las sensaciones? se pregunta Condillac, con lo que bifurca las posibilidades de sincopar el sentimiento a lo orgánico, por una parte, o la de reservar su existencia sólo “al alma”. Como veremos luego, en mi opinión, el carácter epistemológico del sentimiento lo relaciona necesariamente con lo ético y lo estético, es decir, con el conocimiento sensible-identificador del mundo objetivo y subjetivo. Scheler ha trazado un semiarco de acción de los sentimientos, desde los que tendrían una vinculación muy estrecha con los estados afectivos, hasta aquéllos que poseerían un carácter terminantemente intencional. Stumpf hablaría, en este sentido, de “sentimientos sen- 198

sibles”, como el dolor, los placeres, etc.; de los “sentimientos vitales”, del bienestar y del malestar; “de los sentimientos psíquicos”, propios intrínsecamente del individuo, tales como tristeza, alegría, etc., aunque no son completamente independientes de la provocación y de la voluntad y, por último, de los “sentimientos espirituales”, que serían completamente independientes de los “contenidos peculiares de las vivencias”. Entre estos últimos se contarían los sentimientos religiosos y metafísicos, tales como “la beatitud, la paz... que se referirían al núcleo de lo que el autor llama la “persona espiritual”. Bergson dirá que “al lado de la emoción, que es efecto de la representación y que se superpone a ella, hay otra que precede a la representación, que la contiene virtualmente y que, hasta cierto punto, es causa de ella”. Con esto habría una gran independencia del sentimiento con relación al objeto o a la intencionalidad del sentimiento. Este pequeño resumen nos muestra que los sentimientos han sido clasificados en un espectro que va desde lo sensible orgánico hasta “lo espiritual”. En todos estos argumentos, hay un punto que no debemos perder de vista, esto es, la experimentación o la expresión de los sentimientos, cualquiera que sea su definición, implica el modo de ser del individuo, del “temple”. Yo afirmo que el Sentimiento Poético es ingenuo y que se compara a la del niño que ante el reproche que le había hecho alguien por llorar luego de una caída, había respondido: Yo no lloro porque soy cobarde; yo lloro porque me duele Esta expresión será usada en esta obra como el gran discriminador que dividirá el Sentimiento verdadero, del sentimiento vulgarizado. Consideraré como Sentimiento Verdadero el que hay en la ingenui- 199