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8 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

Balbín (España 1910)

Balbín (España 1910) parece sintetizar el doble eslabón en tres de sus versos amorosos: “Como eslabón oscuro y afilado hirió el dolor, en tu alma estremecida, y amor de Dios brotó, con chispa dura” José Camón Aznar, contemporáneo, nos ofrece varios botones de una muestra que se hace cada vez más grande: “Tener sed es amor. Cielos ausentes no de astros, de sed quieren ser llenos Universo, amor nutrido de su hambre” El mismo Luis Cernuda (1904-1963) no permanece impávido ante la atracción que el amor sufriente parece ejercer sobre todos. Quiero vivir cuando el amor muere muere, muere pronto, amor mío Los más grandes, entre los contemporáneos, también han creído oportuno rendir su tributo sentimental al amor que sólo trae asperezas. Antonio Machado (1875-1939) escribe con lágrimas de sufrimiento en las mejillas lo que ahora leemos; pero lo hace con la maestría del poeta que sabe lo que es poesía y se sabe Poeta: Los golpes de martillo dicen la negra caja; y el sitio de la fosa los golpes de la azada... No te verán mis ojos 210

¡Mi corazón te aguarda!” Miguel Hernández (1910-1942) nunca fue impasible al sentimiento entendido como amor en perpetuo sufrimiento. “Me tiraste un limón, y tan amargo, con una mano cálida, y tan pura que no menoscabó su arquitectura y probé su amargura, sin embargo” Como una reivindicación ante tanto sufrimiento de papel de celofán, una copla tarijeña (los tarijeños son muy irreverentes) dice: “Al pasar por tu balcón, me tiraste con un ladrillo, voy a seguir pasando, porque estoy construyendo” Juan Ramón Jiménez, uno de los más grandotes, también supo deleitarse con el almíbar de azúcares agrios “Y no acababa... ¡Y tú te desasiste, sorda y ciega a mi llanto y a mi anhelo y me dejaste, desolado y triste, cual un campo sin flores y sin cielo” ¿Y los otros grandotes? ¿Bécquer? Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí: y pasa sonriéndose y yo digo: ¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa 211