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11 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

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11 La Emoción Emoción y Sentimiento Se ha confundido la Emoción con el Sentimiento, aunque algunos pretenden diferenciarlos bajo la premisa de que los sentimientos pueden ser corporales, tales como los de calor, dolor o frío, mientras que las emociones describirían “cosas no materiales” como amor, odio, alegría... Por otra parte, se ha intentado explicar que las emociones serían más fuertes que los sentimientos, pero que la pasión lo sería más que ambos. Con Aristóteles, sentimientos, emociones y pasiones serían las “tres clases de cosas” que se encontrarían en el alma; desde entonces, las opiniones de los filósofos han sido variadas con relación a las emociones. Las hubo desde quienes han creído que deberían cultivarse sólo las que causarían placer y alegría, hasta los que han creído que era necesario controlarlas por medio de la Razón como “pasiones no analizadas”. Los estoicos llegaron más lejos, dijeron que era necesario descartarlas, porque se suponía que eran “un estorbo para el ánimo”. Esta perturbación desequilibraría la tranquilidad que solo la Razón estaría en condiciones de traer. Habría también emociones “buenas” y “malas”. Los cristianos, con San Agustín, relacionaron las emociones con la voluntad. Lo que importaría no sería la emoción como tal, sino la manera en que fuera querida. “La voluntad justa es un amor bueno; la voluntad perversa, un amor malo”. Leibniz, Wolff, Herbart, por su parte, consideraron que las emociones eran una forma inferior de actividad intelectual, como un conocimiento confuso, sin lógica propia, más 271