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5 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

Y de este modo, termino

Y de este modo, termino este punto que intuyo será tan controversial, como cualquiera de los otros que conforman la presente obra. El Ente y el Ser Hemos definido al Ente concreto como el individuo, el yo subjetivo, la persona con sus características físicas y psicológicas que la singularizan de los demás entes. Por ejemplo, Carlos, María, Viviana… sobre la base de esta definición afirmo que el Ente concreto no puede ser el personaje de ningún arte, debido a que su subjetividad es siempre utilitaria. El Ente concreto se guía siempre por la recompensa desde la aprobación por parte de sus semejantes, hasta los honores a los que se cree con derecho. Se guía por lo contingente. Ese utilitarismo lo margina de cualquier capacidad de ser símbolo o personaje de lo poético en cualquiera de sus manifestaciones artísticas. Pero no debemos confundir la individualidad del personaje con la individualidad del que lo crea. Mi oposición es al individualismo del creador, el que pretende ser simultáneamente él mismo y el personaje creado. Tomemos a Don Quijote, el más individualizado de todos los personajes novelesco. La individualización de Don Quijote es poética, es la de un símbolo del Ser Particular (El Caballero) y no del Ente concreto (Cervantes) Si el autor hubiera puesto a Don Quijote como una excusa literaria para volcar en él todas sus frustraciones, amarguras, deseos… de tipo subjetivo, la primera novela moderna de la historia nunca habría llegado a ser más que un panfleto cualquiera, como son la mayoría de las producciones “literarias” que tenemos que soportar cada día. Estas expresiones de los instintos del Ente concreto, utilitarios y desprovistos completamente de dignidad e intuición poética, vulgarizan la dignidad del Ser y, lo que es peor, no constituyen la excepción, sino la penosa regla de nuestra produc- 286

ción supuestamente literaria. En este sentido, debo afirmar que la irrupción del Ente concreto en el poema, ocasionando la vulgaridad a la que nos referimos, es una expresión muy representativa del atraso evolutivo del Ser. A estos Entes Concretos es preciso recordarles constantemente que tanto sus frustraciones como sus deseos de entes, utilitarios por definición encontrarán un asilo adecuado en el Diario Íntimo. Acudan a él, y escriban en él. Pongan en él todo lo que los angustia y, si así lo desean, pónganlo en verso, pero recuerden que el Poema no se ha hecho para que se vulgarice con vuestros pequeños problemas de Ente concreto, dado que el Poema es del y para el Ser, y el Ser se interesa sólo por lo que tiene que ver con el Ser, tarea fundamental de cualquier arte, no con las desviaciones sentimentalidad del individuo o Ente concreto. Si el Diario Íntimo no les es suficiente, escriban folletos, redacten panfletos, denuncien en papel sellado… hagan cualquier cosa, pero no vulgaricen el Poema. Ya tenemos suficiente con las canciones de moda, tan espantosamente repetidas en los medios de comunicación masiva, cuyas letras generalmente son insinuaciones utilitarias del Ente concreto, las que se podrían resumir en la frase de una canción muy de moda: Devórame otra vez. La Vulgaridad, grotesca y grosera, en la Prosa y/o el Verso Utilitarios son dos formas de expresión del Ente concreto. Otra de las formas por las que el Ente concreto irrumpe en el arte es el Esnobismo. El esnobista metido a poeta escribe legajos confesionales de tipo existencial como si fuera un montañero solitario pleno de soledad metafísica. Cada vez que leemos a estos caballeros de la nada nos imaginamos a un erizo con las púas hacia adentro a cada movimiento sus almas se sientan punzadas y condenadas a sufrir con todas las espinas del Redentor. Este Ente concreto se pone a sí mismo 287