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LA LEY DEL SAQUEO

Los romanos eran grandes

Los romanos eran grandes tipos para la iniciativa Una prueba de ello fue el hecho de que, sin tener una curva de experiencia en el arte de la navegación, deciden conformar una flota La que serviría para enfrentar nada menos que a los cartagineses, descendientes directo de los fenicios, reyes indiscutibles de los mares Pero pudo más la voluntad que la fama; los romanos vencen en la batalla de Milas, (-260) y en la del Cabo Ecnomo (-256) Al parecer, esta última batalla naval fue la más grande en la historia antigua, pues en total se enfrentaron 600 barcos de guerra Pero, por la ley del Karma, los romanos pierden la batalla de Bagradas El Senado romano envío una nueva flota para salvar a los sobrevivientes, flota que a su retorno fue diezmada por una tormenta Hundió la mayor parte de los barcos, dejando sólo 84 de los 364. La naturaleza en contra de la “Armada Invencible” de los españoles, 18 siglos después, fue una versión de tercera mano de las dos primeras Pero Roma toma aliento de la nada y triunfa en Palermo (¡Palermo!) Pero luego se enfrentarían con nada menos que Amílcar Barca quien detuvo la marcha saqueadora romana Los romanos piensan que tal vez había llegado el momento de cambiar la estrategia de los tratados de buena voluntad Anulan el anterior y redactaron uno nuevo en el que Siracusa ya no estaba obligada al tributo 34

De esta manera, con el nuevo tratado de amistad, el Senado Romano y Hierón II inician un idilio de telenovela épica. El Senado acepta la conformación de otra flota, dirigida esta vez, por Cayo Lutacio Cátulo, la que vence a los cartagineses en Egadas Ante lo inevitable, Cartago pide la paz, abandona Sicilia, hace grandes actos de contrición y promete respetar el pudor de Siracusa En señal de desprendimiento, paga una cuantiosa indemnización de guerra, la que sería primera, pero no la última. Los Elefantes héroes La experiencia nos enseña que los mercenarios son conocidos por la volatilidad de sus lealtades Esta verdad, no estaba en la sesera de los cartagineses cuando conformaron su ejército con soldados mercenarios Para revolver más el avispero, en los momentos en que los romanos se hacían más fuertes, el senado cartaginés tuvo una ocurrencia extraña: Negó los fondos para pagar a los mercenarios Éstos se alzaron en armas, Roma apareció otra vez y Cartagena tuvo que firmar otro convenio de paz El Senado Cartaginés fue conminado a mostrar otra señal de desprendimiento en su tarea de financiar el déficit fiscal romano De esta manera se constató que la sangre fenicia de los cartagineses no quedaba atrás en comparación con la leche de loba de los romanos Especialmente en cuestiones de robos llevados a cabo a punta de lanza Después de pagar los gastos de la matanza mutua, decidieron resarcirse de las pérdidas cargándolas sobre alguien que no fuera uno de ellos 35

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