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LA LEY DEL SAQUEO

Ahí estaba la

Ahí estaba la península Ibérica y sus minas de plata Amílcar Barca, cartaginés de cepa, fue el iniciador de la aventura bélica-empresarial y luego, Asdrúbal, fundador de la ciudad de Cartagena Los romanos consideran una ofensa que otros saquearan donde ellos podían hacerlo, por lo que deciden iniciar la Segunda Guerra Púnica Pero esta vez tendrían que encontrarse con el hijo de Amilcar Barca, Aníbal, uno de los más grandes estrategas militares de la historia Y no es para menos, pues hizo algo que inclusive los locos de la época consideraban como locura Aníbal se entrevista con 35 elefantes (no se sabe bien si tenían pasaportes africanos o asiáticos) y los convence de algo inusitado Les dice que serían los personajes más ilustres de todos en la competencia por el derecho de escribir la gloria del mundo Directo desde la selva, donde la temperatura llega a 45 grados a la sombra, los elefantes, sin no saben lo que estaba sucediendo Se vieron atravesando los Alpes y los Pirineos a temperaturas que llegan a -40 grados bajo el sol La introducción adelantada de tanques en los asuntos de la guerra tiene un efecto paralizante entre los romanos En la batalla de Cannas, -216, los romanos ven con pavor que de la nieve surgen trompas y patas que pesan tonelada sobre tonelada Los elefantes hacen estragos entre la infantería romana Permiten que los cartagineses pasen a cuchillo a los sobrevivientes Estos dignos antecesores de los Panzer nazis, recibieron honores al lado del mismo Aníbal; sin embargo, como sucede siempre: 36

Donde hay unos hay otros, en este caso, donde había un Aníbal aparecía Escipión el Africano, general de Roma. Escipión y los Elefantes Es el único general en la historia que, en vez de estudiar la estrategia de los generales enemigos, examina la táctica de los elefantes El estudio del comportamiento paquidermo dio sus resultados Escipión descubre que los elefantes, huérfanos de las maravillas del GPS atacan siempre en línea recta, como hacen las locomotoras Ése y no otro sería el punto débil del enemigo Escipión adiestra de tal manera a las legiones romanas que cuando se enfrentan otra vez con los elefantes, ya no huyen despavoridos Más bien, realizan formaciones y contra-formaciones perfectamente sincronizadas, para darles paso libre De este modo, cada elefante, al no encontraba resistencia frontal, pasan libremente por los senderos que los soldados dejan a su paso Cada un elefante, indiferente a las lamentaciones del faquir que lo guía, usa la franja libre que le corresponde Los romanos, desde los laterales de cada hilera, les clavan lanzas en las panzas, con gran seguridad y destreza Si en la época, hubieran existido las sociedades protectoras de animales, habrían hecho una denuncia directa a las NNUU No para reclamar la matanza de hombres, sino por el acto en contra de los pobres elefantes, que sólo querían aplastar a los soldados romanos La Batalla de Zama Los bandos se trenzan en otra batalla; esta vez la decisiva, Zama 37

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