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CON HEIDEGGER SOBRE NIETZSCHE

tido de culpa. Cuando

tido de culpa. Cuando leemos estos párrafos, quedamos confundidos al enterarnos que Nietzsche no conociera que los hombres superiores, los que detentan la voluntad de poder, ya habían existido desde la aparición de los grupos humanos, divididos por el miedo. EL ETERNO RETORNO DE LO MISMO ¿Cuál es tu opinión, respetado Heidegger, de eterno retorno de lo mismo, tal como lo plantea Nietzsche? Nietzsche comprende todo “sentido” como “fin” y “meta”, pero, fin y meta como valores. De acuerdo con ello, puede decir: “La absoluta carencia de valor, de sentido, la carencia de meta en sí, es el principal artículo de fe” del nihilista” Sin embargo, una vez que los nuevos valores impuestos por la cofradía de los hombres superiores estén en vigencia, seguramente tendrá algo que ver con la identificación de metas La carencia de valor y de meta tampoco puede significar ya un defecto, el mero vacío y la mera ausencia. La palabra metafísica es: el eterno retorno de lo mismo… el ente que tiene el carácter fundamental de la voluntad de poder sólo puede ser, en su totalidad, eterno retorno de lo mismo. El significado de “Eterno retorno de los mismo” se presenta un tanto oscuro al entendimiento 150

El poder no conoce metas “en sí” a las que podría llegar para permanecer en ellas, lo importante es la sobrepotenciación. Por ello, para el ente como voluntad de poder no hay ninguna meta fuera de sí hacia la cual progresar saliendo de sí mismo. En el Camino está en la Meta Hay una percepción del zen taoísta que podría explicar adecuadamente el concepto: “El camino está en la meta”; en este caso, la “meta que está en el camino” es la continua repetición de lo mismo, por lo que nada externo a esa meta-camino existiría fuera de ella La voluntad de poder, en cuanto sobre-potenciación de sí misma, retorna esencialmente a sí misma y da así al ente en su totalidad, es decir al “devenir”, el peculiar carácter de movilidad. Ahora bien, el ejercicio del poder eterno y carente de meta de la voluntad de poder es, no obstante, al mismo tiempo necesariamente finito en cuanto a sus situaciones y formas, pues si fuera infinito en este respecto, en concordancia con su esencia como acrecentamiento, tendría que «crecer infinitamente». Si el ejercicio del poder y carente de meta de la voluntad de poder es finito, habría una contraposición en denominar como “Eterno retorno de lo mismo” a lo que, anticipadamente ya exige un fin, por lo que será preciso preguntar: ¿en qué mo- 151

Nietzsche y Homero, la vida como voluntad de
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