FIDELIDAD AÑO17

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Fidelidad

The Laurens’ Character... more than a class.

Los benefecios

de una relación

con tu mascota

Un perro es un

excelente compañero

para un niño, una

fuente de afecto y de

aprendizaje y además

pueden aportar

ventajas al desarrollo

del pequeño.

www.laurens.edu.mx


La fidelidad un valor personal

Escrito por: Katherine Giraldo

La fidelidad, a veces la relacionamos solamente a las parejas, pero no sabemos que en realidad es aplicable

a muchas otras cosas y áreas de nuestra vida. Se encuentra presente en nuestras relaciones con los amigos,

familia, compañeros de trabajo y si eres una persona de fé, en la relación que se tiene con Dios.

La fidelidad es cumplir con lo que somos, con lo que queremos, con lo que prometemos a otros, pero

primero a nosotros mismos. Muchas personas se preocupan por solamente serle fiel a su pareja, pero se

olvidan de guardar fidelidad a sus principios, a sus deseos.

Debes ser fiel con lo que piensas y realmente anhelas para alcanzar la felicidad.

Si tus principios son la honradez y el ser una persona correcta, ¿por qué escuchar propuestas que vayan

en contra de ello?, ¿por qué caer en la seducción de la vida fácil?

La fidelidad, antes que cualquier cosa, es el compromiso que firmamos con nosotros mismos para hacer

lo que verdaderamente anhelamos.

“Cumple lo que prometes...”.

Eclesiastés 5:4


Be faithful

in small things

because it is in

them that our

strength lies.

Mother Teresa


‘Hachiko’, el perro que enseñó al mundo

el significado de fidelidad.

Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la provincia

de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita,

macho.

La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses

de edad fue enviado a la casa del profesor del

departamento de Agricultura de la Universidad de

Tokio, el Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su

hogar, cerca de la estación Shibuya y allí demostró ser

un bondadoso y amable dueño. El perro, por su parte,

lo adoraba.

Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo

hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar

la casa todas las mañanas con el profesor y caminar

junto a él hasta la estación Shibuya.

El perro observaba como su dueño compraba el billete

y luego desaparecía entre la multitud que abordaba

el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse

en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien

regresaba de su trabajo por la tarde.

Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del

profesor con su perro se volvió familiar en la estación

Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se

diseminó por los alrededores con mucha facilidad.


Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy

buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad.

Él falleció antes de poder regresar a casa.

A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo.

Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día

tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así,

el perro iba cada mañana a la estación, esperaba el día entero y al llegar la hora de

regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a áquel que amaba. No

tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su

diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca

pereció.

La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un

extraordinario efecto entre los japoneses pobladores

de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura

más amada del área.

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes

de Shibuya contrataron a Teru Ando, un famoso

escultor japonés, para que realizara una estatua en

honor a Hachiko. La estatua de bronce fue colocada

enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.

Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko

falleció al pie de su propia estatua debido a su edad,

pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru

Ando se hicieran famosas por todo Japón. Hachiko

acudio todos los dias, durante los diez años que

sobrevivio a su dueño, a buscarlo entre la multitud en

la estación.

Escrito por: Cristobal Roselló


Los beneficios de una

relación con tu mascota.

Hoy en día, padres adoptan canes para que acompañen a sus

hijos o para tener un perro guardián en casa. Sin embargo, están

haciendo más que eso, están dándole a sus niños un profesor

particular en la escuela de la vida.

Los perros pueden aportar beneficios a los niños; pueden ser una

importante influencia en el desarrollo psicológico del niño. Los

animales permiten el aprendizaje de valores como el respeto, la

fidelidad, la comprensión del sufrimiento ajeno o la percepción de

que hacer daño no es bueno.

Fomenta el sentido de la responsabilidad

Aunque, honestamente hablando, sabemos que el perro es cuidado

y mantenido casi al 100% por los padres, el hecho de tener un

perro para un niño implica muchas cosas de forma inconsciente.

Primero que nada, fomenta un cierto sentido de la responsabilidad,

que si es bien llevado, podría beneficiar mucho al pequeño. A los

niños les encanta imitar a sus padres y hermanos mayores, por lo

que al verlos en sus roles de cuidadores alimentando, bañando, y

paseando al perro, ellos querrán hacer lo mismo. Se verán como

otros padres de la mascota y florecerá la necesidad de cuidar y

proteger a otro ser.

Aumenta la autoestima

El bienestar psicológico es un beneficio muy importante de tener

un perro para los niños. El aumento de los niveles de autoestima

son impresionantes y esto se ha revelado en respetables estudios

científicos durante muchos años. Sin duda alguna, la relación que

se construye entre un niño y su mascota, puede llegar a ser tan

estrecha que hace que el niño se sienta una persona muy querida

y valorada. El cariño de un perro es de los más incondicionales.


Ayuda a tener una buena salud

Aunque no se les atribuya directamente, los beneficios de tener un

perro para los niños también se reflejan en la salud, de hecho, son muy

significativos. La interacción perro/niño disminuye el estrés y la depresión.

El simple acto de abrazar o acariciar al perro regula la presión arterial y el

ritmo cardíaco. Al mismo tiempo, reduce las afecciones psicosomáticas

producidas por fuertes emociones, tales como: ansiedad, agresividad,

dolores de cabeza o abdominal, problemas cutáneos y alteraciones del

ritmo alimenticio. Así mismo, ayuda a regular el apetito del niño.

Mejora las habilidades sociales

Un perro es un compañero fiel, un amigo para toda la vida. Así lo ven los

niños y esas percepciones se desarrollan estando en compañía de una

mascota y se traducen, luego, a otras personas. Tener un perro fomenta el

compañerismo y la amistad, ayudando al niño a adaptarse a la convivencia

con otras personas, en especial con la familia y con otros niños.

Las habilidades sociales y la comunicación crecen, el perro es el enlace

perfecto entre el mundo interior del niño y el mundo exterior, y hace más

sencillo todo el proceso de interacción y expresión. Por ello, las terapias

con perros para niños autistas consiguen obtener excelentes resultados.

El círculo del amor

Observar las interacciones entre perros y niños es algo hermoso. Un

perro hace que la empatía y el amor se geste en el corazón del niño.

Los sentimientos que se generan son tan inocentes como poderosos e

importantes.

Tener un perro les habla y enseña a los niños acerca del amor sin prejuicios

y condiciones. Con el tiempo, viene a ser más importante y natural jugar y

acariciar al perro que dedicarse a otras actividades ociosas o con tendencias

negativas. La intimidad que se crea aporta al niño una sensación de

seguridad cuando los mayores no se encuentran presentes, el perro es

como un escudo protector.

Fuente: https://www.expertoanimal.com

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