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Edición 13 de febrero de 2018

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13 DE FEBRERO DE 2018 2 POLÍTICA “Andrés Manuelovich” o las miserias Quincenario editado por prensa Latina de la democracia mediática Por Andrés Mora Ramírez* En sociedades desiguales como las latinoamericanas, con institucionalidades frágiles y sistemas políticos en franca degeneración, el control de los medios de comunicación y la capacidad de producir y difundir contenidos mediáticos se ha convertido en un factor determinante en las luchas por el poder y la construcción de sentido común. El partido mediático y su hermano siamés, el partido judicial, son los protagonistas de los golpes de Estado de nuevo cuño perpetrados en América Latina en los últimos años. Allí donde los pactos entre élites han fracasado y la partidocracia —más atenta a los intereses del capital que a las necesidades y aspiraciones de las grandes mayorías— se desguaza en sus propias contradicciones, la emergencia del llamado partido mediático, articulado en torno a los grupos económicos y las empresas de la comunicación, es el recurso al que apelan los poderes fácticos —locales y extranjeros— para mantener el statu quo. No en vano son el partido mediático y su hermano siamés, el partido judicial, los protagonistas de los golpes de Estado de nuevo cuño que hemos sufrido en nuestra América en los últimos años. En esa dinámica que va configurando nuestras democracias mediáticas, llegado el tiempo electoral, las campañas sucias y la desinformación sobre movimientos y liderazgos más o menos de izquierda —que puedan constituirse en eventuales desafíos al orden dominante— devienen prácticas sistemáticas e inescrupulosas con las que el partido mediático inocula el miedo entre la opinión pública, especialmente entre los grupos más “vulnerables” al tóxico de sus mensajes. Acciones de este tipo las hemos presenciado, por ejemplo, en el golpe de Estado perpetrado contra Hugo Chávez en Venezuela en el año 2002, como quedó magistralmente retratado en el documental La Revolución no será televisada o en la polémica elección que, en 2006, llevó a la presidencia de México a Felipe Calderón entre acusaciones de fraude y una despiadada guerra mediática de Televisa y TV Azteca contra el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO). También en Centroamérica hemos sido testigos de ese modus operandi de las élites políticas y económicas que, una y otra vez, echan mano al expediente del terror, la manipulación de encuestas o la invención de enemigos externos y elucubradas conspiraciones del llamado “castro-chavismo”, para descarrilar el libre juego democrático que dicen defender: lo vivió el FMLN de El Salvador en los procesos electorales de 2009 y 2014; el Frente Amplio en Costa Rica en la campaña del 2014; y en Honduras durante el golpe de Estado de 2009 y, más recientemente, en los fraudulentos comicios de 2017 que desembocaron en la reelección del presidente Juan Orlando Hernández. En este país, la expulsión del grupo musical Los Guaraguao, que se dio en el marco de una alerta lanzada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre “infiltración de ciudadanos venezolanos” en las votaciones del pasado mes de noviembre, deja al descubierto las paranoias de nuestra clase política y los fuertes tentáculos que estrangulan a la democracia en América Latina. A LA CARGA CONTRA MORENA A tono con los vientos conspirativos que soplan a escala global, México nos ofrece ahora un nuevo caso para esta antología del absurdo: la dirigencia vinculada a la campaña del candidato José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional, sin presentar una sola prueba pero gozando de mucho eco en los medios de comunicación hegemónicos, se ha enfrascado en atacar a López Obrador presentándolo como el candidato que despierta las simpatías de Caracas y hasta lanzaron el bulo del apoyo de Moscú al líder de MORENA, a quien llaman “Andrés Manuelovich”, y advierten sobre la injerencia rusa en las elecciones —vía ataques cibernéticos— con el objetivo de “meterse por la puerta de atrás para afectar a Estados Unidos e influir en la región”. Detrás de estas maniobras se desliza la sombra del publicista venezolano Juan José Rendón, quien hace apenas unos días declaró a una revista mexicana que haría “lo que esté a mi alcance para que AMLO no llegue a la Presidencia”. En respuesta, López Obrador divulgó un video en el que aparece en el puerto de Manuel López Obrador, líder del partido MORENA, objeto de burla mediática para influir en el electorado de México e impedir su acceso a la presidencia. Veracruz y, con sarcasmo, afirma estar esperando que emerja el submarino ruso “que me trae el oro de Moscú”. Estos episodios invitarían más al humor que a la preocupación, si no conociéramos al personaje que está detrás de esos rumores, los intereses inconfesables a los que se vende como mercenario, y las nefastas consecuencias que estas maniobras mediáticas tienen para la construcción de democracias auténticas, participativas y plurales en nuestra región. Desgraciadamente, cuando faltan las ideas y los argumentos, y cuando no se puede mirar a los ojos al pueblo, solo quedan la mentira, la manipulación y las bajezas como armas de la política mafiosa. Y ahí, las derechas latinoamericanas se mueven a gusto en su lodazal. *Docente e investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica. Colaborador de Prensa Latina. ORBE CIRCULA SEMANALMENTE EN CUBA Y COMO SUPLEMENTO EN: México (La Jornada), El Salvador (Co Latino), Bolivia (Cambio) Periódico Internacional editado por Prensa Latina, Agencia Informativa Latinoamericana S.A. Presidente: Luis Enrique González. Vicepresidenta Editorial: Lianet Arias Sosa. Director Editorial: Jorge Petinaud Martínez. Editor jefe: Frank Agüero Gómez. Director Artístico: Anathais Rodríguez Soto. Diseño: Chelsy Escalona Suárez. Corrector: Yailé Balloqui Bonzón. Corresponsalías: Alemania, Angola, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, China, Ecuador, Egipto, El Salvador, España, Francia, Guatemala, Grecia, India, Italia, Líbano, México, Nicaragua, ONU, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Rusia, Serbia, Siria, Sudáfrica, Uruguay, Vietnam y Washington. Redacción y Administración: Vicepresidencia Editorial de Prensa Latina. Calle 21 No.406, entre F y G, Vedado, La Habana. Cuba. Telf.: 7832 8875. Correo electrónico: orbe@pubs.prensa-latina.cu

13 DE FEBRERO DE 2018 Quincenario editado por prensa Latina POLÍTICA ESTADOS UNIDOS Gira de injerencia, chantaje y amenazas Por Roberto García Hernández La recién finalizada gira latinoamericana y caribeña del secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, revivió el fantasma de los golpes militares, la controversial Doctrina Monroe y la amenaza del uso de la fuerza como elementos básicos para la defensa de los intereses hegemónicos de Estados Unidos en la región. Poco antes de comenzar el periplo, Tillerson arremetió contra Venezuela en una conferencia el 1 de febrero en la Universidad de Texas, en Austin, en la cual instigó de forma abierta a derrocar al presidente Nicolás Maduro mediante cualquier vía. Al respecto, el jefe de la diplomacia estadounidense señaló que en la historia de esa nación suramericana y de otros países del área, frecuentemente son los militares quienes se ocupan de esto, cuando la situación se torna demasiado difícil. El exempresario petrolero también habló sobre asuntos de política interna de Cuba, al exponer condiciones sobre cómo le gustaría a su país que fuera el sistema electoral de la Isla, posición rechazada de inmediato por la cancillería de la nación antillana. Con su recorrido, Tillerson intentó restaurar la imagen de Estados Unidos entre los latinoamericanos, la cual, según expertos norteamericanos, se desplomó desde que Trump asumió la jefatura de la Casa Blanca en enero de 2017. Una encuesta reciente de la empresa Gallup reveló que en América Latina la confianza en el liderazgo de Washington descendió de un 49 por ciento en 2016 —bajo la administración de Barack Obama— a un 24 por ciento el año pasado. La gira tuvo lugar en un momento difícil para Estados Unidos, y en el caso de México, su primera escala, enfrentó las críticas por las dilaciones en el proceso de modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), y las intenciones de Trump de construir un muro en la frontera común. El enviado de Washington llevaba una misión casi imposible de cumplir. Otro punto de fricción en ese país lo resaltó el canciller Luis Videgaray, al afirmar que en ningún caso el gobierno mexicano apoyaría una opción con el uso de la violencia, interna o externa, para llegar a un arreglo sobre la situación en Venezuela. COINCIDENCIAS Y ALGUNAS DISCREPANCIAS Mauricio Macri, uno de los principales aliados de Estados Unidos en el hemisferio occidental, no estuvo a la altura de lo esperado por Tillerson en cuanto al apoyo a una línea extrema contra Venezuela, pues aunque coincide en el objetivo de terminar con el mandato de Maduro, prefiere mecanismos electorales y con el apoyo a la oposición. Entre otros temas, Macri y Tillerson abordaron aspectos sobre la Cumbre de Jefes de Estado del Grupo de los Veinte 3 (G20) que tendrá por sede a Buenos Aires a finales del presente año. Durante su breve estancia en Perú, el 6 de febrero sostuvo un encuentro de casi una hora con el presidente Pedro Pablo Kuczynski, un día después de que Tillerson se reuniera con la canciller Cayetana Aljovín, con quien también departió sobre el tema venezolano y dejaron abierta la posibilidad de excluir al país bolivariano de la VIII Cumbre de las Américas. En Colombia los asuntos prioritarios de las conversaciones con el presidente Juan Manuel Santos y la canciller María Ángela Holguín se concentraron alrededor de Venezuela, el narcotráfico, el comercio bilateral y el cumplimiento de los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Tillerson cerró su gira en Jamaica, donde se entrevistó con el primer ministro Andrew Holness, repitió sus declaraciones injerencistas contra Venezuela y según expertos esbozó una especie de chantaje a las más pequeñas naciones del Caribe para obtener su apoyo en el cerco que Washington pretende imponer al gobierno de Maduro. Al respecto, poco antes de arribar a Kingston, anunció un acuerdo con Canadá y México para formar un grupo que analice cómo mitigar el impacto de posibles sanciones petroleras a Venezuela. Por su parte, Holness calificó de “franco y cálido” su diálogo con el secretario de Estado, en momentos en los que las dos naciones intentan diversificar sus relaciones en todos los ámbitos, en particular el comercio. Con toda esta carga de política doméstica y de proyecciones negativas de Trump hacia el área, Tillerson llevaba una misión casi imposible de cumplir. Además de afianzar las bases de los intereses geopolíticos de Washington en el área, debía borrar la imagen negativa respecto a la nación norteña, de lo cual no es justo acusar solamente a Trump, es una herencia dejada por siglos de agresiones, amenazas e injerencias. CUMBRE DE LAS AMÉRICAS Contradicciones y paradojas en torno al tema central Por Manuel Robles Sosa Corresponsal/Lima La Cumbre de las Américas, programada para Lima en abril próximo, tratará sobre gobernabilidad y lucha anticorrupción en un país cuyo Presidente tiene serios problemas de ese tipo, por los que podría dejar el cargo antes de la cita. Así lo señalaron diversos dirigentes políticos y analistas en declaraciones a Orbe, mientras en el Congreso de la República avanza, con creciente apoyo, la concertación de un proyecto para destituir a Pedro Pablo Kuczynski por “incapacidad moral permanente” debido a indicios de corrupción. El columnista Augusto Álvarez, del diario La República, comentó que lo más probable es que el mandatario deje el cargo antes de la Cumbre de las Américas por su fragilidad y las acusaciones de corrupción en su contra y sea reemplazado por el primer vicepresidente, Martín Vizcarra, ahora embajador en Canadá. Señaló que mucho se especula sobre la asistencia de los presidentes Donald Trump y Nicolás Maduro, pero “lo más probable es que, como van las cosas, el que no estaría como anfitrión es el presidente Pedro Pablo Kuczynski”. Explicó que es altamente probable que para el 13 de abril, cuando se inaugurará la cita, Kuczynski ya no esté en el cargo, pues en el Parlamento avanza el proyecto de destituirlo, algo de lo que se libró en diciembre pasado por la defección de una fracción del mayoritario partido Fuerza Popular (FP). Tres días después, el mandatario indultó al expresidente y mentor de FP, Alberto Fujimori, con el declarado fin de “reconciliar al país” para la sostenibilidad de su Gobierno, pero la medida generó rechazo masivo y sigue polarizando al país. Una encuesta privada verificó que 53 por ciento opina que debe dejar el cargo y 87 por ciento no cree sus explicaciones sobre los contratos entre una empresa suya y otra vinculada con la brasileña Odebrecht, en los que sus críticos consideran que aprovechó su poder político, en la década pasada. Parece fuera de lo real intentar discutir sobre corrupción y gobernabilidad cuando la sede de la reunión está que arde. El secretario general del progresista Movimiento Nuevo Perú (MNP), Álvaro Campana, ratificó la decisión de su bancada legislativa de presentar un proyecto de vacancia presidencial y destacó la inclusión del tema de la corrupción en la cumbre. Añadió que ese flagelo socava las frágiles democracias latinoamericanas y es preciso discutir sus causas y cómo atentan contra el desarrollo sostenible, con igualdad y derechos plenos para todos. “Sin embargo, es un contrasentido la realización de la Cumbre de las Américas en un país donde el presidente ha perdido toda credibilidad por sus vínculos con la corrupción y su apuesta por la impunidad”, expresó. El dirigente del Partido Socialista de Perú, Hugo Cabieses, consideró “paradójico, por no decir risible” que Kuczynski convoque a la cumbre del 13 y 14 de abril “cuando no se sabe si seguirá como Presidente en esa fecha”. El ex primer ministro Salomón Lerner, empresario y miembro del bloque progresista Juntos por el Perú que integran los partidos comunistas y otras fuerzas, dijo que Kuczynski debe renunciar y así lo consideran empresarios que lo apoyaban. Apuntó que, cuando la Cumbre de las Américas se apresta a tratar sobre gobernabilidad democrática y lucha contra la corrupción “no podemos imaginarnos cómo un Presidente que no ha podido actuar frente a la corrupción” puede seguir en funciones. El analista político Gustavo Espinoza apuntó que la citada cumbre tiene como anfitrión a un Gobierno “seriamente cuestionado por el mal de la corrupción y que los mandatarios de la región serán recibidos por alguien que tiene la mano forrada en oro, como consecuencia de negocios turbios e ingresos ilícitos”.