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Manual de Diplomado en Valores

Material de apoyo para el diplomado en valores 2018

Para

Para tener en cuenta! relación con uno mismo (estilo de vida) y la que se refiere a la sexualidad (matrimonio y familia). SÉ TU MISMO Había una vez, en un lugar y en un tiempo que podría ser cualquiera, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto un árbol, que estaba profundamente triste. El pobre tenía un problema: no sabía quién era. El manzano le decía: "Lo que te falta es concentración, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil". El rosal le decía: "No le escuches. Es más sencillo tener rosas, y son más bonitas". El pobre árbol, desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, pero como no lograba ser como los demás se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Conócete, escucha tu voz interior, la voz de tu conciencia." Y dicho esto, el búho desapareció. ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? Se preguntaba el árbol desesperado. Entonces, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tienes una misión, cúmplela. Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz El primer gran regalo que podemos dar a otros es un buen ejemplo. SABER MIRAR Cuentan de aquel personaje que se arrojó a la calle desde el décimo piso de un edificio, a medida que iba cayendo fue descubriendo -viendo a través de las ventanas- la intimidad de sus vecinos: las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común. En el instante de chocar y morir contra el pavimento, había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta 36

falsa valía la pena ser vivida. Para tener en cuenta! Las personas al madurar, saben más y juzgan mejor sobre lo que es bueno. Y si procuran vivir con rectitud, alcanzan la sabiduría. Es recto el que responde a lo que cree que exigen las cosas y no se deja desviar ni por el egoísmo ni por el miedo. El que vive como piensa, y para pensar rectamente busca formar su conciencia de acuerdo con la verdad y el bien. La familia se encuentra en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto se opone al amor. A la familia está confiado el cometido de sembrar las bases de la conciencia moral recta, formando a los hijos con el buen ejemplo. El recién nacido nace desprotegido, hay que dárselo todo y luego enseñárselo todo: necesita aprender a hablar y a escribir; a caminar, a distinguir lo que puede comer y lo que no; a tratar a los demás y a comportarse en la convivencia, etc. Sino se le educa no despliega sus capacidades: si no hay un ambiente en que se hable, no aprende a hablar; sino se le enseña a andar erguido, anda agachado; sino vive en un medio culturalmente estimulante, no despliega ninguna capacidad cultural, ni artística, ni musical. Sus capacidades vienen dadas por su naturaleza, pero el despliegue de esas capacidades necesita educación. Entre las capacidades humanas, la más importante y más característica del hombre, es la libertad. Educar no es sólo enseñar a caminar, comer, hablar o transmitirle conocimientos. Educar es, sobre todo, enseñar a usar bien de la libertad. La moral se puede definir como el arte de usar bien de la libertad, Los padres son los primeros evangelizadores de los hijos, don precioso del Creador, comenzando por la enseñanza de las primeras oraciones. Así se va construyendo un universo moral enraizado en la voluntad de Dios, en el cual el hijo crece en los valores humanos y cristianos que dan pleno sentido a la vida. (Juan pablo II) 37

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