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Manual de Diplomado en Valores

Material de apoyo para el diplomado en valores 2018

Para

Para tener en cuenta! MÓDULO I.B TEMA 4: EL MISTERIO DEL MAL Y EL DOLOR El miedo, la inseguridad, la angustia, el sufrimiento, el dolor son componentes de la existencia de todo hombre. El niño al nacer, a pesar de que inicia su vida independiente, llora porque se encuentra en un medio nuevo para él desconocido. Pero el padecer miedo y zozobra no es sólo patrimonio de la niñez, sino que acompaña la vida entera del hombre en todas las épocas y culturas. ¿Por qué el dolor? ¿se puede aprender a sufrir? ¡Cuantas veces nos preguntamos por el sentido del mal y del dolor! La contestación es personal: se encuentra en el interior de cada uno. La vida tiene largo, ancho, hondo. EL SUFRIMIENTO ES INSEPARABLE DE LA VIDA DEL HOMBRE Aceptar nuestra existencia es abrir la puerta al misterio del dolor, sabiendo que la felicidad de la tierra no se mide por la menor cantidad de males que se sufren, ni por los mayores gozos y placeres que se tengan, sino por el amor con que se vive. Podría pensarse que, cuando la humanidad progresa y alcanza un notable dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, deberían desaparecer los motivos que causan el miedo y el sufrimiento, y, sin embargo, no es así. Al contrario, las épocas históricas más avanzadas se caracterizan por grandes temores y enormes sufrimientos. Es el caso de nuestro tiempo, donde destacan males ingentes: la crueldad de numerosas guerras, la plaga del terrorismo, el hambre, el sida, etc. A este cúmulo de desgracias es preciso añadir los frecuentes casos de enfermedades mentales y de corrupciones morales que caracterizan nuestra época. Son tan corrientes los dolores físicos y los sufrimientos morales que es prácticamente imposible que nadie, a lo largo e su vida, se vea exento de unos o de otros. Como dice Frank: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. 42

Para tener en cuenta! El hombre que sufre se encuentra en un momento especialmente importante de su vida, un momento en el que, a la luz de esa experiencia, puede comprender, con luces nuevas, la distinción que es preciso hacer entre lo verdaderamente importante y lo que no lo es. Esto hace que el dolor humano no pueda compararse con el dolor de los animales. El hombre puede aceptar el dolor, asumirlo e incluso quererlo, características que jamás pueden concurrir en el caso del animal. Esto hace que el dolor pueda contribuir al perfeccionamiento de la persona, pues le ayuda a preguntarse por el sentido de su vida y, de esa forma, puede colaborar a la felicidad personal. El dolor, nos interpela acerca de nosotros mismos y de nuestra vida y nos abre a una realidad más desconocida y habitualmente silenciada: la de nuestro cuerpo como límite de nuestro yo, como lugar ignorado que, sin embargo, nos acompaña a todas partes. El dolor viene a recordar al hombre lo limitado de su ser, proyectándole hacia sí mismo, haciendo que se tome como a la más importante de las tareas. Más personal e intransferible que el nacimiento, el momento de la muerte es el de la más absoluta soledad y tristeza, y el verlo acaecer a nuestro alrededor continuamente nos recuerda que el sufrimiento y el dolor forman parte de la condición humana. El sufrimiento es el dolor moral. No proviene sólo de la enfermedad: la persona amada sufre por la ausencia o el desdén; el empresario sufre por el fracaso económico... El sufrimiento, bien encauzado, es cimiento, es base sobre la que edificar la vida, enriquece y abre una ventana, en el corazón del que sufre, a través de la cual salen sentimientos transcendentes que antes no se veían. El sufrimiento, al tiempo que miseria, también es grandeza de la condición humana. Hasta tal punto esto es así que en la religión cristiana el sufrimiento es nada menos que el eje de la Redención. A través de él nos alcanzó la salvación Jesucristo. No es posible amar el dolor por el dolor -es algo negativo-, pero si es posible amar lo que se consigue por el camino del sufrimiento. Como cuando alguien compra algo bueno, que es muy caro. No encuentra gusto en el pagar, en el dinero que deja de tener, sino en la mercancía que adquiere. Se puede amar lo que se consigue por el camino del sufrimiento: se ama el fin y el camino, en cuanto es medio para conseguir el fin. Todo hombre, a lo largo de su niñez, su juventud y su madurez, aprende a vivir; se nos educa para que aprendamos a vivir, a luchar, a ser hombres y mujeres de provecho. Pues bien: a partir de cierta edad, el hombre tiene que aprender a morir... ¿Cómo? la vida misma da oportunidades: las renuncias a las cosas moralmente ilícitas y aun a las lícitas por un ideal bueno, para ayudar a otros, los pequeños y 43

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