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Bentham, una de las

Bentham, una de las figuras centrales del radicalismo fdosófico inglés, el inspirador de una buena parte de la legislación liberal de la Europa del XIX, utilitarista, moderado, racionalista y amante del common sense, creó también su utopía. Una de las muchas utopías que recorrieron la Europa liberal y romántica, desde el taylorismo al falamsterio. O quizá la más ambiciosa, la única que pretendía un carácter de piedra fdosofal, aplicable a todos los ámbitos de la vida en los que debería intervenir el recto gobierno de los hombres. "Si se hallara un medio de hacerse dueño de todo lo que puede suceder a un cierto número de hombres, de disponer todo lo que les rodea, de modo que hiciese en ellos la impresión que se quiere producir, de asegurarse de sus acciones, conexiones, y de todas las circunstancias de su vida, de manera que nada pudiera ignorarse, ni contrariar el efecto deseado ..." (Panóptico, 33): He ahí el secreto del nuevo gobierno. Hacerse dueño de los hombres, no por medio de la esclavitud o la fuerza, sino por medio de la disposición de lo que les rodea, de las impresiones que se les producen ... de forma que nada pueda ignorane ni contrariar el efecto deseado. Es decir, de forma que el saber elimine hasta el ú1- timo rastro de oposición o resistencia. He ahí la quintaesencia del pensamiento liberal; al fin el consenso, el contrato, son posibles y precisamente gracias al conocimiento, gracias a la razón. Y Bentharn, como buen inglés de los que están inventando la industria, lleva la idea a la práctica. Si una idea es cierta, tiene que 1 En todo el texto, las citas del Panóptico van seguidas de un paréntesis en el que se indica la página del texto correspondiente a la presente ed. 129

130 María Jesús Miranda - ser aplicable, dice la física. Si los hechos materiales pueden expresarse según leyes, las leyes podrán traducirse en hechos materiales. Y Bentham pretende expresar su concepción del gobierno en piedra, hierro y cristal. Sobre todo, en hierro y cristal; resistencia y transparencia. Porque, ciertamente, las formas de gobierno se expresan en hechos materiales y a cada una de ellas le corresponde una arquitectura. Bentham dedicó veinte años de su vida a construir y hacer funcionar su panóptico, utilizando para su experimento a la población más necesitada de gobierno: los presos. Sus reiterados fracasos obligaron al gobierno inglés a quitárselo de encima con una cuantiosa indemnización. Pero, a pesar de elio, "según consigna John Hill Burton, a él fue debida la reforma penitenciaria y municipal, la moderación de las penas, la adopción de un sistema penitenciario proponiéndose la reforma moral del delincuente, el mejoramiento de la organización del jurado, la derogación de leyes que excluían cierta clase de pruebas judiciales, la abolición de las disposiciones de exclusión de los católicos y otras muchas prolijas de enumerar y que hacen relación únicamente a la constitución de la vieja ~n~laterra"~. Es decir, el autor de una utopía que fracasa estrepitosamente influye de manera decisiva m la nueva constitución legal británica. Y otro tanto puede decirse del resto de Europa. La Asamblea Nacional francesa manda editar, en 1791, la Memoria sobre el Panóptico realizada por Dumont y Bentharn es nombrado ciudadano francés honorífico. Los liberales italianos y portugueses beben de sus fuentes. Y ya veremos el amplio eco que Bentham ha tenido en España. Y esto por una razón fundamental. La obra de Bentham prefigura los elementos técnicos de gobierno en una sociedad democrática y en perfecta consonancia con su definición ideal, filosófica. Los filósofos del XVIII establecen los grandes principios del funcionamiento de la sociedad democrática: contrato social, voluntad general, soberanía popular, libertad, igualdad -Rousseau- y los abstraen de la realidad, elevándolos al rango de categorías absolutas y haciéndolos incontestables -Kant-. Beccaria los traslada al terreno penal; tres son sus principales consecuencias: ' L~ól~ las leyes pueden decretar las penas sobre los delitos", 'la necesidad de un magistrado" y "que si se probase que la atrocidad de las penas, ya que no inmediatamente opuesta al bien público, fuera al menos inútil ... sería contraria a la justicia y a la naturaleza del mismo contrato so- 2 Luis Silvela: Bentham en España. Memona da- ingreso de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1894.

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