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De los castigos. Eii la

De los castigos. Eii la prision inisn>a se piieden coriieter c¿pas, y por consiguiente es necesario que haya en ella castigos. Se pucde aumentar el riúrnero de éstos sin autneiitar su severidad , y se piicdeii diversificar útilmente seguqi la natur,ileza del delito. I Uii modo de analogía es dirigir la pena contra la facultad de que se ha abusado; y otro modo es disponer las cosas de suerte que la pena salga, por decirlo asi , de la ciilpa misma. Siguiendo estos principios, las palabras injuriosas puede11 doriiarse y caitigarse con la mordaza: los golpes y las violencias con el vestido estrecho qiie se pone ;í lus locos : y la resistencia al trabajo con la privacion de alimento, liasta que se haya acabado la tarea. Acpii se \-e la utilidad de no condenar iliabitualmente á los presos á una soledad absoluta; porque la frecuencia haria perder su eficacia á este instrumento útil de disciplina, que es un medio de obligar , tanto mas precioso cnanto 110 se puede abusar de él, y 110 es coiitrario ;(i la salud, como los castigos corporales: pero al gobernador no se dehe clar mas pocler que el de condeliar á los presos h la soledad; y los otros castigos solamente podráu imponerse en presencia y bajo la autosi* dad de algiinos magistrados. Asi es como la ley de la responsabilidad se muestra en toda su ventaja. Ei~cerratla dentro de las paredes de cada celd~i , no puede traspasar los límites de la mas estricta justicia: dcnurlclar el mal, o paclecer corno cómplice de él: ¿qué artificio puede eludir una ley tc\n inexo1.a. Lle? ¿qué conspiiacion piiede manterierSse contra ella? La iilGmia que en todas las cárceles se atribuye coii tanta viru!ericia al carácter cle dclutor, tio liallaria aqui ba- 3~ ~11 (1 lle pl ,iior npuyarbe ; pory ile iiirigciiio tiene clere-

cho para qiiejarsc de lo que otro hace por su propia coneervacion. Tú rnc echas en cara mi malicia, responderia el acusador; pero ¿qué debo yo pensar de la tuya cuando sabes que seré custigudo por 10 que hagas, y @eres hacerme padecer por tu gzlsto? Asi en este plan hay tantos inspectores cuantos camaradas, y las yersonas inismas que deben ser guardadas se guardan mútuamente, y contribuyen á la seguridad general. Aqui puede. tambien observarse otra ventaja de las divisiories por pequeñas compañías ; parque en todas las cárceles la sociedad de los presos es una fuente conticua de faltas; pero en las celdas de los panópticos la sociedad es una fianza mas de su buena condricta. Cubierta del lierrutnbre de la antigüedad, la ley de la responsabilidad rnútua ha cautivado siglos hace á los ingleses. Las familias estaban divididas por decenas, .y cada una respondia por todas las otras: ¿y cuál es stn embargo el resultado de esta ley célebre? Nueve imentes castigados por un delincuente. Para imprimir á esta responsabilidad la equidad que la caracteriza en el panóptico, i qué sería necesario? Dar transpariencia á las paredes y á los bosques, y reducir á .toda una ciudad en un espacio de dos toesas. Prwision para los presos que satgan de la cárcel. Se piiede creer con muclio motivo que despues de un curso de algunos años , 7 aun acaso solamente de algunos nieses de una etlucacion tan rigurosa , los presos, acostumbraclos al trabajo, instriiidos en la moral y en la religion? y I~abiendo perdido sus hábitos viciosos por la imposib~ltdacl de entregarse á ellos, se habrán hecho unos hombres nuevos ; pero sin embargo , sería una grande iioprildencia el lanzarlos en el snurido sin custodia y sin auxilios en la época de sil ernancipacion, en

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