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Edición 03 de marzo de 2018

| Cuento | UNA FUENTE DE

| Cuento | UNA FUENTE DE PLATA JOSÉ ANTONIO CALDERÓN, Escritor El viento silbaba. Las ramas de almendros se abrazaban en cada mecida, provocadas por las fuertes ráfagas de viento que azotaban y que algunas se detenían sobre paredes y muros de la antigua casona, que antes fuera Hacienda Concepción. _ ¡Mónico! _ ¿Qué? _ No te has dado cuenta de la aparición de la luz encantada en la casona. _ ¿Cuál casona vos? _ y cuál pues, La Hacienda Concepción, la de aquí cerquita. Anoche decía mi tío Arturo, que cada cierto tiempo aparece una luz encantada en la sala grande de la casa, y, que esto es cierto, desde que murió la Señora Nacha heredera única de la propiedad. _ He, ya me acordé chepe, es cierto!, mi mama lo ha confirmado, dice que ahí hay un entierro de pisto, que ella trabajó con esa Señora Nacha, y, siempre que pagaba a los trabajadores o compraba cabezas de ganado, mandaba abrir el entierro de pisto con el sirviente de confianza, lo raro que este señor, con toda humildad y veracidad comentaba a sus amigos más cercanos, que envés de vaciar, por mucho que le sacaba, esta rebalsaba, tapándola rápido. _ Anoche soñé, que tenía un montón de dinero, ya había salido de esta malvada pobreza; pero yo solo no tengo valor de echarme ese tiro Mónico. _ No freguez Chepe, yo te hago barra. ¿Cuándo vamos? Dice mi tía Santos que esas operaciones, se deben hacer los viernes y uno debe armarse de valor para no fallar. _ Con cara de alegría, Chepe sonríe y da un abrazo y apretón de manos a su amigo confirmando su plan de encontrar el tesoro, que días atrás planificaba, pero que no encontraba compañía con el mismo coraje. Llegó el día señalado por ambos, equipados de piochas, machetes, linternas, agua bendita, un costal para vaciar la olla con el tesoro. La noche se acercaba, las horas se escapaban velozmente, era viernes de verano, para Chepe y Mónico, tenía un significado importante, porque, llenaría muchas expectativas para salir de su mundo de pobreza. Llegó la hora de tomar decisión y entrar con ímpetu a la sala del entierro, esperando que la brillante luz brotara de la olla repleta de dinero. La luz no aparece, y la desesperación en cada uno de ellos aumenta. Con voz baja, _ Chepe dice: ¡Mónico, ya es pasada la media noche y esta babosa luz no aparece!, ay ve, si comenzamos a picar, _ El problema es que no sabemos exactamente donde puede estar el tesoro. _ Veamos cual es el centro de la sala y donde suene a hueco, ahí tiene que ser. _ Decís vos, Chepe _ sí, es seguro, inicia y yo te sigo. _Mónico da los primeros golpes donde se cree que es el centro de la sala, de repente un ruido extraño como gargajeo se hace escuchar en una de las esquinas, seguido de una bandada de murciélagos que se desparraman como guineos maduros del techo, rosando con las alas el viejo sombrero de Chepe, éste bota la linterna del susto. . . Ambos atontados, suspenden por unos minutos la acción, mientras recuperan su ánimo. _ Mónico insiste nuevamente, a picar con su herramienta de acero, aunque no con el ánimo anterior, pronto aparece el gargajeo, esta vez más fuerte y seguida de una ola de viento helado. _ Chepe desenvaina su filoso machete, cuando de repente ve aproximarse una enorme serpiente de proporciones increíbles, ojos enormes como bolas de fuego y una lengua dentada más parecida a una sierra. _ Corre uno tras otro, dejando los implementos juntamente con la ilusión del sueño no cumplido. Uno de ellos es alcanzado por un colazo serpentino, quedando tendido en la lumbrera principal, mientras el otro se va aturdido, tartamudo y loco. La luz del encanto aparece y desaparece en la vieja sala de la Hacienda Concepción Chalatenango. EL SALVADOR Margarita Renderos | Poesía | Se acerca el invierno CARLOS ALBERTO SAZ El invierno ya se acerca presuroso a irrigar esta tierra que lo espera con ansias, con un anhelo animoso de que vuelva ya la primavera. La primavera que hace florecer los vergeles, la campiña, las praderas, en un esplendoroso amanecer de encendido Sol y nubes mañaneras. La espera del inverno se vuelve ansiosa, como la flor espera a la abeja tempranera a libar el néctar de su corola dadivosa, que luego convierte en miel de primavera. Pronto el invierno llegará a nosotros y el frescor acariciará el ambiente, y los conejos, las ardillas y los potros saltarán de una alegría ferviente. LA RESONANCIA DEL DUELO Ahí estábamos tú y yo Junto al árbol del dolor… Enredada y sin ímpetus Te adheriste a la fría tierra. Tu piel es blanca arena, Tus pestañas son islas En tu mar de llanto Y tu silencio ha ensordecido Por el torrente. Intentas gritar, Mas tu voz no se escucha. Aquí estoy, Me diluyo en tu endeble figura, Intento abrazarte, intento alentarte, Sin más; Intento decapitar tus miedos. Invierno, ven pronto, ven ya, amigo mío, dice el laborioso campesino, entusiasmado: deseo sembrar, el arroz, el maíz y el maicillo, y por ello es que mis tierras he arado. Invierno, eres el príncipe de la montaña, el héroe que irriga el terreno caluroso; eres el campeón del agua que baña el bosque reseco que te espera ansioso. Sólo te ruego, amigo invierno lluvioso, que te compadezcas de nuestras poblaciones, que no vengas agresivo ni copioso y no causas tragedias ni inundaciones. Invierno, sin ti las tierras de cultivo no producirían el sustento cotidiano, que mantiene sano, que mantiene vivo, tanto al animal como al ser humano. Es hora de marcharse y tu silencio es frío, Tus ojos son oscuras aceitunas Consumidas por el viento, Tu espejo se dilata Y tus cabellos se quiebran… Es hora En que las blancas palomas Vuelvan a ti. VERSÁTIL Si no soy Lana, soy Lena, Si no soy Lena, soy Lina, Si no soy Lina, soy Lona y Si no soy Lona, soy Luna. 6 TRESMIL Sábado 3 / marzo / 2018

| Cuento | ÓSCAR NÁJERAS, Escritor Eran las siete de la noche, Marvin, un hombre de treinta años de edad, moreno, de complexión robusta, poco agraciado, de oficio conductor de autobuses, amante del fútbol, pero decepcionado del deporte nacional, había dejado de ir a trabajar en su horario nocturno, para no pederse el clásico español. Lupe, su esposa, de la misma edad que él, un poco obesa, pero con un rostro muy bello, inteligente, pero no quiso seguir estudiando después del noveno grado. Era una mujer que se dedicaba a la venta ambulante por las calles y mercados de San Salvador. A pesar de ser una familia de escasos recursos económicos, se propusieron comprar una computadora portátil, así que, mientras su esposo miraba películas o los partidos de fútbol de su liga favorita, la española, ella se dedicaba a charlas con sus amigos en las redes sociales. Ella procuraba al regresar de vender en el mercado, limpiar la casa, preparar la cena para su esposo e hijos y también ayudar a los niños a que hicieran sus tareas escolares. Cuando ella tenía todo listo, iniciaba su charla o vídeo chat con sus amigos virtuales, tenía dos o tres amigos especiales, con los que mantenía más comunicación, eran sus “novios”. Todos ellos, cada uno por su parte, conocían los problemas maritales: la falta de comunicación con su marido, sus infidelidades, la falta de sexo, su falta de aporte económico al hogar, etc. A cada uno de sus novios virtuales, le llamaba con palabras cariñosas, tales como mi amor, mi vida, mi cielo, precioso...todas esas palabras eran para evitar los problemas que tuvo cuando se iniciaba en el uso de las redes sociales, ya que equivocaba los nombres de sus amigos, así que, con estas palabras que también usaba en el mercado con los clientes, se ahorraba muchos problemas y explicaciones a cualquiera de sus novios virtuales. Se inició en este “entretenimiento” con su teléfono móvil, fue casi un juego que con el tiempo se UN AMOR CLÁSICO EN TIEMPOS MODERNOS convirtió en algo más. Sus amigos virtuales madrugada, luego de eso, servir el desayuno le decían cosas bonitas, piropos, que al de sus hijos y ayudarles a prepararse para venir de sujetos que no conocía en persona ir a la escuela para luego ella ir a vender al y con los que pensaba que nunca iba a estar mercado. De alguna manera ese trajín, como en contacto físico, a su entender no le hacía ella le llamaba, la estaba haciendo bajar de daño a nadie. peso, pero eso le gustaba porque siempre Antes de iniciar sus charlas se aseguraba había tenido sobrepeso. Cierto día su hermana que sus hijos estuvieran dormidos o, si era Júlia, notó que Lupe estaba estrenando ropa temprano aún, que estuvieran en la casa de casi a diario, había comprado refrigeradora, la abuela, ya que la madre de Lupe era su una nueva estufa y hasta una computadora vecina, también procuraba que su esposo portátil, por lo cual le pregunto a Lupe: Puta, estuviera trabajando. Las charlas iniciaron y vos ¿estás vendiendo droga o qué hacés? como algo inocente, pero fue subiendo el Te estás yendo para arriba, ¿o tu marido esta nivel de lo que ella permitía, al grado que gueviando más del pasaje? Lupe le contestó: pasaron a charlas eróticas, llegando al grado ni lo primero, ni lo segundo. Entonces Lupe de intercambiar fotografías con escasa le comentó a su hermana Júlia lo que estaba vestimenta o sin ella. Lupe platicaba con haciendo. Juliase interesó, y le dijo: yo he sus amigos sus problemas económicos, la sido estúpida entonces. ¿Por qué?, preguntó mayoría de ellos eran hombres que vivían en Lupe, a lo que Júlia respondió, porque hasta Estados Unidos, los cuales, en especial los bloqueaba a los imbéciles que me decían novios, al entrar en confianza con ella y la buenos días, mamacita. Pero veo que es intimidad que ya tenían con sus fotografías, un buen negocio, y desde hoy me hago de le ofrecían y enviaban dinero. Esto significó un par de novios. A lo cual ambas rieron a para Lupe una entrada económica más carcajadas. Un día Marvin, el esposo de Lupe que venía a mejorar su precaria situación. llegó temprano a la casa. Lupe había olvidado Aprovechando las salidas al trabajo o apagar la computadora y cerrar la sesión en la vagancia de su marido, Lupe pasaba muchas red social, Marvin accedió a la cuenta y a las horas en los chats de las redes sociales, se charlas de su esposa con varios hombres, el iba a la cama a dormir casi de madrugada, y intercambio de fotografías de sus desnudos tenía que estar despierta para saludar a más cuerpos, charlas eróticas, charlas quejándose de algún amigo madrugador, levantarse a las de él con los amigos que ella tenía en las redes cuatro de la mañana para preparar la ropa sociales. Le indignó todo, pero más aún sus y desayuno de su marido, el cual tenía que quejas, aunque aceptaba, que era parrandero, iniciar sus turnos de conductor de buses en la borracho y mujeriego, se consideraba un buen marido por no ser un marido golpeador y por ser el marido proveedor, el padre que daba todo los material a sus hijos y esposa, según él. Trató de dejar todo como estaba, para que Lupe no notara al llegar a casa que él estaba enterado. Pasaron varias semanas, hasta que un día volvió a llegar temprano a su casa, entró sigilosamente, escuchó que su esposa hablaba con alguien, no hizo ni un solo ruido para escuchar la conversación, escuchó a su esposa hablar con un hombre, era una charla erótica, mientras ella tocaba su cuerpo desnudo acostada en su cama. Cuando la plática casi terminaba, con el propósito de interrumpir el entró a la habitación y pregunto a su calenturienta esposa: ¿Con quién hablás? Ella apagó el teléfono inmediatamente, dio muchas explicaciones a su esposo, pero no dijo con quien hablaba, este le reclamo, como cualquier marido celoso e indignado porque su orgullo había sido lastimado. Discutieron, Lupe negó cualquier acusación de tener una relación extramarital, su marido exigía que le enseñara el teléfono para cerciorarse quién era aquel que había interrumpido la paz de su hogar y matrimonio. Lupe se armó de valor y comenzó a reclamar a su indignado marido sus infidelidades, no una vez si no muchas, sus constantes borracheras, su irresponsabilidad de no asistir al trabajo nada más que por ver un juego de fútbol, la carencia económica con la que habían estado viviendo. Y le hizo ver que gracias a ella y su trabajo estaban mejor. En ese momento Marvin se dio cuenta que tenían estufa y refrigerador nuevo y hasta una computadora portátil, cosa que jamás pensó el día que la usó... Todo quedó en silencio, él regresó a su trabajo olvidando a que había ido a su casa, y Lupe dijo: Puesi mi amor, en que estábamos, disculpa pero se me acabó el saldo del teléfono y fui a comprar una tarjeta, a lo cual su amigo le contestó, no te preocupes amor, hoy te mando un dinerito para que no te vuelva a suceder. Así pasaron los días. Lupe estaba desnuda frente a su computadora, y desde la sala de su casa donde su esposo la miraba, se escucha un grito eufórico de gooooooool ganamos el clásico hijos de la gran p...a. Sábado 3 / marzo / 2018 TRESMIL 7

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