Views
7 months ago

VE-40 MARZO 2018

ocres y doradas hojas y

ocres y doradas hojas y los jazmines desplegaban su penetrante aroma. Se distrajo ante el silencio y la noche estrellada y sintió que su cuerpo se relajaba. De pronto, sentado en un banco, lo vio. En la penumbra sintió su mirada y esa cautivante sonrisa en su cara. No sabía si detener el paso o apresurarse. Él se levantó, salió a su encuentro. Sin mediar palabra, abrazó su cintura y buscó su boca, que se abrió como una rosa en busca de rocío. Sus cuerpos se apretaron y el beso parecía no tener final. Suavemente y sin dejar el hueco de su boca, Mauricio la condujo bajo un sauce, cuyas ramas se asemejaban a una sutil y volátil cortina. Se dejaron caer sobre el colchón de hojas otoñales sin dejar que sus bocas se separaran. La cabeza de ella bullía, sus pensamientos zumbaban como si tuviera un panal de abejas. Tenía sentimientos contradictorios que la envolvían como una crisálida pero el aroma que emanaba de él la embriagaba, sometía su razón y deseaba que sus brazos no la soltaran para poder seguir sumergida en ese cálido abrazo. Mauricio desprendió con lentitud los botones de su blusa dejando al descubierto una piel blanca, unos desbordantes senos. Sus manos febriles comenzaron a recorrerla, a acariciar cada curva de su cuerpo, un cuerpo que lo volvía loco. Ella se abandonó a las caricias de esas manos tibias, fuertes y suaves que la transportaban a un paraíso que no conocía. Él quitó el sostén y sus cuerpos ardientes se fundieron. La luna hizo camino entre la redondez de sus pechos, se deslizó sobre el 64

vientre agitado y descendió hasta la humedad que brillaba entre sus muslos. Los gemidos entrecortados de Mayra y las palabras de amor de Mauricio se perdieron entre el ulular del viento. La boca de él se llenó del néctar de unos pezones que clamaban caricias y el interior de ella sintió un torrente caliente que la invadía, provocándole el espasmo más hermoso de su vida. La respiración se fue aquietando, las manos sin dejar de acariciar, perdieron fuerza, las bocas se despegaron. Solo sus ojos quedaron unidos en una mirada, en preguntas que no tenían respuesta. Se abrazaron en silencio, se besaron tiernamente y entrelazaron sus piernas, sintieron el contacto suave de sus vientres y la laxitud de esas dos entidades que se entregaron al amor, con deseo, sin pudor. La luna traviesa se escondió mientras cubrían sus cuerpos. Él le arreglaba el cabello, quitando hojas secas, ella acariciaba su rostro. —Me llamo Mayra, dijo sin dejar de mirarlo, soy casada. —Soy Mauricio, no me importa tu estado, yo también soy casado, pero hacía tiempo te esperaba. —¿Me esperabas? ¿Nos habíamos visto? —Nunca, pero sabía que existías y que el día que te encontrara serías por siempre mía. —¡Qué locura! No entiendo cómo pude hacer esto. No soy una cualquiera. —Por supuesto que no, vos inconscientemente me estabas esperando. Tu orgasmo me hizo sentir que me necesitabas, que hacía tiempo no gozabas de esta manera. —Es cierto, dijo Mayra ruborizándose. Me siento aturdida. Nunca pensé que me ocurriría algo así. —Es tarde y me esperan. 65

VE-38 ENERO 2018
VE-41 ABRIL 2018
VE-00 MARZO 2014
VE-17 OCTUBRE 2015
VE-35 OCTUBRE
VE-27 NOVIEMBRE 2016
VE-21 FEBRERO 2016
VE-20 ENERO 2016
VE-28 DICIEMBRE 2016
VE-36 NOVIEMBRE 2017
VE-26 OCTUBRE 2016
VE-02 MAYO 2014
VE-18 NOVIEMBRE 2015
VE-03 JUNIO 2014
VE-01 ABRIL 2014
VE-10 FEBRERO 2015
VE-12 ABRIL 2015
Universos Literarios Marzo 2018
Folleto Marzo 2018
Instrucciones para la WebQuest Uso de las TICs UNESR marzo 2018
Revista Marzo 2018
concurso de microrrelatos de amnistía internacional valencia
Catalogo Ainhoa - Novedades - Marzo 2018
Lux Marzo 2018
Memoria Marzo 2018
Flash Report 05 de Marzo, 2018
20È CONCURS DE POESIA