Views
5 months ago

La mujer habitada

Gioconda Belli (1988)

La

La Mujer Habitada Gioconda Belli Las dos personas eran conocidas por "apolíticas", pero de trayectoria honesta. Sebastián escuchaba. —Demandamos la liberación de todos los presos políticos y la difusión, sin censura, por todos los medios, de los comunicados que entregaremos al mediador —dijo Sebastián—. De lo contrario, usted será el único responsable de lo que les suceda a los rehenes. Tiene una hora para enviar al mediador. Y cortó la comunicación. Mientras Sebastián hablaba, Lavinia se paró en el centro de la sala, a pocos metros del grupo de los Vela. El muchacho la seguía viendo, pero ahora la miraba de forma diferente. Ella le evadía la vista. Sin embargo, sentía algo extraño en la forma en que insistía en mirarla. Parecía determinado a lograr que ella lo viera, se fijara en él. Flor y los que salieron a dejar a los músicos a la puerta, estaban de regreso. Afuera se escuchaban voces, automóviles. Flor se acercó a Sebastián. Lavinia oyó la conversación de susurros. —"Nueve" está pegado —dijo Flor—. La escuadra tres lo tiene en los vestidores de la piscina. Tiene herida la pierna a la altura del femoral. Ya se le aplicó un torniquete, pero está perdiendo mucha sangre. —Esperaremos al médico —dijo Sebastián, con los ojos inconmovibles. Habían pasado cuatro horas. El muchacho seguía mirando a Lavinia fijamente. Ya no le castañeteaban los dientes, aunque lucía pálido, más enclenque que nunca. ¿Por qué la miraría así el hijo de Vela?, se empezó a preguntar. Parecía querer decirle algo con la mirada. Sintió calor. La media le estorbaba. Estaba sudando. Sufría consecuencias de la tensión, la larga vigilia. Aún estaba aturdida por los disparos. En el oído derecho continuaba oyendo un zumbido. Cada vez que se abría la puerta, por la que entraban y salían al jardín los compañeros del comando, contenía la respiración. Esperaba la descarga. Pero no sucedía nada afuera. Un silencio tenso flotaba en la noche, interrumpido por pisadas y comunicaciones de radio, sonidos de vehículos. El muchacho la seguía mirando. Lo miró. Los ojos se encontraron reconociéndose. Lavinia estuvo a punto de sonreírle, darle seguridad. No debía temer, no le pasaría nada, quería decirle. Pero continuó seria. Una vez que captó su atención, el muchacho lanzó su mirada detrás de ella insistentemente. Parecía querer indicar algo de espaldas de Lavinia. Ella no se movió. Quizás era un truco. Querría distraerla. Después de todo, era hijo de Vela. El muchacho insistía. De vez en cuando, casi imperceptiblemente, acompañaba la dirección de su vista con un movimiento de la barbilla. La señora Vela, a su lado, no le prestaba atención, sumida en su propio miedo; ocupándose de la niña que lloraba a intervalos. El muchacho insistía en que ella mirara para atrás. Lavinia hizo un esfuerzo mental que se llevó casi sus últimos fuerzas, para visualizar lo que tenía a sus espaldas. Los rehenes, a órdenes de Sebastián, se sentaron en el suelo. "Cero" había salido con "Seis" a constatar el estado de Pablito. Lavinia proyectó los planos en la memoria. Al lado izquierdo, la cancela de salida al patio, el cuarto de música y billar... A la derecha, el estudio privado de Vela, donde habían estado las armas. "Uno" y "Cero" las habían distribuido entre todos. Algunas armas viejas, pistolas antiguas y armas de cacería que ellos llevaban, se habían estropeado. A no ser por las armas de Vela, varios estarían ya desarmados. Ahora cada uno andaba con dos armas. Lavinia tenía una pistola Magnum en el cinto. ¿Por qué miraría tanto el muchacho el estudio? Sebastián regresó. Pablito se encontraba muy malherido. Por lo demás, en el jardín la situación estaba bajo control. Lavinia se dio vuelta para retornar a su posición. 180

La Mujer Habitada Gioconda Belli Capítulo 28 EL TELÉFONO SONÓ DE NUEVO. —"Doce" —dijo Sebastián— contesta. Si es el Gran General me lo pasas. No era el Gran General. Era el sacerdote que habían solicitado como mediador. El Gran General accedía a negociar. El sacerdote pedía instrucciones para acercarse a la casa. Sebastián habló con él. Mientras se encaminaba nuevamente a ocupar su lugar, Lavinia vio de frente a ella, la pared de madera jaspeada del estudio, formada por varios paneles. El cuarto secreto. ¡Qué extraño!, pensó. ¡Ahora se daba cuenta! ¡Eso era lo que el muchacho insistía que ella mirara! Pero, ¿por qué?, pensó. Las armas ya no estaban en su lugar. Sebastián y "Uno" las habían repartido... Pero, ¿Y si no habían abierto el cuarto secreto?, pensó de pronto. Quizás no siendo arquitectos, sólo se habían preocupado por ver si las armas estaban sobre la pared giratoria... Llegó de nuevo a su puesto de vigilancia. Se dio vuelta. Apoyó la espalda contra la pared fría del estudio privado de Vela, intrigada. El muchacho la seguía mirando. Lo miró fijamente interrogante. Los ojos de él brillaban, tenían la expresión de hallazgo del hermano de Sara cuando, en las vacaciones en la hacienda del abuelo, delataba dónde estaba el tesoro. Y entonces ella se dio cuenta. Lo supo. La certeza la invadió dejándola paralizada. El adolescente vio su expresión, la vio tensarse, enderezarse como si la pared quemara; y le hizo un gesto de asentimiento. Inclinó la cabeza simulando mirar al suelo, en un "sí" sólo perceptible para ella. Nadie se había percatado de aquel intercambio. Ella y él estaban solos en el mundo, hablándose un lenguaje de señas. Vela estaba allí. ¡Escondido en el cuarto secreto! ¡Cómo no haberlo sospechado antes! Nadie había sospechado que la señora Vela mintiera. ¡Nadie! ¡Ni ella que sabía las dimensiones de aquel cuarto! Simplemente no se le había ocurrido. Creyó a la mujer igual que todos los demás. Era propio de Vela ser así de servil, acompañar al Gran General a su casa. ¡Nadie lo consideró extraño! ¿Y ahora cómo decirlo? Vela estaba allí. La certeza la congeló. ¡Estaba allí esperando el momento propicio para salir y matarlos a todos! ¡Salir disparando y matarlos a todos! ¡Hacer fracasar la operación! ¿Por qué no habría insistido ella en que revisaran aquel cuarto? ¡Simplemente asumió que los demás lo harían! ¡No pensó que quizás pensarían que se trataba únicamente de una pared giratoria! Porque seguramente pensarían eso... Ahora, recordando la explicación que diera al comando tan sólo unas horas antes, se daba cuenta que ella no había entrado en detalle sobre el espacio oculto. Incluso, en cierto momento al inicio de la operación, "Uno" había comentado que las armas estaban "a la vista" y a ella no se le ocurrió preguntarle si había descorrido los paneles. ¿Por qué? ¿Por qué oscuro mecanismo descartó la importancia de revelar la existencia de la madriguera donde ahora Vela se ocultaba, como un animal maligno esperando el momento propicio? ¿Y cómo decirlo? Vela estaba allí. Ya no le cabían dudas. Eso era lo que el muchacho había estado tratando de decirle. Estaba allí. Sentados en el suelo, con la espalda contra la pared, los invitados aguardaban. Sebastián habló con el sacerdote por teléfono. Ahora sólo restaba esperar a que llegara. Flor y otros compañeros habían salido a preparar las condiciones para su ingreso a la casa. Era cuestión de esperar. El silencio pesaba alrededor. Lavinia miró al muchacho. Estaba en cuclillas. Expectante. ¿Por qué la habría alertado? se preguntó. Le pareció verlo el día de la entrega de la casa, serio, adusto, caminando detrás del padre sin emitir palabra, ensombrecido. Seguramente lo odiaba. El padre no comprendía sus sueños. Se mofaba de él, de sus sueños de volar. Para Vela, conocido como "el volador", paradójicamente, volar era lanzar campesinos desde el aire. Matar. ¿Lo sabría el muchacho?, se preguntó. ¿Sería una de esas terribles venganzas infantiles? Sintió 181

  • Page 1 and 2:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli LA

  • Page 3 and 4:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 5 and 6:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli de

  • Page 7 and 8:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ca

  • Page 9 and 10:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 11 and 12:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Me

  • Page 13 and 14:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli

  • Page 15 and 16:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ve

  • Page 17 and 18:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli pe

  • Page 19 and 20:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 21 and 22:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ca

  • Page 23 and 24:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli de

  • Page 25 and 26:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli be

  • Page 27 and 28:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Al

  • Page 29 and 30:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli te

  • Page 31 and 32:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Y

  • Page 33 and 34:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 35 and 36:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ¿

  • Page 37 and 38:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ha

  • Page 39 and 40:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli se

  • Page 41 and 42:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli qu

  • Page 43 and 44:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli S

  • Page 45 and 46:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli en

  • Page 47 and 48:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Cu

  • Page 49 and 50:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli un

  • Page 51 and 52:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli pa

  • Page 53 and 54:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli co

  • Page 55 and 56:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli .

  • Page 57 and 58:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ar

  • Page 59 and 60:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ni

  • Page 61 and 62:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli bo

  • Page 63 and 64:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 65 and 66:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli En

  • Page 67 and 68:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Pu

  • Page 69 and 70:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 71 and 72:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli pa

  • Page 73 and 74:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli

  • Page 75 and 76:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca

  • Page 77 and 78:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli la

  • Page 79 and 80:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli A

  • Page 81 and 82:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ho

  • Page 83 and 84:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli en

  • Page 85 and 86:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli

  • Page 87 and 88:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli lo

  • Page 89 and 90:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli es

  • Page 91 and 92:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli

  • Page 93 and 94:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Ad

  • Page 95 and 96:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli De

  • Page 97 and 98:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Y

  • Page 99 and 100:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli co

  • Page 101 and 102:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli cu

  • Page 103 and 104:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Pl

  • Page 105 and 106:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ri

  • Page 107 and 108:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli te

  • Page 109 and 110:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli gu

  • Page 111 and 112:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli ca

  • Page 113 and 114:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli to

  • Page 115 and 116:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli de

  • Page 117 and 118:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli es

  • Page 119 and 120:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli "F

  • Page 121 and 122:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Pi

  • Page 123 and 124:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli p

  • Page 125 and 126:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli

  • Page 127 and 128:

    La Mujer Habitada Gioconda Belli Er

  • Page 129 and 130: La Mujer Habitada Gioconda Belli ca
  • Page 131 and 132: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 133 and 134: La Mujer Habitada Gioconda Belli ac
  • Page 135 and 136: La Mujer Habitada Gioconda Belli su
  • Page 137 and 138: La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca
  • Page 139 and 140: La Mujer Habitada Gioconda Belli qu
  • Page 141 and 142: La Mujer Habitada Gioconda Belli su
  • Page 143 and 144: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 145 and 146: La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca
  • Page 147 and 148: La Mujer Habitada Gioconda Belli tr
  • Page 149 and 150: La Mujer Habitada Gioconda Belli ja
  • Page 151 and 152: La Mujer Habitada Gioconda Belli ma
  • Page 153 and 154: La Mujer Habitada Gioconda Belli Fe
  • Page 155 and 156: La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca
  • Page 157 and 158: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 159 and 160: La Mujer Habitada Gioconda Belli Fu
  • Page 161 and 162: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 163 and 164: La Mujer Habitada Gioconda Belli As
  • Page 165 and 166: La Mujer Habitada Gioconda Belli "M
  • Page 167 and 168: La Mujer Habitada Gioconda Belli un
  • Page 169 and 170: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 171 and 172: La Mujer Habitada Gioconda Belli Ca
  • Page 173 and 174: La Mujer Habitada Gioconda Belli Es
  • Page 175 and 176: La Mujer Habitada Gioconda Belli op
  • Page 177 and 178: La Mujer Habitada Gioconda Belli
  • Page 179: La Mujer Habitada Gioconda Belli Mo
  • Page 183 and 184: La Mujer Habitada Gioconda Belli Al
Mujeres animales
Ficción
Ficción
archivo_final_web
Aquí hay dragones
Y01ng
Revista