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ensayo la columna de hierro

La Columna

La Columna de Hierro Taylor Caldwell “…en muchos aspectos he traicionado a mi país, porque el que no habla cuando se lo mandan el honor y la indignación es tan culpable como cualquier traidor. La cobardía es a menudo la compañera de los abogados.” Marco Tulio Cicerón, el campesino, apodado despectivamente “garbanzo” que llegó a ser el más grande abogado de todos los tiempos, además de poeta y político, de origen clasemediero para una Roma que daba realmente importancia al noble origen de sus ciudadanos, más que al valor de ellos por encima de su calidad humana, buen servir y honrar a su país. Nacido de una familia romana que vivía de manera austera, pero sin carencias, en la provincia de Arpinum, la casa en la que pasó los primeros años de su infancia que se hallaba en una isla, propiedad del abuelo, Marco Tulio Cicerón I, quien llevó el control de la casa, administraba su fortuna y sus bienes, así como ser el encargado de realizar las inversiones que convenían a la familia; veterano de guerra, respetado entre los soldados, ya que fue un romano apegado a las viejas tradiciones y las honraba. Su padre, Marco Tulio II, un hombre dedicado al estudio de lo relativo a Dios, quien se distinguía por ser apacible y dejar la toma de decisiones a su padre, su esposa y posteriormente a Marco; acosado por enfermedades físicas y la melancolía, asimismo, siempre fue una fuente de sabiduría para Marco cuando necesitaba consejos. Su madre, mujer perteneciente a una familia de noble origen y apellido respetable en Roma, Helvia, de la familia de los Helvii; mujer educada en las tradiciones de ese país, matrona comprometida al cuidado de su familia y responsable de la administración y adecuado empleo de los bienes en solo lo necesario para la familia; una mujer serena y respetuosa de las decisiones de sus hijos, no por sumisión. Quinto Tulio Ciceron, el hermano menor de Marco, siempre amado por él.

A la edad de nueve años, la familia Cicerón se trasladó a vivir a la ciudad de Roma, donde Marco pudo realizar estudios con compañeros de su edad. En la isla de Arpinum tuvo como maestro a Arquías, un griego quien lo inició en la poesía y demás enseñanzas. Se acentaron en un barrio decente, donde habitaban familias nobles, donde tuvieron como vecino a Julio César, un patricio descendiente de una de las familias más nobles, aunque decadencia. Marco inició estudios en una escuela donde conoció a grandes de sus amigos, así como a sus enemigos, uno de ellos, Lucio Sergio Catilina, quien desde el inicio menospreció a Marco por su origen sencillo, con el que mantendría la enemistad hasta la edad adulta, la cual se respaldó por el casamiento de Catilina con Livia, la mujer de la que Marco vivió enamorado y que se comprometió con Catilina por el origen patricio de este, ya que ante todo, había que preservar el origen y la nobleza. Marco siempre mostró ser un buen alumno, comprometido con su familia y anhelaba ser un abogado. Posteriormente empezó a estudiar leyes con Scaevola, el pontífice máximo de aquella época, un abogado que siempre ganaba sus casos y que los senadores venales temían, ya que él obtenía información de ellos sobre los actos poco éticos que llegaban a cometer algunos de ellos. Scaevola le enseño lo relativo a leyes, su aplicación, justificación y como defender a sus clientes. Lo educó de manera práctica también llevándolo a presenciar la exposición de casos en la Basílica de la Justicia; aunque Scaevola mostraba desdén hacía la forma en que Marco concebía las leyes y su deseo por su correcta aplicación, siempre tuvo por muy alto el compromiso que su alumno tenía por la justicia, lo que hizo que este se volviera su discípulo favorito y su mejor alumno, admirando su integridad y respetando de una manera muy poco confortante su postura idealizada. Un gran amigo de Marco fue Nöe ben Joel, un judío con nacionalidad romana, hijo de un corredor de comercio, quien ayudó a Marco a tener confianza en si mismo y despertar en él los dotes de actor, ya que le argumentaba que un abogado debe ser un actor, actitud que Marco supo adoptar y aplicar en su futuro. Él comentó a Marco sobre las profecías de la venida del Mesías que libraría al mundo de sus pecados y con ello también el pueblo judío se liberaría de la opresión de naciones enemigas, lo que contribuyó a que Marco adoptara estas ideas y se volviera adepto al Dios desconocido, como se le llamaba al Dios de los judíos. Ático, el editor de Marco, quien fuera su amigo también, gracias a él los productos literarios de Marco se conservaron y se distribuyeron; sin embargo, como editor que era también para él, Marco era un negocio y consideraba que Marco debería haberse dedicado más a la producción literaria y no a las leyes; también contribuyó

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