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2 months ago

LA OTREDAD (1)

ha ordenado en torno a

ha ordenado en torno a un hogar dual, tan real como indeciso y tan promisor como temible. Mi conciencia ha quedado fulmíneamente habitada por la vivencia de una no otredad, a la vez genérica y dual, hendida en su seno por la inseguridad y la incertidumbre con que yo convivo la vivencia propia de la expresión percibida. Antemí hay una realidad, presente en cuanto expresada y presente en cuando expresiva; yo veo una expresión y presumo en su seno un centro intencional. Heme aquí ante el otro, ante un «otro» que puede serme tú o él, que todavía es, si vale decirlo así, un tú-él. Yo me soy yo, y el otro me es tú-él, una realidad intencionalmente expresiva que es pudiendo serme tú y pudiendo serme él. Algo está pidiendo de mí esta realidad: ya he dicho que el encuentro interhumano es por esencia petitivo. Pide, por lo pronto, mi respuesta. Yo siento que la realidad del otro me insta y urge, me hace patente el radical carácter dativo de mi existencia. Yo soy dando de mí, no solo necesitando y percibiendo lo otro, y lo primero que puedo y debo dar —a un paisaje, al otro o a una deidad es una respuesta personal. Ya he dicho que vivir, para el hombre, es tener que responder, y, por tanto, ir respondiendo. El radical impulso de ser que yo soy me mueve constantemente a la respuesta. Pero, aunque mi libertad no sea absoluta, yo soy libre. Teniendo que responder, puedo hacerlo y puedo no hacerlo. ¿Qué haré, pues, ante la realidad del otro: responderé a su expresión o callaré ante ella? Supongamos que me decido a dejarla sin respuesta. El encuentro, en tal caso, queda sin consumar. Para mí ha existido un encuentro, porque en mi conciencia, dentro de las ambigüedades que ya conocemos, ha surgido la certidumbre de que el otro existe. Para el otro, en cambio, no ha podido haberlo, bien porque no me haya percibido, bien porque no haya advertido en mí un movimiento intencional correspondiente al suyo, ¿no cabe decir lo mismo respecto de la respuesta al otro? ¿Ya me han percibido? Ahora bien ¿ya existo para ustedes? …….Gracias JAVIER PÉREZ P.

Editorial Alguien en la ciudad de Cartagena, despertó la polémica al decir que la filosofía no sirve para nada y que debería ser eliminada como materia en los colegios de Bolívar. Esta es una representación de una sociedad ignorante y sesgada que no comprende para qué sirve la filosofía ni la importancia de esta en nuestra vida cotidiana. La filosofía es un conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo. Esta se basa en cuestionar, reflexionar, criticar, utilizar la razón y la lógica para entender nuestro contexto social y político. No es solamente una ciencia ni una materia ni una profesión. Es un elemento esencial y constante en el ser humano. La filosofía está presente cada vez que dialogamos y pensamos, cuando contemplamos un objeto o realizamos un análisis. El objetivo de esta revista es utilizar la filosofía como herramienta crítico-social para comprendernos a nosotros mismos, al otro y a nuestra sociedad. Esta puede llegar a explicar muchas interrogantes, desde ¿Por qué el colombiano utiliza la violencia como medio para solucionar sus problemas? ¿Por qué seguimos eligiendo mal a nuestros gobernantes? ¿Cuán importante es la mujer en nuestra sociedad?, hasta, ¿Cuál es la esencia y los límites del ser humano? ¿Existe el yo? ¿Podemos llegar a conocer realmente al otro? ¿Podemos llegar a conocernos a nosotros mismos? ¿Cómo funciona el mundo y la vida con respecto al ser humano?

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