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EL-COSMOS-DE-BORGES

García Márquez habría hecho un comentario sobre la obra de Borges: Era “uno de los autores que más leía y que menos le gustaba”; añadía que, “a pesar de haber enseñado a generaciones el arte de pulir la palabra” lo consideraba vacío y escritor de evasiones. La afirmación convocó mi curiosidad. Acudí a las “Obras Completas” para revisarlas sobre la base del repaso que había efectuado, una vez más, de la Historia de la Filosofía, sólo así tendría una prueba que me permitiría establecer si Borges, uno de mis escritores favoritos, escribía para los agujeros negros. Para llevar a cabo esta verificación probé su consistencia usando como indicador los principios del Materialismo Dialéctico. Era una época ávida de revisiones, en la que aún me consideraba el depositario del destino del proletariado y con él, de la humanidad Cuando evoco la decisión de someter a Borges a una prueba de consistencia a través de la Dialéctica, me sorprende su fuerza intuitiva. Allí identifiqué al gran picapedrero de la filosofía y escribí estos ensayos en una primera edición, la que no fue muy conocida; espero que ahora sea leída con la emoción con que ha sido escrita.

García Márquez habría hecho un comentario sobre la obra de Borges: Era “uno de los autores que más leía y que menos le gustaba”; añadía que, “a pesar de haber enseñado a generaciones el arte de pulir la palabra” lo consideraba vacío y escritor de evasiones. La afirmación convocó mi curiosidad. Acudí a las “Obras Completas” para revisarlas sobre la base del repaso que había efectuado, una vez más, de la Historia de la Filosofía, sólo así tendría una prueba que me permitiría establecer si Borges, uno de mis escritores favoritos, escribía para los agujeros negros. Para llevar a cabo esta verificación probé su consistencia usando como indicador los principios del Materialismo Dialéctico. Era una época ávida de revisiones, en la que aún me consideraba el depositario del destino del proletariado y con él, de la humanidad
Cuando evoco la decisión de someter a Borges a una prueba de consistencia a través de la Dialéctica, me sorprende su fuerza intuitiva. Allí identifiqué al gran picapedrero de la filosofía y escribí estos ensayos en una primera edición, la que no fue muy conocida; espero que ahora sea leída con la emoción con que ha sido escrita.

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MARIO BLACUTT<br />

1<br />

MENDOZA


No hay cosa que no esté<br />

perdida entre innumerables<br />

espejos. Nada puede ocurrir<br />

una sola vez, nada es preciosamente<br />

precario<br />

Los derechos de autor de las versiones impresa y digital de la presente<br />

obra están debidamente reservados y protegidos por Ley<br />

Carátula<br />

es.slideshare.net<br />

2


PRÓLOGO<br />

García Márquez habría hecho un comentario sobre la obra de Borges:<br />

Era “uno de los autores que más leía y que menos le gustaba”<br />

Añadía que, “a pesar de haber enseñado a generaciones el arte de<br />

pulir la palabra” lo consideraba vacío y escritor de evasiones<br />

La afirmación convocó mi curiosidad<br />

Acudí a las “Obras Completas” para revisarlas sobre la base del repaso<br />

que había efectuado, una vez más, de la Historia de la Filosofía<br />

Sólo así tendría una prueba que me permitiría establecer si Borges,<br />

uno de mis escritores favoritos, escribía para los agujeros negros<br />

Para llevar a cabo esta verificación probé su consistencia usando<br />

como indicador los principios del Materialismo Dialéctico<br />

Era una época ávida de revisiones, en la que aún me consideraba el<br />

depositario del destino del proletariado y con él, de la humanidad<br />

Cuando evoco la decisión de someter a Borges a una prueba de consistencia<br />

a través de la Dialéctica, me sorprende su fuerza intuitiva<br />

Haber elegido a alguien cuyas “tendencias reaccionarias” lo harían<br />

presa fácil de las ansias reivindicativas del método propuesto<br />

3


Por supuesto que Borges no sale incólume de esta prueba del dogma<br />

socialista, pero sale muy fortalecido en su genio de escritor universal<br />

A medida que salvaba los danubios densos de las obras, quedaba<br />

claro que Borges podía ser difícil, pero que no porfiaría en el vacío<br />

Allí identifiqué al gran picapedrero de la filosofía y escribí estos ensayos<br />

en una primera edición, la que no fue muy conocida<br />

Por aquel entonces el nombre de Roberto Paoli se había hecho familiar<br />

para mí a través de su artículo “Borges y Schopenhauer”<br />

Fue una coincidencia feliz que la Revista de “Crítica Literaria Latinoamericana”<br />

tuviera el acierto de publicarlo en su número 24<br />

No conozco a Roberto Paoli, pero si alguna vez este libro llegara a<br />

sus manos, que reconozca en él buena parte de su obra<br />

Se leyó en abundancia y se comprimió más<br />

Borges vigilaba la tarea y cuidaba que nunca se dijera en 500 páginas<br />

lo que podía decirse en 20<br />

Un poema (una vez un relato) cierra cada uno de los ensayos<br />

Me pareció una aventura con premio el hacerlo<br />

Principalmente porque nos recuerda que este libro es, entre otras<br />

cosas que es, una obra literaria cuyo contenido es filosófico<br />

Los poemas y el relato expresan con mayor intuición y autoridad<br />

Ético-estética, lo que los ensayos intentan con mayor intelección<br />

4


Cada ensayo tiene también un pequeño anexo, en el que se resume<br />

las principales opiniones de filósofos sobre el tema tratado<br />

Estos anexos constituyen uno de los tres cambios en relación con la<br />

primera edición; en la segunda, hay un cambio de actitud<br />

También, uno de perspectiva; la primera vez había escrito con el<br />

propósito de “denunciar a Borges”<br />

En esa ocasión no sólo juzgué, hice más: enjuicié al más puro estilo<br />

de un moderno Robespierre, incorruptible y pertinaz<br />

Hoy ya no juzgo; hoy quiero entender, no con la Razón solamente,<br />

sino con la síntesis cognoscitiva que he desarrollado; la IntuRazón<br />

Los años transcurridos desde entonces no han pasado de incógnito<br />

Al igual que las gibas de las arenas calientes son suavizadas por el<br />

viento, el tiempo ha suavizado en mí el instinto y ha fortalecido mi<br />

Intuición<br />

Han hecho de un inflexible “dialéctico-racionalista”, el Ser de la Voluntad,<br />

el que fue hecho necesidad por la Voluntad de Ser<br />

La tercera modificación se relaciona con la forma expresiva; he decidido<br />

reescribir estos ensayos en lo que he denominado Interprosa<br />

Interprosa es un modo de escribir que recurre a los espacios en armónica<br />

intercalación con las líneas<br />

La introducción del espacio como un símbolo más de la escritura,<br />

permite una lectura más amigable<br />

5


También hace que mis ideas se presenten de un modo más conciso y<br />

con mayor sencillez, pues elimina signos de puntuación innecesarios<br />

Por ejemplo, decidí que no habrá razón para escribir el punto aparte<br />

si hay un espacio y medio entre las líneas anteriores y las siguientes<br />

Y la primera palabra del párrafo siguiente empieza con una mayúscula;<br />

lo mismo se aplica a las comas, los puntos y comas…<br />

Por último, y esto es lo más importante, los espacios quieren llenarse<br />

con la intuición del lector; le piden que los llene<br />

Considero que los espacios son para el lector sus mejores amigos,<br />

pues lo hacen partícipe imprescindible de la creación literaria<br />

El hecho de que el público se aparte progresivamente del acto de<br />

leer me motiva a buscar nuevas formas de atraer su atención<br />

Interprosa es el resultado de uno de esos intentos; en cierto sentido,<br />

deja en los espacios lo que el barroco viola con rellenos<br />

El uso del asterisco sirve para establecer grupos de ideas afines para<br />

que puedan ser captadas con mayor facilidad y precisión<br />

Es posible que el gusto europeo, inclinado a la los párrafos densos,<br />

encuentre en este modo expresivo una forma demasiado “discreta”<br />

Un supuesto atentado contra la “continuidad”<br />

Es posible también que los que gustan del barroco encuentren este<br />

modo expresivo demasiado conciso y sin lugar para el ornamento<br />

6


Podría haber algo de todo eso y más; incluso algunas veces se ha<br />

confundido Interprosa con una especie de poema en prosa<br />

No es ésa la intención; aunque debo admitir que puede haber algunos<br />

párrafos que convocan la interacción de ambos<br />

Después de todo, intento escribir literatura<br />

En este campo los límites expresivos se hacen difusos<br />

La verdad es que cualquiera que sea la imagen que proyecta, me<br />

siento muy cómodo utilizando esta forma<br />

*<br />

Debo agradecer a esos seres que tienen la biblioteca dividida entre<br />

el estante y el cerebro; a esos grandes eruditos:<br />

José Ferrater Mora<br />

L Geymonat<br />

M.A Dynnik<br />

W. Dilthey<br />

Roberto Paoli<br />

Ellos sistematizan y sintetizan la historia de la filosofía, para que nosotros<br />

tengamos un lugar cálido, fiel y feliz<br />

Un lugar al que podamos acudir en busca del dato requerido<br />

¡Qué sería de nosotros sin ellos?<br />

Una eterna iniciativa en potencia<br />

7


1<br />

<strong>BORGES</strong> Y LA TEORÍA<br />

D<strong>EL</strong> ETERNO RETORNO<br />

........<br />

El presente está solo. La memoria<br />

Erige el tiempo. Sucesión y engaño<br />

Es la rutina del reloj. El año<br />

No es menos vano que la vana historia<br />

(«El Instante»)<br />

En este primer ensayo intentamos decodificar algunos enigmas que<br />

el intelecto y el humor de Borges nos dejaron como herencia<br />

A pesar de lo dicho, nos damos cuenta de que el asunto no está terminado;<br />

al contrario, parece que sólo empieza<br />

Borges no podría facilitar la tarea de algún dialéctico aprendiz , empecinado<br />

en develar velos<br />

Previendo aprestos semejantes, introdujo en la descripción de los<br />

hexágonos ilustrados la siguiente oración:<br />

En el zaguán hay un espejo<br />

que fielmente duplica las apariencias<br />

Este espejo representa una de las ideas que más ha obsesionado la<br />

metafísica borgeana: la Teoría Cíclica del Universo<br />

8


Más conocida como la Teoría del Eterno Retorno, doctrina que tiene<br />

orígenes registrados en papiros y pergaminos<br />

Los hindúes, iniciadores de grandes inquietudes intuitivas, tuvieron<br />

mucho que ver con el asunto antes de entregárselo a los budistas<br />

Primos hermanos carnales en el espíritu<br />

Allí nacen los Kalpas, etapas que el mundo naciente debe recorrer<br />

hasta llegar a su propio poniente<br />

El nacimiento del mundo se debe a la compresión ideal y su destrucción<br />

a la conflagración; algo más:<br />

El número de Kalpas es infinito<br />

El número de ciclos retornantes también lo es<br />

Heráclito también cedió a la fascinación de la gran rueda cósmica,<br />

que naciendo del fuego vuelve, con obstinación, otra vez al fuego<br />

Mucho después, llegamos a la Edad de la Negrura<br />

*<br />

Averroes tuvo la osadía de hablar no de un mundo lineal sino de un<br />

mundo temporalmente curvilíneo que reaparece en ciclos repetidos<br />

Los cristianos no vieron en el eterno retorno ningún matiz de la Trinidad<br />

y por lo tanto lo desecharon<br />

Lo que pasa no puede volver a pasar<br />

9


El Panteísmo, al decir de Ferrara, quiso ver en el «devenir» un modo<br />

de volver a cierta unidad primera<br />

Vico explica que la sociedad, deberá pasar por tres etapas o edades:<br />

la divina, la heroica y la humana,<br />

El Estado aparece en su forma aristocrática en la segunda y democrática<br />

en la última, volverá a su estado inicial<br />

Y empezará un nuevo ciclo<br />

*<br />

Pero de todos los autores, Nietzsche parece ser el que más ha sistematizado<br />

la idea del Eterno Retorno<br />

Nietzsche basaba su propuesta para que los hombres que tengan voluntad<br />

de poder y sean superiores, sobrevivan siempre<br />

Decían que para ellos, la vida se reciclaría en un eterno volver a empezar<br />

y perpetuar la vida de los “superiores”<br />

Ha supuesto que en un mundo constituido por un número muy grande<br />

de átomos, pero finito el número de combinaciones originales<br />

Entonces, se agotan y tienen que repetirse<br />

Así ocasionan infinitas veces la existencia de mundos iguales con<br />

momentos infinitos idénticos a los que se retorna<br />

El hombre vivirá un número infinito de vidas<br />

10


Zaratustra dice: vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica<br />

vida para enseñar de nuevo el retorno de todas las cosas<br />

Pero para sostener la eterna repetición de los mundos, Nietzsche<br />

partió de la infinitud del tiempo y de la finitud material<br />

Así lo hizo Borges en la Biblioteca de Babel<br />

Jaspers otorgó a la teoría un carácter simbólico, al establecer que<br />

representaba la infinita responsabilidad de los actos del hombre<br />

Tales actos serían repetidos un número infinito de veces<br />

La ciencia moderna ha dicho su palabra acerca de la teoría en cuestión;<br />

recordemos la teoría del Big-Bang<br />

Explosión que se produce luego de que un punto de densidad infinita<br />

explota para dar lugar al universo<br />

Ese universo que se contraerá otra vez hasta el punto de densidad<br />

infinita para ocasionar un nuevo Big-Bang<br />

Pero volvamos a Borges<br />

El número de todos los átomos que componen el mundo es, aunque<br />

desmesurado, finito, y sólo capaz como tal de un número finito (aunque<br />

desmesurado también) de permutaciones. En un tiempo infinito,<br />

el número de las permutaciones posibles debe ser alcanzado, y el<br />

universo tiene que repetirse<br />

11


De nuevo nacerás de un vientre, de nuevo crecerá tu esqueleto, de<br />

nuevo arribará esta misma página a tus manos iguales, de nuevo<br />

cursarás todas las horas hasta la de tu muerte increíble<br />

Así condensa Borges el concepto que sustenta la doctrina de los ciclos<br />

“que su más ferviente inventor llama del Eterno Retorno”<br />

Y “que es común atribuirle a Nietzsche”<br />

En uno de sus ensayos de la “Historia de la Eternidad” sistematiza<br />

sus ideas sobre el particular más o menos del siguiente modo<br />

El diámetro de un átomo de hidrógeno, ha sido calculado, salvo<br />

error, en un cienmillonésimo de centímetro. Esta vertiginosa pequeñez<br />

no quiere decir que sea indivisible: al contrario, Rutherford lo<br />

define según la imagen de un sistema solar, hecho por un núcleo<br />

central y por un electrón giratorio, cien mil veces menor que el átomo<br />

entero<br />

Por otra parte dice que “esa vertiginosa pequeñez no quiere decir<br />

que sea indivisible...”<br />

Para la teoría del Eterno Retorno, lo que es divisible en la idea lo será<br />

sin ningún cambio, en la práctica<br />

Antes de seguir pongámonos de acuerdo:<br />

En estos ensayos hablo de Borges como del personaje que se expresa<br />

en la ficción literaria, no del Director de la Biblioteca Nacional<br />

Pues bien, parece que Borges literato, el campeón del tiempo no lineal<br />

en la narración, parangona un átomo con una miguita de pan<br />

12


La que puede ser dividida en partes más y más pequeñas “hasta el<br />

infinito”<br />

Y parece que lo hace para darnos otra vez los famosos falsos indicios<br />

que permiten el juego literario<br />

Sabiendo que las particularidades de la materia en el macrocosmos<br />

son diferentes de las propiedades en el microcosmos<br />

Que en ambos, la mutilación de las partículas ocasiona algo más que<br />

cambios cuantitativos y con el objeto de prever nuestra sorpresa<br />

nos da el falso indicio de que la divisibilidad del átomo es posible<br />

sin cambiar las propiedades intrínsecas de la materia<br />

Hechas estas importantes digresiones, volvamos al asunto del eterno<br />

retorno; convoca la teoría de conjuntos para reiterar la idea de que:<br />

…el conjunto de números naturales es infinito, pero es posible demostrar<br />

que son tantos los pares como los impares o lo que sería lo<br />

mismo, conjunto infinito es aquel conjunto que puede equivaler a<br />

uno de sus conjuntos parciales<br />

Esta intelección presupone que el conjunto de símbolos mentales<br />

tiene las mismas propiedades que un conjunto de cosas objetivas<br />

La idea se plasma cuando Borges dice que la cantidad precisa de<br />

puntos que hay en el universo es la que existe en un metro<br />

Pero de inmediato hace un viraje contra-gravedad para declarar:<br />

Si el universo consta de un número infinito de términos, es rigurosamente<br />

capaz de un número infinito de combinaciones y la necesidad<br />

de un regreso queda vencida<br />

13


Con este testimonio estima que pone a Nietzsche en su lugar,<br />

Al hacerlo, desubica completamente la teoría levantada en la Biblioteca<br />

de Babel, tal como veremos en el último ensayo de esta obra<br />

Aquí estamos otra vez en el campo de la Biblioteca de Babel pero<br />

con la presencia de otro nudo gordiano (borgeano, en este caso)<br />

De un primer vistazo podemos ver que el metro borgeano es una<br />

abstracción ideal, como podría serlo un metro platónico<br />

Pero un metro objetivo, un metro de algo, es un ente concreto, no un<br />

simple reflejo de reflejos<br />

Ahora bien, incluso una línea pintada con tinta china está compuesta<br />

de átomos ninguno de los cuales puede dividirse<br />

Sin cambiar el metro pintado en una explosión nuclear<br />

El metro real de algo, el metro pintado con tinta china, es finito, debido<br />

a que también lo es el número de sus átomos<br />

El universo será infinito e infinito el número de sus átomos<br />

Habría pues una diferencia cuantitativa sobre este punto<br />

Pero habría más, puesto que el metro chinesco, finito por la cantidad<br />

de sus átomos es también infinito por lo inagotable en su movimiento<br />

No lo es menos por sus conexiones estructurales de cada una de sus<br />

moléculas, por su capacidad ilimitada de transformación<br />

14


En realidad, los movimientos internos del metro pintado con tinta<br />

china hacen que éste sea siempre mutable<br />

Aunque en apariencia se encuentre en reposo<br />

Sigue siendo el metro que era hace un segundo, pero al mismo tiempo<br />

ya no lo es, la misma erosión de un segundo lo modifica<br />

La interacción de sus elementos constitutivos con los elementos de<br />

los objetos que lo rodean, lo cambian constantemente<br />

El movimiento de rotación y de traslación de la Tierra lo transforman<br />

continuamente<br />

La acción recíproca de todas las estructuras de la materia lo modela<br />

infinitesimalmente<br />

Siempre está cambiando y por ello, siempre está participando de la<br />

infinitud del universo<br />

De acuerdo con esta visión, el metro es finito con relación al universo<br />

por el número de átomos que también es finito<br />

Pero participa de la infinitud del universo por los constantes cambios<br />

estructurales, por las conexiones e interacciones como materia<br />

También, en el eterno devenir del fogonazo que cambia para siempre<br />

en el tiempo, para siempre en el cuánto, para siempre en el qué<br />

El Espacio-tiempo siempre está rebasando eternidades, horizontes y<br />

lontananzas en segundos y milenios luz<br />

15


Universo: cantidad y calidad; cantidades interminables de calidades<br />

Calidades supremas de cantidades<br />

Universo: uno y la cantidad abierta de unos<br />

Universo: ahora sí, infinitud de finitudes y de infinitudes<br />

Supongamos que el número de átomos que cabe en un metro fuese<br />

igual al número inscrito en el universo, como plantea Borges<br />

En ese caso, los átomos de una paja partida al infinito, bastarían para<br />

llenar el universo mismo<br />

Sobre todo, si tomamos en cuenta que J.L literato cree que un electrón<br />

puede ser partido hasta el infinito sin cambiar de cualidad<br />

Con la introducción, podemos encarar el asunto del Eterno Retorno<br />

En “El Tiempo Circular” Borges dice:<br />

“Yo suelo regresar eternamente al Eterno Regreso”<br />

Inmediatamente después anuncia su intención de definir sus tres<br />

modos fundamentales<br />

El primero, Platón, que habría afirmado que los siete planetas, equilibradas<br />

sus velocidades, regresarán al punto de partida<br />

“Esta revolución constituye el año perfecto”<br />

La historia de la humanidad se repetirá<br />

El segundo estaría emparentado con “la gloria de Nietzsche”:<br />

16


…un número n de objetos-átomos en la hipótesis de Le Bon; fuerzas<br />

en la de Nietzsche, fuerzas simples en la del comunista Blanqui es<br />

incapaz de un número infinito de variaciones<br />

A continuación recurre a la autoridad agnóstica de Hume:<br />

En una duración eterna, todas las órdenes y colocaciones posibles<br />

ocurrirán un número infinito de veces<br />

Ambos modos conceden la infinitud al tiempo y la niegan al espacio<br />

Esta separación del espacio-tiempo tiene el objetivo de permitir la<br />

búsqueda de un dios por parte de un agnóstico<br />

La divinidad concebida sería “infinita”<br />

Crearía y destruiría la materia “finita”<br />

El tercer método, “la concepción de ciclos similares, no idénticos”,<br />

sería una aproximación materialista a la concepción del universo<br />

Eso sería algo que asustaría a la metafísica y a Borges<br />

En la Biblioteca de Babel, el espejo en cada zaguán es uno de los<br />

símbolos que representan el infinito borgeano<br />

Lo representan en su doble acepción: infinitud e ilusión; utilizaremos<br />

el espejo como símbolo de infinitud en su versión del Eterno Retorno<br />

Aunque Borges usa muchas veces su espejo, parece ser en “El Inmortal”<br />

donde se hace más explícita la relación de espejo e infinito<br />

17


No hay cosa que no esté perdida entre innumerables espejos. Nada<br />

puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario<br />

Para digerir es párrafo con mayor deleite comparemos este trozo de<br />

literatura filosófica con la imagen filosófica de Henry Lefevre<br />

El francés, en su obra “Lógica Formal Lógica Dialéctica” afirma que<br />

la superación implica un regreso al pasado<br />

El pasado se volvería a encontrar pero superado “más real que al<br />

principio”; en el capítulo de la Superación incluye lo siguiente<br />

En efecto, en la vida o en la reflexión volvemos a pasar, por así decirlo,<br />

por encima de las etapas anteriores, dominándolas, controlándolas;<br />

pero en un nivel superior. Así, el hombre adulto encuentra<br />

en sí ciertos rasgos de su infancia, pero los percibe, por así decirlo,<br />

bajo él, como cuando se realiza la ascensión a una montaña por un<br />

camino zigzagueante y en cada espiral se vuelve a encontrar el paisaje<br />

de la llanura o del valle, pero cada vez desde más arriba...»<br />

Hay una gran diferencia y una gran similitud entre las concepciones<br />

de Borges y la de Lefevre<br />

La diferencia: Borges nunca ha pretendido ser dialéctico<br />

Henry Lefevre, sí<br />

Sin embargo, el trozo lefevriano parecería refutar su propia negación<br />

de la metafísica<br />

Recurramos por algunos instantes a Federico Engels para tratar<br />

compararla con la visión lefevriana:<br />

18


“Negar en dialéctica, no es simplemente decir que no” dice Federico<br />

Engels: “Yo debo negar, pero también superar de nuevo la negación”.<br />

“Yo debo constituir la primera negación, de tal suerte que la<br />

segunda sea o llegue a ser posible”. ¿Cómo? Según la naturaleza<br />

específica de cada caso en particular. Si aplasto un grano de cebada<br />

efectúo la primera negación pero hago imposible la segunda (la<br />

germinación del grano en espiga) A pesar de esto, la primera negación<br />

tiene que ser realizada. Si el grano de cebada no es negado, no<br />

habrá paso para la segunda<br />

Ahora vemos que Lefevre no permite la primera negación<br />

Más bien postula una coexistencia sólida de lo que debería ser negado<br />

primero y lo que debería ser negado en segunda instancia<br />

La visión de Lefevre tiene mucho en común con el postulado de la<br />

complementación de los Opuestos, propio de los pueblos andina<br />

En vez de negar a alguno de ellos, al estilo de Engels, la cosmovisión<br />

andina prefiere la relación complementaria entre ambos<br />

La concepción de Lefevre sobre la llanura y el valle no son negados;<br />

al contrario, coexisten sin cambio en la realidad<br />

Aunque son vistos desde cada vez más arriba, se supone que cambian<br />

por que cambia la altura desde la que se los observa<br />

¿Cabría aquí el principio de Incertidumbre de Heisenberg, en el<br />

sentido de que lo observado cambia por la acción del que observa?<br />

No; puesto que en Heisenberg, el acto de observar modifica, efectivamente<br />

lo observado, algo que no sucede en Lefevre<br />

19


En Lefevre, cambia la apariencia de lo observado por que se lo ve<br />

desde arriba, pero no cambia ni su dirección ni su esencia<br />

De cualquier modo, en este caso la negación dialéctica no se produce;<br />

en la realidad es reemplazada por un intento de negación ideal<br />

Las versiones lefevriana y también la del propio Borges del “Eterno<br />

Retorno son subjetivas<br />

Después de este embrollo conceptual estamos listos para responder<br />

a la pregunta:<br />

¿Y qué tiene que ver la concepción del Eterno Retorno con una u<br />

otra actitud filosófica?<br />

Tiene que ver mucho<br />

Supongamos que que en la comunidad primitiva no había propiedad<br />

privada sobre los medios de producción<br />

Por otra parte, también supongamos que después de extinguido el<br />

periodo actual de vigencia de la propiedad privada<br />

Entonces la próxima etapa de la sociedad carecerá otra vez de ella<br />

Se dirá que la Comunidad Primitiva, sin propiedad, se habrá negado<br />

a sí misma para dar paso a su contrario<br />

Este contrario estaría conformado por las cuatro sub etapas siguientes<br />

en las que existen la propiedad privada<br />

(esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo)<br />

20


A su turno, esta etapa, compuesta por las cuatro sub etapas se negará<br />

también para dar lugar a la próxima<br />

La que tendrá en común con la primera el hecho de que no habrá<br />

propiedad privada pero habrá un nivel superior de existencia<br />

También, de bienestar social e individual<br />

En este caso, el retorno no sería a la Comunidad Primitiva, sino a su<br />

característica, ya superada, de la ausencia de propiedad<br />

Lefevre postula que la Comunidad Primitiva y la etapa de existencia<br />

de la propiedad privada coexistirían con su antítesis<br />

Esto es, con el conjunto de las cuatro sub etapas y con la nueva síntesis:<br />

la ausencia de propiedad<br />

Lo “superado”, lo negado continuaría coexistiendo<br />

Por su parte, los espejos de Borges, no aceptan la existencia de una<br />

etapa histórica carente de propiedad<br />

Al reproducir prototipos platónicos, afirma que el mundo es y será<br />

como siempre fue una y otra vez<br />

*<br />

Los espejos de Borges, que reproducen infinitamente el original,<br />

pueden ser aplicados a los sistemas económicos<br />

En este caso, que el sistema capitalista se repetirá siempre, tal como<br />

lo apuntó el japonés Fukiyama en su obra “El fin de la historia”<br />

21


Los espejos simbolizarían la existencia de la propiedad privada que<br />

se auto-recicla; siempre volveremos a ser lo que hemos sido:<br />

Seres en perpetua competencia por tener más<br />

Otra vez y como siempre, el hombre explotará al hombre; otra vez el<br />

libro de las jerarquías llegará a tus manos<br />

Otra vez verás tu propia muerte por hambre en medio de la abundancia<br />

Debe quedar claro que Borges, el escritor, no es inocuo, es partidario<br />

del sistema capitalista<br />

El único escritor inocuo es el que no escribe<br />

Pero hay más sobre la teoría del Eterno Retorno<br />

Sus expositores y defensores asumen implícitamente su simetría<br />

El retorno de los átomos se realizaría siempre en conjuntos homogéneos<br />

y simétricos para volver a ser lo que se fue<br />

Este es un asunto que debe ser aclarado<br />

Para ello recurro otra vez a mi relato “Una noche de Estilos” (de mi<br />

libro de relatos “Cuando el Illimani se fue”, 1986)<br />

En el relato, el personaje borgeano declara que la ciudad de La Paz<br />

sería la expresión concreta de la entelequia y que por ello<br />

“estaría en el deber de auto-reciclarse”<br />

22


No faltará el escéptico que plantee el siguiente problema: si un todo<br />

puede reciclarse para retornar a una posición atómica inicial, no<br />

quiere necesariamente decir que todas y cada una de las partes que<br />

conforman ese todo habrán de reciclarse al mismo tiempo, aunque<br />

la teoría de las variaciones de los átomos, al decir que una de las<br />

partes se vuelve a reproducir da por sentado que todos y cada uno<br />

se reciclan simétrica y simultáneamente<br />

Este supuesto es demasiado heroico, puesto que da por sentado que<br />

una persona al reciclarse, se recicla integralmente de una sola vez<br />

El cerebro se recicla al mismo tiempo infinitesimal en que se reciclaría<br />

el resto del cuerpo<br />

Esto anularía la posibilidad de que el Partenón se reciclara en partes,<br />

cada una atraída por un tiempo diferente<br />

La película “La Mosca”, es un buen ejemplo<br />

Trata de un individuo que al reciclarse en una máquina transportadora<br />

resulta con su propio cuerpo y con la cabeza de la mosca, que<br />

había estado en el recinto reciclador<br />

El reciclaje no se había llevado a cabo de un modo simétrico<br />

Aquí una ficción atestigua la asimetría de la otra ficción<br />

Después de estas inquisiciones, el personaje se contesta a sí mismo<br />

en el sentido de que en un enclave donde la eternidad se recicla<br />

Los reciclajes son siempre simétricos y simultáneos; por lo tanto, es<br />

preciso abjurar de la creencia en desequilibrios cósmicos<br />

23


Este pasaje nos plantea problemas de gran contenido: ¿Cuál será el<br />

“estado inicial” que se reciclará en el infinito?<br />

¿Será el que existía un segundo después de la explosión del huevo<br />

cósmico? ¿Tal vez, el que había un billón de años antes?<br />

¿A partir de qué instante se iniciará el proceso de repetición?<br />

La pregunta devela una contradicción inclusive con la idea de eternidad<br />

propiamente borgeana<br />

En todas las épocas se ha considerado la eternidad como el tiempo<br />

que no tiene ni principio ni fin<br />

Construir una eternidad sin fin pero con principio, sería una proeza<br />

mental similar a la de imaginar un palo con un solo extremo<br />

Proeza mental digna de provocar la curiosidad de Borges<br />

El relato con el personaje borgeano nos lleva a la necesidad de revisar<br />

más de cerca la tesis platónica de los siete planetas<br />

“Equilibradas sus diversas velocidades, regresarán<br />

al punto inicial de partid”<br />

A medida que esas velocidades se equilibran, gran parte de los<br />

arreglos atómicos han recobrado ya su posición original<br />

En este sentido, hay una brecha entre los planetas que han vuelto ya<br />

a la originalidad y aquéllos que aún no han completado el ciclo<br />

24


Dentro del planeta Tierra, es entonces posible imaginar que Aristóteles<br />

ya ha sido reciclado en un tiempo similar al de Marx<br />

Los tendremos juntos para asistir a un diálogo de magnitud ártica<br />

Del mismo modo se podría concebir la coexistencia de la Segunda<br />

Guerra Mundial y las Termópilas<br />

Hitler pidiendo asistencia técnica a Leónidas; el rayo láser pelearía<br />

con el garrote y los Fantoms batallarían con los dinosaurios<br />

Eliminada esa posibilidad, recogemos la opción de que los rearreglos<br />

se alcanzan al mismo tiempo en la centésima de segundo<br />

que dura el equilibrio de las velocidades de los planetas<br />

Imaginemos que eso se producirá mañana: a las 10.00 a.m; las velocidades<br />

se equilibran<br />

Todos desaparecemos para volver al inicio del “año perfecto”<br />

Ahora imaginemos lo que sucederá con las capas terrestres, los<br />

océanos, los mares, que habrán cambiado de lugar desde entonces<br />

Las cordilleras que se han desplazado y las islas que han aparecido<br />

Algo más, la Tierra tendría que volver al lugar cósmico que le correspondió<br />

al iniciarse el año perfecto<br />

Con ella, todas las estrellas, galaxias, agujeros negros, todo absolutamente<br />

todo, deberá retornar al punto del Eterno Retorno<br />

25


La infinitud del universo es escindida: el espacio es finito y el tiempo<br />

será infinito para dar cabida al dios tan ansiosamente buscado<br />

Pero no es posible negar que la idea del Eterno Retorno tiene para<br />

Borges atracciones de gran poder<br />

En “Los Cuatro Ciclos” anuncia que cuatro son las historias y luego<br />

las enumera: la Iliada, Ulises, Jason y el Vellosino y un sacrificio:<br />

Odín sacrificando a Odín (...) y Cristo es crucificado por los romanos;<br />

Cuatro son las historias; durante el tiempo que nos queda seguiremos<br />

narrándolas, transformadas<br />

En el poema “El Laberinto” inscribe estos versos:<br />

Zeus no podría desatar las redes de piedra que me cercan.<br />

He olvidado los nombres que antes fui...<br />

En “His end and his beginning” se refiere a alguien que murió y que<br />

en el cielo no hace sino repetir algo ya hecho<br />

En “Los Teólogos”:<br />

…esto ha ocurrido y volverá a ocurrir, dijo Euforbo, no encendéis<br />

una pira, encendéis un laberinto de fuego. Si aquí se unieran todas<br />

las hogueras que he sido, no cabrían en la Tierra y quedarían ciegos<br />

los ángeles. Esto lo dije muchas veces<br />

Pero es en “La Doctrina de los Ciclos”, en que el talento literario de<br />

Borges se expresa con todo su esplendor:<br />

26


San Agustín dedica varios capítulos a rebatir semejante doctrina.<br />

Esos capítulos (que tengo a la vista) son harto enmarañados para el<br />

resumen, pero la furia episcopal de su autor parece preferir dos motivos:<br />

uno, la aparatosa inutilidad de esa rueda; otro, la irrisión de<br />

que el logos muera como un pruebista en la Cruz, en funciones interminables.<br />

Las despedidas y el suicidio pierden su dignidad si los<br />

menudean. San Agustín debió pensar lo mismo de la Crucifixión. De<br />

ahí que rechazara con escándalo el parecer de los estoicos y pitagóricos...<br />

y que terminara seguramente expresando que Jesús es la vía<br />

recta que nos permite huir del laberinto circular<br />

¿Les dije alguna vez que Borges era uno de mis escritores favoritos?<br />

¡Cómo olvidarlo nunca!<br />

Resumamos:<br />

La teoría de los ciclos pregona que n elementos pueden permutarse<br />

de muchas maneras pero que al final ese número se agotará<br />

Es por eso que se concibe las permutaciones como simples cambios<br />

cualitativos como son los que se registran en el análisis combinatorio<br />

El punto principal es transmitir al lector la impresión de que todo<br />

cambia para que nada cambie<br />

*<br />

Borges no vio la vuelta de la Unión Soviética al capitalismo<br />

De haberlo hecho, no habría relacionado el fracaso de la tesis del<br />

“Socialismo en un sólo país” con la teoría del “Eterno Retorno”<br />

27


Y si alguien hubiera insistido en que ese fracaso habría sido una<br />

prueba de la verdad de la teoría, Borges hubiera abjurado de ella<br />

Listo para lanzarse a las dunas en pos del secreto de otras arenas,<br />

Jamás habría apoyado una teoría que tuviera el mal gusto de vulgarizarse<br />

como real<br />

*<br />

Este ensayo tiene un poema<br />

Como otra prueba de que ésta es una obra literaria tanto como filosófica,<br />

incluyo mi versión intuitiva del Eterno Retorno<br />

La Carabela<br />

Un soplo rojo sopla la carabela, que de infinito en infinito se<br />

bambolea<br />

El espacio ondula en vaivenes sin ritmo al recibir uno a uno los<br />

agujeros negros<br />

Explota un corpúsculo de fuego denso y las esquirlas forman<br />

un nuevo universo<br />

El tiempo torna a nacer sin haber nunca muerto; las esquirlas<br />

primeras se van. ¡se van tan lejos!<br />

Las sombras de luz surcan los vírgenes vacíos extendiendo el<br />

tiempo-espacio más y más allá de la nada<br />

28


La tormentosa cabellera ondea a todos lados sin encontrar<br />

frontera en ninguno de ellos<br />

Pero el gran impulso ya frena, llamada por la motita primera<br />

Fue nada más que un puntito de aceite; saltó, explotó, se extendió,<br />

un universo formó<br />

Volvió para caer otra vez en el enorme caldero<br />

Infinitos soplos rojos soplan las infinitas carabelas que de infinito<br />

en infinito bambolean, bambolean<br />

ANEXO I<br />

Concepciones acerca de lo Finito y de lo Infinito<br />

La síntesis de las nociones de infinitud en la historia de la filosofía,<br />

muestra que los grandes eruditos las agrupan del siguiente modo:<br />

Algo indefinido: por carecer de fin, límite o término<br />

No es ni definido ni indefinido, porque con respecto a él carece de<br />

sentido toda referencia a un fin límite o término<br />

Es algo negativo e incompleto; algo positivo y completo<br />

Es algo meramente potencial: está siendo pero no es<br />

Es algo actual y enteramente dado<br />

Algunos historiadores dirían que entre los griegos, el concepto de<br />

infinitud habría sido rechazado por que no cabía en la mente<br />

29


Por el otro lado, estarían los que afirman que el infinito fue querido a<br />

los griegos; entre los primeros contaríamos a Spengler y los sostenedores<br />

de la concepción “Apolínea” de los griegos<br />

Entre los segundos se contaría a Nietzsche y todos los que ven en los<br />

griegos el carácter más bien “Dionisíaco”<br />

En mi opinión, los griegos no rechazaron la existencia de la infinitud<br />

sino el concepto demostrable de esa existencia<br />

Del mismo modo que consideraron que no tenía sentido un número<br />

elevado a una potencia mayor de 3<br />

Potencia que representaba el cubo o el volumen, porque no había<br />

cuerpos reales que tuvieran más de tres dimensiones<br />

Aunque el sinsentido del concepto no era necesariamente relativo a<br />

un supuesto sinsentido real<br />

Pero hubo intentos de entenderlo e incluso de clasificarlo; los presocráticos<br />

lo habrían relacionado con lo ilimitado y lo indefinido<br />

Los pitagóricos habrían concebido un infinito como lo negativo<br />

También habrían afirmado que es lo que carece de forma, figura,<br />

proporción, orden… por no estar limitado<br />

Para Anaximandro el Apeiron, lo más cercano a la representación de<br />

infinito, sería más bien indeterminado y positivo<br />

Lo sería porque de allí surgiría lo determinado<br />

30


Lo importante en este filósofo es su idea de que hay un número infinito<br />

de universos que existen simultáneamente<br />

“Infinito” no significaría “indeterminado”, sino “sin un fin”<br />

El número de átomos de Demócrito sería infinito como también lo<br />

sería el vacío en el que se encuentran<br />

En este sentido volveríamos a la concepción de la existencia simultánea<br />

de más de un infinito<br />

No se estaría de acuerdo con la percepción de Parménides, pero sería<br />

posible deducir que la perfección de su “Ser” exigiría la infinitud<br />

Tanto Heráclito como los Estoicos, cada uno por su lado, habrían indentificado<br />

el infinito con el Eterno Retorno<br />

Según los Estoicos “habrá de nuevo un Platón, un Sócrates y cada<br />

uno de los hombres con los mismos amigos…”<br />

Para Platón lo ilimitado sería imperfecto, mientras que lo perfecto<br />

sería lo limitado<br />

Aristóteles abogaría por la finitud del universo con una noción sistematizada<br />

de la infinitud<br />

Dijo que siempre es posible aumentar un elemento más a un número<br />

n de elementos, tal la idea de infinitud potencial en la serie numérica<br />

Existiría también el infinito potencial por división, la del continuo de<br />

Zenón; y por adición, la serie numérica<br />

31


Aristóteles, en su recorrido por las aristas del concepto concibe la<br />

infinitud causal, la que debe empezar con una causa no causada<br />

Tal sería el famoso “Primer Motor”<br />

Ésa es una muestra de la creencia en la posibilidad de que sería posible<br />

un palo con un solo extremo<br />

Pero la idea de infinitud aristotélica que más impresiona es la que<br />

dice que “Todo lo limitado debe estar limitado por algo”<br />

En mi opinión, esta idea pertenece a una dialéctica certera<br />

Se expresa en la idea que parte de la observación empírica de cosas<br />

empíricas, no de abstracciones de abstracciones<br />

Por lo tanto, es sujeta al razonamiento sistemático y desemboca directamente<br />

en la imagen intuitiva<br />

Algún día el proceso de conocimiento del hombre no necesitará de<br />

la racionalización del razonamiento<br />

Pero mientras tanto, el proceso racional que lleva a la imagen intuitiva<br />

es el más alto exponente de la facultad del Ser<br />

Como lo es en Aristóteles, en Marx, en Kant…..<br />

Aristóteles vuelve al proceso racional al afirmar que infinito es aquello<br />

que por naturaleza no puede ser atravesado o recorrido<br />

Sin embargo, es en la siguiente descripción aristotélica de infinitud<br />

la que cumple con nuestro requisito de cosa-pensamiento-imagen<br />

32


La que tenemos y que se constituye en el embrión dialéctico de la<br />

unidad de lo finito y lo infinito; dice:<br />

El Infinito no es aquello más allá de lo cual no hay nada<br />

sino aquello más allá de lo cual hay algo<br />

Esta definición del infinito, la más querible<br />

Es hermosa filosófica y estéticamente porque resulta implícita como<br />

resultado de la definición de la finitud, que es su contrario<br />

¡Qué capacidad de asombrar que tiene este asombro hecho Hombre!<br />

El Neoplatonismo halla en Plotino el exponente de la teoría que concibe<br />

varios infinitos jerárquicos en el universo<br />

El Infinito Positivo se referiría «Al Uno» un ser potente, no “en potencia”,<br />

debido a la “grandeza espiritual” no a la grandeza en extensión<br />

El Infinito Positivo, “El Uno”, no necesitaría de nada para ser, puesto<br />

que sería “absoluta mismidad”<br />

El Infinito Negativo se referiría a la materia, lo que en vez de ser<br />

“hacia arriba”, hacia “Lo Uno”, sería “hacia abajo”<br />

La jerarquía de infinitos dependería del grado de acercamiento por<br />

parte del Ser a “Lo Uno” o a la materia respectivamente<br />

Proclo estima que “Lo Uno” es el ser definido<br />

La autodefinibilidad; se entenderá por “definibilidad”, esto es, la<br />

identificación de lo infinito con lo perfecto<br />

33


Habría una gran diferencia entre los límites de lo sensible y los límites<br />

de lo espiritual; los primeros serían también sensibles<br />

Los segundos serían inteligibles; de este modo no podría asociarse<br />

la idea de infinitud con la de grados de extensión<br />

*<br />

Para los cristianos sólo Dios puede crear de la nada; sólo Dios es infinito<br />

y eterno; la idea de infinitud aparece ligada a la de eternidad<br />

La infinitud de Dios traspasaría la del tiempo-espacio por su don de<br />

la ubicuidad perfecta; Dios sería infinitamente infinito<br />

Santo Tomás afirmaría que Dios no podría crear algo absolutamente<br />

infinito: una creación así, competiría con el mismo Creador<br />

No habría un infinito en extensión o magnitud, sólo la infinitud de<br />

Dios sería actual<br />

Gregorio de Rimini reprodujo la teoría atomista de Demócrito: habría<br />

puntos materiales mínimos, indivisibles cuantitativamente<br />

La idea moderna de infinitud de Giordano Bruno surge de la concepción<br />

de un “mundo abierto” contra la de “un mundo cerrado”<br />

Descartes habla de la idea de la infinitud como una prueba de la<br />

existencia de Dios:<br />

“…el conocimiento de infinitud por el hombre, que es finito, sólo era<br />

posible porque un ser verdaderamente infinito lo había puesto en su<br />

mente”<br />

34


Spinoza dice que, siendo Dios un ser infinitamente infinito. todo lo<br />

que se sigue de un atributo de Dios debe ser infinito<br />

Idea que se expresa en el sentido de que la substancia es infinita debido<br />

a que siendo única, dimana de Dios<br />

Vendría una serie de discusiones sobre la posibilidad de que el infinito<br />

espacial fuera compatible con la omnipresencia infinita de Dios<br />

El espacio de Henry More no era sensible sino espiritual, no de los<br />

sentidos sino del entendimiento<br />

Con lo que podía juntar en uno solo la infinitud espacial y la divina<br />

Newton pone muy en claro que Dios es algo muy distinto del espacio<br />

aunque su omnipresencia afecte todos los puntos del espacio<br />

Leibniz, comparte con Newton la existencia del “infinito en lo grande<br />

y del infinito en lo pequeño”<br />

Cada una de sus infinitas mónadas refleja el universo entero multiplicando<br />

cada infinito por un número infinito de veces<br />

Esta infinita multiplicación culminaría con la “potencia máxima” o<br />

“infinito máximo” que sería Dios<br />

Surge en esa época el asombro ante el “laberinto del infinito” engendrador<br />

de paradojas tan queridas a Borges<br />

La infinitud de Dios parecía no atraer la imaginación de nadie; en<br />

cambio, la del universo sí<br />

35


Pascal diría que en comparación a la infinitud del universo el hombre<br />

sería algo y sería nada<br />

El empirismo inglés vendría anunciando que las ideas no eran pruebas<br />

de la existencia de las cosas<br />

Locke notaría que la idea de infinitud de su época se relacionaba con<br />

el tiempo y no con el espacio<br />

Para continuar con sus inferencias, intuyó que debía solucionar primero<br />

el problema de la infinitud de Dios<br />

Dijo que la infinitud de Dios era cualitativa y no cuantitativa como<br />

eran las del espacio y del tiempo<br />

Luego definió lo Finito:<br />

…las porciones de extensión que afectan a los sentidos y los periodos<br />

ordinarios de sucesión con que se mide el tiempo, llevan consigo<br />

la idea de lo Finito<br />

La idea de lo Infinito emergería observando que se juntan, sin cesar,<br />

porciones de espacio a otras y momentos del tiempo a otros<br />

Haciendo gala de su método, recordó que inclusive los grandes matemáticos<br />

que habían especulado con la idea del Infinito<br />

lo habían hecho partiendo de la sensación y de la reflexión<br />

Kant concibió el espacio como infinito, lo hizo por medio de una de<br />

sus antinomias, tal caras a todos nosotros<br />

36


Veamos la tesis y su antítesis, ambas aceptadas<br />

El mundo tiene un comienzo en el tiempo y también está limitado en<br />

el espacio<br />

El mundo no tiene comienzo y es ilimitado en el espacio<br />

Dada la falta de experiencia concreta, la razón pura debe aceptar<br />

que tanto la una como la otra son susceptibles de prueba<br />

Lo serían debido a que el objeto de ellas no es algo situado dentro<br />

de la experiencia posible, sino una «cosa en sí»<br />

En Hegel el concepto se hace múltiple:<br />

el infinito matemático<br />

lo infinitamente grande<br />

la infinitud subjetiva<br />

la infinitud objetiva<br />

la infinitud positiva<br />

Siendo sólo el último “el verdadero infinito”<br />

Ni el infinito matemático ni lo infinitamente grande serían propiamente<br />

negación de la negación<br />

La infinitud negativa no sería sino la negación de lo finito<br />

La infinitud positiva sería el Espíritu Absoluto: el Ser verdadero<br />

El infinito negativo sería el que tendría la posibilidad de crecer indefinidamente,<br />

en contraposición de la infinitud positiva o “verdadera”<br />

Ésta última completa, se contendría a sí misma y estaría en sí misma<br />

37


El infinito positivo se expresa en la Lógica, absorbido por el infinito<br />

abstracto del entendimiento con el infinito concreto de la Razón<br />

Para Renouvier, hay que refutar el infinito<br />

Puesto que al pensarlo se pensaría en el Absoluto, que sería un sujeto<br />

sin ser sujeto, porque no tendría relación alguna<br />

Su discípulo Evellin, afirma que el infinito puede alojarse en el pensamiento<br />

pero que lo finito es la condición de lo concreto<br />

En ambos hay la refutación a la coexistencia de lo finito y de lo infinito;<br />

para algunos pensadores la idea de infinito sería contradictoria<br />

Tomemos, dicen, la serie de los números naturales, luego hagamos<br />

lo mismo con la serie de los cuadrados de tales números naturales<br />

Si ambas tienden al infinito, la cantidad de los números naturales será<br />

mayor que el número de cuadrados de naturales<br />

Pero no sería posible hablar de un infinito mayor o menor que otro<br />

No lo sería, por haber desaparecido toda relación y sin relación no<br />

podría concebirse ninguna entidad<br />

Habría también una especie de “horror al infinito”<br />

*<br />

Dado por la intuición de que cualquier conjunto finito al que se le<br />

agrega otro, por muy grande que fuera, daría un conjunto finito<br />

38


Recordemos que fue de esta idea que Aristóteles dio su magnífica<br />

definición implícita de infinito<br />

Este horror es un horror a la coexistencia de lo finito y lo infinito<br />

La paradoja de la igualdad del número de puntos existente en una<br />

circunferencia y aquél inscrito en el universo también tuvo teóricos<br />

Bolzano, teólogo checoslovaco, es uno de ellos<br />

Postuló que la paradoja se debía a que se había creído que los puntos<br />

ocupaban áreas, lo que no sucedería en la realidad<br />

(Aquí hay una llamada de atención a Borges)<br />

*<br />

Cantor dividió al infinito en potencial y actual; el Potencial sería la<br />

serie de n números enteros a la que siempre se le puede agregar 1<br />

Infinito Actual sería el conjunto de los números enteros al que no se<br />

le puede agregar ninguna unidad<br />

Couturat: la idea de infinito no puede proceder de la experiencia,<br />

porque los objetos de la experiencia son naturalmente finitos<br />

La imaginación tampoco podría reproducirla, porque ésta sólo reproduce<br />

sobre la base de lo conocido<br />

El Infinito sería un concepto a priori<br />

39


Las últimas discusiones sobre la infinitud del universo lo representan<br />

como una esfera, la que siendo finita no tendría límite<br />

Pero queda para siempre la opinión de Aristóteles<br />

En el sentido de que la definición del infinito, como toda categoría,<br />

surge de la imagen intuitiva y es sistematizada por la Razón<br />

Yo postulo que algún día el Ser habrá evolucionado a un grado tan<br />

alto en la historia y en la biología, que la Intuición habrá evolucionado<br />

al ritmo de la Razón, para conformar el verdadero instrumento<br />

cognoscitivo: Razón-Intuición<br />

El Ser será lo que debe ser, por la Voluntad de Ser<br />

40


2<br />

CAUSALIDAD, NECESIDAD<br />

Y CONTINGENCIA<br />

Está bien que se mida con la dura<br />

Sombra que una columna en el estío<br />

Arroja, o con el agua de aquel río<br />

En que Heráclito vio nuestra locura<br />

En el primer artículo de “Discusión”, bajo el título de “La Poesía<br />

Gauchesca”, Jorge Luis Borges imprime el siguiente párrafo<br />

Es fama que le preguntaron a Whistler cuánto tiempo había requerido<br />

para pintar uno de sus “nocturnos” y que respondió: “Toda mi<br />

vida”. Con igual rigor pudo haber dicho que había requerido todos<br />

los siglos que precedieron al momento en que lo pintó. De esa correcta<br />

aplicación de la ley de causalidad se sigue que el menor de<br />

los hechos presupone el inconcebible universo e, inversamente, que<br />

el universo necesita el menor de los hechos. Investigar las causas de<br />

un fenómeno tan simple como la literatura gauchesca, es proceder<br />

en infinito<br />

Esta cita obliga la realización de un repaso de las categorías de lo<br />

Necesario y lo Contingente<br />

41


Un nuevo recorrido por la alquimia literaria de Borges y un nuevo<br />

capítulo para este ensayo de ensayos<br />

En la historia del pensar, surge primero la mistificación de la necesidad<br />

como designio de los dioses, causalidad divina<br />

Es una de las primeras muestras de la sumisión del mundo primitivo<br />

a las fuerzas no comprensibles aún<br />

A medida que las sociedades consolidan y desarrollan sus acervos<br />

científicos las categorías de lo Necesario y lo Contingente surgen<br />

Como surge la fluorescencia de Roentgen, incluso a través de negrísimos<br />

paños místicos<br />

Por lo que se puede interpretar, “la correcta aplicación de la ley de<br />

la causalidad” presupone una cadena de astronómica longitud<br />

La que viene forjada de hechos, desde el primer soplido de la divinidad,<br />

hasta el momento que elijamos como actual<br />

Cada eslabón sería causa del siguiente, en una imbricación eterna<br />

de causa y efecto<br />

Ya vimos que, esta identificación de lo eterno sólo con el tiempo y no<br />

con el espacio es el fundamento de la teoría del Eterno Retorno<br />

Repasando el contenido de este último concepto, recordemos que<br />

los fenómenos y las cosas se repiten al final de cada ciclo<br />

De este modo podemos imaginarnos la cadena borgeana de causa y<br />

efecto: un aro inmenso congelado en el vacío<br />

42


Un primer intento de identificación de la cadena de Borges sería:<br />

Si un fenómeno A es anterior cronológicamente a un fenómeno B<br />

entonces A es la causa de B: el clásico post hoc, propter hoc<br />

La pre conclusión nos mostraría, a pesar de todo, a un Borges espontáneo<br />

y por lo menos parcialmente dialéctico<br />

Primero, porque aceptaría la existencia objetiva de las categorías de<br />

causa y efecto<br />

Segundo, porque está implícita una cadena de causa-efecto cronológicamente<br />

determinada<br />

Sería al mismo tiempo efecto con relación a su antecesor<br />

Pero hay muchos cables sueltos en el circuito mecánico que impulsa<br />

la teoría del Eterno Retorno y el aro eslabonal de causa y efecto<br />

Entre los principales, podría citarse el hecho de que en la teoría del<br />

ciclo se podría forzar la imaginación y excluir de la realidad<br />

Concatenaciones y nexos entre cosas y entre fenómenos lo que no<br />

podría lograrse a ningún nivel en el aro causal<br />

En este último tendría que encontrarse forzosamente una “causa<br />

primera” y si eso no fuera posible, entonces inventarla: Dios<br />

La causa primera y el hacedor de los ciclos sería Dios, lo que representaría<br />

una conclusión sintética del pensamiento borgeano<br />

43


Esto es: la proyección ideal de una cadena espacial congelada en el<br />

vacío y un reloj infinito que marca las horas sin ocupar espacio<br />

Este proceso se lograría tomando un pedazo imaginario de metafísica<br />

para hacer de él una cadena de abstracciones de abstracciones<br />

Anunciar que se ha encontrado un nuevo camino hacia Dios<br />

Recordemos lo que dice Borges al tomar un pedazo de ese aro causal<br />

que abarca desde el nacimiento de la vida hasta el presente:<br />

Investigar las causas de un fenómeno, siquiera de un fenómeno tan<br />

simple como la literatura gauchesca, es proceder en infinito<br />

Recordemos cómo identifica Timiriásev el discurso de Mr. W. Bateson,<br />

pronunciado en el Congreso de la Asociación Británica de 1914<br />

Allí se adujo la eterna existencia de los caracteres<br />

La tesis es una variante de la concepción de ‘las especies creadas’ y<br />

de la doctrina preformista de la inclusión de embriones de una generación<br />

en los embriones de las siguientes<br />

Las entrañas de la protomadre, causa orgánica primera hecha por<br />

Dios, contiene los embriones de toda la humanidad posterior<br />

Con Borges, el último bebé contendría la influencia de cada lechuga,<br />

rábano, cocodrilo, dinosaurio, zancudo... que en el mundo han sido<br />

Esta idea puede ser considerada como descabellada, irracional,<br />

alocada, demente.... pero es también un gran paso<br />

44


Nos lleva hacia la identificación de la diversidad con el todo natural<br />

En mi filosofía, denominada La Voluntad de Ser aduzco precisamente<br />

lo mismo: todo es todo<br />

La diferencia con Borges, estriba en el contenido metafísico de su<br />

concepción y la percepción dialéctica de la mía<br />

La idea es desarrollada por Borges en varios de sus cuentos y ensayos;<br />

en un pasaje de “La Forma de la Espada” el protagonista dice:<br />

Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres.<br />

Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardín contamine<br />

al género humano; por eso no es injusto que la crucifixión de un solo<br />

judío baste para salvarlo. Acaso Schopenhauer tenía razón: yo soy<br />

yo y los otros, cualquier hombre es todos los hombres; Shakeaspere<br />

es de algún modo el miserable John Vincent Moon<br />

Este es un párrafo que encierra en su belleza y precisión el gran secreto<br />

de la Pirámide<br />

Parecería que en su eterna búsqueda de momentos poéticos en la<br />

filosofía, Borges encontrara al fin el Momento Vital<br />

El que le permite ingresar al mundo de lo extrarracional<br />

Acudamos ahora al “Tema del Traidor y del Héroe”<br />

... piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio<br />

César.<br />

No se está hablando de un simple fenómeno de reencarnación; de<br />

haberlo querido de ese modo habría escrito simplemente:<br />

45


“…antes de ser Fergus éste había sido Julio César”<br />

Pero no es ese el caso; Borges escribe con radiante claridad que Julio<br />

César, cronológicamente anterior a Fergus, ya lo contenía embrionariamente<br />

y Fergus, como cosa posterior a César lo contiene<br />

ahora<br />

Tal vez podríamos consolidar esta idea del siguiente modo:<br />

Julio César es un efecto de todos los que existieron antes que él<br />

pero participa de la causa de todos los que vinieron después<br />

Por lo tanto Fergus también es un efecto de la “causa Julio César”<br />

Tómese nota que esta idea nada tiene que ver con la tesis de la eterna<br />

existencia de los caracteres descrita por Bateson<br />

Esta idea se eleva de la unidad de la materia, en la que el tiempoespacio<br />

parecerían sólo acondicionamientos del cerebro para conocer,<br />

tal como lo quería Kant<br />

No condiciones imprescindibles de existencia del mundo objetivo<br />

En “La Muerte y la Brújula”, Marcelo Yarmolinsky, delegado de Podolsk<br />

al Tercer Congreso Talmúdico, aceptó el hotel du Nord<br />

“…con la antigua resignación que le había permitido tolerar tres<br />

años de guerra en los Cárpatos y tres mil años de opresión y de polgroms<br />

Los tres mil años de opresión no es, en este caso, un símbolo del peregrinaje<br />

de los judíos en la historia<br />

46


Es una expresión del sufrimiento individual de Yarmolinsky de tres<br />

milenios, del mismo modo cómo ha sufrido los tres años de guerra<br />

En “El Ruiseñor de Keats” dice:<br />

Quien me oiga asegurar que ese gato que está jugando ahí es el<br />

mismo que brincaba y que traveseaba en ese lugar hace 300 años,<br />

pensará de mí lo que quiera, pero locura más extraña es imaginar<br />

que fundamentalmente es otro<br />

En “El Zahir” cita a Tennyson para explicar que:<br />

Si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quienes somos y<br />

qué es el mundo. Tal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde<br />

que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación<br />

de efectos y causas. Tal vez quiso decir que el mundo visible<br />

se da entero en cada representación, de igual manera que la Voluntad,<br />

según Schopenhauer, se da entera en cada sujeto. Los cabalistas<br />

entendieron que el hombre es un microcosmos, un simbólico espejo<br />

del universo<br />

Con esta cita entendemos que el universo de este instante reúne todo<br />

lo que hubo, lo que hay y lo que habrá<br />

Veamos lo que dice en “La Escritura de Dios”<br />

Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proporción que<br />

no implique el universo entero; decir “tigre” es decir los tigres que<br />

lo engendraron, los ciervos y las tortugas que devoró, el pasto que<br />

alimentaron a los ciervos, la tierra que fue madre del paso, el cielo<br />

que dio luz a la tierra<br />

47


Tanto en estos ejemplos como en los posteriores, hay una constante<br />

que debemos tomar en cuenta: la aparente inmutabilidad del mundo<br />

De acuerdo con lo que podemos inferir de lo dicho por Borges, el<br />

mundo de hace un millón de años es exactamente igual al de hoy<br />

La montaña, el tigre, los ciervos, la tortuga, la madre tierra, todo, todo<br />

parece continuar siendo exactamente lo que fue<br />

Este sentido de lo inmutable es lo que caracteriza, como dijimos ya<br />

la concepción cósmica de Borges<br />

De ahí que cuando dice que el gato de hoy es el de ayer, suscita en<br />

nosotros confusiones<br />

Mi versión es la siguiente: el gato del cuento no es el mismo gato de<br />

hace 300 años pero participa del todo cósmico<br />

Lo hace, del mismo modo como participó su antepasado, el que llevaba<br />

en sí el embrión del gato presente<br />

El gato de hoy es el gato de hace 300 años, no en el sentido de que<br />

forme una identidad con él, sino en el sentido de que viene de él<br />

Ese encuentro se realiza por una especie de proceso de partición celular<br />

cósmica por la que el gato de hoy es el mismo de ayer sin serlo<br />

Vayamos a “La Otra Muerte”:<br />

En la Suma Teológica se niega que Dios pueda hacer que lo pasado<br />

no haya sido, pero nada se dice de la intrincada concatenación de<br />

causas y efectos, que es tan vasta y tan íntima que acaso no cabría<br />

48


anular un solo hecho remoto, por insignificante que fuera, sin invalidar<br />

el presente. Modificar el pasado no es modificar un solo hecho;<br />

es anular sus consecuencias que tienden a ser infinitas. Dicho sea<br />

con otras palabras; es crear dos historias universales<br />

Debo disentir con Borges en esta hipótesis<br />

No creo que la anulación de un solo hecho “por insignificante que<br />

fuera” crearía dos historias universales<br />

Creo, más bien, que la hipótesis debe ser revisada desde dos puntos<br />

divergentes que en realidad pertenecen a una sola visión<br />

Primero: la anulación de un hecho histórico crearía no una historia<br />

paralela sino una infinitud de historias<br />

Supongamos que Napoleón ha ganado en Waterloo y que el mundo<br />

está bajo su mando<br />

La simple anulación del hecho “pérdida en Waterloo” anula un número<br />

infinito de otros hechos potenciales<br />

No es Luis XVIII sino el hijo de Napoleón el que hereda el trono; se<br />

inicia una nueva dinastía....<br />

Cada uno de estos hechos supondría la anulación de un número infinito<br />

de hechos, cada uno de los cuales, a su vez......<br />

No serían pues dos, sino infinitas historias universales las que serían<br />

engendradas por la simple anulación de un hecho borgeano<br />

Segundo: habría que revisar si la muerte prematura de una pulga del<br />

perro de Ulises habría implicado un infinito de historias universales<br />

49


Pero el análisis metafísico de Borges tiene otra intención<br />

A pesar del número infinito de historias potenciales universales algo<br />

quedaría como una constante imperturbable:<br />

Dios, la primera causa del aro causal<br />

Es posible que la lectura de Borges en este campo nos permita identificar<br />

la verdadera raíz de sus concepciones: La Place<br />

Como se sabe, para este gran científico todo estaba estrictamente<br />

determinado por causas inflexibles y siempre necesarias<br />

La causalidad no dejaba campo para la contingencia<br />

Con el objeto de presentar una visión alternativa de Borges a la de<br />

La Place, tal vez sería oportuno citar algunos de los conceptos<br />

Veamos en primera instancia el término Regularidad<br />

Forma expresiva de una conexión entre los estados anteriores y posteriores<br />

de los sistemas<br />

Puede que la forma de conexión es tal que el estado dado del sistema<br />

determina unívocamente todos sus estados posteriores<br />

En ese caso, se diría que se está ante una regularidad dinámica (Determinista)<br />

que expresa una conexión siempre causal<br />

El conocimiento de las condiciones iniciales permitiría predecir con<br />

exactitud el desarrollo del sistema<br />

50


La Regularidad Dinámica estaría presente en los sistemas autónomos,<br />

los que dependen poco de efectos exteriores<br />

Estos sistemas se caracterizarían por el reducido número de sus<br />

elementos; el Sistema Solar sería un sistema típico<br />

En él, actuaría la Regularidad Dinámica<br />

La situación y punto de llegada de un planeta puede ser prevista partiendo<br />

del conocimiento de su posición y velocidad en el momento<br />

inicial<br />

Pero existiría también otra clase de regularidad: la regularidad Estadística,<br />

que es también una conexión causal<br />

Se diferencia de la Regularidad Dinámica en que el estado conocido<br />

del Sistema no determinaría unívocamente todos sus estados posteriores,<br />

sino que lo haría de acuerdo a la ley de probabilidades<br />

La regularidad estadística estaría vigente en los sistemas autónomos,<br />

que reciben considerable influencia de las condiciones exteriores<br />

Tienen un número muy grande de elementos constitutivos<br />

La posición y velocidad de una molécula de aire en un ventarrón<br />

puede que no sea exactamente medible en un momento dado<br />

Pero la interacción de todas ellas permite establecer con calidad de<br />

previsión la dirección e intensidad del ventarrón<br />

Podría resultar extraño que se pueda conocer las características fundamentales<br />

de un sistema sin conocer c/u de sus elementos<br />

51


Los economistas, por ejemplo, no podrían concebir los movimientos<br />

de la demanda sin antes conocer la “conducta del consumidor”<br />

Conducta basada en un ente abstracto llamado Homo economicus<br />

Expuesto el concepto de regularidad, vamos a los de causa y efecto<br />

*<br />

Un fenómeno C, será causa de otro E, llamado efecto, si existe entre<br />

ambos una conexión necesaria<br />

Si en el proceso, el efecto E interacciona con la causa C para consolidarse<br />

como efecto estable<br />

Desde este punto de vista, el gato de Keats no podría ser el mismo<br />

que jugaba ahí hace 300 años<br />

No podría, dado que no interacciona directamente con su antecesor<br />

Pero podría serlo si es que tomamos en cuenta que interacciona con<br />

la naturaleza de la que forma parte el gato de hace 300 años<br />

Así, existirían dos categorías de causas:<br />

La Causa Completa<br />

Que será el conjunto de todas las circunstancias cuya conjugación<br />

produce necesariamente el efecto<br />

La Causa Específica<br />

Reune los componentes esenciales de la Causa Completa, haciendo<br />

de los demás simples condiciones de acción de la Causa Específica<br />

52


Por eso sería que entre los principales objetivos de la ciencia estaría<br />

encontrar las causas específicas<br />

Desde mi punto de vista, entre los principales objetivos de la filosofía<br />

estaría encontrar la síntesis de las causas completas<br />

Uno de cuyos intentos sería el aro causal de tipo borgeano<br />

Habría algo más: por un lado, todo surgiría de algo, de alguna causa;<br />

más aún, todo lo que surge no podría no surgir<br />

Por otro lado, la aparición de algo dependería de un gran número de<br />

condiciones diversas (la causa específica)<br />

La interacción imprevisible de dichas circunstancias podría hacer no<br />

obligatoria esa aparición<br />

Si diéramos una primacía absoluta al primer punto llegaríamos al fatalismo;<br />

si al segundo, al relativismo<br />

De aquí surge la necesidad de la infinitud del universo<br />

Si el universo fuera finito, “la interacción imprevisible de las condiciones<br />

adversas”, sería también finita (como la Biblioteca de Babel)<br />

Por lo tanto todo lo que sucedería sería necesario y no habría campo<br />

para lo contingente<br />

Pero, la existencia de lo contingente es una prueba de que la interacción<br />

imprevisible de esas condiciones adversas es infinita<br />

Es infinita porque proviene de un cosmos infinito, el que provee de<br />

estas circunstancias adversas de un modo infinito<br />

53


El universo pues no podría ser un cuarto cerrado en el que la interacción<br />

de condiciones adversas supuestamente se agotaría<br />

sino una extensión y espacio abiertos, proveedores de un conjunto<br />

infinito de condiciones adversas cuya interacción es imprevisible<br />

Como tal, condiciona la existencia de lo contingente<br />

En otras palabras, sostengo que lo necesario es la prueba de la coexistencia<br />

de la finitud con la infinitud de lo contingente…<br />

Nos aboquemos ahora a las categorías de Posibilidad y de Realidad<br />

siempre desde la perspectiva de la dialéctica materialista<br />

Estas dos categorías filosóficas reflejarían el proceso objetivo del<br />

cambio y desarrollo de las cosas reales y de los fenómenos<br />

La Posibilidad determinaría la orientación del desarrollo de lo que<br />

existe, de las condiciones que hacen posible su surgimiento<br />

También, de la ausencia de las que impiden su realización<br />

La Realidad expresaría todo lo que es: una Posibilidad ya concretada<br />

La Posibilidad sería real cuando no contradiría intrínsecamente el<br />

Ser potencial de la cosa<br />

La posibilidad de que un pájaro recién nacido aprenda a volar es<br />

muy real, aunque por algunas condiciones excepcionales, esa posibilidad<br />

podría no concretarse en realidad<br />

Por otra parte, la posibilidad de que un empresario transnacional luche<br />

contra la propiedad privada sería artificial<br />

54


No podría realizarse; repugnaría intrínsecamente; el desarrollo vendría<br />

de la unidad de la posibilidad y la realidad<br />

La transformación de la Posibilidad en Realidad tendría su base en la<br />

conexión causal de las cosas y fenómenos del mundo objetivo<br />

Por otra parte, no es posible negar la influencia del pensamiento, en<br />

cuanto síntesis de razón-intuición, en la transformación de la realidad<br />

El Principio de Heisenber ha demostrado ya la influencia que tiene el<br />

observador sobre lo que observa<br />

Por otro lado, yo le asigno al poema una gran capacidad de develar<br />

los Estados Puros del Ser, por su capacidad intuitiva<br />

Volvamos a Borges:<br />

Su cadena de causa-efecto repetitiva cíclicamente implica exclusivamente<br />

regularidades de tipo dinámico<br />

Pero excluye toda regularidad estadística y se toma en cuenta el reconocimiento<br />

de causas completas solamente<br />

Como corolario, la unidad dialéctica de Posibilidad y Realidad se<br />

convierte en una entidad metafísica de ambas<br />

En esa nueva entidad, una de ellas sería la otra, indistintamente<br />

¿Cuál sería la síntesis de regularidades siempre dinámicas, causas<br />

siempre completas e identidad de Posibilidad y Realidad?<br />

Fatalismo, Fatalismo puro, Fatalismo terrible<br />

Schopenhauer al natural<br />

55


Roberto Paoli, ha publicado un artículo “Borges y Schopenhauer”, en<br />

la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana<br />

Es la persona a quien debo un agradecimiento casi fatalista por su<br />

trabajo de erudición sobre el tema<br />

Paoli dice que Borges hereda de Schopenhauer algunas importantes<br />

convicciones ligadas al problema ético<br />

“Preliminarmente, lo que llamamos azar acontece por inflexible necesidad,<br />

que es otro modo de expresar el fatalismo<br />

“In Memoriam” comienza con:<br />

El vago azar o las precisas leyes<br />

Que rigen este sueño, el universo<br />

La forma expresiva parecería ser intencionalmente ambigua<br />

El primer verso podría significar que existen tanto el azar como las<br />

leyes y que ambas, “vago azar” o “precisas leyes”, rigen el universo<br />

El otro significado implicaría la existencia de una de las dos, privando<br />

a la otra de la suya: existiría el vago azar o las precisas leyes<br />

Pero no ambas al mismo tiempo<br />

Habría una tercera interpretación de esta aparente ambigüedad:<br />

El vago azar o las precisas leyes regirían el universo, cada una en<br />

coexistencia con la otra y cada una en su campo de acción<br />

56


Esta última interpretación sería dialéctica y coincidiría con la que he<br />

mantenido en párrafos anteriores<br />

*<br />

Acudamos a la octava estrofa del mismo trabajo para encontrarnos<br />

con la misma ambigüedad:<br />

Reyes, la indescifrable providencia<br />

Que administra lo pródigo y lo parco<br />

Nos dio a unos el sector o el arco<br />

Pero a ti la total circunferencia<br />

(¡Cómo dice Borges lo que tiene que decir señor!)<br />

“La indescifrable providencia” puede ser un dios (lo necesario)<br />

cuyos designios no se alcanza a comprender<br />

Por el contrario, también puede significar la imposibilidad de saber<br />

si esa providencia es azar o ley<br />

Una tercera interpretación sería que “la indescifrable providencia”<br />

es una síntesis de azar y de necesidad<br />

Una interpretación dialéctica de ambas categorías<br />

En la “Oda Compuesta en 1960”, empieza del siguiente modo:<br />

El claro azar o las secretas leyes<br />

Que rigen este sueño, mi destino<br />

57


La ambigüedad persiste, Pero el “claro azar” bien podría ser epicuriano<br />

yadrichcha o exponente de Mozi<br />

“Las Secretas Leyes” podrían referirse a la concepción svabhava de<br />

la India, al fatalismo confuciano, a Parménides a Heráclito o Platón<br />

Tal como se consigna en el resumen que se anexa a este ensayo<br />

En “La Luna” repite la idea<br />

Es uno de los símbolos que al hombre<br />

da el hado o el azar para que un día…..<br />

El personaje de “Deutsches Requiem” dice:<br />

El azar o el destino tejieron de otra manera mi porvenir<br />

Roberto Paoli relata que cuando se le pidió a Borges que explicara el<br />

significado de “La puerta es la que elige no el hombre”<br />

Borges había contestado que eso equivalía a decir que son las circunstancias<br />

las que eligen o es la fatalidad la que elige<br />

Esta afirmación aviva mi convicción de que Borges cree en una necesidad<br />

fatalista<br />

Después de leer “Siete Noches” esta creencia se consolida más:<br />

Lo que llamamos azar no es más que nuestra ignorancia de la complicada<br />

mecánica de la causalidad<br />

Aunque es preciso tratar de indagar si la ambigüedad de Borges<br />

es sólo literaria o es de principio filosófico<br />

58


Creo que otro conjunto de ensayos como el presente podría ser necesario<br />

para dilucidar esta importante cuestión<br />

Por el momento diremos que para ejemplificar su afirmación anterior<br />

Borges dice en el “Poema de los Dones”<br />

algo que ciertamente no se nombra<br />

con la palabra azar, rige estas cosas<br />

También Averroes parece ser un santo de su devoción; “La Busca de<br />

Averroes” empieza relatando los intentos de convencer al asceta<br />

Ghazali que<br />

“La divinidad sólo conoce las leyes generales del universo, lo concerniente<br />

a las especies no al individuo”<br />

En ese cuento se identifica lo general, “la especie”, con lo necesario;<br />

y lo individual, con lo casual<br />

La contingencia sería independiente de lo divino y gozaría de existencia<br />

propia<br />

Uno queda asombrado de la intuición borgeana para captar el pensamiento<br />

de Averroes<br />

En la recta final será necesario definir las categorías filosóficas que<br />

impulsaron la redacción de este ensayo: Necesidad y Contingencia<br />

Pero antes presentaremos una definición de lo que es Categoría<br />

tal como lo concibe la dialéctica materialista<br />

59


Categoría filosófica, forma elemental de concientización de los modos<br />

universales de la relación del hombre con el mundo y que reflejan<br />

las propiedades y leyes más generales del cosmos<br />

Sería objetiva<br />

Existirían fuera de la conciencia y de todas las conciencias; las categorías<br />

de lo contingente y lo necesario serían también objetivas<br />

La Necesidad sería la expresión de las relaciones internas generales<br />

de la realidad<br />

Emergería de un conjunto determinado de causas y circunstancias y<br />

“es como es y no de otra manera”<br />

Para ser “como es y no de otra manera” debe abrirse campo a través<br />

de las circunstancias, es decir, de la contingencia<br />

Sólo de esa manera sería el modo inevitable de solución de la contradicción;<br />

lo Necesario se desprendería de la esencia de las cosas<br />

La Contingencia sería la expresión de conexiones exteriores, inestables<br />

y singulares de la realidad<br />

Surgiría de entrecruzamientos de procesos y acontecimientos causales<br />

independientes<br />

La Contingencia se manifestaría a través de la Necesidad y viceversa<br />

Ambas formarían una unidad dialéctica de contrarios<br />

La Necesidad se hallaría pues ligada a lo general, a lo típico; la Contingencia<br />

a lo exclusivo y efímero<br />

60


Para dar un ejemplo de esa diferencia Lenin dice:<br />

El producto adquiere la forma de mercancía en los más diversos organismos<br />

de producción social, pero sólo en la producción capitalista<br />

esa forma del producto del trabajo es general y no constituye excepción<br />

No habría Necesidad pura ni Contingencia pura; la una participaría<br />

siempre de la otra<br />

La Contingencia También se hallaría sujeta a leyes que pueden ser<br />

develadas<br />

Así la materia tiene la capacidad de engendrar un espíritu pensante.<br />

Pero esta necesidad sólo puede realizarse en unas condiciones determinadas.<br />

El que estas condiciones puedan surgir en un lugar y en<br />

un momento dados es cosa del azar. Una conjunción de circunstancias<br />

casual puede dar lugar a que la posibilidad real de que surja la<br />

inteligencia se haga realidad. Aquí la necesidad puede presentarse<br />

en forma de contingencia. Mas, si la aparición de la inteligencia es<br />

propia de la naturaleza misma de la materia, ello quiere decir que<br />

ésta, alguna vez y en alguna parte hará sin falta, necesariamente,<br />

que aparezca, aunque sea en forma casual. Aquí a la Contingencia le<br />

es inherente la Necesidad<br />

Con este ejemplo de Pilipenko sobre ambas categorías, se sintetiza<br />

la unidad dialéctica de contrarios y el carácter objetivo de la Necesidad<br />

y de la Contingencia<br />

*<br />

Borges parece auto-realizarse ante el misterio de las categorías filosóficas,<br />

por lo que se preocupa de encontrar una percepción<br />

61


Percepción que, a mi juicio, le impone dos requisitos: misterio filosofal<br />

y fascinación literaria<br />

En la mayor parte su apreciación coincide con lo que siempre fue:<br />

un hombre de élite intelectual, no de masas amorfas<br />

Por lo tanto, su visión cósmica es siempre intelectualizada, propia<br />

del artificio que impone el ser miembro de la élite<br />

Pero es nuestro Borges: aquél que vivió sabiendo que era necesario<br />

y que murió sin saber que también fue casual<br />

ANEXO IV<br />

Principales concepciones sobre<br />

Necesidad, Contingencia y Causalidad<br />

El material que sirve de base a este anexo se basa en la obra “Dialéctica<br />

de lo Contingente y de lo Necesario” de N. Pilipenko<br />

Pero la clasificación es mía porque considero que una clasificación<br />

transversal es más adecuada que una basada en la cronología<br />

Fatalismo Primitivo<br />

Fatalismo Metafísico Ingenuo<br />

El providencialismo de la época primitiva inaugura esta concepción<br />

aunque poco a poco se hace más refinada<br />

En un momento más avanzado de la historia, la tragedia griega por<br />

ejemplo, expresa la tensión entre el hombre y lo divino<br />

62


Pero hay matices materialistas puesto que el destino (la Necesidad)<br />

es más fuerte que los dioses, por lo que éstos deben supeditarse a él<br />

La Filosofía de los Unipanisad en la antigua India y el confucianismo<br />

en China coinciden en una visión fatalista ingenua del mundo<br />

Identifican como causa de todo a dos cosas divinas: Brahama y la Voluntad<br />

Celestial<br />

Este fatalismo divino aparecerá en todo momento en la historia del<br />

hombre con nombres más o menos sofisticados<br />

Con teorías más o menos rimbombantes<br />

Fatalismo Materialista Primitivo<br />

En la India, los Svabhava, los Sankiya, los Charvaka y los Vaisesika,<br />

dicen que en el mundo hay relaciones de causación necesarias<br />

Que no hay seres divinos, que no hay lugar para el azar<br />

La concepción de que el mundo debe ser explicado por la propia naturaleza<br />

es un rasgo materialista<br />

La negación del azar vuelve fatalista la teoría<br />

En la China, el Taoísmo dice que el Tao es el principio de todo; así el<br />

hombre seguirá a la Tierra, ésta al cielo, el cielo a Tao<br />

El Tao a la necesidad (naturaleza)<br />

Wong Chung, uno de los maestros del taoísmo original diría que todo<br />

nace necesariamente de una partícula primaria llamada qi<br />

63


El fatalismo primitivo no surge de sistemas filosóficos consolidados<br />

En cambio, las que vinieron después, serían consideradas como<br />

provenientes de fuentes sistemáticas a cargo de personas<br />

Las que ejercerían su disciplina con rango de ciencia, por lo que sistematizarían<br />

el conocimiento de un modo muy superior<br />

La Necesidad Fatalista desde la Concepción Metafísica<br />

Parménides, al postular la identidad del Pensamiento y el Ser, se<br />

constituye en uno de los primeros metafísicos de la historia<br />

En la India Medieval, Sankara, heredero de los Upanisad, adoctrina<br />

en el sentido de que el mundo es una ilusión creada por Brahama<br />

Para Newton, como para Collins, Dios creó todo<br />

Couvier es más pictórico: la evolución y la variabilidad radica en cataclismos<br />

y saltos de la naturaleza que surgen como actos divinos<br />

El existencialismo aporta con dos ideas:<br />

Para Kierkegaard, la razón es asesina de la libertad, pues crea lo general,<br />

lo necesario, lo que no permite elección<br />

El conocimiento es la valla más molestosa que hay que salvar para<br />

llegar a Dios<br />

Heidegger explica cómo el hombre no es libre de lo habitual, debido<br />

a que debe supeditarse a normas<br />

64


El verdadero Ser sería la existencia ante la muerte porque se escapa<br />

de la habitual<br />

La Sociología de Durkheim predica que la sociedad no puede existir<br />

sin individuos, ni éstos, sin la sociedad<br />

De este modo nos da una idea abstracta de sociedad sin atestiguar<br />

sobre las articulaciones históricas entre individuo y sociedad<br />

Kant afirmó que lo que existe en la realidad o es necesario o es casual;<br />

si es necesario, está determinado por casualidades<br />

Si es casual, estará determinado por lo necesario<br />

Habrá una transferencia de la necesidad existente en las “cosas en<br />

sí” al mundo de los fenómenos<br />

En última instancia, Kant afirma que la realidad material se hallaba<br />

supeditada a ciertas leyes necesarias:<br />

El desarrollo de la materia no sucedería casualmente, sino que se<br />

desprende de las propiedades naturales<br />

Hegel: lo que puede suceder, lo que realmente sucede y no de otra<br />

manera, es Necesidad de la que reconoce tres clases<br />

La formal: en la que no hay ningún contenido plasmado<br />

La real: que es una necesidad determinada<br />

La absoluta: lo que se define a sí mismo, existe a través de sí mismo y<br />

es idéntico a sí mismo<br />

65


La Necesidad desde el Subjetivismo<br />

Berkeley negaba el carácter objetivo de la necesidad<br />

La naturaleza fue creada cuando Dios dispuso que fuese percibida<br />

por los humanos en el modo y el orden que su voluntad establecía<br />

Decía también que a ese orden y modo divinos se llamaba por costumbre<br />

“leyes de la naturaleza”<br />

Para Borges, el Obispo fue “el más querible de los filósofos”<br />

*<br />

Hume sostenía que la necesidad existía en la inteligencia, no en las<br />

cosas; nunca vio una sola relación entre causa y efecto<br />

Simplemente miró los fenómenos sucediéndose unos a otros<br />

Jovilet salía por los fueros neotomistas opinando que siendo lo necesario<br />

causa de sí mismo, entonces sólo Dios sería necesario<br />

Sombart, economista historicista, afirmaba que las condiciones de<br />

vida materiales se supeditaban a causas ideales<br />

Más propiamente, al Pensamiento Económico<br />

Dilthey sentenciaba que las conexiones causales sólo existían en el<br />

espíritu de cada individuo<br />

Q que cada individuo gozaba de la capacidad de reproducir esas<br />

conexiones internas; no había intervención de la naturaleza<br />

66


Avenarius, uno de los insomnios de Lenín, votaba por la existencia<br />

de las conexiones causales sólo en el mundo interno del individuo<br />

La Necesidad sólo traducía un grado de probabilidad con que se<br />

esperaba el arribo del efecto<br />

Pearson: el hombre es el arquitecto de las leyes por las que se rige<br />

la naturaleza<br />

La Necesidad está en el cerebro del que piensa como producto de la<br />

facultad perceptiva<br />

Petzold: el hombre dicta las leyes a la naturaleza<br />

Wittgenstein, desde el positivismo, anunciaba que la causalidad no<br />

era más que la fe en una secuencia determinada de acontecimientos<br />

No existiría la necesidad, por la cual algo debería suceder por algo<br />

Sólo existiría la necesidad lógica<br />

Otro necesario lógico fue Carnap<br />

Las conexiones necesarias de la naturaleza no serían sino las ligazones<br />

entre proposiciones y juicios<br />

Russell, lógico por excelencia, intentaba demostrar que las regularidades<br />

de la naturaleza eran productos concienciales<br />

Decía que la necesidad era causalidad, la que a su vez podía ser<br />

cualquier ley que siendo verdadera, brindara la posibilidad de ser<br />

67


Cierto número de eventos permitirían inferir algo sobre otros acontecimientos<br />

Popper sostenía que la necesidad lógica era más amplia que la necesidad<br />

física en “cualquier realidad”<br />

Y por último, un ecléctico, Fisk: existen en la realidad conexiones<br />

necesarias que aparecen en formas de necesidad física y lógica<br />

Éstas no eran sino variedades de una necesidad única, por lo que<br />

había que diferenciar entre necesidad física y lógica<br />

La Necesidad Materialista<br />

Anaximandro: todo nace del apeirón o naturaleza infinita<br />

“Todo vuelve, siguiendo la necesidad de lo que ha nacido”<br />

Heráclito: el fuego es el origen común por necesidad (determinación<br />

del destino) y la lucha de contrarios determina la necesidad de los<br />

ciclos de desarrollo<br />

Empédocles: fuego, aire, agua y tierra se combinan por el amor y<br />

odio, duplo que representaría lo que antes era la Necesidad<br />

Este concepto podría ser uno de los orígenes de las corrientes energéticas<br />

Demócrito: nada surge sin causa; todo surge por alguna razón y por<br />

Necesidad; los átomos no pueden cambiar por sí mismos<br />

Sus cambios son obras de la Necesidad; de cada semilla no nace<br />

cualquier cosa<br />

68


Los continuadores de la escuela Charvaka explicaban que todo sucede<br />

en virtud de la naturaleza interna de las cosas mismas<br />

Wang Fu predicaba que Tao es la ley general del mundo y qi, la sustancia<br />

material<br />

Ambos formarían una identidad y serían la base de todo<br />

También en la China, Han Yu decía que la naturaleza se desarrolla<br />

por leyes propias en virtud de la necesidad<br />

Averroes de Arabia concebía el Ser de lo existente como sin causa<br />

porque sería la causa primera<br />

Oponía a la determinación divina las regularidades de la naturaleza<br />

El mundo existiría sin principio ni fin en el tiempo, pero está limitado<br />

en el espacio (Idea tan querida a Borges)<br />

Dios, al ser tan eterno como la naturaleza, no puede ser su creador<br />

Giordano Bruno: El universo es infinito, no creado; la causa de todo<br />

es algo formado por átomos y por éter<br />

Principio<br />

Lo que internamente contribuye a la formación de una estructura<br />

Causa<br />

Lo que externamente contribuye a la formación de una estructura<br />

La naturaleza es Dios pero Dios se halla supeditado a la ley de la Necesidad;<br />

el espacio infinito es necesario<br />

69


Francis Bacon: no existen impulsos primarios divinos, la cadena de<br />

causas en la naturaleza asciende de lo particular a lo general<br />

Culmina en una causa primera material; la forma sería la ley de la<br />

existencia de todo y la causa interna de su evolución<br />

Las formas primitivas de la materia son fuerzas esenciales, vivas, que<br />

producen las diferencias específicas<br />

Lo verdadero es el conocimiento a través de causas y conexiones<br />

causales necesarias<br />

Hobbes:<br />

Será Necesaria la acción cuyo comienzo no se pueda impedir<br />

Galileo<br />

En la naturaleza todo está supeditado a la causalidad, es el grado superior<br />

del saber<br />

El conocimiento de la necesidad intrínseca de los fenómenos<br />

Holbach<br />

En el mundo todo sucede sin falta por la necesidad<br />

Todo se supedita a determinadas leyes, las cuales son relaciones necesarias<br />

de determinados efectos con sus causas<br />

Wolff: el nacimiento y el desarrollo de cada organismo es un pedazo<br />

sucesivo necesario de una nueva formación<br />

Lamarkc: la evolución se produce por leyes naturales, no hay principios<br />

vitales externos; la naturaleza no tiene finalidad<br />

70


Necesidad y Contingencia Metafísica<br />

Aquí se incluye las definiciones de quienes toman en cuenta ambas<br />

categorías, otorgándoles una importancia más o menos similar<br />

Algunos de ellos figuran en anteriores párrafos, aunque se haya citado<br />

opiniones en forma secundaria en relación a la Contingencia<br />

Platón:<br />

La Idea es lo primario, el alma es la causa de todo; existen dos causas<br />

fundamentales: los artífices racionales de lo bueno y de lo bello<br />

También, las que por falta de raciocinio producen lo contingente y<br />

desordenado<br />

Santo Tomás de Aquino:<br />

Dios es una forma desprovista de materia, existe como pura actividad<br />

y es causa primitiva de todo<br />

En el mundo domina el caos, la contingencia; sólo Dios posee existencia<br />

necesaria y pone orden en el caos y la contingencia<br />

Muller<br />

El mundo es casual porque es limitado y deficiente; la naturaleza no<br />

posee Necesidad puesto que puede ser alterada por Dios<br />

Los milagros son prueba irrefutable; la Contingencia está entre lo<br />

necesario y lo imposible; puede ser o puede no ser<br />

Lonergan<br />

Dios es necesario; lo casual es lo que no dimana de causa primera<br />

sino de causas segundas de origen terrenal<br />

71


Kant: el juicio no refleja las leyes de la naturaleza, sino que es la naturaleza<br />

la que recibe las leyes dictadas por el juicio<br />

La fuente de las categorías de causalidad, necesidad y contingencia<br />

es la actividad sintética de la conciencia que es apriorismo pensante<br />

De ninguna manera la ligazón objetiva entre las cosas materiales y<br />

los procesos de la realidad<br />

El materialismo es una serie causal en la que todos los miembros están<br />

condicionados<br />

Únicamente el total es incondicional y tiene necesidad natural<br />

De dicha serie se deduce lo absolutamente incondicional, la parte de<br />

la serie a la que se supeditan los demás miembros<br />

No depende ella misma de condición alguna<br />

En tal caso, el primer miembro de la serie, lo absolutamente incondicional,<br />

es el principio del mundo en relación al tiempo<br />

En relación al espacio, será el límite del mundo<br />

Habrá actividad absoluta o libertad en relación a las causas y necesidad<br />

natural absoluta en relación a las causas mutables o casuales<br />

El mundo real es un mundo de fenómenos casuales y su razón reside<br />

en el mundo de los nóumenos o cosas en sí<br />

El principio de todo, el primer miembro de la serie, lo absolutamente<br />

incondicional, no está en el mundo de los fenómenos<br />

72


Está en el de las cosas en sí y no se entiende empíricamente sino a<br />

priori; está libre de toda influencia sensorial<br />

Del mismo modo que el fenómeno se opone a la esencia (cosa en sí)<br />

se opone también la Contingencia a la Necesidad<br />

El mundo de los fenómenos o bien es necesario, pero determinado<br />

por causas libres<br />

También puede ser casual, determinado por un ser absolutamente<br />

necesario; no hay transformación recíproca de las categorías<br />

Sólo la simple transición de la necesidad del mundo de los nóumenos<br />

a la casualidad del mundo de los fenómenos<br />

La materia se halla supeditada a ciertas leyes necesarias<br />

Hegel:<br />

La Necesidad y la Contingencia, como todas las categorías existentes<br />

son fases de una Idea Absoluta<br />

Es Necesidad todo lo que podía suceder sólo así y no de otro modo<br />

En su desenvolvimiento la realidad se revela como necesidad<br />

A lo necesario se opone lo casual que es todo lo que carece en sí de<br />

motivo: puede ser o puede no ser<br />

y su necesidad absoluta se muestra como lo que se define a sí mismo<br />

existe a través de sí mismo y es idéntico a sí mismo<br />

La Contingencia se halla al comienzo de cualquier proceso necesario<br />

y la necesidad aparece al final<br />

73


Pero de manera que el final evidencia que era, al mismo tiempo, el<br />

comienzo; hay conexión dialéctica entre Necesidad y Contingencia<br />

Antes de Hegel, muchos filósofos separaban la Necesidad y la Libertad:<br />

o el hombre carece de libertad o es absolutamente libre<br />

Hegel decía que viviendo en sociedad, el hombre no era absolutamente<br />

libre, pero no diluía al hombre en la sociedad<br />

La transición de la Libertad a la Necesidad y viceversa tiene un mediador:<br />

Dios (o el Espíritu Absoluto)<br />

El que no se halla determinado en su eterna voluntad por una contingencia<br />

interna o externa y que hace necesariamente lo que quiere<br />

Concepción Materialista Dialéctica<br />

de lo Contingente y lo Necesario<br />

En el Ser se realiza la transición de “la necesidad en sí” no conocida<br />

por el hombre en “la necesidad para nosotros”<br />

La base de esta transformación vital permanece en la práctica humana<br />

de todos los tiempos<br />

La Necesidad y la Contingencia forman una unidad de contrarios y se<br />

condicionan mutuamente<br />

Se revelan el uno a través del otro y se transforman uno en el otro<br />

Al expresar rasgos de las conexiones en la naturaleza y en la sociedad,<br />

ambas categorías son ontológicas, Categorías del Ser<br />

74


Pero las fases principales del reflejo por los hombres del Ser aparecen<br />

como categorías del conocimiento<br />

La necesidad es una cosa o un fenómeno en su conexión regular<br />

Es la expresión prevalente de las relaciones internas<br />

También es un reflejo del nivel de conocimiento de los objetos y fenómenos<br />

en que se revela su esencia: la ley<br />

La Contingencia es, en unos casos, un fenómeno o un objeto cuya<br />

conexión interna todavía no se conoce<br />

En este sentido es la expresión de conexiones exteriores inestables<br />

y singulares de la realidad<br />

Varios<br />

Berr: allí donde el juego de la causalidad escapa a nosotros hemos<br />

de hablar del azar, pero lo casual no existe sino en nosotros<br />

Lamprecht: la Contingencia es la ausencia de un agente causal<br />

Eisler: lo contingente es la iniciación de un acontecimiento imprevisto,<br />

pero causalmente condicionado<br />

Y por último citaremos la concepción en boga en estos días: en las<br />

ciencias naturales es factible revelar las regularidades<br />

También las dependencias causales, pero en las Ciencias Sociales,<br />

sólo se puede determinar lo singular<br />

El cuarto ensayo está terminado<br />

75


76


3<br />

LITERATURA COMO VOLUNTAD<br />

Y REPRESENTACIÓN<br />

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa<br />

Conjunción de los astros, en que secreto día<br />

Que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa<br />

Y singular idea de inventar la alegría<br />

(Soneto del vino)<br />

El Golem<br />

Uno de los poemas más hermosos de Borges empieza así:<br />

Si (como el griego afirma en el Cratilo)<br />

El nombre es arquetipo de la cosa,<br />

En las letras de rosa está la rosa<br />

Y todo el Nilo en la palabra Nilo.<br />

Decirlo así Borges y gustarnos el modo cómo lo dice es una interacción<br />

instantánea entre poema dicho y poema recibido<br />

Pero esta estrofa debe ser analizada de varios modos para poder intuir<br />

mejor su significado<br />

El condicional “Si”, por ejemplo, parecería ser un artificio retórico<br />

para lograr ritmos y cadencias en el poema<br />

No un verdadero condicional, en el sentido gramatical de la palabra<br />

77


Incluso, si se usa el paréntesis como un punto seguido ese “Sí” deja<br />

de ser condicional para convertirse en una afirmación<br />

Los cuatro versos podrían ser una expresión natural de las concepciones<br />

que establecen la existencia del mundo<br />

Gracias a que ha sido posible encontrar “el nombre cabal” a cada<br />

cosa<br />

Del intento “encontrar el nombre” surge una de las conclusiones<br />

más controvertidas de la filosofía moderna:<br />

“El mundo, al ser mi nominación es mi representación”<br />

Dicen que cuando Fichte lo expresó por primera vez los alemanes se<br />

preguntaron: “¿sabrá su mujer de esto”?<br />

Pero el gran sistematizador de la realidad como representación subjetiva<br />

del individuo, Arthur Schopenhauer, era soltero recalcitrante<br />

También un detestador firme de las mujeres y del materialismo<br />

Es conocida la inclinación de Schopenhauer a considerar los fenómenos<br />

de la naturaleza como meras representaciones del sujeto<br />

De tal modo que el mundo y sus alrededores deviene para él como<br />

objeto sólo y solo en relación con el sujeto<br />

El problema así planteado no seduciría la preocupación de nadie si<br />

es que no estuviera acompañado por una afirmación estentórea:<br />

Ser objeto significa ser representado, razonado, tomado en cuenta<br />

78


Borges redescubre la idea, comprueba que encandila y decide que<br />

es una veta de vastísimos alcances especulativo-literarios<br />

Así lanza una nueva luz de bengala destinada a sobresaltar la tranquila<br />

comunidad intelectual de su tiempo y de su espacio:<br />

Ser objeto es ser nominado<br />

La manía de negar la realidad no era nueva: desde Pirrón y antepasados,<br />

habían recetado ataraxias y apatías para vivir sin problemas<br />

Venía también desde Berkeley, sacralizada por la sotana filosófica<br />

y también desde los neopositivistas y machistas de las Rusias<br />

Y sobre todo, venía desde Schopenhauer, dignificada por grandes<br />

devociones a Buda y estadías intermitentes en el nirvana<br />

Así es como se consolidó una escuela cuya razón suprema de existencia<br />

consistió en negarla sistemáticamente<br />

¿Creía Borges realmente en lo que proclamaba? No creo<br />

Opino que el gran picapedrero de la filosofía no pudo resistir la tentación<br />

de solazarse con un nuevo motivo de provocación intelectual<br />

El vértigo que un concepto redescubierto causa en un intelecto inquieto<br />

y acucioso es muy absorbente<br />

Tal como debe ser el vértigo que se apropia del astronauta cuando<br />

cree que está próximo a estrellarse en la luna<br />

79


La sistematización de Schopenhauer está orientada a evitar una caída<br />

en el vulgarismo de la simple representación<br />

Esa sistematización considera los fenómenos de la naturaleza como<br />

etéreas representaciones del sujeto<br />

La virtud representatoria tendría cuatro formas principales:<br />

La intelectual<br />

La contemplativa<br />

La imaginativa-sensible<br />

La independiente<br />

Estas formas representan los homólogos a ser representados:<br />

Conceptos, representaciones contemplativas puras representaciones<br />

contemplativas sensibles y el sujeto representador<br />

Todos, como objeto de conocimiento de sí mismo<br />

Inmediatamente después, considera que su sistema no estará completo<br />

si es que no incluye el prestigio de Leibniz<br />

De este modo multiplica por cuatro el principio de razón suficiente y<br />

con espíritu platónico se representa:<br />

La razón de conocer o lógica<br />

(Como determinación de la conclusión de las premisas)<br />

Razón de ser o matemática<br />

(Determinación de la estructura por la matemática y la mecánica)<br />

80


Razón por la causa o física<br />

(Como determinación del efecto por la causa)<br />

Razón de motivación o ética<br />

(Como determinación de la conducta por el carácter)<br />

Los cuatro pilares conceptuales son la base sobre la que Schopenhauer<br />

estructuraría el principio del mundo como su representación<br />

*<br />

Durant, en su “Historia de la Filosofía” comenta sobre el descubrimiento<br />

y su efecto en el filósofo:<br />

Schopenhauer estaba sinceramente convencido de la verdad irrefutable<br />

de su sistema; en verdad, tan convencido estaba de haber resuelto<br />

los principales problemas de la filosofía que pensó grabar en<br />

el sello de su anillo una imagen de la Esfinge precipitándose al<br />

abismo, como lo había prometido si alguien llegaba a descifrar sus<br />

enigmas<br />

En mis meditaciones sobre “La Voluntad de Ser” como el origen del<br />

universo y todo lo que hay en él, aprendí a apreciarlo mucho más<br />

Ahora soy uno de los aliados de Shopenhauer; sigamos<br />

Cada ser humano tiene sus afectos y desafectos cuando debe juzgar<br />

la obra de alguien que no sea la suya propia<br />

Por ejemplo, en lo que se refiere a Berkeley, nunca podré verlo como<br />

un filósofo empeñado en descubrir la verdad<br />

81


Lo percibiré como un obispo que propone cualquier medio con tal<br />

de atacar al materialismo “que está creciendo mucho”<br />

Al fin y al cabo el subconsciente, estando preso, es sin embargo el<br />

más dominante de todos los seres<br />

Sobre este aspecto, recuerdo la definición de un niño de seis años<br />

luego que su maestra le pidiera que lo hiciera:<br />

El gato es un animal que tiene una pata en cada esquina; no debemos<br />

molestar a los gatos: primero, porque son gatos; segundo porque<br />

no es conveniente<br />

Esta maravillosa descripción es también muy apropiada para establecer<br />

nuestra actitud hacia el subconsciente:<br />

El Subconsciente es el armario donde nuestra Ana Franc registra todas<br />

nuestras sombras, las verdaderas<br />

No neguemos la autoridad del subconsciente<br />

Primero, porque es el subconsciente<br />

Segundo, porque no es conveniente<br />

Ahora tengo el propósito de ofrecer las coordenadas del ángulo<br />

desde el cual enfocaré el análisis de la Representación<br />

Para ello tomé como punto de partida la siguiente definición<br />

Imagen visualizable de los objetos y fenómenos de la realidad, que<br />

se conserva y se reproduce en la conciencia sin que los objetos y fenómenos<br />

influyan directamente sobre los órganos de los sentidos<br />

82


Postulo que, a pesar de que la representación es individual, no puede<br />

ser marginada de las condiciones socio-culturales del Ser<br />

Relaciono el sentido de los conceptos con la imagen de las cosas,<br />

pero intuyo que mis sentidos transforman la percepción<br />

En otras palabras: hay representación porque hay un mundo real cuyos<br />

componentes pueden ser representados<br />

Pero esas representaciones no reflejan la realidad original: Heisenberg<br />

y Kant ya lo han demostrado, al igual que lo hizo Heráclito<br />

La historia, la práctica y el pensamiento, cada cual a su turno, se encargan<br />

de resolver estas propuestas; en este caso ya lo han hecho<br />

Hace más de un siglo y tercio que Schopenhauer está enterrado y<br />

que el mundo no necesita de su representación para ser<br />

Sin embargo, nosotros aún podemos representarnos la figura del extraño<br />

y solitario pesimista, a pesar de su no existencia<br />

Hay ironías espantosas; pero vayamos a los objetos que causaron el<br />

encandilamiento literario de Borges; dice Schopenhauer:<br />

Este Goethe era realista hasta el punto de que no podía entrarle en<br />

la cabeza que los objetos tomados como tales no están ante nosotros,<br />

sino en cuanto el sujeto que lo conoce se los representa<br />

Dice Borges:<br />

Y, hecho de consonantes y vocales,<br />

Habrá un terrible nombre, que la esencia<br />

83


Cifre de Dios y que la Omnipotencia<br />

Guarde en letras y sílabas cabales<br />

(Segunda estrofa de “El Golem”)<br />

Luego de esta adhesión al filósofo del pesimismo, es necesario indagar<br />

sobre el proceso de representación en Schopenhauer<br />

Veamos la primera conclusión schopenhauariana:<br />

El mundo como representación no es captado por el sujeto que lo<br />

percibe sino que es imaginado, soñado<br />

Todo lo que es representado está en una especie de nebulosa de pesadilla<br />

que el sujeto percibe como esencia independiente de él<br />

El sujeto “es una sombra que sueña con sombras” “el sueño de una<br />

sombra”; la vida es un sueño largo, mientras que el sueño es corto<br />

El mundo es reducido a un sueño poblado de representaciones<br />

No puede ser conocido ni racional ni intuitivamente, sería sólo un fenómeno<br />

mental<br />

La vida real y los sueños son páginas de un mismo libro y por lo tanto<br />

un solo sujeto bastaría para constituir el mundo de la representación<br />

La desaparición de este único sujeto traería consigo la desaparición<br />

de todo el mundo como representación<br />

De este modo se rebaja la inmortalidad celestial a ente generador de<br />

sueños con el fin de convertirnos en una simple representación<br />

84


Es una aventura temeraria del pensamiento que no teme la reclusión<br />

¿El entusiasmo borgeano por la vida propia como sueño de alguien?<br />

En «Las Ruinas Circulares» nos cuenta de un señor que duerme no<br />

por flaqueza de la carne sino por determinación de la voluntad<br />

Este señor quería soñar a un hombre e imponerlo a la realidad, así su<br />

cuerpo fue consagrado a la única tarea de dormir y de soñar<br />

No encontró satisfacción en un sueño de episodios donde tenía varios<br />

alumnos pendientes del examen:<br />

“que redimiría a uno de ellos de su condición de vana apariencia<br />

y lo interpolaría en el mundo real”<br />

En la elección de sueños, soñó con un corazón que latía hasta que sucesivos<br />

sueños formaron paulatinamente el hombre completo<br />

El cuento termina en el instante en que el soñador, creador de hombres,<br />

se enfrenta a su propia desaparición<br />

En ese instante comprende que él también es una experiencia, que<br />

otro estaba, a su vez, soñándolo<br />

Desde el punto de vista literario, este cuento es maravilloso<br />

Proviene de una posibilidad de ficción que no es real dentro de la<br />

ficción, por lo que merece todo nuestro asentimiento<br />

Pero la interpretación filosófica no es neutra; el cuento entraña la<br />

existencia de un gran soñador: Dios<br />

85


Cuando deje de soñar, desapareceremos; en este sentido, el cuento<br />

se convierte en predicador de una doctrina<br />

En “El Zahir”, habla de una maldición que el protagonista adquiere<br />

en forma de moneda, la que tiene una terrible particularidad<br />

Se queda para siempre en la mente; nadie puede deshacerse de ella<br />

Quien la haya recibido la mantendrá en la memoria veinticuatro horas<br />

al día y la evocará a cada instante por el resto de su vida<br />

...ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir. Según la doctrina<br />

idealista, los verbos vivir y soñar son rigurosamente sinónimos; de<br />

miles de apariencias, pasaré a una; de un sueño muy complejo a un<br />

sueño muy simple. Otros soñarán que estoy loco y yo con el Zahir...<br />

Para perderse en Dios, los sufíes repiten su propio nombre o los noventa<br />

y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir.<br />

Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acaba por gastar el Zahir<br />

a fuerza de pensarlo y repensarlo; quizá detrás de la moneda esté<br />

Dios.<br />

La búsqueda del agnóstico sigue entrampada en el laberinto de las<br />

grandes dunas del desierto<br />

En otro relato, “Alguien a Nadie”, el final del último párrafo está<br />

ocupado por la siguiente sentencia:<br />

Schopenhauer ha escrito que la historia es un interminable y perplejo<br />

sueño de las generaciones humanas; en el sueño hay formas que<br />

se repiten, quizá no hay otra cosa que formas, una de ellas es el proceso<br />

que denuncia esta página<br />

86


En “La Otra Muerte”, cuenta la historia de Damián<br />

Damián había sido cobarde en 1904 y tuvo la oportunidad de morir<br />

valiente en 1946: los griegos sabían que somos la sombra de un<br />

sueño<br />

Shopenahauer marca una diferencia entre el sueño largo (la vida)<br />

del sueño corto (la acción individual de dormir y soñar)<br />

Dice que el intelecto se fatiga, pero que los músculos que no se hallan<br />

en comunicación con el cerebro nunca se fatigan<br />

Por eso el intelecto se alimenta del sueño; de este modo:<br />

La vida es una lucha contra el sueño... Es una porción de muerte que<br />

se nos presta para conservar y renovar la parte de la vida que ha sido<br />

agotada durante el día... Es nuestro eterno enemigo<br />

Este proceso podría alegorizarse más o menos del siguiente modo:<br />

La muerte puede dividirse en pedacitos nocturnos para cada uno de<br />

los miles de millones de humanos que duermen<br />

Desde la fosa o desde la locura, puede traer las fuerzas vitales que<br />

dan vida a la vida y, precisamente a eso, es nuestro peor enemigo<br />

Algo que podría servir de contraparte a la invención draculeana:<br />

La muerte del conde no culmina porque se nutre de vida en la sangre<br />

que chupa a sus víctimas<br />

En cambio, Schopenhauer nos habla de la vida que recibe suero vital<br />

87


de pedacitos de muerte para continuar siendo vida<br />

Después de la Representación, Schopenhauer descubre la Voluntad<br />

(Aquí empiezo a respetarlo)<br />

El modo expresivo de Schopenhauer para describir la Voluntad es<br />

variado; las cosas no son sino la objetivación de la Voluntad<br />

La que, siendo general, es la cohesión de lo humano, pero siendo individual<br />

da lugar al egoísmo; es necesario la ley y el Estado<br />

La Voluntad, cuando contemplación desinteresada de las ideas da<br />

lugar al arte; la Voluntad en el hombre es un afán de vivir<br />

Un afán de satisfacer los apetitos vitales<br />

Por eso es que la encarnación de la Voluntad asciende a su máximo<br />

en la ética del pesimismo que libera el dolor<br />

La Voluntad impone la resignación y el auto-aniquilamiento del Ser<br />

para que encuentre realización máxima en la nada<br />

La identificación del Ser con el todo es la pérdida de su propia individualidad;<br />

su definición de voluntad dice:<br />

Bajo el intelecto consciente se encuentra la voluntad consciente o inconsciente,<br />

una fuerza vital persistente... la voluntad es como un<br />

hombre ciego que lleva sobre sus espaldas a un paralítico con vista<br />

Pero la especulación schopenhauariana no tiene límites; también<br />

abarca la anatomía<br />

88


La sangre, empujada por esa voluntad que vagamente llamamos vida<br />

construye sus propios vasos, abriendo surcos en el cuerpo del feto<br />

Estos surcos se tornan arterias y venas<br />

La voluntad de conocer construye el cerebro así como desarrolla el<br />

aparato digestivo; la acción del cuerpo es la Voluntad objetivada<br />

Los dientes, la garganta y los intestinos son hambre objetivada<br />

Esto significa la objetivación de la Voluntad en una copia subjetiva<br />

de la objetivación de la Razón hegeliana<br />

Schopenhauer odió a Hegel más que a las mujeres y al materialismo<br />

*<br />

¿Podría Borges abstraerse de usar un concepto tan hecho a medida<br />

de la necesidad literaria intelectual?<br />

Leamos las siguientes reflexiones:<br />

Nadie convence a nadie por la lógica, hay que apelar a su interés, a<br />

su voluntad<br />

Nadie se halla más sujeto a equivocaciones que el que obra sólo por<br />

reflexión<br />

Todas las religiones prometen una recompensa por las excelencias<br />

de la voluntad pero ninguna por las de la cabeza<br />

89


En “Historia de los ecos de un nombre”, luego de efectuar un recorrido<br />

por el secreto del nombre en lugares varios de la historia, Borges<br />

dice<br />

Schopenhauer sabía muy bien que ser un pensador es tan ilusorio<br />

como ser un enfermo; que él era otra cosa, profundamente. Otra cosa:<br />

la voluntad<br />

En el relato “Guayaquil”, comentando el encuentro entre San Martín<br />

y Bolívar, el erudito Zimmerman confiesa:<br />

Si uno se impuso, fue por su mayor voluntad, no por juegos dialécticos.<br />

Como usted ve, no he olvidado a mi Schopenhauer<br />

Tal vez podría entreverse en este párrafo la versatilidad que Borges<br />

cree encontrar en la voluntad schopenhaueriana<br />

al transformarla de filosófica en psicológica<br />

para ponerla en boca del erudito Zimmerman<br />

En “Evaristo Carriego”, el tener coraje, luchar, matar y hasta procrear<br />

son manifestaciones del mismo impulso voluntario<br />

*<br />

Ahora propongo una una digresión, que es el remedio necesario para<br />

combatir la exigente disciplina de lo simétrico<br />

Me gustaría presentar una pequeña muestra de cómo escribí la primera<br />

edición de esta obra<br />

90


Eran los tiempos en que todavía estaba imbuido por la reverente indignación<br />

que mi papel de restaurador de justicias me imponía dentro<br />

de la idea revolucionaria<br />

Esta es una muestra<br />

Arthur continúa escalando por peldaños voluntariosos y así llega<br />

hasta el pináculo de su propia corteza. Después de ignorar públicamente<br />

a Hegel y de jactarse que desde Kant hasta él no había habido<br />

ningún filósofo, invoca como modelo a la Novena Sinfonía y prepara<br />

la atención preludial con una afirmación trompetera: la voluntad<br />

es esencia del hombre; luego pregunta en tono suave y confidencial:”«¿Y<br />

qué diríamos si ella fuera también la esencia de la vida<br />

en todas sus formas y aún de la materia inanimada?”. Después de<br />

esta insinuación, a 59 grados Celcio de temperatura, la fiebre orgiástica<br />

conjura timbales, bombos, platillos, voces, tambores, y con<br />

ellos proclama su máximo orgasmo intelectual: “¿Qué diríamos si la<br />

voluntad resultara ser la cosa en sí, tanto tiempo buscada?”. Kant se<br />

revuelca en su tumba apriorística. La gran idea ha nacido. Pero lo ha<br />

hecho en el sueño Schopenhauariano, “el sueño de una sombra”, de<br />

“una sombra que sueña con sombras” El delirio dando sombra a delirios…<br />

En ese entonces, escribir era un apostolado apocalíptico orientado a<br />

“desemascarar la maldad de la reacción”<br />

¡Juro ante mi destino y ante el destino de todos, que yo fui joven!<br />

Volvamos; la Grandiosa Oda a la Voluntad continúa<br />

*<br />

91


“A la pregunta de Hume, ¿qué es la causalidad?, Shopenhauer nos<br />

instruye que debemos contestar: La Voluntad”<br />

La repulsión y la atracción, el magnetismo y la electricidad; la gravedad<br />

y la cristalización, son voluntad<br />

Al recordar que también hay un intelecto, la subordina a la Voluntad<br />

recurriendo a la involución<br />

Cuanto más descendemos a las formas inferiores de vida más reducido<br />

vemos el papel del intelecto; pero no ocurre lo mismo con la<br />

voluntad. La maravillosa habilidad constructiva de los animales<br />

muestra hasta qué punto la Voluntad es anterior a la inteligencia. La<br />

Voluntad, en último término, es una voluntad de vivir ¡Qué preciosa<br />

es la vida para todos los seres vivientes! ¡Y con qué celosa paciencia<br />

espera el momento de producirse! Durante millones de años el galvanismo<br />

dormitó en el cobre y en el cinc y se estaban junto a la plata,<br />

listo para consumir en el fuego en cuanto los tres fueron puestos<br />

en las condiciones requeridas<br />

Borges no hubiera sido Borges si hubiera permitido que semejante<br />

descubrimiento abstraccionista se le escapara<br />

Para dejar sentada la impresión que ello le causa, aprovecha el último<br />

párrafo de “Avatares de la Tortuga”<br />

En ese relato asegura que sólo en la filosofía de Schopenhauer<br />

“…he reconocido algún rasgo del universo. Según esta doctrina, el<br />

mundo es fábrica de la voluntad”<br />

92


Al revisar estos párrafos me parece que los días que sirvieron de<br />

marco para escribir la primera edición de este ensayo están lejos<br />

¡Tan alejados de hoy!<br />

Porque hoy yo también tengo mi versión schopenhauariana<br />

Postulo que el Ser es lo que debe ser por la Voluntad de Ser<br />

Pero no en el sentido del filósofo del pesimismo<br />

Algún día mi obra “La Voluntad de Ser” estará lista; allí diré todo lo<br />

que ahora aún no debe ser dicho<br />

*<br />

En la penúltima versión de la realidad, Borges monologa con la separación<br />

de espacio y tiempo<br />

En ese soliloquio llega a la conclusión de que hay enteras provincias<br />

del Ser que no requieren de la existencia del espacio para existir<br />

Por ejemplo, la de olfación y de la audición<br />

Para oficializar la osadía dice que Schopenhauer, con extravagancia<br />

menor y mayor pasión, había declarado ya esa verdad<br />

La música, era una tan inmediata objetividad de la voluntad como el<br />

universo: la música no precisa del mundo<br />

Luego, Borges lanza una declaración tan atrevida como la minifalda:<br />

Imaginemos que el entero género humano sólo se abasteciera de<br />

realidades mediante la audición y el olfato... La humanidad se olvi-<br />

93


daría que hubo espacio. La vida dentro de su no gravosa ceguera y<br />

su incorporeidad, sería tan apasionada y precisa como la nuestra.<br />

De esta humanidad hipotética... afirmo que estaría fuera y ausente<br />

de todo espacio<br />

Si deseamos seguir el juego con Borges, supongamos que la capacidad<br />

de oler no necesite espacio<br />

Pero afirmemos que la existencia de lo olido sí lo necesitará, como<br />

se necesitaría de una nariz que olfatee lo que fue olido<br />

Por otro lado, el pesimismo de Schopenhauer es proverbial<br />

Para él, este mundo y todos los que pudieran seguirle es la representación<br />

tridimensional de la maldad<br />

“… el deseo es infinito y cualquiera de ellos realizado engendra uno<br />

nuevo; la realización de un ideal es penosa<br />

Esto significa que los ideales o deseos se realizan por una estricta<br />

prelación cronológica<br />

Cada uno de ellos se realiza previa a la consecución del siguiente<br />

La imagen que nos deja esta última aseveración es el de la vida que<br />

se desarrollaría en el interior de un socavón<br />

Allí donde sólo cabría el egoísta<br />

En el que la piedra arrancada, que permite el avance, no sería sino<br />

el preludio de la siguiente… así hasta el infinito<br />

94


En su túnel de angustia nada parece existir: ni a los lados, ni arriba,<br />

ni abajo, ni atrás<br />

Es que las piedras arrancadas y lanzadas por encima del hombro<br />

cierran la salida a cualquier intento de liberación del egoísmo<br />

Nuestro “topo saphiens” vive realmente en una galería individual<br />

ambulante a medida que adelanta<br />

No existe la simultaneidad de la infinita variedad de deseos, ni mucho<br />

menos la posibilidad de satisfacerlos más de uno a la vez<br />

Pero hay más de Schopenhauer; la vida es maldad porque la necesidad<br />

y el sufrimiento apenas permiten que un hombre descanse<br />

Se apodera de él el aburrimiento, de tal modo que le exige imperiosamente<br />

alguna distracción<br />

En mi interpretación de estas palabras encuentro que se debe liberar<br />

al obrero de esa terrible carga: el aburrimiento<br />

Sería necesario evitar que se reduzca la jornada de trabajo y será un<br />

imperativo moral hacerlo trabajar hasta que reviente<br />

Todo esto, para que no caiga en las temibles garras del aburrimiento<br />

porque ese sería el mayor de sus sufrimientos<br />

Ésa la opinión de la rarísima piedad schopenhauariana<br />

Según él; Dante habría sacado de nuestro mundo los materiales de<br />

su Infierno, pues no existía otro que sirviese de mejor modelo<br />

95


Algo con lo que nadie podría discordar; en cambio, asegura que para<br />

describir el cielo se encontró grandes dificultades<br />

Hay algo más asombroso: Una pena tiene que esperar que otra le<br />

brinde el espacio que deja “en el pecho”<br />

Tal el nuevo inquilino que debe ocupar la habitación gracias a que el<br />

antiguo ya se marchó<br />

¿Qué dice Borges sobre todo esto?<br />

En una de sus grandes revelaciones dice:<br />

Especulación que ha ido fatigándose con los años, la del infierno. Lo<br />

descuidan los mismos predicadores, desamparados tal vez de la<br />

pobre, pero servicial, alusión humana, que las hogueras eclesiásticas<br />

del Santo Oficio eran de este mundo<br />

En un acto de defensa de Dante, dice que su entusiasmo por mostrar<br />

las atrocidades del infierno no ha intentado batir récords<br />

Yo creo, dice, que en el impensable destino nuestro, en que rigen<br />

infamias como el dolor carnal, toda estrafalaria cosa es posible<br />

Hasta la perpetuidad de un infierno<br />

*<br />

Pero Schopenhauer sigue: somos desgraciados si no estamos solos y<br />

desgraciados si vivimos en soledad<br />

Nada merece nuestras aspiraciones; para ser feliz es necesario ser<br />

ignorante “como la juventud”<br />

96


La Voluntad no descubriría el deseo hasta los 36 años, periodo en el<br />

que vivimos de los intereses que nos brinda nuestra vida<br />

A partir de entonces, vivimos gastándonos el capital<br />

Ppero la vejez sería mejor, porque el hombre se encuentra libre de<br />

su pasión animal<br />

Por lo visto, Schopenhauer vivió sentado en una corona de espinas y<br />

con los zapatos, dos números más chicos, puestos al revés<br />

¿Qué hay al final? La muerte; precisamente, cuando la experiencia<br />

empezaba a convertirse en sabiduría<br />

Dice Schopenhauer que el hombre no puede aceptar la muerte; que<br />

por eso inventa filosofías y teologías<br />

Que la persistencia de la fe en la inmortalidad es una prueba del terrible<br />

miedo a la muerte<br />

Que mientras la teología es un refugio contra la muerte, la locura es<br />

un refugio contra el dolor<br />

(Aquí encuentro a Schopenhauer hombre; Hombre de verdad, no<br />

por producto de mi representación, sino por la de su valía mostrada<br />

ahora con tanta humanidad)<br />

También es un freudiano tempranero<br />

Hay cosas dice, que contrarían fuertemente a la Voluntad, cosas que<br />

no pueden ser analizadas por el intelecto<br />

97


Entonces el hombre imagina lo que no existe, se vuelve loco<br />

Finalmente, el suicidio aparece como refugio final<br />

¡Cosa increíble! exclama: el pensamiento y la imaginación vencen al<br />

instinto; pero considera que el suicidio individual es vano<br />

Todo eso, porque la cosa en sí, la Voluntad, que está incrustada en la<br />

especie, no es afectada<br />

Por lo que podemos deducir, el suicidio colectivo sería la única alternativa<br />

para evitar el sufrimiento humano<br />

La vida sería la gran joroba que carga encima a la muerte, que sería<br />

la redentora del hombre<br />

Las guerras serían las más benévolas formas colectivas que apresurarían<br />

la liberación de la humanidad<br />

Los genocidios por hambre y la sobreexplotación serían valiosos adjuntos<br />

de la gran obra de emancipación universal<br />

Borges, quien se encandila más con lo más oscuro, observa cómo<br />

viene la mano y decide que las gibas individuales pesan mucho<br />

“La Casa de Asterión” es un buen ejemplo para decirlo<br />

No sale de su casa aunque sus catorce puertas no tienen cerraduras<br />

Cierta impaciencia generosa no ha permitido que aprendiera a leer<br />

y así las noches y los días son largos<br />

Para entretenerse juega, entre otros, a dejarse caer desde azoteas<br />

hasta ensangrentarse y sabe que su casa es el mundo<br />

98


Cada nueve años libera de toda pena a nueve seres, los que caen sin<br />

que eso ensangriente sus manos<br />

Una de las innumerables víctimas había profetizado que algún día<br />

llegaría el redentor del mismo Asterión<br />

Entonces siente que nace su esperanza y ansía que el redentor lo lleve<br />

a un lugar con menos galerías y menos puertas<br />

Finalmente el sol de la mañana reverbera en la espada de bronce<br />

Aunque los críticos creen encontrar en este cuento el mito del Minotauro,<br />

en mi opinión, su desarrollo se orienta en otro sentido; esto es:<br />

La visión pesimista de Schopenhauer acerca de la vida, y la liberación<br />

de esa giba por la muerte<br />

“El Laberinto” borgiano incluye esta cadencia premoriente:<br />

Sé que en la sombra hay otro, cuya suerte<br />

es fatigar las largas soledades<br />

que tejen y destejen este Hades<br />

Nos buscamos los dos. Ojala fuera<br />

éste el último día de la espera<br />

¡Schopenahuer redivivo”; ¿Borges con relación al pesimismo schopenhauariano?<br />

En su poema “Buenos Aires”<br />

... En una esquina de la calle Perd, en la que Julio César Dabove nos<br />

dijo que el peor pecado que puede cometer un hombre es engendrar<br />

un hijo y sentenciarlo a esta vida espantosa<br />

99


La opinión que de la mujer tiene Schopenhauer se parangona con la<br />

del más recalcitrante de los curas<br />

Sólo un demente puede llamar sexo bello a este ser corto de talla,<br />

de espaldas estrechas, de anchas caderas y de piernas cortas<br />

Toda belleza mujeril es sexual<br />

No tiene la menor sensibilidad ni capacidad para la música ni para<br />

las otras bellas artes<br />

No ha proporcionado al mundo, en ningún orden, trabajo alguno de<br />

valor duradero<br />

La veneración por las mujeres es un producto del cristianismo y del<br />

sentimentalismo alemán<br />

Cuando las leyes concedieron a las mujeres iguales derechos que a<br />

los hombres, debieron haberles procurado inteligencia masculina<br />

Su ocupación principal fuera de casa, consiste en visitar tiendas<br />

Soy de opinión que no ha de permitirse nunca que manejen sus propios<br />

intereses y que han de permanecer siempre bajo la efectiva intervención<br />

de los hombres, sean padres, maridos, hijos o Estado<br />

Me gustaría terminar este apretado intento de comparación entre la<br />

filosofía de Schopenhauer y la literatura de Borges, con el epílogo<br />

escrito cuando tenía al proletariado como razón de mi existencia<br />

Lo hago, con el objeto de que ambos, usted y yo recordemos cuántas<br />

ocasiones de cambio nos impone la acción de vivir; helo aquí:<br />

100


Creo que es oportuno empezar partiendo de la siguiente premisa:<br />

Si Schopenhauer hace del absurdo una teoría, es preciso hacer una<br />

teoría del absurdo; perfilo el punto central de la misma<br />

Observado el desarrollo de la historia de la filosofía en particular y<br />

de las ideas en general, es forzoso darse cuenta que cualquier cosa<br />

servirá si ha de ser utilizada para imbricarla en el frente de frentes<br />

contra la filosofía materialista<br />

No importa el grado de resonancia de la inconsecuencia ni el tamaño<br />

de la asnada: bastará y sobrará que sea antimaterialista<br />

Desde la época del más escabroso oscurantismo hasta la nuestra<br />

toda extravagancia ha sido tolerada<br />

Toda incoherencia revestida de profundidad pensante, toda necedad<br />

toda bufonada, adquirirán presencia de sobriedad<br />

Toda locura será quijotina; no habrá fronteras para la sinrazón ni<br />

piedad para el juicio<br />

Se ensalzará la extravagancia y se hará escarnio del intelecto<br />

¡Piedra libre a la divagación y barrotes a la inteligencia!<br />

Todo estará permitido si eriza una lanza antimaterialista<br />

En el caso de Schopenhauer, la majadería adquiere rango de abyección<br />

intelectual por quienes lo encumbran<br />

101


Eran los años de la experiencia de 1848, cuando el trabajador había<br />

demostrado al mundo que podía levantar el gorro frígeo ya no contra<br />

el feudal sino contra el mismo burgués<br />

Los detentadores de la terrible explotación de entonces, sintieron la<br />

sombra de la guillotina como una pesadilla feróstica<br />

Llena de violentos presagios<br />

Obnubilados por el miedo, deambularon en busca de visiones, hasta<br />

que encontraron a un tal Schopenhauer<br />

Del que por muchos años se habían reído y con él y por él quisieron<br />

enterarse que la vida era representación, la realidad, sólo voluntad<br />

Que la maldad que ejercían no era sino un sueño<br />

Quisieron adormecerse como una doncella al relato de un cuento<br />

pastoril; artesanos de ideas, quisieron ver en Arthur Schopenhauer<br />

el cincel mágico de la historia, para recibir las lápidas labradas con<br />

un servilismo que resultaba feroz por su gran intensidad<br />

Les agradó que un pensador hablara de aburrimientos y sufrires<br />

como sinónimos, otorgándoles así una máscara de ética sardónica<br />

Que les permitiera aumentar la jornada de trabajo sin un ápice de<br />

vergüenza. Se sintieron pletóricos de alegría al demostrar que la<br />

prolongación de la especie y no la angurria empresarial, era la<br />

causa de los bajos salarios<br />

Hicieron romerías quejumbrosas que regaban a su paso la verdad<br />

irrefutable de lo insensato que era luchar en esta vida<br />

102


Donde el dolor era dueño y señor natural de este mundo<br />

Así pretendieron impregnar al obrero de una pasividad pesimista en<br />

relación a su papel en la transformación de las condiciones históricas…<br />

en fin, prendieron cirios agradecidos a la locura hecha santidad<br />

No importaba que Schopenhauer se declarara ateo, sabían que, en<br />

el mejor de los casos, esa era una postura y en el peor, irrelevante<br />

Pero ¿Y Borges?<br />

¿Estimó estas ideas por su valor estético?<br />

Es muy difícil concebir que para el escritor del gran habla sólo el<br />

oscurantismo filosófico pudiera tener valor estético<br />

Sería una coincidencia muy grande que el gusto formal que sustenta<br />

sus obras hubiera podido nutrirse únicamente de esos contenidos<br />

No creo que él creyera que estaba escribiendo nada más que un<br />

conjunto de logomaquias adornadas con papel celofán. No<br />

Es tanta la admiración que siento por su talento, que el insulto de<br />

llamarlo “insulso” prefiero el reto de llamarlo reaccionario<br />

Borges pretende desparramar en sus páginas y a través de ellas<br />

ideas conservadoras y terribles porque simpatiza con ellas<br />

En acto de prosapia y de “hombre de condición” nos estampa bofetada<br />

tras bofetada<br />

en cada verso,<br />

103


en cada página<br />

en cada cuento<br />

en cada ensayo<br />

Lo hace en nombre de la cultura y de la civilización, sinónimos para<br />

él, del modo europeo de ser<br />

Yo sé que nunca portaré una bandera de lucha al lado de Borges<br />

También sé cuánto le hubiera agradecido el proletariado del mundo<br />

si tan sólo hubiera tomado en cuenta su lucha por ser<br />

Si la hubiera impreso en una sola página del mundo de sus libros<br />

¡Pero cuánto hemos admirado la capacidad de “pulir la palabra”<br />

como no lo había hecho nadie en la historia de cualquiera de sus<br />

universos!<br />

Tal vez nos encontremos otra vez, ya sea en la historia, cuando la<br />

historia sea un irreversible pasado<br />

Tal vez lo hagamos en uno de sus mundos reciclados<br />

¿quién sabe?......<br />

Resiento de Schopenhauer, nunca como resiento de Malthus y de<br />

Berkeley, pero todavía resiento<br />

No por lo que dijo como filósofo, lo que siempre se respeta y en algunos<br />

casos, tanto se admira<br />

Sino porque fue con los otros dos curas, intencionado en su afán de<br />

ser brazo filosófico de un amo, no de un principio<br />

104


Al repasar este manifiesto de la convicción sólo puedo decir: ¡Terrible!<br />

¡Qué terrible es la arbitrariedad en cualquiera de sus formas!<br />

Entre ellas, la de constituirse en Inquisidor Incorruptible de los<br />

hombres, cuando la convicción ni es justificativo ni es suficiente<br />

Ahora que los años me han convertido más en defensor que en fiscal,<br />

aprendí que comprender es mucho más digno que juzgar<br />

Pero no dejo de encontrar satisfacción en la comprobación de que yo<br />

también fuí el “hombre natural” salvaje y feroz<br />

¡Juro ante mi destino y ante el destino de todos, que yo fui joven!<br />

*<br />

El próximo poema sigue la senda juzgadora de los anteriores párrafos<br />

acerca del mundo como Voluntad y Representación<br />

El poema mantiene el tono belicoso de los últimos párrafos; es que<br />

fue hecho en el mismo periodo emocional<br />

Cuando yo suponía que el fin primordial del poema era denunciar,<br />

con toda la ingenuidad que ello podría conllevar<br />

Las décadas han pasado, pero no puedo reprobar lo que hice cuando<br />

las décadas aún eran pequeñas olas de río<br />

Desdecirme de lo que fui, un hombre pleno de convicción, porque<br />

ahora ya no pienso igual, es negar que fui<br />

Es negar que existí, negar que sentí<br />

105


¿Qué fui, siendo quién fui?<br />

Fui catarata, aunque ahora soy arroyo<br />

Nunca la Voluntad de Ser fue tanta como cuando no la había concebido<br />

aún; La Voluntad de Ser sigue en mí, pero ahora la conozco<br />

Que nadie falle en la apreciación y confunda Voluntad de Ser con lo<br />

que llamo Voluntarianismo, cuya descripción viene a continuación<br />

Voluntarianismo<br />

Un tul negro como una zarpa se alza desde un profundo pozo ciego<br />

para convertirse, antes de Cronos<br />

en emperador del espacio-tiempo<br />

Azabacha el primer rugido, el árbol primigenio, la primera piedra<br />

y cristaliza cenizas y humos<br />

al formar el negrino resplandor de las eras<br />

Testarudo ahumado, coaliga manchas blancas en el universo<br />

Tostado lumbrero, el giro de los planetas<br />

y la nevada girante de las constelaciones<br />

Audaz, el endrino, hila los nervios de la trompina rueca; crea el primer<br />

latido y objetiva el hambre en boca, tripas, panzas y paladares<br />

Nació precediendo al átomo, arcilló la luna que dormía<br />

Como un ala de vampiro inventó el silencio para violarlo<br />

106


Endulzó, con el tronoso tronante trueno, el agua riana y saló el marino;<br />

fabricó el módulo que aferra los cerros<br />

Péndulo tiznante se erige en sol de soles<br />

Negrea con trazos de chimenea las Cruzadas y las Termópilas<br />

Nutre almas y pensamientos<br />

Hizo al modorro, al modrejo, al genio<br />

Obrajeó la historia, nudo tras de nudo, tejido tras de tejido<br />

Creó las leyes causales, hizo necesario lo casual<br />

Juntó contrario con contrario para hacerlos luchar<br />

en torneos de negaciones<br />

Orfebreó los desarrollos, también la privadad de la propiedad<br />

Faccioso carbón encendido con luz negra, ojo tuerto de la muerte<br />

Laguneó lagunas, amontañó cumbres<br />

cercenando las grandes postas, híbridas de carne y espanto<br />

Ha secretado, solitario y misterioso, las moléculas de los aires<br />

las gotas de los océanos<br />

el polvo de la tierra, la energía, la magnética<br />

el campo eléctrico y el del fotón<br />

Fabricante Fabricio, en el mundo feretral del sueño<br />

eyaculó el filósofo extraño<br />

el mundo como Voluntad y Representación<br />

107


ANEXO II<br />

En la Historia del Pensamiento han sido cuatro los principales marcos<br />

conceptuales que han servido de marco al significado de Voluntad:<br />

La concepción que identifica la Voluntad con cierta fuerza interna<br />

para realizar algo, psicológica<br />

La que muestra la Voluntad como una serie de actos realizados para<br />

alcanzar el bien, moral<br />

La que cree que es una proyección del deseo divino, teológica<br />

La que considera a la Voluntad como un principio de las realidades y<br />

como motor de todo cambio, metafísica<br />

La Voluntad ha sido también antepuesta al deseo o impulso, como lo<br />

ha sido a la inteligencia<br />

Entre los segundos hubo quienes la han juzgado irracional porque no<br />

obedecería a razón alguna<br />

Pero también los que han afirmado que la Voluntad es racional porque<br />

que siempre habría seguido pautas racionales<br />

Estas causas racionales se habrían expresado por ciertas “preferencias”<br />

que siempre serían frutos de deliberación<br />

108


Platón consideró que la Voluntad era una facultad intermedia del alma,<br />

dado que se hallaría por debajo de la razón que dirige<br />

O “debería” dirigir al hombre, por encima de lo sensible o deseo<br />

No sería irracional, dice, porque sus actos se ejecutan conforme a la<br />

razón; el seguir al deseo no sería seguir a la Voluntad<br />

Simplemente sería estar dominado por aquél<br />

El deseo pertenecería pues a lo sensible, mientras que la Voluntad<br />

estaría en el dominio del intelecto<br />

*<br />

Aristóteles continuó con la tradición de hacer de la Voluntad un territorio<br />

de la inteligencia<br />

Pero la Voluntad sería un motor que movería el alma mientras que el<br />

deseo simplemente apetecería<br />

La Voluntad no movería de cualquier modo, habría instancias morales<br />

a las que se deberá acudir antes<br />

(Aristóteles es un genio del pensamiento abstracto, uno de los más<br />

grandes de la historia, sin duda alguna)<br />

En la Edad Media se realza la preeminencia de la Voluntad tanto en<br />

el hombre como en Dios<br />

De este modo el voluntarismo sería la virtud fundamental contra el<br />

“intelectualismo”; lo intelectivo encajaría dentro de lo volitivo<br />

109


Y sólo dentro de un acto de Voluntad podría enjuiciarse (No olvidemos<br />

que toda religión es irracional en el peor sentido de la palabra)<br />

Para Santo Tomás de Aquino, Libre Albedrío y Voluntad serían cosa<br />

única; la Voluntad no querría necesariamente todo lo que querría<br />

Sin embargo, dice el teólogo cristiano, que el objeto del Intelecto<br />

sería la Divinidad y el de la Voluntad, el Bien<br />

Por lo tanto, el Intelecto sería la potencia más elevada entre todas las<br />

potencias humanas; movería a la Voluntad pero como fin<br />

*<br />

La expresión voluntarista en máximo grado habría salido de la cabeza<br />

de Charles Secrétan, filósofo suizo del siglo pasado<br />

Definió a Dios como el único Ser que podría decir:<br />

“Yo soy lo que quiero ser”<br />

Esta expresión se ha enraizado tanto en las filosofías orientales como<br />

en todos los manuales para fortalecer la personalidad<br />

En los siglos XVII y XVIII Descartes es voluntarista y la Voluntad es<br />

la facultad de asentir o negar el juicio<br />

La Voluntad sería infinita, con respecto al intelecto que sería finito<br />

(Yo postulo que la Voluntad de Ser y el Azar son las dos fuerzas que<br />

mueven y dan forma al Universo, por eso me identifico con Descartes)<br />

110


Leibniz considera que la Voluntad es un acto que se origina en el<br />

pensamiento con un fin bueno<br />

No admite que los errores dependan más de la Voluntad que del Intelecto;<br />

lo cierto o lo falso no dependerían de la Voluntad<br />

A no ser que interpongamos en su conocimiento algún deseo<br />

*<br />

Los empíricos ingleses dirían que no hay apetito racional y que el<br />

acto voluntario es el comienzo de la acción<br />

Si la acción proviene del intelecto, no por eso la Voluntad se intelectualiza;<br />

en todo caso, no habría primeramente un intelecto<br />

Por lo menos, no para determinar el acto voluntario<br />

Lo que se llama “acción” incluiría el acto voluntario y no tendría sentido<br />

pensar en un acto de voluntad pura sin la acción respectiva<br />

(Apoyo esta percepción: la voluntad en potencia no es voluntad, es<br />

simplemente el deseo antelado de hacer algo, sin hacerlo todavía)<br />

Para Kant, el aspecto moral sería el más importante en la determinación<br />

de la Voluntad<br />

En este sentido, la Buena Voluntad sería aquélla Voluntad autónoma<br />

ajena a prescripciones fuera de ella misma<br />

La Buena Voluntad tendría un carácter absoluto, con independencia<br />

de los resultado de la acción<br />

111


(Creo que este es uno de los principios morales más importantes que<br />

jamás haya sido concebido en la historia del pensamiento)<br />

Kant acepta un determinismo natural, en la forma de un encadenamiento<br />

causal expresado en el fenómeno concreto<br />

Pero niega el determinismo de la voluntad; por lo que afirmaría una<br />

coexistencia de Voluntad y Libertad<br />

Fichte afirmaría que la Libertad se ejerce por medio de la Voluntad<br />

pura, la cual no solamente vencería los obstáculos<br />

Los crearía para vencerlos<br />

El irracionalismo de Fichte, en el buen sentido, sobre este aspecto,<br />

es a todas luces innegable<br />

Desde Kant, los aspectos psicológicos y teológicos de la Voluntad<br />

pasan a segundo plano para destacar los aspectos morales<br />

Lo que es un gran avance<br />

Maine de Biran daría lugar a las concepciones que consideran a la<br />

Voluntad como un fondo último de todas las potencias<br />

Sin ella, no podría realizarse ninguna de las potencias del Ser<br />

Schopenhauer absolutizaría el concepto de Voluntad y lo hace “la<br />

cosa en sí” independiente de del espacio-tiempo y de la causalidad<br />

Los cuales serían aplicables sólo a los fenómenos<br />

112


De este modo, la Voluntad se objetivaría no sólo produciendo las<br />

ideas sino la naturaleza misma<br />

*<br />

Nietzsche diría que la Voluntad es Voluntad de Poder; en mi opinión,<br />

la inconsistencia de Nietzsche en este sentido es inexplicable<br />

Es que la Voluntad de Poder no tendría ningún asidero ni natural ni<br />

social ni lógico; la concepción volvería a los planos teológicos<br />

Lo que representaría un gran retroceso en el pensamiento<br />

Los únicos seres que estarían interesados en hacer prevaler esa Voluntad<br />

serían los dioses de todas las religiones, nadie más<br />

Al leer esto, no nos sorprendamos que los nazis hubieran nombrado<br />

a Federico como el padrastro virtual del nazismo<br />

****<br />

La “Voluntad de Creer” de William James es uno de los pivotes más<br />

importantes del Pragmatismo<br />

Por su lado, el Materialismo Dialéctico define la voluntad desde una<br />

perspectiva más bien intelectualizada:<br />

Orientación consciente del hombre al cumplimiento de unas u otras<br />

acciones<br />

El eslabón inicial de la acción volitiva estaría constituido por el planteamiento<br />

y la concientización de la finalidad<br />

113


Luego vendría la decisión de actuar y la elección de los métodos más<br />

racionales para llevar a cabo la acción<br />

El cumplimiento de la decisión (de actuar) sería lo determinante para<br />

caracterizar como volitiva una acción dada<br />

No hay voluntad espontánea en esta afirmación, al contrario de la calidad<br />

humana de la Buena Voluntad de Kant<br />

La Dialéctica Materialista es inflexible con el concepto del Voluntarismo<br />

Niega toda posibilidad de que la Voluntad sea la base primaria de<br />

todo lo existente, como lo quiere Schopenhauer<br />

Es muy crítico de las afirmaciones acerca de que la Voluntad Mundial<br />

Primaria fuese “la cosa en sí”<br />

La crítica materialista, consecuente con su antirracionalismo, critica<br />

duramente la Voluntad de Poder de Nietzsche<br />

La acusa de haber servido de base ideológica a las diferentes manifestaciones<br />

del fascismo<br />

En la actualidad, el marco metafísico de la Voluntad ha pasado a segundo<br />

plano; el análisis se ha centrado en los actos volitivos<br />

Aquéllos en los que interviene los conceptos de: contingencia, determinación<br />

e indeterminación<br />

Que son propios de las relaciones del determinismo con el libre albedrío<br />

114


Por último, estarían aquéllos que proponen el análisis de las nociones<br />

de acción, decisión, deliberación…<br />

Así, podría haber actos volitivos que servirían de base a la decisión a<br />

adoptarse o podría negarse la existencia de los actos volitivos<br />

****<br />

Por mi parte participo de una visión irracionalista de la Voluntad al<br />

concebir la Voluntad de Ser y al Azar como las fuerzas primarias<br />

Modulan forma y movimiento del Cosmos después de haber hecho<br />

posible que la Existencia Inexpresada se expresara en el Ser Cósmico<br />

En el Ser con atributos<br />

Concibo también que la Voluntad de Ser se concreta en cada ser humano<br />

como la fuerza que pone objetivos al destino de cada uno<br />

y convoca a la mente-cuerpo a realizar todas las acciones necesarias<br />

para cumplirlos, en el marco de la Buena Voluntad de Kant<br />

Afirmo que es la fuerza que trasciende los campos psicológicos, teológicos<br />

o metafísicos, para convertirse en la energía fundamental<br />

Postulo que mueve al Ser, el que tal vez sea la “cosa en sí<br />

La Representación, por el otro lado, ha concitado también la atención<br />

filosofal a través de la historia del pensamiento universal<br />

Aristóteles la enmarcaría dentro de la fantasía intelectual o sensible<br />

115


Para los estoicos, la Representación se referiría a la impresión directa<br />

o indirecta<br />

Descartes hablaría de imaginación, mientras que Spinoza se referiría<br />

a la aprehensión sensible, distinta de la conceptual<br />

Leibniz abogaría por la Representación como percepción y Locke y<br />

Hume se inclinarían por su identificación con la Idea<br />

Habría una aprehensión general conceptual o intuitiva, como en Kant<br />

y relativa a la forma del mundo de las cosas<br />

Como manifestaciones de la Voluntad Schopenhauariana<br />

Estas y otras concepciones podrían ser clasificadas en el campo de<br />

la psicología de la gnoseología o de una interacción de ambas<br />

Dentro de la concepción gnoseológica habría los siguientes<br />

La Representación como contenido mental subjetivo<br />

La Representación como aquello que se refiere a lo representado<br />

La Representación como aprehensión de un objeto efectivamente<br />

presente o percepción del mismo<br />

La Representación como reproducción en la conciencia de percepciones<br />

pasadas o recuerdos<br />

La Representación como anticipación de acontecimientos futuros, lo<br />

que daría lugar a la imaginación<br />

La Representación, como unión de percepciones no ciertas<br />

116


También, las que están basadas en la forma, como las conceptuales<br />

las afectivas, las volitivas…..<br />

Por otro lado, dentro del campo psicológico, puede hablarse de representaciones<br />

basadas en el predominio de uno o más sentidos<br />

Tales como las ópticas, las acústicas, las visuales….<br />

En mi opinión, la Representación es tal en cuanto representa el mundo<br />

intuitivamente; cuando nos percatarnos de que estamos vivos<br />

Ésa sería la Representación intuitiva más elemental<br />

Reproduce el mundo en nosotros sin necesidad de prueba alguna;<br />

Al despertarnos cada mañana, no necesitamos constatar que pensamos<br />

para estar seguros que existimos<br />

Las duplicaciones de aspectos concretos del mundo caen dentro de<br />

la imaginación, la percepción….<br />

Así, la Representación, como categoría filosófica, es la aprehensión<br />

intuitiva del mundo y será tanto más representación en cuanto<br />

aprehenda el mundo en su dimensión dinámica a través de la anticipación<br />

de sus procesos y de sus ocurrencias<br />

El espectro cada vez más grande de esta aprehensión mide el grado<br />

en que la Representación incorpora en nosotros el sentido de identificación<br />

gradual con el cosmos<br />

Pero, debido a que el mundo real es deformado por los sentidos y<br />

por la ideología, la representación no es un fiel reflejo de la realidad<br />

117


Sin embargo, cuando el ser humano haya alcanzado un grado de<br />

evolución histórico-biológica mayor, la Intuición, conocimiento directo<br />

de lo real, nos permitirá una representación cada vez más fidedigna<br />

del mundo<br />

Y con esto finalizamos este pequeño ensayo<br />

4<br />

<strong>BORGES</strong> Y BERK<strong>EL</strong>EY<br />

Al releer esta nota pienso en aquel trágico Phillip Batz, que se llama<br />

en la historia de la filosofía Phillip Mainlander. Fue como yo, lector<br />

apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el de los<br />

gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en el<br />

principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia<br />

universal es la oscura agonía de esos fragmentos<br />

Este párrafo cierra una serie de opiniones que tienen que ver con el<br />

suicidio tema de “El Biathanatos” en “Otras Inquisiciones”<br />

Borges argumenta también que Sansón había sido considerado suicida<br />

por unos o inspiración del Espíritu Santo, por otros<br />

Despliega la visión del Antiguo Testamento en el que los doctos de la<br />

Iglesia ven en Adan la figura del que tendría que haber venido<br />

Abel sería la representación de la muerte del Salvador y su hermano<br />

Seth, la resurrección<br />

118


A Cristo no lo habría matado el suplicio de la Cruz, se habría suicidado<br />

por una voluntaria emisión de su alma<br />

Antes de que las aguas fueran separadas de las aguas el Padre ya<br />

sabía que el Hijo habría de morir en la Cruz<br />

Para el teatro de esa muerte se habría creado la Tierra y los cielos<br />

Sostengo que argumentar el suicidio de un dios y construir el universo<br />

para preparar ese suicidio es un argumento de gran audacia<br />

Una muestra imaginativa de incalculable extensión<br />

En estos ensayos traté de relievar esos prodigios de imaginación<br />

Pero este ensayo será dedicado al cariño especial que Borges reservaba<br />

para “el más querible” de los filósofos: George Berkeley<br />

Obispo por gracia papal y defensor de la inexistencia del mundo por<br />

Gracia Divina<br />

*<br />

Al parecer, Borges siempre ha gustado de escritores cuyos apellidos<br />

tienen algo de gran alcurnia, no sólo por lo que han escrito<br />

Parece atraerle la resonancia material, por el sonido pleno de eufonía<br />

que parecen tener esos apellidos<br />

Borges habla con veneración de Chesterton, De Quincey, Renan, La<br />

Rochefoucauld, D’Annunzio, Chateaubriand<br />

Y otros de similar contextura aristocraticia<br />

119


Da la impresión de que la resonancia de tales nombres le sirve de<br />

fuente inspiradora; de que encuentra una especie de letargo f<br />

Fascinado ante el retumbo de esas cadencias sonoras en el tímpano<br />

exigente; el inventario de nombres con pedigree es grande<br />

Por supuesto, en él no podría faltar el nombre de un Obispo y la resonancia<br />

de su nombre: George Berkeley<br />

*<br />

Considero a Bekeley una especie de mercenario de la divinidad,<br />

debido a que su intención filosofal no era encontrar las leyes<br />

Leyes que determinaran el comportamiento del mundo<br />

Su objetivo era luchar de cualquier modo contra “el materialismo<br />

impío que ya estaba avanzando demasiado”<br />

Berkeley arremetió, en primera instancia, contra Hobbes y Locke para<br />

autoimponerse la misión de desenmascarar sus “falacias”<br />

Es decir, los argumentos que avalan la existencia de la materia<br />

Elaboró la doctrina de la sustancia divina, de la que extrajo la convicción<br />

de que el intelecto de Dios y no otra cosa:<br />

“…sería el único responsable de que la mente humana tuviera la facultad<br />

de crear los objetos en el espíritu”<br />

En su cruzada contra la materia dice por ejemplo:<br />

120


Yo no discuto la existencia de cualquier cosa que podamos conocer<br />

por medio de los sentidos y la reflexión... La única cosa cuya existencia<br />

negamos es aquello que los filósofos llaman materia o sustancia<br />

corpórea. Y el negarlo no ocasiona ningún perjuicio al resto del<br />

género humano, que, me atrevo a decirlo, jamás la echará de menos...<br />

Al ateísta le es realmente necesario este fantasma de nombre<br />

vacío, para fundamentar su impiedad<br />

La negación berkeleyiana de la materia no proviene de un análisis<br />

filosófico, sino de su cruzada contra la existencia de la materia<br />

Recuerdo mi primer comentario sobre el particular:<br />

“Esta declaración es tan sorprendente que confunde a la locura misma:<br />

¡el filósofo de los fantasmas acusa a la materia, la antítesis del fantasma,<br />

de ser fantasmal!” Pero no sólo es la premeditación de la idea<br />

berkeleyiana lo que irrita; también es su propósito de llegar a cualquier<br />

compromiso doctrinario si es que con ello se fortifica la lucha<br />

contra la materia<br />

Una de las concesiones doctrinarias que Berkeley es la siguiente:<br />

Admitid eso (la consideración del mundo exterior como un complejo<br />

de sensaciones, suscitado en nuestra mente por la divinidad) renunciad<br />

a buscar fuera de la conciencia del hombre los fundamentos de<br />

esas sensaciones y yo reconoceré, en el marco de mi teoría, todas<br />

las ciencias naturales, toda la significación práctica y la certidumbre<br />

de sus conclusiones<br />

Esta propuesta de intercambio de concesiones es, lo menos que<br />

puede decirse, una grosera proposición comercial<br />

121


Algo que no podría tener lugar en el escenario, donde la filosofía trata<br />

de aprehender la esencia del mundo<br />

No estamos aquí ante un filósofo, sino ante un comerciante<br />

Al rechazar la materia y con ella, el mundo objetivo, Berkeley debe<br />

rechazar toda abstracción por parte de la mente<br />

Los conceptos generales le parecerán una evidente contradicción;<br />

tomemos la idea de un árbol genérico como ejemplo<br />

Tendría que incluir al mismo tiempo un pino, un molle, un sauce.. de<br />

modo que la idea general del árbol tendría que ser simultánea<br />

Adquiriría la forma de pico, de cabellera caída de mimbres llorones…<br />

todo al mismo tiempo, lo que no cabría en ninguna mente<br />

Sin contar que para Dios sería muy difícil crearlas en el ser<br />

Las ideas, dice, deberán ser siempre concretas, pero se disfrazarán<br />

de signos para servir a todas las ideas particulares de dicho grupo<br />

La subjetividad berkeleyiana asume pues la forma de un nominalismo<br />

extremo que postularía un extraño proceso de razonamiento<br />

Según su percepción, el proceso de conocimientos se realizará por<br />

medio de un nexo de unas ideas singulares a otras<br />

Con la introducción de un signo particular<br />

Todo esto, en vez de aceptar que pensar consistiría en la secuencia<br />

de abstracciones y en el descubrir leyes generales<br />

122


Esta defensa de lo “concreto”, como una categoría que supuestamente<br />

puede existir independientemente de lo abstracto, le sería<br />

muy útil para desarrollar su teoría de que sólo existirían complejos<br />

sensorios<br />

Dice que un objeto es simplemente concebido por la mente y que,<br />

por lo tanto, dicho objeto no existe en la realidad<br />

Pensar en cualquier cosa, sería “concebirla” dentro de la mente<br />

Sólo nos imaginaríamos que existiría afuera<br />

Resulta evidente a cualquiera que examine los objetos del conocimiento,<br />

que ellos son ideas actualmente impresas en los sentidos, o<br />

ideas percibidas atendiendo a las pasiones o ideas del espíritu, o finalmente<br />

ideas formadas con ayuda de la memoria y la imaginación,<br />

ya sea componiendo, dividiendo o meramente representando aquéllas<br />

percibidas originalmente en los modos mencionados. Por medio<br />

de la vista tengo las ideas de la luz y de los colores, con sus diversos<br />

grados y variaciones. Por el tacto percibo lo duro y lo blando, el calor<br />

y el frío, el movimiento y la resistencia... el olfato me proporciona<br />

los olores; el paladar, los gustos; y el oído transmite los sonidos...Y<br />

como se observa que algunas ideas van entrelazadas entre sí,<br />

se les adjudica un nombre y luego se las considera como una cosa<br />

Esas “ideas entrelazadas entre sí” son para el obispo una simple<br />

combinación de sensaciones<br />

Son el objeto es un complejo de sensaciones y, como tal, no podría<br />

existir independientemente de quien lo percibe<br />

El párrafo anterior nos demuestra por qué Berkeley huye de los conceptos<br />

abstractos para atenerse únicamente a los concretos<br />

123


Veamos; si mira una mesa, la mirará cuadrada, de color café, con<br />

olor a barniz por recién pintada y blanda porque es de cedro…<br />

En fin, verá un concreto<br />

Si le toca la experiencia de otra mesa, ésta será rectangulada, gris y<br />

hecha de caoba; es decir, otro concreto<br />

No podrá representarse el concepto abstracto “color” en forma independiente<br />

de cada mesas; lo mismo sucederá con la forma altura..<br />

Como no tiene la capacidad de abstracción (o simplemente la niega)<br />

no tendrá los conceptos de dureza, ni la de color, ni la de forma<br />

Por eso tendrá que relacionar cualquiera de estos atributos con el<br />

objeto concreto que llama “una combinación de sensaciones”<br />

En otras palabras, para llegar a su combinación de sensaciones se ve<br />

urgido a negar los conceptos abstractos<br />

Pero al anularlos, ya no podrá percibir, ni siquiera con la imaginación,<br />

ninguna de las cualidades de las cosas<br />

Sólo relacionará con el objeto concreto<br />

Así, el realista fantasmal (el del medievo) se convierte en furibundo<br />

nominalista; su complejo de sensaciones será siempre un concreto<br />

Pero aceptar el nominalismo le obligaría a aceptar la existencia objetiva<br />

de las cosas concretas<br />

124


Por eso es que debe anunciar que la síntesis de las cualidades se<br />

realiza únicamente en la mente, no en la realidad objetiva<br />

La idea “habrá concebido” la mesa, con lo que Berkeley nos instruiría<br />

de cómo la idea sola procrearía mesas a todo vapor<br />

Borges tomará la idea de esta idea y declarará, sin ningún complejo<br />

de culpabilidad que:<br />

“… El individuo es un complejo de percepciones que se suceden<br />

con increíbles rapidez<br />

Esta negación del mundo se refuerza en “El Inmortal”<br />

En el relato, el personaje llega a la ciudad de los Inmortales; todos<br />

los trogloditas están en un laberinto de laberintos<br />

Conoce a uno en especial, le pone el nombre de Argos y dice de él:<br />

Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé<br />

que nuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba<br />

de otra manera y construía con ellas otros objetos...<br />

Berkeley tuvo que crear muchos anticuerpos reales<br />

Considerará a Newton y a Leibnis herejes merecedores de muchos<br />

adjetivos, debido a que ambos crearon el cálculo infinitesimal<br />

Ambos científicos pretendían demostrar la infinita divisibilidad del<br />

espacio y del tiempo, teoría atentatoria a sus percepciones sensorias<br />

Ante los arrebatos espiritistas de Berkekey, es dable preguntarse<br />

125


Si una espina puede dividirse en segmentos cada vez más pequeños<br />

¿Cómo podría él combinar sus sensaciones para concebir a uno de<br />

esas partículas elementales, empezando por el electrón?<br />

El tiempo-espacio es continuo y puede podía ser reducido a una millonésima<br />

de segundo<br />

¿Cómo podría Berkeley concebir en ese cortísimo lapso su concreto?<br />

En su imaginación, esa clase de teorías eran invenciones de Lucifer<br />

para pretender destruir su gran revelación combinatoria<br />

Ante la rotunda negación del cálculo infinitesimal, por parte del filósofo<br />

de las sensaciones, parece mandatorio preguntarse:<br />

¿Qué haría el detentador de la percepción al enterarse de los descubrimientos<br />

científicos modernos?<br />

Esta pregunta seguramente nunca obtendría respuesta<br />

Pero sería alucinante ver a un Berkeley combinando sensaciones para<br />

crear con la mente un campo electromagnético<br />

Imaginando cómo se crea un fotón<br />

Ideando la manera de hacer complejos sensorios para crear la unidad<br />

de las propiedades corpusculares y ondulatorias de la luz<br />

Lucubrando sobre los modos para hacer de la fisión desintegradora<br />

Un simple haz de impresiones…<br />

126


¿Cómo haría Borges para declarar que la masa del electrón, que es<br />

de 0,0000000000000000000000000001 de gramo, es sólo un haz de<br />

sensaciones?<br />

¿Podían sus percepciones captar en un “haz” perceptivo la vida entera<br />

de un mesón mi que es de 0,000000000000001 de segundo?<br />

¿Dejaría de lado el hecho de que la Teoría de la Relatividad ya había<br />

demostrado la simultaneidad de los acontecimientos en el universo<br />

¿Cómo haría para tener un haz de representaciones concreto de cada<br />

uno de tales acontecimientos, si en ofrenda a Berkeley, el «más<br />

querible» de los filósofos, tendría que negar los conceptos generales<br />

del movimiento, materia, tiempo y espacio?<br />

En su búsqueda de sensaciones ¿sabía que la teoría pretendía negar<br />

el sufrimiento de millones de pobres<br />

Pretendiendo que no serían sino un haz de sensaciones creadas por<br />

la mente de alguien?<br />

¿Dónde quedaba el movimiento, la materia, la energía?<br />

¿Sólo en un haz de sensaciones?<br />

¿Escribía Borges sus ensayos con pleno conocimiento y aprobación<br />

de sus contenidos filosóficos?<br />

¿Escribía con el respaldo necesario a las teorías que implicaban?<br />

¿Sólo quería aprovechar la materia filosófica como materia prima de<br />

una serie de ficciones literarias, sin que ello implicara, necesariamente,<br />

algún compromiso personal sobre cualquiera de ellas?<br />

127


Me inclino por la última posibilidad, sobre todo cuando volvemos a<br />

citar su famosa declaración:<br />

“…a las ideas filosóficas y religiosas las estimo por su valor estético<br />

*<br />

Vayamos a Berkeley otra vez: las “ideas entrelazadas entre sí” forman<br />

entonces la percepción concreta berkeleyana<br />

Para aclarar este concepto, el filósofo dice que llama “mente”, “espíritu”,<br />

“Yo”… al ser que percibe la idea, pues<br />

“La existencia de una idea consiste en ser percibida”; La mesa<br />

existe; se la ve y se la siente. Si estuviera lejos, algún otro espíritu la<br />

percibiría. Había un olor, fue olida; había un sonido, fue oído. Todo<br />

fue percibido... la mesa existe; hablar de la existencia absoluta de<br />

cosas no pensantes, sin ninguna relación con su ser percibidas es<br />

ininteligible... ser es ser percibido<br />

Notamos la similitud con Schopenhauer, aunque hay una distancia de<br />

más de dos siglos entre ambos: Ser es ser representado<br />

Las afirmaciones de Berkeley traen sin duda un alto índice de provocación<br />

intelectual, la misma que bien podría empezar con un pequeño<br />

intento de indagar sobre ese enigmático “Yo”<br />

Sabemos, por lo que nos dice, que su función consiste en percibir<br />

Pero también sabemos que ese Yo está alojado en un cuerpo<br />

Un cuerpo hecho de piel, músculos y huesos concretos, reales<br />

128


Se supone entonces que ese cuerpo que alojaría al Yo sería materia<br />

y por lo tanto, inexistente para Berkeley<br />

Según la concepción berkeleyana, ese cuerpo sería también una<br />

combinación de sensaciones<br />

En ese caso, sería mandatorio aceptar que “el ser que percibe los<br />

complejos de sensaciones”, necesitaría existir<br />

Pero habría algo más: el “Yo” de Berkeley no sería sino una simple<br />

combinación de sensaciones para cualquier otro “Yo”<br />

Por lo que ese Yo sería inexistente<br />

En síntesis, un complejo de sensaciones, la mente, necesitaría de<br />

otro complejo de sensaciones, el cuerpo humano, para percibir<br />

A su vez, sería percibido como un simple conjunto de sensaciones<br />

por cualquier otro Yo o espíritu<br />

El circuito sería una especie de loca carrera de fantasmas en su afán<br />

de ser, a condición de ser inexistentes<br />

En este sentido, un andrajo de cualquiera de los misérrimos sería<br />

mucho más valiosa, por lo real, que el Yo percibidor de Berkeley<br />

Esto es sin duda muy humillante para el Yo de cualquier ser<br />

Vayamos ahora a incidir un poco más sobre la sentencia “La existencia<br />

de una idea consiste en ser percibida”<br />

129


Para empezar, nos damos cuenta de que después de que fuéramos<br />

informados de que el Yo percibía, se plantearía un segundo dilema:<br />

¿Qué percibiría ese enigmático Yo?, está claro que percibiría las<br />

cualidades sensibles como: el color, la figura el olor…..<br />

Estas serían las «ideas percibidas por los sentidos»<br />

De este modo podríamos ver que el Yo sería la Idea Absoluta, desperdigada<br />

en cada individuo y subjetivizada en cada ser concreto<br />

También observamos que ese Yo que percibe necesita los sentidos<br />

para percibir ideas<br />

Pero no debemos olvidar que los sentidos serían también combinaciones<br />

de sensaciones, por lo que no sabríamos cómo un complejo<br />

de sensaciones tendría la capacidad objetiva de percibir<br />

Así nacería una nueva teoría del conocimiento en la que una entelequia<br />

necesitaría un haz de entelequias para percibir entelequias<br />

Los teóricos del marxismo dirían que los solipsistas habrían descubierto<br />

la sensación sin materia y el pensamiento sin cerebro<br />

Pero se compadecerían de los pobres curas de la época de Berkeley<br />

los cuales no sabían dónde poner el infierno, pues sólo tendrían la<br />

posibilidad de percibirlo con el Yo<br />

Tendrían también problemas en encontrar un lugar para el cielo; por<br />

lo menos Dante había arrendado espacios circulares para el primero<br />

130


Hagamos una pausa sintética:<br />

¿Quién percibe?<br />

El Yo, una entelequia<br />

¿Qué percibe?<br />

La Idea, otra entelequia<br />

¿A través de qué?<br />

De una combinación de entelequias<br />

“Ser es ser percibido”<br />

En el “Tratado sobre los principios del Conocimiento Humano”<br />

George Berkeley dice:<br />

Donde existe el color, la figura y las demás cualidades similares<br />

debe haber percepción de ellas<br />

Berkeley mismo afirma: alma, voluntad, espíritu y Yo no convienen a<br />

ideas diferentes<br />

Habría algo más sobre este asunto<br />

Si los Yo’s percibientes, subjetivizados en cada persona concreta<br />

tienen la misma jerarquía de percepción y sin embargo la percepción<br />

de un ciego es diferente a la de una persona normal, entonces<br />

el ser que es percibido tendría que ser relativo<br />

Más aún, tendría que ser absolutamente relativo; para los ciegos no<br />

tendrá color, para algunos tendrá sonido, para otros no<br />

131


De aquí, Berkeley llegaría a la conclusión de que el defecto estaría<br />

en lo percibido no en el que percibe<br />

Esto sería una forma pura, absoluta e incongruente de relativismo<br />

Las ramificaciones de estas conclusiones serían aún más absurdas<br />

Aristóteles habría muerto, cierto, pero para quien no haya oído hablar<br />

de él, no existió ni murió porque no fue percibido<br />

Los Andes perimetran una extensa franja de todo un continente, pero<br />

como Berkeley no los percibió, Los Andes no existieron para él<br />

La culpa sería de Los Andes<br />

Vayamos un centímetro más allá para preguntarnos:<br />

¿Qué percepción tenía Berkeley de Cristo, el Cristo Hombre, el que<br />

murió en la Cruz? ¿Sería también una combinación de sensaciones?<br />

Dado que Berkeley nunca lo percibió ¿habrá existido o no habrá<br />

existido?<br />

¿Tendrá que apelar a la percepción de los que vivieron en la época<br />

de Cristo para convencerse de que Cristo existió?<br />

Pero, ¿cómo podría apelar a la combinación de sensaciones de gente<br />

que ya ha muerto a su vez?<br />

¿De gente que ni siquiera podría ser percibida bajo un haz de sensaciones<br />

sino en la forma de huesos hechos polvo?<br />

Su percepción de Cristo, sería un reflejo de la pura imaginación basada<br />

sólo en el testimonio perceptivo de los vivieron en esa época<br />

132


¿Sería diferente a la de esas gentes?<br />

¿A la de los fieles que escuchaban en el desierto?<br />

¿A la del romano de la lanza y del vinagre?<br />

El complejo de sensaciones que Dios habría puesto en la cabecita<br />

berkeleyana para que pudiera percibir a Cristo<br />

¿Sería el mismo que concibió para la testa de Pilatos?<br />

Un sordo que lo hubiera visto, ¿tendría una percepción diferente de<br />

la del obispo que no lo vio?<br />

Aquí solicitamos la opinión de Borges<br />

En su relato “Tres versiones de Judas” se refiere a la diferencia de<br />

percepciones<br />

De Quincey especuló que Judas entregó a Jesucristo para forzarlo a<br />

declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo<br />

de Roma<br />

En este párrafo tendríamos la percepción que Judas tenía de Cristo,<br />

percibida a su vez, por De Quincey<br />

Hay otra: dice que Runeberg afirma que “para identificar a un maestro<br />

no se requiere la traición de un apóstol”<br />

Suponer un error en la Escritura es intolerable (sería intolerable<br />

suponer un error en el Yo) La traición de Judas no fue casual fue un<br />

hecho prefijado: El Verbo, cuando fue hecho carne pasó de la ubicuidad<br />

al espacio; para corresponder a tal sacrificio era necesario<br />

que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un<br />

133


sacrificio condigno. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo<br />

del Verbo, podía rebajarse a delator; Judas refleja de algún<br />

modo a Jesús<br />

Ahí tenemos otra percepción de la percepción de Judas sobre Cristo<br />

Borges dice que semejante propuesta tuvo refutaciones plurales<br />

Explica que eso significaba ignorar la unión hipostática y que era lo<br />

mismo que renovar la herejía de los docetas<br />

Aquéllos que negaron la humanidad de Jesús<br />

(Las percepciones se multiplican)<br />

Runeberg, dice Borges, modificó entonces su doctrina: propone un<br />

hiperbólico ascetismo:<br />

(El asceta) para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne;<br />

Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor... obró con<br />

gigantesca humildad, se creó indigno de ser bueno<br />

Reproduce la versión de que el Redentor pudo sentir, fatiga, frío,<br />

turbación, hambre y sed<br />

“… también cabe admitir que pudo pecar y perderse... Dios totalmente<br />

se hizo hombre pero hombre hasta la infamia, hombre hasta<br />

la reprobación y el abismo. Para salvarnos pudo elegir cualquiera<br />

de los destinos que tramaron la perpleja red de la historia; pudo ser<br />

Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue<br />

Judas... los teólogos desdeñaron esa revelación. Runeberg intuyó en<br />

esa indiferencia ecuménica una casi milagrosa confirmación. Dios<br />

ordenaba esa indiferencia<br />

134


En este relato, de cuya estructura estética sería espantoso no admirarse,<br />

Borges parece referirse con ironía a todas estas lucubraciones<br />

No sería el Yo percibiente el que fallaría: sería la cosa percibida la<br />

que se presentaría muy diferente a personas diferentes<br />

(En este punto debo expresar mi acuerdo con Borges: yo postulo que<br />

las percepciones dependen no sólo de los individuos sino de la cultura<br />

del grupo en el que se criaron, de la Ideología y tal como lo puso<br />

Kant: de las transformaciones que hacen en las percepciones las<br />

categorías sensibles y del pensamiento)<br />

La teoría berkeleyana resucitó, entre otros, en Mach y Avenarius,<br />

sobre los que Lenín se pronunció del siguiente modo:<br />

No hay, según Mach, la menor dificultad en construir con elementos<br />

psíquicos cualquier elemento físico.... tales construcciones son puramente<br />

verbales... pero resulta que el novísimo positivismo de<br />

Mach no tiene más que unos siglos de retraso: Berkeley demostró ya<br />

suficientemente en su tiempo que con sensaciones, o sea con elementos<br />

psíquicos, no se puede construir más que solipsismo<br />

En otra filípica, esta vez contra Avenarius, Lenín cita primero uno de<br />

los párrafos más atrabiliarios de la yunta de Mach:<br />

Hemos reconocido que lo existente es una sustancia dotada de sensibilidad;<br />

quitando la sustancia queda la sensación: lo existente hay<br />

que concebirlo por lo tanto, como una sensación en cuya base no<br />

hay nada más que sea ajeno a la sensación...”<br />

Citarlo y condenarlo de por vida al suplicio del látigo es uno sólo:<br />

135


¡Así, la sensación existe sin sustancia, es decir, el pensamiento existe<br />

sin cerebro! ¿Es que hay filósofos capaces de defender esta descerebrada<br />

filosofía? Sí. El Profesor Richard Avenarius es uno de ellos<br />

No acudamos a la santa ira leniniana para analizar las fechorías de<br />

Avenarius, pero analicémoslas por unos instantes<br />

Primero citemos otra vez:<br />

Hemos reconocido que lo existente es una sustancia dotada de sensibilidad;<br />

quitando la sustancia queda la sensación...<br />

En la tradición filosófica en general, “sustancia” es una forma de materia,<br />

palabra vedada para el solipsista<br />

¿Cómo se quitaría la sustancia (materia) a algo?<br />

Dada la existencia objetiva de la materia antes, durante y después de<br />

la existencia humana, habría tres maneras de hacerlo:<br />

Por abstracción mental (queda en la mente el reflejo de lo reflejado)<br />

por la locura y a través del sueño<br />

Berkeley, en su santa cruzada contra la existencia objetiva de la materia<br />

para mayor gloria de Dios, no fue ajeno a las dos formas últimas<br />

Al igual que Schopenhauer, intentó salvar su idealismo subjetivo cobijándose<br />

en lo onírico<br />

Esa premura filosofal se hace literatura de primer nivel en las obras<br />

de Borges: el sueño es una cosmovisión filosófica y literaria a la vez<br />

136


En gran parte de sus obras son Borges-Bretón y Borges-Berkeley los<br />

que arengan a la multitud de sensaciones<br />

Es Borges el dueño de la forma; es Borges el picapedrero de la filosofía,<br />

en unidad dialéctica, el que aparece en sus ensayos<br />

Se descubre como quien es, no como un simple visionario, sino como<br />

un verdadero Nobel de la literatura, que sin haber sido, es lo que es<br />

Pero también quiere aparecer como un estratega; un general que lucha<br />

contra la materia por la absolutización del espíritu<br />

Algo que Borges no es<br />

Borges toma en cuenta el mundo material; para comprobarlo reléase<br />

cualquiera de sus poemas sobre Buenos Aires<br />

Tómese cualquiera de sus cuentos sobre gauchos, cuchilleros, compadritos<br />

y bailadores de tango<br />

En la relectura constatarán que Borges mide aceros con la realidad,<br />

como una provocación de ficción literaria<br />

No como una locura al estilo de Berkeley<br />

Jaime Alazraky, de la Universidad de California, ha escrito “La Prosa<br />

Narrativa de Jorge Luis Borges”<br />

La obra incluye en su cuarto capítulo “Estructura y función de los<br />

sueños en los cuentos de Borges”<br />

137


Después de dar algunos ejemplos de la influencia del sueño en la<br />

cosmovisión de Borges, se pregunta:<br />

“…¿hasta qué punto es posible hablar de los sueños en los cuentos<br />

de Borges como esfera diferente de ese mundo literario que se configura<br />

en imágenes y símbolos oníricos?<br />

Una primera respuesta emerge del hecho que aunque la vida puede<br />

ser un sueño, dentro de ese sueño también nosotros, criaturas del<br />

sueño de alguien, soñamos: la narración es un sueño de su creador,<br />

pero los personajes creados se abandona a sus propios sueños<br />

En la literatura como en la vida real el espíritu crea y sueña, los demás<br />

entes creados son incorpóreos, haz de sensaciones<br />

Por lo visto, el analista necesita también ser analizado aunque no sea<br />

en el diván; continuará sus observaciones y, citando a Lacán, dirá<br />

lo que se analiza en la entrevista psicoanalítica no son los sueños del<br />

paciente, sino el informe verbal del paciente de sus sueños...<br />

En el caso del escritor, el significado de sus sueños ya habría sido<br />

establecido por él<br />

Por último evoca a Freud para exponer cuatro categorías de sueños:<br />

Por estímulos sensorios externos<br />

Por excitaciones subjetivas<br />

Por estímulos somático-orgánicos<br />

Por fuerzas psíquicas<br />

Con este bagaje teórico continúa su análisis del sueño en Borges<br />

y dice cosas como éstas:<br />

138


El Inmortal (varios días erré sin encontrar agua….enorme día multiplicado<br />

por el sol por la sed y por el temor a la sed...) es un sueño<br />

típico producido por estímulos somático-orgánicos; en este caso, la<br />

sed que sentía el personaje se debía que estaba durmiendo sin agua<br />

en los riñones y soñando la aventura<br />

Este párrafo, escrito por el californiano es un puente insano que une<br />

la locura berkeleyana con la idiotez más alarmante<br />

Sobre el particular, recuerdo una página de Vargas Llosa<br />

La curandera dice al paciente que antes de tratarlo de pesadillas le<br />

dijera si dormía con empacheras; éstas eran las causas principales<br />

Esta apreciación de la curandera, viene de la práctica en la vida real,<br />

Pero la pretensión del californiano de hacer descansar los relatos de<br />

Borges en la empachera, reduce la genialidad borgeana<br />

Anula de este modo la hermosa atmósfera y simbología borgeana a<br />

una panza llena o un riñón ávido de agua<br />

La teoría de la empachera es una muestra de idiotez que duele en el<br />

ser concreto, tanto como en el genérico<br />

Tal vez se juzgue que me pronuncio con brutalidad en este y otros<br />

puntos, pero la intención y la voluntad de comprender no es absoluta<br />

Tiene límites que demarcan exactamente los confines donde termina<br />

la voluntad y empieza el subconsciente<br />

Esta actitud surge de la necesidad de ser genuino, y en este caso<br />

139


ser genuino significa decir que el californiano es un idiota<br />

Para dar un ejemplo más gráfico sobre el particular y como un motivo<br />

a la digresión me referiré a una escena de una de mis novelas:<br />

Es un imbécil, un retardado polidimensional, un dinosaurio en diminutivo,<br />

un troglodita reducido, una homeopatía encogida, una....<br />

¡Señor, usted no puede insultar así al caballero!<br />

¡No lo insulto, lo describo!<br />

..........<br />

Este es peor que el anterior<br />

Es sapo con dientes por lo raro es una salamandra con crespos, es<br />

un cocodrilo con pretensiones, es un idiota al cuadrado....<br />

!Señor, usted no puede describir de ese modo a un gran intelectual!<br />

¡No lo estoy describiendo: lo estoy insultando!<br />

Sigamos<br />

En otra página, el de California la emprende con “El Zahir”; dice<br />

El Zahir es una moneda que condena a su poseedor a no olvidarla<br />

jamás. Antes de sentir el demoníaco influjo del Zahir, el narrador<br />

describe un sueño: dormí tras de tenaces cavilaciones, pero soñé<br />

que yo era la moneda que custodiaban un grifo<br />

Para el californiano éste es un ejemplo de “sueño por condensación”<br />

En medio de estos ajetreos y otros de gran valía clínica, un venablo<br />

intuitivo parece dar en el blanco<br />

140


El mundo, en su caótica variedad, es desplazado en la mente del<br />

personaje por el recuerdo obsesivo y unificante de la moneda: Ya no<br />

percibiré el universo, percibiré el Zahir<br />

Lo que parece ser realmente el contenido del relato<br />

El Zahir sería el espíritu unificante por una parte y el mundo material<br />

sería una caótica variedad de sensaciones, por otra<br />

Pero el de California nunca se dará cuenta de lo que significa su<br />

asombrosa conclusión:<br />

Pues significa que el verdadero Zahir es la maximización de la ganancia<br />

en medio del caos de la competencia<br />

¡Maximizad! ¡Maximizad la ganancia!<br />

¡Competid! ¡Eliminad al que compite!<br />

Esa parece ser la obsesión vital de hace siglos<br />

Quien la ha visto estará encandilado hasta la muerte; condenado a no<br />

olvidarla nunca y perdido para la historia verdadera del Ser<br />

Los ejemplos se multiplican y para hacer corto lo largo pediré a Paoli<br />

que me permita incluir su inventario al respecto:<br />

En otro libro juvenil Fervor de Buenos Aires... en el poema Amanecer<br />

dice haber revivido la tremenda conjetura/de Schopenhauer y<br />

de Berkeley/que declara que el mundo/es una actividad de la mente/sin<br />

base ni propósito ni volumen....<br />

141


Otro motivo insistente en Borges es que la vigilia difiere del sueño<br />

sólo por ser un sueño compartido....<br />

El cuento Las Ruinas Circulares es la parábola ejemplar de la absoluta<br />

aparencialidad del ser, puesto que el que sueña también es soñado,<br />

es un sueño de otro.... Borges cita repetidamente los versos<br />

más célebres de la historia de la poesía en los que se compara la vida<br />

con el sueño, desde el “Somos la sombra del sueño de Píndaro”,<br />

hasta “estamos hechos de la misma tela de los sueños de Shakespeare”<br />

Pero, donde mejor interpreta Paoli la significación del sueño en la<br />

obra de Borges es en el siguiente párrafo:<br />

Que el mundo y los hombres sean para Borges apariencias oníricas<br />

o fantasmales, lo confirma asimismo el frecuente empleo del verbo<br />

borrar en lugar no sólo de hacer desaparecer sino también de matar<br />

o de morir... La noción de borrar, parecida a desvanecer se ajusta<br />

perfectamente a un mundo desprovisto de consistencia, frágil, onírico,<br />

en que los hombres y cosas son meras imágenes que aparecen y<br />

desaparecen en la pizarra o en la pantalla del mundo<br />

En nuestro lenguaje serían un “haz de sensaciones”<br />

Esta es una sobria interpretación que nada tiene que ver con veleidades<br />

psicoanalíticas y de riñones laxos del californiano<br />

*<br />

A pesar de lo dicho es preciso decir más: la síntesis del pensamiento<br />

borgeano en este campo está en TLON, UQBAR, ORBIS TERTIUS<br />

142


Del que extraemos algunos de sus conceptos más representativos:<br />

Para uno de esos gnósticos, el terrible universo era una ilusión o<br />

(más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son<br />

abominables porque lo multiplican y lo divulgan...<br />

La idea central se presente luego muy clara:<br />

...la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y sus epopeyas y<br />

leyendas no se referían jamás a la realidad<br />

que es una proyección de Borges filósofo y Borges literato<br />

¿Quiénes inventaron a Tlon?... la hipótesis de un solo inventor -de un<br />

infinito Leibnis obrando en la tiniebla y en la modestia- ha sido descartada...<br />

El mundo para ellos no es un concurso en el espacio; es<br />

una seria heterogénea de actos independientes. Es sucesivo, temporal,<br />

no espacial<br />

Con esta afirmación, Borges va más allá que Berkeley; este último,<br />

en su afán de lo concreto, no aspira a captar sensaciones aisladas<br />

Más bien todo un haz de ellas, en tiempo y espacio sensoriales<br />

Sigue Borges:<br />

... los hombres de ese planeta conciben el universo como una serie<br />

de procesos mentales, que no se desenvuelven en el espacio sino de<br />

modo sucesivo en el tiempo... la percepción de una humareda en el<br />

horizonte y después del campo incendiado y después del cigarro a<br />

medio apagar que produjo la quemazón, es considerada un ejemplo<br />

de asociación de ideas<br />

143


Luego de una descripción tan sustancial, sistematiza la lógica inherente<br />

a tales condiciones y anuncia que:<br />

Este monismo o idealismo total invalida la ciencia. Explicar un hecho<br />

es unirlo a otro; esa vinculación en Tl‘n es un estado posterior del<br />

sujeto, que no puede afectar o iluminar ese estado interior<br />

De inmediato vemos un gran impulso de determinismo absoluto:<br />

Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos<br />

los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos<br />

Un regreso a la idea central:<br />

... tal el olor, que tal matiz verdoso del amarillo, que tal temperatura,<br />

que tal sonido son la única realidad<br />

Como la práctica social no existiría, entonces:<br />

El hecho de que varios individuos que cuentan una misma cantidad<br />

logran un resultado igual, es para los psicólogos un ejemplo de asociación<br />

de ideas<br />

Queda, naturalmente, el problema de la materia de algunos objetos<br />

conclusión muy parecida a la siguiente que es berkeleyana:<br />

...su ser (de la cosa) se agota en la gama de percepciones que yo<br />

tengo de ellas; o si las despojamos de nuestras percepciones subjetivas,<br />

lo que queda es innecesario, sin sentido, ya que no percibe ni<br />

es percibido<br />

Este párrafo es ya una concesión a la realidad: algo queda, ese algo<br />

es materia ¿Por qué acude Berkeley a argumentos tan insanos?:<br />

144


Pues porque:<br />

…….Y en metafísica, (cuántas dificultades acerca de la identidad de<br />

lo abstracto, las formas, las sustancias... la sustancia y el accidente,<br />

la posibilidad del pensamiento en la materia...! (Cuántas dificultades,<br />

repito nos evitamos suponiendo que sólo existen los espíritus y<br />

las ideas!... quizá no hay nada que haya favorecido y aumentado tanto<br />

la depravada inclinación de la mente hacia el ateísmo, como el<br />

uso de ese término tan confuso<br />

La cita fue extractada de “Tres Diálogos entre Hilas y Felonds” y el<br />

“término confuso”, claro está, no es otro que la materia<br />

Espanta saber hasta dónde llega el cinismo teórico de alguien que<br />

intenta de hacer de la filosofía un panfleto religioso<br />

Comete un triste atentado contra la capacidad mental del hombre:<br />

negar la materia, simplemente suponiendo que ésta no existe<br />

Berkeley es una muestra de lo que llamaríamos con justicia un Filósofo<br />

Vulgar, uno de los peores en su especie<br />

¿Y Borges? ¿Por qué se complace en difundir tales ideas?<br />

La pregunta está mal planteada: Borges no está haciendo de panfletario;<br />

está describiendo<br />

Este ensayo, a diferencia de los demás, no es completado por un<br />

poema, sino por un cuento<br />

*<br />

145


Los Complejos<br />

Sensorios<br />

J. L y yo nunca fuimos espinas del mismo rosal, pero supimos, cada<br />

uno por su lado, hacia dónde dirigíamos nuestras estocadas<br />

Hombre de luces en gama, escogió un rival digno de su altura y midió<br />

aceros variados con la realidad<br />

Más apegado al mundo y a sus propios misterios, yo preferí catarlo y<br />

asociarme con él y con ellos<br />

Ambos fuimos, al mismo tiempo contradictorio, flujos de corriente<br />

alterna: él nunca haría de lo inexplicable sólo un asunto de Dios<br />

Yo nunca desertaría de los misterios no explicados aún<br />

Nunca me permitió medirme con él, aunque sabía que los paralelos<br />

coincidían en el infinito (el cual exploramos con dedicación pastoral)<br />

Pero supe usar de su alquimia para lograr en el flexo de la subjetividad,<br />

que él se midiera conmigo<br />

Hice que monologara trechos de extenso tiempo desértico desde las<br />

dunas de los libros<br />

Monólogo de argumentos para hacer disonante el monólogo; aprendí<br />

mucho de él; la recíproca nunca pudo ser<br />

Antes de iniciar su enésimo ciclo en la rueda del tiempo me dijo:<br />

146


Busca la vida en el polvo del camino por donde recorrieron los inmortales<br />

y los ciclos, en las cenizas que arroja la rueda del destino<br />

en su molienda de los siglos<br />

Busca en las crónicas sin diacronismos, no en las historias de los<br />

académicos, sino en las que surgen en las gibas de arena cuando las<br />

acaricia el viento<br />

Busqué en los caminos hechos polvo por el camino del polvo, pero la<br />

búsqueda no siempre fue benigna conmigo<br />

Mi soberbia siempre subestimó a los inmortales, para desmentirles<br />

eternos retornos y supuestas ruedas de sinos<br />

Busqué entonces en los sarcófagos y la voz del pretérito me reveló el<br />

secreto de las crónicas<br />

Lo hizo, a condición de que no fatigara el entendimiento con la pretendida<br />

vanidad de relatarlas todas al mismo tiempo<br />

Quien conozca las crónicas conocerá la dignidad con que las constelaciones<br />

reposan en las cumbres de las galaxias<br />

Narro parte de estas crónicas con origen cierto y con tiempo retorcido;<br />

tal vez él lo hubiera hecho mejor<br />

Pero está en su ciclo enésimo y yo no cumplí aún el único que tengo<br />

Él fue; Yo soy. empecemos<br />

Un gran complejo de sensaciones desbordaba la corteza terrestre en<br />

aquel lugar del globo<br />

147


El complejo era tan inmenso que si hubiera desaparecido, el planeta<br />

habría perdido la mitad de su campo gravitacional<br />

Ese conglomerado de elementos psíquicos nació debido a una singularísima<br />

coincidencia de disposiciones mentales<br />

De un conjunto selecto de hombres selectos<br />

Ocupados en fabricar el mundo en sus terminaciones nerviosas, cada<br />

uno quiso encontrar un lugar inaccesible para los demás<br />

Afirmo que hubo coincidencia irrecusable, puesto que la suma de<br />

las proyecciones particulares, para formar ese conglomerado,<br />

fue una montaña descomunalmente monumental<br />

una mayúscula absoluta; una vastedad atroz para la imaginación<br />

La coincidencia de sensaciones se produjo después de innumerables<br />

proyecciones discordantes a lo largo de los siglos<br />

Hasta que por el milagro de las permutaciones, un número de ellas<br />

se juntaron y formaron el exorbitante farallón entelequializado<br />

La fúlgida ocurrencia causó revuelo primicerio en el mundo de las<br />

sensaciones de los grandes solipsistas<br />

Los que allí fundaron el críptico pueblo de Pillapavos<br />

Revuelo digo, en el sentido de que hasta entonces ningún otro negador<br />

del mundo y del Ser había podido formar una cofradía<br />

Por lo menos, no en la que concomitaran centenas de sensaciones<br />

afines, las que por fin consiguieron crear el Olimpo antigrávico<br />

148


Una vez proyectada la gran síntesis de las representaciones, los hijosdalgo<br />

de la demencia se reunieron en el gran montículo<br />

Allí celebraron su reunión primordial<br />

El problema inaugural devino cuando fue necesario decidir si los<br />

complejos de sensaciones de unos cuajaban con los de los demás<br />

Todos empezaron, como era justo y necesario, a promocionar la<br />

afirmación de la propia existencia<br />

Por ende, la negación del sustrato objetivo de los otros<br />

Claro estaba que, por principio, ninguno podía aceptar la realidad<br />

material de algo que fuera independiente de su propia mente<br />

Pasaron azarosos concilios para determinar quién era el sujeto y<br />

quienes serían el producto de sus complejos de sensaciones<br />

Hasta que, como usualmente sucede en los concilios, el acuerdo llegó<br />

y lo hizo sobre la base de del sagrado principio<br />

Los elementos percibidos provenía de una capa obispal y por lo tanto,<br />

de un decreto divino<br />

Era pues preciso aceptar que todos ellos eran complejos de sensaciones<br />

del único ser pensante: El Verbo<br />

Después de semejante acertazo, los concordes concordaron<br />

Concordaron también en precisar, con fe inobjetable, que ellos eran<br />

los complejos de sensaciones divinas<br />

149


Los demás serían sólo complejos de sensaciones humanas, provenientes<br />

de aquéllos que eran complejos de sensaciones divinas<br />

Quedaba afónicamente claro que ellos serían elementos sensoriales<br />

de primer grado y los otros, los “híbridos” y de poncho, de segundo<br />

Todo esto con los correspondientes derechos y obligaciones inherentes<br />

a la jerarquía trascendental<br />

Aunados por el vértigo de la ilusión, se impusieron la obligación de<br />

imponer orden en el caos impresionista<br />

Hacer que los complejos secundarios se comportaran de acuerdo<br />

con las leyes que lo divino les tenía reservadas<br />

Alguien había oído de TLON, UQBAR y ORBIS TERTIUS, lo comentó<br />

con los otros iluminados y decidieron que si otros habían hecho lo<br />

mismo con todo un planeta, bien podían ellos ectoplasmar un pueblo:<br />

el de Pillapavos<br />

*<br />

Las crónicas son contradictorias y díscolas, pero a veces contemporizan<br />

y son susceptibles de deducción<br />

Por eso, pretenderé ser fiel a mi promesa de hacer de juglar evocador<br />

con el objeto de dispersar dos jugladas inspiradas y ejecutadas<br />

por los grandes complejos de sensaciones del pueblo de Pillapavos,<br />

una vez que éste fuera ectoplasmado<br />

La irrespetuosidad para con la cronología es la justa contraparte<br />

de la religiosidad por la certeza<br />

150


Uno de los arrebatos más heréticos que conmovió al clan lo causó un<br />

congénere complejal proveniente de un país<br />

Las sensaciones lo ubican al norte del continente, entre un archipiélago<br />

de islas y el Río Grande<br />

(Los complejos sensorios también existen en otros países)<br />

Este complejo había escrito un tratado sobre “La Teoría de la Percepción<br />

Superior”<br />

Entre los valiosos descubrimientos, la obra destacó el hecho de que<br />

era necesario percibir con mayor rigor científico<br />

Para ello, era prudente acudir al asesoramiento de alucinógenos<br />

preceptores, los que aumentaban la capacidad de aprehender los<br />

complejos elementales<br />

Fiel a su teoría y debidamente asesorado se vino desde Manhatann<br />

directo a Llojeta; franqueó la frontera nebulosa de Pillapavos<br />

Estudió su medio ecológico, económico, político... y dictaminó que<br />

los pillapavinos eran gnomos: verdes y subhumanos<br />

Describió la chicha, la topografía, la “challa”… decidió que las subpercepciones<br />

no eran dignas de mayores oteadas científicas<br />

Exigió un nuevo pasaje y se volvió por donde había venido<br />

Los complejos sensoriales divinos del pueblo de Pillapavos tiritaron<br />

de una ira apocalíptica:<br />

151


¡El impúber había prescindido de las opiniones divinales!<br />

¡Había ignorado la existencia misma de los altos complejos!<br />

¡Había (¡¡Horror de horrores!!) ignorado la gran diferencia entre los<br />

complejos sensoriales divinos y los que eran de segunda clase!<br />

¡Los había apisonado en soez promiscuidad, sin respetar la gran ley<br />

de las estalactitas jerárquicas!<br />

¡Eso era una ignominia psicológica, abyección materialista, ludibrio<br />

conceptual, oprobio ético, escarnio metafísico!<br />

¡Había, tenía, debía hacerse algo para enseñar al tratadista que nadie<br />

tenía la autoridad suficiente para enfrentar de ese modo a los lores<br />

del ensueño y seguir siendo un manojo sensorial!<br />

Era imprescindible desarticularlo a la vista y orejas de los demás y<br />

luego borrarlo de las mentes: así es como los anularon<br />

Borrarlos de la mente era la mejor manera de afirmar su no existencia,<br />

puesto que, como todos, no eran sino complejos de sensaciones<br />

El pueblo fue congregado, desfilado y vindicado; los patriarcas hablaron<br />

a las demás naciones pidiendo ostracismo sensorial para el<br />

reo y borrón sensual para su progenie<br />

Visitaron con gran aplomo y energía a las embajadas, templos, grutas,<br />

sinagogas, en las que carcomieron el lenguaje y las conciencias<br />

Se introdujeron en los cuarteles e instaron al avance vindicativo hacia<br />

el polo magnético: “Go North”, les dijeron<br />

152


Se incrustaron en sindicatos y socavones; gritaron, aullaron, se deslijaron<br />

las asentaderas; estaban en pos de iniciar el camino a la ONU<br />

Pero los periódicos publicaron la noticia sobre una de las actrices<br />

más hermosas y taquilleras de la propia Manhatan (Raquel Welch)<br />

La actriz había declarado que ella era mitad blanca y mitad india<br />

porque su padre había nacido en Pillapavos<br />

¡Cuánto tan pocos fueron afectados tanto por una!<br />

¡Arrojados a la promiscuidad sensorial otra vez!<br />

¿No sabían acaso distinguir que ellos, los complejos sensoriales de<br />

la divinidad, eran diferentes de los complejos humanos?<br />

¡Nadie parecía reconocerles su calidad de complejos de primera, de<br />

complejos divinos!; la respuesta exigió procedimientos catárticos<br />

Decidieron eliminar las sensaciones por un tiempo para pernoctar<br />

perentoriamente en el limbo contemplativo de la idea pura<br />

Mientras duró la hibernación sensorial, los soles blancos sonrojaron<br />

montañas púdicas, en el trajín de antes, ahora y después<br />

Las olas no olvidaron ni una sola vez de acudir a la invitación lunar<br />

La Galaxia cambió de espacio en el campo galáctico; una gota de<br />

agua diseminó sus gotas al caer en el fondo de un capullo<br />

Pero los murcielaguinos regresaron del limbo y revivieron en el sueño;<br />

todo fue encontrado como antes<br />

153


El color, el olor, la forma, el tamaño y las excitaciones nerviosas<br />

Las crónicas no dicen mucho al respecto, pero dan a entender que<br />

los fantasmas deben ser ondulaciones sin espacio<br />

Un ventarrón de alucinaciones será por seguro una orgía de sensaciones<br />

y un oleaje de vida para los socios de la congregación mental<br />

Un hecho real, cualquiera que sea, debe ser una portentosa explosión<br />

de ondas sin tiempo-espacio, sin dimensión, sin sucesión<br />

Como la imagen de un espejo reflejando, a su vez, otro……<br />

Ahora la visión vino desde Colombia<br />

*<br />

Un ente abismal para los fantasmales, abisal ya en su pretensión de<br />

ser, había escrito la historia de un libertador y su Laberinto<br />

Todos supieron, en el mundo real, que ese gran escritor había hecho<br />

de un busto de yeso un personaje con vida<br />

Que lo había sacado de la inmortalidad donde desovaban las arañas<br />

para trasladarlo a la leyenda eterna<br />

Que el escritor había reagrupado los átomos literarios dispersos<br />

Que había dado vida a un cuerpo disecado y cuerpo a esa vida<br />

y que había conseguido extraer finalmente del mito, al hombre<br />

154


Los entelequinos intelectuales pillapavinos dejaron de lado la discusión<br />

sobre la existencia del cerebro<br />

(Si éste era causa de la mente ¿cuál sería a su vez, su propia causa?)<br />

Sus efluvios mentales fueron del violeta al rojo en el espectroscopio<br />

visceral: ¡no podía ser! ¡no podía ser!<br />

¡Alguien se había atrevido a hacer real el mito del Gran Liberador!<br />

¡Ese mito que era ejemplo de combinaciones sensoriales<br />

desde el fondo de la historia!<br />

¡Y sobre todo, alguien se había atrevido a lanzar una biografía sobre<br />

el Libertador después que uno de los entelequios ya lo había hecho<br />

¿No había, acaso presentado volúmenes sobre correspondencias,<br />

decretos, Proclamas, discursos….del Gran Liberador?<br />

La obra del colombiano era un nuevo insulto a la entelequia divina<br />

¡Ya sabrían los atrevidos con quienes se estaban metiendo!<br />

Para borrar de las mentes el complejo de elementos que identificaban<br />

al escritor colombiano, planificaron una gran mesa cuadrada<br />

Cada uno haría un examen de la obra recién publicada y la denunciaría<br />

desde el ángulo donde el péndulo de su sensación la ubicara<br />

No se soportaría a nadie que pretendiera promover la objetividad<br />

de un complejo de sensaciones ido hacía más de siglo y medio<br />

Esta vez el escarmiento sería sacramental<br />

155


Con denuestos sobre mancillaciones de gloria, honor y esplendor<br />

la denuncia apareció abracadabramente:<br />

El Gran escritor Colombiano una de las glorias entre las glorias literarias<br />

de este continente fue:<br />

Aplazado en historia por el tribunal<br />

de los complejos sensoriales<br />

¡Uno de ellos tildó la obra de obscena y afirmó que había sido escrita<br />

por un analfabeto!<br />

¡El Cuarto Premio Nobel de la literatura Latinoaméricana, fue reducido,<br />

por un conjunto de complejos, a materia de basurero!<br />

*<br />

¡Estoy tan cansado!.. los pillapavinos gesticulan en el mundo sin<br />

mundo de la locura soñada; nacen, levitan y mueren<br />

Nadie los recuerda, excepto las crónicas del polvo<br />

Estoy tan cansado… narrar el polvo de los sarcófagos extenúa:<br />

Pero si no lo hiciera, ¿cómo haríamos para prevenir al Ser?<br />

<strong>EL</strong> SOLIPSISMO<br />

El solipsismo es la radicalización del subjetivismo en el sentido de<br />

que todo se reduce a la propia conciencia<br />

Hay dos clases principales: el gnoseológico y el metafísico<br />

156


El primero es un momento en el proceso lógico del conocimiento<br />

que permite estar seguro de lo que se afirma<br />

La duda cartesiana participaría de esta clase se solipsismo gnoseológico;<br />

pero no es el más importante<br />

Tampoco es el que usamos en este ensayo<br />

El solipsismo al que nos hemos referido sería el metafísico, el que<br />

explica que lo dado sólo puede ser dado a mi conciencia<br />

Husserl, al afirmar: “la ciencia absoluta constituida por mí vale sólo<br />

para mí” mostró el carácter solipsista de su filosofía<br />

Es cierto que la subjetividad de Husserl sería “abierta”, comunicada<br />

con las demás subjetividades, pero el principio queda<br />

Los neopositivistas lógicos dicen que todo enunciado es verificable<br />

específicamente por un sujeto<br />

Lo que equivaldría a decir que sus conclusiones serán independientes<br />

de las conclusiones de los demás<br />

Esto es también una forma de solipsismo llamado metodológico y<br />

que lo acerca más al “Tartarín de Tarascón” de Alfonso Daudet<br />

Como se sabe, Tartarín de Tarascón es una persona que se imagina<br />

algo y, por alguna extraña transferencia neuronal<br />

Ese algo se vuelve una realidad en su cerebro<br />

157


Así, el de Tarascón percibe el deseo como un hecho ya realizado: el<br />

deseo de ir a cazar leones lo ha convertido en cazador<br />

Ya ha cazado su león en el África sin haber nunca estado allí<br />

Simpatizo con el personaje de Daudet, cuando afirma que cada ser<br />

humano transforma la percepción que logra de la realidad<br />

La forma de la transformación depende de los intereses, de la cultura,<br />

las tradiciones y el momento histórico en que vive<br />

En otra obra dedico más espacio a este aspecto del individuo<br />

Habría un solipsismo lingüístico en Wittgenstein, desmentido después<br />

por su autor en persona<br />

Sin embargo, antes de leerlo, en mi propia teoría literaria “El Ser<br />

Poético” yo ya había apoyado esta clase de solipsismo<br />

Afirmé que el lenguaje no tiene capacidad de transmitir sentimientos<br />

no puede transmitir sensaciones ni emociones<br />

Puede sí, expresarlos en hechos, o describir la magnitud o algunas<br />

características de los mismos, pero no el sentimiento en sí<br />

Mucho menos, la Emoción Poética<br />

Esta afirmación, aunque obvia, no parece haber despertado la curiosidad<br />

de los filósofos ni poetas<br />

Sólo el existencialismo ha dado una pauta concreta sobre el particular,<br />

pero ha traspasado límites<br />

158


Hasta convertirse en una concepción que pretende hacer del hombre,<br />

un autista perfecto<br />

Para aclarar mi opinión sobre este asunto, diré que uno de mis lemas<br />

en teoría literaria es el siguiente:<br />

El Poeta no puede comunicar ningún sentimiento<br />

Sólo puede despertar en los demás la Emoción que él ha experimentado<br />

en su encuentro intuitivo con un Estado del Ser<br />

Más aún, siendo el Poema, entre otras cosas que es, el medio expresivo<br />

natural de la filosofía, el Poeta no podrá transmitir su emoción<br />

Sólo podrá aspirar a despertarla en el lector<br />

Un extraterrestre que nunca hubiera sentido miedo, no podría imaginarse<br />

cómo sería ese sentimiento<br />

Como tampoco podría nadie hacerle entender lo que es escozor, si<br />

no tiene la neurona que aprehenda la sensación de escozor<br />

¡Qué decir si el extraterrestre no tiene noción acerca de la visión intuitiva<br />

de que todo es todo!<br />

Ante la lectura de un verso orientado en ese sentido, el extra creerá<br />

que este es un mundo de locos<br />

Por estas razones puedo afirmar que el Poeta será tanto mejor Poeta<br />

en cuanto logre despertar con mayor vivencia la emoción intuitiva<br />

159


La que, teniendo vida latente en él y en los demás, ha pretendido<br />

volcar en el poema<br />

De este modo, el poeta podrá realizarse como poeta sólo a través del<br />

lector, pero no en el sentido sartreano de la necesidad dialéctica<br />

Lo haría en el sentido de que el poema sólo es tal cuando despierta<br />

en el alma de alguien la Emoción que el poeta ha experimentado<br />

Emoción que ansía despertar en otro…<br />

Hay también una interpretación moral del solipsismo en el sentido<br />

kantiano, de que todo acto está relacionado con el amor a sí mismo<br />

Ya en forma de suficiencia o bien bajo la forma de arrogancia<br />

En coincidencia con Kant, alguna vez describí el amor propio, en el<br />

estado incipiente de evolución histórica y biológica del hombre, como:<br />

El más grande, el más puro, el más leal y el más consecuente de<br />

los amores<br />

De todo lo dicho queda lo importante: ninguna forma de solipsismo<br />

aceptará el conocimiento objetivo cierto y válido para cada sujeto<br />

Esto es algo que debo apoyar con plena convicción<br />

Así terminamos con el cuarto ensayo<br />

160


5<br />

El Acertijo de la<br />

Biblioteca de Babel<br />

Yo que soy el que ahora está cantando<br />

Seré mañana el misterioso, el muerto<br />

El morador de un mágico y desierto<br />

Orbe sin antes ni después ni cuando<br />

(«Los Enigmas»)<br />

Creo que el siguiente párrafo podría encerrar uno de los pilares fundamentales<br />

que sostienen el pensamiento y la estética borgeana<br />

En mis cuentos yo siempre he mezclado la metafísica y los dogmas<br />

con el hecho apócrifo, la farsa con la realidad, ¡sin contar que<br />

he bromeado siempre un poco! Yo le digo: a las ideas filosóficas y<br />

religiosas las estimo por su valor estético. Nunca pretendí entenderlas<br />

del todo. No lo creo posible además<br />

(Citado por Pedro Ramírez en «Tiempo y Narración», pg. 25)<br />

La unidad de la ética y la estética es uno de los lemas más importantes<br />

de mi concepción a cerca del arte y de la filosofía<br />

Por eso es que la afirmación de que una idea filosófica pudiera ser<br />

estimada sólo por su valor estético causa en mí un asombro<br />

Un asombro que me obliga a indagar con sigilo<br />

161


La Biblioteca de Babel me parece un buen comienzo para la indagación<br />

Un motivo para el regodeo reiterado en un trozo venerable de<br />

literatura<br />

«...universo que se compone de un número indefinido, y tal vez infinito,<br />

de galerías hexagonales con pozos de ventilación en el medio<br />

cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono,<br />

se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución<br />

de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco<br />

largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos (...)<br />

Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca<br />

en una galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha<br />

del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite<br />

dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa<br />

la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo re-moto. En<br />

el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias.<br />

Los hombres suelen inferir de ese espejo que la biblioteca no es<br />

infinita; si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?) (...)<br />

he peregrinado en busca de un libro, acaso el catálogo de catálogos;<br />

ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo,<br />

me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací.<br />

Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda;<br />

mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente<br />

y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por<br />

la caída, que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable.<br />

Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma<br />

necesaria del espacio absoluto»<br />

Hermosa descripción<br />

Apoteósica realmente<br />

162


Por el detalle engañosamente realista (una fase surrealista, por su<br />

pretendido detallismo de lo real, en una descripción de fantasía)<br />

Por la soberanía de un estilo que se auto-reproduce en una serie de<br />

olas, cada una obligatoriamente trayendo la otra<br />

En constante exigencia de eurritmia formal y emocional<br />

Por el lenguaje; por la majestad de su desarrollo sintético; por la<br />

imaginación poderosa ¡por tantas cosas!<br />

Pero este virtuosismo descriptivo es también una cripta que guarda<br />

una de las varias ideas estéticas que Borges tiene del infinito<br />

Tratar de decodificarla es un desafío de irresistible atracción<br />

*<br />

La impresión que proyecta la descripción borgeana, hay bloques<br />

hexagonales de infinitos recintos (pisos) motiva esta indagación<br />

Afirmo que si bien el número de recintos en los bloques sería idealmente<br />

infinito, el total de bloques hexagonales solo sumaría dos<br />

En cada ámbito hexagonal sólo cuatro muros hospedan anaqueles, lo<br />

que significa que dos muros del hexágono no están cubiertos<br />

Sólo una de las caras libres conecta al angosto zaguán, el que<br />

desemboca en otro recinto;, ése no es un muro, es un pasadizo<br />

Ese pasadizo eslabona los dos recintos: A y B<br />

163


Llamaré “pisos” a los recintos: el A y el B, los que está interconectados<br />

por un zaguán;<br />

Al salir del recinto Ai de cualquier galería, se tomará el zaguán que<br />

co-necta con el recinto Bi correspondiente<br />

(Como los hexágonos tienen varios pisos, cada subíndice “i” sirve para<br />

identificar el piso en el que nos encontramos<br />

Si nos referimos al piso No. 8, del hexágono A, lo identificaremos como<br />

el piso A8, que estará conectado al piso B8 por el zaguán respectivo<br />

Esta conexión se haría siempre en sentido horizontal)<br />

Recordemos que hay dos muros libres; ya establecimos que uno de<br />

ellos no es un muro, es un pasadizo que se reproduce en cada piso<br />

En este punto es preciso preguntarse: ¿por qué Borges deja un muro<br />

libre en cada piso, muro sin salida, que no se prolonga en zaguanes?<br />

Intuyo que si el muro libre, el que no cumple con ninguna tarea, tuviera<br />

su respectivo zaguán acoplador, el número de bloques hexagonales<br />

sí podría ser un intento formal de infinitud formal<br />

La infinitud real, algo que Borges no persigue, incluiría no sólo la<br />

existencia de infinitos objetos; también de la transformación de c/u<br />

Las transformaciones internas de los objetos en el mundo real son<br />

continuas y están en plena acción de movimiento continuo<br />

Lo sería, por que cada recinto de cada bloque estaría conectado por<br />

un zaguán a un recinto a la derecha y otro, a su izquierda<br />

164


Pero, en este caso, Borges no parece referirse a ese infinito<br />

Así, pretenderían formar una cadena, tendiente al infinito, de bloques<br />

hexagonales y el universo babeliano, sería un ferrocarril<br />

Ese ferrocarril estaría conformado por vagones<br />

Cada uno con un número infinito de pisos y conectado con sus homólogos<br />

de su izquierda y de su derecha, por los respectivos zaguanes<br />

De esta manera, visualizamos el tren como una serie infinita de pisos,<br />

uno sobre otro y una serie infinita de hileras a izquierda y derecha<br />

Esta imagen tendría una variante<br />

Si el zaguán del primer vagón conectara con el muro del último, el<br />

convoy ferroviario formaría un círculo y el número de vagones sería<br />

finito; pero la mano no viene así<br />

Tal como lo pone Borges, si el segundo muro libre tuviera un zaguán<br />

en cada caso, éste no acoplaría un recinto con otro<br />

Más bien, abriría puertas al vacío<br />

Borges deja un muro libre de anaqueles, de zaguanes y de finalidades<br />

como una incógnita cuya solución es tarea de variadas facetas<br />

La que intuyo tiene una luz que alumbra en mi pared, proyectando<br />

las sombras vivas de un cuadro inquietante:<br />

El muro libre de anaqueles y sin salida a ningún zaguán conectador<br />

en cada piso, es la clave de la idea de infinitud de J. L. B:<br />

165


Esto es, la coexistencia ideal de lo finito con lo infinito<br />

Con esta conclusión preliminar, cargo mi honda conceptual y lanzo<br />

mi primera piedra deductiva:<br />

La idea de infinitud de Borges es estática y emerge de la matemática<br />

Estaría dada por el número supuestamente infinito de pisos que tendría<br />

cada bloque hexagonal hacia “arriba” y hacia “abajo”<br />

Pero no al costado<br />

Tal como lo atestigua su testimonio adelantado:<br />

…mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá<br />

en el viento engendrado por la caída, que es infinita<br />

Ahora bien; esa supuesta infinitud del número de pisos coexistiría<br />

con la presencia finita de sólo dos prismas hexagonales<br />

Los que encerrarían el espacio, para el número supuestamente infinito<br />

de pisos (infinitos hacia “arriba” y hacia “abajo”)<br />

Esta coexistencia de infinitud-finitud es congruente con la idea de<br />

infinitud que nos ofrece el número de puntos existentes en una recta<br />

A pesar de que el segmento de recta es limitado, el número de puntos<br />

ideales que la conforman, sería infinito<br />

Como sería infinito el número de pisos que existen en sólo dos hexágonos<br />

de las galerías de la Biblioteca<br />

*<br />

166


Pero esta concepción de la unidad infinito-finito sería ideal, unidad<br />

existente sólo en el mundo de la idea y no de la realidad objetiva<br />

Sería así, porque tomaría en cuenta a cada piso como un punto ideal<br />

idéntico a sí mismo en todo momento, tal como un punto ideal<br />

Más aún; los concebiría como puntos inmateriales estáticos, a la manera<br />

de los prototipos de Platón<br />

Puntos sin cambios cualitativos, cambios que en la vida real, son los<br />

generadores de continuas transformaciones son también<br />

Son los que otorgan a lo finito la condición dialéctica de infinitud<br />

Claro está que en este orden de cosas no podríamos pedir a Borgesidealista,<br />

la justificación de una concepción materialista<br />

Al fin y al cabo él nunca ha presumido de dialéctico y más bien ha<br />

resaltado sus preferencias por las concepciones idealistas<br />

También, subjetivas de la filosofía, como lo muestra toda su obra, en<br />

la que priman, como favoritos, filósofos del idealismo más genuino:<br />

Parménides, Plotino, Berkeley, Schopenhauer Nietzsche….<br />

Con este bagaje de gran aventura estaríamos listos para delinear el<br />

primer plano de la arquitectura de la Biblioteca de Babel<br />

Pero esta deducción tiene un pero: da por cierto algo que es falso:<br />

supone, con Borges, que el número de los pisos es infinito, sin serlo<br />

167


Esta afirmación quedará plasmada en nuestro mundo especulativo<br />

con la misma convicción con la que Descartes pensaba que pensaba<br />

*<br />

El desmoronamiento de la idea de infinitud se inicia nada menos que<br />

con otra sentencia borgeana<br />

El número de símbolos ortográficos utilizados en la redacción de<br />

los libros que ocupan la Biblioteca es veinticinco (coma, punto,<br />

espacio y veintidós letras del alfabeto)<br />

La reducción de las letras de nuestro abecedario real parecería implicar<br />

que Borges sólo se habría fijado en los fonemas<br />

No en los grafemas<br />

Ahora bien, según Borges, las permutaciones de los veintidós signos<br />

permitirán expresar todo lo que se dijo se dice y se dirá<br />

Borges dice que se expresará todo lo conocido, lo acontecido y lo<br />

que tendrá que conocerse está incluido en los anaqueles<br />

Todo esto por obra y gracia de las permutaciones de 22 símbolos<br />

Deduzco, que el número aproximado de palabras de veintidós letras<br />

sería el factorial de 22; es decir, el producto de 22 x 21 x 10 x.......x 3<br />

x 2 x 1<br />

Este enunciado es abreviado por los matemáticos con el símbolo 22!<br />

y cuyo resultado sería muy grande<br />

168


La pregunta queda pendiente: ¿bastaría este número de palabras para<br />

expresar todo lo que es, ha sido y será, como lo afirma Borges?<br />

Mi respuesta es No; puesto que las permutaciones seleccionarían sólo<br />

las palabras compuestas por 22 letras, lo que no ayudaría mucho<br />

Para que las permutaciones expresen todo lo acontecido, todo lo que<br />

se conocerá y acontecerá, es preciso complementar el método<br />

Mi propuesta sería la siguiente: incluir las letras, los puntos, las comas<br />

y los espacios; así tendríamos 25 elementos originales<br />

Luego procederíamos a calcular el número de permutaciones de las<br />

22 letras y los 3 símbolos<br />

(“Factorial de 25”, en el lenguaje matemático)<br />

Esto nos daría el total posible de palabras de 25 elementos que podrían<br />

formarse cuando se permutan 25 elementos<br />

Después estimaríamos las ordenaciones de 25 elementos tomados de<br />

24 en 24 (“Variaciones”, para los matemáticos)<br />

Con ello obtendríamos el número posible de palabras de 24 elementos<br />

cuando el total de letras es de 25<br />

Luego estimaríamos las ordenaciones de 25 elementos tomados de<br />

23 en 23 para llegar al posible total de palabras de 23 elementos<br />

Así, calcularíamos las ordenaciones de 25 letras tomadas de 25 en<br />

22; de 25 en 21; de 25 en 20; de 25 en 19, ...., de 25 en 1<br />

169


Al final tendríamos el conjunto de palabras posibles conformadas de<br />

25, 24, 23 ….1<br />

El conjunto de palabras divididas en las siguientes series:<br />

el subconjunto posible de palabras de 25 letras primero<br />

el subconjunto posible de palabras de 24 letras luego<br />

el subconjunto posible de palabras de 23 letras después<br />

.......hasta el subconjunto posible de palabras de una letra<br />

Una vez que hayamos conseguido todos estos resultados tendremos<br />

25 arreglos de palabras de Ni letras cada uno<br />

No nos olvidemos que estamos tomando en cuenta los espacios, el<br />

punto y la coma; las palabras estarán debidamente separadas<br />

Inmediatamente nos daremos cuenta que la existencia de cada arreglo<br />

de palabras de Ni letras por separado no nos serviría de mucho<br />

Por eso lo procederíamos a multiplicar cada uno de dichos arreglos<br />

con todos y cada uno de los restantes veintiuno<br />

Con esto tendríamos un arsenal cuya combinación total permitiría en<br />

principio llegar a estructurar la Biblioteca<br />

A esto será preciso restarle las ordenaciones por repetición de letras;<br />

por ejemplo, aaaaaa... bbbbbb… zzzzzzzzzzzzz<br />

La ventaja de este procedimiento estaría en que reduciría significativamente<br />

el número de palabras sin sentido<br />

170


Las que estarían incluidas en las permutaciones originales de Borges<br />

Pero los dos procedimientos tendrían algo en común: por una parte,<br />

ambos demostrarían que la Biblioteca no podría ser infinita<br />

En efecto, al ser el número de símbolos finito, el número de permutaciones<br />

y variaciones matemáticas sería muy grande, pero finito<br />

La Biblioteca de Babel sería forzosamente finita<br />

La única manera de entrever una biblioteca infinita sería con un número<br />

infinito de símbolos literarios, algo que nadie pretende hacer<br />

En síntesis: la Biblioteca de Babel, tal como la vislumbra Borges, no<br />

es infinita y no puede decir “todo de todo”<br />

Ahora podemos prefigurar una arquitectura de la Biblioteca:<br />

*<br />

Dos inmensos edificios, A y B estructurados por un número finito de<br />

pisos hexagonales. Los edificios estarían unidos entre sí por tantas<br />

pasarelas rectas (zaguanes) como pisos hubiera y cada uno tendría<br />

su espacio central, abierto pero finito («pozos de ventilación») alrededor<br />

de cada uno de los cuales bordearían las respectivas escaleras<br />

que llevarían de un piso a otro. Estos pozos de ventilación se prolongarían<br />

de arriba hacia abajo y permitirían ver desde cualquier<br />

piso cualquier otro, inclusive del mismo edificio; también estarían<br />

limitados en ambos extremos por el vacío cósmico. Cada piso de cada<br />

edificio estaría conformado por seis muros («hexagonales»), de<br />

los cuales cuatro cobijarían anaqueles de libros y dos quedarían libres.<br />

De estos dos, uno conectaría al zaguán, «la pasarela», que lo<br />

171


acoplaría con su piso homólogo del otro edificio y uno quedaría libre<br />

de anaqueles y de tareas de conexión<br />

Así, el cuerpo de Borges, al que manos piadosas arrojarían por la baranda<br />

de los pozos de ventilación, sería disuelto no en la infinitud<br />

Lo sería en la gran extensión aunque finita, de la biblioteca o en el<br />

vacío al que desemboca el pozo de por el que sería arrojado<br />

La primera tarea parecería estar completa<br />

**<br />

Establecido el hecho de que la Biblioteca no es infinita ni tiene la capacidad<br />

de decirlo “todo” nos corresponde analizar otra afirmación<br />

Esa afirmación tiene que ver con la misma Biblioteca<br />

No hay en la vasta biblioteca dos libros idénticos (...) la biblioteca<br />

es total y sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones<br />

de los veinticinco símbolos ortográficos (...) o sea todo lo que<br />

es dable expresar en todos los idiomas<br />

Ya vimos que la Biblioteca Borgeana no puede expresarlo “todo”;<br />

con menos razón podrá hacerlo en todos los idiomas<br />

Nuestro abecedario deriva del romano, el que a su vez parece que<br />

proviene del griego; ahora bien, tomemos, v.g. el chino y el japonés<br />

Varios idiomas expresan la idea por medio de caracteres que nada<br />

tienen en común con los que conforman el abecedario occidental<br />

172


Nuestras 22 letras y tres símbolos nunca podrán reemplazar los caracteres<br />

extraños… aunque nuestra propuesta sí<br />

Esto fue hecho por Mario Blacutt Jr. Quien acababa de obtener el diploma<br />

de bachillerato<br />

Con gran percepción tomó en cuenta lo que nosotros habíamos<br />

desechado: las letras repetidas una infinidad de veces<br />

Por ejemplo, la repetición AAA correspondería a un símbolo chino,<br />

mientras que la AAAA representaría otro símbolo chino<br />

La repetición BB correspondería a un signo árabe y la BBBB a otro<br />

La combinación aa, a otra palabra y la bb también tendría la suya<br />

Así, las repeticiones de las 22 letras en grupos de diferentes tamaños<br />

servirían para reemplazar las letras de esos idiomal<br />

A esto añado de mi cosecha, las combinaciones de palabras que no<br />

tendrían sentido en nuestro idioma; v.g: apr, mkrei; fjmxa…<br />

Cada combinación que no tiene significado en nuestro idioma representaría<br />

una palabra o símbolo de cualquier otra<br />

De manera tal que contaríamos con un nuevo arsenal<br />

Las repeticiones de letras, que Blacutt Jr. introduce y las palabras sin<br />

significado harían que Borges se acercara más a su meta<br />

Aunque no le permitirían expresar todo en todos los idiomas<br />

Pero el humor borgeano se hace cada vez menos sutil:<br />

173


a medida que tomamos este asunto más y más en serio Borges parece<br />

tomarlo más y más a la chacota<br />

Un ejemplo; después de lo referente a todos los idiomas, dice:<br />

La Biblioteca incluye todas las estructuras verbales, todas las variaciones<br />

que permiten los veinticinco signos ortográficos<br />

Con lo que nos dice que sabe que sólo hay 25 elementos y que por lo<br />

tanto la pretensión inicial de infinitud es sólo un dardo juguetón<br />

*<br />

Antes de ingresar en la recta final de este ensayo debo atender a dos<br />

asuntitos que reclaman insistentemente nuestra atención<br />

El primero nos obliga a detenernos algunos minutos sobre el uso del<br />

hexágono en la estructura de la Biblioteca<br />

¿Los usó porque le brindaba la mejor manera de ubicar los anaqueles?<br />

¿Tal vez por su estética?<br />

¿Es una simple coincidencia?<br />

¿O quizá el transmisor de otra broma... o de otro enigma?<br />

Cualquiera que haya sido su intención, no podemos correr el riesgo<br />

de dejar este ángulo de La Biblioteca a merced de los estantes<br />

Recordemos que el hexagrama está compuesto por la superposición<br />

de dos triángulos equiláteros<br />

Uno con el vértice hacia arriba y el otro con el suyo hacia abajo<br />

174


Ese símbolo ha sido considerado tradicionalmente como símbolo de<br />

la interpenetración del mundo visible y del invisible<br />

En el hinduismo, es el símbolo de la unión entre el linga y el yoni<br />

El primero Símbolo de la fuerza creadora divina y masculina, el eje<br />

del mundo (los hindúes nunca han sido un modelo de feminismo)<br />

El segundo, símbolo del seno materno y de la fuerza alumbradora<br />

El linga, representado por el triángulo con el vértice hacia arriba y el<br />

yoni, como soporte del primero, con el vértice hacia abajo<br />

Si unimos los vértices de esta superposición, que son los vértices del<br />

hexagrama, por medio de rectas, tendremos un hexágono regular<br />

O también una rutilante Estrella de David<br />

Este sería el modelo escogido por Borges como elemento constitutivo<br />

fundamental de su universo infinito<br />

¿Enigma o broma borgiana?<br />

*<br />

Y ahora, a la gran finale; los comentarios que hace J.L de la Biblioteca<br />

convocan otra vez a la humillación<br />

Después de anular la teoría de quienes juzgan que la Biblioteca sería<br />

limitada, recapacita a los que la consideran sin límites, puesto que<br />

olvidan que los tiene el número posible de libros<br />

175


Con esta afirmación se adelanta a todo este trabajo, concebido para<br />

tratar de demostrar que, en efecto, la Biblioteca no es infinita<br />

La utilización de los signos equivocados de indicio, artefacto retórico<br />

infame en la mayoría de los casos, se hace socarrona en el de Borges<br />

Por medio de ellos nos lleva primero a la falsa impresión de que defiende<br />

la tesis de la infinitud de la Biblioteca<br />

Después que no, que el número de libros tiene un límite<br />

*<br />

Pero nosotros no seríamos quienes somos si no supiéramos con<br />

quien nos estamos metiendo<br />

O si abandonáramos el camino sólo por temor a las piedritas juguetonas<br />

con que trata de mostrarnos su euforia<br />

Por eso seguimos para afirmar que lo que nos llama la atención, no<br />

es el hecho de que el número de libros sea limitado después de todo<br />

Nos llama la atención la coexistencia con la ilimitación de los corredores,<br />

escaleras y hexágonos; de inmediato nos preguntamos:<br />

Si el número de libros es limitado, y es el número de libros el que<br />

establece el tamaño de la infraestructura bibliotecaria, entonces:<br />

¿Cómo es posible prefigurar un número ilimitado de corredores, tal<br />

como él sostiene en principio, para un número limitado de libros?<br />

¿Por qué razón sería necesario hacer finito el uno e infinito el otro?<br />

176


Este es otro de los acertijos que Borges nos deja en “La Biblioteca”<br />

Seguramente habrá muchas interpretaciones sobre el particular<br />

En cuanto a mí, creo que el juego de Borges consiste en este caso en<br />

anteponer dos clases complementarias del concepto de infinito:<br />

La primera, que podría ser expresada por una serie de n elementos a<br />

los que siempre sería posible aumentar uno y hacer n + 1<br />

Este concepto sería el aplicado a los corredores, escaleras y hexágonos;<br />

la otra versión se referiría “infinito” como “indefinido”<br />

En este sentido, sería indefinido por ejemplo, el número de átomos<br />

que contiene un adobe debido a la imposibilidad de contarlos<br />

Bajo tomaríamos el número de libros, el que siendo muy grande, no<br />

podría sin embargo, ser objeto de sistemas inventariales<br />

Podría pensarse en la coexistencia del número infinito de corredores<br />

y escaleras con el número indefinido de libros<br />

Esa especie de concubinato conceptual sería pensable, si es que no<br />

fuera posible saber cuántos libros habría realmente<br />

Las ideas de infinitud y de finitud tendría vida propia en una mezcla<br />

dada por la indeterminación de ambos<br />

*<br />

Pero algo queda: la idea borgeana de un infinito cuantitativo<br />

Tal el número inacabable de los corredores<br />

177


Esta idea cuantitativa del infinito no toma en cuenta la diversidad ilimitada<br />

de las conexiones reales en el mundo objetivo de la materia<br />

Proyecta solamente el tamaño, digamos la representación mental de<br />

un riel de ferrocarril hasta distancias infinitas<br />

Con ello llega al concepto de infinitud puramente ideal<br />

Es de esa concepción de infinitud que han surgido incongruencias<br />

como la siguiente: la mitad de un riel infinito ¿será finita o infinita?<br />

Así se desvirtuaría la noción fundamental de infinitud que incluye el<br />

estado perpetuo de transformación de la materia<br />

Participo de la visión de lo finito del modo siguiente<br />

Toda porción de materia limitada en el tiempo-espacio, es también<br />

inagotable en su perpetua transformación interna<br />

Al igual que los materialistas, concibo lo finito como continente de lo<br />

infinito; lo infinito como lo finito en perpetua transformación<br />

Ambos, como una categorías filosóficas conformadas por una diversidad<br />

y cantidad inagotables de objetos finitos<br />

Sobre este particular, me gustaría transcribir un párrafo de un cuento<br />

que escribí hace años en el que se toca el tema<br />

Por supuesto que el tópico fue inspirado por algunas de las varias<br />

inquisiciones que Borges hace sobre el tiempo<br />

He tratado de darle a la forma inclusive un leve matiz borgeano<br />

178


La coexistencia de conceptos tan opuestos uno del otro, como son<br />

los referidos a lo finito y a lo infinito, tiene también su lugar<br />

en el mundo matemático<br />

Veamos; si definimos lo finito como algo que tiene límite, entonces<br />

un círculo trazado en un papel es finito con relación a la página<br />

puesto que se halla limitado por ésta<br />

También es cierto que el número de puntos ideales que lo conforman<br />

es infinito, tal como lo puso Zenón, al hablar de la distancia<br />

Esta contradicción quizá nos permita actualizar nuestro concepto de<br />

“Infinito”: no tiene principio ni fin, como los puntos del círculo<br />

Pero puede estar limitado por algo y en realidad siempre lo está<br />

El asunto se complica si algún cerebro inquisidor determina que hay<br />

un infinito como número y que también lo hay como tamaño<br />

En ese caso, no se podría comparar el “infinito” correspondiente al<br />

número de puntos del círculo, con el “tamaño infinito del universo”<br />

Concedido<br />

Pero concedamos también que el universo, si es infinito en extensión,<br />

también lo será por el número de átomos que lo componen<br />

En este tren de reflexión, recordamos que no es posible hablar de<br />

un número infinito que sea mayor o menor que otro número infinito<br />

179


Por lo tanto, será preciso aceptar que no hay diferencia entre el infinito<br />

en extensión y el infinito en número<br />

En tanto, cada número sea un símbolo de algo que existe<br />

Esta contradicción se debe a que la extensión y el número son conceptos<br />

relativos, en tanto que el infinito es un concepto absoluto<br />

Por ello, si bien puede coexistir con la extensión y el número puede<br />

también prescindir de ellos<br />

Tal el intento de mostrar a un Borges en plena acción, al tratar de hacer<br />

uno solo el concepto de dos infinitos:<br />

El infinito espacial de su universo y el infinito cuantitativo del número<br />

de átomos de un círculo, trazado con lápiz, en una hoja de papel<br />

El resultado forzoso vendría después de unir idealmente las categorías<br />

de lo absoluto y lo relativo a la aseveración de que<br />

“el infinito puede coexistir con la extensión y el número pero<br />

también puede prescindir de ellos”<br />

Esta es otra expresión de su idealismo: concebir un infinito ideal,<br />

que prescinda de los objetos materiales<br />

En este punto hay una inserción eléctrica que recorre las vértebras:<br />

¿Y si el Infinito borgeano fuera el Infinito del Ser Total en su Voluntad<br />

de Ser expresado por el azar?<br />

*<br />

180


De todo lo expuesto podemos aventurar una interpretación:<br />

El universo de Borges es una entelequia mental producto de una separación<br />

de la unidad tiempo-espacio<br />

La pregunta es: ¿Por qué se obstinaría Borges en separar la unidad<br />

tiempo-espacio? habría dos intentos de respuesta<br />

La separación le permitiría desbrozar, preparar y fertilizar el terreno<br />

para construir su mundo más querido y añorado:<br />

El que se auto recicla en el Eterno Retorno<br />

Por otra parte, la separación del tiempo y espacio le permitiría atribuir<br />

al primero la calidad de ser eterno e infinito<br />

Atribución que, como vimos, niega decididamente al segundo<br />

Podrá imaginarse un ser eterno, perfecto e increado en el tiempo;<br />

creador a su vez de un espacio material imperfecto y finito<br />

Ese es para mí el acertijo de la Biblioteca:<br />

La frenética búsqueda de algún dios por un agnóstico<br />

Los mundos creados por Borges podrán quizá flotar en el vacío<br />

Sus ensayos no<br />

Tal vez, Borges no se preocupe explícitamente de la discriminación<br />

de los negros o la miseria de los indígenas; podría ser<br />

Tomemos sus lucubraciones acerca de la perplejidad del ser humano<br />

ante un mundo todavía no conocido por la Intuición<br />

181


Al hacerlo, identificamos, otra vez, al gran escritor de contenidos<br />

Un escritor que usa de la literatura para expresar sus concepciones<br />

filosóficas, tal como lo hace un Lucrecio, un Leucipo o un Sartre<br />

Un escritor de gran capacidad creativa y no un escritor vacío como<br />

afirmarían los grandes utilitaristas<br />

Utilitaristas que verían a la literatura sólo como un instrumento de<br />

denuncia explícita y confunden al poema, o al relato, con el panfleto<br />

*****<br />

La idea de la continua transformación de la materia; de que todo es<br />

todo, de los constantes procesos de cambio siempre vigentes,<br />

La representación de la infinitud y de la eternidad, es algo que me ha<br />

fascinado en el campo de la cosmología y en el de la especulación<br />

He tratado de plasmar este asombro en los siguientes versos, como<br />

una declaración vívida de que la infinitud no es ningún fantasma<br />

El poema tiene, por la propia textura del asunto, referentes objetivos<br />

Ojala que los metatextuales así lo entiendan<br />

Por otra parte está en mi credo literario que el Poema, con la Intuición<br />

en plena libertad, es además de otras cosas que es<br />

el medio expresivo natural de la filosofía<br />

Crea, expresa, devela las relaciones del Ser de la Voluntad en su ansia<br />

de identificarse con La Voluntad de Ser<br />

182


Tal como lo desarrollo en mi obra La Dialéctica de la Voluntad<br />

En Tiempo de Orbe<br />

Urbes urdientes urden<br />

otras y otras urbes urdientes<br />

en la Urbe espléndida del Orbe<br />

La mirada, trémula cuando sola, se suma a los otros trémulos<br />

en calmo desafío al gran macro<br />

luego de fraguarse inmensa, para ser de lejos colmada<br />

en el núcleo del núcleo nucleado<br />

Es que el encargo del pensamiento es conocer el por qué<br />

de dónde, desde cuándo, a dónde, cómo y para quién<br />

Recóndito fotón de dos caras<br />

El palpitar de una idea, cobijado en el pálpito de un alma<br />

Lo inmenso bulle congruente, los lapsos fluyen en los espacios<br />

La ubicuidad es antes, después y al mismo tiempo<br />

Hoy ayer y mañana, en dionisíaca-serena danza<br />

nunca circuyen la eterna fogata<br />

El mundo no cabe donde cabe<br />

Ser todo y ser parte es ser sin fronteras entre el punto y la raya<br />

El trino de una lágrima sobre la carta nostálgica<br />

183


El arpegio en la onda de agua son en el fondo del aura<br />

trino de onda de agua, arpegio de lágrima, volcán, mesón, suspiro<br />

en el total del mundo, flor, canto, rumbo y destino<br />

Lo grande es desde aquí hasta allá, también sin espejo alucinante<br />

Esto, ahora, aquello, después<br />

no nacido ayer, no muerto mañana<br />

Lo pequeño no es pequeño; es lo profundo dentro de profundos<br />

que no son sepulcros<br />

Un segundo partido en el millón de un millón<br />

revolotea hacia adentro y alumbra en fulgor infinito<br />

Lo desde siempre, lo hasta jamás<br />

Caminante: hay caminos denso-brumo-límpidos<br />

van de dónde en dónde, a cualquier parte<br />

Caminante de las flores: un grano de polen nos lleva<br />

por la estela del láser<br />

Caminante de los lirios: hay un Orbe pleno de Orbes<br />

en cada corola que se abre<br />

184


ANEXO I<br />

Me gustaría utilizar este tramo para citar a A. Fraenkel, quien fue el<br />

primero en plantear la posibilidad de una Biblioteca de Babel<br />

Imaginemos, dice, un sistema de mil signos que sean suficientes para<br />

todas las consonantes y vocales en diferentes alfabetos<br />

También para los numerales, signos de puntuación, espacios entre<br />

expresiones y entre líneas, etc.<br />

Los signos servirían como materia prima para escribir cualquier libro;<br />

supongamos, sigue, que los libros contienen un millón de signos<br />

Lo cual hace posible componer un libro cualquiera de menor extensión<br />

dejando el resto a los espacios en blanco<br />

Ahora consideremos el conjunto de todos los libros posibles<br />

Todo libro de la colección manifiesta una distribución de los mil signos<br />

en un millón de lugares<br />

Pero hay solamente un número finito de tales distribuciones:<br />

exactamente mil elevado a la potencia de un millón<br />

Por tanto, a pesar de que el conjunto de libros en cuestión contiene<br />

únicamente una cantidad finita de libros<br />

hay entre éstos todos los libros que se han escrito, se escriben, se<br />

escribirán y podrían escribirse en el futuro<br />

185


Incluyendo combinaciones de signos sin sentido, que serían mayoría<br />

El conjunto de los libros seguirá empero, siendo finito<br />

Fraenkel hace la cosa más difícil: no usa 22 sino 1,000 símbolos<br />

*<br />

Para empezar, observamos que el factorial de 1000 (1000!) es nada<br />

menos que 1000 x 999 x 998 x 997 x................x 3 x 2 x 1<br />

Que es cifra desesperadamente grande<br />

Dado que mil símbolos expresarían “todo lo que puede expresarse<br />

en todos los idiomas”, las palabras sin sentido se multiplicarían<br />

Lo harían sin control alguno<br />

Es que habría combinaciones entre signos chinos con los del hebreo<br />

y estos juntos con los del árabe, los que se juntarían con los del...<br />

Por ello, la interpretación de Borges hace más elegante la propuesta,<br />

al reducir los signos a 25, incluyendo espacio, coma y punto<br />

Por otra parte, la analiza desde la percepción filosófico-literaria, no<br />

sólo desde la filosófica, de un modo realmente admirable<br />

*<br />

Queda lo principal:<br />

“La Biblioteca de Babel” no es una salutación al vacío<br />

Es una gran edificación dentro de la especulación filosófico-literaria<br />

en el mejor de los sentidos: Borges nunca es vacío.<br />

186


EPÍLOGO<br />

Como hacen los estadísticos con los resultados de sus estimaciones<br />

creí necesario hacer un test de hipótesis a la obra borgeana<br />

Quería saber si se lo podía catalogar como un escritor de agujeros<br />

Cinco capítulos, dunas puestas al posible reordenamiento adecuador<br />

nunca serán suficientes<br />

Pero el recorrido de los senderos borgeanos nos mostraron cómo al<br />

final, luego de bifurcarse, convergían en la consecuencia<br />

No sé si me faltó tino, pero la convicción nunca permitió que me sintiera<br />

discordante<br />

Creo que al igual que el advenimiento de sayas y coronas, la interpretación<br />

de un contenido literario es también histórica<br />

No he nacido para juzgar; más bien fui nacido para defender y encabezar<br />

el ejército de los abandonados<br />

Como lo hace cualquier descendiente directo de los Espartacos<br />

Aquéllos que en el mundo han sido y que espera ser astilla de espejo<br />

para los que serán en el futuro, que se viene en avalancha<br />

No comparto la opinión de que Borges habría sido un escritor vacío<br />

Por el contrario, afirmo que Borges es pleno<br />

187


Que su literatura no es de barricada, cierto, pero su preocupación<br />

por el destino del Ser libra batallas en terrenos que desintegran la<br />

fortaleza de los mortales<br />

Borges es ante todo un escritor y como tal, un creador de sus mundos<br />

de ficción; creó a los Inmortales<br />

Lo hizo con la misma omnipotencia con que “la naturaleza ha creado<br />

los árboles”; Borges no difunde; Borges escribe<br />

Borges es el ruiseñor que encontró en la cantera filosófica la sonoridad<br />

para su canto; y, como el ruiseñor<br />

El escritor cantó en sus páginas porque su misión fue la de cantar<br />

Cantó con voz hermosa, las más increíbles de las baladas sobre el<br />

ser del Ser; su canto fue siempre pleno, nunca vacuo<br />

García Marquez dijo que Borges era vacío; el Premio Nobel no tenía<br />

razón; pero sí debo afirmar que tenía el derecho de decirlo<br />

La autoridad de García Márquez no puede ser cuestionada<br />

En este gran Macondo nuestro, adoptemos para los nuestros la actitud<br />

del Alcalde Guareschiano con relación al cura del pueblo<br />

Borges es nuestro<br />

que nadie lo toque<br />

excepto nosotros<br />

La obra de Borges trasciende los cementerios; algún día los hombres<br />

serán testigos y actores del gran abrazo planetario<br />

188


Las banderas flamearán como símbolos de un pasado de tormentas<br />

No estarán agobiadas por el peso de los pasaportes<br />

En ese torneo de lanzas romas, los portadores de cada bandera<br />

tendrán que dar cuenta de lo que hicieron con la parcela planetaria<br />

que la historia y sus mártires les habían legado como Nación<br />

Cada uno de ellos deberá dar un informe de la contribución que su<br />

Nación habrá hecho a la cultura, a la ciencia y a la justicia del mundo<br />

Cuando sea el turno de Latinoamérica, mostrará a seres que fueron<br />

los hombres adelantados; entre ellos, estará Borges<br />

Será un día en el que los hombres habrán olvidado las terribles épocas<br />

cuando era necesario matar por los restos del mamut<br />

La arbitrariedad de la Ideología y de la Religión habrán pasado a la<br />

prehistoria del Ser<br />

Las estudiarán con la misma curiosidad con que ahora estudiamos las<br />

reacciones de los jabalíes en celo y de las hienas en la gruta abismal<br />

El ser humano será el Ser<br />

El que sabrá intuir que es por la Voluntad de Ser<br />

Entonces advendrá la era de los que cantarán sin intención preconcebida;<br />

de los que trinarán el misterio que tienen los misterios<br />

Advendrá la era de todos los que ahora somos gente extraña<br />

en un mundo rígidamente extraño para nosotros<br />

189


Era en la que ya no seremos extraños<br />

Ya no habrá la ética del Castigo y de la Recompensa, ni el amor por<br />

Mandamiento<br />

El Cariño Innato será el único consejero y la Buena Voluntad, la única<br />

actitud; ¿En qué ciclo de su Eterno Retorno se encontrará Borges?<br />

En el único: el que se recicla perpetuamente en el corazón del Ser<br />

¿Seguirá puliendo la palabra para hacerla una de las más elegantes<br />

de cuántas han existido en el mundo?<br />

Sin duda alguna<br />

No estaremos allí ni entonces para verlo<br />

Pero estamos aquí y ahora para anticiparlo<br />

190

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