El tamaño importa

mblacutt

El libro consta de algunos relatos cortos de diversa contextura; desde el humor de “La guerra de los Tamaños” hasta las reflexiones de Neshamanú sobre la condición actual del ser humano, pasando por momentos de expectativa, frustración y final feliz del relato “El No. 10”. El lenguaje es llano; son relatos bien contados sin palabras que sobren o que falten. En mi opinión, el relato corto, o cuento, es la narración de un momento vital y las circunstancias que lo rodean, a diferencia de la novela que, también en mi opinión es el relato de varios momentos vitales en el marco de una idea central.

1


Los Derechos de Propiedad sobre este libro, en sus

versiones digital e impresa están debidamente reservados

y protegidos por Ley

Dedico esta obra a las mujeres y hombres

que pertenecen a la Cofradía

de la Gran Orden del Relato

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La Guerra de los Tamaños

Si Winston Churchill se hubiera fijado con mayor cuidado

en el mapa del Reino Unido, la colección de frases

churchillanas se habría enriquecido con la siguiente

afirmación:

Escocia es un misterio dentro

de un manojo de precipicios

La geografía escocesa se nos muestra tan entreverada,

que construir un campo de fútbol, sin traspasar

alguna frontera, debe ser toda una realización de ingeniería

visionaria. Proyecta la impresión de que los

avisos sobre bienes raíces, al anunciar la venta de algún

terrenito, deben incluir en el precio el valor de los

desbarrancamientos geológicos que lo circundan. Ver

Escocia es ver una cadena de acantilados, donde las

olas empujan desde hace dos pares y medio de billones

de años y Escocia aguanta el embate con actitud de

ejemplar obstinación. Pero, a cada nuevo empujón

coordinado del mar, un nuevo acantilado parece surgir,

como una muralla china modular, trasladada a la meseta

de los grandes despeñaderos; las montañas se

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amasan entre sí para acomodarse sin molestarse mutuamente,

lo que es un signo de gran capacidad civilizante.

La voluntad de los escoceses es tan grande, que

cuando la ubicamos en el globo terráqueo nos inunda la

seguridad de que han tomado una tarea de prioridad

cósmica:

Remolcar por los mares a la Inglaterra completa,

hasta depositarla, dentro de alguno que otro milenio,

en el polo geográfico norte del planeta...

Había en Escocia dos municipios unidos por un mismo

precipicio; ambos pertenecían a la misma región, pero

estaban separados por milenios de percepciones diferentes

sobre el mundo: Scottish era la que apuntaba al

norte y Scottich, la que indicaba el sur; los habitantes

de Scottish, descendientes directos de los terribles

Vikingos, creían sagradamente en la iluminación del día

invernal. Los de Scottich, herederos consanguíneos de

Braveheart, añoraban la tibieza del Mar del Norte y

las travesías por los campos de roca firme. La rivalidad

de ambas regiones se retro proyectaba hasta el nacimiento

mismo de los dos primeros clanes que poblaron

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las dos dimensiones. Nadie tenía pisada en terreno

enemigo, por lo menos, si es que deseaba continuar en

el mundo de los que honran a los muertos. El precipicio

era el centinela milenario que se encargaba de que la

disposición natural se cumpliera sin excepciones posibles…

era tal el celo que se guardaba acerca de la distancia

que debería existir entre ambos, distancia geográfica,

histórica, social, cultural y psicológica, que

Shakespeare, a pesar de su tenacidad, jamás habría

encontrado posibilidad de unir un McRomeoish con una

eventual McJulietaich. Como es de suponer, cada Clan

tenía sus distintivos singularizadores; la vestimenta de

cada clan se acomodaba a la moda escocesa, claro, pero

el tejido y los motivos diferían con gran exaltación exhibidora,

en ambos lados. En la solapa de las capas y en

el plisado de las faldas, los de allí mostraban la figura

de uno de los de aquí solicitando asilo protector. En las

medias y en la boina de los de aquí, se exhibía la figura

de uno de los de allí suplicando el ser aceptado en la

“verdadera tradición de Escocia”. A cada torneo de

lanzar troncos (traídos de otras regiones para la ocasión)

cada uno trataba de lanzarlo al otro lado, a ver si

en una de ésas desnucaba a algún falsificado…

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Pero los siglos pasaron, amontonándose junto a las

montañas escocesas y el progreso tocó, con grandes

vibraciones, a la tierra de los acantilados. Por razones

que el sentido del humor de la naturaleza podría explicar,

los de Scottish tenían agua, la que faltaba por

completo en la región de Scottich. Mientras que en la

región de Scottich se halló un pozo de petróleo con el

que alimentaban una planta de energía que les permitía

gozar de luz artificial. De este modo, durante las horas

del día, (que nunca fueron muy largas) los de aquí gozaban

de baños y de riegos pantagruélicos, mientras

los de allí racionaban el agua que importaban en cisternas,

desde el otro lado de la frontera municipal. Pero

durante la noche los de allí iluminaban sus casas con

luces que fulguraban en bombillas de colores, para gozar

de la aflicción de los de aquí, reflejada en las humillantes

llamitas titilantes de las velas… así se pasaban

los años y los lustros, permitiendo la maduración

de las décadas… pero, tal vez por alguno de esos misterios

de la historia, el Parlamento Inglés intervino en

esta vida signada por la dialéctica de los eternos contrarios.

La Cámara de los Comunes sentenció que un

pueblo dividido no podía prosperar ni existir y que era

de importancia nacional terminar con este asunto

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La Cámara de los Lores desempolvó las pelucas, lustró

los blasones, exhibió los títulos y con rapé traído del

contrabando francés, sentenció que los comunes tenían

razón: era necesario hacer algo. El Primer Ministro encontró

la solución: se construiría un acueducto desde

los de aquí hasta los de allá, cruzando desafiantemente

el precipicio que los unía. Como contraparte, levantaría

postes de energía eléctrica en la región de los de aquí,

para que la luz de los focos reemplazara el resplandor

de las velas. Así sería cómo se lograría que los unos

tuvieran luz y agua y los otros, agua y luz, pero la idea

nunca llegó a ninguno de los precipicios divididos.

Las cosas discurrían con la inercia que sólo los acantilados

pueden ofrecer; vacíos tras de vacíos verticales,

que sustituían a las lontananzas tras lontananzas de los

espacios horizontales. Una estepa rusa era la contraparte

geométrica de un plano acantilado perfectamente

perpendicular a la horizontalidad del plano cosaco.

Pero el polo magnético del Planeta estaba por

cambiar de ángulo, con grandes cataclismos emocionales

para las dos regiones y para el mundo. El gobierno

decidió hacer una especie de censo morfológico de las

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características físicas, mentales y espirituales de

hombres y mujeres de la Bretaña, con tal propósito, las

computadoras registrarían las medidas de todos los

habitantes que se consideraran estratégicas para los

fines previstos

–es imperativo conocer exactamente cuáles son las

características somáticas, mentales y espirituales que

permiten las grandes reservas psicológicas que distinguen

a los que se cobijaban en el Common Wealth, aseveró,

con aire de Barítono Bajo, el Director de Censos

y Muestreos del Poder Ejecutivo

–mostrar al mundo por qué somos lo que somos y no

lo que no somos, complementó el Ministro de la Educación

y la Tradición Nacionales

Se midió todo: cabezas, troncos y extremidades; cuencas

de los ojos, esternones y omóplatos; bíceps, tríceps,

cuatríceps, pelvis, cuellos, narices… forma y tamaño

de las cabezas, de los brazos de las piernas, de

los senos, de los ombligos; volumen de los pulmones, ancho

de la tripa gorda... todo. El Informe fue dado a

conocer en una impresión de papel couché y a todo color,

los mismos que fueron repartidos a todas las regiones…

Los de aquí los leyeron… los de allí, también

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...y se produjo el terremoto social

Los hombres de la Escocia Dividida: simplemente no podían

creerlo, no querían creerlo, no concebían que semejante

cosa pudiera creerse… nada había tan denigrante

como la vil mentira de los censores, adoctrinados

en un mundo de oscuros complejos, que les impelía

a tomar acciones de desprestigio en contra de los herederos

de las genuinas cepas de la raza

–esto es algo que no vamos a aceptar ni a soportar ni

a permitir ni a convalidar ni a aceptar, ni a soportar, ni

a permitir ni a convalidar ni...

–la conspiración debe ser frenada; ahora, cuando aún

podemos hacerlo; no después, cuando ya sea tarde; no

después cuando la mancilla al honor ya sea una afrenta

no rectificable

–es preciso hacer algo....

¿Cuál era la causa de semejantes arrebatos y manifestaciones

de ira no contenida; de ira más bien autogenerada,

reciclable y auto expandible?

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Pues que uno de los resultados del censo medidor había

determinado que el promedio del tamaño del pene de

los varones de ambas regiones, eran iguales entre sí,

pero menor que el promedio nacional… como se comprenderá,

esto era algo que nadie en el mundo de la

razón, de la dignidad, del honor, de la tradición, de....

podía aguantar

Pero sólo se trata de una décima de pulgada, aducían

los más timoratos, dispuestos a evitar la inminente secesión

y sus innegables consecuencias para la tradición

del Clan

–una décima de pulgada no es nada en la medición del

tamaño del planeta; es todo un universo cuando se

trata de establecer la magnitud de un electrón, pero

es el conjunto de todos los cosmos y aún más, cuando

se pretende falsear la realidad de las medidas vitales

–una décima de pulgada más pequeño (perdón, menos

grande) es la diferencia entre la vida con predicamento

de valía, o la muerte en vida con desdoro agravado

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Como sucede en todas las guerras, ésta demandó también

una estrategia de alianzas defensivas, conspirativas,

hermanadoras, vengadoras. Los de allí y los de aquí

se comunicaron directamente por vez primera en dos

mil años y decidieron presentar fuerzas conjuntas para

enfrentar al desmedro. La primera medida fue la construcción

de un puente, para que la pesadez del transporte

no obstaculizara la fluidez del diálogo directo.

Enemigos de acudir al Estado, los respectivos municipios

presupuestaron los urgentes gastos que demandaría

la construcción del primer puente que uniría, junto

con el precipicio original, los esfuerzos y las simpatías

mutuas de ambas regiones… al final, el presupuesto de

cada municipio tuvo que ser duplicado, puesto que apareció

un nuevo problema que debía ser resuelto: cada

región quería empezar el puente

–queremos empezarlo desde nuestro lado y al modo

que la cultura y las grandes tradiciones sobre construcción

de puentes, que hemos heredado de nuestros

ínclitos antepasados

Así, los de allí empezaron su puente desde allí

Los de aquí lo hicieron desde aquí

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Como el encuentro en el medio no era ni remotamente

posible, dos y no una, fueron las pasarelas unificadoras

que establecieron los túneles cósmicos que unirían las

dimensiones paralelas.

La primera estrategia surgió de menudas reuniones

conspiratorias: preguntarían a cada mujer, de ambas

regiones, su opinión sobre el asunto. Las mujeres se

portaron a la altura de sus antecedentes: las solteras

dijeron que como solteras, “no tenían ninguna experiencia

ni conocimiento sobre el asunto en particular”

−por lo tanto, no podemos opinar sobre un tema de

tan trascendente significado en la historia patria y

para la convivencia grupal

Las casadas contestaron que tenían un solo marido

–por lo que no tenemos ningún otro indicador que nos

permita un punto de referencia para hacer comparaciones

tan delicadas, tan importantes y tan urgentes…

asumir algo diferente no es sino exhibir una afrenta

honda y áspera al honor de casadas y de solteras por

igual

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Los furibundos no se percataron de la socarronería femenil

y continuaron con la formulación de estrategias

que venían a reemplazar otras de igual calibre. Mientras

tanto, los medios de comunicación social habían

transmitido por escrito, y por hablado, los pormenores

de los aprontes varoniles de las regiones de Scottish y

Scottich. La opinión pública se dividió

Hubo quienes se pusieron al lado de las reivindicaciones,

en gestos de prudencia antelada por lo que pudiera

suceder; y hubo los que favorecieron las estadísticas

oficiales. El Parlamento y la Corte Supremísima Impartidora

de Justicia postergaron el asunto hasta que las

condiciones fueran, en verdad, exigentes o el asunto

hubiera perdido por lo menos algo del calor que ahora

irradiaba... comprendían que estar por debajo del promedio

en cualquier cosa era un estigma muy duro de

sobrellevar, especialmente si se tomaba en consideración

las pruebas de competencia leal que siempre habían

caracterizado a las relaciones de la población nacional

en cualquiera de sus manifestaciones.

Por otra parte, había en El Tribunal Supremo un miembro

nacido en una de las dos regiones, por lo que la cosa

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no podía quedar así por mucho tiempo. El asunto era

aún peor para los residentes de cualquiera de las regiones,

cuando debían visitar otro municipio, otra ciudad

y, lo peor, la capital… dondequiera que fueran, algunos

follones, sin educación ni respeto para nada ni

para nadie, les gritaban, en coro, en solo, acompañados

o a capela y con eco digitado y perverso la palabra maculada:

abajeeeeeeñooooooooos

El cuerpo diplomático murmuraba en las recepciones y

los organismos internacionales medían el posible cambio

alcista en la tasa de inflación. Las novias empezaron

a pedir garantías a los prometidos. Las trabajadoras

de la noche, a cobrar una prima extraordinaria para

hacer saber, como al descuido, que tal o cual caballero

de la región inmolada, estaban muy encima del promedio…

el desempleo y la renacionalización del carbón pasaron

a segundo grado; los anglicanos afirmaban que

esa degeneración se debía a la intromisión católica y

papista en las cristalinas costumbres de la nación… el

burbujeo del murmullo y del comentario antojadizo se

hacía cada vez menos tenue, menos sutil

Se hacía cada vez más audaz, más agresivo

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Canciones de vituperio fueron compuestas; poemas de

desagravio se leyeron en las jornadas literarias; estudios

sicológicos fueron realizados y los antropólogos

arengaron, en manifestaciones de muchedumbres varoniles,

sobre la necesidad de unificar la raza agrandada

“en todo sentido”. Finalmente, los masculinos de

ambas regiones llegaron a un acuerdo, justo, adecuado,

unificador, definitivo y totalmente reivindicador: realizarían

una exhibición pública, para demostrar lo mal

encaminados que los maleantes de la Dirección de Censos

andaban, en su afán de desprestigio. Convocarían a

la prensa nacional e internacional, a varios observadores

neutrales de las NNUU y a delegados y veedores

especiales de países amigos… medirían al “vivo y directo”

todo lo que habría que medir y sacarían un promedio

verdadero, no camuflado por la discriminación

censorial. El gran acontecimiento vindicador se llevaría

a cabo el día sábado venidero; la Cámara de los Lores

volvió a desempolvar las pelucas, las togas, los códigos,

las condecoraciones, los emblemas... y volvieron a relucir

las cajitas de rapé deportado de Francia.

La Corte Supremísima Impartidora de Justicia hizo lo

propio. La Scotland Yard alistó las lupas, los reactivos

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y los microscopios; los nostálgicos de los Beattles hicieron

manifestaciones de sano apego a la idea de una

exhibición honesta y liberadora: en cadenas humanas

cantaban “Imagine” …

Por lo general, la Corona no se mete con asuntos mundanos,

dado que está muy ocupada con las agendas de

recepciones y cócteles, por una parte, y tratando de

encubrir alguno que otro escándalo familiar, por la

otra. Pero esta vez la representación de la Corona comprendió

que tenía que intervenir; de lo contrario, el

país de la niebla sería la región de las tinieblas definitivas.

Llamó al Director de Censos y le dijo que, si no

entraba en la cordura, tal vez el cadalso reeditado podría

ser de gran ayuda voluntariosa. El Director revisó,

recalculó las máximas, las mínimas, el rango, la varianza,

la desviación estándar, los coeficientes de regresión,

de determinación, de correlación… al final

descubrió que los cálculos habían fallado por una décima

de pulgada: tanto los de Scottish como los de

Scottich tenían exactamente el tamaño del promedio

nacional… ni un micrón demás ni menos

¡El Promedio Nacional! Gritaron, jubilosos los de ambas

regiones

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¿Sabéis lo que eso significa?

–¿..?

Pues significa nada menos que somos los representantes

más exactos, más perfectos, más genuinos de la

raza Celta. Somos el ejemplo verdadero de su mentalidad

y de su idiosincrasia; somos el equilibrio de la perfección

en equilibrio… siempre estaremos juntos, jamás

volveremos a separarnos… la Patria encuentra en

nosotros el término justiciero y dignificador, nunca nos

separaremos…

***

Los acantilados miran el vacío tras del vacío

Los precipicios giran en una orgía de vértigos

Las aguas del mar se estrellan contra las rocas

En un milenio habrán logrado un milímetro

Escocia es un acantilado encerrado en un precipicio…

Un comentarista del periódico principal escribió:

Nada une tanto a los grupos humanos

como el tener objetivos comunes

y luchar juntos para lograrlos

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Las élites

Desde las épocas sin pasado de la horda, hasta los

clubs sin futuro de Londres, el ser humano ha sentido

la necesidad de asociarse en grupos que lo distinguieran

de los demás. La asociación de personas, no en el

sentido aristotélico–marxiano, de que el hombre sólo

puede vivir en sociedad, ha desvelado a más de un filósofo,

inspirado a más de un escritor y despreocupado

al común de los mortales

Pero en este manifiesto de lo trascendente me obligo

a resumir en una línea la pregunta que no por carecer

de respuesta, carecería también de significado: ¿por

qué la gente de élite se reúne en grupos?

Como todas aquellas preguntas que no tienen respuesta,

ésta también tiene un sinnúmero de ellas… deseo

adjuntar la mía

Los elitistas se unen en conjuntos para tratar de separarse

de la sociedad humana como tal; la contradicción

aparece aquí con doble faceta

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En primer término: el hecho de unirse en hatos pretendidamente

diferenciables del resto, no puede negar la

imposibilidad de vivir independientemente del resto.

En segundo lugar: ningún miembro de la manada distintiva

podrá vivir feliz, si los demás ignoran que tal manada

existe; las asociaciones más recónditas no tendrían

razón de ser, si el mundo no supiera de su existencia…

y esto, compañeros, parece tener sentido; porque,

díganme: ¿a qué miembro de la élite le interesaría

pertenecer a una vacada determinada de cuya presencia

en este mundo no se tendría noticia?

Por supuesto, hay una diferencia de grado entre un clan

secreto destinado a rendir pleitesía a Satanás y ejercer

el ritual rojo de una misa negra, de aquella agrupación

de esposas de pincha-ratas; esta asociación dedicada

a esperar el miércoles de cada semana para reunirse

y comparar sus respectivas agendas de chismerío…

la diferencia específica (con permiso de los marxianos)

se nota a la legua: la relación de constancia entre

ambos fenómenos (con permiso de los marxianos)

es la que sostengo: ambos grupos quieren apartarse del

mundo, sin querer apartarse de él...

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La adolescencia es una época que revive remotos instintos

hórdicos y rituales lejanos; el misterio sin fuego

de la caverna, que sirve de sala de reuniones a los que

luego se lo robarán a Prometeo… la atmósfera húmeda

de las catacumbas que albergan a los adoradores de la

Cruz; las reuniones sin espacio que rejunta a los iniciados

en los secretos pitagóricos… la gentil sombra que

esparce por los jardines de la Academia la luz verdadera

de la idea inmutable… el espacio cósmico, donde

se anuncia el relevamiento de uno de los nueve genios

del universo… las flamígeras espadas que se inclinan

ante el compás y la escuadra… los súbditos del ángel de

los abismos… los profetas del anticristo… los muñequitos

ensartados con espinas hechas de luna llena… la

mesa conspiradora que recibe a los conspiradores… el

beso de la muerte sellado por la Mano Negra y el sacrificio

de la virgen que será poseída por el rey de las

tinieblas

Todo y mucho más, como un imperativo instintivo de lo

que fue, se concentra en los sesos laberínticos de los

muchachones y los obliga a formar sus propias sociedades;

las fraternidades y clubs de adolescentes en la

capital de facto de la Nación eran en aquel entonces

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una especie de asilos inquisitorios que otorgaban «status»

a sus asociados; se regían por preceptos draconianos

y la expulsión, destierro tribal en la época de los

nearthentales y el ostracismo en Atenas, significaba la

muerte social del inculpado, la condena a “ser como los

demás”, con las horrendas consecuencias que ello aparejaba…

cada club tenía su propio estilo y un lugar determinado

en la escala social; los había desde los sangre

roja bermellón del parque Riosinho y sus alrededores,

hasta los de pura sangre de Sopocachi

Para ingresar en uno de los altamente ponderados clubes

de Sopocachi era imprescindible someterse a un

examen sanguíneo, no para establecer si el posible iniciado

padecía de alguna hemopatía, sino para comprobar

su pureza de herencia; por otra parte, era imperioso

presentar los certificados pertinentes que avalaran

su pedigree ¡Cuántos condes aparecieron! ¡Cuántos

marqueses mostraron su linaje! ¡Cuántas princesas

habían existido en este país de indios! … varias amistades,

socios también, e hijos de pingorotudos banqueros

debían testimoniar que el nuevo entrante veía en el

mestizo y en el indio males innecesarios y hechos para

ser borrados del mapa…

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Una vez que el solicitante pasaba las pruebas de herencia,

pureza y morbosidad racial tenía que sortear al

menos dos más: prenderse a trompadas con el más macho

del hato y tomarse media botella de singani de una

sola mirada al cielo… el ritual hemoglobínico se cumplía

en un acto social en el que participaban los muchachones

y las muchachonas; los otros dos se desarrollaban

en uno de los espacios verdes del Montículo y sólo tenían

acceso a él los miembros machos del clan en cuestión…

Pata de conejo ha escuchado la voz de Manitú

Los bravos de la tribu deben ver y saber si el nuevo

bravo puede medirse con el gran Águila Feliz y si es

digno de recibir el agua de fuego que quema el pecho y

que engrandece el espíritu… Halcón Audaz lanza el

grito de guerra y desde las profundidades de los años,

el eco del planeta reverbera en el gran cañón; Águila

Feliz muestra el músculo y el sol los pone a prueba, reflejando

en él, la imagen misma del fuego… silba la

lanza que busca el corazón de Halcón Audaz y su silbido

se prolonga, perdiéndose más allá de las montañas… el

tomahawk parte ávido de roja humedad, pero Águila

Feliz ya no está donde estaba medio segundo antes y

el hacha de guerra entierra su frustración en una

grieta de la dura estepa

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Surgen entonces los puñales; la tradición llega desde

más de cien mil años y los cuerpos se acercan… puñales

que trazan en el aire las ecuaciones de la vida y de la

muerte; pedazos fosilizados de tiempo que dibujan las

extrañas parábolas que encierran el secreto del principio

y del fin… el sol ha sido llamado por los dioses del

Oriente y la sombra de los cactus anuncia que la luz de

plata suplirá a la del oro para que el combate continúe…

Los cuchillos yacen fatigados y los puños entonan su

ritmo sin melodía; monótonos y certeros, como los tambores

que transmiten el mensaje sagrado… la arena del

desierto ha dado un vuelco completo y cuando el sol

regresa de su circunvalación al mundo, los cerros, más

allá de la altipampa, parpadean sus cicatrices… la tierra

tiembla; los cactus erizan sus espinas y la espuma del

río quiere trepar el gran cañón:

Halcón Audaz ha caído y la figura de Águila Feliz, golpeada

ahora por el viento, es la reencarnación misma

del esfuerzo hecho triunfo.... pero la voz de Manitú se

escucha otra vez:

El joven bravo ha peleado con honor y valentía; es

digno de ingresar al círculo de los elegidos y defender

nuestra guerra contra los siglos. Dadle la mágica

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poción; que sus entrañas conozcan el secreto del

fuego para que su corazón sea siempre fuerte y su

brazo siempre certero”

El Montículo se enardece; siente que una vez más ha

sido escenario del eterno ceremonial humano: desde

las cavernas del primer Neandertal hasta los Neandertales

de Wall Street

***

El hombre se ha separado en grupos para poner como

condición de existencia propia, la subordinación o la

desaparición de la existencia ajena

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La serenata

… volvió a su casa después de hacer las compras de rigor,

acompañada de uno de sus pequeños hijos, llamó

por teléfono a su mejor amiga para pedirle que viniera…

cuando llegó, la encontró llorando muy quedamente; la

amiga tomó asiento en espera de escuchar lo que vendría…

hasta que, con palabras plenas de emoción, empezó

a vivir el siguiente relato:

Frente a la universidad había un conservatorio del que,

a la misma hora, solían cruzarse dos jóvenes: una chica,

que salía de la U y un muchacho que terminaba su clase

de violín; fue entonces inevitable el cruce de miradas

cotidianas; una noche, ella despertó por el sonido de un

violín que venía desde el jardín de su casa; se acercó a

la ventana y reconoció al joven del conservatorio, el

que ahora tocaba para ella “Serenata” de Schubert… la

interpretación era tan magistral que no pudo abstraerse

de una dulce fascinación que le producía escucharla…

terminada la pieza, el joven se marchó… nunca

más volvió a verlo, ni siquiera a la hora de todos los

días… hoy fui de compras con mi hijo menor y escuché

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el mismo violín después de tantos años; no podía equivocarme,

no era posible que sea olvidada después de la

manera cómo fue interpretada esa noche … la música

venía de la esquina, a media cuadra del lugar donde yo

me encontraba… con la natural curiosidad que sentí,

me acerqué cautelosamente hasta que lo vi: un hombre

mal vestido, con la barba crecida y que despedía un terrible

olor a alcohol, no pude contener las lágrimas…

apreté la mano de mi hijo, le dije que debíamos apurarnos

y ambos nos alejamos de la esquina, mientras que

poco a poco, la “Serenata” se perdía entre el ruido de

la calle… a veces pienso que si yo hubiera dado el primer

paso, otro habría sido el destino de ambos… sabes

que soy feliz con mi marido, a quién amo de verdad,

pero los recuerdos de aquella noche y el encuentro unilateral

de hoy, fueron tan vívidos que me produjeron

un verdadero colapso emocional…

La amiga se le acercó para abrazarla y le dijo que ese

pasado debía quedar, no en la noche de la serenata, sino

en el cruce diario en el que él salía del conservatorio y

ella, de la universidad, como una experiencia juvenil

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El lenguaje de las hojas

La palabra reverberaba como los colores encandilados

por el prisma que les da vida. Todo en él era para el

embeleso y para el aturdimiento feliz de los sentidos.

Su presencia era como el infinito: no parecía exigir el

lugar de nadie para objetivarse, ni hacer que las alas

de una mariposa tuvieran motivo para el sobresalto.

Habló con ecos de palabras en vez de hacerlo con palabras;

como si las palabras originales hubieran sido

pronunciadas hacía muchas centurias de milenios, los

que descansan unos sobre los otros

-…así es cómo las hojas de los árboles, en cada una de

sus ramas son las mensajeras de la naturaleza… pero

las huellas dejadas por los que han dejado huella a lo

largo de los senderos de la luz invisible nos instruyen

que los místicos están hechos de otra sustancia; de una

sustancia que se sustenta sólo en el objetivo único de

ser salvado por alguien; salvado del mundo y salvado de

sus propias sombras; ajenos a lo que es el fluir de la

vida, mueren por que no mueren y al morir se van vacíos

porque no dejan nada, ni siquiera el aliento para que una

hoja de otoño planee por un cuarto de segundo…

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De pronto, irrumpe la presencia de un hombre también

barbado

–disculpadme que irrumpa con tanto agravio para la

cortesía, pero vine de muy lejos: tan lejos en verdad,

que la luz misma, cada vez que viene desde allí, mira

para atrás

-por favor, no nos intimides con tus disculpas; se nos

hacen muy pesadas; más bien tómanos como confidentes

ansiosos de escuchar tu palabra, una vez que tomes

asiento con nosotros; compartiremos el momento y podaremos

la distancia con el vino que ya abre puertas

que no chirrean y postigos que ceden a la fuerza de un

respiro

gracias… el vino de genuina cepa no tiene ni el gusto

ni el olor a uva; el buen vino sólo sabe a vino; así son sus

palabras, Gran Maestro… no resuenan para decir algo

diferente de lo que dicen… estuve escuchando el relato

acerca del mensaje de las hojas en los árboles, algo que

todos podremos entender cuando sepamos que la distancia,

siendo curva, es recta y el radio es también el

diámetro

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debo confesar (intervino uno de los que estaban en

el ruedo) que, entendiendo las palabras, no consigo la

misma suerte con el significado

si entendiésemos todo lo que la palabra dice, no estaríamos

aquí ni habría motivo de tiempo y espacio…

pero déjeme que continúe con mi atrevida intrusión…

no pude resistir la necesidad de contar lo que debo

contarles, pues viene de la misma sustancia con que fue

modulado el relato del mensaje de las hojas de los árboles

–por favor, hazlo; así, lo que fue imposible primero, lo

que se convirtió en improbable después, pueda ser

ahora cierto en la memoria de todos

–crucé a pie varios países; lo hice con la angustia y la

desesperación con que un hombre va en busca de la esposa

-¿…?

–perdida después de un ataque de terroristas a mi

choza … habían golpeado la puerta, lo hicieron con derroche

de fuerza y soberbia… cuando la abrí sentí, en

el mismo instante, la muerte atravesándome sin dilación

ni duda… caí con la certeza de que nunca más podría

levantarme… pero, después de un pedazo de

tiempo, la conciencia vino a mí, porque los bárbaros me

habían dejado, convencidos de que sólo serviría como

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presa de algún banquete subterráneo… agradecía a mi

conciencia venida en mi rescate con la urgente tarea

de mostrarme que tenía una bala incrustada en el pecho,

también supe que estaba en un lodazal, cubierto

por cadáveres y moribundos que aún se quejaban, pidiendo

agua, pronunciando nombres de mujeres lejanas

y de niños abandonados… me puse de pie y empecé a

caminar en una noche que era como el negro de la caja

china más pequeña; no tuve otro guía que mi ansia de

saber dónde estaban mi esposa y mis hijos; mi ansia no

la quería muerta… caminé sólo hacia donde el viento me

llevara; la bala en mi pecho parecía querer recordarme

que mi obligación era no olvidarla… caminé en una dimensión

donde no había punto de referencia, puesto

que la oscuridad hacía de la noche el agujero negro de

la galaxia; pero caminé, siguiendo el compás del viento;

él me llevaba en la oscuridad susurrante… usé las palpitaciones

de mi pecho para calcular los segundos que

pasaron a ser minutos y luego horas y luego alba… entonces

vi que estaba cerca de en un bosque cuyos árboles

parecían balancearse unos en pos de los otros,

para luego curvarse al lado opuesto, en la misma actitud

con que diferentes grupos de personas forman

grandes hileras y el primer grupo transmite un mensaje

al siguiente, cuyos miembros se acercan a escucharlo,

30


para, luego de recibido, transmitirlo a los del grupo inmediato

que ahora se acerca a ellos con la misma intención…

me puse a observar el ritmo repetido con insistencia

y pude ver que las hojas de cada árbol vibraban

cuando se juntaban con las del siguiente, por medio de

la flexión que hacían las ramas; después me di cuenta

de que vibraban por el viento; que transmitido el mensaje,

dejaban de vibrar para que vibraran las que lo habían

recibido, y así, por todo el largo bosque… no dudé

ni un segundo: seguí el rastro de las ramas al curvarse

y de la vibración de las hojas; caminé durante diez días,

noche y día; día y noche; sin descanso, sin alimento, sin

agua, sólo imantado por el roce de las ramas y el concierto

de las hojas y la presencia atroz de la bala en mi

pecho… ¿cómo pude hacerlo? No sé; quizá nunca lo

sepa; quizá algún día las hojas del viento y de las ramas

me lo digan… llegué a una cabaña donde tres terroristas

matando el tiempo… esperé la noche y cuando todos

estaban dentro de la cabaña, me acerqué a la ventana:

allí estaba mi esposa, sirviendo la cena; llevaba cadenas

en los tobillos y mis dos hijos estaban tirados en un

rincón… dejé el sobresalto para después; dejé el grito

para después; dejé el arrebato para después… ahora no

podía pensar en algo que no fuera el modo de liberar-

31


los… imité el aullido de un lobo cercano… uno de los terroristas

quiso tener sus colmillos para parearlos, seguramente,

con los suyos; salió rastreando la senda con

su ametralladora… una rama, fuerte y leal vibraba en

mis manos… el golpe en la nuca fue certero; ese hombre

nunca más se levantaría ni en la noche ni en la mañana…tomé

la ametralladora, irrumpí en la choza y disparé

sobre los dos que cenaban en la mesa; murieron;

tal vez la sorpresa fuera más fuerte que las balas, pero

murieron… ahora estamos de vuelta a nuestro hogar…

tal vez quieran conocer a mi esposa y a mis dos hijos:

aquí están, sus sonrisas alumbran mi vida…

–vuestro relato asombra; lo hace por el concierto de

las hojas y por el modo cómo lo habéis percibido contado;

lo hicisteis tal como debe contarse lo trascendente:

sin rodeos; con una síntesis que abarca tres

constelaciones de detalles

–gracias; ahora debemos irnos; me permití interrumpir

el coloquio porque, al escuchar el relato de las hojas

susurrantes que el Gran Maestro les hacía, me impuse

el deber de decirles que era cierto, que las hojas de

los árboles son mensajeras del cariño; pero que transmiten

los pálpitos, no las palabras… miren los árboles,

se curvan en sus ramas y las hojas están vibrando; no

32


duden en saber que ahora están transmitiendo un mensaje

de pálpito a pálpito; salvando una vida de la propia

muerte. Adiós, debemos irnos: las hojas vibran, el pálpito

clama; las hojas vibran, el pálpito llama…

No os asombréis de algo que, en principio asombraría

al asombro mismo; pero lo que el hombre nos dijo fue

que aprendió el lenguaje de la Naturaleza; mujer como

es, se muestra esquiva para el razonamiento y diáfana

para la entrega espontánea

El ojo vengador

Cuando se llega a una ciudad de los EEUU, cualquiera

que sea, lo primero que se recibe es el impacto de una

simetría atávica. Por un estricto orden conceptual,

aparecerá el rodeo de automóviles de exposición… en

un gran cuadrado de cemento y mosaico, banderines,

rostros sonrientes, saludos pre grabados y minifaldas

tentadoras, mientras que los automóviles son pedazos

de colores prismáticos desprendidos de alguna escarapela

astral y llegados allí para recibir la veneración que

33


se debe a los soberanos de marca mayor; justo al

frente, está la sucursal del banco: piso de alfombra,

policías aspirantes a Rambo y bóvedas de secretos piramidales…

al lado, el Templo, con sus espacios en los

que revolotean las almas, vibra la polifonía coral y el

pastor de ovejas de mucha lana… por último, en cuarto

vértice sicológico está la taberna; allí, el estadounidense

evoca marines, flamea banderas de franjas y estrellas,

susurra un himno de poder, pero toma solo y

llora solo… entre estas cuatro esquinas históricas se

desenvuelve un movimiento también simétrico. El flamante

ciudadano entra al rodeo de autos; averigua precios

y facilidades… el de los saludos pregrabados le

aconseja que vaya al banco del frente el que le ofrecerá

un ventajoso plan de créditos… cruza la calle, para

llegar y flotar en las alfombras del silencio. El banquero

pregunta al Pastor si el candidato acude a las

misas… éste prende su computadora, busca su banco de

datos e informa que el solicitante está en el promedio

de asistencias… el banquero concede el crédito, el ciudadano

paga por el coche y se zambulle en la taberna

para festejar su aceptación de la gran sociedad de

consumo… invita puros, recibe palmadas y en las primeras

expresiones de su euforia participa en el juego ca-

34


acterístico de toda taberna estadounidense: los dardos.

En realidad, es en uno de estos ritos donde comienza

esta curiosa historia.

Los inmensos vasos patinan de un extremo a otro del

mostrador; el barman escucha las confidencias conyugales

de su borracho de turno; las camareras llevan jarras

cerveceras a las mesas, tratando, al mismo

tiempo, de apartar una que otra mano que pretende extraviarse

bajo su falda; algún cowboy recuerda nostálgicamente

a John Wayne… otro ha mostrado ya su lloriqueo

solitario, pero un grupo de irreverentes discute

en voz alta el puntaje obtenido, luego del último dardo

lanzado. El blanco está tachonado en la pared, los dardos

se clavan y son desclavados de este arco iris en

espiral en un vaivén de ritmo, comentario y discusión.

Nadie podría decir, exactamente, que pasó, lo único

que podía asegurarse era que la trayectoria de un

dardo Norte-Sur se encontró, sin programación previa

ni intencionada, con un ojo de trayectoria Sur-Norte.

Nadie podía establecer cuál de los dos estaba en contramano,

pero todos pudieron ver cómo, la pequeña flecha

pataleaba sus plumitas de colores, incrustado a su

35


vez, en un ojo izquierdo que nunca olvidará la última

imagen irrumpida en su retina: un cohete dirigiéndose

infinitesimalmente a su esclerótica seguida de una violación

casi genital al vacío de su pupila; a todos sorprendió

la parábola interrumpida; a todos asombró que

no continuara a través de la nuca; a todos pasmó la mirada

de una cuenca vacía cuando cobró vida en el otro

ojo… dicen que el patriarca miraba así a quienes creían

verlo muerto; dicen que el ojo de la muerte mira así a

quienes se le enfrentan…“Negligencia tabernera” justificó

la justicia y luego de la sentencia, uno se quedó

con un solo ojo, otro se ganó un acto de contrición vitalicio

y ambos se pasaron los diez años siguientes de

sus vidas pagando los 15 juicios ganados por otros tantos

honrados y traumatizados ciudadanos, quienes presentaron

pruebas suficientes para convencer al juez

que la vida ya no sería vida después de que habían sido

vilmente obligados a presenciar tan bárbaro acto de

propaganda comercial para alguna empresa de mercadotecnia

moderna

Los años pasaron, penígeros. El monopolio contrató los

servicios de aquellos mártires de la propaganda. El uno,

con su acto de contrición a cuestas; el otro, con su pen-

36


doneta estampillado en el ojo. Pero había una ceremonia

anual que cumplía con la puntualidad con que un banquero

cobra una hipoteca… cada año, cada efemérides

de la inmolación, el de la mala puntería recibía un parche

negro en una caja de dardos…siempre que lo recibía,

le parecía un pedazo vivo de piel de una tarántula

con lepra… el del ojo impar jamás permitiría que el otro

olvidara su culpa; parecía regocijarse en el hecho de

recordárselo todos los años en la misma fecha… quería

que sintiera que nunca tendría la indulgencia del olvido,

aun habiendo compartido juicios perdidos…

La Paz, en Bolivia y Nueva York, en los EE. UU son dos

ciudades unidas por un mismo Imperio, del modo como

estaban Roma y Nubia en sus épocas. Pero el parchado,

encogido en la butaca del avión no pensaba en similitudes

ni diferencias cuando terminó de trepar desde un

rascacielos de Manhattan hasta la terraza del aeropuerto

de “El Alto” en La Paz a 900 kilómetros por

hora. Tenía consolidada la estrategia de su negocio de

altas finanzas con el gobierno de turno. Después de algunos

días, haciendo una sobremesa acompañada en el

37


Radisson escuchó cosas extrañas sobre barrios marginales

superpuestos unos a otros… noches que se desfloraban

en otra noche… cantinas donde el alcohol de

caña era servido en jarros de aluminio encadenados a

las esquinas de las mesas… pisos de tierra donde una

huella desempolva a otra< escuchó historias de duelos

a cuchilladas y hachazos; mujeres que manejaban el

“llauri” agujas inmensas, con calidad de diplomadas…

Sin poder contenerse pidió ser llevado a cualquier lugar

donde los novatos “tenían 3 puñaladas de ventaja en

sus primeras intentonas de pendencia. Pidió conocer al

mejor (la idea era aún amorfa) … ¡al mejor de los mejores!

(la idea empezaba a tomar forma) … exigió una

demostración (la idea se apoderó de una forma y de un

cuerpo) … en seis segundos seis gillettes se clavaron en

el mismo blanco; la hoja de afeitar se llamaba por aquel

entonces gillette, como cualquier marca de pasta dentífrica

era “Kolinos”. La gillette (pronunciada con la “j”

francesa) servía a cualquier machote de Churubamba

para pelar una naranja o descuartizar a un buey antes

de que cayera al suelo… pero no vaya a creerse que se

está hablando de los gillettes afeminados que vienen

ahora en un estuchito negro, unita sobre otrita, para

ser colocadas en un mango plástico y acariciar barbas

38


sedosas y mariconeadas con aguas de colonia: algo así

habría sido un agravio.

La gillette a la cual las crónicas se refieren era una

pequeña lámina rectangular de acero con dos filos longitudinales,

los cuales, al intersectar las aristas menores

formaban cuatro vértices (esquinas) de letal contextura…

esa gillette podía afeitar tranquilamente a un

jabalí. El del parche vio cómo el experto la hacía flexuosa

entre el pulgar y el mayor para impulsarla con

este último y clavarla en el marco de una ventana en

menos tiempo que el necesario para que las pestañas

de arriba se juntaran con las de abajo. Vio la pequeña

hélice supersónica incrustarse de esquina donde el ojo

la mandaba. Surgía como un fotón negriazulado, ya

desde el costado derecho, ya por detrás de la cintura,

ya por debajo de la pierna izquierda, ya por delante, ya

por la espalda en sucesiones tan rápidas que seis gillettes

lanzadas una tras otra parecían seis rayos negros

que convergían en un mismo punto casi a un mismo

tiempo

–¿Podía hacer alguna otra demostración?

–Sí; podía

39


La plancha mortífera fue aprisionada entre los dientes

y la lengua empezó a presionar en contrafuerza; la

hoja, apenas un poco más densa que un pensamiento, se

curvó entre los dientes como una ballesta y se proyectó

hasta el medio de las otras seis, dejando su estela

negra en el aire espantado

–¿Le gustaría ganarse 20,000 dólares, cash, pasajes

y gastos a los EEUU? La pregunta vino conspiradora

–40,000

El del parche meditó sobre el hecho de que un país

fuera tan subdesarrollado teniendo en su territorio

gente de tan inmensas potencialidades. Fueron a EEUU

La taberna era la misma que fuera hacía veinte años.

Los llorones solitarios eran otros. Los vasos de cerveza

patinaban en el skating del mostrador. Rambo reemplazaba

a Wayne. Las camareras, otras, claro, espantaban

manos extraviadas completamente en la desolada inmensidad

de un bikini. Los mismos jugadores de hacía

20 años eran ahora espectadores del gran campeonato

estadounidense de lanzamiento de dardos. Los mejores

40


competidores habían sido convocados, luego que su espíritu

deportivo se viera motivado con un cheque de

cuatro dígitos aparte de hotel, viáticos y comida.

–¿Podían ellos, los mejores, medirse con la perfección

hecha puntería del Indio Gillet?... ¿podían ganarle

al gran lama de “Los Andes”, aquél que se entrenaba

afilando el pico de inmensos cóndores en pleno vuelo?

¿Podían?

Los dardos empezaron a trazar sus curvas, sucesiones

de tiempo sin espacio, y a cimbrear en el blanco. El invitado

de honor estaba sentado un poco a la derecha

de las trayectorias. Los mejores lanzaron. El mejor

quedó. Tres dardos se desprendieron de su mano para

aparecer en el blanco donde centripetaban un sistema

solar liliputense hecho de colores. Tres dardos. Tres

segundos. Tres blancos… ¿podía el Indio Gillette traído

desde la Puerta, detrás de la que se esconde el sol,

igualar la proeza?

La primera gillette gimió cósmicamente al igualar la velocidad

de la mirada y prenderse del milimétrico centro

de gravedad del blanco; la segunda pareció surgir

41


de súbito, un cuarto de milímetro a su lado. Dos gillettes,

un segundo, dos blancos… el tercero era ya tensado

en dientes y labios… ¡Por fin el momento! ¡Por fin

veinte años bidimensionales serían vengados! ¡Él! ¡Él!

sentiría lo mismo cuando la tercera gillette “por error”

incrustara una de sus cuatros esquinas fatales en el ojo

izquierdo…lo partiría como una uva. Estaba visto que el

Indio Gillette no fallaría. No podía fallar. No podía fallarle.

Ya había recibido los cuarenta mil dólares y era

infalible…. pero esta vez sería infalible sólo para los

dos; para los demás habrá un lamentable error de trayectoria

no intencionado… de los dientes y la lengua

tensada, la gillette iría al ojo; no al blanco... nadie podría

culparle… especialmente después de la jurisprudencia

sentada cuando su caso fue rechazado por el

juez… los errores son comunes en estas competencias…

boca-gillette-ojo, boca-gillette-ojo-venganza. El tetraedro

délfico ha partido… va a la velocidad de la luz;

boca-ojo… pero él la mira en cámara lenta… se dirige al

ojo izquierdo… boca-gillette-ojo… años de angustia

concentrados en una milésima de segundo con movimiento

retardado… boca-Indio Gillet-ojo… la gillette

está a un centímetro… medio centímetro… ¡Cómo

apunta a la pupila una de sus esquinas terríficas… un

milímetro… la pupila ya sabe… ¡él ya sabe! Sabe quién

42


lo hizo y por qué… ¡Rayo láser a la vista!... el vértice se

incrusta en el blanco-negro… y entonces, ante el asombro

de todos, se escucha el sonido característico que

hace la esquina de una gillette cuando choca y… ¡rebota!

… en un… asombrado… ojo de vidrio…

La Ley del Divorcio

(El debate)

–Miente otra vez el canalla hecho diputado por consigna

de la canalla! dijo el ofendido ante la ofensa del

ofensor

–¡Ha injuriado! ¡ha injuriado! clamó el acanallado

–¡Socavón! ¡socavón! ¡destierro del honor!

–¡Duro al mercachifle! ¡duro al esténtor! ¡coliflor!

¡coliflor!

–¡Jamones adinuerelados; saltamontes viscacheros;

ófricos acartonados!

Las voces venían para irse y volver, ¿Qué pasaba? ¿Qué

sucedía?... pues sucedía tremendo arrebato; uno de los

anticristos había propuesto que ningún convento debería

construirse sin el permiso del Estado, algo que en

la década de los 30 era impensable para la sociedad

conservadora

43


–los curas son buitres porque siempre están donde

está la muerte y la podredumbre, dijo uno de los anticristos

–los conventos son cuevas de escorpiones donde afilan

sus tenazas los vendeméritos, lo apoyó otro

–el opio del pobre es el banquete del rico, remachó

un tercero

Los conservadores no se dejaron esperar

–¡El diablo está aquí, aquí mismo, en medio de todos

nosotros

–Lucifer salió del infierno, es preciso exorcizarnos

–el Anticristo ha ingresado a este ínclito recinto

–se ha burlado de lo Sagrado, de lo Sagrado, de lo

Sssaaa... no pudo terminar. La conmoción le clausuró

una arteria… lo sacaron cubriéndolo de sábana santa y

cantando avemarías en procesión espontánea

–un buitre menos, dijo un liberal

–un Templario más que da su vida por la Fe, le contestó

un conservador

–señores: la fe no es sino una excusa que los ricos

pregonan pero que sólo los pobres practican; los ricos

han encontrado en la religión el venero de oro más

44


grande de la historia y lucharán hasta la muerte por

seguir medrando de ella; sin embargo, la fe que dicen

sustentar está hecha de tan frágil sustancia, que el

primer pararrayos que se ha puesto en edificio alguno

no ha sido en la Academia de Ciencias de Inglaterra,

sino en la cúpula del Vaticano… los únicos milagros que

existen no son los que pregonan los libros de los mitos,

sino los que realiza el Alcalde para hacer desaparecer

los fondos de la Alcaldía y los que realizan los curas

que colectan las limosnas en la catedral, haciendo que

éstas vayan a parar a la cuenta del obispo

–¡que se llame al orden a ese miserable! ¡Ay que no

fuera yo un inquisidor de una nueva Inquisición redimida!

¡Ahí veríamos si el sacrílego se animara a sacrilegar

de ese modo!

–vuestra religión ha terminado el día en que convirtieron

a vuestro Dios en verdugo de la hoguera, sarraceno

de fogatas menores

-¡pido la palabra! No únicamente los conventos son

nidos de escorpiones, lo son también los colegios de curas,

especialmente de los de sotana negra, los que con

el fin de llenar la cabeza de nuestros hijos con mitos y

supersticiones no vacilan en crearles traumas mentales

45


que les dura toda la vida, como es el caso de todos los

congresales conservadores que están aquí

(Dos tendencias se enfrentaban en aquella memorable

fecha: los que defendían los privilegios del clero y los

que se animaban a combatirlo. De la educación pasaron

a considerar la Ley de Divorcio. Los que presentaron el

proyecto de ley eran hombres cuya talla moral e histórica

son las que sirven para mejorar la raza y la especie

(El cronista no oculta sus preferencias) Presentar un

proyecto de ley de divorcio en esas épocas, era como

jurar que se había concubinado con el diablo en la época

de la Inquisición)

–¿podía una ley humana separar lo que un Sacramento

Divino había unido para siempre?... ¿qué estaba

sucediendo con la sociedad de la Nación? ¿habremos

dado asilo al propio demonio en el sagrado recinto de

la Patria?

–los que se casan son hombres y mujeres de carne y

hueso, expuso el iconoclasta, no ángeles etéreos, y por

lo tanto están sometidos a leyes hechas por hombres,

no por fantasmas… la posibilidad de unir dos destinos

debe estar siempre abierta a la posibilidad de separar-

46


los, puesto que de otro modo el matrimonio, como sucede

en nuestros días, se convierte en una cadena terrible

de desasosiego, desencanto y sufrimiento

(El debate fue intenso y los conservadores lo llevaron

a los púlpitos; en cada misa o novena o casamiento o

entierro o primera comunión o lo que fuera, el sacerdote

tenía que hablar sobre “los grandes males que

Dios tenía reservados para los impíos que se atrevían a

separar lo que él había unido”)

–los colegas conservadores dicen que el matrimonio

es una juntura eterna hecha por Dios; cierto?

–muy cierto

–también dicen que lo que Dios, por ser omnipotente,

ha unido nadie puede separar; cierto?

–cierto

–entonces estamos ante una flagrante contradicción:

si Dios es omnipotente, entonces una ley de divorcio

no debería afectarle en nada, puesto que lo que

él ha unido nadie, absolutamente nadie, podrá separar…

en este sentido, marido y mujer, aunque viviendo separados

o casados, cada uno por su lado, seguirán seguramente

unidos de algún modo entre ellos, ya sea en

47


éste o en otro mundo…. por otra parte, si la Ley de Divorcio

separa lo que supuestamente Él ha unido, entonces

Dios no parece ser tan omnipotente, puesto que

basta una disposición legal para separar su divina juntura

–sofisma! ¡sofisma impío y mendaz!

(los conservadores se dieron cuenta muy tarde de que

diciendo “cierto”, habían caído en una trampa)

–Dios une, pero quiere poner a prueba a los hombres

para ver si se atreven a ir en contra su Voluntad

–este asunto de que Dios se pase todo el día viendo

si es o no obedecido por el ser humano, muestra a vuestro

Creador como un Ser que debe pasarla muy aburrido…

aparentemente no tiene otra cosa que hacer

sino averiguar si es obedecido; por otro lado, nadie

puede imaginarse que la omnipotencia encuentre gratificación

en ser obedecida sin derecho de pataleo, como

si en la autoridad absoluta encontrara vuestro Dios un

placer realmente divino

–¡Que calle el miserable! ¡que tiemble el apóstata!

–hay muchas razones por las que un matrimonio debe

acabarse definitivamente: la falta de amor, el encuen-

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tro de un nuevo amor, la incompatibilidad de caracteres

de dos personas, que ya no se soportan mutuamente;

el adulterio, el alcoholismo, la falta de hijos, la

imposibilidad de tener sexo

–¡monstro! ¡quero morerme... quero morerme! ¡basta!

¡basta! ¡que ya no hable! ¡que Dios lo fulmine!

–¡He de hablar nueve días y tres cuartos!

(En ese momento hizo uso de la palabra un conservador

sereno y no energúmeno como los demás)

–pero queremos que entienda que si fuéramos ingleses

podríamos entregar el divorcio; pero siendo como

somos, es entregar el vicio

–¿tal vez el Venerable Colega quiera explicarnos

“cómo somos”?

–¡Somos gente sin educación ni valores, señor mío!

Somos una concubinación de razas, una amalgama de

culturas amorfas y mutiladas… nuestra escala de valores

se basa en la concupiscencia y el letargo moral

–¿no estará el Venerable Colega generalizando lo que

es privativo de los curas, endilgándolo a toda la sociedad,

con demasiada prodigalidad?

–estoy generalizando hasta donde la historia me permite.

Las excepciones existen, por supuesto; pero en

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este momento prefiero no acordarme de ellas… Aprobar

una ley de divorcio en estas circunstancias, es romper

una de las pequeñas ligaduras morales que nos mantienen

como sociedad

–de ninguna manera quiero desmerecer la opinión de

mi Ilustre colega, aunque debo considerarla en verdad

muy dura; sin embargo, esa opinión me ofrece la oportunidad

de hacerles notar que la concubinación de razas

con resultados al parecer tan desalentadores para

nuestro colega, es una coexistencia de hombres y

mujeres forjados todos bajo los principios del catolicismo,

vigentes desde 1492… si el resultado de la aplicación

de tales principios a nuestras cultura ha dado

por resultado una sociedad viciosa, esto quiere decir

una de dos cosas: o es inherente a tales principios ocasionar

de por sí el vicio, o los mismos no están de

acuerdo con nuestra percepción del mundo

(Los diálogos colectivos, prohibidos por el Reglamento

de Discusiones, se hizo realmente colectivo)

–¡Es usted un falsario!

–¡El falsario es usted!

–¡Miente usted con gran desvergüenza!

–Usted lo hace con gran aplomo y experiencia

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–¡Tres veces miserable, señor representante!

–¡tres veces tres, para usted, señor falsario!

–¡so canalla! ¡so miserable!

–¡so cobarde! ¡so servil!

–¡servidumbre, miserable? ¿se atreve usted a encontrar

servidumbre en mí?

–me atrevo a encontrarle también canalla, jorobado

y cochino

–¡que se le llame la atención! ¡que se le llame la atención!

–¿por qué habrían de hacerlo? ¿desde cuándo llamar

pan al pan y vino al vino es deshonesto?

–¡usted debe tener delicadeza!

–¡delicadeza con los asnos?! ¡pero qué cosas se le

ocurren asnoviento!

–¡usted no es diputado!

–¡y usted es cuadrumano!

–¡sus rodillas están llenas de callos por tanto hincarse!

–¡pero aún de rodillas soy más grande que usted!

–¡no me interesan sus opiniones ni las tomo en cuenta¡

–¡yo tampoco¡

–¡lo único que le interesa es ser ministro¡

–¡envidioso¡

–¡déjenme hablar! ¡Soy el soberano de la palabra!

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–es el soberano de los jumentos

–¿cuántos son los judas en esta tormentosa comedia

de la vida?

–no sé ¿cuántos son los militantes de su Partido?

–¡los pícaros y sinvergüenzas siempre han infestado

los partidos políticos!

–¡es posible; pero en el suyo los pícaros y sinvergüenzas

siempre han sido dirigentes

–¡silencio pícaro!

–¡pido la palabra!

–no puedo otorgársela, puesto que en este momento

un venerable está haciendo uso de ella

–no puede usted anteponer la palabra de un canalla

impío por encima de la de un representante de la Iglesia

–esto no es una sacristía; los curas solo cuentan en

cuanto tiene voz y voto como Representantes… señor

presidente, le pido que expulse de aquí a ese cura sinvergüenza…

acuérdese del famoso dicho que enfatiza:

tres cosas negras tienen los curas: ¡la sotana, las uñas

y la conciencia!

–¡más respeto! ¡más respeto!

(Mientras el debate principal continuaba, la incredulidad

de un conservador no dejaba de repetir):

52


–¡Jamás! digo y repito: ¡jamás he sido testigo de una

herejía tan grande!... aprestémonos a la divina hecatombe

–mientras su correligionario se apresta a la divina

hecatombe, permítame señor Representante que le solicite

su opinión acerca de las dos opciones que he presentado,

las que fueron emergentes precisamente sobre

la base de lo afirmado por usted

–como usted comprenderá, mi concepción católica

del mundo no me permite aceptar su primera opción;

más aún, debo negar con gran énfasis que los principios

católicos conlleven en sí la inoculación de algún vicio

social o individual; en cuanto a la segunda, esto es, al

supuesto hecho de que nuestras culturas fueran impermeables

a las enseñanzas de la fe católica, creo que

se trata más bien de una cuestión de tiempo y no de

alguna imposibilidad congénita a las mismas de entender

las enseñanzas

–está muy lejos de mi intención el querer iniciar una

controversia por el beneficio de la propia controversia,

pero me gustaría hacerle notar que cinco siglos es un

tiempo por demás prudente para que las enseñanzas

católicas hayan podido dar su fruto. ¿Cuál serían pues

las fuerzas históricas que se opondrían a que nuestra

53


“amalgama de culturas amorfas y mutiladas” absorbiera

tales enseñanzas?

–creo que una de ellas sería la terrible desigualdad

que existe en nuestra sociedad; por una parte, el indio,

que vive en etapas casi salvajes de evolución; y por

otra, una pequeña porción de las clases altas, que ha

optado por un modelo de vida más bien cosmopolita…

esa relación asimétrica de razas, implica una terrible

explotación por parte de los segundos sobre los primeros

–eso es cierto; pero también lo es el hecho de que el

catolicismo siempre ha sido una corriente auspiciadora

de desigualdades, de acuerdo a ciertos principios, generalmente

abstractos, de “jerarquía”

–la jerarquía de la Iglesia es una tradición que proviene

desde sus mismos inicios; hace que cada cual participe

según su propio valor… recordemos que Dionisio

el Aeropagita, afirma que el objetivo de la jerarquía es

una adecuación con Dios, pues toma a Dios como maestro

de todo saber

–la afirmación de Dionisio es pues una muestra de

que la jerarquía es inherente a las enseñanzas de la

Iglesia

–todo está ordenado conforme a la jerarquización y

con ella, la relación de lo imperfecto a lo perfecto... lo

54


más perfecto se define como un grado mayor de acercamiento

a Dios

–¿quizá fue ese concepto de jerarquía el que impulsó

al cura Valverde a afirmar que los indios estaban muy

lejos de Dios y lo habrían demostrado por el acto de

Atahualpa de arrojar la Biblia, por que no logró “escuchar

la voz de Dios” en ella?... es decir, ¿es-te supuesto

alejamiento de Dios habría avalado la versión de que

los indios no tenían alma y que por ello no era necesario

tratarlos como personas?

–es posible que hubiera habido una mala interpretación

del significado de “alejamiento” de Dios

–claro está que debemos recordar que el concepto

de jerarquía no se origina en el cristianismo. Platón lo

utiliza para diferenciar el mundo sensible y el mundo

de las ideas; por supuesto que considera de primera

jerarquía el mundo de las ideas, de las que el mundo

sensible no sería sino una sombra… pero ambas interpretaciones,

la de Platón y la de Dionisio, concuerdan

en lo fundamental, esto es, en la necesidad de subordinación

–pero no olvidemos que la jerarquía no sólo se aplica

en el sentido teológico, sino también en las ciencias.

Así tenemos la división de Comte; también la tenemos

55


en la axiología, en el poder y en el prestigio, como lo

afirma Aristóteles

–no confundamos un sistema jerárquico del tipo comtiano,

que implica un ordenamiento de las ciencias, con

uno de tipo teológico, que implica un ordenamiento y

subordinación de personas… en las primeras no hay explotación

de ninguna clase; en las segundas existe el

marginamiento y da lugar a la instauración de terribles

sistemas de explotación

–es por demás sabido que esos sistemas de explotación

no son avalados por la Iglesia; puesto que no está

en el espíritu de la jerarquía católica el propiciarlas

–ese es el punto fundamental en mi argumento: la

Iglesia pregona doctrinas cuyo “espíritu” se considera

pleno de bondad pero que se deforman grotescamente

cuando son aplicados a la realidad.

–lo mismo sucede con las leyes y la Constitución

–así es; pero los que hacen las leyes y la Constitución

no presumen de divinos y nunca han otorgado carácter

de infalible a sus contenidos… esa deformación de los

cánones dictados por los católicos es para mí una muestra

de que son artificiales en extremo y que sólo el terror,

instrumento fundamental de la Iglesia, les permite

tener alguna vigencia; sin embargo, el católico en

56


general, al saber que puede ser perdonado en el confesionario,

en cualquier momento que crea oportuno confesarse,

ha encontrado un medio muy adecuado para

practicar su supuesta fe: creer con la palabra y descreer

con el hecho, de ahí que la doctrina de la Doble

Verdad, repudiada por toda ética terrenal, haya sido

adoptada por los católicos como una cuestión de fe

–esas son suposiciones suyas

–afirmaciones de la historia; pero resumamos: usted

dice que el acto de promulgar la Ley del Divorcio sería

como entregar en bandeja el vicio legalizado a nuestra

sociedad debido a que “no son como los ingleses”. Esto

quiere decir que nuestra sociedad no estaría lo suficientemente

civilizada como los ingleses. Si recordamos

que los ingleses son protestantes, como lo son los

países más civilizados del planeta, tal vez podríamos

encontrar la causa general de nuestro atraso: la vigencia

del catolicismo en nuestro país; y, lo que es peor, en

nuestra historia

-no voy a cohonestar esas deducciones ni siquiera

con amagos de continuar interviniendo en este diálogo

–no me extraña: siempre he creído que el dogma jamás

podrá tener la capacidad de dialogar; su estructura

funcional no lo permite; el dogma es sólo abierto

al monólogo del púlpito

57


(Luego dirigiéndose a todos, dijo):

–pero debo terminar mi intervención para dar gusto

a moros y cristianos: de acuerdo con las creencias de

los católicos si Dios quiere, la Ley del Divorcio será un

hecho; si no lo quiere, no lo será. Veamos entonces que

se haga su voluntad y nos pongamos a su disposición;

votemos de inmediato

(La Ley del Divorcio fue aprobada)

Se supone que, desde entonces, la República vivió en la

inmoralidad y que todos los que nacieron después, en el

“concubinato amparado por el Oficial del Registro Civil”,

fueron unos hijos ... ilegítimos.

58


Los límites

¿Quién será el nuevo ministro?

Las conjeturas serpentinean en las oficinas y en las

gradas… las hipótesis pronostican pronósticos aventureros;

del nuevo ministro dependerá el viceministro,

los directores, personal… y el portero.; hay bisbiseos

sibilantes entre los ujieres que traen y llevan las nuevas

de oficina en oficina… susurros entre los auxiliares

que están con el libro de registros; el radar de una

oreja orientada al jefe y el otro, al recinto… pero sólo

cuando las secretarias tocan arrebato, el rumor, los

rumores llegan con precisión acústica de gran contenido

y agilidad; del primer piso pasan al segundo, entran

y salen por las ventanillas de despacho, suspenden

reuniones y entrevistas, se fortifican en cada ambiente

y hacen que el edificio se tambalee como zarandeado

por un movimiento surgido de los cuatro aires…

en el proceso, tantas veces repetido, sucede siempre

algo insólito: las categorías oficinescas de ujieres, auxiliares,

secretarias y los demás que hasta hacía poco

59


habían cohabitado en compartimentos estanco, separados

rígidamente por un espíritu de inaccesibles cofradías,

se desperdigan en individualidades que se diluyen

en el gran grupo colectivo, que es el personal todo

del ministerio en cuestión… parece que la experiencia

enseñara que nada como el rumor para unir a quienes

pasan sus días esperando el siguiente, con la incertidumbre

impuesta por un medio donde la persona depende

de su astucia y olfato, de su instinto, para no

equivocarse cuando tenga que expresar, en voz alta,

sus inclinaciones partidarias en el momento de la verdad

El rumor amenazador, nacido en el mundo de los bajos,

surge para unir relaciones en el bajo de los mundos

El Ser

oculto

… ya perdí la cuenta de los partidos a los cuales juré

lealtad eterna… la primera vez fue para entrar a trabajar

en el ministerio, después, para no salir… al comienzo

me sentí importante: era la primera vez que mi

nombre se registraba en un gran libro, además me

otorgaban un carnet (¡firmado por el jefe!) … cuando

60


juré en coro, como todos los demás, juré que cumpliría

mi juramento… pinté paredes con las siglas del partido,

borré siglas de otros… recorrí calles nocturnas, pegando

fotografías… regresé a mi hogar con el frío pincelado

en la cara y amortajado en las orejas… la vida

pesa hasta que nada pesa; es que ya no está rellena de

sueños, el sueño sin sueños es hueco y negro… hice casi

todo lo que hacemos quienes tenemos un escalafón de

una sola grada: barrí pisos, limpié gradas, recogí y entregué

mensajes; fui mandado a comprar cigarrillos…

mientras más duro el trabajo, más insignificante era a

las miradas que ni siquiera me miraban… los límites de

los estratos son muy nítidos hacia arriba y muy difusos

hacia abajo; todo depende del lugar donde uno se encuentre…

en mi frontera, siempre empieza con una corbata

y mi lindero de abajo se refleja en el piso; no importa

cuál piso; no importa cuál corbata… a pesar de

ellos, me doy cuenta en la calle, que el mendigo me mira

desde abajo: yo soy la primera corbata de su escala

que empieza en la acera… se me ocurre que las barrenderas

de las calles exhuman los alientos para recoger

los deshechos que dejan los humanos en su paso por los

días… hubo un nuevo gobierno; los que habían jurado

lealtad al anterior debían salir, a no ser que juraran

61


por el actual… así obtuve mi segundo carnet, una especie

de libreta, no de ascenso, pero sí de ubicación… el

mismo nombre, la misma fecha de nacimiento, la misma

estatura, sólo la foto era diferente: lucía más astuta…

los changos crecían… se decía que el hambre era menos

vacía cuando no era solitaria, eso lo sentíamos mi mujer

y yo, pero el hambre de los hijos hace más solitaria

cualquier hambre… uno, dos, diez centavos hacían peso

cuando estaban y dejaban huecos grandes cuando faltaban…

el bien ajeno está bien cuando el propio se

siente seguro, pero si uno no comparte el bien entre

todos, entonces el ajeno nos parece odioso y nosotros

somos odiosos a quienes los tienen… el mejor atajo es

agarrar por el lado del hambre, así es que no sentí remordimiento

alguno cuando me dijeron que me pagarían

extra por ver y escuchar a los sospechoso y avisar al

jefe de personal… total, la lombriz hace su cueva…

Los ministros cambiaban y, con ellos, el número de mis

carnets partidarios… a veces ya no sé cuál debo presentar…

en las concentraciones y marchas de apoyo, a

las que tenemos que asistir, controlados por unas fichas

que recogemos de la oficina de personal, no sé si

estoy vivando por el que ha caído, por el nuevo o por el

que ha vuelto… me encuentro con otros como yo y nos

62


consultamos para ver si no estamos gritando por el presidente

equivocado… los corbatudos de los balcones

siempre hablan de los mismo; ya me acostumbré a sus

discursos, podría repetir de memoria con sólo decir

uno… cuando veo a los chetes desfilando con la escuela,

me pongo a pensar si no los estarán entrenando par que

después desfilen igual que yo… ojala que mis hijos tengan

más suerte… los mineros y los fabriles han ido otra

vez en busca de las balas, muchos las han encontrado…

ellos salen a las calles siempre para abajear a los de

arriba, en cambio, a nosotros nos llevan para darles vivas

y sin embargo, no veo que seamos diferentes o

quizá ellos piensan diferente, puede ser que no tengan

nada, ni siquiera miedo… no sé quién será el nuevo ministro

¡he visto desfilar a tantos! ninguno me importa

¡cuántos serán despedidos esta vez! o cuántos jurarán

de nuevo, los segundos se quedarán… pero los primeros

no sé dónde podrán ir, seguro que irán a abajear contra

el gobierno… estoy llevando la pancarta por ser antiguo;

el viento quiere empujarnos pancarta y todo ¿y si

me detengo? entonces mañana los chetes tendrán que

salir a limosnear, con la acera como único límite de

abajo, por lo menos ahora tienen mandil blanco … hay

que seguir nomás… ya he jurado de nuevo, pero a diferencia

de la primera vez, ya no juré que cumpliría mi

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juramento… los chetes desfilan con la escuela ¡quién

sabe! de repente mañana, con la universidad.

El Voto Libre

Llegó el día de las elecciones; a las ocho de la mañana

ya estaba lista… desde las siete había prendido el

anafe a querosén, puesto el agua a hervir, despertado a

los 6 niños que dormían en escalera sobre dos colchones

de paja en el suelo… una mesa de madera fibrosa

separaba las ollas de las frazadas; la vieja historia se

había repetido en ellos

Asustado por los días que pasaban como vagones de un

tren sobre el techo de barro, el marido decidió que su

pena se encogía más y más ante cada día sin pan y cada

noche de preguntas mudas… al fin acabó determinando

que esa pena sólo alcanzaba para sí mismo y se la llevó

en su peregrinaje de una sola vía hacia el abandono…

dicen que murió de a poco, masmiado por los delirios y

las tormentas de haber vivido; de los tormentos de

haber sido sin llegar a ser

64


Contó a los seis; las dos mayores ya estaban al borde

mismo donde se pasaba de niña a mujer, sin lapsos de

ensueño para el cantante de moda… dos pre mujeres

hechas en estaño y en escarcha… cuerpos tapados con

jirones… algún día les tocará ser abandonadas en un

agujero de la noche con tres llantos más urgentes,

cuanto más débiles… quizá antes sean sirvientas, cuiden

niños ajenos, hagan los mandados, sean lasti-madas por

alguien que considera el hambre de los pobres como un

vicio….

Los dos medianos: hombres de siete y ocho años…

Esperan los amaneceres haciendo cola para recibir los

primeros periódicos y venderlos en las calles… luego

llevarán su cajón de lustrar zapatos, implorando que

alguien se fije en ellos, como se fijan en la basura de la

acera… lavarán autos con agua traída en baldes desde

una pila pública y en la noche los cuidarán durmiendo con

la cabeza apoyada en una de las llantas… los dueños

saldrán de las fiestas, borrachos y panzones y no querrán

pagarles por el tiempo vacío… se verán obligados a

pedir en las calles, entonces la avaricia en forma de una

vieja arpía los reñirá, acusándolos de ser “mañudos” y

“mal acostumbrados”

65


Crecerán para ir a las minas y al alcohol

Algunos cambiarán vida con vidas… otros, se adormecerán

para siempre en la calma que la desesperación más

espantosa, guarda en su último límite… los más pequeños,

seguirán preguntando con los ojos… posiblemente

lleguen a ser parte de las estadísticas que publican los

especialistas para hacer saber que, de mil niños, doscientos

mueren de hambre antes de cumplir los cinco

años… serán un número desconocido dentro de un indicador

de mortalidad infantil… ninguno tendrá nada; mucho

menos tendrá algo que defender

Los edificios, las calles, los almacenes, los cines, el

derecho a comer… todo será siempre ajeno

Mientras tanto, no faltará algún imbécil que desde un

curul o un escritorio público perore, con palabras de

voz aflautada, que “sobre todo está la Patria” … el día

que uno de estos cabrones tenga que comer mierda,

habrá que preguntarle el grado de efervescencia patriótica

que lo abrasará y qué cosa estará primera en

su escala de prioridades….

66


Contó a los seis; les dijo que esperaran, que ella iría a

conseguir algo para comer, que no se preocuparan, que

se portaran bien… comprobó que tenía envuelto el documento

con un pedazo de papel y salió… bajó una pendiente

recortada por gradas de piedra y barro, cruzó

una canaleta de aguas servidas, siguió una senda de

tierra, llegó a la calle empredrada; caminó por una

cuadra más y se puso a la cola de una cola retorcida y

silenciosa… la cola de gente crecía como si tuviera vida

propia, hasta que por fin se acabó cuando la señora llegó

a la mesa: 4 bultos recibieron su carnet electoral

Lo registraron y le dieron una orden para que al día

siguiente le entregaran una libra de azúcar, un poco de

harina, una libra de sultana y otro poco de aceite… al ver

lo poco que le daban a cambio de su carnet y la gran

diferencia con lo que habían prometido, reclamó; le dijeron

que no estaba obligada a aceptar, que podía devolverle

el carnet en el mismo instante

les hizo notar que la orden de entrega estaba fechada

para el día siguiente y que ella necesitaba los alimentos

para hoy… “Así son las reglas”, pero si tenía urgencia

podía cambiar su papeleta por los comestibles en una

casa a la vuelta de la otra esquina; en esa casa se ofrecía

67


esa clase de servicios, a quienes, como ella, los

necesitaba con mayor urgencia; se limpió los ojos y se

encaminó a la casa señalada

¿Sólo la mitad?

Así era; había muchos gastos y los de “arriba” exigían su

porcentaje

Un vacío hondo reemplazó su asombro y su indignación;

recibió y fue en pos de los que la esperaban como se

espera la única posibilidad de sobrevivir… reflexionó

sobre el hecho de que las leyes del mercado feroz se

aplicaban también en este caso: el precio del hambre

bajaba a medida que se hacía más abundante… en el

precio se incluía la dignidad y la tristeza de tener que

ofrecerla a cambio de tan poco… que en este extraño

mundo del capital no regulado, una prostituta puede por

lo menos, rechazar a un cliente, pero una madre con seis

hijos ni siquiera puede negociar su propia estima en el

“tómelo o déjelo”, del que se ufanan todos los malditos

del mundo… llegó a su choza; habría sulta-na con azúcar

y sopaipillas ese día de fiesta hogareña

68


Neshamanú

…el claroscuro se extiende afuera… un hombre camina

con pasos de ritmo lento, acompañando la marcha funeral

de silencio que la calzada entona, cada vez más

grave… su rostro, abatido por el dolor, es áspero y

grave… sus reflexiones se escuchan en el eco callado

de las paredes y puertas cerradas… no es cierto que la

noche cae; más bien se levanta… mi caminata lo comprueba,

cuando escucho la soledad de las calles tristes,

afligidas ante la caída del sol, atraído por la gravedad

que lo llama desde el otro lado de la montaña, los últimos

haces de luz se prenden, obstinados en no caer y

aferrarse a los ribetes de las nubes para hacer un pedazo

más de día… pero es inútil, la noche se levanta

desde las calzadas, llega a las nubes y expulsa de ellas

el último vestigio de luz para anunciar que la sombra ha

conquistado otra vez el espacio… la naturaleza no debería

permitir que las esposas mueran antes que los

maridos; es demasiado, es demasiado… solapado voy en

pliegues de banderas cenizas, mostrando mis deseos

de acariciar para siempre el fuego y de entibiar el hielo

con mi aliento… los nichos asfaltados y de pie bruñen

69


las gotas que habían querido ser una piel encima de la

piel negrosa… los recuerdos del mañana duelen por lo

que pudo ser el ayer; en cada gota, en cada una, se refleja

la luna entera o el foco de una esquina… quisiera

ser encarnado en el color de alguna nostalgia; pero no

puedo, sólo soy dolor viviente, alquitrán encima de asfalto

la que tapa mis poros... las visiones remodelan el

mundo con gustos plurales y ajenos a lo que somos o

seremos o fuimos; una visión es el último hálito de alguna

sombra que, al ser rozada con la luz, ha dejado de

ser lo que era para ser lo que no era; tal vez, lo que no

quería ser… pero la visión que se dirige a mí no parece

venir de la umbría hecha espectro; más bien es la luz

de alguna llama sin fuego, de algún rayo blanco emergiendo

de la nada incolora… su cabellera puede ser el

cometa errante concentrado en chispas compactas, antes

de circunvalar otra vez la parte del infinito que

ahora debía circunvalar; el cuerpo se mueve con la gracia

que sólo la mujer que sabe que es mujer y que es

feliz siendo mujer, despliega dentro y fuera de su propia

burbuja… es imposible que yo la vea sin cuidar de

los ojos y del rostro y del seno y de la cintura y de las

piernas; mis ojos, en su mirada, se asombran ante la

aparición de lo hermoso, de lo verdaderamente her-

70


moso, atestiguando nuestra vieja creencia de que la naturaleza

no había hecho nada más hermoso que una mujer

hermosa… la miro y la tengo como la mujer que jamás,

en los hoyos de los siglos, pudimos concebir en la

descripción racional de lo hermoso… es mucho, mucho

más; en él, es la mujer prototipo, la que intuimos que

sea y, sin embargo, es una mujer de verdad… yo sé que

no la amaré, no podría amarla pues para amar es necesario

tener vida y la mía se ha ido con la muerte de la

que fue mi vida… pero esta aparición está sola como la

noche, en plena noche; cadenciosa en la lluvia, pero las

gotas parecían no mojarla… cadencia tras cadencia, sus

pasos son las fases de una luna que nace y que muere

en el mismo menguante

…ven, dicen sus ojos; ven, ratifica su mano… no temas;

la noche es sólo el brillo del otro lado de la luz; encandila

de negro a las retinas acostumbradas a la seda encandilante

de lo blanco… pisa el asfalto, pero yo levito

cuando siento cómo el roce de su roce roza la piel, en

un encuentro de abismo con abismo, de vacío con vacío,

de nube con nube, de llama que no quema con llama que

dejó de quemar… al verme, siento sus ojos y sus palabras:

71


…tu tristeza es tan grande que algún vórtice lejano

debe sentirse débil; siendo hombre, crees que el dolor

no debe convocar a la lágrima; tu alma, presa del desencanto,

quiere libertad y tú la encadenas en esa rara

razón de pretender encubrir con la apariencia el dolor

que abre precipicios en la mirada ¿acaso no has aprendido

que el dolor se apodera, imponente, de los recuerdos,

que los separa y los segrega en campos crisoles,

para hace de cada uno, el dolor reciclado de los otros?

¿acaso no sabes que es silencioso, que quita la voz a los

ayeres, los convierte en fantasmas que se retuercen

en señas y que gesticulan sin habla? ¿no has aprendido

que, entonces, viene lo inconsútil, la nostalgia, y el dolor

se vuelve lágrima? aprende…

Aprieto su mano, la mira y me pregunta

–te llevaré por el mundo dual; el que se hace tumulto

de los sentidos y el que se muestra conforme con el

sino. ¿lo quieres?

–sí; pero antes: ¿cómo te llamas?

–Neshamanú

–yo soy Héctor

72


nos vamos, la noche nos abre la puerta hacia la luz…

caminamos por encima del asfalto, con aquellos pasos

llenos de pausa que saben a dónde van sin saberlo; rara

sensación de estar en un mundo que se mueve en la galaxia

y nosotros nos movemos en él... pero el aire azulado

de negro esperaba las palabras

–¿crees que soy hermosa?

–sí.

–¿muy hermosa?

–eres la mujer más bella que haya visto o soñado o

visionado en cualquier encuentro con el día, con la noche

o con el delirio

–¿de cómo sabes que soy bella?... sé que soy hermosa,

pero no acabo de entender por qué crees saber

que también soy bella

−porque me lo dicen mis ojos

−¿y tú crees que ellos son vigías perfectos de lo que

es?; más aún, de lo que es-siendo?

–creo lo que veo, lo que palpo, oigo, saboreo o lo que

huelo

–¿lo dices en serio, o sólo lo haces para impresionarme

con una supuesta fortaleza que cree encontrar

sustento en algo real, como supuestamente son los sentidos?

73


–quiero impresionarte; es deber de todo hombre

tratar de impresionar a una mujer; es tan importante

esta intención, que la opinión de Einstein nunca será

tan añorada para nosotros, como la de una mujer hermosa;

nosotros, los hombres, tenemos la fuerza; no me

refiero a la que alza maderos, sino a la del intelecto

que asumimos por estar vinculado a lo real, aquello que

los sentidos nos dibujan en el cerebro… creemos que la

mujer tiene el presentimiento, aquello que no cimenta

con nada sensible, excepto con su propia sensibilidad;

sí, quiero impresionarte con deseos de romance; aunque

siento que eso ya nunca será para mí… es sólo la

reacción condicionada que todo hombre tiene al estar

cierto que ante sí hay una mujer…

–me halagas; y lo haces por tu interés en halagarme

y por tu valor y tu fuerza en representar tu papel de

hombre… pero la flor que pretendes brindarme no

tiene aromas que inciten mi ser de mujer… si quieres

agasajarme no lo hagas con poses de zoohombre, hazlo

con actitudes de hombre genuino; nada reduce más la

estatura del masculino que la pretensión de abandonar

lo que es, para devenir en lo que no es… eso se deja

para nosotras, las mujeres, que somos y no somos; que

somos la dualidad constante; aquello que se aprehende

74


sólo cuando ya no está; pincelada impresionista que logra

el momento fugaz para hacerlo permanente; ustedes

son columnas que sustentan; nosotras, varas de

mimbre que dejan pasar la ciega estampida de la tormenta…

nunca desfigures tu ser-hombre pretendiendo

ser falso; peor aún, si quieres impresionar a una mujer

verdadera

La noche giraba con un timbre de color y una gama de

sonidos; llena de luna, borlada de rocío abundante, coloreada

en negro y azul, irisada de agua y de torneos

brumosos de noche entre noche; de noche-noche; de

noche feliz de ser noche; de no querer ser otra cosa,

sólo noche

–sé que te preguntes sobre el porqué de mi acercamiento

a ti

–me pregunto; y son tantas las conjeturas esparcidas

más aquí de mi piel que, al encontrarla parca en su

espacio, parecen haber salido de mí para danzar en remolinos

tibios en la libertad de la noche

–sentí tu aflicción; al comienzo no tenía nada de extraño,

todos nos afligimos; pero luego percibí que tu

75


infortunio cambiaba la esencia de tu condición de hombre,

que te volvía dual, dado que sentías la pena pero

no querías mostrarla… ante la supuesta debilidad de

mostrar tu aflicción, no hacías sino aumentar su soledad

y tu dolor… entonces te sugerí la nostalgia y fuiste

tan íntegro que la recibiste para hacer que tu dolor se

volviera lágrima; pero hubo más, deviniste mi héroe

griego… por eso me acerqué a ti y también te tendí la

mano: debía guiarte para que consolidaras tu dimensión

de hombre y, al hacerlo, me realizara aún en mi dimensión

histórica de mujer; notas por ello que el utilitarismo

es aún necesario; todavía tratamos al ser como

al fuego; en mi propia redención, debo usarte para realizarme;

usarte como el objeto al que debo guiar

–sin embargo, veo que tu acción de utilizarme no rebaja

mi bienestar para ser adscrito al tuyo; más bien

hay una creación de bienestar nuevo: el que incrementa

el tuyo y el que acrecienta el mío; veo pues un utilitarismo

benigno, del que no quiero, no debo, abjurar

–entiendes bien; por ello sé que intuyes con aplomo,

que conoces el mundo, aunque todavía no estoy segura

si realmente lo conoces, en el sentido de conocer cómo

conocer y el cómo de lo que se conoce; pero no te preocupes,

juntos llegaremos y pasaremos la frontera entre

el saber y el conocer

76


–me gustaría saber por qué el amor trae tanto dolor

y decepción, si se supone que debería ser receta infalible

para lograr felicidad, razón de ser feliz

–porque los que aman, generalmente lo hacen con un

amor que es utilitario; quieren una recompensa; desean

la propiedad misma del ser al que se ama; absorber su

vida, sus acciones… en fin, convertirlo en un ente al

servicio del que, supuestamente, ama

–debo preguntarte ¿hay alguna diferencia vital entre

hombre y mujer con relación a la sensación de

amar? ¿amamos del mismo modo?

–no; hay una gran diferencia entre el modo de amar

masculino y la manera en que amamos las mujeres

–¿…?

–por razones históricas, que no biológicas, y con las

excepciones de rigor, podemos decir que el amor en el

hombre es un estado que se expresa de tiempo en

tiempo… no está en el hombre la capacidad de amar espontáneamente;

su capacidad de amar es obnubilada

por algo muy similar al miedo… el miedo a la decepción

hace que su amor sea de tipo sentimental-racional,

pero eso no estructura un verdadero amor–tenemos

miedo, es cierto; pero ¿qué es lo que ocasiona este

miedo, al parecer, injustificado

77


–el sentido de culpabilidad; el hombre no puede dejar

de percibir, en el subconsciente, que a lo largo de

la historia la mujer ha sido expoliada; explotada vilmente,

convertida en un objeto de placer, en ciudadana

de segunda clase, con derechos casi nulos… la sociedad

ha hecho de ella un ser vilipendiado, sobre todo en la

ética de la mayor parte de las religiones y de las instituciones;

también ha sido alienado de tal manera, que

ella misma se ha convertido en el testigo, juez y jurado

más severos del comportamiento femenino

–en cuanto a la mujer ¿también tiene miedo?

–sí; pero en su caso es un miedo impuesto por la sociedad;

cada vez que siente el deseo de hacer lo que

injustamente le es vedado, se siente culpable, pues

cree que va no sólo contra las normas que la sociedad

le impone, sino contra alguna ley natural o religiosa que

explícitamente le prohíbe; se siente culpable porque,

aunque por lo general no tiene conciencia de ello, ha

sido alienada por la sociedad y, sobre todo, por la religión;

insistentemente es atacada por la sensación de

que no es suficientemente “pura”, de que es la culpable

de la tentación en que cae el hombre… la religión ha

hecho de la mujer una especie de fuente de pecado

maligno y la ha llenado de culpas, culpas que las instituciones

de las sociedades modernas aún mantienen,

78


pues la identifican como la causa de los pecados, convertidos

en delitos, en “contra de la decencia; ésa es

la contraparte femenina del sentido de culpabilidad

masculino… en la mujer, amar es su estado natural; por

eso es que la maldad en una mujer, en cualquier mujer,

es maldad multiplicada; amar para nosotras es parte de

nuestra naturaleza… la mujer no tiene miedo de amar,

por eso ama con natural disposición y no cree que pueda

haber otra manera

-estás repitiendo los mensajes que aparecen en el

cielo y que han asombrado al mundo

-yo también los leí, por eso te lo repito ahora

–hay algo que martillea, con insistencia agobiadora,

las neuronas activas de mi cerebro: dijiste que tú te

realizarías como mujer, guiando mi propia realización

como hombre, para que luego, ambos nos realicemos

como seres… ¿a qué se debe esta primacía tuya (o mía)

de que tú seas causa de mi realización y que en la mía

esté implícita la tuya?

–no soy la causa de tu realización; soy la guía de ella…

tú no eres la causa de mi realización, más bien es mi

hacer que te realices como hombre, ésa es mi tarea de

mujer; pero no provoquemos la premura; todo vendrá a

su tiempo, cuando sepas el cómo de lo que es; mejor

dicho, cuando lo intuyas con conciencia despierta;

79


cuando ese conocimiento surja de tu subconsciente en

su ansia de ser y realizarse ella misma… en fin, cuando

se manifieste en ti, en todo su esplendor, la voluntad

de ser… sé que sufres por la presencia definitiva de la

ausencia de la mujer que fue tu vida, de la que fue manantial

de vida, perfume de vida, tibieza de vida, vida

de vida; tal vez sientas también el sentido de culpabilidad

por no haberle hecho saber, cada día, cada hora,

que ella era tu vida; sé que ahora debes aceptar el peso

de lo que ya no es, que por no ser, tiene un peso que

agobia con el verdadero agobio… pero ella no querría

que tú sufrieras por algo que ya no es posible remediar;

las mujeres sabemos amar incluso cuando el amor ya no

es posible y sólo queda la urgencia de que el ser cariñado

sea feliz; no sufras, la vida que fue tu vida no lo

aceptaría… cuando nosotras, las mujeres, os amamos,

decimos que no sabemos por qué; pero ahí también somos

duales, porque siempre lo sabemos… desde el comienzo…

os amamos porque está en vuestra mayor virtud

no la de ser bellos, sino la de ser íntegros… os amamos

cuando cumplís vuestro deber de héroes griegos,

sabedores empedernidos que lucháis contra el destino,

sabiendo que perderéis siempre… os amamos por vuestra

fortaleza que es tan vulnerable y que nos obliga a

80


guiaros por la senda de vuestros destinos; si no lo hiciéramos,

vosotros nunca seríais; hasta ahora hemos

cumplido el papel de ser guiadoras que guían desde las

candilejas para que cumpláis vuestro destino… el de héroes

griegos… pero, poco a poco empezáis a andar por

vuestra propia cuenta, a realizaros como vosotros mismos:

hombres; y al hacerlo, hacéis también que nosotras

nos realicemos como mujeres, comprobando, con

gradualidad constante, que cumplimos nuestra tarea: la

de ser mujeres haciéndoos hombres… algún día, cuando

la evolución de la historia y del cuerpo haya llegado a

un nivel exigido, todos vosotros seréis íntegros, esa

será vuestra belleza, y todas nosotras seremos bellas

en nuestra ambigua integridad, que será eterna…

aprende a ser feliz nuevamente… tal vez haya otra mujer

que sienta tu vida palpitar en la suya y recobres la

fortaleza que ahora crees haber perdido… debo irme,

hay muchos como tú que me esperan; adiós

Neshamanú me muestra un escenario conocido ya pero

no aprehendido: ¡exigir por amor! qué petulancia tan

endeble y ridícula!... pretender que cada día sea huérfano

de precedente en el acto de exigir a la mujer

amada todo lo que podamos exigirle: devoción, resigna-

81


ción, fidelidad, lealtad, renunciación sacrificio, servicio

a la carta, … el amor mercantil exige del otro y, en

contra balance de fenicios, nada exige del que exige…

es el tipo de amor al que nos hemos acostumbrado,

dada nuestra condición de valorar todo, hasta que el

cálculo de mercadeo nos hace perder el valor de todo,

en actos reiterados de puja mercantil… reeditamos en

el campo del amor lo que hacemos en el de los mercachifles

pretender lo máximo a cambio de lo mínimo… es

que vivimos en un mundo hecho para el mercado, mundo

que ya no se asombra de ver cómo somos… nuestra sensibilidad

para apreciar lo que la vida nos brinda es tan

tosca, que parece estar hecha con badilejo y paleta de

albañil… la noche se hizo tornasolada las paredes empiezan

a sonreír y las ventanas quisieron atisbar el

cambio prodigioso… nunca dejaré de recordar a la que

fue vida de vida, pero habrá otra mujer a la que sabré

hacerle saber, cada día, cada hora, que es mi nueva

vida… conjuro otra vez el enigma de Borges: era cierto;

la mujer y la guerra prueban a los hombres; pero vi que

había algo más: el hombre se realiza como tal sólo a

través de la mujer; es en esa realización que la mujer

logra la unidad mujer-hombre; hombre-mujer, núcleo

existencial prístino de la especie … ¡hoy me siento más

82


hombre que nunca! ¡cuánto me alegro de ser hombre

para apreciar, verdaderamente, lo que es una mujer!

Neshamanú vuelve a las sombras de las que emergió,

para, en su tarea de consolar a otro personaje encuentra

a un individuo cavilando y recorriendo la calle con

gran aflicción…

… llevaba cicatrices quemantes en el pecho…traía designios

en los ojos… frecuentaba las angustias; mi paso

ritma con son de cadenas y el pensamiento porfía con

el pasado… ¿cuántos años se han ido?... desde que el

gran Albert hizo del tiempo un activo transformador

del espacio, los años pueden ser un planeta; nos es dado

descubrir que el pensamiento no pesa, pero gravita;

que las torvas de agua y de viento arcillan tempestades

pero que, lágrima y suspiro hacen un arcano en el alma…

mis pasos se asilan ya en el adagio… ¿por qué no tendría

que llover? llueve…. lo hace con desgano turbiado que

fluye de una nube compañera… siento en mis espaldas

el derrumbe de las gotas que mojan con fervor acicatero,

parece que cada marejada se lleva un algo de mí

83


y que luego la arroja para que yo lo vea siniestramente

impreso en el cemento…. ella aparece como si la sombra

se hubiera propuesto manar en una imagen y no en otra

sombra…

La aparición de su silueta causa la misma impresión en

todos… al visualizarla, el hombre piensa:

… ella es la sombra misma, pero también, resplandece

sin ser luz… la veo con claridad de día sin nubes, camina

hacia mí, a medida que se acerca se va haciendo más y

más concreta, más fascinante… más mujer…

–¿te asombras al ver que surjo, no de la espuma del

mar, sino, de un laberinto de sombras? ¿es tu asombro

tan genuino, que al verme crees soñar?

–me asombra tu belleza más que tu origen, al contemplarla

veo que nada puede compararse a ella en la

magnitud del asombro que causa y que causaría no sólo

a mí, sino a cualquier hombre, a cualquier ente que

tenga pupilas para abrirse en desmesura, ante la magia

de tu imagen

–sabes escoger bien las palabras para presentarte

ante una mujer, debo reconocerlo; pero, me pregunto

al preguntarte: ese sentido de ubicuidad que tiene tu

84


palabra ¿es un producto de la práctica continua e intencionada?

¿o surge del momento en el cual tu asombro

habla más que tu elocuencia de todos los días?

–no sé ni lo que estoy diciendo ni porque lo digo; es

como si algo o alguien hablara por mí sin que yo modulara

una sola sílaba

–¡qué bien! entonces eres genuino; algo difícil de encontrar;

te veía sin que tú me vieras; al hacerlo pude

sentir que tu congoja abarcaba el planeta; al preguntarme

te pregunto: qué es lo que te perturba tanto, por

lo menos tanto como para que yo sienta en mí el sacudón

emocional que el objeto de tu desasosiego causa en

ti; quiero saberlo, soy mujer, soy curiosidad hecha

carne, vengo de Pandora; quiero saber el porqué de tus

lágrimas

–tengo una extraña pena por todo… una inmensa tristeza

por todo, tengo la impresión de que soy culpable

de todo

–¿te aflige la aflicción de los demás? ¿quizá, al igual

que tú, también llevan en sí ese mismo sentimiento de

culpabilidad?

–los veo y los presiento tristes, solos, como si compartieran

la sensación de culpa que me ahoga, nacida en

mí y proyectada a los demás

85


–nada nos impresiona más a nosotras, a todas las mujeres,

que la lágrima genuina de un hombre

… me toma de la mano y recorremos las aceras y las

calzadas de las calles; los faroles y las sombras han

detenido su juego en una pausa que forma una vía

abierta por la que pasamos; me doy cuenta que la mujer

a mi lado es el centro obligado de gravitación cuando

cruza cualquier espacio; de alguna forma, el silencio se

vuelve comunicativo; pero llega el momento de la palabra

–¿cómo te llamas?

–Neshamanú

–yo soy Marco

… las calles son planos euclidianos flotantes, los que me

permiten ver y sentir el mundo como nunca lo había

visto ni sentido antes; hablamos; las frases son garfios

lanzados a la noche para atrapar un pedazo de sombra

o uno de luz….

–cuéntame algo de ti; me gustaría saberlo

86


Aunque no acostumbro a contar mis cuitas, ahora lo

hago con gran naturalidad

-éramos 4 hermanos: dos mujeres y dos hombres;

nuestros padres eran el ideal que uno tiene de los padres…

ir al cine era la aventura de toda la semana; una

semana irían dos y la otra les correspondía a los otros

dos hermanos; la representación familiar en los últimos

lugares de las salas era mixta: hermano y hermana; al

volver a casa tenían la obligación de relatar, en buen

detalle, los pormenores de la película… desde el anuncio

del león de la MGM, los reflectores de la 20th. Century

Fox, el escudo de la Warner Bros; el mundo de la Universal

o el pico elevado de altivez de la Paramount; en

el recuento no debía faltar el reparto principal ni la

clase de letras que tenía el respectivo “the end”

(Hay una pausa de aliento)

–hacíamos todos los esfuerzos por transmitir la satisfacción

que nos había causado la película; pues no

íbamos a la aventura, la tarea de escoger una película

para la próxima semana empezaba la noche en que terminábamos

el relato de la anterior; en este proceso de

planificación participaban todos los integrantes de la

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familia; decidir qué película vería y relataría la pareja

respectiva era tan importante como debe ser la de escoger

la escena culminante del film para un director; a

la larga, esos ejercicios de histrionismo nos sirvió mucho

para nuestra vida futura; la imaginación se desarrolló

en cada uno de nosotros y la interacción recíproca

nos permitió formar una multiempresa que fabrica

muebles, joyas, lencería y ropa femenina de diferentes

telas y también de vicuña, todo eso, a pedido;

la empresa tiene un valor muy alto en el mercado y

nunca nos ha faltado clientes

–me imagino que tuvieron una infancia y una juventud

felices, aunque con estrecheces económicos

–hasta cierto punto; cada uno formó su familia consolidada;

pero, cada vez que nos reunimos, hay un velo

de tristeza que tratamos de disimular, con reiterado

fracaso…

–¿…?

–la niñez, sin darse cuenta es egoísta

–¿…?

–sólo cuando fuimos adultos, al recordar los turnos

para ir al cine, nos dimos cuenta de que nuestros a padres

nunca fueron, ni una sola vez; ninguno de nosotros

recuerda que les hubiera tocado el turno de ir… cuando

88


ya estuvimos firmes y teníamos los medios para llevarlos

no sólo al cine, sino a recorrer el mundo, ya no estaban…

se fueron los dos al mismo tiempo; la anemia

causada por la pobreza, tan larga y voraz, ya no quiso

esperar… nosotros estuvimos al lado de ellos sin saber

lo que pasaba, sin darnos cuenta de que a veces reducían

su ración, de por sí escasa, de comida, para que

ninguno de nosotros pasara tanta hambre… no los vimos

morir mientras vivían… nunca lo intuimos siquiera, no

sentimos que la muerte ya había decidido llevárselos

ante la indiferencia, aunque inocente, con la que nosotros

los mirábamos todos los días a pesar de que los

queríamos, y ellos lo sabían, hasta lo indecible, se apagaron

justo cuando nosotros ya estábamos dispuestos

a darles todo… en verdad, conocí el dolor en todas su

formas y grados… soy capaz de identificar la vertiente

de donde cada uno fluye… por eso fue que comprendí,

una vez más, algo que ya había descubierto hacía

tiempo: no sabemos por qué, sin embargo a medida que

vamos creciendo, sentimos nacer y luego, desarrollarse

en nosotros, un extraño y oscuro sentido de culpa…

Neshamanú reflexionó por algunos momentos, apretó

mi mano y luego me dijo, con un tono suave pero determinante

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–no es el sentido de culpa lo que fustiga el alma; es

algo peor

–¿…?

–es algo que ha esclavizado al ser humano desde la

época de las cavernas; la fuerza que ha convertido a

una gran parte de la especie en individuos semi bestiales

–¿…?

–es el miedo; tienes miedo y lo albergas desde el primer

recuerdo, aquél que se une a la figura de tus padres,

ambos desamparados… siempre has vivido con

miedo, está en cada poro de tu ser; ha pasado a constituirse

en el feroz verdugo que quiere dominar por

completo tu mente; pero no puede vencerte del todo,

puesto que, a pesar de que no te das cuenta, eres un

hombre portador de una fuerza más grande que el

miedo

–¿…?

–tu voluntad; ella es la que resistió y resiste, sin tú

saberlo, los infortunios que vienen desde que eras

prácticamente un bebé; ella es la que no permite que

te conviertas en un ser que se cobije en el servilismo;

… ella lucha dentro de ti, pero sabe que pronto la reco-

90


nocerás y entonces nunca más serás víctima del pasado…

hay algo más que causó tu prisión a la que el

miedo te condenó; encuentra esa causa y entonces tu

voluntad hará el resto; al verte esta noche, con tanta

congoja, me acerqué a decirte sólo eso… ahora debo

marcharme; ya no me necesitas, estoy segura que tu

voluntad hará posible que tu miedo desaparezca y que

mostrarás a muchos seres que, como tú, también son

presos del miedo que los punza y corroe como una

avispa-araña que teje una red de sentimientos de

culpa, adiós…

Así fue cómo Neshamanú apareció en la sombra para

desaparecer en ella… la noche juega a la luz y a la sombra

con los faroles; una especie del juego a las “escondidas”

que todos los niños del mundo han jugado alguna

vez; las sombras se esconden en las sombras y la luz

vacila en la búsqueda repetida… pero la sombra, sabedora

de que la luz jamás la encontrará, finge salir de

su propia sombra para formar siluetas que la luz esculpe

con caprichos; ella también titila y da la impresión

de irse, aunque siempre vuelve para abrazar una

silueta que se torna juguetona… miro encandilado lo

que hacen las dos dimensiones y veo con claridad umbría

que la sombra aparece, se muestra sólo cuando ella

91


quiere, pero juega con la luz y ésta se pone contenta al

alumbrarla en la penumbra… me concentro en las ondulaciones

de la sombra… sus movimiento son sibilinos,

arcano cada uno e indescifrables para la luz, caprichosas

para el farol, pero conscientes de que son visionarias

y proféticas; herméticas, fugaces y juguetonas…

sí; las sombras son juguetonas, gozan del placer de

asombrar; sienten una alegría veraz cuando alguien

quiere mirarlas y auscultarlas; por eso se mueven como

odaliscas lánguidas, exóticas o como pizpiretas hechas

de espontaneidad; estoy fascinado ante el descubrimiento…

mi fascinación se vuelve carrusel de sensaciones

extrañas, como si la sombra hubiera traspasado

mis poros y encontrado cobijo en cada una de mis células,

la siento, inquieta y juguetona provocándome

para continuar el juego que tenía con la luz… ¿cuántas

veces me llamó para decirme que no tuviera miedo y yo

no la escuché ni la sentí, dominado, como estaba, por el

miedo? pero ahora la encontré, si, la encontré y desde

entonces ya nunca más tuve miedo; perdí el miedo a

todo; nada hay que me acobarde; eliminé el miedo a la

vida y con una alegría que no cabía en mí, descubrí que

al perder el miedo a la vida, perdía el miedo a la muerte;

perdí el miedo a todo lo que digan o hagan los verdugos,

los que han hecho de la astucia la virtud primera; de la

92


hipocresía, que es el aire de sus vidas… decidí escribir

mi libro, algo que había desechado desde que la soledad

vino a mí en tren de gran pesadez…

El jugador No. 10

Era sábado. Un sábado como todos los sábados deberían

ser. El sol ha batido las nubes. Hay una brisa más

bien tibia, los toldos del club guiñan varios colores y la

cerveza está helada y más rica que nunca. El partido de

fútbol entre los clubes de ambos barrios ha terminado.

Hubo un empate; los entrenadores exprimen cada cami-

-seta para comprobar el esfuerzo cumplido por cada uno.

La camiseta que no devuelva por lo menos medio litro de

sudor, será sancionada con el rigor que impone la

disciplina del altiplano… llas mesas son ruidosas y

urgentes; los mozos llevan platos vacíos para traerlos

de vuelta llenos; hay un "un metro cuadrado de cerveza"

que exhibe su espuma en cada vaso como si en ella

descansara la misma Afrodita. ¡Manjares, Cerveza y

Sol! ¡Qué ganas de vivir! ¡qué ganas de ser para siempre!...

las anécdotas han empezado su ronda en la

competencia del asombro.

93


El árbitro estaba arbitrando tan mal que sacó tarjeta

roja, la apuntó sobre su cabeza y salió del campo expulsado

por sí mismo.

En el desarrollo de otro partido, uno de los jugadores

dijo ¡hijo de puta! cerca del árbitro y después de una

sanción discutidora, el réferi hizo el ademán de sacar la

tarjeta de expulsión, pero antes se encontró con el

profanador de rodillas ante sus rodillas jurando que el

piropo no era para el árbitro (que Dios lo colme de

bendiciones) sino para él mismo; que siempre se auto

amonestaba para darse ánimo… pregúnteles señor réeferi,

pregúnteles a mis compañeros, yo soy el hijo de

puta ¡no es cierto? ¿no es cierto compañeros? Yo, y

nadie más, le juro por lo que más quiera, ¿no me cree?

Mire esta cruz (el pulgar derecho sobre el índice en

escuadra) la bendijo mi madre antes de venir al partido;

la bendijo con palabras de Arcángel y lágrimas de

santa; no… no podría jurar en vano ni besar esta cruz sin

profanar para siempre la sacrosanta imagen de mi

madrecita, señor réferi, créame, ¡el hijo de puta soy yo!

Ante semejante muestra de sinceridad, el árbitro se

abstuvo de sacar la tarjeta roja y lanzarla a la cabe-za

del villano…

94


Otra: el entrenador había entrado al campo de juego

para reclamar por una falta, a su juicio, fantasma, se

entró hasta el círculo central e increpó al réferi, éste le

dijo que como sanción ejemplar por lo que había he-cho,

por cada paso que saliera al salir de la cancha cobraría

un penal técnico a su equipo; nadie sabe cómo lo hizo,

pero el caso es que el entrenador salió saltando sobre

su cabeza; cuando llegó a la orilla de preferencia tenía

la cabeza (era calvo, claro) del tamaño y la con-textura

de un zapallo de competencia...

Cuando las anécdotas habían entrelazado ya una hermosa

maraña de colores, las miradas convergieron -una

a una- en el director técnico del equipo anfitrión.

¿Cuántas veces habían escuchado el relato? Hartas.

¿Cuántas veces más lo escucharían? Hartas. Esta sería

una de esas veces… los platos habían sido levantados, la

cerveza, renovada y la atención dirigida al hombre que

ahora enviaba la imaginación en pos del recuerdo...

Por primera vez el equipo nacional había logrado la

clasificación para el mundial; ya era uno de los diez y seis

más grandes. Perú y Colombia quedaron con la derrota

estampada en el fondo de sus arcos. El país marchaba

bien; la democracia había sido consolidada, luego de los

95


primeros tiempos de corrupción y pavor; la producción

aumentaba junto con el bienestar; la opinión pública se

volvió al equipo no con la desesperación de encontrar en

él la última posibilidad de una ocasión feliz, sino con la

alegría serena dispuesta a seguirlo en todos los compromisos…

el día en que una aeronave los llevó a Holanda,

el aeropuerto y sus instalaciones estaba repleto… miles

fueron a despedir y a desear suerte al equipo. El

Presidente también estuvo allá.

Los vio formados en línea cerca del avión y terminó el

mensaje de despedida del siguiente modo: "por primera

vez el país -a través de ustedes- será visto por miles de

millones en los cinco continentes; por eso les pido que

jueguen sus partidos con la misma fe y la misma voluntad

con que nuestro pueblo ha enfrentado y está venciendo

el subdesarrollo… que cada ser humano en el mundo

reciba el mensaje que tratamos de hacerle lle-gar: en la

competencia por sobrevivir con decoro, sólo el respeto

a nosotros mismos y el respeto que guarde-mos para con

los demás pueblos, nos otorgará la digni-dad que nos

permita ser una de las naciones con el de-recho a ser

respetada… en vuestro caso, quiero que nunca se olviden

que un gol puede ganar un partido o un campeonato, pero

si ese gol no ha sido conquistado con fuerza, con técnica

96


y con limpieza, nunca será un gol digno, porque habrá

sido conseguido sin dignidad… den a la camiseta el cien

por ciento, pero sean dignos; vuelvan como están yendo:

dignos"…el Himno Nacional elevó las voces en una

ofrenda al espacio tibio. El avión decoló, dio una vuelta

con el ala inclinada y cien mil pañuelos trazaron el "buena

suerte" como una continuidad de la blancura de las

cumbres que más coquetas que nunca sacaron a relucir

los armiños

Se sabía que el equipo respondería bien. Durante los diez

años anteriores los gobiernos se habían preocupado de

fortalecer el deporte nacional en todos los niveles y, por

supuesto, en el fútbol. Se había apoyado decididamente

a las academias infantiles,” de las que salieron nuevos

valores que después pasearon el fútbol boliviano por las

canchas de todos los departamentos. Así fue como se

conformó el mejor seleccionado que había tenido la

Nación, Brasil y Uruguay en las eliminatorias no fueron

rivales; quedaron sorprendidos ante el gran adelanto de

nuestro fútbol. Fútbol de equipo y de astros

Entre los astros había uno que parecía haber reencarnado

todas las cualidades de los grandes del mundo.

Veloz, resistente y de una fuerza excepcional. Artista

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de la gambeta, prestidigitador del dribling; poseedor de

una visión de conjunto que raramente se daría en otro y

dueño de una tenacidad y voluntad difícilmente igualadas

por jugadores de lejanas y cercanas latitudes… se

había entrenado desde que tenía siete años; usaba con

igual destreza ambas piernas y su puntería era casi

maléfica por lo certera… sus chanfles hacían de cada

tiro libre una sensación de conquista. Recibía la pelota,

enganchaba ante dos o tres y el pase matemá-tico partía

bien a la punta, bien al centro… otras veces devolvía la

pelota con toques mágicos y cuando entraba al área se

llevaba hasta cuatro jugadores que iban en pos de él en

sus afanes por neutralizarlo, lo que ocasionaba brechas

en la defensa rival, que luego del pase servido, hacían

que los otros delanteros encontraran menos protegidas

las sendas al arco… los críticos lo calificarían después

como el mejor jugador de todos los tiempos; pero eso

fue después, cuando quedaron plenamente convencidos

luego de mirar y aplaudir su perfección; sin embargo,

tenía algo más: una calidad humana y un carisma tan

grande que le permitía poner al equipo otra vez en

marcha en momentos de incertidumbre. Cosa extraña,

llevaba el N° 10 en la espalda

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Los otros componentes del seleccionado eran también

verdaderos astros; por eso fue que, cuando el equipo se

clasificó para las octavas y luego para las cuartas de

final, no hubo grandes sorpresas para nuestra hinchada,

aunque fue una revelación para el mundo; la apoteosis

para todos llegó cuando la verde y blanco, luego

de empatar con Alemania ganó el derecho de jugar la

final de la Copa del Mundo. Su rival era el equipo

anfitrión, Holanda

Todas las finales acaparan la atención del mundo; pero

ésta la acaparó por partida triple: por ser la final; por

ser un equipo, hasta entonces pequeño, el que participaba

y porque en él estaba el mejor jugador del mundo

Los comentaristas describían las bondades de un equipo

primerizo que, habiendo llegado por primera vez, no

digamos a la final, sino al derecho de competir con los

mejores, se comportaba en la cancha con la autoridad de

un viejo conocedor y con la entereza y coordinación de

un equipo salvavidas… no cometía infracciones vio-lentas

voluntariamente, no jugaba “a la mala”, no discutía con

enfado las decisiones del árbitro, no demoraba la pelota

ni congelaba el juego… los once muchachos entran a la

cancha a jugar con todo, decían los comentaristas… esa

99


cualidad, unidas a un juego movido, vistoso y creativo

hicieron del equipo nacional uno de los más temibles para

cualquier otro, y uno de los más apreciados por las

hinchadas de todos los países del planeta. Como era

lógico, el N° 10 merecía comentarios suplementarios: su

juego es inteligente, veloz y efectivo, decían los relatores…

su dominio del balón es inigualable, la gambeta es

terrible y llena de arte, la patada, con ambas piernas, es

fulminante y todo en él es endiabladamente elegante,

luciferino... los Himnos Nacionales han sido cantados y

los equipos se posesionan en sus respectivos campos... en

la cancha norte, damas y caballeros, el equipo de

Holanda, el que impuso el “fútbol total”, el que arañó

tantas veces la Copa, la famosa Naranja Mecánica que

revolucionó la concepción del fútbol moderno con la

permanente rotación de los jugadores a lo largo y ancho

del campo; por su ataque y defensa en bloque y por las

exigencias impuestas a cada jugador de que, ante todo,

sea físicamente un verdadero atleta. En el campo sur, el

equipo de la Nación, la gran revelación de este mundial.

Nunca, hasta hoy, había tenido la oportunidad de participar

en una Copa del Mundo, pero helo aquí, que con su

debut como mundialista llega nada menos que a la final,

dejando en el camino a equipos que ya son leyenda. Su

fútbol es también “total”, al que añadieron, sin embargo,

100


la concepción artística que siempre ha caracterizado al

fútbol sudamericano. En cierto sentido, profesor y

alumno decidirán esta tarde el destino de la Copa... en

cuanto a las posibilidades, diremos que Holanda necesita

sólo un empate para hacerse del campeonato y que

Bolivia necesita forzosamente un triunfo; esto hace

suponer que será la delantera boliviana la que se hará

cargo de los trámites más importantes del cotejo... sin

embargo, no olvidemos que Holanda, como anfitrión,

estará presionado por su público para ganar este

partido; ávido de triunfo y de ganas de que se lo

reconozca como el mejor, el equipo holandés, aumentará

la presión, a medida a medida que transcurran los

minutos en cada etapa… el público también presionará

con gran fuerza y convicción sobre el equipo de la

Nación.... el réferi ha hecho sonar el silbato y el partido

empieza

Es un domingo azul y naranja en Holanda y azul y verde

en la Nación… las calles de la Nación están silenciosas y

en cada hogar, las ondas de radio o los canales de TV han

copado las prioridades de cada ciudadano… ser los

mejores del mundo; ser los mejores en algo, por primera

vez en la historia era una posibilidad que orlaba un

presente y diseñaba nuevas perspectivas para el fu-

101


turo... ser los mejores en algo, era salir definitivamente

del túnel a la heredad abierta que el destino tiene

reservado para los que han logrado alcanzar el mañana.

Ya hubo una copa adelantada:

Adiós ocaso; hola esperanza

Venimos en pos de nuestro mañana

¡Cuánto significaba para la Nación ser, por vez primera,

los mejores del mundo en algo!

Señores, amigos todos, el partido ya llega a su término;

el marcador no ha sido abierto; Holanda ha trazado figuras

de una extraña geometría en el césped; el equipo

de La Nación ha gravado filigranas .... ¡atención! ¡Ante la

presión de su público, Holanda adelanta todas sus líneas,

todo el equipo naranja está en el espacio de la Nación!

tal como lo habíamos pronosticado, el público quiere un

gol de Holanda y lo quiere ahora... quiere ver a su equipo

dar la vuelta olímpica, pero con una victoria redentora;

hay 21 jugadores en el campo boliviano, la defensa de la

Nación quiere salir, pero no puede; el público anfitrión

corea el gol, parece que el hecho de ganarle a la Nación

se ha convertido en un asunto tan importante como

ganar la Copa misma... el público está loco; Holanda ataca

102


con desesperación; el réferi está atento a lo que sucede

dentro del área grande de los nacionales ... ¡atención!

¡atención! un petardo surgido de la curva del arco

holandés ha reventado en la cabeza del arquero del

equipo naranja; el arquero holandés yace inconsciente a

unos dos metros a la derecha de su arco; ¡el árbitro no

ha visto nada, porque su atención estaba concentrada en

ese mare magnun de esfuerzo y movimiento que es el

campo de juego del equipo de la Nación.! ¡Casi simultáneamente

hay un rebote que va a los pies del N° 10, el

que emprende la carrera velocísima, inalcanzable, esta

vez, sí, en pos de la Copa… después de haber visto caído

al arquero! el réferi no puede interrumpir la jugada,

puesto que no le constaba lo que le ha sucedido al

arquero holandés... ¡Allá va el N° 10! ¡La Nación va a

inscribir su nombre como el mejor del mundo! pero este

gol tendrá un sabor amargo; el público holandés insulta

con gran desafuero al N° 10… este ya está en el punto

del penal, un segundo más y la Nación tendrá la Copa,

pero con un gol agrio; ¡medio segundo.... ¡Atención!

¡Atención pueblos del mundo!... el N° 10 acaba de arrojar

la pelota, intencionalmente, fuera del campo por el

lateral izquierdo, y él mismo se arroja de bruces al

césped expresando su frustración! … damas y caballeros:

hemos visto muchos ídolos del fútbol arrancar

103


gritos de locura de las tribunas; pero esta es la primera

vez que vemos a alguien que desde el campo de juego

hace enmudecer al público y, por qué no decirlo, al

mundo… el N° 10, al ver que el arquero yacía inconsciente

en el suelo y estando a menos de 6 metros del

arco desguarnecido, en el último instante lanzó la pelota

fuera del campo, perdiendo así la ocasión de dar a su

equipo la primera Copa Mundial de su historia. Todos

parecen haber perdido el habla; hay un silencio hecho de

asombro en este estadium... ¡el árbitro ya ha anunciado

la terminación del partido!... ¡Con este empate, el equipo

holandés se hace de la Copa del Mundo!!! El público

parece despertar y vuelve a gritar con desafuero

inusitable... el entusiasmo es increíble... el público

derriba el alambrado olímpico que protege el área de

juego ¡y se dirige al campo del equipo boliviano! ... ¡suben

en andas a cada uno de los jugadores! ... ¡el arquero

holandés se recupera... aquí está sucediendo algo

increíble... son los propios jugadores holandeses que

alzan en hombros al N° 10 del equipo de la Nación y dan

la vuelta olímpica...

¡Amigos todos: creo que con esto ya he visto todo lo que

mi destino ha decidido que viera! ¡El equipo que logró la

Copa del Mundo da la vuelta olímpica, llevando en

104


hombros al equipo que acaba de perderla! El N° 10 saludo

al público ... ¡aquí ha sucedido algo grandioso y todos lo

corean a una sola garganta: ¡La Nación! ¡La Nación!

¿En qué lugar del mapa se encuentra La Nación?

Nación está callada. Las calles están desiertas. Nadie

festeja nada en ellas. Todos siguen hipnotizados al

receptor de radio o a la TV; por un segundo se había

tenido la Copa en las manos; por un segundo, cuando el

N° 10 se aprestaba a enviar la pelota al arco desguarnecido

...

Han pasado muchos años desde entonces; tantos, que

muy pocas son las personas que, siendo niños, habían

sido testigos del evento mundialístico. Nadie olvida lo

que pasó entonces; tampoco se olvida que hubo épocas

en que los campesinos abandonaban el campo para pedir

limosna en las calles; que el analfabetismo había llegado

al 75% de la población, que los índices de mortalidad

infantil estaban entre los más altos del mundo y

que las señoras daban a luz en lechos improvisados, hechos

de paja y de cueros, debido a que no tenían a quién

recurrir; nadie olvida lo pobre y dependiente que era

la Nación, ni sus calles sucias, ni sus casas en franco

105


abandono, ni la ausencia de servicios básicos para la

mayoría nacional; tampoco se olvida los tiempos en que

la Nación había sido borrada del mapa por una reina

inglesa, debido a que su embajador fue sacado desnudo

y montando un burro al revés. Nadie olvida las afrentas

recibidas por la Nación cuando era tan pobre que hasta

el pan que comía procedía de las donaciones, las requisas

personales a que eran sujetos sus habitantes en los

aeropuertos, cuando debían llegaban a algún país; requisas

que incluían la necesidad de desvestirse y soportar

búsquedas de cocaína en todas las partes del

cuerpo. Nadie olvida cómo los políticos se asociaron a

los narcotraficantes para conformar un modelo de corrupción,

cuyo grado y arrogancia con la que era realizada,

espantaba horrísonamente a todos los observadores

por igual. Nadie olvida la indiferencia con que los

organismos internacionales miraban todo eso… nadie se

olvida de nada de ese terrible pasado… tampoco de lo

que dijo el entonces presidente de la Nación, un minuto

después de que el N° 10 arrojara el balón al lateral de

la cancha, perdiendo de este modo la única oportunidad

que había tenido el equipo nacional para lograr el mundial.

Ese mensaje ha sido grabado en una pared de mármol

que rodea un monumento que se levantó para él,

para el equipo y para el N° 10, en el centro mismo de la

106


capital. Ese monumento es el sitio preferido de los turistas,

en su peregrinar por las calles de la Nación. Preguntan

incesantemente cómo era la Nación antes;

dónde había nacido el N° 10; dónde había vivido el Presidente;

dónde... pero su momento era escuchar el relato

del guía sobre lo que había sucedido inmediatamente

después del discurso… el guía lo repite tantas

veces como sea necesario, sin omitir ni aumentar una

sola palabra a lo que había dicho su abuelo, cuando ocupaba

su lugar:

Las palabras del Presidente aún vibraban en el ámbito

cuando las calles se llenaron de gente dispuesta a mostrar

su alegría al mundo… extraños abrazaron a extraños…

coros improvisados elevaron el nombre de la Nación

hasta las alturas del paroxismo… la Nación mostró

al mundo el orgullo de ser Nacional… por primera vez,

desde su fundación, la Nación fue”.

Escuchado otra vez el ritual, los turistas se vuelven

nuevamente a leer el discurso grabado en el mármol.

Nadie se explica que unas palabras tan simples, tan ordinarias

causen tanta emoción a todo el que las lee:

Nuestro equipo de fútbol no nos traerá la Copa, pero

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nos va a traer el respeto del mundo. Los países del planeta

saben ya de que temple está hecha nuestra generación.

Antes nos ignoraban o despreciaban; de hoy en

adelante, nos tomarán en cuenta. Lo que no se ha conseguido

en casi dos siglos de vida republicana lo hemos

logrado en los últimos diez años y nuestro equipo lo ha

demostrado hoy. Nada se da gratis; es preciso pagar

por todo lo que conseguimos; en este caso, nuestro

equipo ganó el respeto del mundo, pero perdió la Copa.

Cuando retornen debemos recibirlos con el mismo entusiasmo

con que los despedimos. Gracias a ellos hoy

nos sentimos más dignos; somos más dignos

***

Ahora ya no hay mendigos en las calles; el analfabetismo,

la desnutrición y el desamparo fueron expulsados

del ámbito nacional… los corruptos ya no gozan de

inmunidad y el desarrollo económico ha llegado con sistemas

de distribución del ingreso, que todos envidian

por su igualdad real… se trabaja con ansias y con esperanzas…

el trabajo ya no es una pena, más bien es un

privilegio... todo eso y mucho más fue logrado, cuando

los países del mundo preguntaron, inmediatamente

después del gran partido de fútbol: ¿en qué lugar del

mapa queda la Nación? Al enterarse del lugar exacto,

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algo extraño e inesperado sucedió. Los inversionistas

querían invertir en una Nación que había demostrado

tanta dignidad y decoro en un campo de fútbol. Los organismos

internacionales recomendaron a la Nación

como un país con riesgo cero. Los proyectos nacieron y

se desarrollaron... el subdesarrollo quedó atrás.... lo

que no había sido posible en casi dos siglos de vida republicana,

lo fue por la visión de un Presidente, la voluntad

de una Nación, el esfuerzo de un equipo y la calidad

futbolística y humana de un N° 10.... en verdad, la

realidad es más fantasiosa que la fantasía misma...

¿Cuántas veces han escuchado al Director Técnico

contarlo?

¡Hartas!

¿Cuántas veces más lo escucharán?

¡Hartas!

En la espuma de los vasos, un rayo de sol da su última

estocada de oro y de verde

El Director Técnico vació su vaso de un solo envión.

Todos los vasos de aquel sábado de fútbol de barrio

fueron vaciados…

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