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REVISTA MUNDO PLURAL MARZO 2018 okok

Mundo Plural Los finales

Mundo Plural Los finales en la literatura El final es importante porque es hacia dónde va la historia desde que comienza, el punto que reúne como destino todo lo acontecido antes. Si llegamos a un buen destino sentiremos que las dificultades del viaje y el tiempo empleado han valido la pena. Leyendo cuentos observé que aunque buena parte de su calidad depende del desarrollo, lo que hace la diferencia entre un cuento aceptable, bueno, o excelente, es el final. En las novelas el final también es muy importante, pero se nota más en los cuentos, porque al ser narraciones cortas, el final está más cerca y su relación con cada una de las partes del relato es mayor. El poema tiene una estructura ascendente que se construye por acumulación. Se trata de levantar un argumento concentrando razones e intensidad que hacen crisis en el último verso. Un poema no debe terminar en vano, muchas veces el poema empieza cuando acaba. Algunas veces, no todos los objetivos se cumplen al final y queda cierto grado de incertidumbre; se quiere dar la idea de que la historia sigue más allá del texto y es el lector el encargado de resolverlo. El final es el momento clave: tiene que dotar de sentido a todo lo explicado y cumplir con las expectativas creadas. Hay diferentes tipos de finales. Resumiendo, éstos son los finales más usados: Final cerrado o terminante: se resuelven todas o la mayoría de las incógnitas y se desvela incluso el futuro de los personajes. Final abierto, indeterminado o problemático: el problema queda sin solucionar ya que la trama se interrumpe antes de ser resuelta; el lector no tiene modo de saber cómo termina el relato y debe imaginárselo. Falso final abierto: cuando es el primer libro de una saga. Final ambiguo: se ofrecen varias soluciones posibles, y somos nosotros los lectores, quienes elegiremos libremente aquella opción que nos parezca más adecuada o verosímil, con la incerteza de cuál sería el verdadero final imaginado por el autor.

Final interrogante: en principio se desenvuelve como un final cerrado, ya que el autor resuelve todas las preguntas que se fueron creando durante la trama, pero abre una nueva pregunta que deja intrigada a la persona que lo lee. Final sugerente: los lectores deben sobreentender la conclusión del relato en base a pistas que el autor siembra, sin especificar completamente en qué termina la historia. Final esperanzador: las posibles sugerencias se encaminan a modificaciones de actuación que pueden resolver el problema en el futuro. Final sorpresivo: en las últimas líneas el posible desenlace imaginado por los lectores da un giro inesperado, dejándolos sorprendidos porque la trama no concluye como era de esperar. Final absurdo: son finales que descolocan por jugar con elementos extraños para dar por concluido un relato. Podría encuadrarse, sin duda, dentro de los finales sorpresa, aunque más que inesperado se trataría de un final desconcertante. Final invertido: El final muestra una situación inversa a la inicial, bien en su conjunto o bien por la elección personal del protagonista, que actúa de modo inverso al inicial. Final detonante: se da una situación de catarsis, donde el narrador parece desahogarse. Final contundente: aquel que se resuelve en la última línea; en el último suspiro del texto. A veces puede corresponderse con un final sorpresivo, absurdo o desconcertante. Final natural, lógico o previsible: estamos ante un final lógico y consecuente con la información que se nos dio acerca de lo narrado. Final moral: el comportamiento de los personajes transmite un valor ético. Es el final clásico de las fábulas infantiles, donde se busca enseñar una lección. Final Emotivo: se trata de desarrollar un final que provoque emociones diversas en el lector tales como tristeza, alegría, esperanza, etc. Final circular: la historia guarda relación entre el principio y el final. Puede ser que comience y termine con la misma frase, en el mismo lugar, con el mismo objeto en las manos, etc. Ejemplo de final cerrado o terminante: “Un día cualquiera” (Primer premio en microrrelato en España) Caminaba por pasillos que no tenían fin. Dobló varias veces siguiendo los elegantes ramos florales. Llegó a un vestíbulo. Ahí estaban sus jefes y algunos de sus subordinados. Vestían uniformes de gala, hablaban en voz baja, con caras tristes y ojos irritados. Miró a su alrededor. Nadie lo saludaba. Reconoció con espanto su imagen en el féretro. Dio un salto para atrás y conmocionado despertó. Después de vestirse enfundó su pistola y fue a su trabajo. Nunca regresó. Liliana Bardessono