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Periodico Amagi Abril 2018

Periódico Mensual Gratuito de Desarrollo Humano y Sostenibilidad

DESARROLLO HUMANO . 4

DESARROLLO HUMANO . 4 www..amagidesarrollo.com ODS 1 UNA MIRADA SOBRE LA POBREZA RURAL EN ARGENTINA ¿Cuál es la problemática rural? ¿Cómo la política económica impacta en la pobreza rural? ¿Cuáles son las variables estructurales que influyen en la situación de pobreza de la población? La mayoría de la población total y de la población pobre en América Latina y el Caribe se encuentra en los centros urbanos. Sin embargo, la incidencia de la pobreza y de la pobreza extrema es mucho mayor en las zonas rurales que en las urbanas. Varios informes relacionados con el estudio de la pobreza rural en Argentina mencionan que muchos pobres rurales no están comprendidos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que es la base para las estimaciones de pobreza y para obtener la mayoría de los datos sobre las condiciones sociales del país, siendo así invisibles ante las estadísticas oficiales. Teniendo poca información sobre la situación de la población rural, es difícil para los responsables políticos diseñar estrategias y programas para ayudar a estas personas a salir de la pobreza. El último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de la Argentina del que se dispone de información es del año 2010. De acuerdo al mismo, la población rural de la Argentina es de 3.599.764 personas y equivale al 9% de la población total del país. El 63,7% de esa población se encuentra en áreas dispersas y el 36,3% reside en centros poblados de menos de 2.000 habitantes. Las tasas de pobreza de las zonas rurales de Argentina son significativamente mayores que en las zonas urbanas del país. En todos los indicadores de bienestar disponibles, que han sido estudiados por la FAO y el Banco Mundial, entre otros, señalan que quienes viven en áreas rurales dispersas están en peores condiciones en promedio que aquellos que viven en poblaciones rurales agrupadas. De esta forma se observa que el habitante urbano medio está mejor que el habitante medio de una aglomeración rural, que a su vez está mejor que el argentino medio que vive en áreas rurales dispersas. Caracterización de la Pobreza Rural El sector rural no puede ser considerado de manera homogénea. En diferentes regiones del país, el sector rural está representado por diferentes actividades, fuentes de ingresos, y grado de integración a la economía monetaria. También entre las regiones, hay diferencias sustanciales entre las poblaciones rurales agrupadas y las áreas rurales dispersas en cuanto al grado de integración a la economía y la elección de estrategias de medios de subsistencia. En la región del Noreste la población rural alcanzaba al 16,4% y la pobreza rural al 44% para el 2009. La población rural llegaba a extremos de 29,6% y 22,3% en Misiones y Formosa respectivamente y la pobreza rural a un máximo de 56% en Formosa y de 51,2% en Misiones. También existen bolsones de pobreza rural en las regiones consideradas más desarrolladas como la región centro o pampeana. En la actualidad, la Argentina, a pesar de el crecimiento económico sostenido en la primera década del siglo, se encuentra en una situación de desaceleración de aquel crecimiento. Adicionalmente, los importantes niveles de inflación han estancado la tendencia de reducción de la pobreza y no han permitido franquear la situación de pobreza estructural, la que se manifiesta con mayor intensidad en la población rural (Lattuada y Otros, 2015, p. 306). Composición familiar De acuerdo al estudio realizado por el Banco Mundial en el año 2007, las familias rurales están caracterizadas por muchos miembros, siendo las familias extendidas las más frecuentes. Se pueden observar niños bajo el cuidado de sus abuelos, o por otros familiares;Varias familias viviendo bajo el mismo techo, con gastos separados; Y hogares de personas nativas con arreglos de coexistencia familiar aún más complejos y extendidos.Asimismo, la migración permanente es un fenómeno natural en la vida de los pobres rurales. El proceso migratorio está condicionado por factores culturales, económicos y relacionales. Algunas de las causas claves de la migración incluyen la búsqueda de empleo o de experiencia urbana, o necesidad de atención de salud. (Banco Mundial, p. 14) Salud En relación a los servicios de salud, se evidencia que generalmente no cuentan con un seguro de salud, dependiendo así del sistema público. Lo más común es que asistan al centro de salud local, pero para atenciones médicas más complejas deben trasladarse a los hospitales de las ciudades más próximas, lo cual trae como consecuencia gastos de transporte. Adicionalmente, al no tener un seguro médico deben pagar la medicación, siendo una carga importante para las familias pobres. La falta de información y acceso a mejores condiciones de salud, vivienda y educación hacen que por ejemplo no haya planificación familiar y que exista un alto índice de enfermedades crónicas. Con respecto a la nutrición, la dieta está relacionada a la capacidad de cada familia para comprar y/o producir sus alimentos, esto último asimismo se relaciona con la posibilidad de acceder a la tierra. Los hogares rurales tienen un acceso limitado a carne, leche, frutas, y vegetales, y tienen un alto consumo de carbohidratos, lo cual con frecuencia produce una carencia de nutrientes. Vivienda Las condiciones de vivienda de los hogares varían considerablemente, pero numerosos pobres rurales sufren un alto grado de precariedad. Muchas familias viven en condiciones de hacinamiento (tres o más personas en una habitación). El acceso a los servicios públicos en las áreas rurales dispersas es limitado. La electricidad y el agua corriente son accesibles al 63 por ciento y al 39 por ciento, respectivamente, de aquellos que viven en áreas rurales dispersas. Para todos los servicios, las áreas rurales agrupadas tienen tasas de acceso intermedias entre las áreas urbanas y rurales dispersas. Agua corriente, electricidad, y alumbrado público son casi tan comunes en las áreas rurales agrupadas como en las áreas urbanas. (Banco Mundial, 2007, p. 43) Educación Con respecto a la educación, el acceso a la escuela primaria actualmente es prácticamente universal, aún para los que viven en áreas rurales dispersas. Las personas que viven en zonas urbanas tienen el doble de probabilidades de completar sus estudios secundarios, en comparación con aquellos que viven en zonas rurales dispersas. Los principales obstáculos para incrementar la cobertura en las zonas rurales se relacionan con una prestación insuficiente de servicios de educación secundaria (el costo por alumno es insostenible debido a la baja densidad poblacional y la falta de docentes calificados) y el fracaso en los estudios (altas tasas de repitencia) lleva a que los alumnos abandonen sus estudios en la secundaria. Empleo En relación a el empleo, la agricultura argentina ha experimentado transformaciones importantes en las últimas décadas que incluyen diversas innovaciones tecnológicas, procesos de especialización agrícola con expansión de la frontera productiva y reconversión en producciones intensivas con marcada orientación exportadora. Los efectos sobre el volumen de empleo no son unilineales: mientras se registra una reducción de la demanda como consecuencia del cambio técnico en algunas regiones y debido a las producciones de tipo extensivo, otras explotaciones no experimentan la misma tendencia, ya sea porque no se modifican los requerimientos totales de mano de obra o, incluso, pueden incrementarse. (CEPAL, FAO y OIT, 2012, p. 32). Sí se evidencia un aumento del trabajo no permanente (estacional, eventual y transitorio). Esto puede deberse a las nuevas formas de organización del trabajo, las estrategias empresariales para la reducción de costos y la creciente intervención de distintas modalidades de intermediación laboral para la contratación y utilización de ese tipo de trabajadores. Es así como, el número de trabajadores permanentes, registrados con salarios acordes es menor; siendo la mayoría de los trabajadores quienes deben enfrentar condiciones de inestabilidad e incertidumbre, informalidad, con ingresos insuficientes y muy bajos niveles de protección social. Asimismo, diversos estudios muestran que las personas en situación de pobreza participan en la producción agropecuaria más como asalariados que como productores puros, y aquellos que participan como productores suelen recurrir en mayor medida a fuentes de ingreso complementarias, agropecuarias o no. Adicionalmente, a menor nivel educativo, existe una mayor probabilidad de que la inser-

5 . DESARROLLO HUMANO ción no agropecuaria sea en sectores de baja productividad, donde se reciben peores remuneraciones. Por lo tanto, el funcionamiento del mercado de trabajo agrícola sigue generando condiciones de pobreza para la gran mayoría de los trabajadores y sus hogares. Por otra parte, persiste el trabajo infantil y adolescente, aún cuando pudo haber disminuido en los últimos años como consecuencia de las campañas de fiscalización y difusión. Éste se manifiesta entre los hogares de pequeños productores, así como también en los de trabajadores asalariados, e incluso para regiones y producciones de mayor desarrollo relativo. De esta forma, podemos enunciar que los pobres de las zonas rurales en Argentina están caracterizados por: a) Nutrición insuficiente, mala salud y servicios educativos deficientes; b) viviendas e infraestructuras precarias; c) Escasas oportunidades de empleo formal productivo en la agricultura y en actividades no agrícolas; d) Y bajo grado de organización para promover efectivamente los intereses rurales. De acuerdo a el Banco Mundial, los patrones de pobreza de las áreas rurales dispersas de Argentina son comunes a los de muchos otros países: los hogares más grandes son más pobres que los hogares más pequeños, los hogares con una mujer cabeza de familia son más pobres que los hogares con un hombre cabeza de familia, los cabeza de familia jóvenes son más pobres que al promedio, los pobres tienden a trabajar más en el sector informal (Banco Mundial, 2007, p. 35). Políticas Públicas para abordar la problemática En relación a las políticas públicas para abordar la problemática de la pobreza, Argentina ha sido la consecuencia de una distribución desigual de la inversión pública que desfavoreció a la población rural, y políticas que promovieron la industria doméstica a expensas de la agricultura durante muchos años. La provisión de educación, atención de salud, infraestructura, y programas para reducir la pobreza, siempre han sido inferiores en las áreas rurales. Sin embargo, la valoración del capital social en los territorios, el desarrollo de capacidades de los individuos, el desarrollo humano y el ambiente comienzan a ocupar un lugar destacado en los nuevos programas que dan lugar a aportes no reembolsables y a la organización y participación de la población rural. Una de las expresiones de este cambio ha sido la institucionalización de la problemática de la agricultura familiar y el desarrollo rural a partir Ministerio de Agroindustria de la Nación con una estructura que integra una Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial en el mismo nivel jerárquico de las tradicionales secretarías sectoriales (agricultura, ganadería y pesca) e incorpora la Unidad para el Cambio Rural encargada de coordinar, administrar y ejecutar todos los programas de desarrollo rural con financiamiento internacional. (Lattuada y otros, 2015, p. 304) Los gobiernos provinciales y federales han implementado un número de programas dirigidos a reducir la pobreza, muchos de los cuales son importantes en las áreas rurales. Algunos de estos programas son conducidos por la Secretaría del Trabajo, Asistencia Social, Educación, Salud, y Agricultura. Los programas de desarrollo rural están administrados por la Secretaría de Agricultura (SAGPyA), el Ministerio de Producción, y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Además de los programas de nivel nacional, las provincias también tienen sus propios programas de desarrollo rural. Un importante programa nacional es el programa Jefas/Jefes de Familia, que fue lanzado como la principal respuesta de seguridad pública ante la crisis de 2001-02. El análisis hecho a partir de la EPH (en áreas urbanas amplias) demostró que dicho programa ayudó a aliviar la pobreza. Sin embargo, se sabe muy poco acerca de los efectos del programa en las áreas rurales y áreas urbanas pequeñas, debido a la falta de datos. La Asignación Universal por Hijo también es un programa de transferencias condicionadas que puede resultar beneficioso, aunque no es exclusivo de zonas rurales. También se han implementado políticas para enfrentar la precariedad de la vejez rural como las pensiones no contributivas, éstas tampoco son exclusivamente rurales. Otro programa interesante para la población rural y el empleo rural que se puede mencionar de ejemplo es el Programa Interzafra. El mismo busca “promover el sostenimiento del empleo de los trabajadores de temporada, impulsando acciones de capacitación, seguridad alimentaria y mejoramiento del hábitat familiar; asistir técnica y financieramente a los programas de apoyo a la pequeña agricultura familiar, a fin de incrementar el empleo, la calidad de vida de las familias y la participación productiva en los mercados de comercialización” (FAO-CE- PAL-OIT, 2012, p. 30). Este programa establece un conjunto de dispositivos para facilitar la inserción laboral de los trabajadores zafrales desocupados durante el período interzafra, y puede incluir transferencias monetarias y no monetarias directas a los hogares y sus familias. Conclusiones y recomendaciones Para concluir, los diversos estudios muestran que la pobreza rural en Argentina es compleja, heterogénea y multidimensional. Motivo por el cual la agenda para la erradicación de la pobreza rural en Argentina requiere de políticas complejas, diversas pero adecuadamente articuladas y coordinadas, que consideren a todos los niveles y actores implicados. Deben poder abordar problemáticas estructurales que serán resueltas a mediano y largo plazo, como también buscar atenuar o mitigar las carencias vitales más urgentes. Es prioritario abordar políticas de empleo, observando el funcionamiento del mercado de trabajo, disminuir la informalidad laboral y el bajo cumplimiento de la legislación, incrementar las políticas de control y fiscalización; así como también se deben rever las modalidades de contratación, considerando a los trabajadores no permanentes. Además, es importante promover el fortalecimiento de los sistemas de negociación y profundizar las acciones informativas a través de campañas de difusión y de la implementación de servicios locales de asesoramiento laboral. Asimismo, se debe eliminar el trabajo infantil que, si bien ha ido disminuyendo, aún está presente en algunas regiones a través de campañas de fiscalización y con acciones de apoyo para la asistencia escolar y de control de la salud que permitan identificar irregularidades en este aspecto. Conjuntamente, la educación es primordial para la reducción de la pobreza; Ya que la misma mejora las condiciones de vida y genera mayores ingresos. Asimismo, también se debe incrementar la inversión en bienes públicos como por ejemplo la infraestructura vial, el transporte y la transferencia tecnológica. También resultaría positivo fomentar la integración social entre las regiones urbanas y rurales. Del mismo modo, es necesario contar con mejores datos rurales, ya que por lo general se cuenta con datos administrativos de personas inscriptas a algún programa, pero que no reflejan la totalidad de la situación de la población rural, ni cuáles son los resultados o el impacto obtenido luego de la implementación de los programas. Poder realizar un correcto monitoreo y evaluación brindará luz a al diseño y a la mejora de las políticas a implementar. __________________________________________ Bibliografía Consultada Banco Mundial, (2007), Informe No. 39947–AR, Los Pobres Invisibles. Un Panorama de la Pobreza Rural en Argentina, informe realizado por el Banco Mundial, región de América Latina y El Caribe. CEPAL, FAO y OIT (2012), Políticas de Mercado de Trabajo y Pobreza Rural en América Latina Tomo II, FAO, Roma, Italia. Echeverría Rubén, (2000), Opciones para reducir la pobreza rural en América Latina y el Caribe, Revista de la CEPAL. FAO, (2013) Pobreza rural y políticas públicas en América Latina y el Caribe Tomo I, FAO, Santiago, Chile. Guardia Laura y Tornarolli Leopoldo, (2010), Boom Agrícola y Persistencia de la Pobreza Rural en Argentina. Documento de Trabajo Nro. 98, Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales. Maestría en Economía Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Argentina. Lattuada Mario y Otros, (2015), Tres décadas de desarrollo rural en la Argentina: continuidades y rupturas de intervenciones públicas en contextos cambiantes 1984-2014, 1º edición, Universidad Abierta Interamericana, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

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