Views
9 months ago

La-Insoportable-Levedad-del-ser

Tomás como un premio

Tomás como un premio Nóbel, sino como una carga de la que no se libraría hasta poco antes de su muerte. 15 Marchaba alrededor de la piscina, desnuda, junto a un montón de mujeres desnudas. Tomás estaba arriba en un cesto que colgaba del techo de la piscina, les gritaba, las obligaba a cantar y a hacer flexiones. Cuando alguna hacía mal un ejercicio, le disparaba. Quiero volver una vez más a ese sueño: el terror no empezaba en el momento en que Tomás disparaba el primer tiro. El sueño era horroroso desde el comienzo. Ir desnuda junto a las demás mujeres desnudas, marcando el paso, era para Teresa la imagen básica del horror. Cuando vivía en casa de su madre no la dejaban cerrar con llave la puerta del cuarto de baño. De ese modo, la madre quería decirle: tu cuerpo es como los demás cuerpos; no tienes derecho alguno a la vergüenza; no tienes motivo alguno para ocultar algo que se repite en decenas de millones de ejemplares. En el mundo de la madre todos los cuerpos eran iguales y marchaban en fila uno tras otro. La desnudez era para Teresa, desde su infancia, el signo de la uniformidad obligatoria del campo de concentración; el signo de la humillación. Y aún había otro horror, nada más empezar el sueño: ¡todas las mujeres tenían que cantar! No era sólo que sus cuerpos fuesen iguales, igualmente despreciables, que fueran meros mecanismos sonoros sin alma, ¡sino que además las mujeres se alegraban de ello! ¡Aquélla era la alegre solidaridad de los imbéciles! Las mujeres estaban felices de haberse deshecho de la carga del alma, de ese ridículo orgullo, de la ilusión de la excepcionalidad, felices de ser por fin todas iguales. Teresa cantaba con ellas pero no se alegraba. Cantaba por temor a que, si no lo hiciera, las mujeres la mataran. ¿Pero qué significado tenía que Tomás les disparara y que cayeran una tras otra muertas a la piscina? Las mujeres que se alegran de ser idénticas e indiferenciables celebran en realidad su muerte futura, que hará que su identificación sea absoluta. Por eso el disparo no era más que la feliz culminación de su marcha macabra. Por eso, después de cada disparo de la pistola, empezaban a reír alegremente y, mientras el cadáver se hundía bajo la superficie, ellas cantaban aún más alto. ¿Y por qué era precisamente Tomás el que disparaba y por qué quería matar también a Teresa? Porque había sido él mismo quien había hecho que Teresa fuera a parar allí. Eso era lo que quería decirle a Tomás el sueño, ya que Teresa era incapaz de decírselo por su cuenta. Ella había venido a buscarlo para huir del mundo de la madre, donde todos los cuerpos eran iguales. Había venido a buscarlo para que su cuerpo se volviese único e irremplazable. Y ahora él volvía a dibujar el signo de la igualdad entre ella y las otras: a todas las besa igual, las acaricia igual, no hace ninguna, ninguna, ninguna diferencia entre el cuerpo de Teresa y otros cuerpos. De ese modo la había mandado de vuelta al mundo del que quería escapar. La había mandado a marchar desnuda junto a otras mujeres desnudas. 16 Soñaba alternadamente tres seriales de sueños: el primero, en el que la atacaban las gatas, hablaba de sus sufrimientos mientras vivía; el segundo serial mostraba su ejecución en innumerables variaciones; el tercero hablaba de su vida después de muerta, en la cual su humillación se convertía en una situación que no tenía fin. En estos sueños no había nada que descifrar. Las acusaciones que iban dirigidas a Tomás eran tan claras que lo único que él podía hacer era callar y acariciar la mano de Teresa con la cabeza gacha. Además de explícitos, aquellos sueños eran hermosos. Esta es una circunstancia que se le escapó a Freud en su teoría de los sueños. El sueño no es sólo un mensaje (eventualmente un mensaje cifrado), sino también una actividad estética, un juego de la imaginación que representa un valor en sí

mismo. El sueño es una prueba de que la fantasía, la ensoñación referida a lo que no ha sucedido, es una de las más profundas necesidades del hombre. Esta es la raíz de la traicionera peligrosidad del sueño. Si el sueño no fuera hermoso, sería posible olvidarlo rápidamente. Pero ella regresaba constantemente a sus sueños, volvía a proyectárselos, los transformaba en leyendas. Tomás vivía bajo el hipnótico encanto de la atormentadora belleza de los sueños de Teresa. «Teresa, Teresita, ¿adonde te me escapas? Si sueñas todos los días con la muerte, como si de verdad quisieras irte...» le dijo mientras estaban sentados uno frente al otro en un bar. Era de día, la razón y la voluntad estaban de nuevo en el poder. Una gota de vino se deslizaba lentamente por el cristal de la copa y Teresa decía: «No es culpa mía, Tomás. Lo entiendo. Sé que me quieres. Sé que lo de las infidelidades no es ninguna tragedia...». Lo miraba con amor, pero tenía miedo de la noche siguiente, tenía miedo de sus sueños. Su vida estaba desdoblada. El día y la noche luchaban por ella. 17 Aquel que quiere permanentemente «llegar más alto» tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo. ¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados. La comitiva de mujeres desnudas alrededor de la piscina, los cadáveres en el coche fúnebre, que se alegraban de que Teresa estuviese muerta como ellos, ése era el «abajo» que la espantaba, del cual ya había huido una vez, pero que la seducía en secreto. Ese era su vértigo: era la llamada de una dulce (casi alegre) renuncia a su destino y a su alma. Era la llamada de la solidaridad de los imbéciles y en sus momentos de debilidad sentía ganas de obedecer a esa llamada y volver a casa de su madre. Sentía ganas de ordenar que los marinos del alma se retirasen de la cubierta del cuerpo; de sentarse con las amigas de la madre y reírse de que una de ellas ha soltado una sonora ventosidad; de marchar con ellas desnuda alrededor de la piscina y de cantar. 18 Es cierto que hasta que se fue de casa Teresa había estado luchando con su madre, pero no olvidemos que al mismo tiempo sentía por ella un amor no correspondido. Hubiera sido capaz de hacer por ella cualquier cosa con tal de que la madre se lo hubiera pedido con voz amorosa. Y si encontró la fuerza necesaria para marcharse, fue porque nunca llegó a oír esa voz. Cuando la madre comprendió que su agresividad había perdido su poder sobre la hija, empezó a escribirle a Praga cartas llenas de lamentaciones. Se quejaba del marido, del jefe, de su salud, de sus hijos y decía que Teresa era la única persona que le quedaba en la vida. A Teresa le pareció que por fin oía la voz del amor materno, de ese amor que había estado deseando durante veinte años, y tuvo ganas de volver. Sus ganas de volver aumentaban porque se sentía débil. Las infidelidades de Tomás le descubrieron de pronto su propia impotencia, y de la sensación de impotencia nació el vértigo, el inmenso deseo de caer. Una vez la llamó la madre. Parece que tiene cáncer. Apenas le quedan ya unos meses de vida. Aquella noticia transformó en rebelión la desesperación de Teresa por las infidelidades de Tomás; se echaba en cara haber traicionado a la madre por un hombre que no la amaba. Estaba dispuesta a olvidar todos los sufrimientos que la madre le había producido. Ahora estaba dispuesta a comprenderla. En realidad las dos estaban en la misma situación: la madre ama al padrastro igual que Teresa ama a Tomás y el padrastro hace padecer a la madre con sus infidelidades igual que Tomás tortura a Teresa. Si la madre había sido mala con Teresa, fue sólo porque sufría demasiado.

La Creación de Seres
“SER MADRE, SER PADRE EN LA DIVERSIDAD” - Cuenta Conmigo
198 SER SER - Funcas
ser lider - Petroperú
Ser joven y artista
Disfruta ser mujer
Ser feliz - Gabriel Zelaya
Sobre-la-Campaña-Por-Ser-Niña
portafolio de ser... - Animales AVANZAVET
PLAN_por-ser-ninas_BAJISIMA2
Hans Küng - Ser Cristiano
Por si las moscas... - RazonEs de SER
Cuando se esta en medio de la adversidad, ya es tarde para ser ...
PROCESO DE TRANSFORMACIÓN EN LOS SERES VIVOS
Ser o Tener.pdf - Gabriel Zelaya
EL SER SACERDOTAL: - Universidad Pontificia Comillas
No hace falta ser supermán
Pensemos que cosas podrían ser grandes
Todas las prestaciones posibles, más una: ser ISEO.
Por los padres que han sido capaces de ser lo ... - Cap-C
( PD), será la última en ser ejecutada antes de que entre en modo ...
Ser comerciante… Comerciante… - Fenalco Antioquia
INNOVACIÓN PARA SER LOS PRIMEROS ... - Blair Rubber
Deporte Lo importante: ser más - Alfa y Omega
Llegando a Ser
Save the children. El derecho a ser niño 2011
EL VERDADERO LUJO ES PODER SER UNO MISMO - SeaSkin
Patria, Patriotismo, Patrioteros y Democracia - RazonEs de SER
24 años orgullosos de ser olivenses! - Los Olivos
Tesy Mopty - Asi resulto ser - Escritores Teocráticos.net