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8 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

como la dominación

como la dominación mundial, y otras veces la motivación no queda clara, más allá de modificar nuestro modo de vida de forma irrevocable. 6. La teoría es autoexplicativa. Todo cabe dentro de ella y se explica por sus propios medios. Cualquier hecho es susceptible de acabar encajando en la misma. No se acepta ninguna solución que no forme parte de ella, por más evidencia científica que tenga, y aquellos que se oponen son sospechosos inmediatos de ser siervos de quienes la han organizado. 7. Se crea alrededor de hechos de gran relevancia popular. Siempre gira alrededor de sucesos televisivos u observables con facilidad para explicarlos a través de grandes secretos que no deben ser revelados. Sería de suponer que los movimientos secretos no intentasen llamar la atención de esa manera, para no atraer a quienes desean desenmascararlos. 8. Utiliza hechos simples ciertos para explicar otros complejos e inciertos. Los conspiranoicos relacionan entre sí sucesos sencillos y ciertos que no tienen nada que ver y los usan como pruebas fehacientes de otros grandes y ocultos que ni siquiera existen o pueden existir. Omiten la comprensión global de los acontecimientos, que desarmaría la teoría. 9. Hacen preguntas para las que ya tienen las respuestas. Los defensores de las teorías conspirativas afirman que ellos «solo hacen preguntas», pero solo aceptan las respuestas que han diseñado para ellas y rechazan cualquier otra. Teorías conspirativas en Internet hay tantas que sería imposible enumerarlas una a una. Van desde lo más trivial a lo importante y en algunos casos han sido sustentadas por algunos medios de comunicación para conseguir más audiencia. El candidato presidencial a la Casa Blanca del año 2016, el magnate Donald Trump, ha hecho a menudo referencia a algunas de ellas, como la de las vacunas que causan autismo, de la que hemos hablado al comienzo de este capítulo y de la que está demostrado su error. La conspiranoia paradigmática es aquella que afirma que el hombre no llegó a la Luna en 1969 ni en ningún momento posterior, que todo fue un montaje para intentar superar a la Unión Soviética, que hasta ese momento llevaba la delantera en la carrera espacial. Uno de los más desacreditados defensores, el cineasta y periodista Bart Sibrel, atrajo al astronauta Buzz Aldrin, segundo hombre en nuestro satélite, a una entrevista falsa en la que le insultó al negarse a entrar en su juego. Aldrin le lanzó un puñetazo que le alcanzó en la mandíbula, que sirvió de base para un caso penal que fue desestimado al considerar que Sibrel le había provocado a propósito. Los defensores de la teoría afirman que las imágenes que dieron la vuelta al mundo habían sido grabadas en un estudio, dirigidas por Stanley Kubrick, y que había numerosos errores, como que no se vieran las estrellas al fondo o que la bandera pareciese ondear en un lugar sin viento ni siquiera atmósfera. Cada una de www.lectulandia.com - Página 190

las dudas ha sido desmontada por observadores imparciales con conocimientos de física o fotografía, lo cual no disuade al que elige creer como si fuera una fe. De hecho, quizá la prueba más obvia es que el Kremlin no desmintió el logro, a pesar de que monitorizó todo el proceso y era el más interesado en dejar en evidencia a su secular enemigo. Desde entonces varias sondas espaciales —incluida la japonesa Selene— han realizado fotografías de los lugares de aterrizaje en los que se distinguen no solo las banderas y los módulos lunares, sino incluso las pisadas, inalteradas en un lugar sin vida y sin atmósfera. La variante de la teoría afirma que en realidad estuvieron allí, donde encontraron una civilización extraterrestre, lo que les obligó a fingir en la Tierra para no dar a conocer a la población estos hechos. Visto lo que se logra con cualquier telescopio, no merece más comentarios. Una de las teorías más seguidas y, a la vez, más absurdas, es la conocida como chemtrails o estelas químicas. Afirma que esa nube blanca y larga que dejan los aviones en el cielo desde los años noventa en realidad son compuestos químicos destinados a perjudicar a la población de alguna manera que no queda clara. Algunos dicen que tiene propósitos de control de la natalidad y otros que sirve para modificar el clima, entre varias posibilidades. No está claro quién lo lleva a cabo, pero el fenómeno es intenso y global. En realidad, los aviones dejan esas características estelas de condensación detrás de sí cuando vuelan a partir de los ocho mil metros. Los motores de los aviones queman hidrocarburos que dejan dos residuos principales, dióxido de carbono y vapor de agua. Cuando ese segundo elemento es proyectado en ambientes muy fríos, por debajo de los treinta y seis grados y medio bajo cero, se cristaliza, formando una «nube instantánea». Hay grabaciones de la Segunda Guerra Mundial en las que los bombarderos que iban camino de Alemania ya dejaban esas estelas; y hay más: habían sido ya descritas tan pronto como en 1918. Defienden los conspiranoicos que lo que diferencia a las inocuas de las dañinas es que las segundas duran más. El Atlas de Nubes de la Organización Meteorológica Mundial del año 1975 ya indicaba que pueden permanecer largo tiempo en determinadas condiciones atmosféricas, hasta ser indistinguibles de los cirros. Tampoco los análisis en el suelo han detectado variaciones significativas en su composición, aunque algunos creyentes no sepan interpretar los datos, dada su escasa formación científica. Y, por supuesto, una vez más, los conspiranoicos dejan a un lado la necesidad de que decenas de miles de personas se pongan de acuerdo para hacer algo y ni una sola en todo el planeta se vaya de la lengua. En España la teoría de la conspiración por excelencia tiene que ver con un hecho muy triste y lamentable, los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, cuando unos islamistas colocaron mochilas rellenas de explosivos en varios trenes y causaron casi doscientos muertos y dos mil heridos. Había elecciones generales cuatro días después y el gobierno, presidido por Aznar, en un principio defendió la tesis de que había sido la banda terrorista ETA, aunque poco después la vía yihadista cobró www.lectulandia.com - Página 191

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