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8 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

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elaciones entre productores y mayoristas. Solo en 2012, Alibaba movió ciento setenta mil millones de dólares. Ya hemos visto en capítulos anteriores cómo es utilizada Internet para proporcionar otro tipo de servicios, como la generación, tanto legal como ilegal, de bienes en los juegos online. A cambio, buena parte de la publicidad no deseada que inunda los correos electrónicos proviene de allí; en 2004 se calculó que hasta el setenta y uno por ciento del total, si bien desde entonces se ha redistribuido. El control de la Red lo llevan a cabo mediante una gigantesca trama de cortafuegos, cuyo principal elemento recibe el nombre oficial de Proyecto Escudo Dorado, que empezó a construirse en 1998 y a funcionar en 2003. Completó su cobertura tres años más tarde. Es una paradoja que la mayor parte de los equipos informáticos y electrónicos necesarios hayan sido proporcionados por empresas de Estados Unidos, que afirma ser el defensor de la libertad individual. El principal objetivo es bloquear páginas web que vayan contra los principios de la Revolución. Para ello usan varios métodos, entre ellos el filtrado de IP, que hace que todas las peticiones de los ordenadores chinos pasen a través de los proxies del Proyecto, que comprueban si aquella en la que se ubica determinada página web —recordemos el capítulo uno— está en la lista prohibida y, en ese caso, rechazan todas las peticiones que se realizan desde China a esa dirección concreta. Otras formas de evitar que lleguen los contenidos es el filtrado de paquetes TCP/IP. En esta modalidad, los sistemas los analizan de uno en uno, buscando palabras significantes de subversión y, si las hallan, lo destruyen y terminan con la conexión de quien las ha emitido. Los bloqueos van cambiando con el tiempo. Lugares donde domina la opinión, como muchos sitios de blogs personales entre los que destacan Wordpress o Blogger, son prohibidos de forma intermitente. Servicios de correo electrónico internacional como Gmail también sufren cortes. Incluso si se realiza en China una búsqueda desde Google de sucesos o lugares significativos, sus resultados difieren de lo que se encuentra en Europa o Estados Unidos. La búsqueda de la palabra Tienanmen, la plaza de Pekín donde hubo una protesta popular de estudiantes en 1989, reprimida con dureza por el Ejército, que causó cientos de muertos y miles de heridos, lleva aquí a la icónica fotografía de un hombre, desarmado, bloqueando con valentía una columna de carros de combate. En el país asiático, por el contrario, solo conduce a imágenes de la plaza vacía o durante celebraciones populares. Para evitar estos cortes intermitentes con las webs internacionales, gran parte de la actividad se lleva a cabo dentro del país. En vez de Google, usan Baidu. En lugar de YouTube, Yogoo. En esos sitios, además, la información es controlada con mayor facilidad por el Estado, que puede eliminar o modificar contenidos a voluntad. Muchos ciudadanos piensan que espían de forma directa sus comunicaciones — esto es, que todos los correos o mensajes de chat son supervisados uno a uno, algo imposible de llevar a la práctica—, lo que hace que se impongan una autocensura muy beneficiosa para el gobierno, que refuerza esa sensación con propaganda y www.lectulandia.com - Página 198

medidas legales. En el país, los proveedores de servicios pueden ser acusados de lo que hagan quienes los utilizan. Eso quiere decir que si en una web local que proporciona alojamiento gratuito se aloja un comentario crítico al gobierno, la empresa es tan responsable como quien lo ha colgado allí. China no duda en encarcelar a opositores que utilicen la Red. Algunos incluso no son muy conscientes de estar siendo subversivos. El 12 de mayo de 2008 hubo un terremoto en la provincia de Sichuan que causó casi setenta mil muertos. Lui Shaokun era maestro en una escuela de la zona e hizo fotografías a los colegios, que, debido a una construcción defectuosa, habían colapsado con facilidad, atrapando a multitud de niños. Luego las subió a Internet para denunciar lo que él entendía que era una trama corrupta que debía ser investigada. No culpaba al gobierno ni a las instituciones, sino que les suplicaba ayuda. Fue detenido el 25 de junio, acusado de «esparcir rumores y dañar el orden público» y recibió una sentencia administrativa — contra la que no cabe apelación ni recurso— de «un año de reeducación a través de trabajos forzados». No fue el único que cumplió cárcel por el mismo hecho. Huang Qi, un conocido activista por los derechos humanos de la misma zona, fue a prisión por «posesión ilegal de secretos de Estado» tras publicar artículos en los que se explicaban los fallos estructurales de los centros docentes. Estos dos ejemplos son una gota en el océano de la represión en aquel país. La situación es parecida en otros lugares. En el mundo islámico en especial, la censura de Internet y el control de los disidentes son extensos. En Irán, otro de los países nombrado «enemigo de Internet», la mitad de los quinientos sitios más visitados en el mundo están vetados, incluyendo Facebook, Twitter, YouTube o Google Plus. Es decir, todos aquellos susceptibles de alojar opiniones y que, por tanto, pudieran ser perjudiciales para el régimen. No son los únicos. Según la página ViewDNS.info, que monitoriza la actividad de Internet, hasta el noventa y siete por ciento de las páginas para adultos son inaccesibles, como casi el veinte por ciento de las de negocios y las infantiles, un tercio de las informativas y un cuarto de las dedicadas a juegos o a ordenadores. También hay una tradición represora y encarceladora de los blogueros rebeldes o hasta de los técnicos instaladores. Todo eso en un país con más de cuarenta y seis millones de internautas, casi siete de cada diez habitantes. Las comunicaciones se innovan a mayor velocidad que las formas de combatirlas. Una vez que se tiene la posibilidad técnica de acceder, casi siempre hay opciones de burlar el bloqueo. Por eso, el método coreano es el único seguro, al impedir su uso por los ciudadanos, salvo excepciones muy restringidas. En Cuba ya hemos visto cómo están acostumbrados a encontrar alternativas. Si una forma de comunicación no funciona, se busca otra. Ese pensamiento lateral es el que sirve, a mayor escala, para superar la censura. Si las formas de conexión habituales no funcionan o están supervisadas, habrá que encontrar unas que no lo estén. Una de las más sencillas, muy popular en China y válida en casi todos los demás países, es el uso de redes www.lectulandia.com - Página 199

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