Views
1 month ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

obtener los datos de la

obtener los datos de la deep web, el anonimato total es una quimera cuando hay policías motivados tras cada delito. ADULTOS QUE EXPLOTAN A NIÑOS Con el grooming y el sexting, hasta ahora no habremos visto más allá del diez por ciento del total de pornografía infantil que se mueve en Internet. El resto está formado por los abusos de un adulto sobre un niño de corta edad, grabados por aquel, y por la explotación «comercial» de la infancia. Veamos esta última. La tradición atribuye el origen de la pornografía infantil al diácono británico Charles Dodgson, conocido por el pseudónimo de Lewis Carroll, con el que publicó dos libros que forman parte de la historia de la literatura universal, Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, sin duda marcados por la amistad que el religioso tenía con la niña Alice Liddell, cuyo crecimiento se ve reflejado en la tristeza que emana la segunda obra en comparación con la anterior. La mayoría de fotografías que realizó Dodgson, entre 1856 y 1880, de las que solo una tercera parte ha llegado a nuestros días, muestra a niñas pequeñas desnudas o semidesnudas. En realidad, ese tipo de fotos ya existían en la era victoriana, al igual que la prostitución infantil, a unas escalas que hoy serían impensables y cuyo reproche social era casi inexistente. El inmortal autor fue tan solo el primero al que se le pudo poner nombre y de ahí tan oscuro patronazgo. Tenemos que dar un buen salto hacia delante en el tiempo para encontrarnos con la empresa danesa Color Climax Corporation, con sede en Copenhague. Durante diez años, desde 1969, produjo películas comerciales en las que se abusaba de niñas entre los siete y los once años, en ocasiones incluso más jóvenes. Los cortos duraban diez minutos y el título de la serie era, como no podía ser de otra manera, Lolitas. Se conservan al menos treinta y seis diferentes con títulos como Pre-Teen Sex (Sexo preadolescente) o Sucking daddy (Chupándosela a papá). Aprovecharon un vacío legal en Dinamarca —aquello que no está prohibido está permitido— para realizar su actividad hasta que la legislación les impelió a cambiar el objetivo de su pornografía, que llegó a ser de las más reputadas por su calidad, con revistas, ya con modelos adultos, como Color Climax o Rodox. La llegada de Internet supuso una mayor facilidad para llegar al consumidor final, al pedófilo, que propició la aparición de empresas como Ukranian Angels Studio, conocida por el público como «LS Studio», activa entre 2001 y 2004, que llegó a explotar a más de mil quinientas niñas entre los ocho y los dieciséis años y a ingresar cientos de miles de euros en los tres años que duró su actividad. Esta empresa no mostraba abusos sexuales en sus fotos, sino tan solo desnudos, de ahí su sobrenombre «LS» por Lolitas Softcore. El siglo XXI no es 1970 y la pornografía de menores está castigada en casi todas partes, por lo que la policía ucraniana reventó sus actividades www.lectulandia.com - Página 38

y detuvo a sus responsables. Había miles de suscriptores a sus productos de todos los rincones del mundo. Este delito no es patrimonio exclusivo del Este de Europa. La última operación se gestó en Canadá cuando la empresa Azov Films fue desmantelada por la Policía de Toronto en 2011. Su principal cabecilla, Brian Way, ha sido condenado por quince cargos en la Corte Superior de Justicia de Ontario. El resto de sus secuaces ya habían reconocido ser culpables de los hechos imputados para evitar el juicio público. Vendían, bajo el aspecto de la legalidad, vídeos de niños y adolescentes jugando y luchando desnudos, tratando así de bordear el límite del delito. Algunos de los vídeos podían ser categorizados como «inocente» nudismo, pero la mayoría de ellos, por el tratamiento que se daba a las imágenes y la fijación con los genitales de los pequeños entraba dentro del tipo penal y así lo entendieron no solo Canadá, sino Estados Unidos, Hong Kong, Sudáfrica, España, Alemania y Suecia, entre otros. Azov Films y sus filiales trabajaban bajo una falsa apariencia de legalidad, registrados como empresa y pagando impuestos por sus actividades. Además, tenían una serie de mensajes en su web que afirmaban que no se incumplía ninguna norma en sus productos, lo que atrajo a muchos pedófilos que se consideraban a salvo. Después de que la Policía de Toronto cerrara la empresa y detuviese a los responsables, llegó el momento de buscar a los compradores, clientes que habían ido acudiendo de todo el mundo durante los cinco años de actividad que tuvo la mercantil. La persona que está dispuesta a pagar, más aún todavía con su propia tarjeta de crédito, por acceder a ese tipo de imágenes, está un paso más allá que el simple consumidor. Ha disminuido lo suficiente sus inhibiciones, como explicábamos antes, para ser un peligro social. Y así fue. Durante el transcurso de esa segunda fase de la operación se rescató a trescientos ochenta y seis niños que estaban siendo explotados por los clientes «para su propio disfrute», sin relación alguna con los «protagonistas» de las películas de Azov Films. En España la Policía Nacional detuvo a cuarenta individuos, de los que cuatro, además, abusaban de niños, en algunos casos incluso por la fuerza. Se identificaron veinte víctimas entre los diez y los catorce años. De esta forma llegamos a la verdadera naturaleza de este delito, a la inmensa mayoría de la producción que se incrementa a diario con cientos de nuevos pequeños sometidos a abusos, el ánimo lúbrico. Hacer fortuna no es el propósito de la mayoría de productores de pornografía infantil. Se consume con su simple visionado y, cuando una escena se ha visto las suficientes veces, ya no provoca las mismas sensaciones; el adicto necesita buscar material nuevo. Los archivos de abusos a menores se esparcen en tres círculos concéntricos. El más exterior es el primer sitio al que acude quien no tiene contactos, es decir, a Google o a otros buscadores de Internet y a las redes P2P, como eMule o Ares. Las estimaciones de Interpol afirman que el ochenta por ciento de todo el tráfico de abusos a menores se produce en esos lugares. No presentan una especial dificultad www.lectulandia.com - Página 39

la red oscura