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5 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

LA BANALIZACIÓN DEL

LA BANALIZACIÓN DEL SUFRIMIENTO La muerte es algo presente en nuestro día a día. Como dice el viejo adagio «ninguno nos vamos a quedar aquí para contarlo». Es uno de los misterios metafísicos que ha preocupado a la humanidad desde sus albores. Los ritos funerarios y los enterramientos son habituales desde incluso antes de la llegada del actual Homo sapiens. Lo que hay después de la muerte ha sido una de las principales preocupaciones de la religión y aun del hombre moderno. El propio trance fascina y aterra en la misma proporción. En cualquier caso, es difícil ver morir a una persona, mucho más en condiciones violentas. Hoy vivimos en un mundo rodeado de cámaras. Casi cada persona lleva un potente grabador de imágenes en el bolsillo, hay sistemas de vigilancia en las calles y también en los interiores, los medios de comunicación están cercanos a la noticia. En resumen, es fácil captar un accidente mortal o un acto de guerra que luego van a ser retransmitidos hasta la saciedad por los noticieros más sensacionalistas. Según las teorías más importantes, uno de los rasgos característicos de la psicopatía es la ausencia de empatía. Es decir, el psicópata es incapaz de considerar a la otra parte como su igual, como alguien real y, por tanto, su sufrimiento no le afecta. A una persona que no tiene esa condición, la tortura o la muerte de otro, incluso de animales, le causa malestar y congoja, por una circunstancia denominada proyección, esto es, el hecho de sentirnos reflejados en la parte doliente. No obstante, la desensibilización se puede aprender, la sensibilidad se puede anestesiar, a base de exponerse a esas situaciones. Por eso, los miembros de los servicios de emergencia —policía, bomberos, médicos, personal de ambulancias— suelen conseguir alta puntuación en el test de Robert Hare, una serie de pruebas desarrolladas por ese psiquiatra norteamericano para detectar la insensibilización. Por tanto, el bombardeo diario de muertes horribles puede hacer que el ciudadano medio se impresione menos por ello. En el mundo de la telecomunicación y la inmediatez proliferan las páginas web dedicadas a sectores muy específicos de la población. Igual que el porno se ha especializado en cada parafilia conocida, lo mismo ha ocurrido con otros sectores del ocio… entre ellos, el de la muerte. La muerte de otros, se entiende. Las páginas dedicadas a mostrar el lado más crudo del día a día surgieron en cantidad en la primera mitad del nuevo milenio, hasta el punto de recibir un nombre para el género, shock site (sitio ofensivo, en inglés). Algunas, como Rotten.com, siguen en activo hasta hoy. Otras, como la Ogrish.com original, fueron vendidas a terceros. La primera de las mencionadas, cuya traducción es «podrido», fue la pionera. Fundada en 1996, su estructura ha cambiado muy poco con los años, hasta el punto de que hoy parece una reliquia de tiempos pasados. En la parte superior presenta el dibujo de un esqueleto animado saliendo del sudario junto al título de la web y la frase, en inglés, «Cuando el infierno esté lleno, los muertos caminarán sobre la www.lectulandia.com - Página 70

Tierra». Debajo, en rojo, se puede leer, siempre en el mismo idioma, «Maldad pura desde 1996» y en una tipografía más pequeña, «Ruborícese, por favor». Después, una serie de hipervínculos colocados sucesivamente, cada uno de los cuales da acceso a fotografías de algún resto humano. En la actualidad y desde hace cuatro años, el primer enlace lleva a una mano amputada y el segundo a un vagabundo, vivo, cuya pierna izquierda está consumida por una infestación de gusanos. Apenas hay información al respecto. No se explican los motivos ni las soluciones. Como mucho, algún comentario, como el del último caso descrito, que, bajo el título «Agusanado», dice: «¿Qué puede llevar a un hombre a tener esta condición?». El único objetivo de la web es causar impresión y hasta náusea. Desde el año 2012 el sitio apenas tiene movimiento, pero continúa online. Sus imágenes son utilizadas una y otra vez por particulares que desean causar ese mismo efecto en las redes sociales. La diferencia es que quien entra a Rotten ya sabe lo que le espera, mientras que en Twitter se sorprende al incauto, que reacciona con desagrado y, a menudo, con denuncias que no pueden llegar a ningún sitio, porque el delito no existe. Al año siguiente, en 1997, el holandés Dan Klinker creó una segunda página, Ogrish.com, alojada en los Estados Unidos, que se puede traducir como «Relativo a los ogros». Presentaba una estética más elaborada, con un fondo negro y el título enmarcado por unas manos ensangrentadas. En su última etapa cambió a un diseño más amable, en blanco y con menos gráficos, por lo que tardaba menos tiempo en cargar en un ordenador doméstico. El principal color de la web era el rojo oscuro y, como novedad respecto a la anterior, alojaba vídeos además de fotografías. Proporcionaba más información que su antecesora, a menudo unas pocas líneas, en ocasiones reportajes enteros. Llegó a tener a cinco empleados a tiempo completo, además de una cantidad indeterminada de reporteros por cuenta propia que vendían lo que encontraban, desde accidentes hasta asesinatos. Por ello siempre se ha sospechado que gran parte de estos periodistas voluntarios eran miembros de los servicios de emergencia. La web se mantenía con publicidad y con los ingresos que proporcionaba la parte privada de la misma, a la que solo se podía acceder tras pagar por registrarse en ella. Los trabajadores, tanto los fijos como los freelance, no se conocían entre sí y residían en diferentes lugares del mundo. Ni siquiera podían ponerle rostro al fundador, esquivo no solo para la prensa y las autoridades, sino hasta para sus propios compañeros. Empezó mostrando tragedias locales, pero con la guerra de Iraq, a partir del 2001 amplió su catálogo a las decapitaciones islamistas y otras barbaridades. Para ello llegaron a desarrollar unas arañas, parecidas a las que vimos en el capítulo uno, para rastrear páginas yihadistas en busca de otros contenidos similares. Según sus propias estadísticas, hasta un treinta por ciento de sus visitantes eran mujeres y casi la totalidad la utilizaban como fuente de información alternativa, no como aspersor de morbo. Sin embargo, mezcladas con las imágenes crudas había anuncios de sitios pornográficos, incluso enlaces directos a escenas equis. Eso es un indicio de que su www.lectulandia.com - Página 71

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