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La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

Cada cámara tiene unos

Cada cámara tiene unos datos únicos, llamados EXIF que, aunque no son visibles para el usuario medio, pueden ser consultados con los programas adecuados, a los que recurrieron los agentes. Descubrieron que tanto las escenas del 11-M como esta habían sido retratadas con la misma máquina, una Ricoh Caplio G3. Respecto a las primeras, se supo que habían sido grabadas en dos entornos diferentes. El primero, entre las 12.58 y las 13.19, en la estación de El Pozo, y el segundo, entre las 16.28 y las 18.01 en la calle Téllez. El siguiente paso, una vez determinado el accidente, fue hablar con los servicios de emergencias de toda la Comunidad Autónoma para averiguar qué dotaciones habían estado en esa carretera y comparar la relación con el listado de aquellos presentes en Atocha. Solo una ambulancia, subcontratada por el Servicio Madrileño de Salud, había estado presente en los tres lugares y en las horas precisas. Cuando la BIT se lo comunicó al juez, este ordenó la inmediata detención de los responsables por un delito de revelación de secretos, al asimilarlos a funcionarios públicos con la obligación de guardarlos. Así, pues, el 28 de octubre, tan solo una semana después de iniciado, el caso había quedado esclarecido. Se detuvo a tres personas, entre los veintiocho y los treinta y dos años, que reconocieron su participación en los hechos. El primero era conductor de ambulancia y autor de las fotografías del accidente y parte de las del atentado. El segundo, personal de otro vehículo similar, había realizado el resto de las imágenes. El último compartía con los otros dos las imágenes realizadas. El tercero era víctima del conocido como «síndrome de emergencias», por el que siempre intentaban llegar los primeros a las escenas más escabrosas, no solo para hacer su trabajo, sino también para conseguir esas imágenes impactantes que luego utilizaban en la formación de los novatos que querían acceder al servicio. Querían prepararles ante los horrores que iban a ver. Sin embargo, su actitud ya había pasado de lo educativo a lo morboso. Cuando decidieron enviar a Ogrish sus tesoros, traspasaron la línea. Hoy, todos esos horrores son aún visibles en Internet con una sencilla búsqueda. Aunque la página en cuestión no pertenecía a la Internet profunda, debido a su falta de colaboración toda la investigación se llevó a cabo como si así fuese, agudizando el instinto policial y sin poder recurrir a las direcciones IP que facilitan la labor de ubicación del autor de los hechos. Esas páginas siguen existiendo. Algunas se especializan como Mundonarco y sus derivadas, que muestran las barbaridades que se están cometiendo hoy en día en México en la lucha entre bandas de crimen organizado. Son habituales los vídeos de interrogatorios y ejecuciones entre los Zetas, los Caballeros Templarios y el Cártel del Golfo. A menudo se realizan con cuchillos, hachas o machetes y las decapitaciones o desmembramientos son las imágenes favoritas. En el país azteca, quienes difunden esos vídeos se juegan la vida por el hecho de hacerlo, ya que ese tipo de «mensajes» está destinado al rival, no a que el gran público conozca la verdad www.lectulandia.com - Página 74

que hay detrás del oropel de los grandes capos. La exposición continua a la grabación de la muerte de personas, muy a menudo de manera lenta y cruel, tiene un importante efecto de insensibilización sobre el ser humano. Esto es incluso más peligroso para los niños, que están en una fase muy influenciable de su vida. Si desconectamos nuestra empatía, nuestra capacidad de ponernos en el lugar de los demás, del torturado o asesinado, estamos un paso más cerca, no solo de no ayudar al prójimo, sino de causarle nosotros el sufrimiento. EL MITO DE LAS PELÍCULAS SNUFF En 1996, el director español Alejandro Amenábar rodó Tesis, su ópera prima. Giraba alrededor de las conocidas como películas snuff, la misma inspiración que serviría tres años más tarde para la estadounidense Asesinato en ocho milímetros. El tema no era nuevo. En 1969 fue asesinada la actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski, junto a otras cuatro personas, a las que seguirían tres más en diferentes localizaciones de California. Todas estas muertes fueron cometidas por una secta conocida como la Familia Manson, cuyo líder era Charles Manson, conocido criminal y psicópata que se encuentra cumpliendo condena a perpetuidad por estos asesinatos. Dos años más tarde, Ed Sanders publicaría un libro sobre estos hechos y sus protagonistas, donde mencionaría por primera vez la palabra snuff, que se haría famosa en 1976 gracias al film homónimo que se pretendió vender en un principio como real, recurriendo al mismo truco de Holocausto caníbal o la más reciente El proyecto de la bruja de Blair. Así, pues, nos encontramos ante un fenómeno que ha calado en el acervo popular y que podemos definir como grabación en la que el protagonista es asesinado con el único propósito de obtener beneficio económico con la venta de la cinta. Como hemos visto, grabaciones de muertes existen y son hasta habituales en los informativos de la televisión. Uno de los más populares fue el fallecimiento de la pequeña de trece años Omayra Sánchez Garzón en Colombia, en 1985, cuando la erupción del volcán Nevado del Ruiz provocó el deshielo de una gran masa de agua que arrasó el cercano pueblo de Armero. Había quedado atrapada bajo los restos de su casa y lo único que asomaba fuera del fango era la cabeza. Solo había dos formas de liberarla, amputarle las piernas o utilizar una motobomba para desaguar las ruinas. Ambos medios estaban fuera del alcance de los rescatadores y durante tres días las televisiones del mundo entero retransmitieron su lenta agonía hasta que falleció de gangrena gaseosa el 16 de noviembre. En los años noventa se vendían bajo el título snuff VHS con contenidos similares, que incluían ese y otros casos, como fusilamientos, suicidios, ahorcamientos y electrocuciones, incluida la del anarquista Leon Czolgosz, asesino del presidente McKinley, el primer año del siglo pasado, realizada por el ínclito Thomas A. Edison, al igual que Electrocución de un elefante www.lectulandia.com - Página 75

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