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3 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

También había sido

También había sido denunciado por su antigua pareja, una chica malasia muy joven, a la que había vendido como prostituta antes de desaparecer. Su segunda tarea fue participar en el análisis de dos discos duros que portaba encima Ángel y que pertenecían a Scully. En ellos se encontraron pruebas de grabaciones horribles que incluían sexo y tortura con al menos otras seis niñas, desde uno hasta trece años. También se pudo concluir que Lovely y Carme Ann eran dos personas diferentes y que los vídeos se estaban vendiendo a través de la empresa No Limits Fun, de la que el buscado era el principal y tal vez único responsable. El grupo especial del NBI dedicado a este caso, dirigido por Angelito Magno, estaba rastreando, mientras tanto, domicilios de alquiler por todo el país, que, por la forma de pagar y los rasgos de sus autores, pudieran estar ocupados por aquel. En noviembre llegaron a un piso que coincidía con las características buscadas. En su interior había dos adolescentes, encadenadas a la pared por los tobillos. También habían sufrido los abusos del monstruo, que, no obstante, había logrado escapar. De nuevo. A lo largo de las siguientes semanas se consiguió rescatar a otras cuatro víctimas por todo Mindanao, lo que hacía un total de ocho niñas torturadas y violadas, que pasaron a manos del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo del Gobierno. Desde la fuga de las dos primas, Scully ya no podía operar con regularidad. Se veía forzado a estar todo el tiempo huyendo y eso le iba costando más errores a medida que el círculo se estrechaba. El 19 de febrero de 2015 se localizó a Lovely en el aeropuerto internacional Ninoy Aquino de Manila, a punto de coger un vuelo a Cagayán de Oro. Su verdadero nombre era Liezyl Margallo y no le costó nada de tiempo colaborar con las autoridades a cambio de una rebaja en su futura condena, algo que los agentes se vieron forzados a aceptar si querían evitar que se retrasase más la captura del psicópata. Por eso, al día siguiente se pudo montar un dispositivo en el número 2 de la calle Purok, en el distrito de Violeta de la ciudad de Malaybalay, a cien kilómetros al sudoeste de donde Daisy y Queenie cavaron sus propias tumbas. Los agentes esperaron con paciencia hasta que Peter Scully apareció, momento en el que se le echaron encima y pudo ser detenido sin darle ocasión a escapar ni a defenderse. No sería el último. El siguiente golpe al ánimo en esa trama cruel lo propició Lovely. El 25 del mismo mes les condujo a uno de los hogares en los que habían residido, en Villa Corito, en la ciudad de Surigao, con instrucciones precisas de levantar una sección concreta del suelo de la cocina. Debajo de las baldosas había una fina capa de cemento que cedió con relativa facilidad. Ahí estaban los restos mortales, apenas unos huesos, de una niña de doce años que la detenida conocía tan solo como Barbie. Según su declaración, la había estrangulado Scully porque las secuelas de las torturas que le habían causado eran demasiado evidentes. Tras hacerlo, hizo un agujero bajo el suelo de la vivienda en el que tuvo que encajarla a la fuerza, dado que era www.lectulandia.com - Página 84

demasiado pequeño, y lo cubrió de nuevo. El detenido reconoció la muerte aunque la justificó diciendo que «se le había ido la mano», sin más detalles. La siguiente revelación no sorprendió tanto a los policías: el monstruo no actuaba solo. Si bien el asesinato había sido obra exclusiva suya, un alemán había participado en los abusos, tanto físicos como sexuales. Gracias a las aportaciones de ambas mujeres y a los datos recuperados de los dispositivos tecnológicos, se pudo detener al resto de miembros de la red, el germano Christian Rouche —violador de Barbie— y los nativos Alexander Lao y Althea Chia. Según los investigadores, las torturas sistemáticas hasta el deceso de los menores parecían una conducta habitual de Scully, que luego vendía a sus clientes a través de NLF. Es posible que los vídeos se grabasen por encargo y que algunos de esos compradores exigiesen el homicidio, como parecía el final al que estaban destinadas las pequeñas Queenie y Daisy antes de su afortunada huida. El hecho cierto es que hasta el momento no han aparecido más restos humanos. El siguiente paso en que están trabajando ahora el NBI y la policía Australiana es localizar a los clientes, diseminados por todo el mundo, que serán detenidos en sus respectivos países por delitos que pueden ser tan graves como los de Scully si se les considera autores intelectuales de las aberraciones, dado que fueron hechas por su petición y para sus fines y ejecutadas bajo precio. De momento, el sádico y sus secuaces están en prisión preventiva a la espera de un juicio en el que se pide la cadena perpetua. La pena de muerte está en suspenso en Filipinas desde el año 2006, y por ese motivo se librará de la ejecución si es condenado. Este sórdido caso, uno de los peores que la policía ha tenido que trabajar, muestra la posibilidad de existencia de las películas snuff. Hay psicópatas dispuestos a matar por placer, grabarlo y distribuirlo. Los compradores, tras una aséptica pantalla de ordenador y con menos sensación de culpa y riesgo, son legión. Su principal problema está en encontrar víctimas propiciatorias, en especial, niños, a los que casi siempre hay alguien buscando. Por eso no es descartable que en el futuro ocurra algún otro caso, aunque será tan excepcional como el de Peter Scully y sus esbirros y, como este, será perseguido con igual celo y saña por todos los agentes del siempre vigilante Grupo de Expertos en Identificación de Víctimas de Interpol, incluido el Cuerpo Nacional de Policía de España. ESTAFADORES, ASESINOS Y SUS CLIENTES La Red no solo nos muestra la muerte, sino que también ofrece formas de buscar a quien la puede causar. Encontrar a personas dispuestas a matar a otros —o, al menos, a darles una paliza— a cambio de dinero es fácil en España, sin necesidad de ordenador. Por ejemplo, a principios de 2015, una vecina de Santa Comba (La Coruña), fue a un poblado chabolista de O Sixto y, preguntando, encontró a quien www.lectulandia.com - Página 85

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