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3 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

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matara a su marido por siete mil euros. Sin embargo, los matones se arrepintieron en el último momento y tan solo lo dejaron medio muerto de una paliza. Para rematar la chapuza, empezaron a chantajearla y esta los denunció, con lo que se descubrió todo el pastel. Unos años antes, un vecino de Cádiz ofreció dinero a dos marroquíes sin trabajo para una hazaña similar. Sin embargo, los contratados se fueron directos a la policía a contarlo y así se le pudo detener sin más perjuicios para nadie. No tener contactos es arriesgado. Aquellos que viven con el delito —crimen organizado, traficantes de drogas, etc. — ya saben dónde acudir. Tienen el cauce y la posibilidad de contactarlos. Algunos, incluso, son parte de la propia banda. Caso paradigmático es la banda de Los Miami en Madrid, que empezaron dando palizas de encargo y algún homicidio —fueron acusados de la muerte a tiros del portero de discoteca Francisco Javier Manzanares en Móstoles, en 2001— y después redondearon el negocio con el tráfico de estupefacientes y el control de la seguridad de los locales de ocio nocturno de la capital. El ciudadano medio, si no quiere arriesgarse en la calle, como en los casos que hemos visto más arriba, tiene a su disposición Internet, una poderosa herramienta. A principios de la segunda década del siglo XXI no era difícil encontrar anuncios en las zonas abiertas de Internet para encontrar sicarios en España. Solían poner anuncios en páginas gratuitas, incluso alojadas en España, como por ejemplo los de la empresa cántabra Hispavista o la almeriense Creatuforo. Aprovechaban la inmensa cantidad de tráfico de esos sitios para pasar desapercibidos ante los administradores. El 24 de enero de 2012 alguien que se hacía llamar AlexKudelka2012, bajo el título «Asesino a sueldo en España e Iberomérica», afirmaba lo siguiente: «Nosotros ofrecemos un servicio discreto, responsable y con total seriedad. A nosotros no nos importan ni sus motivos, ni quién es usted, esto es un trabajo que cuanto menos sepamos el uno del otro mejor que mejor, ¿no cree usted? Por ello si usted necesita una persona que arregle su situación con total seriedad y discreción solo tiene que ponerse en contacto con nosotros. Arreglamos escenarios con el objetivo de que siempre parezca un simple robo, cobramos deudas que para usted han sido imposibles de cobrar, etc.». Ofrecía un correo electrónico como forma de contacto. Publicó hasta siete anuncios similares, incluso comentaba mensajes de otros supuestos asesinos que no habían cumplido lo prometido para ofrecerse a terminarlo. Su forma de hablar parecía indudablemente española. Otros anunciantes que eran incluso más explícitos, ofrecían sus servicios en Colombia, Guatemala o Argentina, si bien algunos se prestaban a viajar a Europa a cambio de la adecuada contraprestación. Las tarifas de estos asesinos por encargo eran sorprendentes por su escasa cuantía. Solían oscilar entre los mil y los cinco mil euros, a cobrar un veinte por ciento por adelantado y el resto al acabar. En caso de tener que coger un avión, el billete, por supuesto, debía pagarse de antemano. Entre ellos no faltaba quien detallaba los métodos que utilizaría, desde el típico «que parezca un accidente» hasta el www.lectulandia.com - Página 86

cinematográfico «un pinchazo que no dejará rastro alguno». La Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía comenzó a perseguir todos esos delitos tan pronto tuvo conocimiento de ello. Para eso contactó con las empresas implicadas, que no dudaron en colaborar, puesto que a nadie le gusta que se aprovechen de sus recursos para cometer un delito, menos uno tan grave. De esta manera, en el transcurso de unos meses lograron erradicar la totalidad de anuncios de esas características, que tuvieron que buscar otros lugares en los que hacer publicidad, en especial la red TOR, donde ahora se repiten los mismos patrones con tal similitud que es probable que los autores sean los mismos ya detectados en España. Durante aquella investigación, algunos de los correos de los contactados ya no existían, bien porque los habían dado de baja de forma voluntaria o bien porque habían sido retirados como parte de alguna investigación en algún otro país. Los que contestaron, exigían un pago por adelantado a través de Western Union u otro sistema no rastreable. En cualquier caso, los agentes de la Policía Nacional remitieron los datos de todos los que estaban en el extranjero a través de Interpol y se centraron en los pocos nacionales, como AlexKudelka2012, con el que las sorpresas fueron pocas. Una vez identificado, resultó ser un conocido estafador con decenas de antecedentes. Incluso un juzgado había dictado una orden de detención contra él, que se encontraba vigente. Además, su modus operandi era diferente a los demás. Quiso quedar en persona, en Madrid, para recibir un pago inicial en efectivo de mil euros, momento en que los agentes detuvieron al esquivo fugitivo. En su declaración, explicó con tranquilidad que era uno más de sus «negocios». Se quedaba el dinero a sabiendas de que quienes lo contrataban no iban a denunciarle por la estafa —no es buena idea acudir a denunciar a quien no ha cumplido tu encargo de asesinar—. Incluso, en ocasiones, les chantajeaba para que siguieran pagando o sería él quien los denunciara. La experiencia policial indica que la inmensa mayoría de estos anuncios, tanto en la red TOR hoy como en los foros gratuitos de hace un par de años, son de estafadores como el detenido; se puede comprobar al leer los comentarios de los clientes insatisfechos, del estilo «se quedó con mi dinero y nunca cumplió el encargo». Lógico. Es muy extraño que nadie se arriesgue a más de veinte años de prisión por una paga tan exigua. Los delitos contra las personas están muy perseguidos y los que consiguen escapar sin dar cuenta de ellos ante la justicia son poquísimos. Para el caso de los estafadores, la impunidad es enorme, dado que el encaje legal es complicado. Si en realidad nunca han pretendido matar a nadie, solo se les puede acusar del fraude, que tiene una pena mucho más leve y, además, hace falta tener conocimiento de él en primer lugar. El engañado no va a acudir a la policía a contar que no han cumplido su encargo de asesinar a alguien porque se les puede acusar de proposición para cometer asesinato, dado que en su ánimo sí que está causar el mal a una persona concreta. Leer las «ofertas de trabajo» para sicarios da más miedo que los propios matones, porque sitúa a uno ante la dura realidad de que hay cientos de ciudadanos capaces de pagar para que maten a un semejante con todo www.lectulandia.com - Página 87

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