Views
8 months ago

La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

si no hay un número

si no hay un número suficiente de personas para crear una masa crítica de clientes potenciales. La primera década del siglo fue más ingenua, también entre los criminales. Entre 2004 y 2005, la Policía Nacional llevó a cabo en España la Operación Ruber50. Empezó al detectar a un pederasta muy activo que estaba, a toda costa, intentando quedar con un menor de edad para acostarse con él. Los familiares denunciaron los hechos, que concluyeron con su detención por la Brigada de Investigación Tecnológica. Por el estudio de la gran cantidad de datos incautados se descubrió una trama en que varios individuos abusaban de niños o les pagaban por acostarse con ellos. Además, se anunciaban en diversas páginas de Internet para vender cedés con pornografía infantil. No la que ellos producían, que guardaban con celo, sino lo que se descargaban de Internet y que luego remitían por correo a cambio de diferentes cantidades de dinero, que solían rondar los cincuenta euros. Los agentes encontraron recibos de los envíos de Correos a dieciséis personas repartidas por toda España, que fueron detenidas. A pesar de no utilizar sistemas para protegerse, su actividad había pasado desapercibida y solo el arresto de uno de ellos consiguió desvelarla. En 2010, en una operación en la que participó la Policía Nacional se detectó una serie de mensajes en una popular página de anuncios de la Red, en la que un individuo que se hacía llamar Pepecruz ofertaba titulaciones de estudios por encargo. Iban desde diplomas de la ESO o de Bachiller a grados universitarios, pasando por certificados de nivel de lengua catalana. Por ello solicitaba cifras que oscilaban entre los trescientos y los mil setecientos euros. Los pagos por los encargos debían hacerse a su cuenta bancaria, lo cual tampoco era muy sofisticado. Para dificultar en cierta medida la acción policial, cambiaba de correo electrónico cada poco tiempo y las anotaciones bancarias figuraban con conceptos falsos, como regalos de boda o entrega de mobiliario. Fue detenido en Mataró (Barcelona), donde se le intervino material para realizar las impresiones de los títulos con calidad suficiente y cuatro mil euros en efectivo. Se le pudieron demostrar unos beneficios de unos veintidós mil. La investigación continuó y se localizaron dieciséis compradores, que fueron imputados por delitos relacionados con la falsificación de documentos —tan culpable es quien la hace como quien encarga hacerla— y, más importante aún, tres detenidos que estaban, de hecho, usando la titulación comprada para trabajar, haciéndose pasar por quienes no eran. Entre ellos destacaba uno que había encontrado empleo en una importante entidad bancaria española gracias a un diploma de Dirección y Administración de Empresas cuya titulación no poseía. Basta con buscar en Internet un poquito para obtener lo que se desea, para suplir con dinero lo que no se ha sabido lograr con esfuerzo. Un campo en que los tramposos buscan ayuda ilegal con prontitud es el de los gimnasios. Personas que desean conseguir pronto volumen muscular tienen la tentación de recurrir a la farmacia. Anabolizantes, esteroides, hormona del crecimiento… hay un gran abanico de sustancias para ello, que se deben tomar en un www.lectulandia.com - Página 92

orden determinado. Estos inyectables y pastillas son legales. Se fabrican en diversos laboratorios de todo el mundo para tratar determinadas dolencias entre las que no se incluye, desde luego, lucir bíceps frente al espejo. Su uso, más aún en las altas dosis que requieren —entre diez y sesenta veces lo prescrito de manera legal— tiene graves efectos secundarios, como la impotencia crónica y accidentes vasculares. Para contrarrestarlos, toman otros fármacos. La secuencia determinada de consumo, que dura varias semanas, es lo que se conoce como ciclo en su argot y, del mismo modo, ciclado es quien obtiene de ello su desarrollo físico. Por ese motivo, este comercio, si bien legal, está muy restringido y es necesaria receta médica. Algunos consumidores consiguen falsificarlas o tienen algún galeno de su confianza al que recurrir. Son los menos. La mayoría de tramposos recurre a Internet. Es muy fácil encontrar foros y blogs en los que se indican las proporciones, los plazos y el principio activo a introducir en el organismo, con títulos tan obvios como «tu primer ciclo de esteroides». Ya solo queda bucear en las páginas de anuncios para saber cómo comprar; donde hay clientes, habrá proveedores. A menudo son también ciclados que buscan subvencionarse sus propias medicinas con lo que otros les paguen. Para ello, las adquieren en grandes cantidades en países que no tienen el estricto control que hay en España, y luego montan su propia red de distribución. Debido a su forma de adquisición, sin garantía alguna, en ocasiones el producto está adulterado o caducado y no es raro que solo contenga agua u otro excipiente inocuo. Los riesgos de su uso son muchos estando en buenas condiciones. Pueden ser incluso mortales, lo que no disuade a la mayoría de los dispuestos a jugar con su cuerpo. La Unidad de Investigación Tecnológica mantiene una supervisión continua, con la colaboración de los administradores de las principales páginas de anuncios en Internet, y gracias a ello, entre 2007 y 2012, detuvieron a veintidós traficantes e incautaron veintidós mil dosis y treinta y cinco mil euros en efectivo. Además, se cerraron ciento cincuenta enlaces de venta, solo en España. Por contra, en los siguientes tres años, los porcentajes bajaron hasta solo nueve detenidos, con cincuenta mil dosis y veinticuatro mil euros. Las páginas cerradas disminuyeron hasta ochenta y siete. Los números no mienten. Los delincuentes se van desplazando hacia la Internet oculta, en especial la red TOR, para evitar en la medida de lo posible la acción policial, dado que hoy ya hay una cantidad de usuarios suficiente para tener la masa crítica que antes citábamos. En fechas tan recientes como 2014 cayó una red que vendía droga a través de Internet, ignorantes del compromiso que los administradores de las webs españolas tenían con su erradicación. En foros públicos —como los de Ya.com—, blogs y redes sociales ponían anuncios tan explícitos como «vendo cocaína 95 de pureza» o «venta cocaína en Madrid entrega en mano», que afirmaban traer «de Bolivia y países aledaños». Para contactar con ellos siempre proporcionaban una dirección electrónica de Gmail —por tanto ubicada en la Internet abierta—. Un ciudadano encontró uno de esos tan poco discretos avisos y dio parte a la Policía Nacional a través del correo www.lectulandia.com - Página 93

la red oscura