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Desarrollo emocional. Clave para la primera infancia 5. Intervenciones posibles 1. Promoción de la salud: recomendaciones Todo niño debe contar con una persona o una comunidad de referencia (cuidador/es primario/s) que garantice su supervivencia física y emocional: • Que le procure alimento. • Que le brinde caricias, mimos, presencia, miradas, palabras, amor, tibieza para cargar con energía las experiencias y reproducir estas sensaciones placenteras en cualquier otra situación posterior del crecimiento. • Que sea un continente efectivo de las sensaciones del lactante. • Que transforme exitosamente el hambre en satisfacción, el dolor en placer, la soledad en compañía y el desamparo originario* en tranquilidad. Todas estas situaciones permiten que estos momentos iniciales perduren como recuerdos y ternura toda la vida, que el ser humano recreará todo el tiempo en su psiquismo. Durante el período que comprende los primeros 18 meses del niño, debe concurrir por lo menos una vez al mes al pediatra o al médico de familia para los controles de salud. Es importante incluir la valoración del desarrollo emocional en estas visitas, además de la atención pediátrica. Los agentes comunitarios, especialmente los médicos y los educadores, son los encargados de detectar lo más precozmente posible las alteraciones del desarrollo, de la comunicación y del vínculo temprano 16 . ¿Cómo promover un desarrollo emocional favorable? 1. Acerca del niño pequeño A continuación, expondremos las propuestas a los responsables de la crianza del niño pequeño para una buena interacción vincular. De 0 a 6 meses • Atender y responder a las necesidades y los deseos del bebé para su alimentación, sueño e higiene: “Un niño crece con amor y proteínas”. • Organizar rutinas para las actividades del bebé: la comida, el juego, el sueño. • Responder a sus vocalizaciones y a sus movimientos. • Mostrar disponibilidad para consolar o tranquilizar al niño. • Comunicar afecto y ternura al bebé a través de palabras, besos, caricias, miradas. 16 Vigilancia y promoción del desarrollo integral del niño. Cartillas de promoción. Laboratorio de seguimiento del neurodesarrollo. Instituto Nacional de Pediatría de México, en www.vigilanciaypromocion.es.tl/Cartillas-de-Promoci%F3n.htm. 53

De 7 a 12 meses • Jugar a cubrirse la cara con un trapo para que el bebé la destape y luego que se tape él (construcción de la diferencia entre la presencia y la ausencia, entre el yo y el mundo externo). • Ubicarse con el bebé frente al espejo para que se reconozca. • Ofrecerle juguetes u objetos de diferentes formas, texturas y colores para que experimente la diferencia entre ellos. • Hablar con el bebé. • Poner palabras a lo que le pasa al niño tanto en situaciones positivas (“estás contento”) como en situaciones desfavorables (“estás inquieto”, “estás triste”, “tenés sueño y te pusiste fastidioso”). • Permitirle tocar la mamadera, la cuchara y los alimentos. • Cantar canciones moviendo las diferentes partes del cuerpo (marionetas con las manos, etc.). • Organizar rutinas regulares para la comida, el baño y el sueño, de acuerdo con las necesidades y los deseos del niño. • Dejarlo en el piso para que se mueva en libertad, cuidando de que no exista ningún peligro para él (objetos pequeños que pueda llevarse a la boca, objetos puntiagudos que puedan lastimarlo). De 13 a 24 meses • Organizar tiempos para leer o mirar libros con el niño. Cuando es muy pequeño, se puede imitar sonidos y voces diferentes para ganar su atención. • Jugar a formar torres con cubos, cajitas o vasitos de plástico como los de yogur. Permitirle que las derribe para armarlas otra vez (ejercitación del dominio muscular con el que se construye el conocimiento del mundo; es un cierto grado de agresividad necesaria y esperable en el desarrollo). • Usar un lenguaje claro y sencillo para explicarle las cosas. • Compartir actividades con el niño comentando las cosas que realiza o puede hacer. De 25 a 36 meses 54 • Promover todas las actitudes que tiendan a la independencia y la autonomía: estimular el contacto social, comenzar el control de esfínteres, promover cierta autonomía en la higiene personal: alentar al niño a intentar lavarse o vestirse solo, a ir a dormir solo. • Incitar al niño a cumplir consignas sencillas, a controlar sus impulsos, a esperar su turno, a aceptar consignas de orden. • Estimular la adquisición de la lengua materna, en palabras o frases cortas, utilizando el “yo” y otro uso adecuado de pronombres (mío, tuyo, etc.). Ampliar el relato sobre los sucesos de su vida. Ayudarlo a reconocer los lugares familiares por su nombre. • Ayudarlo a adquirir categorías que lo organicen en tiempo y espacio: adentro-afuera, lejoscerca, noche-día, mucho-poco, más-menos. • Estimular las habilidades gráficas: tomar el lápiz con destreza, copiar círculos, comenzar a representar gráficamente la figura humana. • Estimular la captación de imágenes visuales: mirar cuentos ilustrados, ver y comentar imágenes en movimiento, observar con él espacios geográficos de pertenencia y comentar acerca de lo que se ve en el paisaje.