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DEP MEX Q1 2018

A pesar de que las

A pesar de que las fábricas y las bodegas se están transformando en MODERNOS DEPARTAMENTOS Y CLUBES DEL TAMAÑO DE UN HANGAR todavía se respira un aire de otros tiempos por el arbolado mercadillo de Porta Portese, en el Trastevere, un barrio repleto de vinotecas y galerías de arte. Hace unos años, el comerciante de arte neoyorquino Gavin Brown inauguró aquí una galería en una antigua iglesia del siglo VIII porque, según me explicó, quería «volver a abrir sus puertas a un nuevo tipo de congregación». Dos barrios obreros que también se están poniendo de moda son Testaccio y Ostiense. El primero gira alrededor del MACRO Testaccio, un enorme museo de arte contemporáneo emplazado en un matadero del siglo XIX; el día que lo visité acogía una exposición de jóvenes fotógrafos internacionales. También me encontré por casualidad con un amigo estilista de Londres, que confirmó mi sospecha de que este sería el próximo barrio de moda. En el cercano Ostiense, los grafitis, la dispersión posindustrial y los residentes con pretensiones artísticas recuerdan a Berlín o a East London. Pero, a pesar de que las fábricas y las bodegas se están transformando en modernos departamentos y clubes del tamaño de un hangar –como el Ex Magazzini, atestado siempre de jóvenes romanos–, todavía se respira un aire de otros tiempos. Delfina Delettrez, joyera y cuarta generación de Fendi, se mudó aquí hace una década. Fue ella quien me habló de uno de sus locales favoritos: el Centrale Montemartini, una antigua central termoeléctrica que alberga una colección de delicados mosaicos de la antigua Roma, exquisitas joyas de oro y sarcófagos de más de 2,000 años de antigüedad. En este caso, sin embargo, no se aplica la norma por excelencia de la gentrificación, que sostiene que todas las innovaciones tienen lugar en la periferia de las ciudades. Gran parte de las novedades en la capital italiana suceden en pleno centro. El equivalente al Vaticano en versión tienda es Rinascente, la nueva tienda departamental inaugurada en octubre. Situada en Via del Tritone, a pocos minutos de la escalinata de la Plaza de España, esta enorme maravilla de US$240 millones conserva en su sótano los restos de un acueducto del siglo I antes de Cristo que todavía abastece de agua a diversas fuentes; dispone de un food hall, así como bares y restaurantes en la azotea desde donde se puede contemplar la Basílica de San Pedro. Otra novedad es Chez Dédé, un gabinete de curiosidades propiedad de Daria Reina y Andrea Ferolla, dos consultores de comunicación que han trabajado para firmas de lujo como Brioni y Mercedes. En un espacio amplio para los estándares romanos, la pareja vende moda italiana independiente, como vestidos y faldas con estampados vintage de La DoubleJ Editions, abrigos de mujer de la pequeña firma napolitana Giuliva Heritage Collection, libros de arte de Assouline y vajilla de Astier de Villatte. También están a la venta las sofisticadas ilustraciones del propio Ferolla. Este establecimiento es uno de los predilectos de muchos diseñadores italianos, entre ellos Alessandro Michele. «Apostamos por la artesanía y la gente capaz de hacer algo mágico con su trabajo –explica Reina que, junto a su pareja, lanzará este año una colección de mujer para Chez Dédé–. Algo está pasando en Roma, aunque muy lentamente». Pero esto no tiene por qué ser negativo. De hecho, lo que más me gustó de salir de compras en Roma fue precisamente la oportunidad de explorar las tiendecitas del viejo mundo. Muchas de ellas están especializadas en un solo artículo manufacturado habitualmente por un maestro artesano en un taller que hace también las veces de tienda. Encontré unas cajas talladas a mano y varias libretas encuadernadas con un maravilloso papel jaspeado en Aldo Fefè, un pequeño establecimiento en Via della Stelletta dirigido por un especialista del papel, su esposa y su hija; todos me ayudaron amablemente a hacer mi elección. Para la ilustradora sueca Liselotte Watkins, que se trasladó de Milán a Roma hace dos años, «la ausencia de tiendas dedicadas al lifestyle es extremadamente reconfortante». Sus trabajos de inspiración cubista aparecieron en las colecciones de otoño 2017 de Prada, y ha realizado todo tipo de colaboraciones desde H&M y Marimekko hasta la revista italiana Vogue. Via del Pellegrino es una de sus calles preferidas para deambular. Allí está la boutique de muebles antiguos Martin Alain Georges, donde se pueden adquirir, por ejemplo, un par de maravillosos apliques para pared de Fontana Arte. «Lo realmente inspirador es la tranquilidad y la belleza de esta ciudad –asegura Watkins–. He vivido en Milán y en París, y ambas ciudades me encantan, pero Roma ha resultado ser un lugar en el que es increíblemente fácil trabajar y crear». Cerca de allí, en Via del Governo Vecchio, se encuentra la diminuta boutique de Delfina Delettrez, que la propia joyera describe como un «pequeño laboratorio de alquimia». La antigua botica aún conserva las gavetas del siglo XIX en cuyo interior ahora guarda sus talismánicas joyas: grandes sortijas decoradas con perlas y surrealistas aretes con forma de ojos o labios rojos esmaltados. Algunas cuadras más al norte se esconde el taller de ropa Blazé Milano. Una de las dueñas, Maria Sole Torlonia, se asoma por el ventanal del showroom situado en un patio emparrado. Al igual que Delettrez, Torlonia es una romana que ha vuelto a casa después de haber iniciado en otro lugar su carrera en el mundo de la moda. En 2013, cuando trabajaba en Milán como estilista, fundó su marca con dos compañeras de Elle Italia, Delfina Pinardi y Corrada Rodriguez D’Acri. Alcanzaron el éxito internacional, sin embargo, Torlonia quería tener en su ciudad natal un taller para confeccionar prendas a la medida. «No es un lugar fácil para hacer negocios –asegura–, pero cuando los romanos se enamoran de algo, vuelven una y otra vez». Los lugares preferidos de Torlonia para ir de compras en la Ciudad Eterna están dirigidos por artesanos independientes. Readaptar 54 DEPARTURES-INTERNATIONAL.COM PARA RESERVACIONES CONTACTE AL SERVICIO DE LA TARJETA PLATINUM

El popular Bar del Fico; derecha: la tienda conceptual Chez Dédé cualquiera de las antiguas formas de vida de la ciudad al estilo moderno se convierte aquí en una especie de pasatiempo. ¿Qué otro motivo podría llevar a los elegantes romanos a recomendar prendas monásticas confeccionadas en sastrerías de ropa eclesiástica situadas a pocos pasos del Panteón? Ya me habían informado de que cualquiera podía entrar en los tradicionales establecimientos de los proveedores de hábitos Mario Bianchetti, De Ritis o Ditta Annibale Gammarelli y encargar sus propias prendas. «Puede parecer un sacrilegio, pero Roma es sagrada y profana por igual –explica Delettrez–. Los tejidos son divinos y presentan una calidad excepcional». Al final solo me compré una bufanda de lana gris, amplia y muy suave, de las que suelen utilizar las monjas; aun así, el recuerdo de la transacción permanecerá conmigo más tiempo que cualquier artículo de diseño que haya comprado nunca. Una fría tarde me acerqué a Bar del Fico, un legendario establecimiento situado en el centro histórico que cuenta con el favor de los locales, tal y como lo atestiguaba la aglomeración de scooters aparcadas a la puerta. Aunque el trato sea rudo, su ambiente bohemio atrae a multitud de jóvenes hasta su barra de cinc. Me senté con la intención de quedarme tan solo un momento, pero se me fue una hora entera. Lo que realmente cautiva a la gente es la sensación de libertad y tranquilidad combinada con la ubicación de Roma en pleno corazón de la civilización occidental. «Este es un entorno prolífico para el arte y la creatividad y, al mismo tiempo, un lugar apartado y una gran ciudad», explica el galerista irlandés Lorcan O´Neill, que hace cuatro años abrió su galería de arte contemporáneo en un edificio del siglo XVII en pleno centro. «Creo que los artistas aprecian los atractivos de Roma, aunque también el espacio, tanto mental como físico, que les permite desarrollar su trabajo», afirma. Afortunadamente esa sensación está al alcance de cualquiera que venga aquí, ya sea artista o no, como también lo está la oportunidad de experimentar el estilo y el ritmo de la vida romana, con esa mezcla de pasado y presente en todo su esplendor. ♦ Lugares de moda en Roma VIDA CULTURAL La galería Lorcan O’Neill (lorcanoneill.com) representa a artistas como Francesco Clemente y Tracey Emin. Al otro lado del río, una iglesia del siglo VIII alberga Gavin Brown’s Enterprise (gavin brown.biz), una galería contemporánea del comerciante de arte neoyorquino. El museo de arte moderno MACRO Testaccio (museo macro. it) está situado en un matadero del siglo XIX. Centrale Montemartini (centralemontemartini.org) exhibe arte clásico griego y romano en una antigua central termoeléctrica. ALOJAMIENTOS Además de los establecimientos de lujo ya conocidos, como el Hassler ( hotelhasslerroma.com), el Hotel de Russie ( roccofortehotels.com) y el St. Regis ( stregisrome. com), también hay elegantes propiedades boutique como el Hotel De’ Ricci (hoteldericci.com) y el Hotel Palazzo Dama (palazzodama.com). TIENDAS Cerca de Via del Pellegrino, encontrará la diminuta boutique de la joyera Delfina Delettrez (delfinadelettrez.com), descendiente de la familia Fendi. Blazé Milano (blaze-milano.com) está especializada en coloridos sacos. Chez Dédé (chezdede.com) es la nueva concept shop de la ciudad. Para prendas eclesiásticas visite Mario Bianchetti (bianchetti.it), De Ritis (deritismarcello.com) y Ditta Annibale Gammarelli (gammarelli.com). Aldo Fefè (Via della Stelletta 20B) se dedica a la venta de productos de papel artesanales. Martin Alain Georges (alainrome.com) presenta una selección de muebles vintage. AFTER HOURS El Bar del Fico (bardelfico. com) de estilo chic rústico es el lugar perfecto para un coctel clásico. DEPARTURES-INTERNATIONAL.COM 55

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