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tiaba. En los campos de

tiaba. En los campos de refugiados estaba el corazón de los internacionalistas. ¿Qué iba a ser de ellos ahora que el Frente perdía? Miles se fueron y perdieron la esperanza en el futuro del país. Como la guerra llegó a su fin, pensamos que ya no era necesario estar en Nicaragua. Yo regresé a EEUU. Sin embargo, Nicaragua me marcó tanto que volví en el año 2002. Volví con mi pareja, Pamela Fitzpatrick, a quien conocí en el año 85 por medio de la “Acción Permanente por la Paz”. Juntos volvimos para escribir un libro: Nicaragua sobreviviendo al legado de la política de EU. Fue un libro que hicimos en 10 años, entre el 2001 y el 2011. Tuvimos que hacer 5 viajes en total, 4 de los cuales fueron para fotografiar a los campesinos que conocimos en los años 80 y saber cómo estaban 20 años después. A la gran mayoría los encontramos, los retratamos y contamos sus testimonios como víctimas de guerra. Se publicaron 3 mil ejemplares entre Nicaragua, México y Estados Unidos. Ahora estamos buscando a alguien que nos ayude a diseminarlo por Europa. Nuestro libro está los supermercados y librerías de Managua. Incluso en el aeropuerto lo venden ya que es una edición bilingüe. Lo presentamos en octubre pasado en el IHNCA, dentro de la Universidad Centroamericana (UCA). Fue muy bien recibido. Los 18 meses de trabajo con mi compañera valieron la pena. Son más de 200 páginas con más de 100 fotos en blanco y negro. Lo publicamos con donaciones de fundaciones norteamericanas y nuestra editorial se llama Just sharing press. El libro tiene un prólogo de Gioconda belli y un endorso de Eduardo Galeano. Ahora estamos haciendo giras por varias universidades de EEUU para contar la historia de la revolución nicaragüense. Estamos educando a la juventud. Algo muy interesante ya que muchos jóvenes nacieron después del 90 y no tienen idea de la historia sandinista. La mayoría ni siquiera sabe dónde queda Nicaragua. Presentamos este 118

libro por todo el país desde Oregon hasta Miami. En septiembre vamos a Chicago y después a Delaware, Maryland, etc. Estamos muy contentos por rescatar una historia olvidada”. Aynn Setright, 52 años: “Nací en el Estado de Wyoming. Soy docente universitaria y colaboro con la UNAN-Managua, donde soy la directora académica de un programa que viene de EEUU y se llama SIT (Study Abroad). Traemos de 15 a 20 estudiantes norteamericanos, quienes vienen a Nicaragua a cursar un semestre conmigo cada año. Vine a Nicaragua en el 85 por medio de Acción Permanente por la Paz. Terminando mi licenciatura en Relaciones Internacionales, estaba lista para estudiar mi maestría en Rural Sociality (Sociología rural). Sentí que el problema más grave de mi generación era la guerra de mi país contra Nicaragua. Estaba muy consciente de esa problemática y sostuve fuertes debates contra la guerra desde mi universidad. En ese entonces, Dick Cheney, quien más tarde se convirtió en el brazo derecho de George W. Bush, era el representante de mi Estado en el Congreso. Yo debatía intensamente en la universidad contra sus políticas republicanas y su abierto apoyo a la Contra. Sentí que no era momento de seguir estudiando y decidí viajar a Nicaragua para poner en práctica mi activismo político y mi solidaridad con la revolución. Los nicas perdonaron mi pobre español ya que yo sólo hablaba portugués. Estuve viviendo en Brasil entre el 78 y el 79. Me conmovió la manera en que reaccionaron los suramericanos al momento del triunfo sandinista en julio del 79. Brasil también vivía bajo una dictadura militar, aunque no era tan violenta como la del régimen somocista. Cuando se comunicó la noticia del triunfo, los brasileños salieron a las calles a bailar e hicieron un mini-carnaval. Yo estaba súper confundida. Las calles de Brasilia se llenaron de simpatizantes rojinegros y eso contagió mi solidaridad hacia el pequeño país centroamericano. 119

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