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Recuerdo que mi mamá

Recuerdo que mi mamá (que era como la líder del barrio) organizaba encuentros para ver películas en el beta-max de la casa de mi abuela. Entonces llegaba el chavalero –unos 15 o 20 chavalos- a ver las películas que todos juntos añorábamos. Otro pasatiempo de la época era jugar a marchar con los chavalos del barrio y le dábamos la vuelta a la manzana marchando con mantas panfletarias que decían: “El pueblo unido jamás será vencido”. Recuerdo que aprendí a caerme por chimbarona en una bicicleta súper grande de marca Ukraniana. También en la escuela llevábamos nuestro vasito para la leche KLIM y terminé aborreciéndola de tanto tomarla. Nos daban también flúor para el enjuague bucal cada mes y nos daban vitaminas siempre que se podía. No se me olvida la “carne del diablo” (que era un embutido enlatado de cerdo) ni las enormes filas para conseguir el AFA (Arroz, Frijoles y Aceite). La gran desventaja de la revolución fue la ausencia de mi madre y el abandono a los niños en medio de la guerra. También el temor a que alguien muriera era otra desventaja. El bloqueo económico, ni se diga. Se hablaba mucho de los muertos y del servicio militar. ¿Ventajas? Pues en la escuela había una atención mucho más especial y preocupada por el crecimiento de los niños. Los valores que nos inculcaron en la época de la revolución fueron muy buenos: la honestidad, la lealtad a la patria, la disciplina, la solidaridad, la lucha por los derechos humanos, etc. Es importante mencionar que después de la derrota del frente sandinista en las urnas del 90, muchas personas, entre ellas mi mamá, quedaron en el desempleo y en el desamparo económico y se vieron obligadas a migrar fuera del país, sobre todo a Estados Unidos y a Costa Rica. Eso también me afectó mucho como adolescente. 24

Pienso que Nicaragua siempre ha vivido en un contexto de violencia. Antes era la guerra, hoy es la delincuencia. Ha cambiado el contexto y no el hecho. Eso es muy triste. ¿Cuántos reconocen que crecieron en un país en guerra? Seguramente muy pocos lo reconocen. Creo que se debe hablar abiertamente de esa etapa de la historia nacional y reconocerla como parte de un todo histórico. En una palabra, la revolución para mí fue Melancolía. Tengo sentimientos encontrados al respecto”. HENRY, 27 AÑOS “Nací en Chontales, en el 84. Viví primero en Los Chinamos y luego me trasladé con mi familia a Santo Domingo. Yo miraba pasar a los sandinistas del ejercito tirando caramelos, nosotros éramos pobres, pasaban tirando maíz enlatado, chocolate empacado y verduras cuando tenían alguna actividad en la montaña. Por la noche escuchábamos los bombardeos adentro de la montaña y yo me acurrucaba con mi hermano en la casa de paja y tablas de madera que teníamos donde mi abuelita, con quien vivíamos. Mi hermano, Carlos Manuel, era un año menor que yo. Mi tío Pablo de 20 años murió en Los Chinamos en el servicio militar, le hicieron una emboscada y cayó con varios compañeros. Después de esa pérdida nos fuimos trasladando para el centro de Chontales porque la montaña era cada vez más peligrosa. Mi mamá fue miembro del ejército y luego se casó con mi padrastro, un señor que era capitán del ejército también. Se llamaba Oscar y recientemente murió porque en la guerra se agitó mucho y agarró agua en los pulmones. Se fue desahuciando paulatinamente. 25

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