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que era correcto. Pero

que era correcto. Pero viendo hacia atrás, creo que, al fin y al cabo, valió la pena la lucha; lo veo positivo porque ya no hay guerra y los jóvenes de hoy pueden disfrutar de esa realidad. Yo no existe aquel fantasma tan cercano de la guerra. Yo fui herido dos veces en combate. Muchos fueron heridos al igual que yo y desgraciadamente, también herimos a los hermanos del otro bando que en aquel entonces eran enemigos. En lo personal, no se lo deseo a nadie. La guerra es lo peor para cualquiera. Y eso que yo salí completo de la guerra, pero tengo amigos que no tienen un brazo, un ojo, los dos brazos, los dos ojos, son lisiados o están en silla de ruedas y no pueden contar la misma historia. Ahora el partido (sandinista) es otra cosa. Yo participé activamente en las campañas del gobierno hasta el noventa. Actualmente sigo siendo militante del FSLN, pero considero que los tiempos han cambiado y por eso me retiré para seguir estudiando y buscar mi propio trabajo. A este gobierno le hace falta iniciativa. No valoran la preparación de uno. Yo tengo dos carreras; saqué un técnico en agronomía en León, después Ingeniaría Agrónoma en la UNA (Universidad Nacional Agraria), después un posgrado en formulación de proyectos en la UCA (Universidad Centroamericana) y recientemente, en febrero, salí como administrador de empresas en la UCC (Universidad de Ciencias Comerciales). ¿Todo eso para qué? El gobierno no valora la capacidad de la gente formada. A mí no me han dado respuesta. Por medio de un amigo que trabaja en el Estado, he metido currículo para ver si me dan trabajo y he corroborado con papeles en mano, todo mi trayecto anterior en las filas del FSLN. Pero parece que el partido está más interesado en reclutar gente por argolla, antes que reclutar a las personas por sus 50

capacidades y sus méritos intelectuales o académicos. Tengo un año de estar esperando la respuesta del partido, y hasta la fecha nada. Soy nada para ellos. Ahora los cargos son elegidos desde la base, al dedazo. El partido se corrompió. Antes, sinceramente, se hacían asambleas y uno realmente votaba y nos tardábamos hasta dos días para sacar una resolución. Ahora todo mundo ya sabe a quién van a elegir de antemano. Hay menos participación en las bases, ya no es algo democrático, todo cae verticalmente desde arriba. Comandante “Hugo chele”, 59 años: “Nací en la Concordia un primero de septiembre de 1951. Yo tenía 26 años cuando tomé la decisión de entrar a la guerra. Tuve muchos problemas con la Seguridad del Estado en los años 80 ya que, en ese tiempo, yo trabajaba en comercio y un mismo primo mío que trabajaba en la Seguridad del Estado, empezaba a cuestionarme ya que yo me reunía, en la zona de Yalí, con otros Contras. Entonces tuve que refundirme en la montaña con otros miembros de la Resistencia. El momento más duro que viví fue cuando tuve un combate en un lugar que le dicen “Zompopera”. Andábamos solamente 100 hombres y me encontré con 9 compañías enemigas, es decir, un total de 910 hombres del otro bando. Puse entonces un puesto a la retaguardia y me vino una lluvia tremendísima, pero yo había logrado avanzar en arrastre hacia el lugar donde estaban los primeros sandinistas, en una colina cercana. Se vino de nuevo otra lluvia que nos nubló la visión y me mataron a 3 de los cuatro puestos que tenía yo en ese lugar. Yo era el jefe de la escuadra. En eso yo les caigo (a los sandinistas) en asalto y entonces les quito la primera columna desde la colina cercana donde los había sorprendido. La respuesta de ellos fue tan feroz que comencé avanzar y avanzar y a avanzar para salir de allí porque enfrentar a tantos hombres era un suicidio; entonces avancé como a las 9 de la 51

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