Views
5 months ago

15-Ponsati-Murla-Oriol-San-Agustin

Agustín es un pensador

Agustín es un pensador mediterráneo. Su Tagaste natal está situada en un altiplano de unos 700 metros de altitud, rodeado de miles de hectáreas de cultivos y bosques. Alguien como él, nacido en la Numidia de mediados del siglo IV, vivía de forma muy marcada la alternancia entre la luminosidad radiante del día y la oscuridad prácticamente total de la noche. En la actualidad, la experiencia de estar del todo a oscuras es rara, pues el hombre moderno es dueño de la luz y prolonga el día tanto como se le antoja gracias a la energía eléctrica. Para alguien como Agustín, sin embargo, la tiniebla era una experiencia cotidiana. Y no se trata de ningún tópico literario o fantasioso. Con la llegada del anochecer, el mundo quedaba sumido en la oscuridad más absoluta, solo iluminado por el tenue resplandor de las estrellas y la luna. Esto no significa, naturalmente, que el mundo se paralizase con la puesta de sol. Sobre todo cuando la luna brillaba suficientemente, el día se prolongaba unas horas, de lo que da testimonio san Agustín en sus Confesiones, cuando recuerda en qué momento tuvo lugar un célebre robo in­ Pl rnWAriMICMTA CC MiitJiiLiA/'iAhi 1 0 7

fantil de peras: «A horas intempestivas de la noche, pues hasta entonces habíamos estado jugando en las eras, según nuestra mala costumbre». Cuando, unos años más tarde, la larga oscuridad del invierno era dedicada a actividades más provechosas que el robo de fruta a los vecinos, Agustín se valía de una lámpara de aceite para leer y escribir. Si algo no faltaba en el norte de África eran olivos para proveer de combustible esas pequeñas fuentes de luz nocturna. DE LA LUZ MANIQUEA A LA LUZ ESCATOLÓGICA La luz (y la alternancia luz-oscuridad) forma parte de modo sustancial del pensamiento de Agustín y toma matices distintos a lo largo de su obra. En primer lugar, tiene un protagonismo indiscutible como núcleo del imaginario maniqueo: la lucha dualista entre un principio del bien y un principio del mal encuentra en la oposición luz-tiniebla su mejor expresión. Tanto es así, que formaba parte de la liturgia maniquea la adoración tanto del sol como de la luna, que no solo representaban simbólicamente el principio del bien, sino que se confundían materialmente con él. Lo recuerda Agustín cuando, en su Réplica a Fausto, maniqueo, afirma: Moisés alabó con la auténtica alabanza al sol y a la luna (a cuyas órbitas vosotros os volvéis desde cualquier lugar para adorarlos) cuando relató que los hizo Dios y los colocó en su lugar celeste para cumplir su misión, como es en realidad, al decir: «Creó el sol para gobernar el día y la luna para gobernar la noche». El sol y la luna no gozan con vuestras falsas alabanzas. 128

Buscando Sentido - Colegio San Agustín
Publicación mensual de San Agustín del Guadalix - Ayto San ...
Hipona, San Agustin de - Principios de dialectica - No-IP.com
Páginas 56-71 - Colegio San Agustín - Sevilla
Publicación mensual de San Agustín del Guadalix - Ayto San ...
plan estratégico institucional - Universidad Nacional de San Agustin
Obras de SAN AGUSTÍN II - Escritura y Verdad
Untitled - Universidad Nacional de San Agustin
MÁS DE 6 AÑOS CAMBIANDO LA ACTITUD DE NUESTRO AGUSTINO.
Oriol Pons Has Spent 30 Years Of His - Goldfren