Views
4 months ago

15-Ponsati-Murla-Oriol-San-Agustin

lugar durante el mandato

lugar durante el mandato del emperador Diocleciano (244- 311). La presión que el Imperio ejerció sobre los cristianos para alejarlos de su fe comportó una «traición» masiva por parte de todos aquellos, laicos y también clérigos, a los que no hacía especial ilusión terminar su vida como mártires. De esta forma, la retractación, la entrega e incluso la quema de los libros sagrados por parte de cristianos que pretendían salvar su vida se hizo habitual. Esta situación de persecución, sin embargo, cambió radicalmente con el acceso de Constantino al trono imperial y la publicación en el año 313 del Edicto de Milán, por el cual se proclamaba la libertad religiosa en el Imperio. Fue el inicio de un proceso que culminó en el 380 con el reconocimiento, mediante el Edicto de Tesalónica de Teodosio, del cristianismo como religión oficial del Estado. Este súbito cambio que llevó de la persecución a la libertad religiosa en menos de una década provocó la aparición de un grupo de creyentes que, arropados por el obispo de Cartago, Donato, empezaron a partir del año 305 a desvincularse de la Iglesia oficial por considerarla demasiado condescendiente con los lapsi, es decir, los caídos que habían renegado de su fe ante la presión persecutoria. Los donatistas se erigieron en depositarios del auténtico testimonio cristiano y consiguieron convertirse en la versión predominante del cristianismo en las regiones númidas y, por lo tanto, en un auténtico desafío para la Iglesia oficial. La misma Iglesia de la que san Agustín, desde 396, era obispo de la sede de Hipona. La lucha contra el donatismo debía ser necesariamente una prioridad no solo por razones doctrinales, sino sobre todo políticas, ya que el carácter beligerante de la herejía donatista ponía en riesgo la hegemonía de la Iglesia católica en el norte de Africa. Ahora bien, en relación al problema de la conciliación entre fe y razón hay que señalar que el donatismo no constituye en ningún caso un problema de C o m pren d er para cr eer, c r eer para co m pren d er

ERRORES QUE SUPONEN HEREJIAS Con la palabra, pero sobre todo con la pluma, san Agustín combatió con firmeza aquellas Interpretaciones que atentaban contra un cuerpo doctrinal que la Iglesia iba definiendo poco a poco, especialm ente desde que el cristianism o se convirtió en el credo oficial del Estado. Tanto el poder político como el religioso se esforzaron entonces por establecer una doctrina única que fuera aceptada por el conjunto de la comunidad de creyentes y sirviera así de elemento cohesionador de los súbditos del Imperio. Pero no era tarea fácil, pues a pesar de la labor de los concilios en los que los obispos discutían apasionadamente los asuntos doctrinales y teológicos, abundaban las interpretaciones de las Sagradas Escrituras que iban más allá de la ortodoxia. Algunas de ellas conocieron tal repercusión que de poco valió que fueran condenadas como herejías. Esto es, la negación pertinaz de una verdad divina. Errores arríanos y pelagianos No eran pocas esas herejías. En un tratado del año 428 titulado precisamente Las herejías, Agustín menciona un total de 88, si bien remarca que «no todo error es una herejía, aunque toda herejía, porque se sitúa en el vicio, no puede dejar de ser una herejía por algún error». Aunque muchas de ellas habían desaparecido en su tiempo, había dos cuya repercusión fue tal que obligó al de Hipona a saltar a la palestra para combatirlas. La primera de ellas era el arrianismo, que toma su nombre de su fundador, Arrio (256-336). Hábil dialéctico, este presbítero libio cuestionaba la naturaleza divina de Cristo, pues para él, si el Hijo fue engendrado por el Padre, por fuerza hubo de haber un tiempo en que no existía. Por tanto, no podía ser Dios, lo que atentaba contra la ¡dea de la Trinidad. A pesar de la condena del concilio de Nicea, sus ideas seguían vigentes en tiempos de san Agustín. Más fugaz, aunque no menos intenso, fue el éxito de la herejía impulsada por un monje britano llamado Pelagio (h. 350- h. 420). En este caso, el «error» estribaba en la negación del pecado original, lo que desproveía de sentido tanto el sacramento del bautismo como la noción de la gracia y el papel de la oración en la salvación del hombre. Para lograr esta, bastaban las buenas obras.

SAN AGUSTÍN - 10
Revista San Agustin online
Obras de SAN AGUSTÍN - 10
Publicación mensual de San Agustín del Guadalix - Ayto San ...
Obras de SAN AGUSTÍN II - Escritura y Verdad
Pag.15 - san martín - yurimaguas
plan estratégico institucional - Universidad Nacional de San Agustin
SAN AGUSTÍN - Alma de Cántaro
15
MÁS DE 6 AÑOS CAMBIANDO LA ACTITUD DE NUESTRO AGUSTINO.
Crónicas de las Comunidades - agustinos de la provincia del ...
Informe - Instituto Geográfico Agustín Codazzi
Entrevista con Agustín Díaz Yanes - Las Ventas
15% - Iberamigo
día 15
15-201500863
Folleto_DMGC2014-15
15 SEMANARIO
Bestours 15
julio 15
julio 15
15 céntima
Nº 3 Congregación A.H.A. - Agustinas del Amparo
Informe 2004 - 2005 - Instituto Geográfico Agustín Codazzi
129 portada-contra - agustinos de la provincia del santisimo nombre ...
129 portada-contra - agustinos de la provincia del santisimo nombre ...
129 portada-contra - agustinos de la provincia del santisimo nombre ...
Especialización en Avalúos - Instituto Geográfico Agustín Codazzi
129 portada-contra - agustinos de la provincia del santisimo nombre ...
Correspondencia y diario militar de Don Agustín de Iturbide