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inminente muestra

Novela de aventuras en muchos sentidos, las páginas de este libro construyen un espacio narrativo muy vasto donde aparecen grandes capitales del mundo, aviones, viajes, llanadas internacionales, hasta que su agitada acción se concentra en una ciudad mexicana donde viven su vida intensa un puñado de personajes en cuya esfera hay grandes fortunas, un núcleo familiar complicadísimo y en el epicentro un trauma de infancia que impulsa el inicio de un rutilante imperio de finanzas y bienes raíces.

L. Bustillos –Es el

L. Bustillos –Es el indicado en estos casos. Si necesitas tengo el avión a tu disposición. –Ofrece Aldo. –Tienes razón. Siempre viajo en vuelos comerciales. No tengo ninguna aerolínea en mis negocios, sería una buena inversión. Por lo pronto acepto tu oferta. –En estos momentos hago unas llamadas para tener todo listo para que viajes cuanto antes. Mientras conduce en dirección a mi departamento me comunico con Giulia, al número 4 de la marcación rápida. –Hasta que el señor se digna a contestar. Amanda te está buscando como desesperada, una emergencia ocurrió en tu casa en México. –Ya lo sé. Alista mi maleta y pasaporte voy para allá. Cuando llegue te explico, tengo que colgar. Redacto un mensaje para Gael. Es la forma usual de contactarme con él. Le escribo y cuando él puede me responde. Depende de sus ocupaciones en el momento. El mensaje contiene solo las palabras clave “acción y reacción”, a Gael siempre le gustó el concepto, a toda acción le corresponde una reacción. Lo usa para justificar su trabajo. Siempre actúa en consecuencia a algún acto lascivo, según explica él. Tiene un parámetro moral bien definido, jamás lastimar o perjudicar a un inocente. Una de sus tareas es la de eliminar personas, y aún así creo que tiene más moral que yo. Al entrar a mi departamento me encuentro con Giulia en su versión pantera, aunque un tanto contenida. Mientras me dirijo hacia la habitación por mis cosas para el viaje, Giulia me encara. –¿De dónde vienes? –Una pregunta sencilla que suena más a un enfrentamiento que a una simple duda, y considerando el tono desafiante que utiliza… –De la calle. –Para qué mentir. –Eres un cínico. Otra vez te fuiste con alguna golfa. –No. –Digo la verdad. Fueron algunas, no alguna; y no me fui, me quedé ahí. No es mi culpa que no formule bien sus oraciones. 18

I n m i n e n t e –¿Cuál era el apuro de Amanda? –Secuestraron a Carlos. –¿Cómo… Cuándo…? –¿Hiciste lo que te pedí? –Sí. Sobre la cama está tu maleta y papeles. No me diste ningún dato, así que solo empaqué para tres días. –Está bien Giulia. Voy a agregar unas prendas más para irme. Entra un mensaje a mi celular. Es Aldo avisándome que todo está arreglado para mi viaje. Seguramente prefirió hacerlo de esta manera para ahorrarme la discusión con Giulia. –¿Quién es? –Me avisan que mi viaje está listo. –No fue eso lo que te pregunté. ¿Quién te mandó el mensaje? –Aldo me prestó su avión privado para viajar a México. ¿Te molesta que haya acudido a él en estos momentos? Apenas y menciono su nombre el rostro de Giulia refleja una expresión de enfado y fastidio a la vez. Pero se reprime y guarda silencio. Espero su reproche, o al menos un interrogatorio. Pero ni uno ni otro aparecen. –¿Qué necesitas que haga? –Cuestiona tranquila Giulia. –Te necesito aquí. Te dejo a cargo de los negocios. Espero un reporte diario, como es usual cuando viajo. –¿Necesitas mi apoyo o algo aparte de mis servicios profesionales? La miro con extrañeza. –No. Te llamo cuando lo crea necesario. –De acuerdo. ¿Y qué hago con los hoteles?, recuerda que aún no están dentro del grupo Bianchi, y sería bueno arreglar eso cuanto antes. –Eso queda pendiente hasta nuevo aviso. –Muy a mi pesar le informo. No puede disimular la satisfacción que esta última noticia le brinda a la pantera. 19