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inminente muestra

Novela de aventuras en muchos sentidos, las páginas de este libro construyen un espacio narrativo muy vasto donde aparecen grandes capitales del mundo, aviones, viajes, llanadas internacionales, hasta que su agitada acción se concentra en una ciudad mexicana donde viven su vida intensa un puñado de personajes en cuya esfera hay grandes fortunas, un núcleo familiar complicadísimo y en el epicentro un trauma de infancia que impulsa el inicio de un rutilante imperio de finanzas y bienes raíces.

L. Bustillos Mientras

L. Bustillos Mientras finiquito la transación con la pluma fuente Montblanc edición especial, que mi padre me obsequió en mi graduación casi ocho años atrás, recuerdo cuando le pedí un pequeño capital para comenzar un nuevo negocio totalmente ajeno al Grupo Gasol, era un inexperto recién egresado, pero con hambre y sed de éxito. Mi principal motivación era dejar de ser la sombra del conocido empresario Carlos Gasol y lo he conseguido, e incluso lo he superado. Ahora no solo soy más acaudalado que Carlos, además he creado mi propio imperio. –Ha sido un placer hacer negocios con usted señor Mc- Grett. –Esbozo una breve y cortés sonrisa al tiempo que le ofrezco mi mano firme sin dejar de mirarlo a los ojos fijamente. –Si no eras tú, hubiera sido cualquier otro. Así que mejor así, estoy seguro que el trabajo de toda mi vida no será en vano ahora que está en tus manos. Espero que reconozcas el potencial de lo que acabas de adquirir. –Me resuelve enérgicamente amargado. –No se arrepentirá, se lo aseguro señor. Se limita a asentir con la cabeza y me ofrece otro apretón de manos antes de abandonar la sala de juntas, la cual legalmente me pertenece desde hoy. Aguardo unos segundos antes de festejar con una gran ovación. Despido amable a mis abogados permaneciendo sólo mi mano derecha y yo en la habitación. –Felicidades señor Gasol –congratula Giulia. –Gracias señorita Ferreti –la tomo entre mis bazos y la beso en los labios. No es bueno mezclar negocios y placer, no obstante Giulia ha sido un elemento de mi confianza los últimos cuatro años. Nos conocemos desde niños, su madre y la mía eran cercanas. Pasó algún tiempo antes de volvernos a encontrar, pero en cuanto apareció en mi oficina llamó mi atención. Definitivamente ya no era esa niña gorda, pecosa, pálida y sosa. Todavía recuerdo cuando recibí la llamada de Gianna, su madre, para solicitar una 8

I n m i n e n t e entrevista para su hija. Lo primero que vino a mi mente fue: ¿Qué clase de profesionista ha de ser para que su madre tenga que concertarle una cita laboral? Me llevé una grata sorpresa, y no hablo solo por su cabello rubio, cuerpo escultural, ojos color azul, mirada penetrante, porte y estatura de modelo. Sin embargo, tengo que admitir que influyó. Igualmente lo que me sorprendió fue su astucia, su mente ágil y la frialdad a la hora de tomar decisiones. Es uno de los seres humanos más competitivos que he conocido en mis treinta años de vida. No tengo la menor duda que de ser posible pasaría sobre mí para salirse con la suya, y no me molesta. Comenzó como mi secretaria hace poco menos de seis años, sin embargo no tardó en hacerse notar y llegar a ser la segunda al mando. Es dos años mayor que yo y se toma muy a pecho su grado de maestría en economía de la Universidad de Oxford. Nuestra relación pasó de lo laboral a lo personal inevitablemente. A pesar de que la aprecio no siento lo que los demás llaman “amor”. Creo que es un concepto sobrevaluado. Nunca he sentido las mariposas, o toda esa sarta de babosadas que los cursis y la mercadotecnia profesan. Lo mío es más bien práctico. El sexo es bueno o no. Y con Giulia no tengo problemas en ese terreno. –Hay que celebrar, pero que sea rápido porque tenemos mucho trabajo por hacer. –Me indica un tanto impetuosa Giulia. –Como siempre. –Le recalco. –No como siempre Max. En está ocasión es diferente. Usualmente mis subordinados se refieren a mí como ingeniero o señor Gasol, mis amigos o la gente más cercana me llama por mi nombre, Maximiliano. Pero Giulia pertenece al selecto grupo que me puede llamar Max, así como mis hermanos. –No es tan diferente a lo demás. –Le refuto a Giulia. –Sí lo es. Con los otros negocios solo nos encargamos de inyectar dinero y contratar al personal adecuado. Pero en esta 9