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Los ángulos en A y C’

Los ángulos en A y C’ fijarán la alineación en los extremos. Mediante la ayuda de una mira vertical y las propiedades de semejanza de triángulos (gráfico inferior), calculamos el gradiente de altura entre A y B y luego entre B y C’. Finalmente fijaremos el punto C, el de salida del túnel, en su alineación y cota correcta. Foto 4.14: A la izquierda, el trazado del túnel de Chagnón en el acueducto del Gier, dibujado en la obra de Grewe (1998), con quiebros extraños en el trazado. A la derecha, túnel de un acueducto de suministro minero en Llamas de Cabrera-Valle Airoso (León). Se aprecian las paredes de dura cuarcita excavadas mediante la técnica combinada de fuego y agua. Este tipo de formaciones duras eran las que en la mayoría de las ocasiones provocaban rodeos en el trazado. Otras facetas más sencillas del replanteo subterráneo podían encontrarse en los túneles de carretera, de los que hemos conocido varios, que normalmente eran más cortos que los de los acueductos y desde luego mucho más espaciosos, lo que resolvía mucho los problemas. Por último, tenemos el caso de las galerías mineras. Normalmente estas galerías iban persiguiendo las vetas de los minerales que se extraían y, salvo que fueran destinadas a la inundación posterior para la canalización de las aguas que debían arruinar la montaña, no requerían grandes labores de replanteo. El trazado en planta, cuando era requerido, se trasmitía desde el exterior a través de los pozos de ventilación o de las bocas de entrada. Sin embargo, por motivos de seguridad, siempre era necesario mantener las pendientes de las galerías dentro de unos límites razonables y por tanto la nivelación de los corredores subterráneos era frecuente. Para ello se utilizaban instrumentos específicos, sencillos para trabajar en la oscuridad y eficaces para conseguir resultados con las escasas referencias que en el interior de la mina existen. Los eclímetros suspendidos son los más adecuados para ello. 80

Foto 4.15 : Eclímetro especial para construcciones subterráneas, indicando el valor de la pendiente. Va suspendido del cable fijado en la línea de la clave de la galería, que es la guía básica para el replanteo subterráneo. 5. CONCLUSIÓN La topografía de la antigüedad sigue siendo una de las disciplinas más desconocidas en nuestro tiempo. En ello acompaña a la propia Ingeniería del viejo Imperio, ciencia en la que se ignora tal vez más de lo que se sabe y en la que quedan por descubrir aspectos fundamentales. Estas incógnitas pueden y deben afrontarse a partir del propio análisis de las obras de ingeniería romana y, en esta labor, tendrán que intervenir los profesionales y técnicos que posean los conocimientos y formación adecuada para desentrañarlas. Es necesario partir de la base de que no es posible la realización de muchas de estas obras con métodos rudimentarios o sin conocimientos bastantes en ingeniería hidráulica, o de caminos según el caso. Que estas obras no son viables sin la aplicación a gran escala de una avanzada ciencia topográfica, que es también necesario estudiar la planificación, la metodología técnica empleada de forma aceptable y razonable, los procedimientos y rendimientos mínimos en la ejecución y en definitiva cualquier otro factor técnico que condicione la obra. 81