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2 months ago

F2F 19

Face to Face F2F Numero 19, edición dedicada a nuestros niños bolivianos por el mes del niño, ademas esta edición contiene entrevistas, notas, cultura, farándula internacional, deportes, salud, educación, sopa de letras, y mucho mas entretenimientos asegurado.

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“CUANDO FUIMOS NIÑOS” ¿Te acuerdas cuando éramos niños?, cuando una pelota de trapo nos podía divertir toda una tarde y dabas la vida en equipo por la copa del mundo que era una soda litera. El Maracaná era una calle de tierra, y el grito de -¡bolita!- paraba la batalla por invasión motorizada. ESCRITO POR IVAN CORNEJO SALAZAR Cuando nuestros conflictos se solucionaban con un -¡piedra papel o tijera!- . Cuando un pellizco de -¡paso peta!- nos recordado a un divertido pacto de amigos, amigos que estaban dispuestos a dar la cara para rescatarte de un castigo y le rogaban a tu mama diciéndole: “Señora puede salir a jugar Luis por favor”, no sólo porque eras el dueño de la pelota, era porque la pandilla no era la misma si faltaba uno. Cuando un simple -¡el que llegue al último tiene una cara de perro!- era un desafío que te hacía correr como por tu vida misma, cuando la simple idea de comida en la mesa te hacía volver a casa sin temor de los regaños por tu ropa rota y polvorienta. Cuando el toque de una chica te dejaba paralizado –¡encantado!- cuando tú fama y orgullo dependía de recuperar o ganar tu “t´inka lechera” o “cachina” del capo del barrio, y arriesgabas tus pequeños testículos al saltar sobre la espalda de tu compañero al grito de -¡chorro morro pico palo va el primerooo!- cuándo tener mucho dinero sólo significaba tener lo suficiente para costear los “tatines” ,”champusitos” o “pito llamita” a toda la pandilla. Julián André Cornejo Porcel 16 años Miranda Valentina Cornejo Porcel - 11 años El peor de tus miedos era que el “ropavejero”, “aparapa” o el “cucu” viniera realmente a llevarte. Un carrito hecho de lata de leche y un camino de tierra te convertía en el “rey” de las carreteras. Si “Batman” le pegaba “Superman”, o “Superman” a “Batman” encendía acalorados debates, que habitualmente terminaban con un -¡ya! apostemos- los hermanos mayores toda una pesadilla, pero también tu mejor apoyo en defensa - ¡le voy a avisar a mi hermano mayor!-. Para tocar un timbre necesitabas del “pie de gato” de un amigo y salir corriendo, te daba la dosis suficiente de adrenalina para sentirte ganador. -¡Me gusta tu hermana!- era una declaración de guerra con ese grandote, o la oportunidad de negociar hamburguesas a cambio de un número de teléfono. -Vaya…- si no viviste algo de esto, es que no viviste de verdad. Dicen que la infancia nunca vuelve, yo prefiero pensar que nunca se fue, está ahí adentro de cada uno, para recordarnos que la vida no es tan complicada y que “rico” es aquel que menos necesita, -¡lloren, por la niñez eterna!- 5