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Edición 14 de abril de 2018

“La felicidad

“La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es”. Erasmo de Rotterdam Bitácora MAURICIO VALLEJO MÁRQUEZ ESCRITOR Y COORDINADOR SUPLEMENTO TRES MIL La lluvia Me encanta la lluvia. Desde pequeño dejaba cualquier cosa por verla caer, deslizarse por el follaje de los árboles y de pronto inundarlo todo. Me encanta el sonido en melodiosa percusión azotando los tejados, como si el cielo proveyera un excelso concierto, que lo cotidiano hace ver como normal. Siempre me pareció un milagro la lluvia, el ciclo hídrico me pareció asombroso a pesar de repetir el tema cada año mientras estudiaba educación básica. Los ríos que generaban sus caudales entre la grama y la tierra me parecían enormes accidentes geográficos que en mi ingenua niñez me explicaba que en su momento la lluvia diseño el mundo, y lo alimenta. Mi abuela Josefina me decía que don Hugo Lindo invitaba a sus hijos a ver la lluvia. Nunca le pregunte a don Ricardo cómo era esa experiencia, pero tenía la certeza que a don Hugo le encantaba la lluvia, no solo por ser poeta sino porque publicó un libro llamado Maneras de llover. Quizá lo más hermoso de ver llover es que me siento en esas edades, vuelvo a vivir cada escenario. Casi como cambiar de canal en la televisión, siento cada uno de esos momentos que viví bajo la lluvia. Aquella ocasión en que Edgar Nasser y yo buscábamos respuesta a la existencia y recorríamos San Salvador y la lluvia nos sorprendió. Seguimos caminando. Así como lo seguí haciendo en todo mi Tercer Ciclo cuando regresaba a casa, solo para sentir como la lluvia empapaba mi ropa. Así como aquellos momentos en que acompañé a Diana en busca de un tambo de gas cuando las calles de San Ramón aún eran de tierra y quedamos empapados sin encontrar el gas. Y me parece revivir todas aquellas mañanas junto a Tony Alexander enfrentando el Mitch para ir al colegio. Y a pesar de llegar mojados no dejamos que la inclemencia arruinará la alegría. Aunque muchas veces junto al timbre de la salida volvía a sonar la lluvia. Los regresos del colegio junto a mi hijo Santiago cuando llovía a cántaros por mucho tiempo y me atreví a caminar sobre la correntada que cubría mis pies. Y esas noches en que toda la Facultad de Derecho de la UTEC se reunía en la primera planta del Simón Bolívar para esperar que la lluvia escampe para poder salir a tomar el bus y volver a sus casas. La lluvia me evoca tantas cosas. Algunas que recuerdo en silencio y hacen que me surja una sonrisa y me alegre el alma. Así como ese deseo de adolescencia de besar mientras la lluvia nos acaricia. Me siento como un niño cada vez que llueve, y al escampar sonrío porque la lluvia me sigue impresionando como el primer día que vi llover. vallejomarquez.blogspot.com @vallejomarquez Mauricio Vallejo Márquez Otro aniversario del martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, nos encuentra, como país, presas de una particularísima coyuntura, donde más allá de los caminos tan complejos de la política, es el dolor, la pobreza, la orfandad, el miedo, lo radicalmente real en la historia cotidiana de las personas. Más allá de los escritorios, y del aire acondicionado de las oficinas, donde se discute y discute, es el clamor de los más golpeados “por las estructuras del pecado social”, lo que importa y conmueve. Esto lo supo siempre Monseñor Romero. Antes de la intelectualización del escenario nacional e internacional, el pastor partió de la luz salvífica del evangelio. Del ejemplo de “un tal Jesús”, nada complicado, sencillo en su enseñanza de amor y de misericordia hacia el prójimo, hacia el desconocido que camina junto a nosotros. Recuerdo perfectamente, ese convulso 1979, cuando la voz de Monseñor Romero se escuchaba dominicalmente a El Santo de los pobres Poemario de André Cruchaga: Ars Moriendi Un nuevo aporte a la cultura (inter)nacional, ésta obra irrumpe en nuestra sociedad con la palabra que se niega a morir, esa poesía de lectura intensa y fragmentada que construye imágenes terrestres, figuras de barrios pobres, retratos de seres humillados, la resistencia al capitalismo con sus reclamos. André tiene un oficio heroico en nuestra nación, como todos los poetas del mundo. Los poetas mis amigos y amigas caminan con sus letras cargando imágenes ilegibles a los grandes públicos, ellos prefieren los pequeños grupos, las lecturas lentas, la voz en medio de una sala que escucha el sonido del espíritu, ese devaluado argumento en una sociedad tecnológica que solo escucha los celulares, los equipos electrónicos, la estridencia de los personajes públicos o muchos farsantes mesiánicos proclamando: “seréis felices”. Ars Moriendi es un collage con un fino humor urbano y una lenta canción irreverente al momento de partir a la nada, el poema Abismo infinito través de la emisora YSAX. Era una voz amplificada, enraizada en la gente, que podía ser seguida a través de cuadras y cuadras en los barrios, residenciales y colonias de la ciudad; y en los pueblos, cantones, caseríos y villas del campo. Era una voz que jamás se agotaba. Diáfana, suave, pausada; pero enérgica en su agudeza profética, en su señalamiento de la injusticia. Así se tratara de los ricos que se resistían a desprenderse de sus anillos; del aterrador ejército y de los brutales “cuerpos de seguridad”; de los círculos de poder del partido oficial, o de los mismas organizaciones populares y grupos revolucionarios, hacia @caralvasalvador Intimissimun CARALVÁ FUNDADOR SUPLEMENTO TRES MIL quienes siempre tuvo una palabra solidaria, en todo lo que consideró justo; pero a quienes también criticó en su excesos e irracionalidad. La tarde en que el siniestro francotirador acabó con la vida física de Monseñor Romero, y cuando su cuerpo inerte yacía en la antigua Policlínica de San Salvador, yo bajaba por la cuesta del viejo edificio del Externado de San José, después de la diaria jornada de estudio, sin saber que el pastor ya había iniciado su camino a la eternidad. Esa temprana noche, “la poderosa YSKL”, YSU, y las radioemisoras de la época, daban la infeliz noticia. Ese día, algo se rompió para siempre en el “no encuentro, lo sé, absoluciones para las lamentaciones” ese es el abismo, esa distancia tan cercana entre personas y universos, usualmente son lamentos que la humanidad pronuncia como un carrusel en todas las épocas. La música acompaña el funeral de los pájaros y escuchar el “epígrafe” de una canción de los Ramones nos conduce a la estridencia de ese poema, no se puede olvidar la acústica en “otra vez, la aurora, al nacer muere en la almohada”. En otro poema anota: “Y así la tarde huye frente al espejo” el poeta transmite el otro rostro de la moneda, los contrastes de la risa, en el contexto de cierta alegría en éste metálico mundo que excluye toda felicidad como si fuese pecado… En Cancelación de la fosforescencia “un camino de alegría y no un invernadero para escribir epitafios” la César Ramírez Caralvá corazón de los salvadoreños. Ese día quedó completamente claro que la guerra era necesaria e inevitable. Nunca olvidaré ese silencio, tras la muerte de Monseñor. Un silencio hondo, de desamparo, pero también de decisión. Naturalmente, otros festejaron, como bien recuerda el Cardenal Rosa Chávez; otros lanzaron frenética cohetería en las colonias exclusivas. La palabra de Monseñor Romero sigue vigente, en su mensaje de consuelo y de esperanza, a las familias de los desaparecidos, perseguidos y asesinados del terrible hoy; en su condena a la violencia estructural. Asimismo, en su desaprobación a la política farisea. Su voz, ahora en los altares eclesiales, n o s c o n t i n ú a e x i g i e n d o desenmascarar a esos “lobos con piel de oveja” que, ambiciosos y babeantes, no cesan en su intento de pervertir el futuro. esperanza incansable de un día diferente acá en el signo de la violencia. El conjunto de poemas son cantos con diversos ritmos musicales y contrastes cotidianos, un poeta frente al mundo interno en la lejanía de una ciudad latinoamericana que destroza las distancias, acá es la sangre de allá, es su espíritu gramático, su sintaxis universal, el concepto paradigmático, el aforismo dentro del símbolo lógico e ilógico, producto de nuestra sociedad capitalista que deforma la poesía… afortunadamente tenemos a los poetas, mis amigos y amigas tan rebeldes que ofrecen sus libros como escudos ante la agresión masificadora comercial… su sacrificio es nuestra aspiración libertaria… gracias. El único suplemento cultural de El Salvador 2 TRESMIL Sábado 14 / abril / 2018 Director Diario Co Latino: Francisco Elías Valencia. Coordinador: Mauricio Vallejo Márquez. Colaboradores: Karen Lara, César Ramírez Caralvá, Javier Alvarenga,José Roberto Cea, Julio Iraheta Santos, Tirso Canales, Bilal Arif Portillo, Erick Tomasino, Javier Alvarenga y Óscar Sánchez. Armando Molina (San Francisco), Romeo Gilberto Osorio (San Francisco), Rafael Lara-Martínez (Nuevo México), Manuel Iris (Cincinatti), Perla Rivera Núñez (Honduras) y Gito Minore (Argentina). Suplemento Cultural 3000 fue fundado el 24 de marzo de 1990 por Gabriel Otero y Caralvá. Durante 27 años lo han coordinado en diferentes periodos Gabriel Otero, Caralvá, Walter Raudales, Otoniel Guevara (2) , Luis Alvarenga, Álvaro Darío Lara, Colectivo Coordinador* y Mauricio Vallejo Márquez. * Salvador Juárez, Roberto Quezada, Mario Castrillo, Luis Alvarenga, José Roberto Cea y Mauricio Marquina Toda colaboración de artículos, cuentos, ensayos, poesía, ilustración, pintura y fotografía puede enviarse al correo electrónico: suplemento3000@gmail.com

ALBERTO QUIÑÓNEZ / Colectivo de Estudios de Pensamiento Crítico Un concepto clave en la obra de José Martí es el de “identidad”, aun cuando dicho concepto no esté del todo explícitamente presente en sus escritos, aunque sí lo está en cuanto problemática. Escrito señero en el tema es el ensayo escrito durante la última década del siglo XIX, “Nuestra América” [1], en el que Martí sintetiza muchas de sus preocupaciones filosóficas y políticas y que tiene, sin lugar a dudas, una importancia capital en la problematización de la identidad latinoamericana. Importancia que se remonta a lo largo del siglo XX y llega hasta nuestros días gracias a los procesos populares de emancipación que han tenido lugar –con éxitos notorios, pero también con fracasos- en distintos países de la región y que han contribuido a plantearse nuevamente el problema de la identidad y la soberanía de América Latina. Como toda obra del pensamiento, la de Martí es hija de su tiempo. Por ello resulta importante señalar que el momento histórico en que dicha obra se desarrolla está caracterizado por la reestructuración de la geopolítica latinoamericana y mundial, a raíz de la pérdida relativa de importancia de los gobiernos extranjeros (principalmente, España y Portugal) en la configuración de las políticas internas de los Estados latinoamericanos, pérdida que se explica a su vez por los procesos independentistas que tienen lugar a lo largo del siglo XIX. En consonancia con ello, se da en los países latinoamericanos la configuración de los Estados nacionales y de los aparatos estatales de corte liberal; así como también la expansión hacia esta región de las relaciones sociales de producción de carácter capitalista (de hecho, los procesos de acumulación originaria en Latinoamérica se llevan a cabo en este periodo). Finalmente, otra característica es la creciente importancia que va adquiriendo el imperialismo inglés, por un lado, y el norteamericano, por otro. En tal contexto, la noción martiana sobre la identidad latinoamericana se plantea en dos niveles. Primero, al respecto de la dialéctica que subyace a la dicotomía –no excluyente- entre particularidad o especificidad latinoamericana y universalidad de las aspiraciones humanas. En segundo lugar, la noción de identidad se plantea precisamente en el ámbito de lo específicamente latinoamericano como autoreconocimiento y autonomización. Tal noción no puede verse –y aquí es preciso apelar a la biografía misma del autor- como una reflexión vacía o meramente especulativa, sino como un punto de partida de una programática política que aspira, primero, a la toma de conciencia y, segundo, a la soberanía real de América Latina. Es, sin embargo, importante, ahondar en cada uno de estos niveles o momentos del planteamiento martiano de la identidad. Al respecto del primer momento, subyace en los escritos de Martí la apelación a una especie de “naturaleza humana” y aunque el término pueda no ser preciso, se utilizará aquí –pues no es el objetivo profundizar en dicha discusión- para dar cuenta de la noción martiana sobre la identidad. Dicha naturaleza humana es lo que aúna o identifica, es decir, lo que reduce a algo común a seres humanos que, por su condición, se han visto relegados a ser objetos de opresión o, por el contrario, se encuentran investidos de poder. Tal es, por ejemplo, el caso de las poblaciones afrodescendientes, de las poblaciones indígenas, o de las clases sociales desposeídas, como el campesinado. La capacidad humana para el trabajo, las destrezas para la educación, la sensibilidad, el reconocimiento del otro, la posibilidad de crear, entre otras cosas, son algunos de los elementos que están presentes en todos los seres humanos y que hacen asequible la aspiración de que estos se reconozcan mutuamente. De ahí que América Latina deba verse a sí misma y a los demás pueblos del mundo como semejantes y de que los mismos pueblos latinoamericanos deban reconocer y asumir la heterogeneidad que ellos mismos encierran. La identidad latinoamericana no es pues ajena a esa universalidad que subyace al ser humano, universalidad que se ve opacada por sistemas de dominación impuestos en función, por ejemplo, de las razas. Por otro lado, el segundo de los momentos antes dichos trata sobre el problema del autoreconocimiento y la autonomización. Para Martí, el ser latinoamericano, la identidad latinoamericana, debe erigirse sobre la base de un volver hacia sí. Esto no significa otra cosa que reconocerse como una región con sus características particulares, cuya historia –como proceso y como estructura- no es la misma que la de Europa ni la de Norteamérica. Reconocerse es asumir esa historia constituida por una serie de influjos culturales, políticos, económicos, sociales, que han configurado la forma actual del ser latinoamericano. Partiendo de tal reconocimiento, Latinoamérica debe auto-nomizarse, | Artículo | La noción de identidad en “Nuestra América” de José Martí es decir, darse a sí misma su forma de gobierno, su forma de interacción interna y externa, hacerse a sí misma y proyectarse desde ahí hacia la relación con los demás pueblos del mundo. Un requisito para ello es, sin duda, la libertad y ello conlleva a la necesidad de una independencia real, no sólo formal; así como también la participación de todo el pueblo, pues de lo contrario siempre habrá dominación y mal gobierno. Autonomizarse es pues hacer del pueblo el sujeto vivo de la soberanía nacional y regional. Un elemento que debe también ser mencionado es que para Martí, el debate en América Latina no debería estar orientado por la dicotomía entre civilización y barbarie, como en el pensamiento ilustrado, sino entre erudición falsa y naturaleza. La identidad latinoamericana debe responder a esta última, es decir, debe plantearse como horizonte no la salida de la barbarie, como apunta la mentalidad moderna occidental, sino la asunción de las aspiraciones naturales del ser humano en sus formas de gobierno. De lo contrario, la política sólo apuntará a la reproducción banal de una modelización identitaria impuesta. Notas: [1] “Nuestra América” fue escrito en 1891 por José Martí, en el marco de sus reflexiones sobre los problemas de la soberanía y la identidad de América Latina, y sintetiza la mayor parte de las preocupaciones de la obra martiana, en un lenguaje y un estilo muy accesible. El texto íntegro puede ser consultado y descargado de la siguiente dirección: http:// biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/ osal/20140310040752/14Marti.pdf | Poemas | DERRAMABA LÁGRIMAS EL CIELO Derramaba lágrimas el cielo Cuando la noche quedo atrás Y poco a poco oculto su velo La lluvia intermitente no cesaba Y la humedad del suelo alegraba Camino con mi soledad y los vientos Con la cruz de mi destino Y el rumbo de mis pensamientos. Carlos Andrés Villacorta ALEGRÍA VERDE ¡¡¡Está pringando, está pringando, ya va llover, cantarán los sapos, cantarán las ranas, bailarán contentos a la orilla del rio, dando gracias al cielo cantarán por doquier, quizá de alegres de ver al cielo sus estrellas brillar, está pringando, ya va a llover, cantemos contentos otra vez!!! Aristarco Azul SOMBRA Cada vez que hay un grito de justicia ante la prepotencia, sencillez y falta de conciencia… Se escuchan los gritos de protesta en el parque Libertad y en los ríos donde posan las almas… Quienes están pendiente a salvar al pueblo ante los inmoladores secuaces de mi amado El Salvador… Ellos no se olvidan, están vivos son la sombra quienes pisan sus talones hasta el fin de sus humildes vidas secuaces de mi querido pueblo… Aristarco Azul (06/03/18) Sábado 14 / abril / 2018 TRESMIL 3