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EMPRESA FAMILIAR

EMPRESA FAMILIAR CONVERSACIONES FAMILIARES ES IMPORTANTE QUE EN LAS EMPRESAS FAMILIARES CADA TEMA SE DESARROLLE EN EL ESPACIO QUE CORRESPONDA Y DE LA MANERA MÁS EFECTIVA. NO FORMALIZAR ESTAS CUESTIONES Y QUE LOS TEMAS DE NEGOCIOS SE MEZCLEN CON LOS DOMÉSTICOS PUEDE TRAER GRAVES CONSECUENCIAS PARA SU SUPERVIVENCIA EN EL TIEMPO. En las familias empresarias, muchas veces los temas de negocios y las decisiones importantes no se discuten en el contexto apropiado. Los roles se mezclan y cualquier integrante de la familia opina sin participar del día a día de la empresa. Según la CAME, las investigaciones coinciden en que el 65% de las empresas familiares muere en el traspaso hacia la segunda generación, un 25% antes de llegar a la tercera, solo el 9% llega a los nietos y únicamente el 1% alcanza la cuarta generación. “En la mayoría de los casos la muerte en el traspaso generacional no se debe a un problema del negocio o falta de competitividad, sino a la mala relación entre los familiares”, explica el consultor empresarial Darío Soto. Frente a este panorama, la profesionalización se vuelve el principal desafío para la supervivencia de las firmas familiares. Pero ser rentable, permanecer, y crecer, requiere no sólo armonía, sino también definir roles y delegar adecuadamente las responsabilidades. “Un problema en las empresas familiares es desatender el nivel jerárquico de las personas y que la comunicación muchas veces se genera por afinidad, lo que lleva a una toma de decisiones desordenada, con poca focalización en los temas relevantes”, dice Paola Bereciartú, especialista en PyMEs. Las familias empresarias deben ser conscientes de que ser propietarios de un negocio les exige relaciones, conversaciones y acuerdos que se agregan a los que tienen las familias domésticas. “Estas últimas hablan de los temas familiares, pero no tienen cuestiones de negocios sobre las que conversar, mientras que las familias empresarias suman las cuestiones de la empresa a las caseras. Cada tema tiene que ser conversado en un espacio específico, por las personas adecuadas y competentes y de la forma más productiva”, explica Sergio Messing, director regional del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF) en Santa Fe. CADA ESPACIO CON SU TEMA “Nosotros vamos conversando cuando los temas aparecen, como vamos pudiendo. Y, a veces, ni eso, alcanza con mirarnos para entendernos”, cuenta Omar. Él y su hermano Juan son dueños fundadores de una fábrica de galletitas, que el año pasado cumplió cuarenta años. Omar tiene cuatro hijos que ocupan puestos de responsabilidad en la toma de decisiones operativas dentro del negocio. Juan tiene cinco hijos de los cuales tres trabajan en la empresa en puestos administrativos, de menor jerarquía. Desde el inicio de las actividades Omar se ocupa de la fábrica y Juan, de las cuentas y el dinero. Así funcionaron todo este tiempo sin problemas y con muy pocos conflictos. Dejan todo librado a las circunstancias. Conversan cuando se da la oportunidad, y cuando no, confían en el conocimiento y la confianza recíproca, y sobreentienden que estarán de acuerdo. “Esto les fue efectivo, pero no lo será cuando sus hijos conduzcan la empresa”, analiza Messing. “Los primos no se conocen tanto, no tienen la misma confianza entre ellos y tienen culturas diferentes porque provienen de familias distintas.” Es probable que la informalidad y la escasez de comunicación que manejan los hermanos no funcionen entre los primos, lo que será una fuente de conflictos. “Nos juntamos todos y discutimos, y si no nos ponemos de acuerdo, votamos y se decide por mayoría”, describe Nancy sobre la toma de decisiones en su empresa familiar. Junto a sus tres hermanos, es dueña de una fábrica de caramelos que heredaron de su padre. Ella es ingeniera en alimentos y 40

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