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DERECHO LABORAL El

DERECHO LABORAL El empleado INFIEL O LO QUE ES CASI LO MISMO: EL ENEMIGO ADENTRO DE LA EMPRESA. Por el Dr. Ricardo Adrián Butlow La dinámica que imponen los casos que se nos presentan nos revela la enorme necesidad de aprender, entender, aplicar y transmitir a los lectores nuestra experiencia en temas de cotidiana resolución en el marco de nuestra especialidad, en el ámbito laboral. En esta ocasión, y sin descuidar otros aspectos tratados anteriormente sobre la problemática de los contratos de trabajo de igual trascendencia, nos referiremos a la figura de empleado infiel. El caso: durante un período prolongado de seis meses, la empresa armó una división estratégica orientada con total exclusividad de obtener clientes nuevos, dentro de la especialidad a la cual dedica su objeto comercial. La preocupación por hacer crecer las ofertas de trabajo y proyectos afines con la actividad desarrollada impulsó a los dueños a realizar un nuevo esfuerzo. Una nueva sección dedicada a captar proyectos nuevos, colocando a dos de sus mejores empleados con antigüedad y conocimiento de la actividad para asumir tamaña responsabilidad. Cuidadosamente se eligió a dos profesionales con garra, temperamento, muy hábiles, simpáticos, de mucha confianza, quienes recibirían capacitación externa para impulsar proyectos nuevos y generar más trabajo, articulando estrategias de venta novedosas y no tanto para captar nuevos emprendimientos, con el lenguaje adecuado, actualizando los sistemas operativos, la forma de comunicación y dar respuestas inmediatas a cualquier pedido concreto. El tiempo pasaba y los proyectos no se presentaban. Nada parecía funcionar correctamente. Las ganas de que funcionara, la puesta a punto de todos los ítem, los costos anticipados por los dueños para que funcione, las figuras profesionales a cargo de la sección no daban resultados de ninguna índole. Buscando respuestas, se encontraron con la peor de las sorpresas. Tenían el enemigo adentro. Los elegidos para hacer crecer a la empresa, se dedicaban a conseguir clientes y derivarlos a su propia empresa creada en forma paralela para su beneficio personal. Dentro de su ámbito de trabajo, con recursos y material de la empresa, se estaban derivando los proyectos y propuestas a la sociedad creada por estos mismos empleados, compitiendo deslealmente con quien había armado una sección para promover la obtención de clientes, ciertamente con un éxito importante pero en su propio beneficio, compitiendo de mala fe con quien le daba trabajo en relación de dependencia. Desnudada la situación real (principio de realidad objetiva del derecho laboral), había que obtener prueba suficiente para desenmascarar a los traidores, tarea harto difícil para quien deberá demostrar la mala fe, la falsedad, la competencia desleal, en definitiva, el hecho ilícito que justificaría un despido con causa y abstraerse de la finalidad lícita propuesta para hacer crecer la empresa y procurar los medios para hacerlo. Utilizando tecnología especializada para espiar en lo propio, en fin, una situación que no solo pasa en las películas y que ocurre en la vida real de cada emprendimiento y del cual habría que estar más alerta, por cuanto es materia cotidiana ser el perjudicado y correr con los gastos de la fiesta de otro. En este caso en particular, con la prueba aportada que consistió en emails, agendas, entrevistas, sociedades, reconocimientos de trabajos, empresas a quienes ofrecían sus servicios y compañeros de trabajo que tomaron contacto directo de la situación, se provocó el despido con causa justificada 64

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