VE-42 MAYO 2018

rafasastre

© Todos y cada uno de los derechos de las obras literarias, fotografías

o ilustraciones publicadas en esta revista pertenecen en exclusiva a sus

respectivos autores (aunque en algunos casos no se citen los nombres)

Fotografía portada: Portada ilustrada expresamente para la revista

por Pablo Rapún Mombiela (Sabiñánigo, Huesca)

Diseño y edición: Rafa Sastre

Colaboraciones: revistave@hotmail.com

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Índice

En la brecha (Rafa Sastre) Pág. 1

Efectos secundarios (Rafa Olivares) Pág. 3

Pan casero (Gladys Alonso) Pág. 5

Mi amigo imaginario (Cristina Cifuentes) Pág. 7

Lo suyo, lo mío, lo nuestro (Susana Gisbert) Pág. 9

Letanía de alabastro (Belén Mateos) Pág. 11

Tres es impar (Vivian Rodríguez) Pág. 13

Viejo borracho (Alejandro Ramos) Pág. 15

Un amor imposible (Lu Hoyos) Pág. 17

Ser mujer (Raúl M.J.) Pág. 19

Cerillas en el sótano (Jorge Zarco) Pág. 21

Mens sana in corpore sano (Aurora Rapún) Pág. 23

Océano (Isabel Sifre) Pág. 25

Deshielo (Pilar Alejos) Pág. 27

Algo inesperado (M.Grazia Scelfo) Pág. 29

Estambul (Carmen Fabiá) Pág. 31

Último día (María José Martí) Pág. 35

Daños colaterales (Marta Navarro) Pág. 37

El olvido (Pepe Sanchis) Pág. 39

Musas (Aldana Giménez) Pág. 41

Hogueras entre sueños (Inma Sastre) Pág. 43

Invasión silenciosa (Manuel Serrano) Pág. 45

El gran teatro (Conxa Gausí) Pág. 47

Steve y el del sexto (Rafa Sastre) Pág. 49

A Cristina (Esther Moreno) Pág. 51

Florecer (Malín Simón) Pág. 53


Lucy (Luis Molina) Pág. 55

Sabor a vainilla (Mirta Calabrese) Pág. 59

III Concurso La Radio en Colectivo/Valencia Escribe Pág. 60

III Concurso de Relato Rápido Valencia Escribe Pág. 62

Nuestros libros Pág. 64

Números anteriores de Valencia Escribe Pág. 66

Palabras en la basura Pág. 67

Valencia Escribe en las redes Pág. 68

La foto de Miguel Pág. 70


En la brecha

Sin hacer demasiado ruido seguimos ahí, en la brecha, cumpliendo

etapas y compromisos.

Como el de la presentación «formal» de los Cuentos de las

Estaciones, el próximo 4 de mayo a las 18:00 horas en los Jardines de

Viveros, durante la celebración de la 53 Fira del Llibre de València.

Nos hace felices saber que asistirán compañeras de letras residentes en

puntos más o menos lejanos, a quienes tendremos la oportunidad de

abrazar en persona. Como Vivian Rodríguez, que vendrá desde

Montevideo, y Ángeles Peiro, desde Madrid.

También el último jueves de mayo se anunciará el premio

correspondiente a abril del Concurso de Microrrelatos La Radio en

Colectivo – Valencia Escribe. Salvo imprevistos, en el mismo programa

se fallará el premio anual. Los relatos recibidos en mayo ya se

considerarán participantes en la tercera edición de este certamen

(reproducimos las bases en páginas 60 y 61)

Y estamos en condiciones de informar que durante la mañana

del próximo sábado 9 de junio se verificará el III Concurso de Relato

Rápido, que promovemos con la inestimable colaboración de nuestros

grandes compañeros y amigos del Puerto de Sagunto, encabezados

por Vicente Murria y Marian García. También os dejamos las bases

en las páginas 62 y 63.

Hasta junio entonces. Seguid viviendo, disfrutando, amando...

Rafa Sastre

1


Beautiful female doctor – Hanna Kuprevich (Bielorrusia)

https://500px.com/marketinglasers

2


Efectos secundarios

Ante el equipo médico y un par de testigos, dijo que sí con dos

pestañeos. Con esa preceptiva autorización, ya pudieron empezar a

administrarle el innovador fármaco todavía en fase experimental y de

desarrollo. En menos tiempo del imaginable, Arturo Barroso, el

paciente, comenzó a recuperar la movilidad de su cuerpo. Primero

fueron los dedos, después las extremidades completas, más tarde

hombros, torso y cuello. Supuso todo un hito que volviera a sonreír y

moviera los músculos faciales. Y una fiesta recobrar el habla como

antes de la enfermedad. Sin embargo, y a pesar de los extraordinarios

progresos, no pudieron darle de alta porque había dejado de

pestañear.

Relato ganador del mes de marzo

II Concurso de Microrrelatos «La Radio en Colectivo / Valencia Escribe»

Rafa Olivares (Alicante)

3


Sourdough bread – Rebecka Sendroiu (Italia)

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4


Pan casero

Leudaba entre calores meridianos

bullente de sedientas levaduras

pan casero en los sueños de la infancia,

reposaba en un paño su tibieza

bollo blanco de paciente ternura.

De cáscara tostada

con agujeros de aire en sus entrañas,

brillante de manteca

junto al tazón de leche en la mañana

somnoliento de esperas en la mesa.

Desprolijo y sediento

empapado de sopa al mediodía

con avidez salobre,

supuraba de caldos la barbilla.

Olvidado, quizás en un bolsillo

entre tierra, pelusa y las bolitas

endurecido y parco

en vaivén solitario de mendrugo.

Su destino final serán migajas

arrinconadas así, en un descuido

esperando un renuevo de pan fresco

en el fondo letal de una panera.

Gladys Alonso (Chacras de Coria-Mendoza, Argentina), 2007

5


A good book – Emmy (EUA) https://b1nd1.deviantart.com/

6


Mi amigo imaginario

Se llama Casimiro y ya era viejo, muy muy viejo, cuando, al

abrir un libro, aparecía de la nada. Yo me acomodaba en su costado

acogedor —aunque era enjuto como un huso—, bajo sus brillantes

ojos negros, y seguía el camino que trazaba con el índice. Si me

atascaba en una palabra, la descifrábamos entre los dos. En poco

tiempo desaparecieron el índice y los atascos, pero Casimiro no se fue.

Era de gran ayuda con las palabras nuevas y las frases difíciles.

Empecé a estudiar, y fue mi memoria: sin él no habría recitado jamás

la lista de los reyes godos.

Casimiro estuvo también junto a mí en la adolescencia. Su larga

barba blanca, suave y cálida como un abrigo, me confortaba en aquel

autobús madrugador, camino de la ciudad inhóspita, cuando empecé

el instituto. Comentábamos la lectura que nos ocupaba y me enseñó a

fijarme en los detalles, la estructura, el ritmo y la música de cada libro.

Me adentré también, de su mano, en el bosque de la poesía.

Llegó la Universidad, mi primer novio, un trabajo de media

jornada, un piso compartido… Casimiro aparecía poco, casi siempre

cuando empezaba a coger ya el sueño: «Lucía —susurraba—, no me

olvides. La magia nos necesita a ambos». Pero me dormía y no era

capaz de leer más allá de un par de párrafos.

Hace unos días, mi hijo de ojos negros cumplió un año. Le

regalaron muchos libros ilustrados, de cartón duro y colores brillantes.

Cada noche cuando lo acuesto, el índice nudoso de Casimiro señala

las figuras que yo recito y mi niño se duerme enredando sus manos en

la larga barba blanca del anciano duende de los libros.

Primer premio de la categoría de adultos en el concurso de relato

«Mi amigo imaginario» organizado por Pippa & Cochomata (19.05.2016)

Cristina Cifuentes Bayo (La Puebla de Alfindén, Zaragoza)

http://www.irae.es/

7


Dependence – Eva Kmento (República Checa)

https://xantipa2-2d3dphotom.deviantart.com/

8


Lo suyo, lo mío, lo nuestro

—Ya sabéis, desde lo suyo no está nada bien

Escuché por pura casualidad. Mi madre estaba hablando con mis

amigas, que habían venido a verme, y esa frase traspasó el tabique para

incrustarse directamente en mi cerebro y mi alma.

Me había acercado a la cocina a beber agua, y no pude evitar

quedarme escuchando. Me quedé ahí quieta, con la oreja pegada a la pared

y los pies clavados en el suelo por un martillo imaginario.

Mi propia madre hablaba de mí como si fuera una pobre niñita

desvalida, en vez de la mujer de casi treinta años que era. Les

recomendaba a mis amigas que fueran sutiles, que me trataran con cuidado

y, sobre todo, que no me hablaran de «lo mío».

Ahora entendía muchas cosas. Entendía que eludieran hablar de lo

que había pasado, de cómo me sentía, del largo camino que quedaba por

delante. Entendía por qué cambiaban de tema cada vez que intentaba

contarles algo, o preguntarles pidiéndoles consejo. Ellas me hablaban de

nimiedades, de ropa, de fiestas a las que habían ido, de la última monada

de sus niños o de lo mal que los pasaban con los cólicos. Y a mí la verdad

es que todo aquello me importaba un carajo.

Después de oírla, me di cuenta de que mi madre se avergonzaba de

mí. Bajaba la voz y se refería a «lo mío» como a algo a esconder, a ocultar

a nuestras exquisitas amistades. Era solo «lo mío», no «lo nuestro».

Pero yo necesitaba gritarlo a los cuatro vientos. Necesitaba contar

que aquel señorito tan fino y de tan buena familia, me había destrozado la

vida. Que cada día me humillaba de una forma nueva, que despreciaba

cada palmo de mi piel y cada cosa que hacía, que no me dejaba salir de

casa, ni vestirme a mi gusto, ni relacionarme con quien él no quisiera.

9


Necesitaba contar que el día que me partió el diente también partió mi vida

en dos. No había marcha atrás.

Quería explicarles que aquella casa de reposo a la que ella me

envió no era más que un hospital psiquiátrico donde me recetaban en la

misma proporción tranquilizantes y olvido. Que valoraba su buena

intención, pero que necesitaba salir del agujero, no taparlo con tierra.

Y quería, sobre todo, que alguien me diera el empujón definitivo

para denunciar a aquel mal nacido, por más blasones que tuvieran su cuna

y su árbol genealógico. Que no quería evitar el escándalo, sino que le

estallara en plena cara. En esa cara que me hacía temblar con solo

recordarla.

—Hiciste bien, cariño. Los trapos sucios se lavan en casa. Ahora

un divorcio discretito y a olvidar lo pasado.

Esas palabras de Eugenia, la que hasta entonces fue mi mejor

amiga, me hicieron decidirme. Mucho más que tres meses de hospital y

toneladas de tranquilizantes.

La dejé con la palabra en la boca y me fui a la comisaría más

cercana. Ante una policía, que nada sabía de mí, de apellidos ilustres y

presuntos escándalos, lo vomité todo. No me dejé ni un empujón, ni un

insulto, ni una sola de sus humillaciones.

Ese día empecé a vivir.

Y, les gustara o no, «lo mío» pasó a ser «lo nuestro».

Susana Gisbert Grifo (València)

http://conmitogaymistacones.com/

10


Letanía de alabastro

Imagen aportada por la autora

Tal vez nuestros sueños fueron quimera.

Palabras pronunciadas en la letal agonía de un poema.

Tal vez el verso fue alabastro en una mirada.

Amargo palpito en la voz sosegada,

en la tirita de una brecha,

en la promesa de una epifanía de humedad.

Hay una vocal de estepa que camina

hacia la pupila de tu aliento.

Sabiduría.

Hay una reflexión en la luz,

en la moral implícita de la ortografía.

Hay una secuencia irrevocable

en la palabra nunca dicha.

Liturgia en la lengua escrita…

Mª Belén Mateos Galán (Zaragoza)

11


Foto aportada por la autora

12


Tres es impar

Lo sabíamos.

Si observas bien la foto, nuestros gestos lo delatan.

Javier se ubica definitivamente más cerca de Esteban.

Yo me enamoré de Javier, e hice todo lo posible porque nuestra

pareja funcionara.

Luego apareció Esteban. Fue amor a primera vista. Luché,

mucho, pero no pude con eso. Hay sentimientos con los que nos se

puede, sean buenos, enfermos, generosos, obsesivos, nos devoran y

nos vuelven sus títeres.

Ese día, el de la foto, fue cuando nos fuimos a Playa del

Carmen, a un all inclusive. Creímos que incluyéndonos todos, Javier,

nos amaría a los dos.

El resto de las fotos, le pedí a la casera que las destruyera,

cuando hubo que desarmar la casa. Solo me quedé con esta: los tres

mirando hacia el futuro, queriendo creer.

Se suele pensar que el amor lo puede todo, pero para nosotros no

fue así. Mis celos jugaron el peor rol, a cada momento me daba

cuenta que la verdadera pasión la vivían ellos.

¿Si me arrepiento? Sí: de haber quedado viva. La tercera bala,

que tenía mi nombre, solo me hirió, y lo que pensé como un alivio, se

transformó en el castigo detrás de estas rejas, donde solo me queda

mirar esta foto, cuando todavía creíamos.

¿Que quién la tomó?

¿Importa?

Vivian Rodríguez Dorgia (Montevideo, Uruguay)

https://lapiazzadellaluna.blogspot.com.uy/

13


Homeless angel – Alexandre Salles (Brasil) https://axlsalles.deviantart.com/

14


Viejo borracho

«El corrupto aroma de la noche vincula mundos, asesina

escepticismos. Desde aquella esquina la sombra te mira cargando con

los pecados del mundo. Los sueños petrificados de la roca no son sino

las pesadillas del hombre. Tememos a la caótica providencia que cayó

para absolvernos a todos de nuestros últimos rastros de bondad; y

abrasarnos, con sus alas de ángel impuro. Oramos a lo vanamente

humano del espejo desde nos miran, y ahí vamos»

¡Cállate de una buena vez, viejo borracho! —gritó desde las

sombras un hueco en el mundo.

El policía que atento escuchaba al vagabundo quedó atónito,

volteando a ver a la nada entre la oscuridad, el hombre en el suelo

tintineó las monedas en su oxidada lata, para llamar de nuevo la

atención del oficial, y dijo en tono socarrón:

—Te lo dije, hombre.

Manuel Alejandro Ramos Ayala (Naica, México)

http://chatomusik.blogspot.mx

15


Retrato de Isabel de Bohemia (hacia 1636)

16


Un amor imposible

He soñado el inconcebible dolor.

He soñado mi espada.

He soñado a Elisabeth de Bohemia.

He soñado la duda y la incertidumbre.

He soñado el día de ayer.

Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.

Acaso sueño haber soñado.

Siento un poco de frío, un poco de miedo.

Sobre el Danubio está la noche.

Seguiré soñando a Descartes y a la fe de sus padres.

J.L. Borges, La cifra (1981)

Cuando Descartes conoció a Elisabeth de Bohemia, se enamoró

perdidamente de su belleza e inteligencia. «Será ella una excepción

—se decía— o acaso el bello sexo también posee las mismas capacidades

intelectuales de un hombre». La princesa fue su anfitriona y

alumna, pero él jamás osó declararle abiertamente su amor. La

sombra de su pasado rondó siempre aquella relación. La batalla de la

Montaña Blanca, en la que participó del lado de los Hasburgo en

1620, planeaba sobre la conciencia de René; eran los inicios de la

Guerra de los Treinta Años que enfrentó a católicos y luteranos y, en

ella, Descartes luchó en el frente y realizó labores de espionaje.

Elisabeth mantuvo con el filósofo una amistad intelectual, y más

tarde una larga correspondencia en la que se puede rastrear algo más

de lo que las líneas dicen. Ella nunca supo que el filósofo colaboró en

la derrota de su padre, Federico V, en aquella Montaña blanca.

Lu Hoyos (València)

17


Dari – Evgenia Karica (EUA) https://elle-cannelle.deviantart.com/

18


Ser mujer

No quererle quiso querer

cada vez que le quería.

Cada palmo de su piel

extrañaba sus caricias

en las noches de placer,

cuando él la recorría

sin tocarla y sin tener

en su cama compañía.

Le llamaba, y cada vez

por su amor ella moría.

Asustada quiso correr

y sacarlo de su vida.

Un poema quiere ser,

cada noche lo palpita.

Despertó siendo mujer.

Ya por fin se siente viva.

Raúl M.J. (Llíria, València)

19


Sin título – Roegger

https://pixabay.com/es/users/roegger-607528/

20


Cerillas en el sótano

En el sótano de mi casa de campo dice mi abuela que hay

espíritus y fantasmas esperando que una noche inoportuna, duerma

en aquella estancia.

En el sótano de mi casa de campo, hay una cama donde pasar

una noche rodeado de garrapatas y ratas, donde dice mi abuela, que si

dejo una de mis piernas fuera de las sucias sábanas, unas manos me

arrastrarán fuera de la cama, más allá de las cloacas. De donde nadie

regresa de sus malos sueños.

En el sótano de mi casa de campo, no hay luces que lo iluminen

de sus sombras. Ni siquiera una mala bombilla.

Temo bajar allí, a esa noche eterna que me acecha callada y

silenciosa.

Pero tengo cerillas para iluminar el lugar de posibles figuras

ocultas en sus rincones y estancias.

La puerta, vieja y pesada, se cierra a mis espaldas.

Abajo, las escaleras me reciben; más allá, solo acecha lo

desconocido.

El lugar es frío y solitario. Aparentemente, no hay nada más.

Primer fósforo: oigo pesadas teclas de piano, no me encuentro

solo.

Unos dedos apagan a traición la cerilla como quien extingue la

vela de una tarta de cumpleaños rellena de frambuesa color sangre.

Segundo fósforo: bajo varios escalones e ilumino con mi escasa

luz la tiniebla, viendo a mi alrededor una estancia llena de

deteriorados muebles, corroídos por la carcoma con su penetrante

olor a deterioro.

21


El fósforo me quema los dedos y cae al suelo.

Tercer fósforo: No hay nadie, o eso creo. Una mano acaricia mi

pelo a mis espaldas.

Mis dedos se queman y se hace la noche.

Cuarto fósforo: Encuentro un candil que ilumina la estancia y un

rostro sale a mi encuentro: infantil, lastimoso, de ojos desorbitados y

cabellos revueltos, con la boca babeante y una navaja afilada en una

de sus escuálidas manos.

Jorge Zarco Rodríguez (València), 22.03.2018

22


Mens sana in corpore sano

Sin título – Alexas https://pixabay.com/es/users/Alexas_Fotos-686414/

La mirada concentrada, las mallas ajustadas, la camiseta

deportiva holgada, la cinta en el pelo. Extiende la esterilla en el suelo

y pone música de fondo. Se tumba. Abdominales con las piernas

levantadas. Vamos allá. Una, uf, uf, dos, uf, uf, tres. Apoya la cabeza

en el suelo. Descansa. El cerebro empieza a trabajar deprisa: tengo

que comprar, tengo que estudiar, tengo que escribir, tengo que

terminar la película que empecé ayer. Estira los brazos y las piernas.

Se levanta y se va a la ducha. Le vendrá bien después de una dura

sesión de ejercicio.

Aurora Rapún Mombiela (València)

23


Playa de Varadero (Cuba) – Fotografía de la autora

24


Océano

Vivo en tu corazón,

en su misterio

que me da la mano

cuando el terror nocturno me persigue.

Vives en mí, te vivo, nos vivimos

en las profundidades del silencio.

En la zona abisal del mar eterno

hay un rayo delgado

Una luz para dos que no conoce

la sucia compra-venta,

que no entiende de juegos malabares,

de trileros de corte deslenguado

ni comulga con leyes desleales.

Es esa transparencia la que sella

la imposible distancia y nos acerca.

No hay mentira posible. No hay engaño

tal vez la fe flojea en ocasiones

y alguna que otra discusión muy corta

se empeña en enturbiarnos las pestañas

pero siempre regresan

los corazones limpios

al punto del que huyeron

y duermen abrazados

en un lugar secreto

donde el tiempo no cabe

y el espacio es la música que borra

el reproche tenaz,

la voz inoportuna

y el aguijón del cuerpo ausente.

Isabel Sifre Puig (València)

25


Fotografía aportada por la autora

26


Deshielo

Sin beso de buenas noches ni un «buenos días» al despertar,

amanece nuestra habitación recubierta de hielo, donde nuestra cama

es un iceberg que flota a la deriva en un mar de indiferencia y soledad.

Nos sentimos náufragos, hibernando en polos opuestos,

incapaces de atravesar la grieta que nos separa. Bastaría el roce de

nuestras manos para fundirlo todo, para que el fuego que palpita bajo

este témpano arda de nuevo, con el calor de dos almas que nunca se

han dejado de amar.

De pronto, sin querer, dormidos, sucede un abrazo inesperado,

que pone fin a esta era glaciar.

Relato finalista en Wonderland (RNE) 09.09.17

Pilar Alejos Martínez (Quart de Poblet, València)

https://versosaflordepiel.blogspot.com.es/

27


It´s napkin not kidnap – Midnight00 https://midnight00.deviantart.com/

28


Algo inesperado

Laura acaba de leer el inquietante título de un periódico romano

que dice: “La città colabrodo affonda: altra voragine al Fleming”, o

sea, que la ciudad es como un queso gruyère y acaba de abrirse otro

agujero a semejanza de un nuevo volcán. Ambas palabras —la del

queso y el volcán— son metafóricas, pero la verdad es que no es la

primera vez que esto sucede en Roma. Ha ocurrido ya varias veces en

distintos barrios de la ciudad. Roma se está hundiendo.

La joven se da cuenta que, como de costumbre, habrá caos en la

circulación a consecuencia de las calles cortadas por este inesperado

suceso. Resignada, porque tiene que salir, no le preocupa mucho el

problema, pues cree que no le afecta directamente.

Tiene previsto ir a ver la exposición de pintura de Monet y se

encuentra con esta expectativa, muy feliz.

De repente, mientras está atravesando un cruce cerca de su casa,

su coche empieza a deslizarse hacia el vacío. Se ha abierto un enorme

agujero ante ella en forma de cono y tiene una gran profundidad.

Laura se desmaya por el impacto y todos los que han presenciado el

incidente, muy asustados, llaman a los bomberos y a la policía. No

logran ver lo que pasa dentro del cráter abierto por la oscuridad que lo

invade y no se acercan porque tienen miedo de caer ellos también.

Los bomberos tardan en llegar.

Mientras tanto, la chica se despierta. Le duele la cabeza y tiene

unos moratones en los brazos, pero no está herida de gravedad, tiene

solo algunos rasguños. Logra salir del coche y se da cuenta de que no

puede trepar por las paredes del hueco. Le parece ver unas galerías

subterráneas y empieza a arrastrarse a duras penas por la pendiente

para ver si puede salir por alguna parte.

Al buscar la salida, a los lados de las galerías, encuentra unas

cavidades, que parecen ser de antiguas catacumbas, donde hay varias

29


cajas de madera de distintos tamaños. Sorprendida, logra abrir una de

ellas y se asusta cuando ve que contiene armas. No se deja vencer por

el sobresalto y sigue arrastrándose por el interior del hueco, porque

piensa que siguiendo la ruta de las cajas econtrará la salida.

Pero ocurre algo inesperado. Desde uno de los huecos, aparecen

tres hombres que le apuntan con una pistola en la cabeza y le

preguntan qué hace allí. De nada sirven sus explicaciones; el cabecilla

le advierte que ha descubierto demasiado y que no puede dejarla libre.

Son traficantes de armas y la retendrán como rehén hasta que

entreguen el armamento y se alejen de la ciudad. Lo sentiría mucho si

tuviera que matarla, le dice.

Lo que no sospechan es que Laura es un agente especial

antiterrorista y que lleva un reloj mediante el cual conocen su

localización. También su señal codificada de que está en peligro. A

los pocos minutos aparecie un grupo de agentes antiterroristas que

llevaba tiempo detrás de esta banda de traficantes sin conseguir

localizar su escondite. Han recibido el mensaje y han conseguido

entrar por un sótano que ya tenían vigilado.

Julio, el inspector jefe, al verla en peligro, vacila durante un

instante. El cabecilla de la banda aprovecha la situación para

amenazar a Laura con la pistola, advirtiendo a todos que si no les

dejan salir la matará.

Ella, sin pensarlo, y con mucha rapidez, le hace una llave de

kárate y lo lanza sobre el suelo. Justo en ese momento, Julio y el

resto de agentes, se lanzan sobre el jefe y los demás traficantes.

Gracias a este accidente del subsuelo de Roma, se consigue acabar

con esta banda de malhechores, tantos años buscados por la policía.

María Grazia Scelfo (Roma, Italia)

http://mgscelfo.blogspot.com.es/

30


Estambul

Istanbul – Firat (Turquía) https://slashhh.deviantart.com/

Calles bulliciosas , caótico tráfico.

ruido constante tan solo silenciado

por el mágico canto del almuédano:

intenso, reverberante, solemne .

¡La llamada a la oración!

En el interior del templo

el tiempo se detiene,

en un etéreo espacio

de recogimiento, plegaria

y oración.

31


Se diluyen lentamente los ecos

de esa profunda voz.

La normalidad se restaura:

las idas y venidas presurosas

por las ambientadas

calles de Estambul.

Mezcla de culturas,

mezcla de sentidos :

aromas y sabores,

músicas y colores

que inundan cada rincón

y penetran en el corazón.

Las majestuosas mezquitas

ascienden hacia el cielo

se extienden hasta alcanzar

el azul de la mar,

flanqueando las riberas

de palacios suntuosos

símbolos del poder

de tiempos del ayer.

Calles empinadas que recorren

toda la extensa y bella ciudad

entre bazares y mercaderes

entre colinas y mares

entre torres y alminares

por tierra y por mar.

Contemplar su inmensidad

entre Oriente y Occidente.

Ciudad mágica, grandiosa

e imperial, diríase inspirada

en un cuento oriental.

32


Difícil olvidar su luminosidad

Difícil no sentir su magia

ancestral, difícil no sucumbir

a su arte colosal.

Estambul, crisol de culturas

religiones y naciones,

encrucijada de peregrinos

tumba de sultanes

y aguerridos guerreros

testigo de pasiones,

odios y rencores.

Tradición y vanguardia

progreso y regresión

pasado glorioso,

presente incierto.

Penetras hasta el interior

enamoras profundamente

a todo aquel que te ve

y nunca jamás olvidará

tu mágica identidad.

Carmen Fabiá Mir (València)

33


Crying woman – Luciana Beltrami (Brasil)

https://www.flickr.com/photos/luciana_b/

34


Último día

Esta mañana intenté poner fin a mi vida, pero no es fácil. Tras

abrir la espita del gas, atranqué puertas y ventanas y al cabo de una

hora me di cuenta de que seguía viva. ¡Se había terminado el maldito

butano!

Entonces lo imaginé de otro modo: la bañera caliente y espuma,

mucha espuma, una cuchilla de afeitar, el punto preciso donde

seccionaría mis venas... casi olvidaba que nos cortaron el agua hace

una semana y la luz hará unos meses.

Junto al cadáver de mi hijo —es retrasado, y murió ayer

mientras bajábamos la solitaria escalera para pedir auxilio— pues

bueno, sentada en el maldito escalón de la portería junto a él, escucho

por fin el rugir de las máquinas demoledoras. Acaban de empezar. Sé

que, si estoy quieta y en silencio, pasaré desapercibida sesenta años

más.

Van a derribar el edificio. No saben que seguimos aquí. A mi

Gabriel y a mí siempre nos ha sonreído la suerte, pero de otra

manera.

María José Martí López (València)

http://conelcuentoenlostalones.blogspot.com.es/

35


Sin título – Wokandapix

https://pixabay.com/es/users/Wokandapix-614097/

36


Daños colaterales

Presiento —y no preciso para ello recurrir a la dotes

adivinatorias que tantos me adjudican— son ustedes parte de ese tipo

de personas que adora la primavera. No es un reproche, no, ¿cómo

iba a serlo? se trata sólo de una simple observación. Y es que son

legión los entusiastas de tal estación. Tal vez hasta ahora no hubieran

reparado ustedes en ello, o no hubieran prestado al asunto la atención

que a mi juicio merece, pero, créanme, yo sé bien de lo que hablo.

Pregunten, pregunten a cualquiera y verán como de inmediato y sin el

más leve pestañeo, todas las respuestas, sin apenas excepción, se

inclinan a favor de la bellísima, fresca, flamante y cautivadora

primavera. Conste que lo digo sin atisbo alguno de ironía, no se

confundan y no atribuyan a mis palabras un sentido del que por

completo carecen. No, nada más lejos. Muy al contrario, entiendo su

éxito a la perfección: luminosa, alegre, aromática, poética, romántica

a rabiar... La reina de la fiesta, vaya. Aunque, si vamos a ser sinceros,

hemos de reconocer también que tras los larguísimos, grises y

lluviosos meses invernales que la preceden, mucho mérito tampoco

tiene la cosa ¿no creen? Bien fácil ha de resultarle ejercer su hechizo,

su calidez y su dulzura bajo esos espléndidos e inmensos cielos azules,

tibias y brillantes tardes de sol y mágicas noches estrelladas sobre los

que, poco a poco, la muy pícara ha tejido su leyenda.

En fin. El caso, como seguro ya habrán adivinado, es que pese a

todas sus excelencias, su belleza, su magia, su poesía... yo la odio. Sí,

odio la maldita primavera con toda la fuerza de mi pequeño ser.

Comienza el buen tiempo, alargan los días, se llenan los parques

de enamorados cándidos y almibarados hasta la náusea, y de rabia e

impotencia —también algo de miedo, no lo negaré— tiembla sin

remedio mi pobre corazón.

37


Y sé que no es su culpa ni mucho menos su intención, pero ¡ay!

tan crueles e irreparables son los efectos secundarios que, con su

aparente inocencia, la muy traidora ejerce sobre mí...

Deshojada, dolorida y marchita, estupefacta, horrorizada y al

límite de mis fuerzas, la luna llena me encuentra cada noche. Sólo

con ella desahogo mis penas y aunque, cómplice y comprensiva, en

silencio y con paciencia infinita, siempre me escucha, muy leve es el

alivio que en tal confesión mi martirizada alma halla, e incurable a

estas alturas parece la ansiedad y la angustia que, día tras día, mes

tras mes, primavera tras primavera, mi maltrecho espíritu corroe.

Hace ya mucho que perdí la esperanza de transitar en paz mis

días y eso, me temo, es lo peor. Y es que, aunque de mil modos

diferentes lo intenté, esos tontorrones de sonrisa bobalicona,

lánguidos ojillos y mirada perdida en sus amorosos abismos, que

agotan inclementes mi paciencia, no escarmientan. Por más que

siempre a su pregunta —¿romántica, dicen? ¡Ja! ¡Absurda y

empalagosa como ninguna!— respondo con un "NO", quizá en

exceso rotundo y sin duda —reconozco— algo malévolo,

imperturbables y esperanzados, ellos insisten e insisten... ¡Pues van

listos! Tan humilde y sencilla como parezco, ni a sospechar han

comenzado todavía lo rencorosa y vengativa que, cuando con interés

me lo propongo, puedo llegar a ser.

¿Oráculo del amor yo? ¡Qué ocurrencia! ¡Vamos, hombre!

Marta Navarro Calleja (València)

https://cuentosvagabundos.blogspot.com.es/

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El olvido

Sin título – Flooy (Alemania) https://pixabay.com/es/users/flooy-715497/

Oscar Fidel Montoya, delantero centro, capitán y figura del

equipo, se disponía a lanzar el penalti. Miles de aficionados coreaban

su nombre, convencidos de que anotaría el gol del triunfo. Se

encontraban en el último minuto del partido y si marcaba, la Copa

Libertadores sería suya.

Cuando tomó carrerilla, antes de impactar la pelota, recordó de

golpe la última tarea doméstica que había realizado en su casa:

plancharse dos camisas y un pantalón. Como en un flash, se vio

dejando la plancha encendida sobre la tabla, pero sin tener la

seguridad de haber desenchufado el cable. Una sensación de calor

invadió todo su cuerpo.

No hace falta decir que el balón salió fuera, dos metros por

encima del travesaño.

Pepe Sanchis (Massalfassar, València)

39


Fotografía aportada por la autora

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Musas

Vienen musas con el viento,

espero no recordarles a nadie…

Nos elegimos hace un tiempo

somos puntos cardinales.

Jugamos a la conquista

en territorio neutral,

perdimos todas la vida

por no conciliar la paz.

Ahora mi carne y mis huesos

se mojan con lluvia temprana…

El corazón también les ofrezco,

tomen, soy voluntaria.

No me dejen sólo el aire

insuficiente para pensar,

denme piel y señales

perfumes, voces y furia del mar.

Aldana Michelle Giménez (Mendoza, Argentina)

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Bonfire – Benjamin Nelan

https://pixabay.com/es/users/BenjaminNelan-268798/

42


Hogueras entre sueños

Imagina que sueñas. Por supuesto, piensas que todo lo que

acontece en tu sueño no es más que eso, un sueño. Pero cuando ves

que es recurrente, te asustas, y si transcurre el tiempo y algunas cosas

van transformándose en realidad, empiezas a sentir una especie de

pánico. «¿Son premoniciones?», te preguntas.

Primero sueñas que estás una noche en la playa, relajado,

mirando el mar. La gente va llegando y tú no sabes el por qué, ni qué

va a pasar. Empiezan a encender hogueras. Unos bailan, otros cantan,

los más locos saltan las hogueras mientras articulan un grito

desgarrador. Luego ves una mujer envuelta en llamas, que corre por

la orilla y desaparece de tu vista. No sabes dónde ha ido, porque

realmente no se ha ido, solo se ha desvanecido. A un hombre que

pasea, una ráfaga de viento le tira el peluquín. Da media vuelta para

buscarlo, y la arena se lo traga. Un joven toca la guitarra y, de

repente, la guitarra se transforma en una serpiente que empieza a

devorarlo. Un perro con dos cabezas salta como un canguro. Y al

final, una ola gigante nos envuelve a todos y nos transporta al medio

del mar.

Otro día, sueñas que estás tumbado en el diván de un psiquiatra

y que mientras le cuentas ese sueño sobre las hogueras, entra una

enfermera en ropa interior, se enciende un pitillo y se sienta a

escuchar lo que dices. Entonces ella, no el psiquiatra, te da el

diagnóstico: «Soñar con hogueras significa que necesitas revivir la

llama de la pasión y saltar sobre ella, que te quieres purificar y olvidar

ciertos pensamientos negativos».

Pero el peor sueño sobre hogueras fue aquel en el que estábamos

celebrando el día de Santa Cecilia, la patrona de la música. Ya sabes,

43


haciendo paellas en la calle de al lado de la escuela. En el sueño, una

hoguera se descontroló y una de las estudiantes, a la que yo conocía,

intentó apagar el fuego. Acabó volando por los aires.

Y cuando un mes más tarde escuchas en la radio que ha habido

un incendio en una discoteca, y te enteras de que un compañero tuyo

de música ha fallecido, te planteas si los sueños solo sueños son, o si,

por el contrario, son visiones del futuro.

Inma Sastre (L´Eliana, València)

44


Invasión silenciosa

Fotografía aportada por el autor

Un día aparecieron en casa. Venían para quedarse. Al principio

era unos cuantos o cuantas. Después se fueron multiplicando hasta

llegar a ser casi una plaga bíblica. Así como en «La casa tomada» de

Cortázar, un ser extraño, anónimo, va despojando de espacio al

protagonista y a su hermana, así pasa en mi casa. Pero no han sido

habitaciones, sino lugares de descanso. El sofá, los sillones, las dos

butacas de la entrada… y hasta el propio lecho conyugal, es decir, la

cama.

Ahora, cada vez que voy a sentarme debo retirar la evidencia de

esta invasión. No puedo aposentarme sobre ellos. No puedo amonto-

45


narlos. No son útiles. Solo son «monos». Elementos decorativos perfectamente

alineados, estratégicamente ubicados para martirizarme.

En el salón, sobre el sofá, no hay mucho problema; como está

pegado a la pared, los coloco con mimo (y asco) detrás del respaldo.

En el dormitorio ya es otra cosa. ¿Recuerdan ustedes la película

titulada «Y entonces llegó ella», de 2004, protagonizada por Ben

Stiller? En esta película, el protagonista se casa y se va de luna de

miel. Al volver lo hace solo, su recién estrenada esposa se queda con

un macizorro. Tiene varias escenas en las que la cama aparece

invadida por estos elementos. Él los retira con mimo, los coloca en el

lugar que su mujer le había dicho, y al final termina por echarlos a la

calle. Pues yo también tengo una formación entera delante del único

que realmente hace falta.

Por si no lo habían adivinado, me estoy refiriendo a las

almohadas, almohadones, cuadrantes y demás artilugios decorativos

de formas y tamaños variados.

No es que sean un elemento nuevo. Se viene usando desde que

el mundo quiere ser más cómodo. ¿Qué sería de los cuentos orientales

sin ellos? ¿Dónde reposaría la cabeza de La Bella Durmiente del

bosque? ¿Dónde presentaría el zapatito de cristal?...

Quizás, algún día, encuentre las suficientes fuerzas para hacer

como Ben Stiller y los mande a la calle. Lo peor sería que me fuera yo

con ellos. Pero eso está todavía por llegar. Ahora no me queda más

remedio que «contemplar la armoniosa policromía de elementos

conjuntados que le dan a la estancia una personalidad singular»,

como decía una revista especializada que andaba por casa antes de

que la echara al contenedor «en un descuido».

Manuel Serrano (València)

46


El gran teatro

(un simple apunte ) (canción)

Ilustración aportada por la autora

Terminó el guiñol estrafalario

que mueve la soga

de un sistema establecido

que marca la pauta

inexorable y cierta

de unas horas de deber cumplido.

Como un óvalo

que nuevamente empieza

47


en el punto de partida

o un monótono relato

mil veces repetido,

el títere reitera

cada DIA su papel

en este GRAN TEATRO

sin otro alternativa

al DESAFÍO.

Cansado de la cuerda floja,

del golpe al hombro

y del gesto alerta y programado,

ensaya de nuevo

por no agotar el tema

a golpe de espejo

en el armario.

Y muy raramente,

muy de vez en cuando

despierta una idea libre

cuando el telón cae a escena,

para sucumbir en el entreacto...

y una multitud de soledades

se acompañan

cada una en su escenario.

Conxa Gausí Caballero (València), verano del 89

48


Steve y el del sexto

Imagen de Pixabay, libre de derechos

El día que murió Steve Jobs

también palmó un vecino del sexto

pero él no salió en las noticias

Nadie apareció en la televisión

para honrar su memoria

para resaltar sus méritos

para lamentar su muerte

ni compadecer a sus familiares

Y lo peor de todo:

nadie escribió un libro sobre su vida

Nadie empleó un minuto de su tiempo

en escribir una maldita línea

que esclarezca ante la humanidad

si ese ser anónimo valió tanto o más

que un informático multimillonario

Aunque prefiero pensar que sí

Porque el vecino del sexto

siempre me daba los buenos días

Rafa Sastre (València)

http://rafasastre.blogspot.com

49


Ilustración de Conrad Roset (Barcelona), aportada por la autora

http://www.conradroset.com/

50


A Cristina

La mujer de las mil sonrisas

Cientos de aventuras

Millones de sueños

La mujer que atraviesa el mundo con su bicicleta

Nada en todos los mares

Y aterriza en cada corazón

Ella hace que sienta la poesía viva

Me carga de energía

Y aunque lejos está

Siempre la noto cercana

La extraño

Pero sé que en algún momento nos encontraremos

En un barrio de Valencia

Donde al fin

La podré abrazar

Esther Moreno Morillas (València)

http://elcascabelalgato.blogspot.com.es/

http://invisiblevoyeur.blogspot.com.es/

https://feminismosmasturbatorios.wordpress.com/

51


Imagen encontrada en la red. Autor desconocido.

52


Florecer

Cuando Felipe López, prejubilado y solitario, comenzó a firmar

los libros que adquiría, justamente en el ángulo opuesto al que con ese

fin había utilizado desde siempre, no intuyó que un súbito cambio iba

a producirse en su ordenada vida.

En un día ventoso de marzo, avanzó erguido y rápido entre el

gentío del mediodía, hacia la cita a la que había sido convocado. Un

claxonazo le detuvo. Aunque no perdió la compostura, se apoyó

levemente en el poste del semáforo y notó en la mano un roce de

papel que provenía de unas tiras ondulantes que reproducían el

mismo número de móvil, rematando el siguiente enunciado: «Nimia

Flores-Curandera norteña del Perú. Mejor que el amor venga por su propio

peso, pero por si no, realizo Amarres-Desamarres-Acercamientos-Alejamientos

y Rupturas de maleficios».

Mientras cruzaba el paso de peatones, memorizó los nueve

números del teléfono.

Entró en la caja de ahorros, guardó cola y cuando le atendieron,

escuchó con estupor que tenían que verificar la firma en algunos de

sus cheques, los cuales no habían sido cursados a causa de la

irreconocible rúbrica.

Aquel imprevisto suceso le perturbó notablemente, y esperó el

resultado de las gestiones sentado en un sillón de la neutra oficina. No

obstante, su desconcierto no le impidió fijarse en una empleada que

no había visto hasta ese día. Se movía igual que una sirena entre las

mesas, papeles y ordenadores, al otro lado del mostrador acristalado.

Como si de una pecera se tratara, se miraron con ojos acuosos. Un

primaveral desorden invadió a Felipe López, que se vio impelido a

levantarse y posar la mano abierta en el cristal, dejando una estrella

53


de mar estampada. Se sonrieron y, por un momento, pareció que solo

a ellos iluminaba la luz azulada de los fluorescentes.

Salió a la calle, después de haber reconocido los cheques como

suyos, demorando cada uno de sus pasos, y así, poco a poco, alcanzó

la cabina más cercana, desde la que llamó a la Sra. Nimia Flores.

Malín Simón (València)

http://zumopalabra.blogspot.com.es/

54


Lucy

Poker face – Lawrence https://www.flickr.com/photos/8833159@N08/

Convivo con Lucy desde que me la regalaron como cachorrita,

han pasado muchos años, es una ovejera fiel y cariñosa pero jamás

tuvo cría.

Luis, además de vecino, es carnicero cuando el tiempo lo

permite; los diálogos son momentos de jolgorio en su local, por la

mañana con el apuro del trabajo suelo pasar y dejo encargado los

huesos con carne para mi perra. Por la noche, ya a punto de cerrar,

suelo retirarlos y en reiteradas ocasiones dejamos el pago para el día

siguiente, Luis jamás me falla.

Conocí a esta señora en una reunión en casa de amigos,

congeniamos de inmediato, así nació una interesante atracción.

55


Recuerdo cuando pregunté su nombre, me dijo «Lucy». Igual que mi

perra, pensé, suerte que no lo dije.

Tras varias salidas, dado que al parecer nos habituamos uno al

otro, convenimos en reunirnos y compartir un asado en su casa. Me

comprometí en llevar buena carne, eso la entusiasmó y prometió que

ella me premiaría con «el postre».

La casa estaba apartada del resto, eso daba cierta privacidad. Era

una noche cálida y serena. El solero con que me esperaba resaltaba la

blancura de su piel, el generoso escote daba vuelo a mi imaginación.

Quiso encender el fuego, pero no se lo permití, mi orgullo de asador

estaba en juego.

Salí apurado esa mañana, a pesar de los pocos instantes que

tenía le comenté a Luis que esa noche quería agasajar a Lucy, por lo

que pretendía que me eligiera lo mejor. Pasé a buscar el paquete ya

tarde en la noche, Luis estaba apurado, me lo entregó y se marchó de

inmediato. «Después arreglamos», me dijo. Le agradecí y partí raudo

a casa de Lucy.

Llegué puntual, en su mirada noté al saludarme, mientras le

entregaba el paquete, que se esmeró con «el postre», y que ansiaba ese

momento. Sus ojos eran llamaradas.

Me sirvió una copa antes de salir a encender el fuego, en lugar

de fósforos me dio un beso que chisporroteaba en la leña mientras lo

preparaba. Ella se ofreció a salar la carne, asentí y continué en lo mío.

Llamó mi atención la manera abrupta de abrir la puerta y salir al

patio, vi su cara de enojo, pero no pude pensar nada, una lluvia de

huesos impacto en mi rostro seguido de unos improperios que jamás

imaginé formaran parte de su léxico. Al parecer, Luis no me entendió.

Al llegar a casa, mi perra Lucy, sin prestar atención a mi rostro

lastimado, le hizo honor a la cantidad de huesos con carne que Luis,

56


diligente, había preparado; les había quitado la grasa y cortado de

manera magistral.

Me fui a la cama imaginando como habría sido el postre…

Luis Alberto Molina (Rosario, Argentina)

http://www.luismolin.blogspot.com.es/

57


Fotografía aportada por la autora

58


Sabor a vainilla

Esos días de infancia, llenos de preguntas, de simples alegrías, de

miedos infundados, de sueños incumplidos, de tiza y pizarra, de

juegos y risas.

Con aroma a leños y sabor a vainilla.

¡Se ven tan lejanos! como si fuéramos otros, aquellos niños con

la mirada de asombro y la inocencia intacta.

El tiempo deslizándose por un tobogán, dejándonos llevar, para

aterrizar aguantando el vértigo.

Sí, somos nosotros, los mismos.

Y aún hoy, no pocas veces, apretamos fuerte los ojos para no ver

el precipicio y confiamos en la buena suerte, y así no nos duela

demasiado la caída.

Mirta Calabrese De Luca (Sant Celoni, Barcelona)

http://deshojandoversos.blogspot.com.es/

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III Concurso de microrrelatos

La Radio En Colectivo/Valencia Escribe

El programa La Radio En Colectivo, de Mislata Radio, con la

colaboración de Valencia Escribe, y el fin de fomentar la creatividad

literaria y difundir el género del microrrelato, convocan el III Concurso

de Microrrelatos.

La presentación a este certamen implica la aceptación de las siguientes

bases:

1. El concurso se desarrollará desde mayo de 2018 hasta mayo del

2019. Cada mes se seleccionará un microrrelato ganador y entre todos

los ganadores mensuales se escogerá el ganador del premio final. Se

podrán enviar solo dos microrrelatos por persona al mes.

Los participantes deberán tener los 14 años cumplidos.

2. El microrrelato debe ser original e inédito (por inédito se entiende

que no haya ganado ningún premio ni se haya difundido en ningún

medio), escrito en castellano, y que no exceda las 150 palabras, título

incluido. La temática será libre.

3. Las obras se enviarán por correo electrónico, con el asunto «II

Concurso de Microrrelatos La Radio en Colectivo», a la siguiente

dirección: valenciaescribe@hotmail.com

El texto, que debe llevar título, debe incluirse en el cuerpo del mensaje

(no como un documento adjunto) y al final deben constar los datos

personales (nombre y apellidos, dirección postal, localidad y un

teléfono de contacto).

Se podrán firmar las obras con pseudónimo sin menoscabo de la

inclusión de los datos personales para el conocimiento de éstos por la

organización del concurso.

60


Los microrrelatos se pueden presentar a cada convocatoria mensual

desde el día 1 desde las 00.00h hasta el día 28, 30 o 31 (según el mes)

a las 23.59h, en GTM+1.

4. Los textos ganadores mensuales se publicarán en las páginas de

Facebook: La Radio en Colectivo, y Valencia Escribe. Por este motivo

La Radio En Colectivo se reserva el derecho de reproducción y

difusión de todos los microrrelatos enviados, incluso los no seleccionados.

5. El jurado que seleccionará los microrrelatos finalistas de cada

convocatoria mensual estará formado por el equipo de La Radio En

Colectivo y de Valencia Escribe, pudiendo incluir en sucesivas convocatorias

a nuevos miembros del jurado.

El veredicto de cada mes se hará público el último jueves (no festivo)

del mes siguiente a cada convocatoria mensual en las página de

Facebook La RADIO en colectivo y Valencia Escribe y se leerá en el

programa de radio.

El veredicto final se hará público el último jueves de mayo de 2019

en las mencionadas páginas de Facebook y en la emisión de esa

semana del programa de radio.

Los autores ganadores y finalistas deberán estar dispuestos a darse a

conocer públicamente.

6. Los finalistas de cada mes optarán a un diploma y, además, está

prevista una sorpresa final para el ganador.

7. El jurado puede declarar desierto el premio mensual así como el

final si considera que ninguna de las obras presentadas tienen

suficiente calidad para ser publicadas.

8. La Radio En Colectivo y se reserva la posibilidad de modificar las

bases del concurso por causas justificadas.

61


III Concurso de Relato Rápido

Valencia Escribe

Promueve:

Valencia Escribe

Organizan:

Marian Creación Literaria, Cultura Vincit Omnia

y Ágora Puerto Cultural

CASAL JOVE

Calle Vent de Marinada s/n - Puerto de Sagunto (Valencia)

Sábado 9 de Junio de 2017, 10:00 horas

BASES

1. Inscripción y desarrollo del concurso

Los participantes, con edad mínima de 16 años y provistos de

Documento Nacional de Identidad o similar, deberán formalizar su

inscripción en el concurso presencialmente, entre las 10:00 y las 10:30

de la mañana. A partir de esa hora no se admitirán más inscripciones.

A cada participante se le asignará un número identificativo para

garantizar su anonimato ante el jurado.

El concurso consiste en escribir un relato de temática libre, utilizando

la frase o palabras que facilite la organización. Los participantes

contarán con 30 minutos de tiempo para redactar sus historias (a las

que pondrán el correspondiente título) y pasarlas a limpio en la

planilla que previamente les habrá sido entregada.

62


La extensión mínima de los textos será de 75 palabras y la máxima de

150. A tales efectos, el título no computa.

Serán descalificados los relatos que carezcan de número identificativo,

no lleven título, no empleen la frase o palabras indicadas,

incumplan la extensión estipulada o sean ilegibles a criterio del

Jurado, que entre otros méritos valorará el cumplimiento de las

normas ortográficas y gramaticales.

La organización facilitará el papel, pero los concursantes utilizarán

sus propios medios de escritura. Solo se permitirá el uso de tinta azul

o negra.

2. Premios

El fallo del jurado se dará a conocer el mismo día y en el mismo

lugar, aproximadamente una hora después de la entrega de las

planillas con los relatos.

I PREMIO: 50 euros

II PREMIO: 30 euros

III PREMIO: 20 euros

Los tres relatos premiados serán publicados en la revista digital

«Valencia Escribe» de Octubre.

3. Otras

Los organizadores pueden, en cualquier momento y en beneficio del

buen desarrollo del concurso, modificar las normas del mismo y

solventar en el momento las cuestiones no contempladas en los

anteriores apartados.

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Nuestros libros

En Amazon, tanto en papel como en ebook,

a unos precios de auténtico escándalo

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Números anteriores de Valencia Escribe

Número 34 (Junio 2017)

https://www.yumpu.com/es/document/view/58598263/ve-34-junio

Número 35 (Octubre 2017)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59450052/ve-35-octubre

Número 36 (Noviembre 2017)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59501837/ve-36-noviembre-2017

Número 37 (Diciembre 2017)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59579031/ve-37-diciembre-2017

Número 38 (Enero 2018)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59669075/ve-38-enero-2018

Número 39 (Febrero 2018)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59811171/ve-39-febrero-2018

Número 40 (Marzo 2018)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59875642/ve-40-marzo-2018

Número 41 (Abril 2018)

https://www.yumpu.com/es/document/view/59937467/ve-41-abril-2018

NOTA: Enlaces de descarga en el interior de cada revista

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Palabras en la basura

Alberto Basterrechea, «Neorrabioso»

http://neorrabioso.blogspot.com.es/

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Valencia Escribe en las redes

Os recordamos que en nuestro muro de Facebook Valencia

Escribe, además de otras cosas, seguimos colgando convocatorias de

concursos literarios que os podrían interesar

https://www.facebook.com/pages/Valencia-Escribe/134450789952020

Si tienes un blog y quieres hacernos partícipes de su existencia o

mantenernos al tanto de las entradas que publiques, no olvides que

también tenemos el grupo Valencia Escribe Blogs

https://www.facebook.com/groups/1571068066474683/

Para los aficionados al Haiku, también tenemos un espacio, que

para ser originales nos dio por bautizar como Valencia Escribe

Haiku. Podéis dejar allí vuestros poemas pero intentad cumplir las

reglas…

https://www.facebook.com/Valencia-Escribe-Haiku-746524675464504/

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más interesantes a celebrar en Valencia y alrededores? Exposiciones,

conferencias, presentaciones de libros, talleres, teatro, conciertos…

todo eso y más en Agenda Cultural VE

https://www.facebook.com/Agenda-Cultural-Valencia-Escribe-

1806573156332152/

Valencia Escribe (y mucho) es un grupo creado para compartir

vuestros poemas, microrrelatos y entradas de cualesquiera blogs

literarios mantenidos por los amigos que integran esta familia que

cada vez se hace más y más y más grande.

https://www.facebook.com/groups/393565884345726/

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¿Te gusta leer? ¿Te apetecería comentar con nosotros tus

lecturas? ¿Dar/pedir opiniones o recomendaciones sobre libros,

decirnos lo que estás leyendo, vas a leer o desearías leer? ¿Compartir

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La foto de Miguel

Miguel García Rodríguez (València)

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