6 MIRADAS

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CASOS REALES

Villa María, la comunidad

que se empoderó con la

impresión 3D

Cuando la municipalidad de esta ciudad cordobesa adquirió una impresora

tridimensional para promover la innovación tecnológica, nunca

imaginó el impacto que tendría entre los vecinos. Hoy, además de satisfacer

las demandas cotidianas e individuales de la población, es una herramienta

que desafía su creatividad y los invita a probarse en el rol de

productores de tecnología.

Por Paula Bizzanelli

Conocida por sus tierras fértiles ubicadas

a orillas del río Tercero, la hospitalidad

de sus vecinos y el Festival

Internacional de Peñas, un evento que

desde 1967 une fraternalmente a todos

los amantes de la música, el canto y las

danzas, Villa María es una pujante localidad

cordobesa con una larga tradición

agroindustrial. Hasta aquí la historia

de una ciudad argentina más. Pero

hace algunos años, más precisamente

en 2011, el gobierno municipal decidió

darle un giro a esta matriz productiva

y comenzar a promover la innovación

tecnológica en los ámbitos de la cultura

y la educación.

“Nos planteamos cómo acercar la

robótica educativa, la tecnología móvil

y la impresión 3D — tecnologías que

consideramos revolucionarias—, a los

niños, jóvenes y adultos de nuestra ciudad.

Queríamos empoderar a la comunidad

desde otro lugar, desde el

conocimiento… Así fue cómo nació la

Tecnoteca de Villa María”, recuerda

Gustavo Cierra, responsable de este

centro de innovación que ofrece actividades

lúdicas e interactivas gratuitas,

con el objetivo de estimular la creatividad,

despertar vocaciones tecnológicas

En 2014, la Tecnoteca dio un paso trascendental

al adquirir una impresora 3D

y ponerla a disposición de las demandas

cotidianas e individuales de la población.

“Hablamos de una impresora

que no está en el hogar de nadie sino

disponible para todos en todo momento.

No se cobra por su uso, por los materiales

ni por el tiempo”, cuenta Cierra.

La creatividad no tiene límites

Bajo estas condiciones y luego de superar

una curva lógica de aprendizaje,

los villamarienses se apropiaron rápidamente

de la impresión 3D: una tecnología

que, a diferencia de otras de

fabricación por adición, permite crear

objetos tridimensionales de manera

rápida, barata y sencilla, y con los materiales

más diversos.

Repuestos de automóviles, mates,

-

burador de una bomba potabilizadora

de agua, un accesorio clave que hacía

funcionar a un secador de ropa discontinuado

y hasta manos ortopédicas articuladas

hechas con plástico de botellas

recicladas, son algunas de las piezas

que aprendieron a prototipar, modelar,

esta tecnología tan en boga. Así, de la

mano de los técnicos de la Tecnoteca,

dejaron de ser meros consumidores

para convertirse en productores de tecnología.

“Hablamos de una impresora que no está en el hogar de nadie sino disponible para todos

en todo momento”, asegura Gustavo Cierra, coordinador de la Tecnoteca de Villa María.

Mano ortopédica articulada

realizada para Jaqueline,una

nena de 7 años de Villa María.

“Siempre se habla de la impresora 3D

-

co, pero la realidad es otra. Este tipo de

tecnología se puede utilizar, también,

para cosas domésticas y cotidianas”,

destaca Gustavo Cierra. Y concluye: “Si

algo revolucionó la impresión 3D es la

fabricación individual. Hoy uno puede

hacer lo que se proponga”.

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