Alimento de cachorros

Yeimi99

UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE

FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS

ESCUELA DE AGRONOMIA

Evaluación de alimentos secos para perros (Canis

familiaris) en etapa de crecimiento a través de su

composición química

Tesis presentada como parte de los

requisitos para optar al grado de

Licenciado en Agronomía.

CHRISTIAN AMANDUS ALVARADO GILIS

VALDIVIA – CHILE

2003


PROFESOR PATROCINANTE:

Suzanne Hodgkinson

B. Sc., M. Sc., Ph. D.

________________________________

PROFESORES INFORMANTES:

Daniel Alomar Carrió

Ing. Agr., M. Sc.

________________________________

Luis Latrille Lanas

Ing. Agr., M. Sc., Ph. D.

________________________________

INSTITUTO DE PRODUCCIÓN ANIMAL


Agradecimientos

Al finalizar esta muy importante etapa de mi vida quisiera agradecer a

quienes hicieron posible este paso. Agradecer en primer lugar a la Dra. Suzanne

Hodgkinson por todo el apoyo brindado antes y durante la realización de este trabajo,

ya que sin su ayuda y sabios consejos hubiese sido muy difícil llegar a buen término.

Quisiera agradecer además a quienes trabajan en el Laboratorio de Nutrición

Animal de éste Instituto, en especial a la Sra. Rita Fuchslocher, Leonie Urtubia y

Ximena Molina, por el tiempo y la paciencia que tuvieron para conmigo durante la

estadía en dicho laboratorio.

No puedo dejar de agradecer a todos los profesores participaron en mi

formación durante estos cinco años, en especial al Dr. René Anrique, director del

Instituto de Producción Animal, y en su nombre a todos los profesores del instituto,

que con su apoyo y consejos facilitaron e hicieron aún más grata esta etapa de mi

vida.

Como olvidar a la querida Tante Sylvia Oettinger, María Luisa Contreras,

Patricia Rosales y Araceli Gómez, por todos los “favores concedidos” durante estos

años.

Finalmente, y no menos importantes, agradecer a quienes pienso son pilares

muy importantes para cualquier estudiante, pero más aún de aquellos que están lejos

de sus familiares. Me refiero a mis Amigos, en especial a Eric, Eduardo, Danitza,

Carolinas (Aragón, Kompatzky y Zambrano), Claudia y Daniela. Con todos ellos

compartí muchos de los momentos más lindos y dichosos de mi vida y sin lugar a

dudas se merecen el más grande mis agradecimientos.


Dedicado a mi Mamita, a mi Agüeli y mis Hermanas.


I

INDICE DE MATERIAS

Capitulo

Página

1 INTRODUCCIÓN 1

2 REVISION BIBLIOGRAFICA 3

2.1 Origen y características generales del perro 3

2.2 Alimentos comerciales para mascotas 4

2.2.1 Alimentos húmedos 6

2.2.2 Alimentos semihúmedos 6

2.2.3 Alimentos secos 6

2.3 Necesidades nutricionales 7

2.3.1 Recomendaciones del NRC 8

2.3.2 Recomendaciones de AAFCO 8

2.3.3 Energía 11

2.3.4 Carbohidratos 13

2.3.5 Proteínas y aminoácidos 13

2.3.6 Lípidos y ácidos grasos 14

2.3.7 Minerales 14

2.3.8 Vitaminas 17

2.4 Evaluación de alimentos 18

2.4.1 Palatabilidad 18

2.4.2 Digestibilidad 19

2.4.3 Energía metabolizable 19

2.4.4 Pruebas de alimentación con animales 20

2.4.5 Análisis químicos 21

3 MATERIALES Y METODOS 23

3.1 Financiamiento y lugar de trabajo 23

3.2 Materiales 23


II

Capitulo

Página

3.3 Análisis y determinaciones 25

3.3.1 Materia seca 25

3.3.2 Proteína bruta (Nitrógeno x 6,25) 25

3.3.3 Aminoácidos 25

3.3.4 Energía bruta 26

3.3.5 Lípidos 26

3.3.6 Minerales 27

3.3.7 Fibra cruda 27

3.3.8 Cenizas totales 28

3.3.9 Extracto libre de nitrógeno 28

3.3.10 Energía metabolizable 28

4 RESULTADOS 30

4.1 Información proporcionada por la etiqueta 30

4.2 Análisis nutricional 30

4.2.1 Composición de materia seca y energía bruta 30

4.2.2 Energía Metabolizable 31

4.2.3 Composición proteica y aminoacídica 31

4.2.4 Composición de lípidos y ácido linoleico 34

4.2.5 Composición mineral 34

5 DISCUSIÓN 42

6 CONCLUSIONES 50

7 RESUMEN

SUMMARY

51

53

8 BIBLIOGRAFÍA 55

9 ANEXOS 61


III

INDICE DE CUADROS

Cuadro

Página

1 Importaciones hacia Chile de alimentos para mascotas

(Millones de dólares) 5

2 Requerimientos mínimos de concentración de nutrientes

en alimentos formulados para perros en etapa de

crecimiento (Base materia seca y 3.670 kcal de

energía/kg MS) recomendado por NRC 9

3 Perfiles de nutrientes recomendados por AAFCO para

perros en etapa de crecimiento y reproducción 10

4 Perfil de vitaminas recomendados por NRC y AAFCO

para perros en etapa de crecimiento y reproducción 17

5 Alimentos utilizados en el estudio con sus

correspondientes fechas de elaboración (E) o

vencimiento (V) según corresponda 24

6 Rango, promedio y error estándar (ES), para los

contenidos de materia seca, energía bruta, proteínas,

aminoácidos, lípidos y ácido linoleico (n=26) 31

7 Contenido de energía metabolizable (EM) de los 26

alimentos evaluados 32

8 Porcentaje de alimentos que satisficieron los contenidos

mínimos de proteínas, aminoácidos, lípidos y ácido

linoleico, recomendados por AAFCO (2002) 33

9 Rango, promedio y error estándar (ES) para los

contenidos de minerales (n=26) 34

10 Porcentaje de alimentos que satisficieron los contenidos

mínimos de minerales recomendados por AAFCO

(2002) 35


IV

Cuadro

Página

11 Resultados recientes de evaluación del contenido

nutricional de alimentos secos para perros (base materia

seca) 44


V

INDICE DE FIGURAS

Figura

Página

1 Diagrama de la evolución del orden Carnívora 3

2 Contenido de triptófano en los 26 alimentos analizados

(base materia seca) 33

3 Contenido de calcio en los 26 alimentos analizados (base

materia seca) 36

4 Contenido de fósforo en los 26 alimentos analizados

(base materia seca) 36

5 Relación calcio:fósforo (Ca:P) en los 26 alimentos

analizados (base materia seca) 37

6 Contenido de potasio en los 26 alimentos analizados

(base materia seca) 37

7 Contenido de sodio en los 26 alimentos analizados (base

materia seca) 38

8 Contenido de cloro en los 26 alimentos analizados (base

materia seca) 39

9 Contenido de magnesio en los 26 alimentos analizados

(base materia seca) 39

10 Contenido de zinc en los 26 alimentos analizados (base

materia seca) 40

11 Contenido de yodo en los 26 alimentos analizados (base

materia seca) 41

12 (I) Porcentaje de alimentos que cumplieron con los

perfiles AAFCO (2002) (Alimentos completos) y (II)

distribución de aquellos que no lo hacieron (Alimentos

no completos) según cantidad de nutrientes deficitarios. 41


VI

INDICE DE ANEXOS

Anexo

Página

1 Análisis químicos de alimentos secos para perros.

resultados de materia seca, energía bruta y proteína

cruda (base materia seca) 62

2 Análisis químicos de alimentos secos para perros.

Resultados de proteína cruda (PC), grasa total (GT),

fibra cruda (FC), cenizas totales (CT), extracto libre de

nitrógeno (ELN) y calculo de energía metabolizable

(EM) a partir de estos datos 63

3 Análisis químicos de alimentos secos para perros.

Resultados de aminoácidos (base materia seca) 64

4 Análisis químicos de alimentos secos para perros.

Resultados de lípidos y ácido linoleico (base materia

seca) 65

5 Análisis químicos de alimentos secos para perros.

Resultados de minerales (base materia seca) 66

6 Resultados de la corrección por contenido de energía

metabolizable de los 10 alimentos con más de 4.000

kcal/kg de MS 67


1

1 INTRODUCCION

De tiempos inmemoriales el perro ha sido un animal de compañía para el

hombre. Esto ha hecho que este animal dependa cada vez más para su alimentación

de sus dueños. En un principio esta alimentación era básicamente de restos de

comida del grupo familiar, sin embargo, como consecuencia de la vida moderna,

surgió la necesidad por un alimento especialmente destinado a estos animales, así

nació la industria de los alimentos para perros o petfoods, el cual debería entregar un

alimento completo y balanceado para estos animales.

En Chile el mejoramiento de las condiciones de vida y el mayor poder

adquisitivo de la población ha hecho que en las últimas décadas esta industria tenga

un enorme crecimiento. Según datos de la FOOD AND AGRICULTURE

ORGANIZATION OF THE UNITED NATIONS, FAO (2002), las importaciones de

alimentos de animales domésticos aumentaron de 55 t en el año 1990, a 35.000 t en

el 2000, existiendo además un notorio incremento de la industria nacional con la

aparición de nuevas marcas y tipos de alimentos. La falta de fiscalización del

cumplimiento de la normativa legal actualmente existente, ha hecho que en el

mercado existan alimentos que se comercializan como “alimento completo para

perros”, lo que implica que debiera satisfacer todos los requerimientos nutricionales

del animal. Sin embargo, no se sabe si cumplen con los requisitos para serlo, siendo

uno de los primeros pasos para confirmarlo el determinar su composición química.

La hipótesis del presente estudio es que existen en el mercado marcas que se

comercializan como alimentos completos para perros en etapa de crecimiento y que

no satisfacen todos los requerimientos nutricionales de dichos animales.

Es por ello que el objetivo es determinar la composición química de los

alimentos secos para perros en etapa de crecimiento disponibles comercialmente en

Chile y compararlos con los perfiles publicados por la Association of American Feed


2

Control Officials. Esto permitiría hacer una caracterización de la calidad nutricional

de los alimentos comercializados en Chile, información con la que actualmente no se

cuenta.


3

2 REVISION BIBLIOGRAFICA

2.1 Origen y características generales del perro

El perro doméstico (Canis familiaris) es una de las 38 especies de la familia

Canidae, que incluye varias especies de zorros, lobos, coyotes, perros salvajes y

chacales (BRAASTAD y BAKKEN, 2002). Esta familia pertenece al orden

Carnívora, el cual está divido en dos subórdenes: Pinipedia (de hábito marino) y

Fissipedia (animales terrestres). El Orden Fissipedia se divide en dos superfamilias:

Feloidea y Canoidea, las cuales incluyen tres y cinco familias respectivamente

(Figura 1) (HENDRIKS, 1996; WEINE y VILA, 2001).

Orden Carnivora

Pinnipedia

Fissipedia

Canoidea

Feloidea

Procyonidae Ej. Mapache

Ursidae Ej. Osos

Ailuridae Ej. Oso panda

Viverridae Ej. Mangosta

Hyaenidae Ej. Hiena

Felidae Ej. Gato

Mustilidae Ej. Comadreja

Canidae Ej. Perro

FIGURA 1 Diagrama de la evolución del orden Carnívora.

FUENTE: Adaptado de HENDRIKS (1996).

Los más probables predecesores del perro son el lobo y el chacal dorado pues

ambas especies tienen igual número de cromosomas (39 pares), tienen similar

comportamiento y pueden producir descendencia fértil cuando se aparean con el

perro doméstico (BRAASTAD y BAKKEN, 2002).


4

La superfamilia Feloidea es considerada carnívora estricta. Por otro lado, la

superfamilia Canoidea incluye familias de hábitos muy diferentes: herbívoros

estrictos (Ej.: osos panda), carnívoros estrictos (Ej.: comadreja) y omnívoros (Ej.:

osos y mapaches) (CASE et al., 2001), por su parte el perro es considerado un

omnívoro, ya que puede digerir y utilizar nutrientes provenientes de material vegetal

(CASE et al., 2001; DEBRAEKELEER et al., 2000; LAFLAMME y HANNAH,

2000).

Su sistema digestivo se conforma básicamente de boca, esófago, estómago,

intestinos delgado y grueso (SMITH, 1989). La relación entre el largo del sistema

digestivo y la longitud del cuerpo es 6:1 siendo ésta una relación típica en omnívoros

En carnívoros es menor (Ej.: 4:1 en gatos) y en algunos herbívoros puede llegar a

20:1 (DEBRAEKELEER et al., 2000).

La función básica de la cavidad bucal es la trituración y preparación de

alimentos reduciendo su tamaño físico previo a la ingesta, favoreciendo de esta

forma la posterior digestión enzimática. El esófago está unido a la cavidad bucal por

medio de la faringe y tiene por función transportar el alimento al estómago, el cual

secreta ácido clorhídrico y pepsinógeno además de mover el alimento para ponerlo

en contacto con las secreciones gástricas. Al intestino delgado llega el alimento

digerido parcialmente, donde se mezcla con las secreciones del duodeno, hígado y

páncreas, produciéndose aquí la mayor parte de la digestión y absorción de

nutrientes. Finalmente el intestino grueso es utilizado como un reservorio temporal

del contenido del lumen y también absorbe agua y electrolitos, la absorción de

componentes orgánicos es muy baja, al igual que la fermentación bacterial

(DEBRAEKELEER et al., 2000; JERGENS, 1997; POND y POND, 2000; SMITH,

1989; STROMBECK y GUILFORD, 1991).

2.2 Alimentos comerciales para mascotas

Sus orígenes datan del año 1860 cuando James Spratt, un americano que vivía

en Londres, comenzó a vender galletas para perros. Dado su éxito en Inglaterra

decidió comercializarla también en Estados Unidos. Esto motivó a otros empresarios


5

a producir otros alimentos para mascotas, esto a comienzos del año 1910 (CASE et

al., 2001). En el año 2000 esta industria registró ventas a nivel mundial por

US$27.000 millones, creciendo anualmente a un ritmo de 4 a 7 % (CORBIN, 2000).

En Chile en el año 2001 se importaron alimentos para mascotas por una

cantidad equivalente a US$30,38 millones existiendo un crecimiento anual de US$5

millones aproximadamente. Los principales orígenes de estas importaciones son

Argentina, Estados Unidos, Brasil y Canadá (Cuadro 1) (AGRI – FOOD, 2002).

CUADRO 1 Importaciones hacia Chile de alimentos para mascotas (Millones de

dólares).

País 1999 2000 2001 Total

Argentina 11,98 14,25 18,79 45,02

USA 6,34 5,91 6,42 18,67

Brasil 0,83 2,81 3,94 7,58

Canadá 1,51 1,91 0,93 4,35

España 0,09 0,19 0,01 0,29

Francia - 0,02 0,15 0,17

Tailandia 0,07 0,04 0,01 0,11

Costa Rica - - 0,09 0,09

Alemania - 0,02 0,01 0,03

Nueva Zelandia - - 0,03 0,03

Total 20,87 25,15 30,38 76,40

FUENTE: AGRI – FOOD (2002).

Los alimentos para mascotas están fabricados principalmente a base de carne

de diferentes tipos (bovina, pescado y pollo, entre otros), grano de cereales,

subproductos cárnicos, grasas y aceites, concentrados proteicos de origen vegetal,

azúcar, agua, humectantes, gelificantes, emulsificantes, colorantes, vitaminas y

minerales (HENDRIKS y MOUGHAN, 2000). Habitualmente se clasifican según su

contenido de humedad en: alimentos húmedos, semihúmedos y secos (CRANE et al.,

2000). Por otro lado, LAFLAMME y HANNAH (2000) agregan una cuarta categoría

denominada semisecos, todos ellos de humedad variable. Los de mayor importancia

en cuanto a la cantidad comercializada son los alimentos secos. Cifras entregadas por


6

Phillips (1993) citado por ULLREY (2002), indican que en Estados Unidos el 83,9 %

de la materia seca vendida como alimento para perros corresponde a alimentos secos,

un 7,6 % a húmedo y 2,4 % a semihúmedo. El restante 6,2 % corresponde a

golosinas y premios.

2.2.1 Alimentos húmedos. Estos alimentos son los comúnmente enlatados, tiene un

alto contenido de humedad oscilando ésta entre 75 y 87 % (CRANE et al., 2000).

Pueden ser preparados a base de una mezcla de carnes de diferentes tipos,

subproductos de esta industria o de pescado, proteína vegetal, aparte de vitaminas y

minerales para hacer una ración equilibrada (CASE et al., 2001). Además, se

caracterizan por su elevado contenido proteico, fósforo, sodio y grasa (CRANE et

al., 2000).

Uno de los motivos por el cual se usa este tipo de alimento es su alta

palatabilidad, lo que hace necesario también llevar un estricto control en la

alimentación para evitar el sobre consumo (CRANE et al., 2000). Se pueden

almacenar por un largo período sin sufrir deterioros. Sin embargo, ha sido su mayor

costo (comparado con el de alimentos secos) lo que ha impedido su uso masivo,

factor muy importante a considerar especialmente si se tiene un gran número de

animales o de gran tamaño (CASE et al., 2001).

2.2.2 Alimentos semihúmedos. Tienen un contenido de humedad intermedio entre

secos y húmedos, que normalmente varía entre 15 y 35 %. Están elaborados a base

de tejidos animales frescos o congelados, cereales, grasas y azucares simples (CASE

et al., 2001). Utilizan humectantes y acidificación con ácidos orgánicos simples para

permitir preservarlos por un mayor tiempo (CRANE et al., 2000).

2.2.3 Alimentos secos. Este grupo de alimentos contiene un bajo contenido de

humedad con valores que oscilan entre 3 y 11 %. Además, en promedio tienen un

menor contenido de proteína, grasas y minerales (base materia seca) que los

alimentos húmedos (CRANE et al., 2000), por lo tanto, para satisfacer las

necesidades nutricionales de animales alimentados con este tipo de alimento se


7

necesita un mayor consumo de materia seca, si se le compara con alimentos

húmedos.

Se comercializan en diferentes formas como harina, molido grueso, pellets,

galletas o extruidos (NATIONAL RESEARCH COUNCIL, NRC, 1985). Los

ingredientes más habitualmente utilizados en la fabricación de alimentos secos son

cereales, carnes, subproductos de ave, pescado, algunos subproductos lácteos y

suplementos de vitaminas y minerales, además de almidón en productos extruidos

para poder ser elaborados adecuadamente (CASE et al., 2001).

En general estos productos son más económicos que los húmedos y

semihúmedos, además son más cómodos de almacenar, su baja humedad evita la

proliferación de hongos y bacterias, pudiéndose adquirir grandes cantidades de una

vez sin problemas de almacenaje. Como desventaja se señala su menor palatabilidad

si se le compara con alimentos húmedos y semihúmedos (CASE et al., 2001).

2.3 Necesidades nutricionales

Existen básicamente dos fuentes para determinar requerimientos nutricionales

de perros: los boletines del National Research Council (NRC) y los perfiles

nutricionales publicados por la Association of American Feed Control Officials

(AAFCO) (THATCHER et al., 2000). Además es posible señalar que existen

recomendaciones hechas por la Canadian Veterinary Medical Association y los

Códigos de Competencia Leal del Japón (DEBRAEKELEER, 2000).

En Chile, el Instituto Nacional de Normalización (INN) es quien tiene a su

cargo el estudio y preparación de normas técnicas. En el año 2001 publicó la Norma

Chilena (NCh) 2546 la cual tiene por objeto especificar los requerimientos de calidad

y de rotulación de los alimentos completos para perros y gatos que se comercializan

en el país. Esta es igual a la norma publicada por la AAFCO, en lo referente a los

contenidos nutricionales de los alimentos. Esta norma establece que el alimento que

por si solo es capaz de satisfacer los requerimientos nutricionales de perros y gatos

puede ser denominado “Alimento Completo” (CHILE, INN, 2001).


8

2.3.1 Recomendaciones del NRC. Los requerimientos mínimos reflejan la cantidad

mínima necesaria de un nutriente para mantener en el tiempo las funciones

fisiológicas deseadas de una población. Si a esta cantidad mínima se agrega un

margen de seguridad por las diferencias de disponibilidad y las interacciones entre

nutrientes, se estaría frente a una recomendación diaria de ingesta de nutrientes

(DEBRAEKELEER, 2000).

El NRC (1985) establece los requerimientos mínimos para perros en

crecimiento y mantención (Cuadro 2). Estos fueron determinados en base a dietas

purificadas de digestibilidad extremadamente alta y no con alimentos comerciales

disponibles, no considerándose la biodisponibilidad de los nutrientes o efectos del

procesamiento (THATCHER et al., 2000). Por lo tanto, no sería recomendable tomar

estos valores como cantidad mínima de ingesta diaria de un nutriente ya que se

estaría subestimando la cantidad de nutriente proporcionada al animal.

2.3.2 Recomendaciones de AAFCO. La otra fuente de importancia corresponde a

los perfiles nutricionales publicados por la Association of American Feed Control

Officials (AAFCO) en su publicación oficial (AAFCO, 2002). Esta es una institución

estadounidense que tiene por función primaria la publicación de normas que regulen

los alimentos para animales y sus ingredientes, etiquetados, protocolos de ensayos,

entre otros. Esta norma además establece las condiciones bajo las cuales un alimento

puede catalogarse como “completo y balanceado” (DZANIS, 1994).

La AAFCO (2002), establece dos alternativas para verificar la condición de

alimento completo y equilibrado, la primera es realizar pruebas de alimentación en

animales siguiendo un protocolo establecido. La segunda alternativa es que dichos

alimentos sean preparados de tal manera que cumplan con un determinado perfil

nutricional, el cual se presenta en el Cuadro 3.

Estos valores difieren con los entregados por NRC (1985), ya que en su

determinación se utilizaron ingredientes complejos no purificados, con una


9

digestibilidad menor, lo cual es lo más común en este tipo de alimentos que

básicamente son elaborados con subproductos (MURRAY et al., 1997).

CUADRO 2 Requerimientos mínimos de concentración de nutrientes en

alimentos formulados para perros en etapa de crecimiento (Base

materia seca y 3.670 kcal de EM/kg MS) recomendado por NRC.

Nutriente Unidades Concentración

Proteína

Aminoácidos esenciales

Arginina

Histidina

Isoleucina

Leucina

Lisina

Metionina-Cisteina

Fenilalanina-Tirosina

Treonina

Triptófano

Valina

Aminoácidos no esenciales

Lípidos

Acido Linoleico

Minerales

Calcio

Fósforo

Potasio

Sodio

Cloro

Magnesio

Hierro

Cobre

Manganeso

Zinc

Yodo

Selenio

FUENTE: NRC (1985).

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

%

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

0,50

0,18

0,36

0,58

0,51

0,39

0,72

0,47

0,15

0,39

6,26

5,0

1,0

0,59

0,44

0,44

0,06

0,09

0,04

1,90

2,90

5,10

35,60

0,59

0,11

A diferencia de lo publicado por NRC (1985) que entrega los requerimientos

nutricionales mínimos de perros, los perfiles nutricionales de la AAFCO entregan

recomendaciones de ingesta diaria, que consideran las variaciones de la

disponibilidad de nutrientes en un alimento causadas por cambios de los


10

ingredientes, pérdidas durante el procesamiento y por las diferencias individuales de

los requerimientos nutricionales en las poblaciones caninas. Esto lo hace utilizando

factores de seguridad que compensan dichas variaciones (HENDRIKS y

MOUGHAN, 2000; THATCHER et al., 2000).

CUADRO 3 Perfiles de nutrientes recomendados por AAFCO para perros en

Nutriente

Proteína

Arginina

Histidina

Isoleucina

Leucina

Lisina

Metionina-Cisteina

Fenilalanina-Tirosina

Treonina

Triptófano

Valina

Lípidos

Acido Linoleico

Minerales

Calcio

Fósforo

Relación Calcio:Fósforo

Potasio

Sodio

Cloro

Magnesio

Hierro

Cobre

Manganeso

Zinc

Yodo

Selenio

etapa de crecimiento y reproducción (1) .

Unidades

Cantidad

(en base a MS 2 ) Mínimo Máximo

%

22,0

%

0,62

%

0,22

%

0,45

%

0,72

%

0,77

%

0,53

%

0,89

%

0,58

%

0,20

%

0,48

%

%

%

%

%

%

%

%

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

mg/kg

(1) Presume una densidad de energía de 3.500 kcal EM/kg MS.

(2) MS = Materia seca.

FUENTE: AAFCO (2002).

8,0

1,0

1,0

0,8

1:1

0,6

0,3

0,45

0,04

80,0

7,3

5,0

120,0

1,5

0,11

2,5

1,6

2:1

0,3

3.000

250

1.000

50

2

La recomendación de AAFCO entrega valores, para la formulación de

raciones, adecuados para satisfacer las necesidades nutricionales de la mayoría de los

animales de una población sana de perros, siendo estos valores más apropiados que

los requerimientos mínimos de dichos animales (recomendados por NRC, 1985)


11

(THATCHER et al., 2000). Por otro lado, además de recomendar niveles mínimos de

nutrientes en los alimentos, los perfiles de la AAFCO entregan valores máximos para

algunos nutrientes por su toxicidad potencial o cuyo consumo excesivo genera dudas.

A comienzos de los años 90 los perfiles de la AAFCO sustituyeron a las

recomendaciones del NRC como fuente de información para la fabricación de

alimentos para perros en los Estados Unidos. En 1991 el NRC pidió que no se

utilicen sus recomendaciones publicadas en 1985 para garantizar el valor nutricional

de los alimentos caninos (CASE et al., 2001).

2.3.3 Energía. La energía en sí no es un nutriente, ella está contenida en los enlaces

químicos de grasas, hidratos de carbonos y aminoácidos la cual queda disponible

luego de un proceso de oxidación a dióxido de carbono y agua (GROSS et al., 2000).

Los animales en general se caracterizan por el constante gasto de energía para la

mantención de la vida, ella es utilizada para mantener el metabolismo basal

(circulación, respiración y mantención de la temperatura corporal) y en forma

adicional a ésta para realizar actividad física, digestión, crecimiento y reproducción

(ANDERSON, 1989).

La energía obtenida de la combustión completa del alimento se denomina

energía bruta (EB), si a ésta se le resta la energía perdida en las fecas se obtiene la

energía digestible (ED). La energía que llega efectivamente a los tejidos es la energía

metabolizable (EM) la cual se obtiene tras restar a la ED la energía perdida en la

orina y gases (MACDONALD et al., 1999).

El contenido de energía de un alimento es determinante en el consumo diario

de éste y, por lo tanto, afecta la cantidad de nutrientes que ingiere el animal (GROSS

et al., 2000). Cuando un alimento tiene altos niveles energéticos el animal satisface

sus necesidades energéticas con una menor cantidad de alimento por lo que la

concentración de otros nutrientes críticos debe ser más elevada para asegurar una

ingesta suficiente. Por el contrario, con un alimento bajo en energía el animal debe

aumentar su consumo para satisfacer sus necesidades, y los demás nutrientes deben


12

ser de concentración más baja para evitar un sobre consumo. Sin embargo, si la

densidad energética es muy baja el consumo puede estar restringido debido a

limitaciones físicas (GROSS et al., 2000). Por lo tanto, al formular un alimento

completo debe existir un equilibrio entre la densidad energética y la concentración de

los demás nutrientes críticos.

Los perfiles de la AAFCO presumen una densidad energética de 3.500 kcal

de EM/kg de MS, por lo que para los alimentos en que la densidad energética es

considerablemente alta (más de 4.000 kcal de EM/kg de MS) se debe aumentar

proporcionalmente la concentración de nutrientes, para asegurar una adecuada

nutrición a pesar de existir un menor consumo. Alimentos con densidades

energéticas menores a 3.500 kcal de EM/kg de MS no son considerados adecuados

para satisfacer las necesidades nutricionales de crecimiento y reproducción (AAFCO,

2002), puesto que estos animales físicamente no serían capaces de consumir una

cantidad de alimento que satisfaga los requerimientos diarios de energía, los que son

proporcionalmente mayores en este tipo de animales, si se le compara con perros

adultos en mantención.

La determinación de la EM de los alimentos se puede hacer mediante ensayos

alimentarios siguiendo el protocolo establecido por AAFCO (2002) donde se utilizan

animales los cuales son alimentados y recolectadas sus heces y orinas, luego se

restan a la energía bruta del alimento la energía de las heces y de la orina. Otro

método que también es aceptado por AAFCO (2002) es mediante la formula que

utiliza los “Factores de Atwater Modificados” de tal forma que:


EM( Kcal/ kg) 10 3,5* PC 8,5* GT 3,5* ELN ,

donde: EM: Energía metabolizable.

PC: % de proteína cruda.

GT: % de grasa total.

ELN: % extracto libre de nitrógeno (carbohidratos).

Pudiendo ser en base a materia seca o tal cual, pero todos con la misma base.


13

2.3.4 Carbohidratos. En general los carbohidratos son compuestos químicos neutros

que contienen carbono, hidrógeno y oxígeno en proporción de 1:2:1, sin embargo,

algunos tienen además fósforo, nitrógeno y azufre, y otros tiene proporciones

diferentes como la desoxirribosa (C 5 H 10 O 4 ) (MACDONALD et al., 1999).

La función más importante de los carbohidratos es la de ser fuente de energía,

ya que aportan en promedio 3.500 kcal/kg de MS suponiendo una digestibilidad de

84 %. Cuando las necesidades energéticas son elevadas (crecimiento, gestación y

lactación) es necesario contar con hidratos de carbono o precursores de glucosa

adecuados en la dieta para mantener los procesos metabólicos (GROSS et al., 2000).

Además los carbohidratos favorecen el funcionamiento del tracto gastrointestinal. No

obstante, cuando su consumo en la dieta es excesivo y éste supera las necesidades

energéticas del animal pueden producirse problemas de obesidad (CASE et al.,

2001). Ciertos productos de su metabolismo sirven como bloques estructurales para

otros nutrientes tales como aminoácidos no esenciales, glucoproteínas, glucolípidos,

vitamina C, lactosa, etc. (GROSS et al., 2000).

2.3.5 Proteínas y aminoácidos. Las proteínas son compuestos orgánicos de un alto

peso molecular que contienen carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y

generalmente azufre, de éstas al hidrolizarlas se obtienen aminoácidos

(MCDONALD et al., 1999).

La AAFCO (2002), establece como requerimiento de proteína mínimo en

alimentos para perros en etapa de crecimiento una concentración en la ración de 22

%, base materia seca (BMS). Además, considera los requerimientos mínimos de 10

aminoácidos que, como señalan STEIFF y BAUER (2001), son los considerados

esenciales en perros (Cuadro 3). Los mismos autores señalan que los factores que

determinan la cantidad de proteína que el animal recibe metabólicamente para

satisfacer adecuadamente sus necesidades son la calidad de la proteína (todos los

aminoácidos en cantidades adecuadas), disponibilidad de la proteína y densidad

energética.


14

Las raciones con deficiencia en proteínas provocan un retraso en el

crecimiento de los cachorros y pérdidas de peso. Si se acompaña de déficit

energético (desnutrición proteico – calórica) produce adormilamiento, menor

eficiencia digestiva y menor resistencia a enfermedades infecciosas (CASE et al.,

2001). Los signos clínicos de deficiencia de aminoácidos esenciales suelen ser

similares a los de deficiencia de proteínas en general (GROSS et al., 2000).

2.3.6 Lípidos y ácidos grasos. Las grasas son un grupo de sustancias insolubles en

agua, pero solubles en solventes orgánicos (MCDONALD et al., 1999). Estas son

una fuente concentrada de energía y de ácidos grasos esenciales, los cuales son útiles

en funciones estructurales en membranas de células y en regulación metabólica

(precursores de prostaglandina y metabolitos relacionados), además la grasa sirve

como transportador de vitaminas liposolubles y mejora la palatabilidad y la textura

de los alimentos (NRC, 1985).

Un 8 % de lípidos y 1 % de ácido linoleico deben ser las cantidades mínimas

en la ración para satisfacer completamente las necesidades de cachorros (Cuadro 3)

(AAFCO, 2002). La deficiencia de ácidos grasos esenciales provoca caída de pelo en

los animales, apariencia seca y deslustrada del pelaje, aparición de lesiones cutáneas

y descamación de la piel (GROSS et al., 2000; CASE et al., 2001).

2.3.7 Minerales. Muchos minerales que se encuentran en los tejidos de animales no

cumplen ninguna función y solo están presentes porque la dieta los incluía. Para que

un mineral se considere esencial debe realizar funciones metabólicas en el organismo

(MCDONALD et al., 1999).

Más que una deficiencia estricta de minerales en la dieta, lo que ocurre

habitualmente son problemas de toxicidad por un exceso o bien a desequilibrios

secundarios por interacciones con otros nutrientes (CASE et al., 2001).

El más abundante de los minerales del organismo es el calcio y éste se

encuentra en un 99 % en el esqueleto (UNDERWOOD y SUTTLE, 1999). El calcio


15

cumple dos funciones básicas: como componente estructural de los huesos y como

mensajero intracelular a través del cual las células responden a los estímulos de las

hormonas y los neurotransmisores (GROSS et al., 2000). Harinas de pescado y

harinas de carne y hueso son buenas fuentes de calcio, no así los cereales y sus

subproductos (UNDERWOOD y SUTTLE, 1999). La concentración mínima

recomendada por AAFCO (2002) que deben incluir raciones para perros en etapa de

crecimiento es de 1 % y 2,5 % como máximo.

El fósforo es el segundo mineral en importancia en el organismo

encontrándose cerca del 80 % en los huesos y dientes (UNDERWOOD y SUTTLE,

1999). Al igual que el calcio es importante en la formación y mantención de huesos,

además es un componente estructural del ARN y el ADN, de compuestos energéticos

como el ATP y de las membranas celulares que contienen mayormente fosfolípidos.

Su disponibilidad es mayor en alimentos de origen animal que de origen vegetal

(GROSS et al., 2000). Debe estar en la ración en una concentración mínima de 0,8 %

y 1,6 % como máximo (AAFCO, 2002).

En relación con estos 2 minerales es importante destacar el efecto del

consumo de calcio y fósforo y su digestibilidad aparente (DA), dado que los perros

jóvenes no tienen la capacidad de regular la DA del calcio (DOBENECKER, 2002),

por lo que es importante ajustar de buena forma los niveles de este mineral en la

dieta. Para el caso del fósforo, el perro sí tiene la capacidad de regular su DA.

Se debe además considerar la proporción en que están estos dos minerales en

la ración, la que debe ser cercana a 1:1, máximo 2:1 (Ca:P) (AAFCO, 2002).

Elevados niveles de fósforo limitan la absorción de calcio ocasionando una

hipocalcemia transitoria, el bajo calcio sérico estimula la liberación de hormona

paratoídea (PTH). La PTH hace que se produzca una resorción de Ca desde los

huesos hacia la sangre ocasionando una desmineralización y pérdida de masa ósea,

afectando en primer lugar las mandíbulas, dientes y ablandamiento de huesos largos

(CASE et al., 2001; AAFCO, 2002).


16

Por otro lado, un exceso de calcio reduce la capacidad tanto de movilizar este

mineral desde los huesos como su absorción intestinal, pudiendo provocar en

hembras recién paridas tetania puerperal, caracterizada por una disminución del Ca

sérico al ser éste movilizado para producción de leche siendo incapaz de regularlo

(CASE et al., 2001; AAFCO, 2002). Los perros en crecimiento, especialmente de

razas grandes y gigantes, son particularmente susceptibles a efectos nocivos en el

desarrollo esquelético por consumos excesivos de calcio (CASE et al., 2001).

Las deficiencias de P pueden provocar una aberración del apetito, menor

eficiencia alimentaria, retraso del crecimiento, pelaje sin brillo, menor fertilidad,

fracturas espontáneas y raquitismo. Los posibles efectos del exceso de fósforo son:

pérdida ósea, urolitos (cálculos), bajo aumento de peso, reducción de la ingesta

alimentaria, calcificación de tejidos blandos e hiperparatiroidismo secundario

(GROSS et al., 2000).

El magnesio es el tercer mineral en importancia, después del calcio y fósforo.

Entre un 60 y 70 % del magnesio del cuerpo se encuentra en los huesos cumpliendo

una función estructural. Es el segundo mineral en importancia, después del potasio,

en el líquido intra celular (UNDERWOOD y SUTTLE, 1999). Además, participa en

el metabolismo de los hidratos de carbono y lípidos, entre otras funciones. Su

deficiencia provoca en los animales un retraso de su crecimiento (GROSS et al.,

2000). La AAFCO (2002) recomienda incorporarlo en los alimentos para cachorros

en un 0,04 % como mínimo.

Otros minerales de mayor importancia son el potasio (K), sodio (Na) y cloro

(Cl), los que participan en el mantenimiento de la presión osmótica, en la regulación

del equilibrio ácido–base, la trasmisión de impulsos nerviosos y las contracciones

musculares (GROSS et al., 2000). Se recomienda incluirlos en raciones de cachorros

como mínimo en 0,6 %, 0,3 % y 0,45 % para K, Na y Cl, respectivamente (AAFCO,

2002).


17

2.3.8 Vitaminas. Las vitaminas se definen como compuestos orgánicos necesarios en

pequeñas cantidades, comparado con otros nutrientes, para el normal crecimiento del

animal. Se distinguen dos categorías principales dependiendo de su solubilidad. Las

que son liposolubles (solubles en lípidos) e hidrosolubles (solubles en agua).

Las vitaminas más importantes en nutrición animal son la A, D, E y K, entre

las liposolubles, y tiamina, riboflavina, nicotinamida, piridoxina, ácido pantoténico,

biotina, ácido fólico, colina, B 12 y C, entre las hidrosolubles (MACDONALD et al.,

1999; GROSS et al., 2000). Sin embargo, tanto NRC (1985) como AAFCO (2002),

solo reconocen a 11 de ellas como esenciales en perros (Cuadro 4), no considerando

como esencial a la biotina, ni las vitaminas C y K. Las vitaminas cumplen numerosas

funciones fisiológicas, como es actuar como potenciadores o cofactores de

reacciones enzimáticas, participan en la síntesis de ADN, en la liberación de energía

de los nutrientes, el desarrollo óseo, balance de calcio, la mantención de la función

ocular normal, entre otras funciones.

CUADRO 4 Perfil de vitaminas recomendados por NRC y AAFCO para perros

en etapa de crecimiento y reproducción.

Vitamina

A

D

E

Tiamina

Riboflavina

Acido pantoténico

Niacina

Piridoxina

Acido fólico

B 12

Colina

Unidades

AAFCO (2002) (3)

(en base a MS) (1) NRC (1985) (2) Mínimo Máximo

UI/kg 3.710

5.000 250.000

UI/kg

404

500

5.000

UI/kg

22

50

1.000

mg/kg

1,0

1,0

mg/kg

2,5

2,2

mg/kg

9,9

10,0

mg/kg

11,0

11,4

mg/kg

1,1

1,0

mg/kg

0,2

0,18

mg/kg

0,026

0,022

mg/kg 1.250

1.200

(1) MS = Materia seca.

(2) Presume una densidad de energía de 3.670 kcal de EM/kg MS.

(3)

Presume una densidad de energía de 3.500 kcal de EM/kg MS.

La suplementación con vitaminas en elaboración de alimentos comerciales

debe considerar la etapa de vida a la cual el alimento está dirigido, considerar


18

también que los aportes de vitaminas provenientes de ingredientes naturales pueden

ser variables o no disponibles, prevenir toxicidad considerando tanto el aporte de los

ingredientes como el suplementario, considerar la densidad energética del producto y

considerar las pérdidas durante el procesamiento y almacenaje (COWELL et al.,

2000).

2.4 Evaluación de alimentos

Los alimentos para mascotas pueden ser sometidos a diferentes pruebas para

determinar su calidad, entre ellas están los ensayos de palatabilidad, digestibilidad,

energía metabolizable, pruebas de alimentación con animales y análisis químicos

(CASE et al., 2001). Los dos últimos (pruebas de alimentación y análisis químicos),

son aceptados por la AAFCO (2002) para poder llegar a determinar si un alimento es

completo y equilibrado, pudiéndose complementar esta información con ensayos

metabólicos.

2.4.1 Palatabilidad. Este es un factor muy importante a la hora de desarrollar o

comprar un alimento ya que un alimento puede teóricamente satisfacer todas las

necesidades de un animal pero, sin embargo, si este es poco palatable no será

consumido. Influyen en ésta la textura, composición de ingredientes, olor, sabor,

temperatura, experiencias anteriores del animal, tratamientos térmicos, etc.

(HENDRIKS y MOUGHAN, 2000).

Para probar la palatabilidad, los animales tienen acceso a dos recipientes con

una cantidad excesiva de dos alimentos a probar, esto permite al animal consumir la

totalidad de uno u otro, o bien un poco de ambos. Se mide la comida consumida

luego de un intervalo de tiempo, y alternando la posición de los recipientes para

evitar sesgo de ubicación de la comida. El alimento con mayor palatabilidad será

aquel que tenga una proporción de consumo mayor (CRANE et al., 2000).

Debido a la importancia de este factor en la comercialización de alimentos, la

mayoría son muy palatables, gozando de una muy buena aceptación entre los

animales de compañía. Sin embargo pueden detectarse problemas en alimentos de


19

baja calidad por estar elaborados a partir de ingredientes de inferior calidad o

sometidos a procesamientos inadecuados (CASE et al., 2001).

2.4.2 Digestibilidad. La AAFCO actualmente no exige que las empresas señalen la

digestibilidad de sus alimentos. Sin embargo, ésta es una medida de la calidad de las

dietas pues determina la proporción de nutriente que está disponible para ser

absorbida por el organismo (CASE et al., 2001).

La digestibilidad puede ser aparente o verdadera. La digestibilidad aparente

se calcula mediante ensayos de alimentación en los que se alimentan animales con

una cantidad conocida de alimento. Por diferencia entre lo consumido y lo excretado

se puede determinar la digestibilidad de un determinado nutriente. Si se considera

además la producción endógena del nutriente, restándose a la fecal, se podría

determinar la digestibilidad verdadera (CRANE et al., 2000).

En este sentido, HENDRIKS y SRITHARAN (2002), al comparar la

digestibilidad ileal y fecal de dietas caninas concluyeron que esta última no es un

buen método para estimar digestibilidad de la materia seca, materia orgánica,

proteína cruda, glicina, metionina, prolina, serina, treonina y acido aspártico. En

todos ellos se encontraron diferencias estadísticamente significativas al compararlas

con digestibilidad ileal. No fueron diferentes significativamente las digestibilidades

de alanina, arginina, acido glutámico, histidina, isoleucina, leucina, lisina,

fenilalanina, tirosina y valina.

2.4.3 Energía metabolizable. Esta indica la energía disponible por parte del animal

para poder ser utilizada a nivel celular considerando, además de las fecas, las

pérdidas producidas en la orina y gases, estos últimos (los gases) importantes en la

mayoría de los animales de granja, no así en los perros y gatos donde no se

consideran (CASE et al., 2001).

Como se señaló anteriormente, existen 2 métodos aceptados por la AAFCO

para determinar la energía metabolizable de los alimentos comerciales. El primero de


20

ellos es usando los “Factores de Atwater Modificados” los que se obtienen a partir de

los coeficientes de digestibilidad para proteínas, grasas e hidratos de carbono (80, 90

y 84 % respectivamente) multiplicados por los valores de energía de 4,4; 9,4; y 4,15

kcal/g para proteínas, grasas e hidratos de carbono respectivamente. La suma de los

valores resultantes (3,5; 8,5; y 3,5 kcal/g) multiplicados por las concentraciones de

proteína cruda, grasa total y carbohidratos en la ración, entregan estimaciones

razonables de energía metabolizable del alimento para mascotas (GROSS et al.,

2000).

La segunda alternativa consiste en ensayos de alimentación siguiendo

protocolos establecidos por la AAFCO (2002), en que se alimenta un grupo de

animales (mínimo 6) por 5 a 7 días, haciendo una recolección de las heces y orina.

Luego determinando la energía total del alimento y restando la contenida en heces y

orina, se obtiene la energía metabolizable.

Sin embargo, también se puede hacer una estimación a partir de la energía

digestible obtenida de ensayos de digestibilidad sin recolección de orina, utilizando

un factor de corrección que considere las pérdidas energéticas urinarias. Este factor

es 1,25 kcal/g de proteína digestible (AAFCO, 2002; CASE et al., 2001).

2.4.4 Pruebas de alimentación con animales. La AAFCO junto con la industria de

los alimentos para mascotas de los Estados Unidos, han promovido el uso de estas

pruebas para determinar la capacidad de un alimento para satisfacer las necesidades

nutricionales del animal, desarrollando protocolos que son aceptados

internacionalmente (HENDRIKS y MOUGHAN, 2000).

El protocolo publicado por la AAFCO entrega información de cómo llevar el

ensayo. En él se señala que la cantidad mínima de animales es de 8, de tres madres

diferentes, los cuales reciben una sola fuente de nutrición (el alimento en estudio) y

agua fresca ad libitum por un período de mínimo 10 semanas para cachorros (26

semanas en adultos), examinándose los animales al comienzo y al final del estudio

para determinar signos clínicos de deficiencia nutricional. El peso se registra


21

semanalmente y se hacen evaluaciones mínimas de laboratorio (hemoglobina,

hematocrito, fosfatasa alcalina sérica y albúmina sérica) (AAFCO, 2002).

Los resultados obtenidos deben ser comparados con los datos históricos de

una colonia de al menos 30 cachorros y con los datos de un grupo control, también

de al menos 8 cachorros, provenientes de 3 madres diferentes.

Este tipo de pruebas es capaz de detectar problemas de déficit nutricional. Sin

embargo, puede no detectar algunos excesos de nutrientes que pudieran ser

peligrosos cuando se suministran por períodos prolongados (ROUDEBUSH et al.,

2000). El inconveniente de las pruebas de alimentación radica, por un lado, en que

deben ser desarrolladas por instituciones acreditadas por AAFCO, además en los

elevados costos que implica llegar a tener datos promedio de una colonia de al menos

30 animales, de los costos de implementación del ensayo y finalmente la duración de

éste.

2.4.5 Análisis químicos. Una segunda alternativa para poder denominar a un

alimento como completo y equilibrado, y que es aceptada por AAFCO, es por medio

de análisis químicos. Estos análisis entregan información de la composición química

en cuanto a proteínas y aminoácidos esenciales, grasa y ácidos grasos esenciales,

minerales y vitaminas. Una vez realizados los análisis es necesario hacer una

corrección en la concentración de nutrientes a aquellos alimentos con más de 4.000

kcal de EM/kg de MS y posteriormente se comparan con los perfiles publicados por

AAFCO (2002) (Cuadro 3), que recomiendan los niveles mínimos y máximo de

ingesta diaria de los diferentes nutrientes, para entregar una ración equilibrada a los

animales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que un alimento preparado para

satisfacer los perfiles nutricionales recomendados por la AAFCO no necesariamente

provee una dieta completa y balanceada. Esto significa que puede ser deficitaria en

uno o más nutrientes, lo cual podría hacerse evidente luego de alimentar al animal

por un periodo prolongado de tiempo. Esto ocurre fundamentalmente porque el


22

análisis químico no considera la biodisponibilidad real de los nutrientes. Por lo tanto,

la calidad del alimento analizado será dependiente de la similitud entre la

biodisponibilidad real de los nutrientes y los factores considerados en su reemplazo

por AAFCO para estimar las variaciones de la disponibilidad de nutrientes en un

alimento causadas por cambios de los ingredientes, pérdidas durante el

procesamiento y por las diferencias individuales de los requerimientos nutricionales

en las poblaciones caninas (HENDRIKS y MOUGHAN, 2000; THATCHER et al.,

2000).

No obstante esta desventaja, se considera un buen método por su rapidez, la

cual depende del tiempo que se demore en hacer el muestreo y la entrega de los

análisis por parte del laboratorio; su menor costo si se le compara con pruebas de

alimentación al no requerir grandes volúmenes de alimento, animales ni

infraestructura para alojarlos; además de su fácil y rápida implementación, puesto

que es factible de realizar en cualquier laboratorio que realice dichos análisis

(ROUDEBUSH et al., 2000).


23

3 MATERIALES Y METODOS

3.1 Financiamiento y lugar de trabajo

La presente Tesis de Grado es parte de un proyecto financiado por

FONDECYT y que lleva por título: Determination of the chemical composition,

energy and true protein digestibility of dry dog foods and their prediction using near

infrared reflectance spectroscopy (NIRS). Este se desarrolló en los Laboratorios de:

Nutrición Animal, del Instituto de Producción Animal; Suelos, del Instituto de

Ingeniería Agraria y Suelos; Toxicología, del Instituto de Inmunología; Alimentos,

del Instituto de Ciencias y Tecnología de los Alimentos, todos ellos pertenecientes a

la Universidad Austral de Chile. Además, participó el laboratorio del Institute of

Food, Nutrition and Human Health, Universidad de Massey, Palmerston North,

Nueva Zelandia.

3.2 Materiales

Fueron evaluadas alimentos para cachorros comercializados en Chile. Para su

elección se preparó una lista de las marcas disponibles en el mercado chileno en

diciembre de 2002, llegando a un total de 43 de ellas. Posteriormente se le asignaron

códigos al azar (C1 al C43). De los 43 alimentos disponibles se eligieron un total de

26 comenzando por los que se encontraban en supermercados, suponiendo de ellos

un mayor volumen de ventas. Luego, para completar los 26 alimentos, se eligieron al

azar de entre las restantes marcas. Los alimentos se compraron en supermercados y

veterinarias del país, entre los meses de diciembre de 2002 y mayo de 2003.

De cada marca comercial se obtuvo una muestra compuesta de 300 g

provenientes de tres o más lotes diferentes los que aportaron similar cantidad a la

muestra. Esta se molió en molino con criba de 1 mm. Una vez molida se extrajeron 5

submuestras homogéneas las cuales se ingresaron a los diferentes laboratorios para

los análisis que se detallan más adelante.


24

Un problema práctico que se presentó fue que no todas las etiquetas

señalaban el número de lote. Por lo tanto se tomó en cuenta la fecha de elaboración o

vencimiento, infiriendo que si el alimento tenía diferentes fechas de elaboración y/o

vencimiento, los lotes de elaboración eran diferentes. Los alimentos evaluados y las

fechas de los diferentes alimentos se muestran en el Cuadro 5.

En paralelo se registró la información proporcionada por las etiquetas lo cual

permitió verificar si el alimento ofrece lo que el fabricante informa.

CUADRO 5 Alimentos utilizados en el estudio con sus correspondientes fechas

de elaboración (E) o vencimiento (V) según corresponda.

Marca LOTE 1 E/V LOTE 2 E/V LOTE3 E/V LOTE 4 E/V

5 Continentes 03-10-02 E 01-10-02 E 21-10-02 E

Acomer 30-09-02 E 16-02-03 E 16-09-02 E

Alpo Sep-03 V Jun-03 V Jul-03 V

Amino Dog 09-09-03 V 02-07-03 V 21-08-03 V

Bil-jac 10-12-03 V 25-06-03 V 29-10-03 V

Bobican 22-08-02 E 10-06-02 E 19-06-02 E

Cachupin 29-06-02 E 25-05-02 E 04-09-02 E

Canito 26-11-02 E 02-12-02 E 07-05-03 E

Cannes 02-05-02 E 01-01-02 E 22-07-02 E

Champion 09-01-03 V 13-05-03 V 19-12-02 V

Dog Chow 08-12-03 V 02-04-04 V 26-02-04 V 15-01-04 V

Dog Food 25-11-03 V 13-11-03 V 27-11-03 V

Dogui 16-06-02 E 28-06-02 E 27-06-02 E

Doko Jul-03 V Sep-03 V Oct-03 V

Eukanuba 14-09-03 V 14-04-03 V 20-06-03 V

First Choice Ago-03 V Jul-03 V Feb-03 V

Hill's Science Diet Jul-03 V May-03 V Feb-04 V

Masterdog 03-09-02 E 16-08-02 E 23-09-02 E

Max Filhote 19-03-02 E 24-02-02 E 17-03-02 E

Pedigree 11-09-03 V 23-09-03 V 19-07-03 V

Precept Jul-03 V Ago-03 V Nov-03 V

Pro Nature Abr-03 V Mar-03 V Jul-03 V

Pro Plan 14-08-03 V 29-10-03 V 07-07-03 V 15-12-03 V

Royal Canin 16-10-03 V 02-11-03 V 02-07-03 V

Sabrokan 09-01-03 V 17-06-03 V 24-04-03 V

Star Pro 09-07-03 V 10-07-03 V 07-11-03 V


25

3.3 Análisis y determinaciones.

Los análisis realizados son los señalados por los perfiles AAFCO (2002)

(Cuadro 3), esto es contenido de: proteína, aminoácidos (Arg, His, Iso, Lis, Met-Cis,

Fen-Tir, Tre, Trp y Val), lípidos, ácido linoleico y minerales (Ca, P, K, Na, Mg, Fe,

Cu, Mn, Zn, Se, I, y Cl). Además se incluyó materia seca, energía bruta, fibra cruda,

extracto libre de nitrógeno, cenizas totales y una estimación de la energía

metabolizable, excluyéndose las vitaminas.

3.3.1 Materia seca. Esta se determinó en el laboratorio del Instituto de Producción

Animal de la Universidad Austral de Chile, a partir de una muestra de 2 gramos en

duplicado, la cual se deshidrató por calor en estufa a 105° C por 12 horas, hasta peso

constante (BATEMAN, 1970).

3.3.2 Proteína Bruta (Nitrógeno x 6,25). Se analizó en el laboratorio del Instituto

de Producción Animal de la Universidad Austral de Chile por el método de Kjeldahl,

descrito por BATEMAN (1970), el cual contempla una digestión en ácido sulfúrico

de una muestra de 0,2 g en duplicado, destilación y posterior titulación de la muestra,

obteniéndose el nitrógeno total y con ello la proteína bruta al considerar que ésta

contiene un 16 % de N.

3.3.3 Aminoácidos (AA). Los AA que fueron analizados de las muestras son:

arginina (Arg), histidina (His), isoleucina (Ile), leucina (Leu), lisina (Lys), metionina

y cisteína (Met-Cis), fenilalanina y tirosina (Phe-Tyr), treonina (Thr), triptófano

(Trp) y valina (Val). Los análisis fueron realizados en el laboratorio del Institute of

Food, Nutrition and Human Health, Universidad de Massey, Palmerston North de

Nueva Zelanda, según metodología descrita por HODGKINSON et al. (2000),

excepto triptófano.

Para sus análisis se utilizaron 5 a 7 mg de muestra en duplicado,

hidrolizadasen 1 ml de HCl 6 M con 1 g de fenol/L en tubos de vidrio sellados al

vacío por 24 horas a 110 2 °C. La concentración de AA fue determinada con un

equipo HPLC “Waters” (intercambiador de iones) calibrado con una mezcla de AA


26

de concentración conocida. Los peaks de los cromatogramas fueron integrados

usando el programa computacional “Maxima 820” (Waters, Millipore, Milford, MA,

USA) con identificación de AA por tiempo de retención contra una mezcla de AA de

referencia. Se usó además lisosima y norleucina como control externo e interno,

respectivamente. No se hazo corrección por destrucción de AA durante la hidrólisis.

Durante la hidrólisis los AA cisteina y metionina son destruidos, por lo tanto

se analizaron en forma independiente del resto. Se tomaron 3 a 4 mg de muestra en

duplicado para una oxidación con 1 ml ácido perfórmico (300 ml/L H 2 O 2 – 880 ml/L

ácido fórmico, 1:9 v/v) por 16 horas a 0°. Posteriormente las muestras fueron

neutralizados con 0,15 ml de HBr (500 g/L). La posterior hidrólisis y determinación

se hizo igual que el resto de los AA.

El triptófano, que se destruye durante la hidrólisis ácida, fue determinado

según describe ASSOCIATION OF OFFICIAL ANALYTICAL CHEMISTS,

AOAC (1995), haciéndose una hidrólisis con NaOH 4,2N en vacío, con Posterior

ajuste y clarificación de pH y separación por cromatografía de intercambio de iones.

3.3.4 Energía bruta. Fue determinada en el laboratorio del Instituto de Producción

Animal de la Universidad Austral de Chile, para ello se siguió la metodología

descrita por BATEMAN (1970), utilizándose un calorímetro de bomba de oxígeno.

Se tomó una muestra en duplicado, la cual se quemó dentro de un recipiente con

oxígeno a 30 atmósferas de presión y sumergido en una cantidad medida de agua.

Midiendo la diferencia de temperatura del agua, entre antes y después de la

combustión, se puede determinar la energía liberada por la muestra.

3.3.5 Lípidos. La cantidad de lípidos totales se determinó en análisis hecho en el

laboratorio del Instituto de Ciencias y Tecnología de los Alimentos, según

metodología descrita por AOAC (1995), método gravimétrico para extracto etéreo en

alimento de mascotas que han sido peletizados o extruidos. Esta una variación de la

metodología tradicional de extracto etéreo (BATEMAN, 1970) la cual no extrae la

totalidad de las grasas en este tipo de alimentos. Dicha metodología contempla


27

digerir 1 g de muestra en duplicado en ácido clorhídrico más etanol (digestión ácida)

y posterior extracción de la grasa con éter etílico y éter de petróleo.

Además se determinó el contenido de ácido linoleico por cromatografía de

gases, descrita por CANTELLOPS et al. (1999), esto en Laboratorio de Toxicología,

de la Facultad de Medicina Veterinaria.

3.3.6 Minerales. Los minerales que se analizaron de las muestras fueron: calcio

(Ca), fósforo (P), potasio (K), sodio (Na), magnesio (Mg), hierro (Fe), cobre (Cu),

manganeso (Mn), zinc (Zn), selenio (Se), yodo (I) y cloro (Cl). Los 2 últimos (I, y

Cl) fueron determinados en los laboratorios de la Universidad de Massey, Nueva

Zelandia, según metodología descrita por FECHER et al. (1998) por extracción con

hidróxido de tetrametilamonio (TMAH) y determinación por ICP-MS (Inductively

coupled plasma-mass spectrometry).

El selenio fue determinado en el Laboratorio de Suelos del Instituto de

Ingeniería Agraria y Suelos, utilizando para ello espectrofotometría de absorción

atómica sobre la muestra digerida con una mezcla de agua oxigenada, ácido nítrico, y

ácido sulfúrico (2 horas a 180 °C), posterior adición de ácido clorhídrico y filtrado

(BRIMMER et al., 1987; BRODIE, 1985).

Los análisis de los restantes minerales (Ca, P, K, Na, Mg, Fe, Cu, Mn y Zn)

fueron hechos por el laboratorio del Instituto de Producción Animal de la

Universidad Austral de Chile, por espectrofotometría de absorción atómica previa

digestión vía húmeda con ácidos nítrico y perclórico (AOAC, 1995), excepto el

fósforo el cual se determinó por el método Vanado-molíbdico (colorimétrico)

descrito por AOAC (1970).

3.3.7 Fibra cruda. Fue determinada según metodología descrita por AOAC (1995),

la cual consiste en digerir un gramo de la muestra en duplicado previamente

desgrasada por extracto etéreo. Se digirió primero con ácido sulfúrico por 30

minutos, y posteriormente 30 minutos más con hidróxido de sodio. El residuo se pesó


28

(fibra cruda más cenizas) y posteriormente se calcinó (2 horas a 550 °C)

obteniéndose las cenizas y el valor de fibra cruda por diferencia de peso.

3.3.8 Cenizas totales. Fueron determinadas en el laboratorio del Instituto de

Producción Animal de la Universidad Austral de Chile, a partir de una muestra de 2

gramos en duplicado, calcinadas en mufla a una temperatura de 550 a 600 °C por 5

horas (BATEMAN, 1970).

3.3.9 Extracto libre de nitrógeno. Calculado por diferencia asumiendo que el

residuo de una muestra luego de restarle el contenido de proteína cruda, grasa total,

fibra cruda y cenizas totales, es el extracto libre de nitrógeno.

3.3.10 Energía metabolizable. Esta se determinó en forma indirecta según

metodología aceptada por AAFCO (2002). Para ello se utilizaron los “Factores de

Atwater Modificados” y los contenidos de proteína cruda, grasa total y extracto libre

de nitrógeno, base tal cual o materia seca, de modo que:


EM( Kcal/ kg) 10 3,5* PC 8,5* GT 3,5* ELN ,

donde: EM: Energía metabolizable.

PC: % de proteína cruda.

GT: % de grasa total.

ELN: % extracto libre de nitrógeno (carbohidratos).

Luego de obtener los resultados de los diferentes laboratorios, estos fueron

contrastados con lo recomendado por la AAFCO (2002), detallado en el Cuadro 3,

que corresponde a la recomendación tanto paro cachorros como para hembras

lactantes. Sin embargo, como se señala en dicho cuadro, estas recomendaciones

presumen una densidad energética de 3.500 kcal de EM/kg de MS, siendo necesario

hacer correcciones en el contenido nutricional que efectivamente aportan en aquellos

alimentos cuyo valor sobrepase las 4.000 kcal/kg de MS, por el menor consumo que

se espera de ellos. Esta corrección se hizo llevando el contenido de todos los

nutrientes del alimento con más de 4.000 kcal de EM a un valor inferior y


29

proporcional a disminuir la EM de dicho alimento a 3.500 kcal/kg de MS (AAFCO,

2002).

Al encontrarse estos resultados por debajo de las recomendaciones mínimas o

por sobre los máximos permitidos, significa que dicho alimento por sí solo no

satisface todas las necesidades nutricionales del animal y no podría considerarse un

alimento completo. Además, se contrastó los resultados de los diferentes análisis con

la información proporcionada en las etiquetas.


30

4 RESULTADOS

4.1 Información proporcionada por la etiqueta

Al registrar la información de las etiquetas se pudo apreciar que todas ellas

proporcionaban un análisis garantizado mínimo, tal como establece la Norma

Chilena N° 2546. Esto incluye un contenido de humedad máxima (materia seca

mínima), mínimo de proteína bruta, grasa total y fibra cruda máxima.

Dicha información, al ser contrastada con los resultados obtenidos, mostró

que la materia seca garantizada por los diferentes alimentos coincide con lo

determinado. Similar situación se observó al analizar el contenido de fibra cruda,

donde la totalidad de los alimentos obtuvo valores por debajo de lo que garantizan

como máximo.

Sin embargo, al analizar el contenido de proteína cruda, se pudo comprobar

que 2 de los 26 alimentos en estudio presentaron valores menores a lo informado

(Alimentos C10 y C13). Además el alimento C10 no cumple con lo informado en

contenido de grasa total.

4.2 Análisis nutricional

En los Cuadros 6, 7, 8, 9 y 10 se presentan un resumen de resultados al

analizar químicamente los 26 alimentos. Para cada uno de ellos se presenta el rango,

promedio y error estándar, y se hace un paralelo con lo recomendado por AAFCO

(2002). Los valores detallados por alimento se presentan en anexos correspondientes.

4.2.1 Composición de materia seca y energía bruta. La materia seca de estos

alimentos fluctuó entre 89,68 y 94,65 %. Por otro lado, los valores de energía bruta

variaron entre 5,13 y 5,85 kcal/g de MS con un promedio de 5,39 kcal/g (Cuadro 6).


31

CUADRO 6 Rango, promedio y error estándar (ES), para los contenidos de

materia seca, energía bruta, proteínas, aminoácidos, lípidos y

ácido linoleico (n=26).

Nutriente Rango Promedio ES

Materia Seca (%) 89,68 - 94,65 92,54 0,177

Energía Bruta (kcal/g) 4,85 - 5,52 5,09 0,037

Energía Metabolizable (kcal/kg) 3.729 - 4.385 3.963 35,6

Proteína (%) 25,4 - 39,0 30,1 0,57

Arginina (%) 1,47 - 2,24 1,77 0,038

Histidina (%) 0,59 - 0,88 0,71 0,014

Isoleucina (%) 0,74 - 1,47 1,06 0,027

Leucina (%) 1,77 - 3,35 2,52 0,081

Lisina (%) 0,99 - 1,70 1,35 0,040

Metionina-Cisteína (%) 0,81 - 1,52 1,07 0,031

Fenilalanina-Tirosina (%) 1,66 - 2,82 2,19 0,055

Treonina (%) 0,83 - 1,31 1,00 0,021

Triptófano (%) 0,20 - 0,37 0,27 0,008

Valina (%) 1,15 - 1,96 1,40 0,034

Lípidos (%) 10,44 - 23,10 15,79 0,667

Acido Linoleico (%) 1,71 - 6,64 3,52 0,227

4.2.2 Energía metabolizable. El contenido de energía metabolizable de los

alimentos varió entre 3.729 y 4.385 kcal/kg de MS (Cuadro 6). Todos los alimentos

tienen por sobre 3.500 kcal de EM/kg de MS; valores inferiores no se recomiendan

para perros en etapa de crecimiento. Sin embargo, es necesario hacer correcciones en

el contenido de nutrientes para todos aquellos alimentos con más de 4.000 kcal/kg de

MS que, como se aprecia en el Cuadro 7, corresponde a 10 de los 26 alimentos

evaluados. De esta forma, una vez hechas las correcciones, pueden ser comparados

los alimentos con las recomendaciones de la AAFCO (2002).

4.2.3 Composición proteica y aminoacídica. Como se aprecia en el Cuadro 6, los

niveles de proteína bruta (N*6,25) fluctúan entre 25,4 y 39,0 % con un promedio de

30,09 %. Estos valores están muy por sobre los requerimientos mínimos de perros en

etapa de crecimiento, esto se confirma al observar que todos los alimentos


32

satisficieron los requerimientos mínimos de proteína luego de corregir los resultados

por contenido de energía metabolizable (Cuadro 8).

Similar situación se observó en prácticamente todos los aminoácidos, los

cuales tienen valores muy por encima de los requerimientos mínimos. La excepción

estaría dada por el triptófano, el cual fluctuó entre 0,2 y 0,37 % (Cuadro 6) y, al

corregir los alimento por su contenido de energía metabolizable, solo el 92,3 % de

los alimentos cumplió con la concentración mínima recomendada (Cuadro 8, Figura

2).

Cuadro 7 Contenido de energía metabolizable (EM) de los 26 alimentos

evaluados.

Alimento

EM (kcal/g)

C1 3.950

C2 * 4.116

C3 3.933

C4 3.817

C5 3.738

C6 3.786

C7 * 4.148

C8 3.993

C9 * 4.022

C10 3.729

C11 3.738

C12 3.973

C13 3.813

C17* 4.046

C18* 4.236

C19 3.989

C20* 4.006

C22* 4.223

C24* 4.230

C29* 4.385

C31 3.852

C35 3.829

C39 3.755

C40 3.851

C42 3.798

C43* 4.082

* Alimentos que debieron ser corregidos por contenido de energía metabolizable.


33

Cuadro 8 Porcentaje de alimentos que satisficieron los contenidos mínimos de

proteínas, aminoácidos, lípidos y ácido linoleico, recomendados por

AAFCO (2002).

Nutriente

Recomendación AAFCO

(% mínimo)

Alimentos Satisfactorios 1

(%)

Proteína (%) 22,0 100,00

Arginina (%) 0,62 100,00

Histidina (%) 0,22 100,00

Isoleucina (%) 0,45 100,00

Leucina (%) 0,72 100,00

Lisina (%) 0,77 100,00

Metionina-Cisteína (%) 0,53 100,00

Fenilalanina-Tirosina (%) 0,89 100,00

Treonina (%) 0,58 100,00

Triptófano (%) 0,20 92,31

Valina (%) 0,48 100,00

Lípidos (%) 8 100,00

Acido Linoleico (%) 1 100,00

( 1 ) Considera corrección por contenido de energía metabolizable.

0,35

0,30

0,25

Triptófano (%)

0,20

0,15

0,10

0,05

0,00

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Codigo del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 2 Contenido de triptófano en los 26 alimentos analizados (base

materia seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.


34

4.2.4 Composición de lípidos y ácido linoleico. El contenido de lípidos en los

alimentos varió entre 10,44 y 23,1 % y el ácido linoleico entre 1,71 y 6,64 %

(Cuadro 6). Ambos nutrientes satisficieron las recomendaciones de la AAFCO

(2002) como se aprecia en el Cuadro 8.

4.2.5 Composición mineral. Para el caso de los minerales se presentaron dos

situaciones: aquellos minerales que satisficieron las necesidades de los animales, y

aquellos que estuvieron por debajo de los requerimientos mínimos o por sobre los

niveles máximos (en el caso que los haya) recomendados por AAFCO (Cuadro 9 y

10).

CUADRO 9 Rango, promedio y error estándar (ES), para los contenidos de

minerales (n=26).

Mineral Rango Promedio ES

Calcio (%) 1,02-2,50 1,67 0,093

Fósforo (%) 0,81-1,43 1,11 0,030

Relación Calcio:Fósforo 1,04-2,35 1,49 0,064

Potasio (%) 0,44-0,84 0,59 0,022

Sodio (%) 0,20-0,61 0,40 0,017

Cloro (%) 0,26-1,29 0,72 0,041

Magnesio (%) 0,08-0,36 0,17 0,014

Hierro (mg/kg) 213,5-700,6 390,8 23,60

Cobre (mg/kg) 10,7-54,0 34,1 2,04

Manganeso (mg/kg) 22,3-137,8 62,2 6,12

Zinc (mg/kg) 74,5-317,0 191,1 12,06

Yodo (mg/kg) 0,77-33,49 4,35 1,198

Selenio (mg/kg) 0,24-1,31 0,61 0,056

Los minerales que no tuvieron problemas de concentración en los alimentos

fueron: hierro, cobre, manganeso y selenio. Todos estos minerales se encontraron por

sobre los valores mínimos recomendados por AAFCO (80 mg/kg, 7,3 mg/kg, 5

mg/kg y 0,11 mg/kg, para hierro, cobre, manganeso y selenio respectivamente) y por


35

debajo de lo máximo recomendado (3.000 mg/kg, 250 mg/kg y 2 mg/kg, para hierro,

cobre y selenio respectivamente), en los 26 alimentos evaluados (Cuadros 9 y 10).

Cuadro 10 Porcentaje de alimentos que satisficieron los contenidos mínimos y

máximos de minerales recomendados por AAFCO (2002).

Mineral

Recomendación AAFCO Alimentos Satisfactorios (%) 1

Mínimo Máximo Mínimo Máximo

Calcio (%) 1 2,5 96,15 100,00

Fósforo (%) 0,8 1,6 96,15 100,00

Relación Calcio:Fósforo 1,0 2,0 96,15 96,15

Potasio (%) 0,6 - 34,62 -

Sodio (%) 0,3 - 80,77 -

Cloro (%) 0,45 - 88,46 -

Magnesio (%) 0,04 0,3 100,00 96,15

Hierro (mg/kg) 80 3.000 100,00 100,00

Cobre (mg/kg) 7,3 250 100,00 100,00

Manganeso (mg/kg) 5 - 100,00 -

Zinc (mg/kg) 120 1.000 80,77 100,00

Yodo (mg/kg) 1,5 50 92,31 100,00

Selenio (mg/kg) 0,11 2 100,00 100,00

( 1 ) Considera corrección por contenido de energía metabolizable.

El análisis de calcio en los alimentos determinó que sus valores oscilan entre

1,02 y 2,50 %. Por su parte, el contenido de fósforo varió entre 0,81 y 1,43 %

(Cuadro 9). En ambos casos al hacer una corrección por su contenido de energía

metabolizable, uno de los alimentos no contenía el mínimo de calcio recomendado

por AAFCO (alimento C29) y otro mostró un bajo contenido de fósforo (alimento

C17) (Cuadro 10, Figuras 3 y 4).

La relación calcio:fósforo en los alimentos analizados varió entre 1,04 y 2,35

(Cuadro 9), y al hacer las correcciones por energía metabolizable en los alimentos, se

observó que un alimento (C29) no tuvo el mínimo recomendado de 1:1 y otro

alimento (C35) superó el máximo de 2:1 (Cuadro 10, Figuras 5).


36

3,00

2,50

2,00

1,50

1,00

0,50

0,00

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Calcio (%)

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

Máximo recomendado por AAFCO

FIGURA 3 Contenido de calcio en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

1,80

1,60

1,40

1,20

Fósforo (%)

1,00

0,80

0,60

0,40

0,20

0,00

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

Máximo recomendado por AAFCO

FIGURA 4 Contenido de fósforo en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

El potasio en los alimentos estudiados osciló entre 0,44 y 0,84 % siendo el

promedio de las 26 muestras de 0,59 % (Cuadro 9). Este mineral es el que presentó

mayores problemas, puesto que tan solo 9 de los 26 alimentos cumplieron con las

recomendaciones mínimas para este tipo de animales, que es sobre 0,6 % (Figura 6).


37

2,5

2,0

1,5

1,0

0,5

0,0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Relación Ca:P

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

Máximo recomendado por AAFCO

FIGURA 5 Relación calcio:fósforo (Ca:P) en los 26 alimentos analizados (base

materia seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

1,0

0,9

0,8

0,7

Potasio (%)

0,6

0,5

0,4

0,3

0,2

0,1

0,0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 6 Contenido de potasio en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

El contenido de sodio en los alimentos fluctuó entre 0,20 y 0,61 % con 0,40 %

en promedio para los 26 alimentos (Cuadro 9). De los 26 alimentos, 5 obtuvieron

valores inferiores al mínimo recomendado por AAFCO que es 0,3 % (Figura 7).


38

0,7

0,6

0,5

0,4

0,3

0,2

0,1

0,0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Sodio (%)

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 7 Contenido de sodio en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

El análisis de los alimentos mostró que el cloro en ellos fluctuó entre 0,26 y

1,29 % (Cuadro 9). Por otro lado, 3 de los 26 alimentos contenían menos de 0,45 %,

valor recomendado por AAFCO como mínimo para satisfacer las necesidades de

perros en crecimiento (Figura 8).

Con respecto al contenido de magnesio, los análisis indicaron que éste se

encontró en cantidades que varió entre 0,08 y 0,36 % (Cuadro 9). Para este mineral la

AAFCO establece como contenido mínimo un 0,04 %, estando todos los alimentos

por sobre este valor, sin embargo, un alimento (C1) tuvo una concentración por sobre

la máxima recomendada por AAFCO que es de 0,3 % (Figura 9).


39

1,4

1,2

1,0

Cloro (%)

0,8

0,6

0,4

0,2

0,0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 8 Contenido de cloro en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

0,40

0,35

0,30

Magnesio (%)

0,25

0,20

0,15

0,10

0,05

0,00

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

Máximo recomendado por AAFCO

FIGURA 9 Contenido de magnesio en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

El zinc en los alimentos estudiados fluctuó entre 74,5 y 317,0 mg/kg (Cuadro

9). Para este nutriente la AAFCO recomienda una concentración mínima de 120

mg/kg y máxima de 1.000 mg/kg. Todos los alimentos se encontraron muy por


40

debajo del máximo, sin embargo, 4 de los 26 alimentos analizados no contenían el

mínimo recomendado (Figura 10).

El contenido de yodo fluctuó en los alimentos entre 0,77 a 33,49 mg/kg. Si

bien es cierto todos estuvieron por debajo del máximo recomendado de 50 mg/kg, 2

de los 26 alimentos (C10 y C35) no satisficieron los requerimientos mínimos de 1,5

mg/kg (Figura 11).

400

350

300

Zinc (mg/kg)

250

200

150

100

50

0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 10 Contenido de zinc en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

Finalmente, al hacer un análisis global de los resultados del análisis químico

de los alimentos, se observa que solo el 23 % de ellos cumplió con todos los

requerimientos mínimos y máximos recomendados por AAFCO para perros en etapa

de crecimiento. Del 77 % restante, el 60 % presentó problemas en un nutriente; un 10

% presentó problemas en 2 nutrientes; un 15 % no cumplió con las recomendaciones

para 3 nutrientes, 10 % para 4 nutrientes y 5 % para 6 nutrientes (Figura 12).


41

35,0

30,0

25,0

Yodo (%)

20,0

15,0

10,0

5,0

0,0

C1

C2*

C3

C4

C5

C6

C7*

C8

C9*

C10

C11

C12

C13

C17*

C18*

C19

C20*

C22*

C24*

C29*

C31

C35

C39

C40

C42

C43*

Código del alimento

Mínimo recomendado por AAFCO

FIGURA 11 Contenido de yodo en los 26 alimentos analizados (base materia

seca).

* Valores corregidos por contenido de energía metabolizable.

I

Alimentos no

completos

77%

II

4 Nutrientes

10%

6 Nutrientes

5%

Alimentos

completos

23%

3 Nutrientes

15%

2 Nutrientes

10%

1 Nutriente

60%

FIGURA 12 (I) Porcentaje de alimentos que cumplieron con los perfiles

AAFCO (2002) (Alimentos completos) y (II) distribución de

aquellos que no lo hicieron (Alimentos no completos) según

cantidad de nutrientes deficitarios.


42

5 DISCUSIÓN

La AAFCO es reconocida por diferentes fuentes como una autoridad mundial

en materia de alimentos de uso animal (CASE et al., 2001; HENDRIKS y

MOUGHAN, 2000; THATCHER et al., 2000; CORBIN, 2000) y sus

recomendaciones y normativas son utilizadas como base para estudios científicos

(STEIFF et al., 2002) y normativas legales de otros países, incluyendo Chile

(CHILE, INN, 2001), habiendo éstas reemplazado a las recomendaciones dadas por

NRC (1985) las que fueron determinadas con alimentos purificados, de digestibilidad

extremadamente alta, lo que en la realidad no ocurre.

Todos los análisis que se hicieron fueron los recomendados por AAFCO

(2002) como una de las alternativas para determinar si un alimento es completo y

balanceado. Se hizo además una estimación de la energía metabolizable utilizando

los “Factores de Atwater Modificados”, metodología que es aceptada por AAFCO

como una buena aproximación del contenido de energía metabolizable, información

que fue utilizada para corregir los valores a aquellos alimentos con más de 4.000

kcal/kg de MS de energía metabolizable, disminuyendo la concentración de los

diferentes análisis en forma proporcional. Esta corrección se hace debido al efecto de

la concentración energética sobre el consumo de alimento, alimentos muy

energéticos se consumen en menor cantidad y, por lo tanto, el consumo de los demás

nutrientes sería también menor si no se aumentara su concentración al momento de

formularlo. Alimentos con contenidos inferiores a 3.500 kcal de EM/kg de MS no

son considerados adecuados para alimentación de perros en etapa de crecimiento (y

también en lactación) ya que por limitaciones físicas en el consumo, no se cubrirían

las necesidades energéticas diarias. En el presente estudio no fueron considerados los

contenidos de vitaminas de los alimentos.

Al analizar la información proporcionada por las etiquetas hay que señalar

que todos los alimentos entregan información básica de su composición nutricional:


43

materia seca, proteína cruda, grasa total y fibra cruda. Del resto de nutrientes

esenciales, solo 14 alimentos entregan alguna información y solo en forma parcial,

principalmente macrominerales (Ca y P). Ahora bien, al contrastar la información

básica proporcionada por los fabricantes con lo determinado en este estudio, se pudo

observar que todos ellos cumplieron con lo informado en materia seca y fibra cruda,

sin embargo, en proteína cruda hay dos alimentos que obtuvieron una concentración

inferior a la informada en la etiqueta y uno por debajo de lo informado en contenido

de grasa total, aunque todos cumplieron el mínimo recomendado por AAFCO (2002)

tanto para proteína como para grasa.

Con respecto a los análisis químicos, es posible destacar en primer lugar los

altos porcentajes de MS de los alimentos, que en promedio alcanzan a un 92,54 %,

conteniendo todos una humedad que los sitúa en la categoría de “alimentos secos”

(MS entre 89 y 97 %). Los valores obtenidos son muy similares a los determinados

por BROWN (1997) en un estudio realizado en Canadá, donde analizó y comparó

químicamente 6 alimentos comerciales (3 certificados y 3 no certificados). En él los

6 alimentos en promedio alcanzaron un 91,92 %. Similar situación obtuvo en Chile

SAAVEDRA (1996), al analizar 10 alimentos secos para perros obteniendo valores

de 92,03 % en promedio para esta fracción (Cuadro 11).

Sin embargo, los alimentos en el presente estudio difieren en el contenido de

proteína cruda, respecto del rango obtenido en el presente estudio, el que fluctuó

entre 25,4 y 39,0 %, valores más elevados que los obtenidos por BROWN (1997) los

que fluctuaron entre 20 y 30 % y entre 25 y 35 % en el estudio de SAAVEDRA

(1996). Esta diferencia es esperable puesto que las formulaciones de los alimentos de

estos dos últimos estudios son orientadas a perros de menores requerimientos

proteicos (etapa adulta). No obstante estas diferencias, todos se caracterizan por

presentar altos contenidos proteicos, muy por encima de los requerimientos mínimos

(18 y 22 % para el caso de adultos y cachorros, respectivamente) (Cuadro 9).

En relación a la energía bruta de los alimentos BROWN (1997), obtuvo

valores inferiores (4,72 kcal/g de MS en promedio) a los obtenidos en este estudio,


44

que en promedio fueron 5,09 kcal/g de MS en promedio para los 26 alimentos. Esa

diferencia se puede explicar debido a que el contenido de grasa en el estudio de

BROWN (1997), también es menor, sin embargo, al comparar los resultados de

SAAVEDRA (1996), se puede apreciar que a pesar de los contenidos más bajos de

grasa el contenido de energía bruta es muy parecido (4,98 kcal/g MS).

CUADRO 11 Resultados recientes de evaluación del contenido nutricional de

alimentos secos para perros (base materia seca).

Nutriente Unidad

BROWN (1997)

(1)

Fuente

SAAVEDRA (1996) (2) Presente estudio 3

Materia Seca (%) 91,92 92,03 92,54

Proteína Bruta (%) 25,2 27,68 30,09

Grasa Total (%) 13,24 10,48 15,79

Energía Bruta kcal/g 4,72 4,98 5,09

Ac. Linoleico % 2,78 n.d. 3,52

Ca % 1,37 n.d. 1,67

P % 0,95 n.d. 1,11

K % 0,65 n.d. 0,59

Na % 0,42 n.d. 0,40

Cl % 0,16 n.d. 0,72

Mg % 0,14 n.d. 0,17

Fe mg/kg 339,75 n.d. 390,8

Cu mg/kg 18,81 n.d. 34,08

Mn mg/kg 47,08 n.d. 62,24

Zn mg/kg 176,0 n.d. 191,1

I mg/kg 1,63 n.d. 4,35

Se mg/kg 0,38 n.d. 0,61

(1)

: Promedio de 6 alimentos, 4 repeticiones por alimento.

(2)

: Promedio de 10 alimentos.

(3)

: Promedio de 26 muestras.

Nd : No determinado.

Al analizar los contenidos de grasa, BROWN (1997) obtuvo valores más

bajos (13,24 % en promedio) que lo obtenido en el presente estudio (15,79 %), y esto

se ve reflejado también en un menor contenido ácido linoleico (2,78 %) obtenido por

el mismo autor en comparación a lo obtenido en este estudio que fue de 3,52 %.

SAAVEDRA (1996), obtuvo un valor muy similar en contenido de grasa (4,98 %).

Al comparar los resultados obtenidos en relación al contenido de minerales,

se aprecia que lo obtenido por BROWN (1997), es similar en el promedio o está


45

dentro de los rangos obtenido. La excepción estaría dada por el contenido de cloro, el

cual presenta un valor promedio de 0,72 %, esto es 4,5 veces más elevado que lo

obtenido por este autor (0,16 %).

Ahora bien, si los resultados de este experimento son contrastados con las

recomendaciones dadas por AAFCO (2002), previa corrección por contenido de

energía metabolizable, se advierte que casi todos los alimentos cumplieron con los

contenidos mínimos de proteína y aminoácidos esenciales (Cuadro 8), las

excepciones son los alimentos C7 y C43, que no cumplieron con los requerimientos

mínimos de triptófano (Figura 2). Los aminoácidos (y las proteínas en general) son

requeridos en numerosos procesos biológicos que incluyen el crecimiento, formación

y reparación de tejidos, síntesis de proteínas séricas e inmunológicas. La carencia de

aminoácidos esenciales en la dieta es suplida por catabolismo de proteínas de los

tejidos, por lo tanto el crecimiento de estos se ve afectado, observándose un pobre

crecimiento del animal, letargia, compromiso del sistema inmune y depresión de la

producción láctea (DZANIS, 1997b).

El contenido de grasa y ácido linoleico en los alimentos evaluados fue en

todos los alimentos superior al mínimo recomendado por AAFCO (2002) (Cuadro 8).

Sin embargo, a pesar de que no existe un máximo recomendado, hay que tener en

cuenta que contenidos de grasa elevados implican una mayor densidad energética y

están asociados a un mayor consumo de energía (HILL et al., 2000). Por otro lado,

los datos obtenidos muestran que la energía metabolizable (EM) de los alimentos

varió entre 3.729 y 4.385 kcal/kg de MS (Cuadro 7), los alimentos por sobre 4.000

kcal de EM, si no están formulados considerando este hecho, pueden contribuir a la

obesidad en el animal, o bien, si el animal ajusta su consumo de MS a la cantidad de

energía ingerida, puede existir un bajo consumo de los nutrientes que no estén

balanceados con la EM. En este sentido HILL et al. (2000), recomiendan en perros el

consumo de alimentos bajos en grasa ya que, si bien es cierto no existen datos

contundentes en el tema, al consumir alimentos bajos en grasa es más probable que

se reduzca el sobreconsumo.


46

En cuanto al contenido de minerales se observaron dos situaciones: aquellos

en que el 100 % de los alimentos cumplieron con las recomendaciones mínimas y

máximas propuestas por AAFCO (2002), como fue el caso con el contenido de

hierro, cobre, manganeso y selenio. Sin embargo, el contenido de los restantes

minerales en los alimentos no cumplieron con estas recomendaciones (Cuadro 10).

En primer lugar, un alimento (C29) no contenía el mínimo de calcio

recomendado por AAFCO (2002) que es de 1,0 %. El mismo alimento a su vez, al

tener un bajo contenido de Ca, tiene una baja relación Ca:P (menor a 1:1), siendo

también el único alimento que presentó este problema. Sin embargo, el alimento C35

mostró una elevada relación de estos dos minerales (2,35:1 y lo recomendado por

AAFCO es tan solo 2:1). El alimento C17 es el único que presentó problemas en el

contenido de P estando por debajo de lo recomendado por AAFCO que es 0,8 %.

Bajas ingestas de Ca podrían provocar problemas óseos (debilitamiento),

problemas o incapacidad para caminar o mantenerse en pié, dolor de huesos.

Síntomas similares provoca la relación inversa de Ca:P (menor que 1:1) (DZANIS,

1997b).

El exceso de Ca puede afectar la absorción de zinc (DZANIS, 1997a) la cual

generaría cuadros de anorexia y retraso en el crecimiento (entre otras alteraciones)

(GROSS et al., 2000). El exceso de Ca puede estar asociado también a una alteración

en el desarrollo esquelético y de articulaciones, siendo las razas grandes en etapa de

crecimiento particularmente predispuestas a este problema (DZANIS, 1997a). Si bien

es cierto, todos los alimentos tenían concentraciones menores a las máximas

recomendadas, el hecho de tener una relación Ca:P muy elevada (mayor a 2:1) puede

ocasionar problemas similares a los de un excesivo consumo de Ca. El bajo

contenido de P podría provocar los mismos problemas que la deficiencia de Ca.

Con relación al contenido de potasio, tan solo el 34,6 % de los alimentos

estudiados presentó niveles adecuados de este mineral (sobre un 0,6 % base materia

seca). Similar situación se determinó en un estudio realizado en México, donde se


47

evaluaron 31 alimentos secos para perros, 12 de ellos para etapa de crecimiento (de

los cuales 6 fueron incluidos en este estudio), encontrándose que el 50,1 % de los 31

alimentos (58,3 % de los alimentos para cachorros) presentaba niveles deficientes de

este mineral (PROFECO, 2002). Su deficiencia puede provocar anorexia, retraso del

crecimiento, letargia y problemas de locomoción; afectándose además funciones

neuromusculares, cardivasculares y renales (GROSS et al., 2000; DZANIS, 1997b).

De los alimentos estudiados, 80,8 % presentaba niveles ajustados a la

recomendación hecha por AAFCO (2002) en cuanto al contenido de cloro y un 88,5

% en el contenido de sodio. Si bien es cierto es preocupante su deficiencia puesto

que se trata de nutrientes esenciales, hay que considerar que son fáciles de corregir,

puesto que agregando sal común a la dieta se incluyen estos dos nutrientes. Ambos

participan en el mantenimiento de la presión osmótica y balance ácido – base,

trasmisión de impulsos nerviosos, entre otras funciones (GROSS et al., 2000;

DZANIS, 1997b). La carencia de estos minerales en los perros puede verse reflejada

en un menor crecimiento, fatiga y disminución del consumo de agua, entre otros

síntomas, además de incapacidad de mantener la presión osmótica (NRC, 1985).

La mayoría de los alimentos presentó una adecuada concentración de

magnesio. Todos ellos sobre el mínimo recomendado por AAFCO (2002) y el 96,2

% bajo el máximo. Solo un alimento sobrepasó lo máximo recomendado que, como

se indica en Cuadro 10, es de 0,3 %. Sin embargo, su toxicidad es rara en perros,

pudiendo ser favorecida por alimentos mal formulados, con un alto contenido de

minerales provenientes de harinas de origen animal (DZANIS, 1997a).

La concentración mínima de zinc recomendada por AAFCO (2002) es de 120

mg/kg, encontrándose 19,2 % de los alimentos por debajo de este nivel. El zinc, que

participa en la síntesis de proteínas, al ser deficiente en la dieta puede provocar

retraso en el crecimiento de animales jóvenes, siendo otros signos la anorexia,

alteración de la función reproductora, atrofia testicular, disfunción del sistema

inmune, conjuntivitis y aparición de lesiones cutáneas (CASE et al., 2001). Ciertas


48

razas, como los Siberianos, tienen una tendencia a presentar problemas de deficiencia

(Miller, 1989 citado por DZANIS, 1997a).

En relación a la cantidad de yodo presente en los alimentos, todos los

alimentos evaluados presentaron una concentración bajo el máximo recomendado

que es de 50 mg/kg de MS, sin embargo, un 7,7 % de los alimentos presentó valores

por debajo del mínimo recomendado (1,5 mg/kg de MS). El principal signo de

deficiencia de este mineral es el bocio o crecimiento anormal de la glándula tiroides.

Además puede producir cretinismo en animales jóvenes alimentados con dietas

pobres en yodo, éste es un síndrome caracterizado por falta de crecimiento, lesiones

cutáneas, disfunción del sistema nervioso central y deformidades esqueléticas

múltiples (CASE et al., 2001). Sin embargo, DZANIS (1997a) señala que los

síntomas de su deficiencia son poco comunes.

Todas estas deficiencias o excesos en las formulaciones arrojan que solo un

23 % de los alimentos estudiados puedan ser considerados alimentos completos

(Figura 2), y esto considerando que no se hizo un análisis del contenido de vitaminas.

Esto último es particularmente importante al considerar que las vitaminas pueden

sufrir pérdidas durante el procesamiento del alimento y durante su almacenaje

(GROSS et al., 2000).

No obstante esta baja cantidad de alimentos que cumplieron con lo

recomendado por AAFCO y la Norma Chilena, también es posible observar que del

restante 77 %, un 75 % de ellos tuvo problemas con uno o dos nutrientes (60 % solo

uno). Además está el hecho de que se trataría principalmente de minerales, los cuales

como ya se vio, son requeridos en pocas cantidades y una vez incluidos en la

formulación del alimento permanecen estables en el tiempo, pudiendo ser incluidos

en una mezcla mineral bien formulada, considerando su cantidad total,

biodisponibilidad e interrelaciones. Por lo tanto, la industria debería tomar estos

resultados como una importante alerta y considerar los resultados expuestos como

orientación de hacia dónde enfocar sus esfuerzos de mejorar los alimentos que

comercializan.


49

Finalmente, se hace necesario dejar en claro que el análisis químico de los

alimentos es una fase inicial en la determinación de su calidad nutricional y a futuro

habría que considerar la posibilidad de realizar estudios para determinar la real

disponibilidad de estos nutrientes, particularmente de energía y proteína, mediante

ensayos de digestibilidad y metabólicos.


50

6 CONCLUSIONES

Ante los resultados expuestos se puede concluir que todas las marcas

evaluadas entregan la información básica de composición, exigida por la Norma

Chilena, en sus etiquetas. Sin embargo, en 2 de los 26 alimentos evaluados la

información proporcionada por las etiquetas no fue coincidente con lo determinado.

En todos los alimentos se obtuvo valores de materia seca, energía bruta y

energía metabolizable habitualmente encontrados en este tipo de alimentos, siendo

necesario en 10 de ellos ajustar su concentración nutricional por presentar valores de

energía metabolizable superiores a 4.000 kcal/kg de MS.

Considerando esta corrección, en todos los alimentos se observó una

concentración adecuada en los niveles de proteína cruda, aminoácidos esenciales

(excepto triptófano), grasa total, ácido linoleico (18:2), hierro, cobre, manganeso y

selenio, entendiendo por concentración adecuada las recomendaciones de AAFCO

para considerar a un alimento completo y balanceado. En los restantes nutrientes al

menos 1 alimento presentó valores por debajo o por encima de lo recomendado por

AAFCO.

Los niveles de proteína cruda determinados estuvieron muy por encima de lo

recomendado como mínimo por la AAFCO variando entre 25 y 39 %. Similar

situación se apreció en el contenido de grasa total que varió entre 10 y 23 %.

Globalmente se puede decir que de los 26 alimentos analizados solo un 23 %

pueden ser considerado como un “Alimento completo y balanceado”. Del resto de los

alimentos, un 60 % es deficiente al menos en un nutriente, el 10 % en 2 nutrientes,

un 15 % en 3 nutrientes, 10 % en 4 nutrientes y 5 % en 6 nutrientes. La gran mayoría

de los casos de deficiencias fueron de minerales.


51

7 RESUMEN

En Chile la industria de los alimentos para mascotas es un sector que ha

crecido enormemente en los últimos años. Sin embargo, no se cuenta con

información de la calidad de estos productos, los cuales se comercializan como

alimentos completos y balanceados, lo que implica que el alimento por sí solo deben

satisfacer todas las necesidades diarias de nutrientes.

Por lo tanto, se planteó como hipótesis que existen en el mercado marcas de

alimentos secos que se comercializan como alimentos completos para perros en etapa

de crecimiento y que no satisfacen todos los requerimientos nutricionales de dichos

animales.

Se evaluó la composición química (materia seca, energía bruta, proteína,

aminoácidos, grasa, ácido linoleico, minerales, cenizas totales y fibra cruda) de 26

alimentos secos para perros en etapa de crecimiento disponibles comercialmente en

Chile. Los análisis se hicieron a partir de una muestra compuesta de cada alimento,

proveniente de tres lotes diferentes, como mínimo. El contenido de energía

metabolizable (EM) de cada alimento fue calculado utilizando los Factores Atwater

Modificados. Los resultados se compararon con los perfiles publicados por la

Association of American Feed Control Officials (AAFCO), previa reducción

proporcional de la concentración de nutrientes por su contenido de EM en los

alimentos que contenían más de 4.000 kcal de EM/kg materia seca (MS). Los perfiles

de AAFCO son utilizados mundialmente en la evaluación de la calidad nutricional de

alimentos para perros, siendo sus recomendaciones las mismas que exige la Norma

Chilena.

Todos los alimentos presentaron niveles adecuados de proteína, grasa total,

ácido linoleico, hierro, cobre, manganeso y selenio. La concentración de triptófano

fue adecuada solo en el 92,3 % de los alimentos. Las concentraciones de los demás


52

aminoácidos esenciales estaban sobre el mínimo recomendado. Los mayores

problemas se encontraron en el contenido de minerales donde solo el 92,3 % de los

alimentos tiene una adecuada relación Ca:P. Un 96,2 % de los alimentos presentó

una adecuada concentración de Ca, un 96,2 % de P, un 96,2 % de Mg, un 92,3 % de

I, un 88,5 % de Cl, un 80,8 % de Na, 80,8 % Zn y solo un 34,6 % en el contenido de

K.

Los resultados demuestran que tan sólo el 23 % de los alimentos estudiados

cumplieron con todas las recomendaciones exigidas por la AAFCO y la Norma

Chilena en términos de proteína, aminoácidos, grasa, ácido linoleico y minerales.

Esta significa que la mayor parte, 77 % de los alimentos evaluados en este estudio,

no entregaron todos los requerimientos nutricionales del perro en crecimiento.


53

SUMMARY

The petfood industry in Chile has grown rapidly in recent years. However,

very little information exists regarding the quality of the products marketed as

complete and balanced foods for dogs in terms of whether they do, in fact, satisfy all

of the nutritional requirements of the dog.

The hypothesis of the study was that there are brands of dry dog foods on the

commercial market that are sold as complete foods for growing dogs that do not

satisfy all the nutritional requirements of these animals.

The chemical composition (dry matter, gross energy, crude protein, amino

acids, crude fat, linoleic acid, minerals, ash and fibre) was determined for 26 dry

foods for growing dogs commercially available in Chile. Each sample of dog food

analysed contained a mixture of a minimum of 3 batches of the food. The

metabolisable energy (ME) content of each dog food was calculated using Modified

Atwater Factors. The results of the analyses were compared with the profiles

published by the Association of American Feed Control Officials (AAFCO)

following corrections (proportional reduction) for the ME content of the foods which

contained more than 4,000 kcal ME/kg dry matter. The AAFCO nutrient profiles are

used worldwide to evaluate the nutritional quality of dog foods, and the Chilean

Petfood Standard contains the same nutrient concentrations.

All of the dog foods contained adequate levels of crude protein, crude fat,

linoleic acid, iron, copper, manganese and selenium. The tryptophan concentration

was adequate in only 92.3% of the foods. The concentrations of the other essential

amino acids were greater than the recommended minimums. However, problems

were revealed in the mineral compositions. Only 96.2% contained the correct Ca:P

ratio, 96.2% of the foods contained an appropriate concentration of Ca, 96.2% of P,


54

96.2% of Mg, 92.3% of I, 88.5% of Cl, 80.8% of Na, 80.8% of Zn and only 34.6%

contained an appropriate concentration of K.

Overall, the results demonstrated that only 23% of the dog foods evaluated

satisfy the nutritional requirements established by the AAFCO and the Chilean

Standard in terms of protein, amino acids, fat, linoleic acid and minerals. This

implies that 77% of the dog foods evaluated in this study do not fulfil the nutritional

requirements of the growing dog.


55

8 BILIOGRAFIA

AGRI – FOOD. 2002. Market Information Latin America and Caribbean.

Agricultural and Agri – Food Sector, Chile Fact Sheets Pet Food.

(11 may. 2003).

ANDERSON, R. 1989. Nutrition and feeding. In: Lane, D. (ed.). Jones’s Animal

Nursing. Quinta ed. Pergamon Press. Oxford, Inglaterra. pp: 209 – 233.

ASSOCIATION OF OFFICIAL ANALYTICAL CHEMISTS (AOAC). 1970.

Official Methods of Analysis. 11 a ed. Washington, DC. p. irr.

AOAC. 1995. Official Methods of Analysis. 16 a ed. Washington, DC. p. irr.

ASSOCIATION OF AMERICAN FEED CONTROL OFFICIALS (AAFCO). 2002.

Official Publication. AAFCO Inc., Atlanta, USA. 464 p.

BATEMAN, J. 1970. Nutrición Animal. Manual de Métodos Analíticos. México, D.

F., México. Herrera Hermanos, Sucesores. 468 p.

BRAASTAD, B. y BAKKEN, M. 2002. Behaviour of dogs and cats. In: Jensen (ed.).

The Ethology of Domestic Animals: an Introductory Text. CABI Publishing.

Wallingford, Inglaterra. pp: 173 – 192.

BRIMMER, S., FAWCETT, W. y KULHAVY, K. 1987. Quantitative reduction of

selenate ion to selenite in aqueous samples. Analitic Chemestry. 59: 1470 –

1471.

BRODIE, K. 1985. Analysis of plants materials by vapor generation AA. Varian

Instrument at Work. N° AA – 50: 1 – 4.


56

BROWN, G. 1997. A comparison of certified and non-certified pet foods. Canadian

Veterinary Journal. 38 (11): 707 – 712.

CANTELLOPS, D., REID, A., EINTENMILLER, R. y LONG, A. 1999.

Determination of lipids in infants formula powder by direct extraction

methylation of lipids and fatty acid methyl esters (FAME) analysis by gas

chromatography. Journal of AOAC International. 82 (5): 1128 – 1139.

CASE, L., CAREY, D., HIRAKAWA, D. y DARISTOTLE, L. 2001. Nutrición

Canina y Felina. Guía para profesionales de los animales de compañía. 2 a ed.

Madrid, España. Harcourt. 592 p.

CHILE, INSTITUTO NACIONAL DE NORMALIZACIÓN (CHILE, INN). 2001.

Alimentos Completos para Perros y Gatos. Norma Chilena 2546.Of2001. 18 p.

CORBIN, J. 2000. Pet Foods and Feeding. Feedstuffs. Estados Unidos. 72 (29): 72 –

76.

COWELL, C., STOUT, N., BRINKMANN, M., MOSER, E. y CRANE, S. 2000.

Preparación comercial de alimentos para mascotas. In: Hand, M., Thatcher,

C., Remillard, R. y Roudebush, P. (eds). Nutrición Clínica en Pequeños

Animales (Small Animal Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires, Argentina.

Inter – Medical. pp: 149 – 173.

CRANE, S., GRIFFIN, R. y MESSENT, P. 2000. Introducción a los alimentos

comerciales para mascotas. In: Hand, M., Thatcher, C., Remillard, R. y

Roudebush, P. (eds). Nutrición Clínica en Pequeños Animales (Small Animal

Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires, Argentina. Inter – Medical. pp: 127 –

147.


57

DEBRAEKELEER, J. 2000. Requerimientos y recomendaciones nutricionales para

perros y gatos. In: Hand, M., Thatcher, C., Remillard, R. y Roudebush, P.

(eds). Nutrición Clínica en Pequeños Animales (Small Animal Clinical

Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires, Argentina. Inter – Medical. pp: 1215 – 1232.

DEBRAEKELEER, J., GROSS, K. y ZICKER, S. 2000. Perros normales. In: Hand,

M., Thatcher, C., Remillard, R. y Roudebush, P. (eds). Nutrición Clínica en

Pequeños Animales (Small Animal Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires,

Argentina. Inter – Medical. pp: 255 - 311.

DOBENECKER, B. 2002. Influence of calcium and phosphorus intake on the

apparent digestibility of these minerals in growing dogs. Journal of Nutrition.

132: 1665S – 1667S.

DZANIS, D. 1994. The Association of American Feed Control Officials dog and cat

food nutrient profiles: substantiation of nutritional adequacy of complete and

balanced pet foods in the United States. Journal of Nutrition. 124: 2535S –

2539S.

DZANIS, D. 1997a. Disorders of nutritional excess. In: Morgan, R. (ed.). Handbook

of Small Animal Practice. 3 a ed. W. D. Philadelphia, Estados Unidos.

Saunders. pp: 1237 – 1244.

DZANIS, D. 1997b. Disorders of nutritional deficiency. In: Morgan, R. (ed.).

Handbook of Small Animal Practice. 3 a ed. W. D. Philadelphia, Estados

Unidos. Saunders. pp: 1227 – 1236.

FECHER, P., GOLDMANN, I. y NAGENGAST, A. 1998. Determination of iodine

in food samples by inductively coupled plasma-mass spectrometry after

alkaline extraction. Journal of Analytical Atomic Spectrometric. 13: 977 – 982.


58

FOOD AND AGRICULTURE ORGANIZATION OF THE UNITED NATIONS

(FAO). 2002. Base de datos estadísticos. .

(20 sep. 2002).

GROSS, K., WEDEKIND, K., COWELL, C., SCHOENHERR, W., JEWELL, D.,

ZICKER, S., DEBRAEKELEER, J. y FREY, R. 2000. Nutrientes. In: Hand,

M., Thatcher, C., Remillard, R. y Roudebush, P. (eds). Nutrición Clínica en

Pequeños Animales (Small Animal Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires,

Argentina. Inter – Medical. pp: 23 – 124.

HENDRIKS, W. 1996. Protein Metabolism in the Adult Domestic Cat (Felis catus).

Tesis Doctor of Philosophy (Animal Science). Palmerston North, Nueva

Zelanda, Massey University, Department of Animal Science. 213 p.

HENDRIKS, W. y MOUGHAN, P. 2000. Advances in feed evaluation for

companion animals. In: Moughan, P., Verstegen, M. y Visser–Reyneveld, M.

(eds). Feed Evaluation, Principles and Practices. Amstelveen, Holanda.

Wageningen Pers. pp: 269 – 285.

HENDRIKS, W. y SRITHARAN, K. 2002. Apparent ileal and fecal digestibility of

dietary protein is different in dogs. Journal of Nutrition. 132: 1692S – 1694S.

HILL, J., MELANSON, E. y WYATT, T. 2000. Dietary fat intake and regulation of

energy balance: implication for obesity. Journal of Nutrition. 130: 284S – 288S.

HODGKINSON, S., MOUGHAN, P., REYNOLDS, G. y JAMES, K. 2000. The

effect of dietary peptide concentration on endogenous ileal amino acid loss in

the growing pig. British Journal of Nutrition. 83: 421 – 430.

JERGENS, A. 1997. Introduction. In: Morgan, R. Handbook of Small Animal

Practice. 3 a ed. W. D. Philadelphia, Estados Unidos. Saunders. pp: 295 – 297.


59

LAFLAMME, D. y HANNAH, S. 2000. Pet Dogs and Cats. In: Pond, W. and Pond,

K. (eds). Introduction to Animal Science. Nueva York, Estados Unidos. Wiley.

pp: 526 – 553.

MACDONALD, P., EDWARDS, R., GREENHALGH, J. y MORGAN, C. 1999.

Nutrición Animal. 5 a ed. Zaragoza, España. Acribia. 576 pp.

MURRAY, S., PATIL, A., FAHEY, G., MERCHEN, N. y HUGHES, D. 1997. Raw

and rendered animal by–products as ingredients in dog diets. Journal of

Animal Science. 75: 2497 – 2505.

NATIONAL RESEARCH COUNCIL (NRC). 1985. Nutrient Requirements of Dogs.

Washington, D. C., Estados Unidos. National Academy Press.79 p.

POND, W. y POND, K. 2000. Nutrition and Feeding. In: Pond, W. and Pond, K.

(eds.). Introduction to Animal Science. Nueva York, Estados Unidos. Wiley.

pp: 146 – 211.

PROFECO. 2002. El laboratorio Profeco reporta. Alimento para mascotas. Revista

del Consumidor (México). N° 307. 8 p.

ROUDEBUSH, P., DZANIS, D., DEBRAEKELEER, J. y BROWN, G. 2000.

Etiquetas de los alimentos para mascotas. In: Hand, M., Thatcher, C.,

Remillard, R. y Roudebush, P. (eds.). Nutrición Clínica en Pequeños

Animales (Small Animal Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires, Argentina.

Inter – Medical. pp: 174 – 193.

SAAVEDRA, E. 1996. Valor nutritivo de dietas secas comerciales para perros. Tesis

Médico Veterinario. Santiago, Universidad de Chile, Departamento de

Producción Animal. 92 p.


60

SMITH, R. 1989. Anatomy and Physiology – II. In: Lane, D. (ed.). Jones’s Animal

Nursing. 5 a ed. Pergamon Press. Oxford, Inglaterra. pp: 63 – 144.

STEIFF, E. y BAUER, J. 2001. Nutritional adequacy of diets formulated for

companion animals. Journal of American Veterinary Medical Association. 219

(5): 601 – 604.

STEIFF, E., ZWISCHENBERGER, B., BUTTERWICK, R., WAGNER, E., IBEN,

C. y BAUER, J. 2002. A comparison of the nutritional adequacy of homeprepared

and commercial diets for dogs. Journal of Nutrition. 130: 1698S –

1700S.

STROMBECK, D. y GUILFORD, G. 1991. Small Animal Gastoenterology. 2 a ed.

Estados Unidos. Wolfe Publishing. 744 p.

THATCHER, C., HAND, M. y REMILLARD, R. 2000. Nutrición Clínica en

pequeños animales: un proceso repetitivo. In: Hand, M., Thatcher, C.,

Remillard, R. y Roudebush, P. (eds.). Nutrición Clínica en Pequeños Animales

(Small Animal Clinical Nutrition). 4 a ed. Buenos Aires, Argentina. Inter –

Medical. pp: 1 – 22.

ULLREY, D. 2002. Perros y gatos. In: Pond, W., Church, D. Y Pond, K. (eds).

Fundamentos de Nutrición y Alimentación de Animales. 2 a ed. Ciudad de

México. Limusa. pp: 551 – 565.

UNDERWOOD, E. y SUTTLE, N. 1999. The Mineral Nutrition of Livestock. 3 a ed.

Wallingford, Inglaterra. CABI Publishing. 624 p.

WEINE, R. y VILA, C. 2001. Phylogeny and origin of the dog. In: Ruvinsky, A. y

Sampson, J. (eds.). The Genetics of the Dog. CABI Publishing. Wallingford,

Inglaterra. pp: 1 – 13.


ANEXOS

61


62

ANEXO 1 Análisis químicos de alimentos secos para perros. Resultados de

materia seca, energía bruta y proteína cruda (base materia seca).

Alimento Materia seca (%) Energía Bruta (kcal/g) Proteína Cruda (%)

C1 92,2 5,35 30,12

C2 92,5 5,69 39,04

C3 92,5 5,33 31,24

C4 92,0 5,30 31,39

C5 92,1 5,13 30,97

C6 92,9 5,22 29,30

C7 92,4 5,38 28,87

C8 92,4 5,15 26,47

C9 92,0 5,33 29,55

C10 93,1 5,13 25,39

C11 92,5 5,32 28,43

C12 92,4 5,46 33,20

C13 91,8 5,31 27,87

C17 92,7 5,47 27,80

C18 93,0 5,66 29,94

C19 92,8 5,60 29,80

C20 93,6 5,56 36,65

C22 89,7 5,68 31,61

C24 93,8 5,66 29,96

C29 94,7 5,85 29,26

C31 92,1 5,26 30,20

C35 92,6 5,20 30,28

C39 92,6 5,19 29,92

C40 91,7 5,25 26,09

C42 92,2 5,24 31,19

C43 93,7 5,45 27,84


63

ANEXO 2 Análisis químicos de alimentos secos para perros. Resultados de

proteína cruda (PC), grasa total (GT), fibra cruda (FC), cenizas

totales (CT), extracto libre de nitrógeno (ELN) y calculo de energía

metabolizable (EM) a partir de estos datos.

Alimento PC (%) GT (%) FC (%) CT (%) ELN (%) EM (kcal/kg) 1

C1 30,12 15,52 1,77 7,55 60,56 3.950

C2 39,04 19,00 1,52 8,04 51,40 4.116

C3 31,24 15,38 1,46 8,15 59,15 3.933

C4 31,39 13,34 2,45 7,55 58,61 3.817

C5 30,97 10,44 0,64 7,48 60,91 3.738

C6 29,30 11,57 1,47 6,89 62,34 3.786

C7 28,87 20,19 1,97 8,36 60,80 4.148

C8 26,47 16,52 2,31 7,22 64,00 3.993

C9 29,55 17,33 1,97 7,88 60,60 4.022

C10 25,39 13,44 2,73 9,92 61,96 3.729

C11 28,43 12,29 3,33 7,44 60,80 3.738

C12 33,20 15,80 1,01 8,06 57,73 3.973

C13 27,87 12,80 2,53 6,82 62,78 3.813

C17 27,80 16,36 1,60 6,17 64,43 4.046

C18 29,94 20,09 1,25 6,42 62,39 4.236

C19 29,80 16,04 2,34 6,60 61,26 3.989

C20 36,65 15,88 1,51 6,72 55,12 4.006

C22 31,61 20,94 1,68 7,59 59,12 4.223

C24 29,96 20,96 1,63 7,46 60,95 4.230

C29 29,26 23,10 1,54 6,18 63,02 4.385

C31 30,20 13,53 1,18 8,08 60,54 3.852

C35 30,28 14,15 1,12 9,68 58,92 3.829

C39 29,92 10,53 1,92 5,83 62,33 3.755

C40 26,09 13,39 1,88 7,22 64,81 3.851

C42 31,19 13,77 2,33 8,83 57,65 3.798

C43 27,84 18,25 2,12 7,31 62,73 4.082

EM( Kcal/ kg) 10

3,5* PC 8,5* GC 3,5* ELN EM: Energía metabolizable.

PC: % de proteína cruda.

GT: % de grasa total.

ELN: % extracto libre de nitrógeno 100 % PC % GT % FC %

CT

( 1 ):


64

ANEXO 3 Análisis químicos de alimentos secos para perros. Resultados de

aminoácidos (base materia seca).

Aminoácidos (%)

Alimento

Arg His Ile Leu Lys Met-Cis Phe-Tyr Thr Trp Val

C1 1,87 0,74 1,13 2,69 1,39 1,10 2,38 1,04 0,31 1,43

C2 2,24 0,79 1,25 2,87 1,70 1,44 2,68 1,21 0,37 1,67

C3 1,80 0,72 1,11 2,90 1,27 0,99 2,36 1,02 0,27 1,42

C4 1,81 0,75 1,07 2,39 1,42 1,05 2,22 1,04 0,29 1,43

C5 1,76 0,70 1,19 3,21 1,16 1,05 2,71 1,04 0,27 1,52

C6 1,47 0,62 1,01 2,61 1,21 0,95 2,08 0,85 0,23 1,27

C7 1,53 0,59 0,89 2,51 1,05 1,14 2,10 0,83 0,22 1,15

C8 1,78 0,63 0,87 1,90 1,56 1,13 1,85 0,91 0,24 1,19

C9 1,82 0,67 0,97 2,30 1,36 1,03 2,10 0,98 0,24 1,32

C10 1,61 0,66 0,74 1,77 1,27 0,81 1,66 0,86 0,24 1,17

C11 1,77 0,70 0,95 2,19 1,36 1,09 2,02 0,95 0,29 1,30

C12 1,93 0,78 1,09 2,64 1,44 1,21 2,33 1,09 0,30 1,49

C13 1,73 0,64 1,00 2,48 1,21 1,10 2,15 0,97 0,27 1,31

C17 1,72 0,68 1,03 2,07 1,59 1,09 1,91 1,00 0,25 1,28

C18 1,58 0,72 1,09 3,00 1,36 1,05 2,44 0,96 0,25 1,37

C19 1,72 0,76 1,10 2,51 1,36 0,97 2,21 0,99 0,28 1,38

C20 2,19 0,88 1,47 3,35 1,61 1,52 2,82 1,31 0,32 1,96

C22 1,73 0,73 1,05 2,41 1,31 0,93 2,10 0,97 0,28 1,29

C24 1,85 0,67 1,16 2,60 1,09 1,08 2,25 1,09 0,25 1,65

C29 1,74 0,77 1,09 2,02 1,58 1,06 1,96 1,01 0,32 1,34

C31 1,91 0,64 0,99 2,41 1,29 1,04 2,03 0,96 0,23 1,31

C35 1,49 0,68 1,05 3,27 0,99 0,89 2,46 0,93 0,20 1,40

C39 1,71 0,80 1,11 2,66 1,62 1,10 2,14 0,98 0,29 1,38

C40 1,73 0,63 0,98 2,01 1,25 0,85 1,85 0,92 0,26 1,32

C42 2,09 0,83 1,12 2,25 1,65 0,88 2,10 1,07 0,29 1,52

C43 1,52 0,62 1,06 2,38 1,00 1,26 1,95 0,92 0,20 1,45


65

ANEXO 4 Análisis químicos de alimentos secos para perros. Resultados de

lípidos y ácido linoleico (base materia seca).

Alimento Lípidos (%) Ac. Linoleico (%)

C1 15,52 2,25

C2 19,00 6,64

C3 15,38 2,05

C4 13,34 3,38

C5 10,44 3,52

C6 11,57 1,88

C7 20,19 2,77

C8 16,52 5,34

C9 17,33 5,30

C10 13,44 2,90

C11 12,29 3,27

C12 15,80 4,80

C13 12,80 3,78

C17 16,36 3,76

C18 20,09 1,71

C19 16,04 3,65

C20 15,88 3,05

C22 20,94 5,19

C24 20,96 3,62

C29 23,10 3,75

C31 13,53 2,58

C35 14,15 3,61

C39 10,53 3,21

C40 13,39 3,11

C42 13,77 2,85

C43 18,25 3,59


66

ANEXO 5 Análisis químicos de alimentos secos para perros. Resultados de

minerales (base materia seca).

Alimento

Ca

(%)

P

(%) Ca:P K

(%)

Na

(%)

Cl

(%)

Mg

(%)

Fe

(mg/kg)

Cu

(mg/kg)

Mn

(mg/kg)

Zn

(mg/kg)

I

(mg/kg)

Se

(mg/kg)

C1 1,64 1,09 1,50 0,65 0,41 0,65 0,36 294,8 27,8 35,9 182,3 5,75 1,00

C2 1,93 1,34 1,44 0,54 0,51 0,64 0,14 480,4 41,2 61,5 208,1 3,82 0,81

C3 2,33 1,25 1,86 0,51 0,20 0,26 0,28 213,5 20,9 23,6 176,3 5,14 0,39

C4 1,58 1,21 1,31 0,61 0,41 0,68 0,25 318,6 47,5 57,1 205,1 2,05 1,31

C5 1,43 1,17 1,22 0,66 0,50 1,29 0,12 327,9 36,7 72,0 317,0 3,27 0,62

C6 1,66 1,04 1,60 0,60 0,42 0,78 0,13 443,8 27,6 87,4 250,8 1,67 0,48

C7 2,50 1,43 1,75 0,49 0,28 0,30 0,14 293,5 23,7 22,3 173,1 5,60 0,32

C8 1,42 1,14 1,25 0,71 0,38 0,68 0,27 338,4 41,3 100,2 217,3 1,92 0,37

C9 1,93 1,04 1,86 0,46 0,43 0,70 0,14 483,6 42,1 72,0 176,6 2,57 0,54

C10 2,48 1,40 1,77 0,58 0,61 0,98 0,17 604,1 35,6 78,5 74,5 1,39 0,24

C11 1,14 1,01 1,13 0,84 0,35 0,57 0,26 700,6 54,0 137,8 125,7 4,82 0,31

C12 2,24 1,13 1,98 0,52 0,45 0,71 0,14 413,1 43,3 85,2 184,6 2,75 0,52

C13 1,02 0,88 1,16 0,48 0,41 0,69 0,16 477,3 47,0 76,9 147,1 3,43 0,48

C17 1,16 0,81 1,43 0,73 0,38 0,95 0,12 558,8 42,5 57,3 296,6 4,89 0,48

C18 1,30 1,06 1,23 0,69 0,40 1,01 0,09 393,7 26,2 70,6 227,8 4,07 0,92

C19 1,03 0,99 1,04 0,67 0,50 0,80 0,11 354,9 47,8 55,2 204,0 33,49 1,10

C20 1,41 1,08 1,31 0,49 0,35 0,77 0,08 246,3 35,4 79,4 236,9 4,56 1,04

C22 1,68 1,05 1,60 0,64 0,38 0,78 0,12 237,7 26,5 24,4 109,4 2,42 0,52

C24 1,88 1,15 1,63 0,46 0,34 0,65 0,12 401,0 10,7 41,3 254,4 1,91 0,63

C29 1,24 1,04 1,19 0,48 0,32 0,55 0,11 297,2 35,7 33,0 137,4 2,16 0,74

C31 2,23 1,20 1,86 0,49 0,40 0,56 0,13 418,8 36,6 25,8 175,8 3,20 0,30

C35 2,42 1,03 2,35 0,44 0,52 0,83 0,13 464,3 26,3 28,3 82,3 0,77 0,35

C39 1,11 0,83 1,34 0,55 0,32 0,83 0,13 222,0 23,6 22,3 205,2 2,33 0,61

C40 1,25 1,14 1,10 0,61 0,37 0,71 0,24 296,6 32,1 107,7 227,1 2,39 0,65

C42 1,54 1,25 1,23 0,81 0,33 0,54 0,22 447,5 35,3 109,2 111,2 4,95 0,32

C43 1,76 1,12 1,57 0,54 0,32 0,74 0,14 432,2 18,7 53,4 262,1 1,76 0,86


67

ANEXO 6 Resultados de la corrección por contenido de energía metabolizable

de los 10 alimentos con más de 4.000 kcal/kg de MS.

Nutriente

Alimento

C2 C7 C9 C17 C18 C20 C22 C24 C29 C43

Energía Metabolizable (kcal/kg) 4.116 4.148 4.022 4.046 4.236 4.006 4.223 4.230 4.385 4.082

Proteína Cruda (%) 33,20 24,36 25,72 24,05 24,74 32,02 26,20 24,79 23,36 23,87

Arginina (%) 1,903 1,292 1,581 1,485 1,304 1,912 1,430 1,532 1,392 1,307

Histidina (%) 0,673 0,494 0,582 0,589 0,595 0,771 0,603 0,556 0,617 0,527

Isoleucina (%) 1,064 0,749 0,846 0,895 0,899 1,288 0,869 0,964 0,869 0,907

Leucina (%) 2,444 2,118 2,005 1,792 2,475 2,926 1,999 2,149 1,611 2,039

Lisina (%) 1,450 0,887 1,182 1,376 1,124 1,409 1,089 0,904 1,265 0,859

Metionina-Cisteína (%) 1,224 0,965 0,896 0,947 0,869 1,324 0,769 0,895 0,850 1,080

Fenilalanina-Tirosina (%) 2,283 1,770 1,829 1,652 2,015 2,463 1,742 1,865 1,568 1,673

Treonina (%) 1,032 0,697 0,849 0,867 0,792 1,141 0,802 0,901 0,806 0,790

Triptófano (%) 0,314 0,187 0,208 0,214 0,208 0,282 0,231 0,210 0,254 0,170

Valina (%) 1,417 0,969 1,151 1,104 1,131 1,710 1,072 1,365 1,071 1,244

Lípidos (%) 16,16 17,04 15,08 14,15 16,60 13,87 17,36 17,35 18,44 15,64

Acido Linoleico (%) 5,65 2,34 4,61 3,25 1,41 2,66 4,30 2,99 2,99 3,08

Minerales

Calcio (%) 1,64 2,11 1,68 1,00 1,07 1,23 1,39 1,56 0,99 1,51

Fósforo (%) 1,14 1,21 0,91 0,70 0,88 0,94 0,87 0,95 0,83 0,96

Relación Calcio:Fósforo 1,22 1,48 1,61 1,24 1,01 1,14 1,33 1,35 0,95 1,35

Potasio (%) 0,46 0,41 0,40 0,63 0,57 0,43 0,53 0,38 0,38 0,46

Sodio (%) 0,43 0,24 0,37 0,33 0,33 0,31 0,31 0,28 0,26 0,27

Cloro (%) 0,55 0,26 0,61 0,82 0,84 0,67 0,65 0,54 0,44 0,64

Magnesio (%) 0,12 0,12 0,12 0,10 0,07 0,07 0,10 0,10 0,09 0,12

Hierro (mg/kg) 408,5 247,7 420,8 483,4 325,3 215,2 197,0 331,8 237,2 370,6

Cobre (mg/kg) 35,04 20,00 36,64 36,76 21,65 30,93 21,97 8,85 28,50 16,03

Manganeso (mg/kg) 52,30 18,82 62,66 49,57 58,33 69,37 20,22 34,17 26,34 45,78

Zinc (mg/kg) 177,0 146,1 153,7 256,6 188,2 207,0 90,7 210,5 109,7 224,7

Yodo (mg/kg) 3,24 4,73 2,24 4,23 3,37 3,98 2,01 1,58 1,73 1,51

Selenio (mg/kg) 0,69 0,27 0,47 0,42 0,76 0,91 0,43 0,52 0,59 0,74

More magazines by this user
Similar magazines