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Cuba Geografica No4

Aunque conocida, la relación directa que existió entre Salvador Massip y William Morris Davis es escasamente tratada por sus biógrafos contemporáneos en Cuba, que se enfocan con frecuencia en aspectos irrelevantes para el aporte cardinal que hiciera a la Geografía este hombre excepcional del siglo XX. Encontrar un documento de su puño dirigido a Davis hace casi un siglo obliga a reflexionar en el colosal salto que Massip procuró para la enseñanza y la investigación geográficas en Cuba sin más soporte que el de su tenacidad y su clarísima inteligencia. CubaGeográfica tiene especial gusto en hacer público un documento seminal en la historia de la Geografía de Cuba, una carta de dos páginas que se inserta en la transición –producida por Massip e inspirada en la geografía norteamericana– entre la geografía escolástica colonial y la de la época republicana. Este número también se luce con un verdadero aporte al conocimiento del karst de Farallones de Moa, esa pieza de la geografía cubana que, por su aislamiento, ha escapado a la atención de los especialistas. El trabajo se ilustra con fotos fascinantes en todos los sentidos. Farallones se revela como una localidad única que demanda atención y preservación. Las notas sobre las reservas de agua en Cuba y su manejo traen a colación uno de los agudos problemas geográficos que encara el país; mientras que la propuesta de completar los registros paleosísmicos con formas halladas en cuevas es interesante y original en Cuba. Por último, Dolores S. Asoyan, nos concedió una entrevista que será de interés para muchos de sus colegas. El resto de los materiales pueden resultar igualmente frescos e interesantes. Justamente eso queremos.

Aunque conocida, la relación directa que existió entre Salvador Massip y William Morris Davis es escasamente tratada por sus biógrafos contemporáneos en Cuba, que se enfocan con frecuencia en aspectos irrelevantes para el aporte cardinal que hiciera a la Geografía este hombre excepcional del siglo XX.
Encontrar un documento de su puño dirigido a Davis hace casi un siglo obliga a reflexionar en el colosal salto que Massip procuró para la enseñanza y la investigación geográficas en Cuba sin más soporte que el de su tenacidad y su clarísima inteligencia.
CubaGeográfica tiene especial gusto en hacer público un documento seminal en la historia de la Geografía de Cuba, una carta de dos páginas que se inserta en la transición –producida por Massip e inspirada en la geografía norteamericana– entre la geografía escolástica colonial y la de la época republicana.
Este número también se luce con un verdadero aporte al conocimiento del karst de Farallones de Moa, esa pieza de la geografía cubana que, por su aislamiento, ha escapado a la atención de los especialistas. El trabajo se ilustra con fotos fascinantes en todos los sentidos. Farallones se revela como una localidad única que demanda atención y preservación.
Las notas sobre las reservas de agua en Cuba y su manejo traen a colación uno de los agudos problemas geográficos que encara el país; mientras que la propuesta de completar los registros paleosísmicos con formas halladas en cuevas es interesante y original en Cuba.
Por último, Dolores S. Asoyan, nos concedió una entrevista que será de interés para muchos de sus colegas.
El resto de los materiales pueden resultar igualmente frescos e interesantes. Justamente eso queremos.

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EL PUNTO

DE PARTIDA

Carta de Salvador Massip

a William Morris Davis ... p. 11


Me gustaría ofrecerle, personalmente, mis

servicios, para todo el trabajo de campo

que usted quiera que yo realice en Cuba

Salvador Massip

Farallones de Moa

La sobrerregulación del agua

Las cuevas, un archivo paleosísmico

Diez preguntas a Dolores S. Asoyan

Clasificación de las universidades cubanas

En el próximo número:

¿Es posible un

NUEVO

ATLAS?


Una nota de introducción

Aunque conocida, la relación directa que existió

entre Salvador Massip y William Morris Davis es

escasamente tratada por sus biógrafos contemporáneos

en Cuba, que se enfocan con frecuencia en aspectos

irrelevantes para el aporte cardinal que hiciera a la

Geografía este hombre excepcional del siglo XX.

Encontrar un documento de su puño dirigido a Davis

hace casi un siglo obliga a reflexionar en el colosal salto

que Massip procuró para la enseñanza y la investigación

geográficas en Cuba sin más soporte que el de su tenacidad

y su clarísima inteligencia.

CubaGeográfica tiene especial gusto en hacer público

un documento seminal en la historia de la Geografía de

Cuba, una carta de dos páginas que se inserta en la transición

–producida por Massip e inspirada en la geografía

norteamericana– entre la geografía escolástica colonial

y la de la época republicana.

Este número también se luce con un verdadero aporte

al conocimiento del karst de Farallones de Moa, esa

pieza de la geografía cubana que, por su aislamiento, ha

escapado a la atención de los especialistas. El trabajo se

ilustra con fotos fascinantes en todos los sentidos. Farallones

se revela como una localidad única que demanda

atención y preservación.

Las notas sobre las reservas de agua en Cuba y su

manejo traen a colación uno de los agudos problemas

geográficos que encara el país; mientras que la propuesta

de completar los registros paleosísmicos con formas

halladas en cuevas es interesante y original en Cuba.

Por último, Dolores S. Asoyan, nos concedió una entrevista

que será de interés para muchos de sus colegas.

El resto de los materiales pueden resultar igualmente

frescos e interesantes. Justamente eso queremos.

Gracias

Portada

Abra del río Yumurí en Matanzas, vista desde el sureste.

Al fondo, la superficie de nivelación superior de las

alturas del Norte de Habana-Matanzas, a la cual se

refirió Salvador Massip en la carta de 1919 a William

Morris Davis (“...A unos 9 kilómetros tierra adentro, a

100 metros de altura...”), que se reproduce por primera

vez en la página 13 de este número de CubaGeográfica.

I


La regulación del escurrimiento superficial Vea la página 16

Situados al sur de Cabañas y Mariel, los embalses San Francisco, izquierda, y Pinillos,

tienen una capacidad de 51 y 19.5 millones de m3 respectivamente. Fueron creados

para servir a los centrales A.C. Sandino y O. Nodarse, desmantelados en el 2002.

Las reservas de agua

exceden a las necesidades

de la economía

cubana actual y su

preservación es costosa.

La infraestructura

hidráulica se deteriora

y se soslaya el costo

ambiental de retener

el 28% del escurrimiento

superficial

antes de llegar al mar.

En EStE núMEro

FArALLonES DE MoA: Karst y

tectónica en el norte de oriente

1

Asomarse al karst más aislado de Cuba revela la dinámica y la

evolución de una morfoestructura cuyo agrietamiento controla el

desarrollo de su escultura superficial y subterránea elaborada por

las precipitaciones y el escurrimiento fluvial.

Lazos entre los clásicos

El Instituto de Segunda Enseñanza

de Matanzas y la Geografía de Cuba

Massip: Su último servico a la Geografía

11

El fundador de la Geografía moderna en Cuba escribe al padre

de la Geografía norteamericana para ofrecerle sus servicios. Es el

verano de 1919, la raíz misma del gran cambio en la enseñanza y

métodos de investigación que estaba a pocos años de producirse.

Paleosismicidad y cuevas

22

Los autores de este original

trabajo proponen una

investigación para ayudar a

reconstruir la paleosismicidad

en Cuba a través del

estudio del daño o de la

destrucción total de las

formaciones secundarias

en las cuevas.

Diez preguntas a

Dolores S. Asoyan

24

Figura clave en el desarrollo de la teledetección en la geografía,

D.S. Asoyan habla de sí, de Cuba y de sus planes, justo cuando

el mundo académico ruso honra su fructífera carrera.

En cifras

21

Una clasificación de las universidades de todo el mundo coloca

a las cubanas bien alejadas de la punta.

“..el mar, que siempre es cuna...”

29

La geógrafa y prolífica autora Emma Romeu describe a Cuba

en versos breves cargados de imágenes geográficas.

novedades de la Biblioteca

30

Los recursos hidrográficos superficiales de la República Dominicana,

de José L. Batista, es una obra con muy pocos precedentes, y el

más reciente aporte capital cubano a la geografía de otro país.

II


FARALLONES de MOA

Karst y tectónica en el norte de Oriente

Antonio R. Magaz y Antonio Danieli

Foto de Jesús M. Martínez / Grupo Humboldt

Farallones de Moa vistos desde el noreste, con lapiés profundo penetrado por vegetación. Figura 3 en el texto.

En el karst cubano, que ocupa las

dos terceras partes del país y

dista mucho de ser un espacio

continuo, hay “islas calcáreas”

en medio de vastas superficies

elaboradas sobre rocas no karstificables.

Este es el caso de los

Farallones de Moa, literalmente un

karst en medio de la nada.

La naturaleza impresionante de esta

unidad físicogeográfica se reseña en algunos

videos y escuetos artículos no

especializados, así como en los planos

de las cavernas y, en especial, en las

fotografías de un mundo subterráneo

fascinante, con lagos y ríos que, a la

luz de los exploradores, reflejan en sus

aguas los mármoles rosados y crema

de las paredes, con olistolitos de serpentinitas

verdes cubiertos por formaciones

secundarias de color blanco

brillante. El fantástico espectáculo que

muestra la impresionante colección de

fotos del Grupo Internacional La Salle

Sin la Sociedad Espeleológica de Cuba y el excelente

trabajo fotográfico del grupo internacional La Salle,

este sería un lugar desconocido de la geografia de Cuba, que

sigue brindando sorpresas gracias a la diversidad, singularidad

y belleza de sus paisajes en un espacio reducido como lo

es el archipiélago cubano.

(www.lasalle3d.com) es casi desconocido

y dio a CubaGeográfica motivos

más que suficientes para escribir este

articulo.

El mismo se ha realizado lejos del

pais, sin trabajo de campo, reuniendo

toda la información antes dicha y empleando

algunas imágenes de uso

abierto disponibles en Google Earth.

La información geológica local tampoco

ha sido la más precisa posible.

UNA JOYA DEL KARST CUBANO

El sistema kárstico Farallones de

Moa esta situado a algo más de 18 Km.

al sursuroeste de la ciudad de Moa, en

las coordenadas 20º30’56” de latitud

norte y 75º00’36” de longitud oeste, a

1 km al sur del pequeño poblado Fara-

1


Figura 1. Sistema kárstico Farallones de Moa.

Figura 2. Posición morfotectónica.

llones (Fig. 1). Si recurrimos al mapa

morfotectónico de la parte oriental de

Cuba (Fig. 2) (Hernandez et al, 1991),

el sistema Farallones ocupa un escalón

de premontaña (300-442 m de altitud)

en la vertiente noreste del bloque de las

Cuchillas de Moa, que alcanza una altitud

máxima de 880 m, o escalón de las

montañas pequeñas. Por el este, está

separado de la meseta Altos de la

Calinga (1,175 m. de altitud máxima)

por el sistema de fallas de los ríos

Moa-Calentura. Al norte, una falla

forma un escalón en el relieve y lo separa

de las Alturas y llanuras septentrionales

de Mayari-Sagua de Tánamo,

cuya altura máxima es de 280 m.

Se trata de un un gran lente calcáreo

incluido tectónicamente dentro de un

manto de serpentinitas, elevado neotectónicamente

y exhumado por la erosión

en el borde de una geoestructura de

bloque. Se expresa en el relieve por

una escarpa tectónico-denudativa que

forma un gran farallón en su lado norte

y le da nombre al sitio. Escarpas y

contactos petromórficos lo limitan por

su extremo meridional.

La escarpa septentrional está formada

en rocas calcáreas muy fracturadas

y con lapiés profundo, con

alturas de 20-30 m en la mitad occidental

y de 40-47 m en su mital oriental

(Fig. 3). Por el sur las escarpas

petromórficas o litológicas son mas

bajas, con solo 23-40 m. Cuando disminuye

la altura de estas

escarpas petromórficas,

hasta que desaparecen

como morfoelementos,

solo se identifica el contacto

con las serpentinitas a través de la

interpretación fotogeológica y por la

morfoescultura, aunque esto último no

lo hemos podido comprobar.

Desde el punto de vista hidrográfico

el sistema esta compuesto por dos

unidades: la kárstica propiamente

dicha, formada por la exhumación erosivo-corrosiva

del lente calcáreo; y por

el influvium alóctono, la unidad extrakárstica

que se extiende hacia el sur

-sobre las serpentinitas- hasta las

cabeceras de las cuencas, a 700-880 m.

de altitud en la parte alta del bloque

morfotectónico de las Cuchillas de

Moa.

La unidad extrakárstica que alimenta

superficialmente al sistema a través de

tres valles ciegos (unos 21 km 2 ) es 14

veces más extensa que la unidad

kárstica, la superficie calcárea que alimenta

a la cuenca por influación, de

apenas 1,5 km 2 . (Fig. 4).

La unidad kárstica del sistema Farallones

de Moa (Figs. 5 y 6 ) se ex-

Figura 4. El área de las cuencas colectoras extrakársticas (A) exceden varias

veces al área de la zona kárstica. 2


tiende 2,2 km de este a oeste y forma

una superficie topográfica cóncava que

desciende desde 442 m y 421 m en los

extremos este y oeste respectivamente

Figura 6. Perfiles esquemáticos geólogo-geomorfológicos de Farallones de Moa

hasta unos 300 m en el centro, para un

desnivel máximo de unos 140 m, con

pendientes superficiales entre 10%-

20% muy fracturadas en escalones pequeños

y karstificadas, donde se identifica

un paleocauce.

De norte a sur esta morfoescultura

tiene 1,3 km y su morfologia es escalo-

E

W

3


Figura 7.

Depresión de

disolucióndesplome.

Foto de Antonio Danieli / www.LaSalle3d.com

nada, con dos niveles principales a 403

y 340 m. separados por una escarpa

tectónica de unos 60 m, en cuya base

se ha desarrollado una extensa depresión

erosivo-kárstica.

Al noreste, en el borde del farallón

hay un escalón menor de hundimiento

gravitacional, hundido 56 m con respecto

a la superficie de desprendimiento

en el bloque contiguo. Este

hundimiento ocurre en una fractura de

distensión marginal y dentro de sus

limites se halla la galería del resolladero

del sistema.

Es de notar que el desnivel entre el

sumidero más alto -Ojo de Agua, a

382 m de altitud- ( * ) y el resolladero

del río Farallones (el único surgente y

colector del sistema, a 254 m. de altitud)

alcanza 128 m, lo que dividido por

los 1,292 m que separan a estos puntos

se obtiene un gradiente hidráulico

medio de 10%, el máximo a vencer por

los ríos del sistema, lo cual también da

una idea del corte erosivo-kárstico de

los cauces subterráneos. El espesor

total visible del sistema, desde la cota

máxima de la superficie kárstificada

(442 m) y el resolladero alcanza los

188 m.

SISTEMA DE AGRIETAMIENTO

El sistema de agrietamiento dominante,

descifrable en las imágenes de

satélite y visible en algunas fotos subterráneas,

forma una red de dirección

NW-SE y WNW-ESE. Otros sistemas

de fracturas importantes pero de menor

densidad y longitud mantienen direcciones

NE, NNE, submeridional y sublatitudinal.

La densidad del agrietamiento visible

llega a 20 km /km 2 con una separación

típica de 10-80 m entre las

grietas, lo cual, junto a sus direcciones,

condiciona la distribución, profundidad

y diseño del complejo de formas epikársticas,

incluidos los sumideros, el

resolladero, los campos de lenar

acanalado, las chimeneas verticales,

simas y las depresiones de disolución y

de disolución-desplome (Fig. 7).

Estas fracturas también condicionan

a otros complejos genéticos de formas

del relieve como el denudativo-gravitacional,

donde las fracturas de distensión

determinan la distribución del

lajamiento secuencial del borde en las

escarpas, la posición de los circos de

derrumbe y corrimiento, los conos

coluviales y la caída frecuente de

rocas. Las fracturas influyen en la posición

de los sumideros de los tres ríos

influentes del sistema y en el resolladero.

También condicionan el paleocauce

o cañón abandonado que se

aprecia en la superficie por encima del

nivel del sumidero del río Quebracho

así como en los vestigios de otro cauce

epígeo en el relieve relicto.

( * ) La toponimia utilizada en este trabajo

es la misma que emplearon los espeleólogos

del Grupo Humboldt. 4


El paleocauce que corta el epikarst

hasta los farallones del norte (sobre el

nivel del sumidero del Quebracho) está

muy bien conservado en el relieve, con

profundidad de unos 40 m, y se relaciona

con una cuenca alóctona de área

pequeña (2,75 km 2 ) con 3 km de

cauce ciego y una pendiente longitudinal

cercana al 20%. Este paleocauce

fue abandonado cuando se formó el

sumidero para circular subterráneamente

por la galería más occidental.

Entre los dos escalones del relieve,

visibles en el perfil norte-sur del sistema,

se aprecia una depresión erosivokárstica

de falla, alargada (esquema

geomorfológico y Fig. 6) que se extiende

desde las inmediaciones de la

escarpa sur, (sobre al sumidero Vera

del Majá) y con una dirección WNW

se extiende 1 km para cambiar a una

dirección NNE y salir al farallón del

norte, al oeste del resolladero del río

Farallones, donde toma la forma de un

cauce estrecho casi paralelo al paleocauce

anteriormente descrito.

Conforme a la posición estructural

de las rocas vulcanógeno-sedimentarias

del arco cretácico y de los relictos

de la corteza oceánica, (Albear, J. F. et

al, 1988; Iturralde-Vinent, 2010), así

como de estas formas del paleorelieve,

se supone que las rocas de este lente

calcáreo se hallaban enterradas por un

manto de sobrecorrimiento potente del

complejo ofiolítico y por consiguiente,

estas formas inactivas de la escultura

fluvial y fluvio-kárstica constituyen relictos

de antiguos valles sobreimpuestos

en el techo de las rocas calcáreas.

Estos valles abandonados eran activos

antes de la formación de los sumideros

antiguos, los que desarticularon

la red fluvial durante el proceso de exhumación

erosiva del lente carbonatado.

De esta manera, el drenaje superficial

(sobre serpentinitas ) se convirtió

en subterráneo (en los mármoles)

donde debe haber mediado una etapa

de drenaje mixto superficial-subterráneo.

Junto a los levantamientos neotectónicos

del bloque, este fue el mecanismo

escultural pasivo que explica la

existencia de cauces superficiales y

subterráneos inactivos en este sistema

Figura 8. Melange de serpentinitas en el nivel de base kárstico.

kárstico.

Desde el punto de vista geomorfológico

el sistema kárstico Farallones de

Moa es un merokart de vertiente, ya

que los arroyos situados al norte de la

unidad kárstica del sistema profundizan

sus cauces entre 4 y 30 m. por

debajo del resolladero, mientras que,

por el sur, las bases de la erosión se encuentran

entre 40-145 m por debajo de

la superficie kárstica y por el este y el

oeste están 130-160 m bajo las superficies

mas elevadas del karst superficial.

Por esta razón, el acuífero instalado en

grietas y cauces es libre y de circulación

descendente hacia la red fluvial

epígea.

La existencia de rocas serpentiníticas

y de un melange en la base del lente

calcáreo (nivel de base parcial o muro

impermeable acuitardo) visible en los

cauces activos más bajos y la posición

y distribución de las redes de cavernamiento

fluvial del endokarst, sugieren

la inexistencia de fugas de cuenca

a través de vías de circulación

Figura 9. Las galerías fluviokársticas (amarillo) estan ajustadas al sistema de fracturas.

En rojo se muestran las escarpas y los contactos litoestraucturales que confinan

al macizo kárstico y en verde los ríos influentes y efluentes.

Foto de Jesús M. Martínez / Grupo Humboldt

5


Foto de Antonio Danieli / www.LaSalle3d.com

holokárstica profunda por debajo de

las bases de erosión regional (ver

fig. 8).

A los efectos del análisis morfométrico

con fines hidrológicos,

pueden utilizarse sin reservas las

áreas de cuenca delimitadas a partir

de sus divisorias topográficas, ya

que los probables déficits hídricos

que pueden registrarse en las zonas

de surgencia, son en parte derivados

de las reservas presentes dentro de

estos sistemas kársticos, no existiendo

fugas o escapes de cuenca

por la vía subterránea.

La morfología y el desarrollo de

las formas de conducción subterránea

y su organización arquitectónica

en el interior del aparato kárstico,

están ligadas por una parte con

el tipo de roca marmórea solamente

permeable a través de diaclasas y

fallas, y por otra, con el diseño de la

red de agrietamiento en que se encuentra

fisurada su masa. Aquí predominan

dos sistemas de dirección

dominante (NW-SE a WNW-ESE y

Foto de Jesús M. Martínez / Grupo Humboldt

Figura 10. Saltos

de agua en el interior

del sistema

kárstico. Arriba, en la

unión de la galería

del río Quebracho

con la galería principal,

a unos 200 m

del resolladero. A la

izquierda, el Salto

del Ranón, con más

de 20 m de alto, en

una falla que se expresa

en el relieve.

submeridional), con planos de fractura

subverticales.

Por otra parte, las características

espeleomorfológicas y genéticas

están condicionadas también con el

comportamiento dinámico del levantamiento

del bloque montañoso.

Así, en el plano realizado por los

6


Figura 11. Circulación por una grieta

ampliada por disolución .

espeleólogos se revela que las galerías

excavadas por los ríos subterráneos

(Fig. 9) estan tectoalineadas en su

mayor longitud en estas direcciones

expresadas en el relieve del epikarst.

Las fotos disponibles del interior de

las cuevas muestran que en la vertical,

Figura 12. Morfología mixta en la sección

transversal de una galería

las secciones longitudinales de las galerias

presentan saltos en diaclasas

transversas o fallas (Fig. 10). En su

sección transversal hay formas de

cañón típicas de la circulación por

grietas en un acuifero kárstico discontinuo

(Fig.11).

Algunas galerías tienen una sección

transversal mixta, propia de una circulación

inicialmente forzada (circular en

la sección) y luego de conducción libre

o fluvial, con un cauce en forma de

caja en la parte inferior de la sección.

Esto es evidencia del levantamiento

tectónico y del aumento de la capacidad

colectora del karst con flujo a

mayor escala (Fig. 12).

Los cauces subterráneos tienen también

altos pináculos -o lapiés estructural-

en medio de algunas galerías, así

como scallops en las paredes, formados

durante las avenidas.

Las galerías son más amplias y altas

cerca del resolladero y la parte centrooriental

del sistema por los desplomes

subterráneos que aumentan el volumen

de espacio hueco (Fig. 13) aunque en

general el mayor desarrollo evolutivo

endokárstico lo tienen las galerías que

se desarrollaron a partir del actual

sumidero oriental (Vera del Majá),

relacionado con la mayor cuenca de

captación pluvial (17 km 2 ) en el extremo

este de la unidad alóctona del

Figura 13.

Derrumbe en

una galería

evolucionada.

Foto de Antonio Danieli / www.LaSalle3d.com 7


TABLA Morfometría de las superficies y formas del relieve

sistema (A en la fig. 4).

En comparación, los ríos subterráneos

formados a partir de los otros dos

sumideros (actuales Ojo de Agua y

Quebracho) son mucho más estrechos

y cortos y están conectados como afluentes

subterráneos con el cauce más

desarrollado y supuestamente más antiguo.

Estos cauces cortos y angostos

están formados por dos cuencas ciegas

de captación menores (1,5 y 2,75 km2)

al occidente de la unidad alóctona. (ver

Tabla)

Por el sur, la parte más alta del lente

calcáreo se halla hacia su mitad oriental,

que puede haber sido erosionada

(exhumada) antes que el resto del lente

de mármol. Esto permite suponer que

las galerías orientales son más antiguas

como formas subterráneas. La distancia

entre cada sumidero y el resolladero

colector es 740 m en Quebracho;

1292 m en Ojo de Agua y 1320 m en

Vera del Majá, con pendientes de 10%,

10% y 7% respectivamente.

Los datos morfométricos generales

reflejan que la subcuenca ciega de la

Vera del Majá además de ser la mayor

arealmente (17 Km 2 ) también es la

más regularizada (menor pendiente,

con 8%). Lo mismo se revela subterráneamente,

pues las galerías procedentes

de este sumidero presentan también

la menor pendiente (7%) sin la existencia

de saltos de agua, lo que apunta a

una mayor antiguedad de estos cauces

con relación a las galerías procedentes

de los otros dos sumideros.

La cartografía disponible de las

cuevas muestra galerías activas directamente

conectadas con los tres sumideros

actuales, pero sin información altitudinal.

Esto impide emitir juicios

acerca de los niveles de cavernamiento

colgados o inactivos que existen y de

sus dimensiones. Sin embargo a juzgar

por las fotografias del grupo La Salle,

hay cauces merokársticos abandonados

totalmente decorados y revestidos por

espeleotemas. La suma de las galerias

cartografiadas en la unidad kárstica de

Farallones de Moa llega a unos 4 Km,

el triple de la longitud de la cueva

Jíbara del karst de Baire al norte de la

Sierra Maestra, aunque esta ultima

cavidad fluvio-kárstica posee un

desnivel escalonado de 248 m, casi el

doble de Farallones que apenas alcanza

los 130 metros ( ** ).

EDAD RELATIVA DEL KARST

Los cálculos relacionados con la

edad Plioceno antiguo-Cuaternario Inferior

(N2 1 – Q1) de la corteza de intemperismo

de las rocas del oriente

cubano fueron realizados a través del

método hidrogeoquímico (absoluto)

por Buguelsky y Formell (1967) y

concuerdan con los datos geomorfológicos

relativos a la edad de las

nuevas superficies plioceno-cuaternarias

“depositadas” sobre la inicial del

ortoplano Mioceno inferior y medio

(Del Corral, 1944.; Lilienberg, 1970,

Lilienberg, 1973; Portela, et al. 1989;

Magaz, 1996; Magaz, inedito). El área

de distribución de las cortezas analizadas

y valoradas geomorfológicamente

comprende los niveles de planación de

800–900 m que se distribuyen en las

superficies planas de la meseta Altos

de la Calinga y en el resto de planalto

de las cabezadas de Cuchillas de Moa

en cuya vertiente se encuentra el sistema

kárstico de Farallones de Moa.

Como las cortezas de intemperismo

fijaron la edad de estas superficies del

relieve, los datos cronológicos permiten

asumir hipotéticamente una edad

del Pleistoceno temprano para la fase

erosiva y erosivo-kárstica de exhumación

de las rocas del lente y del inicio

del drenaje subterráneo.

En consecuencia, a la fase kárstica

(del complejo de formas subterránea)

corresponde una edad del Cuaternario

medio al Holoceno (Q2, Q3 y Q4).

CONCLUSIONES

El sistema kárstico Farallones de

Moa es un merokarst de vertiente,

compuesto por una unidad kárstica y

otra extrakárstica o influvion alóctono

instalado en la pendiente norte montañosa

de las Cuchillas de Moa.

La unidad kárstica del sistema es un

lente carbonatado incluido en el interior

de un manto de sobrecorrimiento

serpentinítico, una paleoestructura elevada

y erosionada en el interior del

bloque neotectónico montañoso.

Los complejos de formas del relieve

de todo el sistema están condicionados

tectónicamente por varios sistemas de

fracturas antiguas y jóvenes (diaclasas

y fallas subverticales).

El lente calcáreo estuvo enterrado

bajo un espesor considerable de rocas

terrígenas hasta que el corte erosivo alcanzó

su superficie y se instalaron en

él valles sobreimpuestos (hoy relictos)

que comenzaron a karstificarse mediante

sumideros y dieron lugar a una

red de conductos embrionarios con salidas

al norte. La red superficial se desmanteló

gradualmente a medida que

ocurria la exhumación y el aumento de

la capacidad colectora del karst.

Las etapas de levantamiento de las

montañas y su respuesta erosiva conllevaron

a la profundización de las

( ** ) La profundidad del karst de Baire se debe al espesor cercano a 300 m de las

calizas paleógenas de la formación Charco Redondo que cubren a las rocas volcánicas

de la formación Cobre que son el nivel de base parcial kárstico

8


edes subterráneas. Algunos segmentos

y sumideros iniciales deben estar colgados

y abandonados. De igual manera,

algunas paleosurgencias aún no

identificadas quedaron suspendidas.

Las dimensiones y desarrollo de las

galerías del oriente del sistema demuestran

la mayor antigüedad de estas

formas, lo cual debe ser una función de

dos variables importantes: la mayor altura

de las rocas calcáreas por el

sureste y la mayor cuenca de captación

pluvial que tributa al sumidero de la

Vera del Majá.

La edad de las cortezas de intemperismo

en las superficies extrakársticas

y la edad relativa del relieve relacionado

con el territorio de Farallones permite

asignar al karst local una edad del

Pleistoceno medio al Holoceno.

Es esencial proteger las formas del

relieve superficial y subterráneo, en

particular, los paleocauces y depresiones,

las formaciones secundarias,

los sedimentos poligenéticos hipógeos

y superficiales y las formas de erosión

subterránea, elementos clave para las

reconstrucción paleoclimática, del paleorelieve

y de la evolución del karst y

de la biota. Se recomienda hacer un

levantamiento altitudinal de las galerías,

con control horizontal combinado

que, en conjunto con las campañas de

fechado, debe garantizar la elaboración

del esquema evolutivo del endokarst

como una contribución importante al

esclarecimiento de la dinámica neotectónica

del bloque montañoso de las

Cuchillas de Moa.

REFERENCIAS

Buguelskii, Yu. Yu. y Formell, F. (1967): Geoquímica e hidrogeoquímica

de la corteza de intemperismo ferroniquelífera de Cuba. Rev.

Ser. Geol. 3, 34 pp.

Del Corral, J.I. (1944): Terrazas pleistocenicas cubanas. Rev. Soc.

Cubana Ing., 40:5-44, 97-140.

Hernández, J.r.; Díaz, J.L.; Magaz, A.r.; González, r.;

Portela A.H. y Arteaga, F. (1991): Criterios geomorfológicos para

la clasificación morfotectónica de Cuba Oriental. En: Morfotectónica

de Cuba Oriental, Ed. Academia, La Habana, 43pp.

Iturralde-Vinent, Manuel A. (2010): Compendio de Geologia de

Cuba y del Caribe. Primera edici

Lilienberg, D.A. (1970): Geomorfología. En: Atlas Nacional de

Cuba. Academia de Ciencias de Cuba y Academia de Ciencias de la

URSS. Direccion Nacional de Geodesia y Cartografía, Consejo de

Ministros de la URSS, Moscú, pp. 25-27.

Lilienberg, D.A. (1973): Algunos problemas de la formación del relieve

del archipiélago cubano. Academia de Ciencias de Cuba. Rev.

Serie Espeleológica y Carsológica., 48: 1-5.

Portela, A.H.; Díaz, J.L.; Hernández, J.r.; Magaz, A.r. y

Blanco, P. (1989): Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de

Cuba. Instituto Geográfico Nacional de España, Madrid. Sección

Magaz, A.r. y Cisneros, L. r. (1996): Mapa geomorfológico a escala

1:50 000 de las cuencas de los ríos Toa y Duaba. Archivo Instituto

de Geografia, Academia de Ciencias de Cuba, La Habana.

Magaz, A. r. (1996): Factibilidad de la minería superficial y medidas

generales de protección y recuperación medioambientales desde el

punto de vista de las condiciones geomorfológicas. Meseta Altos de la

Calinga. Montañas de Baracoa. Cuba. Informe a la Agencia de Medio

Ambiente, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de

Cuba. 12 pp. Mapas y gráficos.

Magaz, A.r. (inédito): Geomorfologia de Cuba.

Foto de Antonio Danieli / www.LaSalle3d.com

Galería fluviokárstica

de la

cueva de

Farallones

de Moa. 9


Quiénes inspiran este trabajo

Esta nota sobre Farallones de Moa no se hubiera escrito

de no ser por los formidables trabajos de La Salle 3D

Interantional team (www.lasalle3D.com) y del Grupo

Humboldt de aficionados a la Espeleología.

El trabajo fotográfico de Antonio Danieli y otros autores de

La Salle, en colaboración con la Sociedad Espeleológica de

Cuba, escapa al alcance del elogio común.

Cuando se ven las fotos de Farallones de Moa, la primera

reacción es de asombro. El sitio de internet donde aparecen

se revisa una por una y se vuelve a él rápidamente para disfrutarlas,

siempre con el temor de que hayan desaparecido las

hipnóticas imágenes. Las galerías de mármoles rosa pulidos, las

aguas limpísimas de los ríos subterráneos, el melange de serpentinitas

que más parece un dibujo para un libro de geología

o una escena de Viaje al Centro de la Tierra, la película de l959,

y los saltos de agua subterráneos se quedan grabados en la

mente por muchos días.

Al asombro inicial sigue una urgente necesidad de llamar a

colegas de cualquier parte para compartir la maravilla irreal.

Las fotos pasan de pantalla a pantalla por Facebook, email o

cualquier otro medio de comunicación social.

Queda desear que se repita el esfuerzo de La Salle.

Por su parte, el trabajo de Grupo Humboldt lo hicieron estudiantes

del Instituto Minero-Metalúrgico de Moa, jóvenes

aficionados sin muchos más recursos que el tesón y la inteligencia

natural, guiados por Carlos E. Hernández en 1970.

Las descripciones del karst y la hidrogeología, y sobre todo

el detallado mapa de las cuevas del sistema kárstico, entrañan

una información valiosa para comprender la génesis y la

dinámica de esta joya de la naturaleza cubana que ojalá

quede siempre preservada como un sitio de excepción.

Es tan cuidadoso el trabajo del Grupo que el plano de las

cuevas tiene correspondencia con el sistema de fracturas visible

en la superficie, y la posición de las fotos marcadas en el

macizo no deja espacio a la duda de su coincidencia no fortuita

con elementos tectónicos y estructurales importantes.

Ambos trabajos -el fotográfico de La Salle y el espeleológico

del Grupo Humboldt- están en la internet, y vienen a ser

un recordatorio para los geógrafos cubanos de que en estos

tiempos -y en los que vienen- el mensaje se transmite por

ahí; que ya no hay que esperar por aprobaciones interminables,

por capacidades de imprenta ni por inmanejables iniciativas

ajenas.

Transmitir el mensaje profesional es hoy asunto de uno.

Antonio Danieli

Espeleólogo y fotógrafo.

Fundador de La Salle International

Antonio Danieli es un prolífico

creador italiano de fotografías

subterráneas.

En su trabajo se descubre una habilidad

poco común por resaltar la belleza

de las cuevas a través del juego de las luces y

sombras combinadas siempre con el elemento

humano.

Danieli tiene también un tino exacto para captar

los elementos naturales que revelan detalles de la

génesis y el desarrollo de las formas subterráneas

que de otra manera quedarían ocultos.

Es miembro fundador del Grupo La Salle, una

asociación sin ánimo de lucro dedicada a crear

imágenes del mundo subterráneo y a difundirlas

por el bien de la educación y de la naturaleza.

Su cámara ha captado escenas fantásticas en distintas

partes del mundo, y en Cuba lo hizo con el

Proyecto Bellamar del 2003 en colaboración con

la Sociedad Espeleológica.

Jesús (Musi) Martínez

Espeleólogo Ingeniero geólogo

Miembro del Grupo Humboldt

Más allá de su nombre y filiación,

casi no hay datos sobre el

autor del mapa de la intrincada

caverna Farallones de Moa.

Son unos 4 km de galerías, inundadas,

secas, a distintos niveles, con importantes saltos

de agua y grandes derrumbes, en ocasiones muy

laberínticas. Cartografiarlas debe haber sido un

dolor de cabeza no libre de riesgos.

Claro que Martínez no pudo hacerlo solo, pero

no tenemos los nombres de otros cartógrafos.

Se supone que todos sean -como el propio

Martínez- miembros del Grupo Espeleológico

Humboldt, fundado en 1970 en el Instituto Superior

Minero-Metalúrgico de Moa.

Presidido hace 46 años por el joven espeleólogo

Carlos E. Hernández, este fue el primer

equipo en explorar Farallones, y puede haber

sido clave en salvar el sitio de la destrucción

cuando se quiso abrir allí una cantera de mármol.

CubaGeográfica 10


Salvador Massip a William Morris Davis

“¿Pudiera verlo antes de regresar a Cuba? Me gustaría ofrecerle, personalmente, mis servicios...”

Armando H. Portela

La carta que motiva estas líneas tendrá pronto cien años.

Su original se conserva en la Biblioteca Houghton de la Universidad

de Harvard y allí la hallaron Yvonne Massip-Figueredo,

decana de Admisiones de la Universidad de Rutgers,

en Nueva Jersey y nieta de Salvador Massip, junto con su

esposo Danilo Figueredo, historiador y prolífico autor de

Bloomfield College, en el mismo estado.

Al percatarse de su excepcional importancia, compartieron

con CubaGeográfica el singular hallazgo, como contribución

a la historia de la Geografía de Cuba y tributo a la memoria

de Massip.

Tesoros como este deben ser conocidos por todos. La Biblioteca

Houghton se esmera en hacerlo posible.

En el verano de 1919 un joven

tan talentoso como desconocido,

desde hace tres años profesor

de Geografía e Historia en el Instituto

de Segunda Enseñanza de Matanzas,

hace una estancia en la Universidad

de Columbia, Nueva York, y busca

contacto con William Morris Davis

(1850-1934), el “Padre de la Geografía

norteamericana”, a quien escribe una

carta cándida tentándolo a hacer algo

que parece su sueño urgente: le habla

de las terrazas y los corales del norte

de Matanzas, como invitándole a que

le preste atención al relieve y a la geografía

de Cuba.

Sin embargo, muy a pesar del entusiasmo

que se advierte en todo su mensaje,

no tiene éxito. Davis, con 69

años, profesor de Harvard, ícono científico

internacional, con casi todo su

currículum ya escrito y listo para empezar

a recibir homenajes, no parece

11


William M. Davis Salvador J. Massip Douglas W. Johnson

dispuesto a cambiar la rutina por la halagadora

carta de un joven profesor

cubano.

El joven es Salvador Massip, el infatigable

fundador de la enseñanza

moderna y la investigación de la Geografía

de Cuba, que con apenas 28

años y sin más respaldo que el de su

propia determinación –y el de una beca

para estudiar en Columbia– da sus

primeros pasos en el camino de

renovar la profesión que ha

abrazado.

Como hombre dotado de

una sensibilidad especial,

Massip anda solo. Su genio

le permite anticipar lo que

es necesario y su temple le

hace procurarlo sin esperar

por nadie. Anda contra la

corriente, porque en la segunda

década de su Independencia, a Cuba le

basta con lo que se sabe de su territorio

–que es casi empírico– y los naturalistas

se dedican a catalogar rocas y plantas;

los ingenieros a mejorar los planos

y el país a bañarse en el dinero del azúcar,

a asimilar tierras riquísimas y a

recibir cientos de miles de inmigrantes.

Sin embargo, el profesor de Matanzas

no solo cree que Cuba demanda

otra Geografía, sino que está resuelto a

dársela. Por su cuenta y con sus medios.

Probablemente Massip tiene eso en

la mente cuando le ofrece sus servicios

a Davis para hacer observaciones de

campo de las terrazas marinas de Matanzas

y de los depósitos de corales

–que admite no conocer– y cuando le

revela que enseña en el bachillerato los

elementos de la Teoría del Ciclo Geográfico,

la misma que en esa época

trata de explicarlo casi todo, al menos

en lo que se refiere a las etapas de la

evolución del relieve y sus formas.

Davis es la figura de referencia de la

Geografía de entonces,

y sus

ideas, aún

demasiado frescas y potentes para generar

mucha resistencia, son las que

captan toda la atención. Hasta ese momento

no han surgido –o no se han difundido

bien– los puntos de vista alternativos

de Walther Penk, el alemán de

los pedimentos, y se vive a una distancia

astronómica de las ideas de Innokenti

P. Gerasimov sobre las morfoestructuras

y el matrimonio de la geodinámica

endógena con la exógena.

Al gusto de Massip deben haber sido

irresistibles la claridad ejemplar de los

trabajos de Davis, la terminología tan

descriptiva que ha creado y la lógica

deductiva que despeja el desorden de

las formas del relieve en una serie inevitable

de etapas de desarrollo, como

los estadíos de la vida de un organismo.

Eso contrasta, como la luz y la

sombra, con “la tradición de los estudios

ambientales en Cuba, cuyos antecedentes

aparecen en el naturalismo

científico del siglo XIX, y

de cuya escuela había

surgido, por ejemplo,

Carlos de la Torre” [1].

La descripción geográfica

escolástica prevalece entonces en

Cuba y Massip -su enterrador- no

dejó de criticarla implacablemente ni

cuando esta ya no era más que un recuerdo

viejísimo.

Massip ha llegado al ciclo geográfico

bajo la tutela de Douglas W. Johnson

(1878-1944), “el más distinguido

de los muchos discípulos de William

Morris Davis” [2]. Johnson enseña en

[1] ramos Guadalupe, Luis E., (2015) Sociedad Geográfica de Cuba.

Medioambiente y Sociedad en la primera mitad del siglo XX. Revista Anales de la

Academia de Ciencias de Cuba. Vol. 5, Nº2.

[2] Bucher, Walter H., (1946) Biographical memoir of Douglas Wilson Johnson

(1878-1944), National Academy of Sciences of the United States of America,

Biographical Memoirs, Vol. XXIV – Fifth Memoir. 12


Columbia desde 1912 y había sido profesor

asistente de Davis en Harvard y

editor de los Ensayos Geográficos de

este. Es una autoridad internacional,

que estudió con detenimiento la correlación

de las terrazas marinas en la

costa atlántica de Norteamérica con las

de Europa, y extendió sus observaciones

al Mediterráneo y a Sudáfrica, a las

costas de Australia, Nueva Zelandia,

Japón y Hawaii. Como Davis, Johnson

tiene el don de la claridad en la exposición

de las ideas, tanto ante su auditorio

como en sus numerosos libros y

artículos.

Cuando Massip termina sus estudios

de Geografía en Columbia en 1922 y

mete en su equipaje de vuelta a Cuba

el diploma de Master of Arts, no ha logrado

llevar consigo a Davis ni a Johnson

en persona, pero sí ha podido

cargar la experiencia y las ideas nuevas

de la Geografía Física del primero,

mientras que del segundo se lleva el

método de la observación geomorfológica

y el cuidado exquisito del lenguaje,

que se disfruta tanto en cada trabajo

que luego él mismo dejara escrito. Dos

años después, en 1924, cuando ya enseña

en la Universidad de La Habana,

y sobre todo cuando en 1927 crea la

Cátedra Libre de Geografía, impone el

razonamiento deductivo y comparativo

en la enseñanza geográfica e introduce

la práctica y la observación en el terreno

como manera de reflexión. Es así

que Davis y Johnson llegan a Cuba de

la mano de Massip y quedan sembrados

en la raíz de todos los geógrafos

que sucedieron a este.

Claro que es exagerado afirmar que

el “punto de partida” de la Geografía

moderna en Cuba sea la carta de Salvador

Massip a William Morris Davis

del 24 de julio de 1919 que se reproduce

por primera vez aquí,

pero sin dudas este documento,

que se encuentra depositado

en la Biblioteca

Houghton de la Universidad

de Harvard, se asocia al núcleo

del esfuerzo inicial de

Massip y forma parte de la

época fundacional de la Geografía

cubana contemporánea.

Profesor William M. Davis

31 Hawthorne St.,

Cambridge, Mass.

Hartley Hall

Columbia University

New York

24 de Julio de 1919

Estimado Señor:

He recibido debidamente su favor del 18 de Julio en el que

me hace saber que el Dr. Barbour le entregó uno de mis

artículos. Por más de tres años he expuesto y divulgado en

Cuba las ideas geográficas de las cuales es usted autor y

líder principal, y me agrada hacerle saber, para su satisfacción,

que he tenido un éxito en mi propaganda que solo

puede explicarse por el valor inigualado de las doctrinas, a

pesar del pobre talento del propagandista.

Lamento decir que no estoy familiarizado con los arrecifes

coralinos de Cuba. Solo conozco la región de Matanzas,

donde he hecho trabajo de campo. En lo que respecta a los

arrecifes coralinos, no he hecho énfasis en ellos en mis salidas

al campo más que en otros rasgos. Le estoy enviando algunas

fotos que me gustaría mucho que tuvieran algún

interés para usted. La Fig.1 representa una terraza, unos

pocos metros sobre el nivel del mar. Las Figs. 2 y 2a, un

coral típico encontrado en la misma terraza. La Fig. 3 le

muestra la extraordinaria abundancia de corales en la región

de Matanzas. A 9 kilómetros tierra adentro, a unos 100 metros

de altura, en los sitios a los que apuntan las flechas en

las Figs. 4 y 5, he encontrado corales, de los cuales recogí

algunos.

¿Pudiera verle antes de retornar a Cuba? Me gustaría

ofrecerle, personalmente, mis servicios, para todo el trabajo

de campo que usted quiera que yo realice en Cuba, en la

costa sur (sic) o en cualquier otra parte.

Recibiré con gran agrado en Hartley Hall, Habitación 607,

cualquier cosa que usted tenga la amabilidad de enviarme.

Muy Sinceramente Suyo

Salvador Massip

A la izquierda, un fragmento

de la carta de Massip a

William Morris Davis.

13


El Instituto de Segunda

Enseñanza de Matanzas

y la Geografía de Cuba

Hay una cifra que sorprende cuando

se examina la iniciativa de Salvador

Massip emprendida desde un aula

en el Instituto de Segunda Enseñanza

de Matanzas.

En 1919, cuando embarca a Nueva

York siendo profesor de Geografía e

Historia, la ciudad de Matanzas tiene

apenas 41,574 habitantes (tantos como

hoy tiene Güines) o el 1,4% de la población

total de Cuba, y el Instituto de

Segunda Enseñanza contaba con unos

cientos de estudiantes.

El aula de Massip era probablemente

la única en América Latina donde se

enseñaba el Ciclo Geográfico y sus estudiantes

eran los únicos que salían de

excursión a ver las terrazas marinas y

los corales elevados a 100 m de altura

y a preguntarse por qué estaban allí.

Massip se había tomado muy en

serio la Reforma de la Enseñanza Superior

de Enrique José Varona (1900),

en la que este llama a “...observar más,

comparar más, meditar más, experimentar

más; interrogar más a la naturaleza...”.

Varona abre la puerta para un

cambio y Massip está ávido de producirlo

él. No ha ido a Europa por su

educación, como hicieron los naturalistas

que le precedieron, sino a Estados

Unidos, a la Universidad de Columbia,

donde se cocinan ideas nuevas que le

sirven de inspiración.

Conoce los trabajos de Douglas W.

Johnson -su tutor- sobre las terrazas

marinas y se da cuenta de que él mismo

-que vive y trabaja encima de ellas

El Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas a mediados del siglo XX,

Salvador Massip en una de las fotos que

acompañan a la carta a W. M. Davis.

en Matanzas-, tiene que llevar a sus

discípulos a verlas, probablemente los

primeros cubanos que aprendieron a

reconocerlas en el campo y los primeros

que escucharon a un maestro hablar

de oscilaciones eustáticas y empujes

tectónicos ¡hace 100 años!

Pero la determinación del maestro

no basta, porque además se requiere

espacio para que un genial renovador

como fue él imponga la razón que arrasa

con la rutina vieja. Es obvio que la

enseñanza de entonces en Cuba admitía

y buscaba esas razones.

“Hoy, un colegio, un instituto, una

universidad, deben ser talleres donde

se trabaja, no teatro donde se declama”

dijo Varona en 1900.

Massip se lo tomó a pecho y en 1916

plantó esa semilla en Matanzas: “En

estas mismas aulas [del Instituto de Segunda

Enseñanza] se ha llevado a cabo

la transformación de nuestras ideas

geográficas. La tarea ha sido ímproba

y ha requerido un esfuerzo intenso y

constante, pero la transformación ha

sido hecha”, dijo en 1918 en su discurso

Tendencias de la Geografía moderna.

Así fue exactamente.

La Universidad de Columbia en Nueva York, donde Massip obtuvo su diploma de Master of Arts.

14


SALVADOR MASSIP

Su último servicio

a la Geografía

En marzo de 1966, la revista

Izvestiya Akademii Nauk SSSR

en su Nº3, incluyó una nota bajo el

lacónico título de Salvador Massip (en

su 75 cumpleaños), firmada por I.P

Gerasimov, F.F. Davitaya, S.V. Zonn,

J.G. Mashbits y A.M. Ryabchikov, entonces

figuras prominentes de la Geografía

en la antigua Unión Soviética.

Era una época de reaproximación

entre aquel país y Cuba, cuando se trataba

de cerrar el distanciamiento que

produjo la Crisis de Octubre. Prevalecía

el interés por reparar los puentes,

en lugar de mantenerlos cortados por

algún encontronazo previo.

Los geógrafos soviéticos -que no

podían actuar por su cuenta- pasaron

por alto las duras críticas de Massip a

la URSS en sus libros de Geografía

Regional, y le dispensaron un tratamiento

envidiable, el que correspondía

a su talla académica, aunque inusual

para un geógrafo del Tercer Mundo.

En 1962, cuando Massip va a Moscú

por primera vez, a quien conocían mejor

los soviéticos era a Leví Marrero,

cuyo libro Geografía de Cuba había

sido publicado en ruso años antes,

aunque Leví, que en 1960 se marchó

de Cuba, nunca estuvo en ese país.

Para entonces, su libro era inaccesible

para el público común en la URSS.

El trabajo de Izvestia... dice:

“El Dr. Salvador Massip, destacado

geógrafo cubano, marcó su 75 cumpleaños

y el 50º aniversario del inicio

de su carrera el 19 de abril de 1966”.

“Los geógrafos soviéticos lo conocen

bien, no solo a

través de su trabajo,

sino también personalmente,

desde

su visita a la Unión

Soviética en 1962,

como huésped de la

Academia de Ciencias.

Los contactos

personales que se

establecieron en esa

ocasión promovieron

de diversas maneras

el desarrollo

de la geografía en

Cuba e inspiraron al

Dr. Massip a iniciar

el trabajo en el Atlas

Nacional de Cuba”.

Más adelante los

autores de la nota apuntan: “... la colaboración

soviético-cubana demuestra

que el Dr. Massip valora la geografía

soviética y trata de establecer estrechos

contactos con ella. No hay dudas de

que esta colaboración será de gran beneficio

y que el Atlas será terminado a

tiempo...”

Massip pasó meses en la URSS -al

menos en dos ocasiones-, pero no escribió

sobre el viaje, como acostumbraba,

y no se conservan conferencias

sobre sus estancias en Moscú, ni sobre

el desarrollo de la geografía soviética o

de sus viajes por el país. Se sabe que

visitó Leningrado y la Sociedad Geográfica

de Rusia, cuya sede estaba allí

y de la cual lo hicieron Miembro de

Honor. También viajó a Kiev y probablemente

fue al sur, al Gran Cáucaso.

En Kiev, ante el monumento al poeta ucraniano Taras

Shevchenko, en la década de 1960. Massip es el tercero de

la derecha y Sarah Isalgué está al centro con vestido oscuro.

Pero a fines de los 60 Massip ya no

era el viajero incansable, conferencista

y autor compulsivo que iluminaba al

mundo académico cubano con sus observaciones

sobre las tendencias modernas

de la Geografía en otras partes

del mundo. Si vió allí algo que le gustó

o no le agradó, no lo sabremos nunca.

Parece que la revisión y edición del

Atlas de 1970 lo consumían hasta el

agotamiento, a juzgar por los relatos de

los geógrafos soviéticos que lo vieron

trabajar con lupas y lámparas entre

montañas de bocetos de mapas en una

suite del Hotel Ukraina, en Moscú,

junto a la doctora Sarah E. Isalgué.

Merece que se le recuerde ahora que

transcurre el medio siglo de su último

gran viaje – y de su último gran servicio

a la Geografía de Cuba. 15


Armando H. Portela

Las reservas de agua superficiales de Cuba exceden

las necesidades actuales de su economía, sin embargo,

hay un déficit crónico para el uso cotidiano

que se atribuye a las sequías. La solución sigue

siendo construir obras hidráulicas complejas y costosas

(más embalses y trasvases), pero la conservación

y el uso racional no tienen la prioridad merecida.

El sistema hidráulico es insostenible y está forzosamente

subutilizado. Tampoco hay una evaluación clara abierta

sobre las consecuencias ambientales de desviar de las

acuatorias por muchas décadas el 28% del escurrimiento

superficial [1] –y mucho más en algunas cuencas, como

en la del Cauto– sin que se conozcan bien los efectos

sobre los ecosistemas costeros, los humedales y en la sedimentogénesis

de la plataforma insular o en la abrasión

en las costas acumulativas.

Los gastos para el mantenimiento y rehabilitación han

aumentado en años recientes, pero son una fracción de

lo realmente requerido para hacer funcional el sistema

hidráulico en su totalidad y preservar cerca de 250 embalses

en todo el país y sus miles de kilómetros de líneas

de distribución. Hay embalses que quedaron abandonados

desde hace un cuarto de siglo y que no tienen posibilidades

de ser reutilizados, lo que perjudica al escurrimiento

superficial normal, e incide en procesos secundarios,

–de desertificación o salinización– que pueden ser

erróneamente atribuidos a tendencias climáticas globales

de calentamiento o al ascenso del nivel del mar.

El sistema hidráulico cubano se diseñó para una

economía planificada de escala que era parte de un bloque

regional coordinado de países (el desaparecido Consejo

de Ayuda Mutua Económica), que para el año 2000

se proponía alcanzar 1.5 millones de hectáreas de suelos

irrigados, con producciones estables de 10 millones de

toneladas anuales de azúcar. También debería servir a la

producción sostenida de más un millón de toneladas de

cítricos, más de mil millones de litros de leche, cerca de

un millón de toneladas de arroz, desarrollando a la vez

una poderosa industria de derivados de la producción

agrícola –sobre todo azucarera. Cuando se ideó el sistema

hidráulico se suponía que para el 2000 habría en

Cuba 11.7 millones de habitantes y más de 12 millones

en el 2015.

Por favor, pase a la página 18 16


17


EL ABASto

La escena es frecuente en

La Habana y en otras ciudades:

un grupo de personas

se para detrás de

un camión cisterna para

llevar a la casa el agua

que necesita la familia por

unos días. Si se va la pipa,

la semana se convierte en

un serio problema.

En agudo contraste con

lo anterior, se estima que

la ciudad pierde entre el

60 y 80% de 1.55 millones

de m 3 de agua que se

le envían diariamente

desde las fuentes de

abasto. Conservadoramente,

son más de 100

galones de agua perdida

diariamente por cada residente

de la capital, y

pudieran ser tanto como

160 galones per cápita.

Equivale a más agua perdida

cada año por el 20%

de la población cubana

que toda la presa Alacranes

al tope de capacidad.

...viene de la página 16

MENOS PRODUCCIóN, MENOS POBLACIóN

Hoy las producciones agrícolas mencionadas están muy

deprimidas. La superficie cosechada de caña de azúcar

en la actualidad es 31% de la cosechada en 1990/91, la

de cítricos es el 9.8%, los pastos cultivados son el 23%, la

superficie de arroz estatal de aniego es 11% mientras

que la leche producida en el 2015 es el 52% de 1989 [2].

No ha habido ni se prevé un aumento en la demanda

de agua para la población, toda vez que el número de

habitantes en la isla es 11.24 millones y la baja natalidad y

la emigración continua desde 1994 mantienen la tasa de

crecimiento demográfico cerca de cero. En 1994 el número

de habitantes llegó a 11 millones y en el 2015 fue

de 11.24 millones, para una tasa de crecimiento promedio

anual de 0.1% en las últimas dos décadas.

Se espera que en el 2030 la población alcance 11.29

millones, para una tasa de crecimiento anual de 0.03% y

que descienda a 10.88 millones en el 2050.

Por otra parte, la estructura actual de los ingresos del

país descansa en la exportación de servicios profesionales

(médicos principalmente), en las remesas de los cubanos

emigrados, en el turismo, la minería del níquel y la

producción de medicamentos. Ninguno de estos pilares

contemporáneos es un gran consumidor de agua.

No parece probable que la economía y la agricultura

cubanas vuelvan a depender de la producción de azúcar

Por favor, pase a la página 20

18


LA PRESA ALACRANES

Un proyecto de otro tiempo

La presa Alacranes fue construida en 1972

como el corazón de un gran sistema de regadío

y de abasto para la industria y la población del

norte de Cuba central. Hoy es probable que sea un elefante

blanco en deterioro con pocas probabilidades de volver a

funcionar de la manera en que fue creada.

Alacranes era el primer paso de un plan de modernización

agrícola que incluía miles de hectáreas de caña de azúcar,

una decena de centrales azucareros ligados a esas tierras

con una capacidad de molida sumada de 26,200 toneladas

diarias y el potencial de producir más de 350,000 toneladas

de azúcar por año (un valor de unos $190 a $200 millones

a los precios preferenciales del CAME

de ese entonces). Servía también a la

industria química, incluyendo los mayores

productores en Cuba de ácido

sulfúrico, de compuestos de cloro, sosa

cáustica y acetileno, cuya producción se

destinaba en primer lugar a la industria

azucarera.

El cierre de los centrales y el abandono

de cañaverales en el 2002 transformó

este territorio, dejando la

capacidad industrial de molida y las

tierras cañeras reducidas a la mitad.

En más de cuatro décadas de existencia,

a Alacranes le ha sido difícil llenarse

y aliviar. Ocurre en años de

huracanes o en períodos más húmedos

CENTRALES AZUCAREROS

Central activo

Central desmantelado

nombre

1 - Panchito Gómez

2 - Héctor rodríguez

3 - Carlos Baliño

4 - José R. Riquelme

5 - Antonio Finalet

6 - Mariana Grajales

7 - Unidad Proletaria

8 - El Vaquerito

9 - Perucho Figueredo

de lo habitual. En septiembre del 2015 en el

apogeo del período húmedo, Alacranes acumulaba 38%

de su capacidad. En noviembre del 2016 acumulaba 56.2%

Probablemente el embalse se ha hecho excesivo cuando la

producción de los centrales activos en toda la provincia es

solo de 180,000 toneladas de azúcar y la de los servidos por

el embalse es inferior a 100,000 t., un valor equivalente a

$40 millones en el mercado mundial de hoy.

Molida

ton/día

3 700

4 600

2 200

2 200

3 200

2 000

2 000

2 300

4 000

19


...viene de la página 18

u otros cultivos tradicionales. No existen los centrales ni

los cañaverales para hacerlo y los mercados están abastecidos

por productores mucho más eficientes y diversificados.

En un ambiente comercial normal debe ser más

efectivo importar arroz de productores geográficamente

cercanos antes que producirlo en Cuba con baja calidad

y con un elevado costo material y ambiental.

CUÁNTA AGUA REQUIERE CUBA

Agricultura e industria

Las producciones agrícola e industrial

son hoy una fracción de

lo que eran cuando se crearon

las reservas de agua..

La superficie de cosechada de

caña de azúcar disminuyó en

más de dos tercios desde el final

de la década de 1980 hasta la

actualidad. Otro tanto sucede con

la superficie de cítricos existente,

que cayó 77% en el mismo

período, mientras que la superficie

de arroz de aniego, cultivado

en granjas estatales o en cooperativas

con gran control estatal,

es 22% de hace 25 años.

En el mismo período la producción

industrial ha descendido

a la mitad (53.2%), pero las industrias

más consumidoras de

agua han caído más que la

media general. El índice de producción

en la industria azucarera

es hoy el 20.5% del de 1989,

mientras que en la textil es el

10.4% y en la industria del papel

es el 8.9%. La industria alimentaria,

la más consumidora de agua

de todas, está actualmente a dos

tercios del nivel de 1989.

Depende por supuesto de la forma que adopte su economía

y de si la proyección demográfica se sostiene.

Inversiones agrícolas mayores implicarían mayor demanda

de agua, y de igual manera sería necesaria más

agua si se reanuda el crecimiento demográfico.

La pronta rehabilitación de las producciones agrícolas

anteriores a 1991 no es previsible. Sin embargo, el crecimiento

de la población podría cambiar con la reanimación

significativa de la economía.

Una economía integrada regionalmente y basada en ingresos

no agrícolas requeriría menos agua y menos obras

reguladoras.

En cualquier caso, la estrategia del desarrollo hidráulico

debe dejar atrás el gigantismo para enfocarse en la eficiencia

del uso y la regulación de los recursos hídricos y

en la preservación del medio ambiente.

La industria azucarera decrece desde 1990, y desde entonces

ha sido reajustada varias veces, primero para producir

de manera estable 7 millones de toneladas de

azúcar (en el reajuste de 1997), 4.5 millones (en el 2002)

y 2 millones (2008). En esas ocasiones lo que pudo realmente

alcanzarse quedó muy por debajo de lo previsto.

Si el sector azucarero se abre a la inversión extranjera

para buscar producciones de derivados, se reanimarían

algunos centrales y plantaciones cañeras. Sin embargo,

una administración celosa del costo de producción usaría

el riego con más cuidado, en todo caso, conociendo y pagando

el precio real del agua de irrigación..

En la agricultura, que hoy consume dos tercios del agua

entregada, el descuido en el manejo de los recursos hí-

20


dricos está muy extendido.

Hace unos cinco años (última información disponible)

el extenso sistema cubano de riego operaba al 16% de

su capacidad nominal por causa del mal estado de la infraestructura

de canales, estaciones de bombeo, derivadoras,

zanjas etc.

A los arrozales de La Sierpe, en el sur de Sancti Spíritus,

llega solo la mitad del agua que se les envía desde el

sistema hidráulico Zaza. En mayo del 2016 se terminó

una reparación 7 km del canal magistral de la presa Zaza

a un costo de 8.5 millones de pesos. Esa extensión es

una fracción del sistema de La Sierpe, que tiene 1,450

km de canales principales.

El costo de entregar un metro cúbico de agua en La

Habana es de 0.56 CUC (unos $0.60 USD). Pero solo el

4% de los consumidores tiene un metro contador de

agua y pagan un peso no convertible ($0.04 USD) por

metro cúbico. La diferencia –el 93% del costo real– es

asumida por el Estado.

En Sancti Spíritus las autoridades cobran 5 pesos por

cada 1,000 metros cúbicos de agua entregada a los arrozales

del sur del embalse Zaza. Eso es equivalente a dos

centavos por metro cúbico, una fracción ínfima (el 1.5%)

comparada con $1.30 USD que se les cobran a los hoteles

de Cayo Coco, apenas a 160 km al noreste de Zaza.

El costo real del agua servida a los arrozales es por

supuesto muy superior.

Los arrozales de La Sierpe, en Sancti Spíritus, produjeron

un promedio de 84,000 toneladas de arroz del 2009

al 2014, que al precio prevaleciente en el mercado en el

2014 representaron un valor de $33 millones USD [3].

“Llegamos a utilizar más de 28,000 m3 de agua por

hectárea [en las arroceras del Sur del Jíbaro]; actualmente

empleamos entre 16,000 y 17,000 m3”, afirmó Orlando

Linares, director de la Empresa Agroindustrial de Granos

Sur del Jíbaro, al periódico Escambray de Sancti Spíritus

[4]. Eso significa que en 1,250 hectáreas cosechadas en

entre el 2009 y el 2013 en el Sur del Jíbaro se gastaron

35 millones de m3 de agua al año, con un costo de $45.5

millones, superior al valor en el mercado internacional de

todo el arroz producido allí. En el mejor de los casos, el

agua empleada costó unos $27 millones, muy poco por

debajo de todo el valor de la cosecha.

rEFErEnCIAS

[1] Cubagua, Instituto Cubano de Recursos Hidráulicos

(ICRH), Estado de los embalses del país. www.hidro.cu

[2] La información estadística ha sido tomada de los Anuarios

Estadísticos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información

(www.ONE.cu), a no ser que se especifique otra fuente.

[3] the World Bank, The Pink Sheet, December 2016

[4] Camellón, José L. Arroceros espirituanos consumen menos

agua para la producción del grano. Periódico Escambray, Sancti

Spíritus, 25 octubre, 2013

La Isla de la Juventud

La capacidad de embalse de agua en la

Isla de la Juventud es de 229.58 Mm3

Su sistema hidráulico fue construido en

los 1970 y 1980, cuando el territorio producía

150,000 toneladas anuales de cítricos

y era un productor importante de

ganado y lácteos. Hoy esos rubros casi

han desaparecido y las reservas de agua

con su costoso sistema de irrigación son

excesivos. La capacidad de los embalses

equivale a 2,800 m3 de agua per cápita,

muy por encima de las necesidades de la

economía y la población actual y las del

futuro previsible.

En la imagen compuesta del Landsat TM,

los colores han sido tratados para realzar

los embaless, que se ven en un color azul

intenso..

21


sismicidad y espeleotemas

Registro espeleológico de los terremotos

Leslie F. Molerio-León, Eduardo Balado Piedra y Lizbeth Núñez Haugh

La necesidad de prolongar los

registros sísmicos en zonas

donde los intervalos de recurrencia

son largos y exceden el período

cubierto por los registros instrumentales

e históricos de estos eventos resultan

fundamentales para garantizar la

prevención y la gestión adecuada de

los riesgos. De ahí que, en los últimos

años, diferentes centros de investigación

han promovido investigaciones

paleosismológicas como aproximación

a la solución de ese problema.

En el mundo se han hallado evidencia

de sismos marcadas en el registro

geológico, lo que permite complementar

el registro instrumental e histórico

de terremotos con eventos prehistóricos.

Los resultados se han basado en

estudios tectónicos y en una cierta variedad

de archivos geológicos que contienen

evidencias de actividad sísmica,

como la deformación de sedimentos lacustres,

lentes de arena en sedimentos

acumulativos de inundaciones, inestabilidad

de pendientes, travertinos, deformación

de terrazas y clastificación y

colapso de espeleotemas en cavernas.

Las espeleotemas –fracturadas o

sanas– se han tomado como evidencia

de antiguos sismos que trascienden los

registros instrumentales e históricos y

contribuyen a reconstruir la historia de

la sismicidad de una región dada.

El principio es simple: las formaciones

fracturadas o desplazadas son consecuencia

de terremotos pasados, en

tanto que las sanas prueban que en la

región no ha habido sismos de una

magnitud determinada. Entre ambos

extremos hay un espectro bastante amplio

de posibilidades, ya que el agrietamiento,

colapso, desplazamiento,

recristalización y reparación de espeleotemas,

así como la clastificación,

subsidencia de pisos, recrecimiento de

Este artículo se reproduce editado ☺–con autorización de su autor principal– del

periódico digital espeleológoico El Explorador, Nº 141, Cuba, Febrero del 2016

Formaciones

secundarias

quebradas y

desplazadas

en la cueva

La Incógnita,

Pinar del Río.

Fotos de Leslie Molerio León

espeleotemas y reexcavación de galerías

no necesariamente están vinculadas

a eventos sísmicos, sino que pueden

deberse a otras causas, desde la deformación

de las estructuras cristalinas

de las propias concreciones hasta la

fatiga de los materiales, pasando por la

lamentable destrucción deliberada que

ocasionan los turistas.

Desde principios de la década de

1990 comenzamos a sistematizar las

observaciones que, desde mediados de

los años 70, nuestro grupo de trabajo

del desaparecido Centro de Hidrología

y Calidad de las Aguas del Instituto

Nacional de Recursos Hidráulicos

había comenzado a realizar en varias

cuevas cubanas (Molerio, 1990; Molerio

et al., 1990a, 1990b). La abundancia

de espeleotemas –particularmente

estalactitas y estalagmitas– fracturadas,

colapsadas, desplazadas y desprendidas

de su base por razones naturales,

puede sustentar los registros tradicionales

de la sismicidad en un área.

En Cuba, los primeros resultados de

estos estudios se obtuvieron en la Cueva

de La Incógnita, del Sistema de la

Gran Caverna de Santo Tomás, Pinar

del Río, entre 1924 y 1994, y se presentaron

en 1995 al Congreso Internacional

LV Aniversario de la Sociedad

Espeleológica de Cuba (Molerio, 1995).

En el 2012, investigadores de varias

instituciones lideradas por el Centro

Nacional de Investigaciones Sismológicas

de Cuba (CENAIS), se unieron

en el empeño de buscar huellas de la

historia sismológica no escrita en nuestro

archipiélago. En el VIII Congreso

Cubano de Geofísica (realizado en la

Convención de Ciencias de la Tierra 22


2015) Cuevas y sus colaboradores

(Cuevas et al., 2015) evaluaron, con

fines paleosismológicos, evidencias

geofísicas en la Falla Pinar. Pero en

Cuba faltan estudios sobre los indicadores

de paleosismicidad a partir de

espeleotemas fracturadas en cavernas.

ProBLEMA DIrECto Y

ProBLEMA InVErSo

La mayor sismicidad en Cuba ocurre

en la parte oriental, en la sutura con la

placa tectónica del Caribe, pero en la

región centro-occidental también hay

terremotos con cierta frecuencia.

El primer estudio que vincula la paleosismicidad

con los espeleotemas

corresponde a Becker (1929), quien

halló una relación entre el agrietamiento

de espeleotemas y los terremotos en

la cueva Bing en Alemania y en Han-

Sur-Lesse en Bélgica.

La información que suministran las

espeleotemas –fracturadas o no– es útil

para evaluar la paleosismicidad, porque

permite resolver tanto el problema

directo como el inverso. Es decir:

1

Las espeleotemas colapsadas o

fracturadas pueden interpretarse

como indicadores de sismos en los que

la frecuencia del terremoto es mayor

que la frecuencia natural de la concreción

estalactítica o estalagmítica.

Cuando la frecuencia natural de las estalactitas,

por ejemplo, es mayor que

las frecuencias sísmicas, la estructura

mantiene su estabilidad e integridad.

2Las formaciones sanas o no fracturadas

son indicadores de que no

han ocurrido eventos mayores de cierto

nivel, eso significa que las frecuencias

naturales de las espeleotemas son

mayores que el rango de frecuencia

sísmica y no sufren amplificación.

3Una frecuencia natural mayor que

el rango de la excitación sísmica

significa que la espeleotema se mueve

como un objeto rígido conjuntamente

con su basamento.

EL ProYECto PaleoSis-Cuba5

El Proyecto PaleoSis-Cuba, que aquí

se presenta, debe producir datos de la

paleosismicidad a partir del estudio de

Fractura con ligero desplazamiento en

una columna de la cueva La Incógnita.

las estructuras secundarias en cavernas.

Retoma los objetivos básicos de las investigaciones

hechas en polígonos del

Occidente y Oriente de Cuba en la década

de 1990 y busca resolver el problema

directo e inverso de la asociación

espeleotema–sismo con mediciones

directas en cuevas, ensayos de laboratorio,

radiometría, desarrollo de

software y modelación matemática.

El proyecto desea publicar sus resultados

en dos años para ofrecerlos –con

publicaciones y conferencias– a científicos

y ejecutivos.

Su objetivo general es validar indicadores

de paleosismicidad derivados de

espeleotemas fracturadas para identificar

eventos paleosísmicos. Específicamente


se busca:

Perfeccionar la metodología de

identificación de evidencias paleosísmicas


en cavernas.

Mejorar los estimados de peligro

sísmico para las normas constructivas,

la planificación urbana y la prevención

de desastres

Hoy se desarrolla un trabajo de documentación

en los polígonos Varadero

(cuevas de Ambrosio, El Pirata y otras)

y Sierra de Quemado (Gran Caverna

de Santo Tomás) y se extiende hacia la

parte alta y media de la cuenca del San

Diego (Pinar del Río).

Inversiones Gamma, S.A. ha incorporado

el estudio a algunos proyectos

que desarrolla el Grupo de Ingeniería

de su División Ambiental. Con la Facultad

de Ingeniería Civil del Instituto

Superior Politécnico “José A. Echeverría”

la coautora Lisbeth Núñez Haugh

desarrolla su ejercicio de grado por el

título de Ingeniera Geofísica con la

tesis: Indicadores de paleosismicidad

derivados de espeleotemas fracturadas

en cavernas del campo gasopetrolífero

de Boca de Jaruco, Mayabeque, Cuba.

rEFErEnCIAS

Becker, H.K. (1929): Höhle und Erdbeben:Mit

Über Höhlen-u.Karstf (1-4): 130-133.

Becker, A.; Ferry, M.; Monecke, K.;

Schullmann, M. y Giardini, D. (2005): Multiarchive

paleoseismic record of Late Pleistocene

and Holocene strong earthquakes in Switzerland.

Tectonophysics 400:153-177.

Cuevas J. L, et al. (2015): Evidencias geofísicas

en la determinación de la falla Pinar, Cuba,

con fines paleosismológicos. Convención de

Ciencias de la Tierra.

Lacave, C.; Levret, A.; Koller, M. (2000):

Measurements of natural frequency and damping

of speleothems. 12WCEE, 2118.

Michetti, A.M.; Audenard M., F.A. y S.

Marco (2005): Future trends in paleoseismology:

Integrated study of the seismic landscape as

a vital tool in seismic hazard analyses. Tectonophysics

408:3-21.

Molerio León, L.F. (1990): CLEO. Presentación

de un Algoritmo para el Cálculo de la

Estabilidad de las Cavernas. Resumen. Congr. 50

Aniv. Soc. Espel. Cuba, La Habana: 89

Molerio León, L. F.; Fariñas Padrón, E. y

Azcue Manso, o. (1990a): Procesos Termodinámicos

en la Cueva de La Virgen, Ciudad de La

Habana, Cuba. Resumen. Congr. 50

Aniv.Soc.Espel. Cuba, La Habana: 53.

Molerio León, L.F.; et al. (1990b): Estudio

Experimental de Resistencia a Cargas Dinámicas

en la Bóveda de una Caverna. Resumen. Congr.

50 Aniv.Soc.Espel. Cuba, La Habana: 88.

Molerio León, Leslie F. (1995): Distribución

del Campo de Tensiones en Espeleotemas Colapsadas

de la Cueva de La Incógnita, Gran Caverna

de Santo Tomás, Pinar del Río, Cuba. Resumen.

Congr. Internac. LV Aniv. Soc. Espel. Cuba y

Primera Reunión Iberoamericana, La Habana,:34-35.

Sebela, S. (2008): Broken speleothems as indicators

of tectonic movements. Acta Carsologica

37/1:51-62, Postojna.

23


Diez PregUntas a

DOLORES S. ASOYAN

La mayor satisfacción es ganarle al escepticismo

La entrevistada, Dolores S. Asoyan, ante el valle del río Bolshoi Zelenchuk, en el Cáucaso norte, en el verano del 2008.

En abril de 1978 Dolores S. Asoyan, junto a otros especialistas

de la extinta URSS, llevó a Cuba un instrumento

nuevo. Era un levantamiento aereofotográfico multizonal

con el que se querían conocer las claves del desciframiento

de los componentes de la naturaleza, un ensayo del primer

levantamiento multizonal cósmico soviético de la zona intertropical,

que llegaría poco después.

Pero Asoyan llevó mucho más que unas imágenes a las

que mirábamos una y otra vez con sorpresa o con dudas.

Con una personalidad carismática y su espontánea sonrisa, a

Lola, (como siempre la llamamos) no le fue difícil ganarse el

afecto de los geógrafos cubanos. Esta especialista de raíz armenia,

que desde su infancia vive en Moscú, tomaba con mal

disimulada satisfacción que en La Habana o en las expediciones

la creyeran cubana.

Asoyan es una conocida geomorfóloga, especialista en los

métodos de teledetección en la cartografía del relieve, que

ha trabajado –a distancia o en persona– en varios continentes

y zonas geográficas.

Su nombre está ligado a un hito de la Geografía del siglo

XX: en las primeras imágenes de una sonda interplanetaria

soviética en los años 60, trabajando junto a su tutor Yuri A.

Mescheriakov, se percató de grandes alineamientos visibles

en el Sahara, un hallazgo que, sin saberlo entonces, fue el

primer paso de un nuevo método de investigación geográfica

cuyo alcance no ha dejado de extenderse hasta hoy.

Asoyan se convirtió en uno de los primeros especialistas del

mundo en el uso de las imágenes espaciales para descifrar la

superficie de la Tierra.

En sus 55 años de carrera la doctora Asoyan elaboró los

métodos del análisis morfoestructural y la metódica de la

cartografía ecólogo-geomorfológica en imágenes cósmicas y

creó una clasificación de los índices de desciframiento de los

objetos geográficos. Como prolífica autora, a ella se le deben

más de 200 publicaciones, incluyendo artículos, mapas,

atlas y monografías.

En la década de 1980, Lola Asoyan era una figura habitual

entre los geógrafos cubanos, con quienes compartió su

aguda visión interpretativa, participó en expediciones y colaboró

como mentora y consultante de especialistas.

CubaGeográfica habló recientemente con la doctora D.S.

Asoyan sobre sus proyectos, experiencias y sobre las figuras

admirables con quienes coincidió a lo largo de su extraordinaria

carrera científica.

24


CG: Con tu permiso, te vamos a

llamar Lola, como siempre hicimos

en Cuba. Eres una persona admirada

con la cual perdimos contacto

hace un cuarto de siglo.

D.A: Claro que sí, y para empezar

quiero enviarles un inmenso saludo y

desearles un feliz año 2017 –algo que

hace tiempo no puedo hacer directamente–

a todos los colegas y amigos

cubanos, tanto en Cuba como en otros

países. En estos 25 años ustedes han

estado siempre en mis recuerdos, porque

los años de Cuba están entre los

mejores de mi vida.

CG: Lola, antes de comenzar

esta entrevista me dijiste que el

lunes irías al Instituto, como siempre.

A los 55 años de trabajo ¿cómo

mantienes los deseos, la creatividad,

la capacidad de generar

ideas y hacer proyectos?

Me alientan mi interés por la Geomorfología

y por el desciframiento aerocósmico.

También el sentido del

deber (después de todo mi signo es Escorpión):

si me hago cargo de un

asunto científico, me siento obligada a

concluirlo por difícil que sea. Siempre

me atrajeron los problemas a los que

nadie les había prestado atención con

anterioridad.

CG: En ocasiones has elogiado el

ambiente de libertad académica de

tu Instituto, ¿no ha sido ese un estímulo

para la creatividad?

Absolutamente. En toda su historia,

el Instituto de Geografía, tanto en la

época de la URSS como hoy, se ha preciado

por su ambiente de libertad para

la creación científica. Para quien fuera

capaz de trabajar con independencia, el

Instituto organizaba y proveía los medios

para hacer las expediciones más

complejas. Era como abrir una puerta

que daba acceso a la sexta parte de la

superficie terrestre [se refiere al área

de la antigua Unión Soviética, 202 veces

mayor que Cuba. CG]. Esa confianza

inspiraba, hacía trabajar con entusiasmo,

a pesar de las dificultades y de los

peligros de las expediciones. A cambio

debíamos entregar nuevos datos científicos

y publicaciones.

CG: Cuando iniciaste la era de

la teledetección en la Geografía encontraste

escepticismo y resistencia,

¿cómo prevaleció tu idea?

Mantuve mis posiciones a pesar de la

crítica e incluso de la desagradable resistencia

de gente autoritaria. Como

demostró el tiempo, a pesar del escepticismo,

mis resultados iniciales se refrendaron

y los multiplicaron especialistas

en otras instituciones; por ejemplo,

en la interpretación y estudio de la

naturaleza de las zonas de alineamientos

visibles en las imágenes cósmicas.

Estas investigaciones evolucionaron

con éxito hacia la búsqueda de yacimientos

minerales y se integraron al

estudio de la sismicidad.

CG: Trabajaste en el trópico y

en zonas glaciales, en ambientes

continentales extremos y en zonas

insulares, en orógenos activos y en

plataformas. ¿Cuáles son los trabajos

que más te satisfacen?

Sin dudas, haber dado los primeros

pasos en el mundo con la interpretación

de una imagen global de la sonda

interplanetaria “Zond-5”, que mostró

las extensas zonas de alineamientos del

Sahara. También me enorgullece haber

estudiado –de nuevo por primera vez

en el mundo– las posibilidades de uso

de las imágenes cósmicas televisivas

de escala pequeña con los satélites

“Meteor-Priroda”. Tengo crédito por

haber descubierto las huellas de una

glaciación antigua en la Meseta Chulmanskii,

al sur de Yakutia, gracias al

trabajo de campo y al análisis detallado

de los levantamientos aéreos.

En tantos años de trabajo hay mucho

más, como el “Atlas de la Naturaleza y

los Recursos de la Tierra” (1998) o el

“Atlas de las Islas Kuriles” (2010). Y

claro, mi tesis de candidatura, que defendí

en 1970.

CG: ¿Qué ha cambiado en los últimos

años en la teledetección?

En las últimas dos décadas la tecnología

de geoinformación con imágenes

cósmicas fue muy atractiva y relegó a

un segundo plano al análisis visual de

las imágenes. Pero ahora se escuchan

llamados a recurrir más a la interpretación

visual para el control de las etapas

finales del trabajo cuando se hace

el desciframiento automático de imágenes.

En mi opinión, comprobada por

los años, no hay ningún método que

reemplace por completo al cerebro y a

la visión de una persona, así como a su

capacidad de pensamiento asociativo,

tan necesarios en la interpretación de

imágenes.

En su mesa de trabajo del Laboratorio de Cartografía, en septiembre del 2008. 25


CG: Háblanos de tus maestros,

las personas junto a las cuales

diste tus primeros pasos.

Tuve mucha suerte en mi vida. Mi

primer mentor fue Yuri A. Mescheriakov,

un geomorfólogo excepcional, de

gran remombre en el país y fuera de él.

Mescheriakov era un hombre de talento

notable, capaz de discernir el futuro

en la ciencia y de prepararle el camino.

Era mi tutor científico y murió súbitamente,

justo antes de que yo terminara

mi tesis. Fue una enorme pérdida para

la Geomorofología. Aún hoy percibo la

influencia de Yuri Aleksandrovich en

mi trabajo.

Estoy en deuda con Mijail V. Piotrovskii,

destacado geomorfólogo y

neotectonista, por su ayuda para asimilar

las técnicas complejas del desciframiento

de imágenes. Y en la cartografía

y en la preparación de Atlas, a A.A.

Liuty y N.N. Komedchikov.

CG: Dinos tus planes inmediatos.

En definitiva pareces ajena a

la idea de descansar.

Hay un tema que mantengo secreto

desde hace tiempo. Es un asunto

teórico que pospongo año tras año y

que nadie ha abordado antes. Pero

hablar de ello me compromete y no

quiero hacerlo, porque de repente ... va

y no puedo...

CG: ¿Te das cuenta, Lola, de que

hablar así es propio de gente muy

joven llena de energías e ideas?

[Por el teléfono se escucha una risa

explosiva, larga y contagiosa. Cuando

se calma, esboza su idea en pocas

frases. Es de verdad interesante, pero

no queremos traicionar su deseo de no

hablar de ella hasta tanto no comience

a trabajarla. Esperamos que pronto].

CG - Lola, por tu trabajo y tu interés

en Cuba, tu carácter y por la

manera en que te enamoraste de la

cultura, la arquitectura y la gente

de la isla, bromeamos con el tema

de darte la nacionalidad.

¿Qué recuerdas de aquello, y

sobre todo, qué quisieras decirles a

tus colegas cubanos, y a los jóvenes

que ni siquiera conoces?

colegas notables

y esa amistad y

relación de trabajo,

a pesar de

todo lo que ha

sucedido en este

último cuarto de

siglo, se mantiene

hasta hoy y sigue

dando algún

fruto, como

muestra mi colaboración

con

CubaGeográfica.

Hay algunos

colegas –tristemente

la mayoría–

a los que no

he vuelto a ver y

con los que me

comunico muy

esporádicamente,

pero de todos

guardo una

memoria especial

y los sigo queriendo,

quizás

más que cuando

estaban “cerca”.

En esos años

literalmente me

“zambullí” en un

ambiente de atención,

respeto y

cariño. Lo repito,

esos años están

entre los mejores

En la Cordillera Rocosa, al norte del Cáucaso. Verano del 2009. de mi vida.

Sería injusto no

¡Ay, ay ay. La epopeya cubana! mencionar aquí a mi colega y amigo

Los trabajos en Cuba en los experimentos

Trópico 1-2 y 3 entre 1978 y pecable organizador e impulsor de los

Francisco Rivero Reyes, que fue el im-

1991 me produjeron una satisfacción trabajos conjuntos de teledetección, los

inmensa. Tengo el recuerdo cálido de prime-ros que desarrollaron la Academia

de Ciencias de la URSS y la de

las expediciones por Cuba occidental,

central y oriental, del trabajo en el Instituto,

de los contactos en otras institu-

¿Mi consejo a los más jóvenes? Tra-

Cuba en la región tropical.

ciones donde siempre me trataron con bajar en el campo, y en épocas de escasos

recursos para las expediciones,

gran respeto y sincero afecto. Recuerdo

los paseos por La Habana y su magnífica

arquitectura, los espectáculos de cos y las claves de desciframiento.

emplear los levantamientos aerocósmi-

ballet, la generosidad de la gente del Pero además, cuando tengan la información

científica comprobada y estén

campo. Me acuerdo mucho de la naturaleza

sorprendente de Cuba.

convencidos de sus resultados, defiendan

su posición siempre.

Me hice de grandes amigos y de

26


La historia en pocas palabras

Impulsan la producción

de petróleo en Cuba y

las grandes compañías

adquieren derechos

Especial para The New York Times

8 de enero de 1958

LA HABANA — La búsqueda de

petróleo en Cuba, que ha traído a escena

a una ráfaga de operadores de petróleo

independientes y creó casi un boom en

1954 y 1955, se ha calmado para dar

paso a la exploración científica y la perforación

de prueba.

No ha habido ningún hallazgo grande,

a pesar del hecho de haberse perforado

100,000 (no indican las unidades, presumiblemente

en pies -CG) de pozos en

la Isla desde mayo de 1954. Los pozos

someros perforados en pequeños yacimientos

de las provincias de Camagüey

y La Habana produjeron solamente de

50 a 200 barriles diarios.

Según Cuba Petroleum News Digest

de La Habana, la producción de

petróleo en Cuba fue de 57,163 barriles

en 1954, 381,824 barriles en 1955 y

543,121 en 1956. En la primera mitad

de 1957 se produjeron 193,160 barriles.

Aún se perfora en yacimientos conocidos,

pero la producción está declinando.

Muchas compañías de petróleo independientes

han cedido sus concesiones a

compañías mayores. Estas compañías

tienen planes de perforar este año varios

pozos de prueba profundos.

Cuba consume de 55,000 a 60,000 barriles

diarios de productos de petróleo.

La capacidad de refinación en Cuba se

incrementará a 85,000 barriles diarios

para mediados de año. Shell-Mex Petroleum

Company, miembro del grupo

Royal Dutch-Shell, ha construido una

planta de 28,500 barriles en la Bahía de

La Habana. Texas Company está terminando

ahora una refinería en Santiago

de Cuba y la Esso Standard Oil Company

ha expandido su refinería de

Belot, del otro lado de la bahía, en La

Habana, hasta 35,000 barriles diarios.

Todo el petróleo refinado, con la excepción

de la pequeña producción cubana,

es importado.

Fragmentos del mapa topográfico 1:50.000 de Cayo Rosario, Sumidero y Trinidad.

En 1958 Cuba publicó un mapa que sigue hoy en uso y que seguramente

continuará así hasta tanto no llegue la nueva generación de plataformas

digitales móviles interactivas y desaparezca el papel impreso que siempre

viaja al campo en una carpeta segura. Quizás eso no esté tan lejos.

Pero hace casi 60 años, la edición del mapa 1:50,000 produjo tal impacto

que el diario The New York Times le dedicó una breve nota que dice así:

Miércoles, Enero 8, 1958, página 88

Cuba Tiene un Mapa Nuevo

Levantamiento topográfico le

cuesta $1,000,000 al Gobierno

La Habana — Acaba de ser

completado un mapa topográfico de

Cuba y pronto estarán disponibles las

copias. Cuba es el primer país en el

Hemisferio Occidental que tiene un

mapa semejante a escala 1:50,000.

El mapa consiste de 324 páginas

de 18x24 pulgadas en cinco colores.

Fue hecho a partir de 4,000 fotografías

aéreas tomadas a 30,000 pies.

Cada mapa muestra 18 millas cuadradas.

El Gobierno ha hecho un pedido

de 5,500 copias.

El trabajo, que fue realizado por

Aero Service Corporation de

Filadelfia, requirió un año, y costó al

Gobierno $1,000,000.

según el Departamento de estadísticas Laborales de estados Unidos,

$1 millón, en dólares de 1958, equivalen a $8.34 millones en el 2016

27


EN CIFRAS (2016)

UNIVERSIDADES CUBANAS

Cómo clasifican en el mundo

Clasificar las universidades es polémico. Pero

en la medida en que la sociedad se hace más

competitiva y productiva, que crece el número de

estudiantes y graduados y las universidades son

más numerosas y accesibles, las clasificaciones

ganan popularidad e importancia.

Cada universidad tiene personalidad y proyección

propias, por tanto es difícil medirlas con un

rasero común. Los argumentos empleados para

ello deberían tener en cuenta sus puntos fuertes,

su historia y la sociedad a la que sirven. Así, la

clasificación no es un veredicto único o irreversible.

Basta modificar el peso de alguna variable

para cambiarlas de puesto.

Esta clasificación mundial de las universidades

publicada en julio del 2016 es obra del Consejo

Superior para las Investigaciones Científicas de España

y aparece en http://webometrics.info.

Considera la trayectoria académica y docente de

miles de universidades a partir de su presencia,

impacto, apertura y excelencia en el escenario

académico. Los detalles se explican en ese portal.

En la gráfica se muestran las universidades cubanas

en su entorno, con el acento en las universidades

latinoamericanas y en las de la antigua

Unión Soviética, por donde pasaron decenas de

miles de cubanos entre 1960 y 1990.

Desde inicios del siglo XX, en algunas universidades

de EEUU y Puerto Rico han estudiado miles

de cubanos y sus descendientes. En varias de

estas ha habido tradición de mantener colecciones

y de hacer estudios cubanos. Hoy es posible

que alguna de estas universidades abra programas

de colaboración directa con pares de la isla.

La posición de las universidades cubanas es muy

desigual. Mientras la Universidad de La Habana

está en el 6% superior de la escala (de casi 30000

centros clasificados), y las de Las Villas y la CUJAE

están en el 10% de las mejores, el resto se aleja

rápido. Vale la pena considerar qué se requiere

para mejorar en la escala.

Dr. José Ramón Hernández Santana

Nota: Los diez primeros puestos en la lista son:

1- Harvard, 2- Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT),

3- Stanford, 4- Berkeley, 5- Michigan, 6- Cornell,

7- Washington, 8- Columbia, 9- Pennsylvania y 10- Oxford.

La matrícula y los graduados en universidades cubanas

Las cifras de matriculados en las universidades (en verde) y de estudiantes graduados (naranja)

están cayendo rápido. Corresponde con la disminución de la población joven en Cuba, pero quizás

también con la pérdida de atractivo de algunas carreras. El número

de matriculados en universidades es hoy menos de la cuarta parte

de lo que fue hace ocho años, mientras que el número de graduados

cayó 60% en los últimos cinco cursos. Los jóvenes en carreras de

Ciencias Naturales (donde se ubica la Geografía) son

hoy menos del 1% del

universo total de matriculados

y graduados.

Fuente: O.N.E.

28


Emma Romeu Riaño

E

mma Romeu es geógrafa, graduada en la Universidad de

La Habana en 1984, antigua auxiliar técnica del Instituto de

Oceanología, colaboradora de la Universidad Nacional Autónoma

de México, incansable viajera, periodista ambiental y poeta.

Artículos suyos han aparecido en National Geographic Magazine,

para Latinoamérica y en otros medios.

Ha publicado más de una docena de libros de ficción y no ficción,

entre ellos, un compendio de reportajes ambientales sobre Cuba y

México y decenas de artículos periodísticos. Es autora reconocida

de literatura infantil, donde la biodiversidad, la Geografía y la conservación

del medio ambiente son temas principales.

Su obra ha sido publicada por Mcgraw Hill, Santillana, Scholastics,

Alfaguara, etc., en Estados Unidos, México y España.

Su libro más reciente es “Ahora que me da un minuto la vida”.

En la actualidad vive y trabaja en Boston, Massachusetts.

Geografía cubana

San Antonio y Maisí desde sus puntas

estiran el lienzo húmedo,

Zapata y Varadero también amparan la distancia,

y malcrían colores que se burlan del fango

o son manto a delfines o velo a las gaviotas.

Adentro del enmarque

las alturas se jactan vestidas por pinares,

las lagunas son casas,

los ríos bañan pastos, las cuevas son prolíficas

en los hongos de piedra.

Hay cuatro mil cien islas

ajenas de vecinos que dan marco

al lagarto,

y al sur un medallón guarda los mil tesoros,

toronjas y muñecas,

y a todo el gran conjunto

de pequeñas y grandes

los ciclones frecuentes le despeinan las palmas,

le desbordan los llantos, le rompen las labranzas.

Y cuando todo pasa, o cuando nada

pasa,

el mar, que siempre es cuna,

consuela al archipiélago.

Poema de Emma romeu del libro

Renovación de la luna,

Ediciones Alpsipa, 2013

Coloquio

co-lo-quio

Diccionario de la Real Academia Española

3. m. Reunión en que se convoca a un número limitado de personas para que debatan un

problema, sin que necesariamente haya de recaer acuerdo.

La revista me motiva a la exploración

con nuevos elementos

importantes [...] El artículo de

las fracturas me ayuda mucho

en mis investigaciones y exploraciones.

Alfredo Contreras,

Matanzas, Cuba

como se afirma en el trabajo, algunas

más evidentes que otras.

Ahora veo el origen y la evolución

[de las caletas y las cuevas

inundadas] con claridad.

Ing. Daniel del Valle,

Alicante, España

Las fracturas de distensión

CG., Nº3 junio-diciembre 2016

Muy interesante; ahora veo

como un todo cosas que yo

conocía por separado [...] Es un

artículo dirigido a especialistas

y no al gran público.

Creo que el origen de todas las

caletas de esa costa entrando

desde Girón son las desembocaduras

de ríos subterráneos,

Escríbanos a:

ahportela@yahoo.com

magazantonio@yahoo.com

o deje su opinión en el portal

de internet de CubaGeográfica.

Incluya, por favor, su nombre, dirección

y su correo electrónico.

Su mensaje puede ser editado

para mayor claridad y para

ajustarlo al espacio.

29


NOVEDADES DE LA BIBLIOTECA GEOGRAFICA

RecuRsos hidRogRáficos

supeRficiales de la

República

Dominicana

A

José

Luis Batista le han publicado

un libro fuera de Cuba que puede

ser uno de esos permanentes manuales

de consulta y referencia.

Se trata de un estudio minucioso de la

disponibilidad natural del agua en la

República Dominicana, de su balance

anual, distribución, uso y vulnerabilidades.

Es de los que necesita estar en las

manos de cualquier especialista que deba

hacer alguna obra hidráulica, o algún

cálculo para el manejo del agua.

Recursos hidrográficos de la República Dominicana

tiene un alto valor implícito al exponer

un método para el estudio del balance

hídrico que sirve en Dominicana o en otras

partes del mundo que tengan una geografía

razonablemente parecida.

Recursos... ha sido publicado con el auspicio

del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH),

una de las primeras instituciones académicas del Hemisferio,

bajo la sombrilla de la Organización de Estados Americanos, la

OEA, de la que Cuba no es parte desde 1960.

Cuba fue fundadora del IPGH, con Salvador Massip como uno

de sus primeros presidentes, por eso es penoso –por decirlo

de una forma mínima– que la geografía cubana haya estado

ausente de sus actividades por más de medio siglo. Sobre

todo por los adelantos que produjo en las ciencias naturales,

incluyendo en Hidrología e Hidrogeología,

lo que no debe asociarse nunca a

los problemas que hoy enfrenta Cuba

con la calidad, la administración y

disponibilidad de agua.

No es la primera vez que el IPGH patrocina

un libro de geografia hecho

por cubanos en tiempos recientes. En

el 2014 se publicó un estudio de las

costas dominicanas compilado por el

el doctor Elías Ramírez. Pero Recursos…

se aparta de ese por tratarse

de una monografía que revela el

beneficio, para algunos países de la

región, de contar con la experiencia

y la competencia de ciertos especialistas

cubanos antes de que el

tiempo los agote sin reemplazo.

El libro de Batista recuerda esfuerzos

que se hicieron en el pasado,

como el que produjo Los suelos de

Cuba, de Hugh H. Bennett y Robert V.

Allison en 1928, que echaron las bases para

el conocimiento y el manejo de los recursos naturales.

Para los dominicanos Recursos… dejará dividendos

en la creación de obras hidráulicas, o en la educación para el

manejo del agua superficial.

Satisface ver que el aporte que mucho antes hicieran en Cuba

extranjeros como Bennett, como el Hermano León o el padre

Viñes, hoy lo hace un cubano en Dominicana.

Ojalá que se sepa reconocer y que el Dr. Batista lo perciba.

Batista Silva, J. L. (2016) Recursos hidrográficos superficiales

de la República Dominicana, Instituto Panamericano de Geografía

e Historia, Santo Domingo, Editora Búho, 392 p.

Librerías Cuesta, Santo Domingo, www.libreriacuesta.com

La revista Geomorfologia, de la Academia

de Ciencias de Rusia, publicó

en su Nº2 de 2016 una nota en memoria

de Dmitri A. Lilienberg firmada por la reconocida

especialista armenia Dolores S.

Asoyan y por geomorfólogos cubanos.

El trabajo se dedicó en primer lugar, a

destacar el “período cubano” de las sustanciales

investigaciones y observaciones

geomorfólogo-geodinámicas que

produjo Lilienberg en Cuba durante más

de un cuarto de siglo, las que lo convirtieron

en un líder natural de las ciencias

geográficas en la isla y en una autoridad

internacional en la geodinámica endógena

y en el desarrollo de los arcos insulares

y las zonas montañosas

Los autores también destacaron el aporte

de Lilienberg -como un educador natural-

a la formación de especialistas en

Cuba y en otras partes del mundo, a la

fundación del Polígono Geodinámico de

Santiago de Cuba y a la edición de los

Atlas Nacionales de 1970 y de 1989, las

mejores obras del Instituto de Geografía.

Se trata de un homenaje de geógrafos

cubanos a la memoria de su maestro.

Asoyan, D.S.; Portela, A.H.; Hernández,

J.r. y Magaz, A.r. (2016) Aporte a

las ciencias geólogo-geográficas del destacado

geomorfólogo, talentoso maestro y

colega Dmitri A. Lilienberg (1928-2005),

Revista Geomorfologia, Academia de

Ciencias de Rusia, Ed. Nauka, Nº2, abriljunio,

pp 121-129 (en ruso) 30


Este número de CubaGeográfica (CG) fue editado por

Antonio R. Magaz García y Armando H. Portela Peraza.

Desde La Habana, Leslie Molerio aportó una interpretación

de la paleosismicidad a partir de indicadores espeleológicos.

CG necesita ahora de su auxilio para construir un medio

de comunicación sostenible para todos los que se interesen

en la geografía cubana.

Envíe su trabajo de hasta de 3,500 palabras, preferiblemente

con fotos (JPEG, 150 Kb mínimo) mapas y gráficos

(EPS, PDF, JPEG) con buena resolución, con textos insertados

legibles, y con colores y trazos definidos.

Los temas son geográficos, los puntos de vista y enfoques

son libres y son responsabilidad única de los autores.

Los trabajos deben ser originales o copias de documentos

históricos de valor para la Geografía cubana, debidamente

acreditados a la fuente inicial.

A los autores (y coautores) se les ruega que nos hagan llegar

una foto reciente y una breve reseña (de 20 a 30 palabras)

sobre sí mismos para ser utilizadas con su crédito en los

artículos a publicar.

CG se reserva el derecho necesario de redactar y editar

los trabajos para su publicación.

Dirija su colaboración a:

Armando H. Portela - ahportela@yahoo.com

Antonio R. Magaz - magazantonio@yahoo.com

CG es un esfuerzo que se hace sin interés de lucro y no puede

prometer honorarios ni compensación por ningún aporte.

Miami, 1º de enero del 2017

CubaGeográfica ISSN 2473-8239

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