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octubre 2018<br />
Mar de Cortés<br />
Foto: Jorge Cervera Hauser
Carta Editorial<br />
3<br />
Somos mar<br />
Estamos en deuda con los mares de México<br />
y del planeta: a ellos debemos un sinfín de<br />
espectáculos naturales que ocupan nuestros<br />
recuerdos, millones de empleos en todo el<br />
mundo y el alimento que llega a la mesa de<br />
habitantes de los cinco continentes. Es decir,<br />
somos mar y somos del mar.<br />
Sin embargo, hoy más que nunca, nuestros<br />
océanos están en riesgo debido al impacto de<br />
distintas amenazas. Quizá la más devastadora<br />
es la sobreexplotación pesquera, que ha ocasionado<br />
la extinción de diversas especies marinas<br />
y que compromete la subsistencia de miles de<br />
comunidades pesqueras artesanales que dependen<br />
de ecosistemas sanos y llenos de vida.<br />
México no está exento de sufrir las consecuencias<br />
negativas de dichos impactos; en especial, el Mar<br />
de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos, donde<br />
la industria pesquera de altura históricamente<br />
ha explotado sin límites el que alguna vez fuera<br />
llamado “El Acuario del Mundo”. Si como mexicanos<br />
no tomamos medidas radicales e inmediatas<br />
tal vez no haya marcha atrás.<br />
Por ello, quienes integramos la Coalición en<br />
Defensa de los Mares de México (co d e m a r ) proponemos<br />
la creación de una gran Reserva de<br />
la Biosfera que incluya las aguas que envuelven<br />
Baja California Sur ya que estamos convencidos<br />
de que sólo una acción de esa magnitud<br />
beneficiaría, en el mediano plazo, a los pescadores<br />
ribereños de la zona, impulsaría el turismo<br />
de conservación y, por su puesto, permitiría la<br />
recuperación de las poblaciones de distintas<br />
especies que han sido diezmadas.<br />
Esta edición de Equilibrio tiene como objetivo<br />
presentar una visión panorámica de la situación<br />
actual en el Mar de Cortés y el Pacífico<br />
Sudcalifornianos, a fin de demostrar por qué<br />
es urgente la declaración de esta Reserva de la<br />
Biosfera. Es un imperativo para dicha región de<br />
los mares de México.<br />
A lo largo de este número usted encontrará análisis,<br />
reportajes y artículos de opinión escritos<br />
por reconocidos especialistas nacionales e internacionales<br />
quienes, con una visión objetiva y<br />
contundente, abordan las ventajas de proteger<br />
a perpetuidad uno de los mares más ricos del<br />
mundo.<br />
Además de reforzar nuestro compromiso con los mares<br />
de nuestro país, agradecemos a todos aquellos<br />
que nos han brindado su apoyo: científicos, académicos,<br />
prestadores de servicios, representantes<br />
de la iniciativa privada, la sociedad civil y los medios<br />
de comunicación. Agradecemos también a la<br />
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales<br />
(s e m a r n at) y a la Comisión Nacional de Áreas<br />
Naturales Protegidas (c o n a n p). Hacemos un agradecimiento<br />
especial al Pew Bertarelli Ocean<br />
Legacy Project.<br />
¡El Mar de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos<br />
son de todos los mexicanos!<br />
Los editores<br />
Equilibrio es una publicación editada y producida por la Coalición en Defensa de los Mares de México (c o d e m a r ) y Beta<br />
Diversidad a.c. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo en trámite. Editor responsable: Mario Gómez.<br />
Las opiniones expresadas en esta edición no necesariamente son compartidas por los editores, y son responsabilidad<br />
sólo de quien las emite.<br />
Equilibrio tuvo un tiraje de 45 000 ejemplares encartados en la edición para suscriptores del periódico Reforma y 10 000<br />
adicionales circulan de manera controlada.
Contenido<br />
6<br />
¿Qué superficie del océano<br />
está realmente protegida?<br />
Johnny Briggs<br />
8Áreas Marinas Plenamente<br />
Protegidas: conservación y<br />
pesca sustentable<br />
Gabriel Quadri<br />
PORTADA<br />
Las orcas son una de las especies más emblemáticas del Mar de Cortés.<br />
Foto: Jorge Cervera Hauser.<br />
27<br />
Sociedad civil:<br />
indispensable en la protección de los océanos<br />
JP Geoffroy<br />
40<br />
¿Por qué crear<br />
una Reserva<br />
de la Biosfera<br />
en el Mar de Cortés<br />
y el Pacífico<br />
Sudcalifornianos?<br />
Mario Gómez<br />
12<br />
Los latidos del mar<br />
Alberto Tinoco Guadarrama<br />
17<br />
De Guerrero Negro<br />
a Cabo San Lucas:<br />
el Pacífico Sudcaliforniano<br />
Una visión común para la sustentabilidad<br />
en el Mar de Cortés<br />
Catalina López Sagástegui<br />
26<br />
Un décimo sin pesca<br />
28<br />
44<br />
20<br />
Un océano invadido<br />
por plástico<br />
Ana Lucía Altamirano<br />
22<br />
México está preparado para<br />
proteger al Acuario del Mundo<br />
John Kerry<br />
24<br />
Pesca ribereña en el Mar de Cortés<br />
Héctor Reyes, Francisco Omar<br />
López y Carlos Salomón<br />
Directorio<br />
30<br />
De cañas, anzuelos y carnadas<br />
Amaya Bernárdez y Francisco Ursúa<br />
32<br />
Tiburones del Mar de Cortés<br />
James Ketchum<br />
Subsidios a la pesca: perversidad<br />
y deterioro ambiental<br />
Maximiliano Bello<br />
36<br />
Miembros de la Coalición en Defensa de los Mares de México (CODEMAR)<br />
Amaya Bernárdez Mario Gómez Nora Torres<br />
Ramón Castellanos Fasha Piña Francisco Ursúa<br />
Gabriel Quadri<br />
38<br />
La paradoja<br />
de la sardina<br />
Diseño y programación web<br />
Erick Schoener<br />
Legal<br />
Ana Luisa Gallardo<br />
La dramática situación de<br />
las especies marinas<br />
Tom Dillon<br />
49<br />
¿Qué son los refugios<br />
pesqueros?<br />
50<br />
¿Qué y cómo comer<br />
del mar?<br />
Manuel Fernández Gómez<br />
Administración<br />
Itzamna Pacheco
5<br />
Mar de Cortés<br />
y Pacífico<br />
Sudcalifornianos<br />
Fuente de sustento,<br />
disfrute e investigación
6 І Artículo<br />
¿Qué superficie del océano<br />
está realmente<br />
protegida?<br />
Por Johnny Briggs I @johnnyrbriggs<br />
Proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli<br />
El Parque Nacional Revillagidedo, en el oceáno Pacífico, es el área marina protegida libre de pesca más grande de Norteamérica con 14.8 millones de hectáreas. Su creación<br />
es un gran logro para México. Foto: Janos Rautonen.<br />
A pesar de los avances logrados, la comunidad internacional<br />
debe hacer aún más para impulsar la conservación<br />
de los océanos del mundo.<br />
Nuestro planeta alberga hábitats naturales de<br />
una diversidad maravillosa que sustentan todo<br />
tipo de vida. Sin embargo, muchos de esos lugares<br />
—y de las especies que dependen de ellos—<br />
están en riesgo. Para protegerlos de manera eficaz<br />
se requiere un esfuerzo generalizado y multinacional;<br />
por ello organismos internacionales como las<br />
Naciones Unidas han establecido objetivos concretos<br />
de conservación.<br />
Aunque distintos gobiernos de todo el<br />
mundo han protegido grandes extensiones<br />
terrestres, a la mayoría les está tomando<br />
más tiempo crear áreas protegidas en el<br />
océano. Dos objetivos fundamentales para<br />
la defensa de los mares —el Objetivo 14<br />
de Desarrollo Sostenible de las Naciones<br />
Unidas y la Meta 11 de Aichi del Convenio<br />
sobre la Diversidad Biológica— buscan que<br />
al menos 10% del océano esté protegido eficazmente<br />
para 2020. Dicho lo anterior, ¿qué<br />
tan cerca estamos de alcanzar estos propósitos?<br />
La respuesta no es tan clara.
7<br />
De acuerdo con la Base Mundial de Datos<br />
de la o n u sobre Áreas Protegidas, que<br />
contiene los registros enviados por los países<br />
sobre las Áreas Marinas Protegidas (a m p),<br />
más de 15 600 a m p resguardan más de 25 millones<br />
de kilómetros cuadrados (casi 9.7<br />
millones de millas cuadradas) de océano.<br />
En otras palabras, casi 7% de los océanos,<br />
una superficie del tamaño de Norteamérica,<br />
se encuentra bajo algún tipo de protección.<br />
Pero, ¿qué tan exactas son estas cifras?,<br />
¿qué tan protegidas están esas<br />
áreas? El concepto “Área Marina Protegida”<br />
se ha convertido en un término multipropósito<br />
que abarca las distintas metodologías de gestión<br />
aplicadas al océano, pero significa cosas diferentes<br />
para diferentes personas.<br />
El sistema de clasificación desarrollado por la u i c n, que<br />
también es el más utilizado, permite actividades de muy<br />
distinta índole dentro de las zonas catalogadas como a m p.<br />
Así, existen áreas donde sólo se autoriza el ingreso de los<br />
pueblos indígenas que hacen uso sustentable de los recursos,<br />
y zonas donde la pesca comercial está permitida.<br />
Hay incluso gobiernos que han permitido la minería y la<br />
pesca industrial en las a m p, a pesar de que estas actividades<br />
no cumplen con la normatividad de la u i c n.<br />
Una evaluación más conservadora del panorama mundial,<br />
realizada por el Instituto de Conservación Marina en<br />
su Atlas de Protección Marina, muestra que sólo un 3.66%<br />
del océano es gestionado mediante verdaderas a m p.<br />
La diferencia entre ambas cifras probablemente se<br />
debe a la interpretación de la u i c n respecto de qué constituye<br />
una a m p, y a la falta de matices en los informes de<br />
avances enviados a la Base Mundial de Datos de la o n u;<br />
ambos factores apuntan a que el Atlas de Protección<br />
Marina tal vez es más realista.<br />
De hecho, varios colegas y yo, junto con coautores<br />
expertos, llegamos a la misma conclusión cuando<br />
analizamos las diferencias entre ambas cifras. En el artículo<br />
“Recomendaciones a la u i c n para mejorar la<br />
clasificación y reportes de las áreas marinas protegidas”<br />
presentamos esos hallazgos.<br />
En dicho documento evaluamos los objetivos mundiales<br />
y las definiciones de a m p, reflexionamos respecto<br />
de los avances y hacemos recomendaciones importantes<br />
para mejorar la aplicación de las categorías de a m p<br />
establecidas por la u i c n y para fortalecer el marco que<br />
emplea actualmente. Argumentamos que esto, además<br />
de mejores estándares para reportes, es imprescindible<br />
para entender, evaluar y comunicar eficazmente los beneficios<br />
ecológicos de las a m p.<br />
También sustentamos con distintos estudios nuestro<br />
argumento de que las a m p altamente protegidas son<br />
mejores para la salud del océano, y son el medio más<br />
eficaz para alcanzar los objetivos de conservación mundiales,<br />
establecidos por la comunidad internacional.<br />
El año 2020 está a la vuelta de la esquina, así que los<br />
gobiernos de todo el mundo deben acelerar el paso y crear<br />
a m p extensas y conservadas de forma sólida. La mejor noticia<br />
para las muchas especies —incluida la nuestra— que<br />
dependen de un océano saludable será que se cumplió<br />
con el objetivo del 10% de áreas protegidas y con las<br />
normas más adecuadas para lograrlo.<br />
* Traducción: Susana Guardado y del Castro.
8 І Artículo<br />
Áreas Marinas<br />
Plenamente Protegidas:<br />
conservación y pesca<br />
sustentable<br />
Por Gabriel Quadri I @g_quadri<br />
El territorio marino de México —que incluye el mar<br />
territorial y la Zona Económica Exclusiva— cubre<br />
una superficie 1.5 veces mayor a su territorio<br />
terrestre. Este territorio marino ha sido severamente<br />
explotado en un escenario de debilidad institucional,<br />
captura de entidades de gobierno por parte de intereses<br />
pesqueros, ilegalidad y pesca no reportada o no regulada,<br />
vigilancia muy limitada y virtual ausencia (hasta noviembre<br />
de 2017) de Áreas Marinas Plenamente Protegidas<br />
(a m p p) y a salvo de la pesca. Esto ha traído<br />
como consecuencia el deterioro de muchas<br />
pesquerías; que numerosos ecosistemas hayan<br />
sido fuertemente impactados; y que poblaciones<br />
de especies marinas carismáticas<br />
hayan sido diezmadas y llevadas al borde de<br />
la extinción comercial o biológica.<br />
La ciencia y la experiencia en diversos<br />
países han concluido en la necesidad
9<br />
de establecer grandes zonas marinas protegidas con<br />
exclusión total de pesca, o al menos con exclusión<br />
de pesca industrial y no selectiva, como instrumento<br />
primordial para la recuperación de los océanos y de<br />
las propias pesquerías. En este sentido, México ha<br />
asumido los compromisos de Aichi, del Convenio sobre<br />
la Diversidad Biológica de la o n u, que lo obligan<br />
a proteger —al menos— 10% de la superficie marina<br />
nacional para el 2020. Por otro lado, también la ciencia,<br />
y más allá de las metas de Aichi, ha considerado<br />
el imperativo de proteger 30% de la superficie marina del<br />
planeta con la finalidad de asegurar la integridad de los<br />
ecosistemas, la supervivencia de las especies y la recuperación<br />
de pesquerías hoy sobreexplotadas.<br />
Estos desafíos, no obstante, se presentan en un contexto<br />
de graves limitaciones institucionales en nuestro<br />
país que implican grandes restricciones al quehacer<br />
institucional en materia de conservación y reflejan el<br />
bajo nivel de prioridad real que la sociedad y el gobierno<br />
en México le han otorgado al tema.<br />
Preocupan también las magras capacidades de vigilancia<br />
y aplicación de la ley que poseen tanto la Procuraduría<br />
Federal de Protección al Ambiente (p r o f e pa)<br />
como la Secretaría de Marina-Armada de México. Ello,<br />
a pesar de la creación en 2017 de la Guardia Costera<br />
a instancias de la propia Coalición en Defensa de los<br />
Mares de México (c o d e m a r), con facultades integrales de<br />
vigilancia, inspección y aplicación de la ley en el mar.<br />
El hecho real es que casi 50% de la pesca en México<br />
es ilegal, dado que se lleva a cabo sin permisos, en violación<br />
de vedas, con artes de pesca no permitidas, con<br />
captura de especímenes de tallas muy pequeñas o en<br />
zonas prohibidas.<br />
¿A quién pertenecen los mares de México?<br />
Al fondo de los problemas de México para gestionar<br />
sustentablemente sus mares y recursos marinos subyace<br />
un gran vacío de visión y perspectiva. ¿A quién pertenecen<br />
los mares de México? ¿Quiénes tienen derecho<br />
a valorarlos y a darles diferentes destinos? Hasta ahora, a<br />
pesar de que los mares son propiedad de la Nación<br />
de acuerdo con el Artículo 27 Constitucional, pareciera<br />
que la industria pesquera posee derechos exclusivos de<br />
uso y abuso.<br />
Virtualmente todo el mar territorial y patrimonial<br />
es explotado casi sin cortapisas. Pesquerías decaen,<br />
especies desaparecen y ecosistemas marinos completos<br />
son impactados en contra de la sustentabilidad<br />
de la propia industria. Casi todos los actores del<br />
sector pesquero asumen que los mares y sus recur-
10 І Artículo<br />
sos son su propiedad. Con dificultad admiten otro<br />
actor o interés, aunque se trate de intereses públicos;<br />
por ejemplo, en favor de la conservación, del<br />
aprovechamiento sustentable o del turismo de observación<br />
y disfrute —no consuntivo— de especies y<br />
ecosistemas marinos.<br />
El poder de los intereses pesqueros es ubicuo en<br />
los mares nacionales. Recordemos cómo la mayor<br />
parte de la Zona de Exclusión en la Sonda de Campeche,<br />
donde se localizan las instalaciones estratégicas<br />
de la industria petrolera en México, ha sido recientemente<br />
abierta a la explotación pesquera, a pesar de<br />
riesgos muy claros para la seguridad nacional y la<br />
integridad de la infraestructura. También, a pesar de<br />
que eso significa romper una verdadera caja de ahorro<br />
ecológico y pesquero en el Golfo de México.<br />
El poder de la industria pesquera se manifestó además<br />
con rechazo a la iniciativa de la Ley General de<br />
Biodiversidad que pretendía otorgarle a la s e m a r n at<br />
facultades en materia de vedas a la explotación de especies<br />
marinas.<br />
Otra expresión palmaria del poder pesquero es el<br />
fuerte caudal de subsidios que otorga la Comisión Nacional<br />
de Acuacultura y Pesca (c o n a p e s c a) a la industria<br />
y que representan más de 70% de su presupuesto, incluyendo<br />
subsidios a combustibles (diesel marino y gasolina<br />
ribereña, motores, embarcaciones menores, y<br />
cascos y equipamiento a barcos mayores).<br />
La entrega total e insostenible de los mares a la<br />
explotación pesquera no está escrita en ningún lado;<br />
es consecuencia de un soslayo histórico, institucional<br />
y cultural hacia nuestro territorio marino y de la sobrerrepresentación<br />
política otorgada a los actores del<br />
sector. Esto último, no obstante que la pesca contribuye<br />
con un porcentaje muy pequeño del Producto Interno<br />
Bruto (p i b): apenas 0.1%, y del empleo de la Población<br />
Económicamente Activa (p e a) total: 0.34%.<br />
La Tragedia y cómo superarla<br />
En el contexto de un acceso virtualmente irrestricto<br />
de la pesca a casi todo el territorio nacional marino<br />
y la Zona Económica Exclusiva, se configura en<br />
muchas circunstancias en los mares de México una<br />
típica Tragedia de los Recursos Comunes. Explotar<br />
lo más posible en el menor tiempo posible es la lógica<br />
predominante que, empujada por los subsidios<br />
de c o n a p e s c a, ha llevado a que cerca del 85% de todas<br />
las pesquerías nacionales se encuentre en deterioro<br />
o en explotación máxima.<br />
La tragedia revela profundas deficiencias regulatorias<br />
y de política pública, así como fallas institucionales que<br />
impiden una intervención regulatoria gubernamental<br />
asertiva y eficaz, por ejemplo, en términos<br />
de zonas de pesca restringidas, selectividad<br />
de artes de pesca, vedas, tallas mínimas, minimización<br />
de capturas incidentales, número<br />
máximo de embarcaciones y esfuerzo pesquero,<br />
registro exhaustivo de desembarcos,<br />
vigilancia estricta y sanciones creíbles<br />
a infractores, cuotas máximas, cuotas<br />
transferibles, derechos territoriales<br />
exclusivos de pesca y, sobre todo, con<br />
grandes Áreas Naturales Protegidas de<br />
exclusión pesquera. Éstas últimas, fundamentales<br />
como viveros o zonas de desove
11<br />
México posee un litoral de más de 11 000 kilómetros y una superficie marina territorial y en Zona Económica Exclusiva que es 1.5 veces mayor a su territorio terrestre.<br />
y crecimiento, reproducción y recuperación, y de conservación<br />
y restauración de ecosistemas y cadenas<br />
tróficas, capaces de exportar especímenes y biomasa a<br />
áreas contiguas donde podría llevarse a cabo una pesca<br />
sostenible y mucho más productiva.<br />
Téngase en cuenta que animales marinos más grandes<br />
tienen un mucho mayor potencial reproductivo, y<br />
que estos sólo pueden crecer y multiplicarse de manera<br />
plena a salvo de la presión pesquera en Áreas Naturales<br />
Protegidas que así lo establezcan. De esta forma, la<br />
conservación sería soporte funcional de una industria<br />
pesquera floreciente, productiva, competitiva y viable<br />
a largo plazo.
12 І Crónica<br />
Los latidos<br />
del mar<br />
Por Alberto Tinoco Guadarrama I @albertotino<br />
“Vámonos, dijimos, al Mar de Cortés, dándonos cuenta de que nos convertimos<br />
para siempre en parte de él… Le quitaremos algo, pero también dejaremos algo”.-<br />
John Steinbeck, The Log from the Sea of Cortez.
13<br />
Si usted mira fijamente el océano, el tiempo suficiente,<br />
tendrá la impresión de que en el horizonte lejano<br />
se dibujan “las mejillas de la tierra”. Pero… cierre<br />
los ojos, tan sólo un momento, y escuche: ese aliento que<br />
viene desde lo más profundo. Aquí comenzó la vida, de esa<br />
historia olvidada que habita en nuestras células. Y debajo<br />
de esa inmóvil soledad, están los latidos del mar.<br />
Son alrededor de 1000 kilómetros de longitud, con<br />
profundidades de hasta 3 000 metros, entre montañas y<br />
cañones submarinos que aún no se conocen.<br />
Es el mar más joven, pero también el más estudiado<br />
del mundo.<br />
Es uno de los cinco ecosistemas marinos más diversos<br />
del planeta.<br />
Es parte del corredor biológico marino del Pacífico<br />
Oriental Tropical. Un laboratorio natural de la vida, con<br />
más de 800 especies de peces, alrededor de 4 500 especies<br />
de invertebrados y refugio para casi 40% de los<br />
mamíferos marinos del mundo.<br />
OCEáno<br />
pacífico<br />
Mar de Cortés<br />
Alberga 136 500 hectáreas de manglar, el más extenso<br />
y productivo del Pacífico mexicano.<br />
Su biodiversidad es Patrimonio Mundial Natural de la<br />
Organización de las Naciones Unidas para la Educación,<br />
la Ciencia y la Cultura, la u n e s c o.<br />
Cada año, más de dos millones de visitantes recorren<br />
sus playas, sus costas, sus manglares, sus esteros, sus<br />
arrecifes rocosos y sus 244 islas e islotes, que resguardan<br />
la fuente de proteína animal que necesitará México<br />
para su seguridad alimentaria en el futuro cercano.<br />
Los conquistadores lo llamaron Mar de Cortés.<br />
Para el reconocido explorador y oceanógrafo Jaques<br />
Yves Cousteau, es “el Acuario del Mundo”.<br />
Y es de todos, es el Golfo de California.<br />
¡Agua fría, verde y turbia!<br />
En cualquier lugar del mundo, el agua fría, verde y turbia<br />
sería el peor escenario para cualquier expedición fotográfica,<br />
pero en el Golfo de California nunca se sabe, todo está<br />
a punto de suceder. Las “malas” condiciones para bucear<br />
nunca serán pretexto para los necios que, como yo, queremos<br />
contar una historia. Aquí está ocurriendo algo y lo<br />
queremos averiguar. Parafraseando al escritor y viajero<br />
John Steinbeck: Vámonos, dijimos, al Golfo de California.<br />
En la zona de Loreto hay reportes de una ballena azul<br />
que parece rezagada en su migración hacia el norte.<br />
En la bahía de La Paz hay avistamiento de ballenas jorobadas,<br />
son las últimas de la temporada.<br />
En Los Islotes, una colonia de lobos marinos juguetea<br />
entre los turistas que se vuelven locos.<br />
Una familia de tres orcas, una hembra con dos juveni-
14 І Crónica<br />
les, aparentemente residentes de la bahía de La Paz, se<br />
dejan ver. Son perseguidas frenéticamente por los operadores<br />
turísticos que las acorralan hasta el cansancio.<br />
En “El Mogote” está próximo el cierre de la temporada<br />
del tiburón ballena.<br />
Miles de delfines siguen un cardumen de sardinas o macarelas<br />
cerca de la Isla Espíritu Santo. Y cientos de móbulas se<br />
agregan en una especie de danza sin sentido, mientras saltan<br />
en ese horizonte único donde el mar se funde con el desierto.<br />
Desde el invierno, pasando la primavera y casi hasta el<br />
final del verano, las imágenes del Golfo de California saturan<br />
Instagram, Twitter y Facebook. Todos quieren estar ahí.<br />
Nos sumergimos en “El Bajo”, un sitio de buceo en la Isla<br />
Espíritu Santo. Acompaño al doctor Arturo Ayala, investigador<br />
de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, uabcs.<br />
“Bocos”, como lo llaman sus amigos, nació en la Ciudad<br />
de México, pero hace mucho que se convirtió en “choyero”.<br />
Arturo Ayala me explica que la “Provincia de Cortés”<br />
—como se identifica a la región del Golfo de California—<br />
es la segunda más productiva de México en términos de<br />
biomasa, con alrededor de cuatro toneladas por hectárea.<br />
Según el Programa de Monitoreo Ecológico de Largo<br />
Plazo en el Golfo de California, publicado por la iniciativa<br />
datamares, la región de Loreto tiene el mayor número de<br />
especies registradas, con 270; le siguen El Corredor, con<br />
245 especies; La Paz, con 235; y Cabo Pulmo, con 201.<br />
Sólo 10% de estas especies son de interés comercial.<br />
La vida desde abajo<br />
El Bajo, de la Isla Espíritu Santo, es un santuario de la<br />
biodiversidad. Recorremos esta montaña submarina que<br />
sorprende por la abundancia de peces.<br />
Ramón Castellanos, de la Coalición en Defensa de los<br />
Mares de México, c o d e m a r, va al frente con su cámara. Lo<br />
sigo de cerca junto al fotógrafo y documentalista Fabricio<br />
Feduchy, un viejo lobo de mar que tuvo el privilegio de<br />
conocer al icónico Ramón Bravo, el gran buzo mexicano.<br />
Fabricio y yo nos alejamos del grupo mientras observamos<br />
un cardumen de barracudas que se mueven de<br />
forma coordinada, siempre en el mismo sentido, ante el<br />
acecho de los extraños. Yo sólo soy un aprendiz de fotógrafo<br />
y malo, por cierto, pero hay una extraña sensación<br />
cuando sabes que estás frente a una buena toma. Fabricio<br />
se coloca a un lado del cardumen y desde diferentes<br />
ángulos acompañamos a las barracudas.<br />
El Bajo está formado por un fondo superficial, rodeado<br />
por una fosa oceánica con una profundidad cercana a<br />
los 800 metros, que la separa de la Isla Espíritu Santo, y<br />
permite corrientes marinas y temperaturas que propician<br />
una abundante diversidad biológica, según han determinado<br />
estudios del Centro de Investigaciones Biológicas del<br />
Noroeste, c i b n o r, y la Universidad de California, en Davis,<br />
Estados Unidos.<br />
De pronto, observamos una enorme especie de nata,<br />
que enturbia la columna de agua y se vuelve más densa<br />
y más amplia conforme nos aproximamos, hasta quedar<br />
rodeados por cientos de miles de microorganismos que<br />
incluso dificultan la visibilidad.<br />
Ramón Castellanos registra el momento con su cámara.<br />
Se trata de una “surgencia” de zooplancton, compuesto<br />
por materia orgánica, alevines y “huevecillos” de<br />
peces, así como diminutas larvas de almejas, crustáceos<br />
y equinodermos que viven suspendidos en la columna de<br />
agua y, aunque son capaces de moverse, son arrastrados<br />
Las agregaciones de móbulas son uno de los espectáculos naturales más emblemáticos del Mar de Cortés. Foto: Leonardo González.
15<br />
por las corrientes marinas y sus remolinos que suben<br />
desde el fondo, trayendo consigo los nutrientes.<br />
Todo está conectado<br />
Es un fenómeno que para muchos puede pasar desapercibido,<br />
pero que emociona, porque es justo en ese<br />
momento cuando puedes sentir los latidos del mar. Toda<br />
la cadena alimenticia se está moviendo y es la razón de<br />
las corridas de sardinas, anchovetas y macarelas que van<br />
persiguiendo el alimento. Detrás, se va generando un frenesí<br />
entre los grandes pelágicos en la bahía de La Paz.<br />
Lo que hemos logrado documentar son los nutrientes que<br />
dan sustento a las pesquerías de los alrededores, al funcionar<br />
como sitios de reproducción y refugio de las especies,<br />
además de ser un atractivo para el buceo autónomo y la pesca<br />
deportiva. En el Mar de Cortés todo está conectado.<br />
Buceamos el “Fang ming”, un barco hundido intencionalmente<br />
en 1999 para formar un arrecife artificial cerca<br />
de la Isla Espíritu Santo. Sobre la cubierta observamos pargos<br />
de gran tamaño a los que parece no importarles mucho<br />
nuestra presencia. En la parte baja del casco, a unos 20 metros<br />
de profundidad, sorprendentemente ha florecido una<br />
pequeña colonia de coral negro de casi un metro de altura.<br />
Pero es en Punta Lobos donde encontramos un<br />
enorme bosque de coral negro. Es un buceo profundo,<br />
bajamos a 133 pies (40 metros). Sigo a la investigadora<br />
Jenny Carolina Rodríguez, quien estudia una enfermedad<br />
en los corales del Pacífico. Jenny me muestra<br />
la colonia de coral negro que crece en forma ramificada<br />
como si se tratara de arbustos, pero no son plantas sino<br />
pequeños organismos llamados pólipos que forman colonias.<br />
Se trata de los corales de aguas profundas con el<br />
Se dice que desde hace siete años<br />
en la bahía de La Paz es difícil ver<br />
un tiburón martillo. Históricamente<br />
ha sido la especie de tiburón más<br />
pescada en la región; sus poblaciones<br />
se han movido o han desaparecido.<br />
crecimiento más lento, se estima que crecen de ocho a 22<br />
micrómetros por año. Las uñas de los humanos crecen<br />
cerca de 36 milímetros por año, 2 000 veces más rápido<br />
que el coral negro.<br />
Recorremos La Reina, un sitio de buceo en la punta norte<br />
de Isla Cerralvo. Es un arrecife con grandes agregaciones<br />
de peces. Observo meros, cabrillas y un cardumen de pargos<br />
azul dorado que después de unos minutos me rodea. A<br />
unos 25 metros de profundidad recorro un pequeño cañón<br />
lleno de vida. Mientras avanzo, los gobios se esconden entre<br />
las colonias de coral duro y las morenas verdes se asoman<br />
entre las oquedades de los montículos submarinos que parecieran<br />
adornados con estrellas de mar de todos colores y<br />
tamaños. Distingo una espectacular morena cebra que apenas<br />
se asoma, al tiempo que Ramón Castellanos y Edgar<br />
Escobar, nuestro dive master, registran a dos peces piedra,<br />
que se mimetizan con el entorno. Aunque parecen tímidos,<br />
se trata de una de las especies marinas más venenosas.<br />
Hacemos una inmersión en Las Ánimas, un grupo<br />
de islotes, al noreste de isla San José. Recorremos un<br />
canal profundo donde distinguimos algunas langostas, conocidas<br />
como “cigarra de las galápagos”. Son extrañas,<br />
parecen casi prehistóricas por su caparazón aplanado.<br />
Llama la atención que en casi todos nuestros buceos<br />
hemos encontrado restos de arpones, anzuelos y redes<br />
de pesca. En un sitio llamado El Pináculo, observo cómo<br />
nuestro dive master hace señales a lo lejos. Cuando salimos<br />
del agua, emocionado, Edgar Escobar asegura que<br />
había un tiburón martillo. Ninguna cámara lo registró.<br />
Se dice que desde hace siete años en la bahía de La<br />
Paz es difícil ver un tiburón martillo o cornuda como le<br />
llaman los pescadores. Históricamente ha sido la especie de<br />
tiburón más pescada en la región; sus poblaciones se han<br />
movido o prácticamente han desaparecido.<br />
—¿Y los tiburones?, pregunto a José Alberto Zepeda<br />
Domínguez, biólogo marino, quien trabaja programas de<br />
manejo sustentable con comunidades pesqueras de la bahía<br />
de La Paz. Sonríe, mueve la cabeza y responde: “En<br />
cualquier lugar hay tiburones, yo los encontré en Ensenada<br />
de Muertos, al este, a 60 kilómetros de La Paz. Ahí hay<br />
una flota tiburonera. Hay que dejar muy claro que pescar<br />
tiburón es legal. No está prohibido pescar tiburón, salvo<br />
algunas especies protegidas. Para que respiren tranquilos<br />
algunos, no se pescan los tiburones grandes, tienen un<br />
sabor a amoniaco. Tiene mayor precio el tiburón pequeño,<br />
es más sabroso, el que le llamamos cazón… No sé qué
16<br />
І Crónica<br />
tiburón estabas buscando o queriendo ver, pero vete con<br />
un tiburonero, ellos seguro saben dónde están”.<br />
— ¡Pero yo los quiero ver vivos!<br />
— Están vivos… En los anzuelos de los palangres, me<br />
responde lacónico.<br />
Al final de mi viaje por el Golfo de California subrayo<br />
una frase de John Steinbeck: “Los hombres realmente necesitan<br />
monstruos marinos en sus océanos personales”.<br />
Recordando a John Steinbeck<br />
Sin duda alguna, el Mar de Cortés es un paraíso, pero<br />
también tiene su infierno.<br />
Hace 78 años, John Steinbeck escribió en las notas de<br />
su bitácora: “Tomamos una pequeña colonia de corales<br />
blandos de una roca en un pequeño mundo acuático. Y eso<br />
no es terriblemente importante para la marea. A cincuenta<br />
millas de distancia, los barcos camaroneros japoneses<br />
están dragando con primicias superpuestas, criando toneladas<br />
de gambas, destruyendo rápidamente la especie<br />
para que nunca regrese, y con la especie destruyendo el<br />
equilibrio ecológico de toda la región. Eso no es muy importante<br />
en el mundo. Y a miles de millas de distancia, las<br />
grandes bombas están cayendo y las estrellas no se mueven<br />
de ese modo. Nada de esto es importante o todo lo es”.<br />
La tragedia de los comunes<br />
Las cosas han cambiado un poco, ya no entran barcos<br />
japoneses, ahora es la propia flota pesquera mexicana la<br />
que se está devorando al Mar de Cortés. De aquí se extraen<br />
aproximadamente más de 500 000 toneladas al año.<br />
Suena bien, de no ser porque los cercos de los atuneros,<br />
las redes de arrastre de los camaroneros, los enmalles<br />
de los sardineros y los palangres de los tiburoneros, no<br />
sólo han colapsado a algunas pesquerías comerciales,<br />
también han incrementado la pesca incidental de especies<br />
protegidas. Hoy se tiran más redes, pero se captura<br />
menos. Las pesquerías están sobreexplotadas.<br />
La autoridad, que debería regular, deja que la “Tragedia<br />
de los Comunes” haga el resto. Hay una competencia<br />
desleal entre la pesca industrial y la pesca ribereña,<br />
entre las embarcaciones menores de Baja California Sur<br />
frente a los grandes barcos pesqueros de Sinaloa y Sonora.<br />
Y en medio de este vacío de autoridad, la pesca ilegal<br />
no respeta vedas ni tallas ni especies.<br />
El investigador Ismael Mascareñas, del Centro para la<br />
Biodiversidad Marina y la Conservación, quien ha coordinado<br />
el Programa de Monitoreo Ecológico de Largo Plazo,<br />
no duda al señalar que el Golfo de California está en<br />
riesgo. El dato más revelador es que entre 1998 y 2017,<br />
las tallas de peces comerciales disminuyeron hasta 45<br />
centímetros y 65% de los arrecifes se han degradado.<br />
En algún momento, los latidos del mar dejarán de<br />
escucharse, en lo profundo del Mar de Cortés.
Artículo І<br />
17<br />
¿Sabías que el Océano Pacífico es el mayor cuerpo<br />
de agua del planeta con 160 millones de kilómetros<br />
cuadrados? Ocupa la tercera parte del globo y sus<br />
límites son el Ártico, la Antártida, Asia, Oceanía y América.<br />
Sus aguas rodean a la Baja California. Quizá la parte<br />
que toca la península, específicamente a Baja California<br />
Sur, sea mínima tomando en cuenta la extensión de este<br />
océano, pero te sorprendería saber la enorme riqueza<br />
natural que alberga esta zona: de Guerrero Negro a Cabo<br />
San Lucas (dirección sur), encontramos diversos hábitats<br />
que son hogar de cientos de especies —algunas que sólo<br />
encontramos aquí—, además de área de reproducción y<br />
alumbramiento de otras. ¿La más conocida?, sin duda,<br />
la ballena gris que llega hasta aquí tras recorrer unos<br />
8 000 kilómetros desde Alaska. Otro habitante famoso: el<br />
temido, por mal comprendido, tiburón blanco, que halla<br />
aquí una “guardería” para los ejemplares más jóvenes. Y<br />
no olvidemos las “loberas”, como son conocidas las colonias<br />
de focas y lobos marinos.<br />
La enorme biodiversidad sudcaliforniana es posible<br />
por una razón: en este punto de la geografía de México se<br />
encuentran las aguas frías —y ricas en nutrientes— del<br />
norte con las aguas cálidas del sur, lo que genera las condiciones<br />
ideales para que esta explosión de vida suceda.<br />
De Guerrero Negro<br />
a Cabo San Lucas:<br />
el Pacífico<br />
Sudcaliforniano<br />
Por la redacción
18 І Artículo<br />
El litoral más extenso del país<br />
Baja California Sur es el estado con la mayor extensión de<br />
litoral de nuestro país: 2 230 kilómetros. Una parte corresponde<br />
al Mar de Cortés, el golfo que se ubica entre el continente<br />
y la península, y la otra al océano Pacífico: 1 400<br />
kilómetros. Y si bien el primero fue llamado por Cousteau<br />
“el Acuario del Mundo”, el segundo no se queda atrás.<br />
Así, imaginemos que recorremos el Pacífico sudcaliforniano<br />
de norte a sur para descubrir sus ecosistemas,<br />
del mar profundo a los manglares, pasando por sus esteros.<br />
Este viaje imaginario tendría que comenzar en el<br />
paralelo 28 Norte, justo donde la península se divide en<br />
dos estados y comienza la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno,<br />
que con sus dos millones de hectáreas es una de<br />
las áreas naturales protegidas más grandes del mundo.<br />
Mirando al Pacífico, en el norte del estado, se localiza Guerrero<br />
Negro, con la mayor salinera del mundo. Muy cerca de<br />
ahí se encuentra la laguna Ojo de Liebre, conocida internacionalmente<br />
por ser un lugar de reproducción e hibernación<br />
de la ballena gris. Pero, no es el único animal que depende de<br />
Ojo de Liebre: el león marino de California, el elefante marino<br />
del norte, la foca común, la ballena azul, aves y tortugas también<br />
viven ahí o son visitantes frecuentes.<br />
Muy cerca de Ojo de Liebre, siguiendo la costa, encontramos<br />
varios pueblos pesqueros: Bahía Tortugas, Bahía<br />
Asunción y Punta Abreojos (llamada así porque “hay que<br />
abrir muy bien los ojos” ante las difíciles condiciones de<br />
navegación), localidades que se sostienen de la captura<br />
de especies representativas del Pacífico sudcaliforniano:<br />
langosta, abulón, ostión y caracol. Además sus playas,<br />
ideales para practicar surf y kitesurf, atraen al turismo…<br />
Pero uno diferente, al que no le interesan los grandes<br />
resorts y prefieren lugares apenas poblados, lejos de la<br />
civilización y en los que el tiempo, al parecer, se detiene.<br />
Los Cabos, Baja California Sur.
19<br />
Bajando hacia al sur y saliendo de la Reserva de la<br />
Biosfera El Vizcaíno, todavía queda mucho por descubrir.<br />
Por ejemplo: en la parte central de la península nos encontramos<br />
con lugares como La Bocana, con su estero<br />
rodeado de manglares y dunas costeras. Desde ahí parten<br />
los tours de pesca deportiva. Las recompensas para los<br />
más hábiles son pez vela, atún, jurel o dorados. También<br />
en la región central se ubica San Juanico, una comunidad<br />
de apenas 500 personas, pero que en verano e invierno<br />
recibe a surfistas internacionales que acuden en busca de<br />
las olas más grandes del mundo. Bajando más, en Bahía<br />
Magdalena nos encontramos con los puertos de San Carlos<br />
y Adolfo López Mateos, comunidades pesqueras pero<br />
también excelentes puntos para observar a la ballena gris<br />
o bien practicar la pesca deportiva de pez espada, mero,<br />
marlín o jurel, entre otros. Después, hacia la parte sur del<br />
Pacífico sudcaliforniano seguimos encontrando sorpresas,<br />
como el Pueblo Mágico de Todos Santos y, desde luego,<br />
Cabo San Lucas, con su turismo de gran clase.<br />
Un hábitat en riesgo<br />
Diversidad de ecosistemas, una de las mayores producciones<br />
pesqueras del país, una reserva natural Patrimonio<br />
de la Humanidad por la u n e s c o, un litoral que alberga santuarios<br />
lo mismo para ballenas que para aves, la mayor<br />
extensión de dunas costeras en todo el país, una industria<br />
turística… Hasta aquí queda claro que la costa del<br />
Pacífico sudcaliforniano guarda una riqueza incalculable<br />
que, como sucede en todo el país, corre el riesgo de<br />
perderse.<br />
¿La principal amenaza? La sobrexplotación pesquera.<br />
De acuerdo con el artículo “¿Cómo se pesca en México?”,<br />
elaborado por varios autores para datamares.org,<br />
el abulón y callo de hacha que en los 70 se contaban por<br />
millones, hoy tienen una población de apenas miles.<br />
Otro caso es el del tiburón: el Centro Interdisciplinario<br />
de Ciencias Marinas de La Paz advierte que su sobreexplotación<br />
está afectando la vida marina. Entre menos<br />
tiburones más depredadores, como el calamar, que<br />
diezman la población de peces menores, rompiendo así<br />
el delicado equilibrio ecológico de los mares.<br />
Pero entonces, ¿es posible aprovechar el Pacífico<br />
sudcaliforniano sin afectarlo? La buena noticia es que<br />
sí… mientras se haga de manera responsable: creando<br />
nuevas áreas marinas protegidas, respetando las vedas<br />
—como la del camarón, pepino de mar o pulpo—, apostando<br />
por otras formas de turismo, como el rural o no<br />
consuntivo, respetando las cuotas de embarcaciones<br />
que pueden salir a visitar las loberas o los santuarios<br />
balleneros, resistir las ganas de interactuar con los animales;<br />
por ejemplo, tocar a las crías de ballena o focas,<br />
pero sobre todo siendo conscientes que la riqueza de<br />
la región está en sus ecosistemas. De perderlos, sólo<br />
quedaría la nada.<br />
¿Dónde está el<br />
Pacífico Sudcaliforniano?<br />
Pacífico Sudcaliforniano<br />
Mar de Cortés
20 І Infografía<br />
UN OCÉANO INVADIDO<br />
POR PLÁSTICO<br />
Por Ana Lucía Altamirano I @airedetina<br />
8<br />
millones de<br />
toneladas de plástico<br />
acaban en el océano<br />
cada año. Equivalen a<br />
vaciar un camión de<br />
basura por minuto<br />
(en 2030 serán<br />
2 camiones por minuto;<br />
en 2050, 5).<br />
Existe una tonelada<br />
de plásticos por cada<br />
3<br />
toneladas<br />
de peces en los mares.<br />
Para 2050, habrá<br />
4 toneladas<br />
de plástico por cada<br />
3 toneladas<br />
de peces; es decir, habrá más<br />
plástico que peces en los<br />
ecosistemas marinos.<br />
60%<br />
de las especies marinas en el mundo han consumido<br />
algún tipo de plástico (al confundirlo con alimento).<br />
100% de lA arena<br />
de las playas<br />
de todo el mundo contiene contaminación por<br />
microplásticos (diminutas partículas tóxicas).
21<br />
Un océano contaminado con plásticos puede causar<br />
13 000 millones<br />
de dólares en pérdidas anuales.<br />
Cada mexicano puede utilizar hasta<br />
38 000 popotes<br />
plásticos a lo largo de su vida.<br />
Al año, el plástico en el mar causa la muerte de<br />
un millón de aves<br />
y 100 000 mamíferos<br />
marinos (de 600 especies diferentes).<br />
Hoy hay más de<br />
150 millones<br />
de toneladas<br />
de desechos plásticos en el océano.<br />
90% de la basura<br />
flotante del océano está compuesta por plástico.<br />
¿Cuánto tiempo tardan<br />
en desaparecer del planeta?<br />
• Servilleta de papel: De 2 semanas<br />
a un mes (luego de depositada en la basura).<br />
• Vaso de unicel: 1 000 años.<br />
• Botella de PET: 100 años.<br />
• Suela de zapato: 65 años.<br />
• Bolsa de plástico: 150 años.<br />
• Pila: 500 años.<br />
• Pañal: 450 años.<br />
• Lata de aerosol: 30 años.<br />
• Lata de refresco: 10 años.<br />
• Chicle: 5 años.<br />
• Colilla de cigarro: 2 años.<br />
Fuentes<br />
• Ellen MacArthur Foundation<br />
• New Plastic Economy<br />
• Ocean Conservancy<br />
• ONU<br />
• Parley for the Oceans<br />
• Save on Energy<br />
• SEMARNAT
22 І Artículo<br />
México está preparado para proteger<br />
al Acuario del Mundo<br />
Por John Kerry I @JohnKerry<br />
Alrededor de nuestro planeta las actividades<br />
humanas están cambiando al océano, que<br />
enfrenta amenazas sin precedentes como la<br />
sobreexplotación de las pesquerías, la pérdida de arrecifes<br />
de coral, la contaminación y la erosión de nuestras<br />
costas, debido al aumento del nivel del mar. Ante<br />
ello, muchas naciones han reconocido la importancia<br />
de que el mundo entero tenga un océano saludable, y<br />
se han comprometido a combatir dichas amenazas.<br />
Por su liderazgo, México ha sido un país ejemplar en<br />
esta lucha.<br />
Conocemos la intención de México de crear una gran<br />
Área Marina Protegida (a m p) a fin de salvaguardar la<br />
enorme riqueza del Mar de Cortés y la costa del Pacífico<br />
de Baja California Sur. Esta excelente noticia nos<br />
llega a menos de un año de que el Presidente Enrique<br />
Peña Nieto declarara el Archipiélago de Revillagigedo,<br />
una cadena de islas prístinas en<br />
el Pacífico mexicano, como un Parque Nacional<br />
con cerca de 150 000 km 2 , completamente<br />
protegido de actividades extractivas.<br />
Sin embargo, el trabajo de México hacia<br />
la protección de sus mares comenzó en un<br />
área mucho más pequeña: el Parque Nacional<br />
Cabo Pulmo (ubicado en Baja California<br />
Sur), que en todo el mundo es considerado<br />
un gran éxito. La ciencia muestra que<br />
las a m p garantizan la sobrevivencia de fauna<br />
marina como ballenas, delfines, tiburones y<br />
tortugas, pero también benefician a las pesquerías<br />
en aguas adyacentes. Cabo Pulmo<br />
es un claro ejemplo de ello.
23<br />
Este parque se decretó en 1995 como resultado<br />
de un proceso colaborativo entre la<br />
comunidad local y o n g, científicos y oficiales<br />
de gobierno. Uno de los resultados más<br />
asombrosos es que en el transcurso de 10<br />
años la biomasa de peces en el parque se<br />
cuadriplicó. Ello significa que los peces<br />
pueden crecer y madurar dentro del área<br />
protegida, y también salir de ésta a través de<br />
un efecto conocido como derrame (spillover).<br />
Una vez fuera, los peces pueden ser capturados<br />
y coadyuvar a sostener a las pesquerías<br />
por muchas generaciones.<br />
Cada año, Cabo Pulmo atrae cerca<br />
de 30 000 turistas interesados en ver arrecifes<br />
de coral saludables, lobos marinos,<br />
tiburones martillo, mantarrayas gigantes del Pacífico y<br />
distintos mamíferos marinos. Con ello, el parque es capaz<br />
de generar empleos bien remunerados y seguridad<br />
económica para la comunidad, mejorando significativamente<br />
su nivel de vida.<br />
Desde su declaración, el modelo de Cabo Pulmo se<br />
ha replicado en todo el mundo. A principios de este año,<br />
la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, estableció el<br />
área marina protegida Rapa Nui alrededor de la Isla de<br />
Pascua, protegiendo en forma integral un área cercana<br />
al tamaño de todo el territorio continental de aquel<br />
país sudamericano. Esta zona fue acordada por el pueblo<br />
Rapa Nui a fin de proteger la pesca tradicional, sus<br />
ecosistemas y biodiversidad únicos, y así mantener por<br />
generaciones sus medios de sustento.<br />
Del otro lado del Pacífico, el Presidente Tommy Remengesau<br />
declaró la pequeña nación insular de Palau<br />
como Santuario Nacional Marino, protegiendo en forma<br />
integral 80% de las aguas del país. En el mismo decreto<br />
se creó una zona de pesca para aprovechamiento exclusivo<br />
de los pescadores locales. El santuario de Palau<br />
proporciona recursos marinos para el mercado local, y<br />
también satisface con creces al creciente mercado turístico,<br />
que año con año genera millones de dólares.<br />
La creación de una gran reserva marina en el Mar<br />
de Cortés y la costa del Pacífico de Baja California Sur<br />
impactará positivamente a decenas de miles de pescadores<br />
de comunidades adyacentes, así como a distintas<br />
especies marinas, incluyendo tiburones, delfines, ballenas,<br />
atunes, mantas y tortugas, que conocen a esta área<br />
como su hogar. Se trata de una propuesta que permite que la<br />
pesca local continúe, otorgando a las comunidades derechos<br />
sobre sus aguas costeras por primera vez en la historia.<br />
De llevarse a cabo, en el tiempo las poblaciones de<br />
peces continuarán recuperándose, y generarán efectos<br />
de derrame hacia afuera del área protegida, lo que posibilitará<br />
mayores capturas para futuras generaciones<br />
de pescadores.<br />
Aprovecho esta oportunidad para felicitar al pueblo de<br />
México por esta nueva iniciativa y expresar mi confianza<br />
en que el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador<br />
fortalecerá el gran legado de México para el océano,<br />
beneficiando a sus comunidades costeras con más peces,<br />
más turismo y más empleos bien remunerados.<br />
Sobre el AUTOR<br />
John Kerry es exsecretario de Estado de Estados Unidos y exsenador<br />
demócrata por Massachusetts. Lideró la primera conferencia Our Ocean,<br />
en 2014, que creó un foro internacional donde jefes de Estado y ministros,<br />
científicos, ambientalistas y líderes empresariales se reúnen cada año para<br />
discutir el estado que guardan los océanos del mundo, así como los pasos que<br />
se deberán tomar para protegerlo y las soluciones hacia el futuro.
24 І Artículo<br />
Pesca ribereña en el<br />
Mar de Cortés<br />
Radiografía de un sector clave<br />
Por Héctor Reyes Bonilla, Francisco Omar López Fuerte y Carlos Salomón Aguilar.<br />
Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).<br />
Hablar del Mar de Cortés es hablar de pescadores<br />
ribereños o artesanales quienes por generaciones<br />
y generaciones han encontrado en el mar su<br />
principal fuente de sustento. Sin embargo, para<br />
garantizar que el ecosistema esté sano, en equilibrio<br />
y se mantenga como un vivero de especies marinas,<br />
es fundamental reordenar este tipo de pesca,<br />
por lo que los autores del texto nos planean los retos a<br />
futuro que enfrentan estos “hombres del mar”. Se trata<br />
de una tarea que, además de involucrarlos a ellos,<br />
requiere la participación de un gran número de sectores<br />
de la población. Todos debemos apoyar e intervenir.
25<br />
Los beneficios sociales<br />
La pesca artesanal se lleva a cabo principalmente en<br />
embarcaciones menores a 10 metros de largo, y es<br />
una actividad económica relevante en el Mar de Cortés.<br />
En esa región al menos 55 000 pescadores generan<br />
poco más de 50% de la captura ribereña del país, y su<br />
trabajo da empleo a cerca de 90 000 personas de ambos<br />
sexos, quienes operan casi 250 plantas procesadoras o<br />
comercializan los productos dentro y fuera de México.<br />
Ahí el esfuerzo de pesca se concentra entre el sur de<br />
Sonora y a lo largo de Sinaloa, una región biológicamente<br />
muy productiva. El valor comercial de las pesquerías ribereñas<br />
del Mar de Cortés en 2016 fue aproximadamente<br />
de 575 millones de pesos, y para mantener esta actividad<br />
en 2017 el gobierno federal invirtió más de 700 millones<br />
para modernizar 18 000 embarcaciones. En resumen, las<br />
actividades de pesca en el Golfo de California ofrecen una<br />
gran cantidad de beneficios para las personas involucradas<br />
en las labores, y para nosotros los consumidores.<br />
Los recursos<br />
En el “Acuario del Mundo” la pesquería es multiespecífica<br />
y gran parte de la captura es de “peces de escama”; incluye<br />
cabrillas, pargos, cochitos, huachinangos, jureles,<br />
lenguados y pericos. Además, hay importantes niveles de<br />
captura de invertebrados —en especial, pulpos—, muy<br />
diversas clases de almejas y caracoles, y especies que<br />
no se consumen en México pero tienen alto valor en el<br />
mercado internacional, como las medusas “bola de cañón”<br />
y los pepinos de mar.<br />
LAs artes de pesca<br />
En el Mar de Cortés se emplea una gran variedad de sistemas<br />
de captura. La Carta Nacional Pesquera incluye<br />
líneas de mano, anzuelos y redes de monofilamento para<br />
los peces de escama, equipos de buceo semiautónomos<br />
(hooka) para la captura de pulpo, almejas y caracoles;<br />
poteras y redes de cerco para el calamar; atarrayas y redes<br />
de arrastre con excluidores de tortugas y peces para<br />
el camarón ribereño; ganchos y trampas para jaibas,<br />
cangrejos y langostas; y chorros de agua impulsados por<br />
motobombas para las almejas generosas.<br />
Los impactos negativos<br />
Según el gobierno federal, 75% de los recursos marinos<br />
del país se encuentra en su máximo nivel de aprovechamiento<br />
sustentable. Una especie en esta condición<br />
está siendo extraída a un ritmo que reduce la intensidad<br />
de la competencia entre los individuos, por lo que<br />
la siguiente generación tendrá iguales probabilidades<br />
de éxito y, como resultado, la pesca sigue siendo una<br />
actividad viable. Desafortunadamente, ese punto de balance<br />
fluctúa por efectos ambientales o errores en las<br />
asignaciones de las cuotas de captura, y eso lleva al<br />
deterioro de la pesquería; actualmente 15% de los re-
26 І Artículo<br />
cursos marinos de México y del Golfo de California están<br />
sobreexplotados.<br />
El problema no es nuevo, y en décadas pasadas la falta<br />
de regulación ocasionó que la totoaba, la tortuga y los tiburones<br />
fueran capturados a tal nivel que el gobierno federal<br />
tuvo que aplicar fuertes regulaciones e incluso llegar a la<br />
veda total. Otro agente que favorece la sobrepesca es la falta<br />
de información precisa sobre las capturas, que no permite<br />
estimar el nivel adecuado de explotación de las especies.<br />
En este sentido, la Carta Nacional Pesquera promueve<br />
la problemática porque, por ejemplo, muchas especies de<br />
peces son consideradas juntas como “escama”, y es imposible<br />
manejarlas eficientemente. Por último, la pesca ilegal<br />
continua en el golfo, y un análisis del Instituto Mexicano<br />
para la Competitividad —publicado en 2013— indica que<br />
esta puede representar hasta 50% de la captura. El asunto no<br />
tiene solución obvia o inmediata, pero quizá sea el principal<br />
obstáculo para el buen manejo de los stocks pesqueros.<br />
Los retos a futuro<br />
Como dijimos, la pesca es una actividad esencial en el<br />
Mar de Cortés por su relevancia económica, social y cultural,<br />
y la situación de la mayoría de los recursos aún es<br />
aceptable. No obstante, es indispensable trabajar no sólo<br />
para mantener este estado de cosas, sino para recuperar<br />
las poblaciones que han sido afectadas en exceso.<br />
La mejor forma de alcanzar esta meta es involucrar los<br />
saberes de todos los actores. Es fundamental aumentar la<br />
vigilancia para disminuir en lo posible la pesca ilegal; es<br />
importante también decretar refugios pesqueros y otorgar<br />
concesiones que den certeza legal a los pescadores para el<br />
manejo de sus recursos. Por otra parte, las comunidades<br />
pesqueras deben respetar las regulaciones y<br />
además llevar a cabo registros confiables de<br />
las capturas que permitan correctas asignaciones<br />
de cuotas.<br />
Las organizaciones civiles deben mantener<br />
sus programas de educación ambiental<br />
y apoyar a los pescadores para organizarse.<br />
Asimismo, los académicos tienen un papel<br />
esencial que jugar, aportando información<br />
científica que guie de manera confiable a<br />
todos los sectores para el manejo y preservación<br />
de sus recursos. La colaboración de<br />
todas las partes nos puede llevar a la verdadera<br />
aplicación del enfoque ecosistémico en<br />
el diseño de Programas de Ordenamiento y<br />
Planes de Manejo, lo cual permitirá realizar<br />
una pesca verdaderamente sustentable.<br />
Los números de la<br />
pesca artesal en el<br />
Golfo de California<br />
55 000 pescadores generan poco más de 50%<br />
de la captura ribereña del país.<br />
Genera cerca de 90 000 empleos.<br />
El valor comercial es de 575 millones<br />
de pesos.<br />
15% de los recursos marinos del Mar<br />
de Cortés están sobreexplotados.
Opinión І<br />
27<br />
Sociedad civil:<br />
indispensable<br />
en la protección<br />
de los océanos<br />
Por JP Geoffry<br />
La conservación de los mares del planeta es tarea de todos... ¡de todos!<br />
Incluidos tú y yo. De ello está convencido el autor de este texto,<br />
JP Geoffroy, Líder de Campaña para Sea Shepherd Conservation Society,<br />
organización que reúne los esfuerzos de habitantes de todo el<br />
mundo, quienes se arriesgan con tal de evitar la destrucción de los<br />
ecosistemas marinos y la matanza de las especies que los habitan.<br />
Para lograrlo, investigan, exponen y atacan las actividades ilegales<br />
en los mares del planeta.<br />
Desde su fundación —en 1977—, Sea Shepherd ha colaborado con los<br />
distintos niveles de gobierno de los países en los que opera, sin importar<br />
el color del partido en el poder, como una forma de expresar lo que la<br />
comunidad y el planeta necesitan; estas colaboraciones pueden ir desde una<br />
asesoría legal hasta poner nuestros barcos y voluntarios a disposición del Estado<br />
para trabajar juntos en la protección de una o más especies.<br />
En mis años trabajando en conservación (más de ocho) me es muy sencillo<br />
decir que la participación de la Sociedad Civil en la protección del medio ambiente<br />
es fundamental; pero no es la única responsable, ya que estoy convencido de que<br />
la comunidad en su totalidad debería proteger y contribuir con esta titánica labor.<br />
En el caso particular de México, operamos en el Alto Golfo de California (Mar de<br />
Cortés) en coordinación con otras organizaciones como el Museo de la Ballena y<br />
Ciencias del Mar y pescadores locales —avalados por la Secretaría de Medio Ambiente<br />
y Recursos Naturales (semarnat)—; el objetivo de estas acciones es proteger a<br />
la vaquita marina, especie endémica que se encuentra en serio riesgo de extinción.<br />
Desde que inició en esta región de los mares de México la Operación Milagro,<br />
impulsada por Sea Shepherd, hemos removido aproximadamente 100 toneladas<br />
de artes de pesca ilegales en la zona, considerada un refugio de dicho cetáceo.<br />
Con base en los resultados que hemos obtenido hasta ahora, no me queda duda<br />
de que lo que realmente está teniendo un efecto real en salvar a la vaquita marina<br />
es la extracción de los artefactos por los que está muriendo; me refiero a esas redes<br />
ilegales que dejan los pescadores furtivos, y que no sólo están matando vaquitas<br />
marinas, también están acabando con otras especies como la totoaba así como con<br />
tiburones martillo y rayas que fácilmente caen en estas trampas mortales.<br />
Desde mi perspectiva, esta lamentable situación se debe a una característica<br />
que tenemos en común todos los humanos: la codicia. Es decir, ese deseo por el<br />
dinero y por querer más y más sin pensar en el daño que ocasionamos.<br />
Cualquiera que sea la forma en que la sociedad en general pueda colaborar<br />
con la protección de nuestro planeta es bienvenida, ya que todos somos responsables<br />
de cuidarlo, comenzando por ti que estás leyendo este artículo.<br />
Debemos aprender a mirar más allá y ver cómo nuestras vidas tienen un<br />
efecto por cada acto que realizamos: plásticos, deforestación, contaminación y<br />
otros. Todos somos parte del problema y por ende todos deberíamos ser parte<br />
también de la solución; tenemos que encontrar la manera de armonizar el desarrollo<br />
con el medio ambiente.
28 І Opinión<br />
Una visión común para la<br />
sustentabilidad<br />
en el Mar de Cortés<br />
Por Catalina López Sagástegui<br />
Directora del Programa Marino del Golfo de California<br />
Todos tenemos un mismo objetivo: el bienestar de las comunidades.
29<br />
Mientras que los<br />
sectores de pesca,<br />
turismo y conservación<br />
empujan agendas<br />
particulares, la ciencia<br />
debe ser el compás<br />
que los guía hacia<br />
la sustentabilidad.<br />
En los mares mexicanos abunda una<br />
riqueza inigualable. Desde arrecifes<br />
llenos de coloridos peces que se esconden<br />
entre abanicos de mar, hasta aguas<br />
azules y profundas donde especies majestuosas<br />
como calamares, tiburones o mantas<br />
gigantes nadan en busca de alimento.<br />
Recorrer nuestras costas es una aventura<br />
que nos lleva por lagunas costeras en las que<br />
cada invierno nacen nuevas generaciones<br />
de ballena gris; playas arenosas que despiertan<br />
en las noches con el arribo de tortugas<br />
marinas; y esteros y lagunas abrazadas<br />
por verdes bosques de manglar, en donde<br />
la abundancia de camarones, almejas y peces<br />
se convierte en sustento para miles de<br />
pescadores y sus familias.<br />
De los mares que rodean a México, la alta<br />
biodiversidad del Golfo de California lo convierte<br />
en un lugar valioso para el sector pesquero<br />
y el turístico, y también para el sector<br />
de la conservación cuya historia trabajando<br />
para protegerlo es larga. Con las necesidades<br />
alimentarias de una población creciente, una<br />
industria turística que va en aumento y pesquerías<br />
en su máximo nivel de aprovechamiento,<br />
encontrar cómo satisfacer las necesidades de<br />
cada sector es un desafío constante.<br />
El reto entre conservación y pesca no comenzó<br />
ayer. Históricamente se ha abordado con<br />
una perspectiva de esfuerzos aislados, como<br />
si ambas fueran excluyentes. Ambos sectores<br />
buscan soluciones en sus propios baúles de<br />
herramientas, sin comunicarse y sin reconocer<br />
sus limitaciones. Este tipo de estrategia ha<br />
resultado en catástrofes ambientales como la<br />
que se vive en el Alto Golfo (Baja California).<br />
La presión por proteger a la vaquita marina no<br />
ha beneficiado a la especie y ha incentivado<br />
la pesca ilegal (afectando a otra especie protegida:<br />
la totoaba). Hoy, las comunidades dependen<br />
de subsidios insostenibles y batallan<br />
para adaptarse a una realidad que incluye a la<br />
pesca; la incertidumbre aumenta y la calidad<br />
de vida se deteriora.<br />
No podemos ignorar que la pesca genera<br />
ingresos para las comunidades que rodean al<br />
Golfo de Baja California. Aquí se producen en<br />
promedio un millón de toneladas de producto<br />
marino al año, equivalente a 5 500 millones de<br />
pesos. Sin embargo, la abundancia del capital<br />
natural en el Golfo no es infinita y ha alcanzado<br />
serios niveles de sobreexplotación.<br />
La solución no es pasar más tiempo en el<br />
mar o aprovechar nuevas especies para solventar<br />
las pérdidas económicas generadas<br />
por pesquerías colapsadas o en deterioro.<br />
El sector debe disminuir su dependencia de<br />
fondos públicos que sólo aumentan el esfuerzo<br />
pesquero, distorsionan el comportamiento<br />
de los mercados e impiden a México<br />
alcanzar sus metas de sustentabilidad.<br />
El sector de la conservación, por su parte,<br />
debe aprender a ser más incluyente y a<br />
navegar entre una variedad de contextos; modificar<br />
estrategias, sin sacrificar una visión<br />
sustentable. La conservación debe encontrar<br />
el balance entre el valor intrínseco y el<br />
percibido de la biodiversidad; debe buscar<br />
el beneficio social en todo su significado. La<br />
solución a los problemas de sustentabilidad<br />
no está en limitar el acceso a nuestros<br />
recursos naturales, sobre todo cuando no<br />
existe la capacidad humana para ejecutar<br />
una medida de este tipo.<br />
En el Golfo de California urge una visión<br />
multidisciplinaria que integre metas y estrategias<br />
de colaboración. Este es el reto<br />
más grande. Mientras que los sectores de<br />
pesca, turismo y conservación empujan<br />
agendas particulares, la ciencia debe ser<br />
el compás que los guía hacia la sustentabilidad.<br />
Es tiempo de que el sector académico<br />
se vuelva un actor activo y visible en<br />
la discusión. La ciencia debe ser neutral y<br />
objetiva, y debe alimentar las discusiones<br />
en torno al aprovechamiento y cuidado de<br />
los recursos naturales.<br />
Todos tenemos una meta en común: el<br />
bienestar de las comunidades. El desarrollo<br />
social, en todo su ámbito, debe ser lo<br />
que empuje a los líderes de estos sectores<br />
a trabajar para que el balance entre el aprovechamiento<br />
y la salud de los ecosistemas<br />
marinos del Golfo de California se alcance.
30 І Infografía<br />
de cañas, anzuelos<br />
Pesca deportiva: alternativa de conservación<br />
Por Amaya Bernárdez y Francisco Ursúa<br />
La pesca deportiva es una gran oportunidad para fomentar el turismo en<br />
nuestro país, atraer visitantes y generar ingresos; en especial, en Baja California<br />
Sur. Sin embargo, debe estar basada en decisiones inteligentes que<br />
garanticen la conservación de los mares de México y de las especies marinas<br />
que habitan en ellos.<br />
definición<br />
Es una actividad turística de esparcimiento que consiste en la captura de especies de<br />
vida silvestre mediante el uso de línea de mano o caña, con anzuelo y carnada viva o señuelos<br />
artificiales. Se practica en mares y costas, ríos y aguas interiores de todo el mundo,<br />
a pie desde la orilla o desde una embarcación, tanto estática como en movimiento.<br />
contexto<br />
En México, la actividad se realiza en prácticamente todo<br />
el litoral, así como en cerca de 50 embalses de aguas<br />
interiores. Se dirige a 99 especies, de las cuales 80 son<br />
marinas y 19 dulceacuícolas.<br />
Existen alrededor de 14 000 embarcaciones de pesca<br />
deportiva con bandera nacional e ingresan anualmente<br />
un promedio de 18 000 embarcaciones extranjeras,<br />
que se reparten 65% en el océano Pacífico, 11% en<br />
el Golfo de México y Mar Caribe, y el 24% restante en<br />
aguas continentales.<br />
marlin rayado<br />
(tretapturus audax)<br />
especies objetivo<br />
ESPECIES MAYORES (PICUDOS)<br />
Habitan en aguas templadas y tropicales, son migratorias y muy apreciadas por su gran fuerza y tamaño.<br />
pez vela<br />
(isthiophorus platypterus)<br />
pez espada<br />
(xiphias gladius)<br />
marlin azul<br />
(makaira nicrans)<br />
marlin negro<br />
(makaira indica)<br />
ESPECIES MENORES<br />
OTRAS ESPECIES DE INTERÉS COMERCIAL<br />
Dorado<br />
(coryphaena hippurus)<br />
atún aleta amarilla<br />
(thunnus albacares)<br />
Pez gallo<br />
(nematistius pectoralis)<br />
wahoo<br />
(acanthocybium<br />
solendari)<br />
jurel<br />
(trachurus<br />
picturatus murphyi)
31<br />
y carnadas<br />
COMO deporte<br />
Baja California Sur es, con mucho, el estado donde más se practica pesca deportiva, con cuatro<br />
destinos principales: Los Cabos, Los Barriles-Buenavista, Loreto y La Paz.<br />
El primero de estos destinos alberga 73% de la infraestructura para hospedaje y servicios conexos,<br />
y atiende actualmente a 65% de la afluencia de pescadores deportivos a México (Ibáñez<br />
Pérez et al. 2016). También en Los Cabos se encuentran todas las especies de pesca deportiva,<br />
lo que hace de éste un sitio privilegiado.<br />
torneos<br />
En 2016, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (conapesca) reportó 254<br />
torneos de pesca deportiva, de los cuales 142 fueron en aguas marinas y 112<br />
en aguas interiores de todo el País.<br />
Para 2017, llegaron a México 5 000 pescadores provenientes de 820 equipos<br />
de varios países.<br />
El evento más importante en materia de participación y premios es el Torneo<br />
Internacional de Pesca Deportiva Bisbee’s Los Cabos Offshore con una expectativa<br />
de 124 equipos y una bolsa acumulada en premios de 7.5 millones de<br />
dólares. Se le considera el torneo mejor premiado del mundo.<br />
la pesca deportiva<br />
es una actividad<br />
altamente redituable<br />
y, por tanto, su<br />
promoción debe<br />
considerar que las<br />
especies comerciales<br />
deben manejarse desde<br />
la sustentabilidad<br />
y desarrollarse<br />
de forma planificada.<br />
impacto sobre la vida silvestre<br />
La pesca deportiva que se realiza bajo la modalidad de captura y liberación o catch and<br />
release se puede considerar como una opción sustentable. No obstante, fuentes científicas<br />
muestran que la mortandad de especies extraídas con pesca deportiva varía con<br />
cada especie en función de siete factores relevantes, en orden de importancia:<br />
1. Ubicación del anzuelo: Si el anzuelo engancha al pez en cualquier órgano<br />
vital, la probabilidad de supervivencia decrece significativamente.<br />
2. Tipo de carnada: La carnada natural incrementa el riesgo de que los peces<br />
traguen el anzuelo, y con ello la probabilidad de supervivencia se reduce.<br />
¿Qué pasa en<br />
Baja California Sur?<br />
• 400 000 personas, en su mayoría visitantes internacionales,<br />
pescan cada año en BCS.<br />
• El gasto promedio por persona se calcula en 1 785 dólares.<br />
• La derrama supera los 1 100 millones de dólares anuales.<br />
• La actividad genera más de 24 000 empleos.<br />
3. Tipo de anzuelo: Los anzuelos tipo “J” son ingeridos con mayor facilidad<br />
que los anzuelos circulares, mismos que reducen la mortalidad pues reducen la<br />
probabilidad de enganchar órganos vitales.<br />
4. Profundidad de la captura: Este factor se relaciona con la expansión de la<br />
vejiga natatoria de los peces. Mientras mayor sea la profundidad de captura y la velocidad<br />
de extracción, mayor será la probabilidad de lesiones por vejiga natatoria.<br />
5. Temperatura del mar: Se ha documentado que a mayor temperatura del<br />
agua, la mortalidad parece ser mayor.<br />
6. Tiempo de “pelea”: “Pelea” es la etapa en la que el pescador y el pez luchan<br />
por vencer al otro. Mientras ésta sea mayor, el estrés asociado a cambios fisiológicos<br />
aumenta, y con ello la mortalidad.<br />
Fuentes:<br />
• Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (c o n a p e s c a).<br />
• The Billfish Foundation.<br />
7. Exposición al aire: Una vez que el pez sale del agua, y mientras el pescador<br />
corta el anzuelo para regresarlo, el pez no tiene acceso a oxígeno, lo que en<br />
combinación con el estrés de la captura, puede alargar su periodo de recuperación.<br />
Mientras menor sea el tiempo de exposición al aire, mayor será la<br />
probabilidad de supervivencia.
32 І Artículo<br />
TIBURONES<br />
DEL MAR DE CORTÉs:<br />
estado actual<br />
Y OPORTUNIDADES<br />
DE CONSERVACIÓN<br />
Por James Ketchum I @PelagiosKakunja<br />
Pelagios Kakunjá A. C.
33<br />
En términos ecológicos,<br />
podríamos pensar<br />
que el tiburón martillo<br />
está extinto en el<br />
MAR DE CORTÉS;<br />
la sobrepesca,<br />
la degradación de<br />
su hábitat y el cambio<br />
climático han sido<br />
letales para esta<br />
carismática<br />
especie marina.<br />
Sin embargo,<br />
no todo está perdido…<br />
La ciencia puede<br />
ofrecer una solución<br />
efectiva que permita<br />
recuperar las poblaciones<br />
del “rey del mar”<br />
que solían habitar<br />
en el golfo de california.
34 І Artículo<br />
“¡Mira, un pez sapo aboyado!”, gritó Félix Higuera, marinero del barco<br />
de buceo Don José, cuando me alistaba para bucear en el shark alley<br />
(callejón de los tiburones) en una pequeña isla del Golfo de California.<br />
Esa mañana estaba un tiburón ballena en superficie y al sumergirme<br />
en las azules aguas de verano había varios individuos de esta especie a<br />
unos 30 metros de profundidad alrededor de un pináculo. Después, vimos<br />
muchos peces como cabrillas, pargos, pericos, y también tortugas y algunos<br />
tiburones martillo cerca. Más adelante, un gran cardumen de barrilete<br />
y jureles… Detrás, unos 100 martillos justo encima del bajo sur.<br />
Así era en 1994 este islote llamado Las Ánimas. Hoy en día el panorama<br />
es muy distinto. 20 años después, buceando en este mismo lugar,<br />
lo único que podemos observar es el fondo rocoso con muy poca vida,<br />
sólo pocos peces pequeños y dispersos. Ningún tiburón. La misma historia<br />
podemos contar de El Bajo de Espíritu Santo (montaña submarina),<br />
donde en los 90 había mucho atún y cardúmenes de tiburón martillo,<br />
formando grandes espirales de más de 100 individuos. Ahora queda muy<br />
poca o nada de esta abundante fauna marina.<br />
El tiburón martillo común (Sphyrna lewini) era abundante también en muchas<br />
otras montañas submarinas e islas del Mar de Cortés. En los 70 y 80<br />
los cardúmenes de martillos podían llegar a ser de 300 o más animales. En<br />
la actualidad, la abundancia de esta especie es tan baja que se puede pensar<br />
que está extinta, ecológicamente hablando, de este emblemático mar.<br />
La modificación en abundancia de tiburones y fauna marina es<br />
diferente entre una generación y otra (shifting baselines), y se hace<br />
evidente en los cambios de percepción que tiene el ser humano de la<br />
naturaleza según lo que observa a su alrededor.<br />
En el Golfo de California existen alrededor de 40 especies de tiburones,<br />
de las cuales 12 están catalogadas como Amenazadas; de éstas, 10<br />
son consideradas Vulnerables (entre otras, tiburón zorro, tiburón piloto,<br />
tiburón mako y tiburón martillo prieto) y tres En Peligro (tiburón martillo<br />
común, martillo gigante y el tiburón ballena).<br />
Las principales amenazas para los tiburones en esta región son la sobrepesca,<br />
la degradación del hábitat y el cambio climático. La sobrepesca<br />
y la falta de medidas de manejo han ocasionado el colapso de algunas<br />
poblaciones de tiburones en los últimos años, en particular, de especies de<br />
hábitos costeros, ya que pueden ser capturadas de manera muy frecuente<br />
como son los tiburones puntas negras y martillo. De igual forma, las especies<br />
que se mueven fuera de la costa y que se asocian con islas o montañas<br />
submarinas, como los tiburones piloto, zorro y martillo, son muy vulnerables<br />
a la intensa pesca industrial.<br />
El tiburón martillo común tiene un alto valor en México para la industria<br />
pesquera por sus aletas y también como recurso ecoturístico en<br />
lugares como el Parque Nacional Revillagigedo, e históricamente en El<br />
Bajo de Espíritu Santo y Las Ánimas. Sin embargo, esta especie no está<br />
protegida en nuestro país y no existe un plan de manejo específico u otras<br />
herramientas de conservación para esta especie, que a nivel internacional<br />
está considerada En Peligro de Extinción (véase la iucn). La única medida<br />
que existe para su manejo es el periodo anual de veda de tres meses<br />
(mayo, junio, julio), implementado por la conapesca a partir de 2012.<br />
Uno de los graves problemas de esta situación es que, al disminuir las<br />
poblaciones de los depredadores tope a niveles muy bajos, éstos son sustituidos<br />
por depredadores más pequeños (mesodepredadores) como rayas,<br />
cazones o calamares, que pueden volverse tan abundantes que son capaces<br />
de acabar con sus respectivas presas (peces o invertebrados) en el siguiente<br />
eslabón de la red alimenticia, lo cual ocasiona un desequilibrio de los ecosistemas<br />
marinos. Esto se conoce como cascada trófica. Un ejemplo de ello se<br />
ha observado en el Golfo de California con la desaparición del tiburón martillo<br />
a fines de los 90, que coincidió con una super abundancia de calamar jumbo,<br />
consumidor de grandes cantidades de langostilla pelágica, peces mesopelágicos<br />
y sardinas, y la llegada de un nuevo depredador tope: el cachalote.<br />
El nivel de degradación de sitios como Las Ánimas y El Bajo de Espíritu<br />
Santo es de llamar la atención, considerando la importancia que tenían<br />
para el buceo recreativo, pesca deportiva y pesca comercial desde los 70<br />
hasta el inicio de la primera década del nuevo milenio. En<br />
una época, estos dos sitios fueron los mejores lugares del<br />
mundo para bucear con grandes cardúmenes de tiburón<br />
martillo, atrayendo el interés de cineastas submarinos de<br />
fama internacional, como Howard Hall, y de conocidos científicos<br />
como Peter Klimley o Sylvia Earle, quien recuerda<br />
que en su primer buceo en Las Ánimas en 1965 había tantos<br />
tiburones martillo como estrellas en el cielo (“as many<br />
hammerheads as stars in the sky”).<br />
Se podría decir que esta gran abundancia de tiburón<br />
martillo funcionó, en buena medida, como el motor de la<br />
economía turística de La Paz (Baja California Sur) durante<br />
las décadas de 1980 y 1990, cuando diversas compañías<br />
de ecoturismo ofrecían viajes de buceo a Las Ánimas y<br />
El Bajo de Espíritu Santo para ver a los grandes cardúmenes<br />
de tiburón martillo. Es lamentable que los tiburones<br />
hayan desaparecido de estos sitios.<br />
Esta fue una de las principales razones que en 2010<br />
me llevaron a fundar Pelagios Kakunjá, con mi amigo
35<br />
y colega Mauricio Hoyos, una organización sin fines de<br />
lucro que centra sus esfuerzos en estudiar y conservar<br />
las especies de tiburones y rayas en México, muchas<br />
de ellas amenazadas o en peligro de extinción a nivel<br />
global. Una de las metas que nos propusimos fue generar<br />
información técnica para el manejo regional y la<br />
implementación de estrategias de conservación para<br />
estas especies en México.<br />
Unos años después, con los resultados de nuestros<br />
estudios, logramos contribuir a la declaratoria del Archipiélago<br />
de Revillagigedo como Patrimonio Natural de la<br />
Humanidad por la unesco y a la ampliación de la reserva<br />
marina. Las investigaciones sobre movimientos de tiburones<br />
y mantas realizadas por investigadores de Pelagios<br />
Kakunjá —en conjunto con Pacific Manta Research Group<br />
y MigraMar—, fueron un componente importante para<br />
que en 2016 la declaratoria de la unesco recomendara<br />
al gobierno mexicano ampliar el área marina núcleo del<br />
Archipiélago de seis a 12 millas náuticas. Además, apoyamos<br />
a la conanp con información científica para la elaboración del Estudio<br />
Previo Justificativo para la declaratoria del Parque Nacional Revillagigedo<br />
y se propuso una reserva marina de mayor dimensión y más efectiva<br />
para proteger a tiburones, mantas y a otras especies migratorias y<br />
vulnerables en el Pacífico mexicano. La culminación de todos estos esfuerzos<br />
fue que en noviembre de 2017 se decretó a las Islas Revillagigedo<br />
como el Parque Nacional sin pesca más grande de Norteamérica, con un<br />
área de 148 000 km 2 . Lo anterior demuestra que la información técnica<br />
generada a través de investigaciones científicas es de gran valor para la<br />
puesta en marcha de programas efectivos de conservación marina.<br />
Es posible afirmar que en el caso del Mar de Cortés no todo está perdido.<br />
La implementación de la veda de tiburones que inició en 2012 ha mostrado<br />
señales de recuperación en Las Ánimas y El Bajo de Espíritu Santo,<br />
donde recientemente se han registrado algunos avistamientos de pequeños<br />
cardúmenes de tiburón martillo y otras especies como tiburón piloto y<br />
atunes. Esto significa que, si se utilizan otras herramientas de manejo más<br />
efectivas, como el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas,<br />
podríamos recuperar a los tiburones y, con ello, los sistemas pelágicos de la<br />
parte sur del Golfo de California.<br />
La Asociación Civil Pelagios Kakunjá genera información científica que permite reforzar la protección de distintas especies<br />
marinas en el Mar de Cortés, como el tiburón martillo. Foto: James Ketchum.
36 І Opinión<br />
Subsidios a la pesca:<br />
perversidad<br />
y deterioro ambiental<br />
Por Maximiliano Bello I @max_bello_m<br />
Oficial principal de la Unidad Internacional de Conservación de The Pew Charitable Trusts<br />
Los océanos del mundo están amenazados. Pocas<br />
amenazas son tan letales como los subsidios destinados<br />
a la pesca industrial; me atrevo a afirmar que<br />
éstos son sumamente nocivos ya que fomentan, como<br />
última consecuencia, la sobreexplotación de los mares.<br />
Lo anterior es porque los subsidios a la pesca omiten u<br />
olvidan las reglas que existen en la naturaleza. Me refiero a<br />
que los peces y los ecosistemas marinos tienen sus propios<br />
tiempos y capacidades; debido a estos factores, una población<br />
o un stock de especies sólo puede ser explotado hasta<br />
cierto punto… Al exceder ese límite, las especies se colapsan<br />
y podrían extinguirse (biológica o comercialmente).<br />
Sin embargo, por razones políticas, estados y gobiernos<br />
regionales o locales históricamente han otorgado<br />
una serie interminable de subsidios a la pesca, con el fin<br />
de mantener la constancia de esta industria, los empleos<br />
que genera y el supuesto “desarrollo” que produce.<br />
Lo que olvida este sector es que el océano y sus recursos<br />
no responden a estos tiempos ni intereses.<br />
A través de los subsidios se han creado industrias que<br />
han colapsado las pesquerías de todo el mundo. El acceso<br />
a tecnología de última línea para pescar en regiones<br />
extremas o a grandes profundidades no sería posible de<br />
no existir una fuente constante de financiamiento externo<br />
(obtenido a través de subsidios, por supuesto). De no ser<br />
así, la pesca industrial no sería un negocio rentable.<br />
Por ejemplo, barcos que pescan en zonas muy alejadas<br />
son capaces de llegar hasta ahí gracias a los subsidios
37<br />
Los subsidios a grandes negocios<br />
sólo incrementan la brecha<br />
entre pescadores industriales<br />
y pescadores artesanales.<br />
que reciben y que destinan a la compra de combustible, a la reparación<br />
de embarcaciones y a la construcción de nuevas y mejor equipadas.<br />
Al mantener estas acciones de financiamiento y no considerar aspectos<br />
biológicos o ecológicos de las especies objetivo de interés comercial,<br />
se genera un falso desarrollo de las pesquerías y una verdadera<br />
adicción a estos recursos… En este esquema, lo último que importa<br />
es el estado de los océanos y de las especies que habitan en ellos.<br />
No exagero al asegurar que sin estos subsidios las pesquerías serían<br />
totalmente inviables. En el fondo se financia la destrucción de los<br />
mares del mundo y, en el corto plazo, se fomenta el empobrecimiento<br />
de un gran número de pescadores y sus familias.<br />
Estos incentivos —que crean realidades ficticias— están siendo<br />
altamente estudiados y en años recientes se ha desatado una fuerte<br />
tendencia internacional que discute su eliminación.<br />
Por otro lado, los subsidios a la pesca no sólo están acabando con<br />
los recursos marinos, además generan diferencias considerables entre<br />
países ricos y pobres o entre industria y pesca artesanal… Unos pocos<br />
se benefician indefinidamente y otros sólo observan cómo la vida marina<br />
de la que dependen es saqueada.<br />
Si nos enfocamos en el caso del Mar de Cortés vemos que los subsidios<br />
a la pesca benefician directamente a un grupo reducido que extrae<br />
sardina y camarón. Se trata de pesquerías muy dañinas para el ecosistema<br />
que sin los subsidios que reciben sencillamente no existirían.<br />
El acceso a estos recursos proviene del lobby y presiones políticas<br />
que grupos menos acomodados o menos conectados con las élites no<br />
tienen la capacidad para alcanzar. Dichos grupos marginales son los<br />
que sufren la mayor parte de los impactos de las pesquerías infladas<br />
artificialmente.<br />
En 2017 la Organización Mundial de Comercio (o m c), en su reunión<br />
ministerial de Buenos Aires, definió un camino para acabar con los subsidios<br />
a la pesca que tienen efectos negativos y provocan la sobrepesca<br />
en el mar. Las negociaciones aún necesitan más atención y mayor interés;<br />
sin embargo, vamos por buen camino.<br />
México es uno de los países que más subsidios otorga y, de acuerdo<br />
con diversas organizaciones nacionales, dichos financiamientos están<br />
dirigidos a grandes empresas de la pesca industrial, en detrimento de<br />
las pequeñas comunidades. En pocas palabras, los subsidios a grandes<br />
negocios sólo incrementan la brecha entre pescadores industriales y<br />
pescadores artesanales.<br />
De cambiar y redirigir estos subsidios, sería importante que se destinaran<br />
a apoyar a las comunidades para generar planes de manejo, establecer<br />
refugios pesqueros, decretar áreas marinas protegidas… Estos instrumentos<br />
permitirán la recuperación de los recursos y oportunidades de reconversión<br />
de aquellos que quieran generar otras opciones de desarrollo.<br />
De cualquier forma, tengan o no éxito las rondas de negociaciones<br />
de la o m c, es urgente acabar con estos incentivos que dañan la salud de<br />
los océanos que nos dan la vida.<br />
¿En dónde<br />
están los<br />
subsidios?<br />
• Con información de DataMares I @dataMares<br />
De 2008 a 2015 en México se distribuyeron<br />
2.5 millones de pesos diarios<br />
por concepto de subsidios a la pesca.<br />
En este periodo, en total se otorgaron<br />
7 452 millones de pesos.<br />
La flota pesquera e industrial de Sonora<br />
y Sinaloa acaparó 59.07%<br />
de este presupuesto.<br />
38.32% fue destinado a combustibles<br />
(lo que incrementa el esfuerzo pesquero).<br />
Los montos para equipamiento e infraestructura en los<br />
puertos sólo alcanzan 7%.
38 І Artículo<br />
La paradoja<br />
de la sardina<br />
Por la redacción<br />
¿Dónde terminan las miles de toneladas<br />
que se pescan en México?<br />
Más de 80% de la sardina capturada en los mares<br />
de México al año tiene como destino final la elaboración<br />
de harina de pescado, que sirve para alimentar<br />
aves, cerdos, otros peces y hasta animales de compañía.<br />
Todo esto en un país, como el nuestro, con graves<br />
problemas de nutrición que demandan alimentos de alta<br />
calidad a bajos costos… Justamente como la sardina.<br />
En la década de los 40, la pesquería de sardina en<br />
la costa del Pacífico de Estados Unidos atravesó<br />
una crisis severa. Como resultado, parte de esa<br />
flota pesquera fue adquirida por México, donde pronto<br />
comenzó sus actividades y desembarcos; específicamente,<br />
en Ensenada (Baja California),<br />
cubriendo un área de operación entre ese<br />
puerto e Isla Cedros (Baja California Sur).<br />
Así, comenzó formalmente la pesquería de<br />
pelágicos menores —sardina— en nuestro país<br />
que, desde entonces, ha operado de manera<br />
ininterrumpida en la costa occidental del Pacífico<br />
mexicano. Con el tiempo, ésta incursionó<br />
también en el Mar de Cortés (en Sonora).<br />
El recuento<br />
De acuerdo con datos de la c o n a p e s c a, la captura<br />
de sardina se había comportado con una
39<br />
La pesquería<br />
de sardinas en<br />
México es compartida<br />
con Estados Unidos<br />
y Canadá; sin embargo,<br />
ambos países dejaron<br />
de explotarla desde<br />
2015 dado el abatimiento<br />
en la biomasa e<br />
incertidumbre sobre<br />
su viabilidad.<br />
tendencia positiva desde 1940 y hasta 2014. La<br />
importancia de la producción de sardina en la<br />
aportación a la producción pesquera nacional<br />
es fundamental, ya que ningún otro recurso<br />
pesquero en el país genera tal magnitud de<br />
biomasa y es explotado de la misma manera<br />
como la sardina: entre 40 y 48% de la producción<br />
total proviene de los recursos reportados<br />
por la pesca de esta especie marina.<br />
De 1950 a 1982, la captura de sardina registró<br />
un crecimiento constante; de hecho, por<br />
primera vez alcanzó un registro superior a las<br />
500 000 toneladas. Luego, entre 1983 y 1989,<br />
las capturas se mantuvieron estables, con oscilaciones<br />
de entre 400 000 y 500 000 toneladas.<br />
Seguimos avanzando en la historia: de 1990 a<br />
1999 comenzaron las disminuciones más importantes,<br />
siendo 1991 el año más representativo<br />
de esta crisis, cuando se capturaron apenas<br />
177 934 toneladas.<br />
En una etapa posterior, que abarca de<br />
1992 a 2014, vimos una recuperación. Incluso,<br />
se reportaron capturas inéditas que<br />
superaron las 700 000 toneladas al año.<br />
El valor de la harina de pescado<br />
Antes de continuar, es necesario aclarar<br />
que el destino actual de la sardina capturada<br />
en los mares de México tiene dos opciones<br />
comerciales:<br />
1. Enlatado para consumo humano (directo<br />
e indirecto).<br />
2. Reducción para la producción de forraje<br />
utilizado en la industria avícola y porcina<br />
(aunque existen otros grupos de interés<br />
como la acuacultura y el mercado de alimentos<br />
para mascotas).<br />
En los primeros años de captura (década<br />
de los 40), 100% de la sardina extraída fue<br />
enlatada para consumo humano, y tuvo como<br />
subproducto la elaboración de harina de pescado,<br />
situación que era obvia en un país con<br />
un importante incremento poblacional. Sin<br />
embargo, a partir de los 70 —como resultado<br />
de la política gubernamental oficial—, sólo se<br />
incentivó el apoyo para la reducción y producción<br />
de harina de pescado. Así, la industria del<br />
enlatado y la gran oportunidad de contar con<br />
alimento de calidad para los mexicanos a costos<br />
accesibles pasó a segundo término.<br />
Dicha situación, si bien era más rentable<br />
económicamente (y lo sigue siendo), propició<br />
un encarecimiento innecesario de la proteína<br />
animal disponible para la alimentación de una<br />
población con requerimientos nutrimentales<br />
urgentes para revertir la problemática de salud<br />
alimentaria que sigue vigente en nuestros<br />
días. Se trata de un parteaguas en el uso final<br />
que se da a la sardina capturada en México.<br />
Esto sin considerar la perdida de biomasa<br />
durante el proceso, ya que para obtener<br />
un kilogramo de harina se necesitan seis<br />
kilogramos de producto fresco. Como es<br />
de esperarse, esta situación disminuye la<br />
oportunidad de proveer mayores volúmenes<br />
de alimento a los mexicanos.<br />
En este panorama es correcto pensar<br />
que si bien el aumento porcentual de los<br />
volúmenes de captura hacia el enlatado no<br />
resolverán por sí mismos los problemas de<br />
desnutrición y obesidad, sin duda sí sumarían<br />
a la solución del problema.<br />
Hoy, varias décadas después, hasta 82% de<br />
la sardina capturada en los mares de México<br />
se convierte en harina de pescado que sólo<br />
alimenta ganado y cerdos. No<br />
tenemos duda de que es una<br />
decisión poco comprometida socialmente.<br />
De forma paralela, un factor<br />
fundamental a considerar para<br />
el futuro inmediato y mediato es<br />
la actividad de los ranchos atuneros<br />
como competidores directos<br />
de la industria del enlatado, en<br />
la medida en que incrementen su<br />
producción y superficie de cultivo,<br />
ya que su demanda de sardina<br />
fresca/congelada también crecerá.<br />
Como consecuencia, no es<br />
difícil imaginar quiénes serán los<br />
principales afectados.<br />
Un incremento poblacional de<br />
la magnitud al observado en nuestro<br />
país debe considerar una mayor<br />
importancia a la producción<br />
de alimento de calidad para los<br />
mexicanos. Así la redefinición de<br />
la política al respecto deberá promover<br />
los apoyos para nuevas tecnologías<br />
que generen innovadoras<br />
presentaciones que con apoyos<br />
de comercialización aumenten el<br />
consumo per cápita de los productos<br />
del mar en lo general.<br />
Esta visión debe operar con<br />
cuidado, de tal manera que la<br />
cadena de valor existente para<br />
la sardina y sus productos derivados<br />
no tenga un impacto virulento<br />
y pueda ser regulada hasta<br />
alcanzar un nivel de estabilidad.<br />
Valor<br />
ecológico<br />
Las sardinas juegan un<br />
papel fundamental en el<br />
equilibrio ecológico de los<br />
ecosistemas marinos, ya<br />
que sirven de alimento de<br />
otras especies pelágicas<br />
como peces carnívoros, focas,<br />
lobos marinos, delfines,<br />
ballenas y aves marinas.<br />
Si no hay sardinas en el<br />
mar, tampoco existirán<br />
estos otros animales.
40 І Artículo<br />
Por Mario Gómez | @Mariogomezc
41<br />
La Coalición en Defensa de los Mares<br />
(c o d e m a r) —de la que soy miembro fundador—<br />
propone la creación de un área<br />
marina protegida de más de 19 millones<br />
de hectáreas en las aguas que bañan Baja<br />
California Sur; de no hacerlo a la brevedad,<br />
el “Acuario del Mundo” (bautizado así por<br />
Jacques Cousteau) podría convertirse en<br />
un verdadero panteón marino como consecuencia<br />
de la devastación ocasionada por<br />
la industria pesquera.<br />
El Mar de Cortés comenzó a llamar la<br />
atención de la comunidad conservacionista<br />
en la década de los 70, cuando<br />
en el Alto Golfo de California (entre Baja<br />
California y Sonora) se avecinaba un problema<br />
grave relacionado con la inminente<br />
extinción de la vaquita marina que quedaba<br />
atrapada en las redes de los pescados que<br />
buscaban totoaba; en lugar de resolver este<br />
problema de raíz, se fueron creando distintas<br />
estrategias que eran apenas soluciones<br />
coyunturales y que, por supuesto, no resolvían<br />
en nada el origen del conflicto.<br />
Desde entonces, diferentes gobiernos<br />
sugirieron que la respuesta correcta se encontraba<br />
en la creación de Áreas Marinas<br />
Protegidas (a m p), pero se olvidaron de los<br />
principales actores de la zona: los pescadores<br />
ribereños. Al no involucrarlos en la<br />
ecuación, hoy queda claro por qué no se ha<br />
resuelto un problema tan añejo.<br />
Así, décadas después vemos que esta situación<br />
se ha extendido en todo el Mar de<br />
Cortés donde los más de los instrumentos<br />
de manejo pesquero que se han usado para<br />
darle un rumbo sustentable a la región no<br />
están surtiendo efecto; las posibilidades<br />
se están agotando y antes de que pase algo<br />
atroz estamos sugiriendo el nacimiento de una<br />
Reserva de la Biosfera (r b) para regular las<br />
actividades en la zona y tender hacia la verdadera<br />
sustentabilidad, siempre considerando<br />
en primer lugar a las comunidades ribereñas<br />
que tienen derechos históricos en este mar.<br />
Es necesario entender que en México la<br />
industria pesquera siempre ha operado en<br />
aquellas regiones donde mejor le convenga,<br />
llevando a muchas especies, al menos, a la<br />
extinción comercial. Por ejemplo, yucatecos<br />
y campechanos pescan en las aguas de
42 І Artículo<br />
Quintana Roo, sinaloenses y sonorenses en<br />
las costas de Baja California Sur; esta situación<br />
no puede continuar, y llegó el momento<br />
de otorgar derechos a los locales sobre<br />
los fuereños para empoderarlos, garantizar<br />
sus métodos de subsistencia y responsabilizarlos<br />
de la salud de sus ecosistemas.<br />
En el caso particular del Mar de Cortés,<br />
es de preocuparse que los fuereños llegan a<br />
las costas de Baja California Sur —donde no<br />
existe una flota pesquera industrial — a pescar<br />
y todo porque en sus aguas ya sobreexplotaron<br />
la antes abundante vida marina que<br />
alguna vez existió y, en consecuencia, ahora<br />
ya no es rentable para ellos pescar ahí. Sin<br />
duda, es una competencia desleal porque un<br />
pescador local ribereño nada puede hacer<br />
frente a los grandes barcos pesqueros que<br />
arrasan con lo que aún existe.<br />
En el Mar de Cortés uno de los principales<br />
atractivos para la industria pesquera de altura<br />
es la captura de sardina, pero es de llamar la<br />
atención que la pesquería de esta especie esté<br />
certificada como “sustentable” por el Marine<br />
Stewardship Council (organismo internacional)<br />
siendo que esta pesquería destina 65% de los<br />
peces capturados a la elaboración de harina y<br />
aceites que sirven de alimento de acuacultura<br />
en México (son necesarios seis kilos de sardina<br />
para obtener uno de harina). Además, 10%<br />
se congela y es usada como carnada y apenas<br />
25% es enlatada para consumo humano directo.<br />
Es irrisorio que la pesquería de sardina sea<br />
reconocida como sustentable.<br />
Peor aún es que Estados Unidos y Canadá<br />
hayan prohibido su captura desde<br />
2015 debido al colapso de las poblaciones,<br />
compartidas también por México. En este<br />
escenario, la c o n a p e s c a sigue incrementando<br />
los permisos y autorizando su explotación.<br />
Debo decir, con base en la ciencia, que<br />
la sardina es una especie forrajera que<br />
alimenta a peces como cabrillas, atunes,<br />
tiburones, delfines y hasta ballenas, orcas,<br />
lobos marinos, aves y todos los peces de<br />
pesca deportiva como marlines y dorados.<br />
Es por eso que en el Mar de Cortés hoy ya<br />
no es posible ver la abundancia de especies<br />
que vio Cousteau.<br />
Es importante reafirmar que es totalmente<br />
falso que con una Reserva de la<br />
Biosfera en el Golfo de California, que mediría<br />
cerca de ocho millones de hectáreas,<br />
Zona dedicada a la pesca ribereña y deportiva:10.4 millones de hectáreas.<br />
Zona de exclusión total de pesca: 8.8 millones de hectáreas.<br />
Total: 19.2 millones de hectáreas.<br />
el Mar de Cortés estaría cerrado a la pesca; el área protegida que<br />
propone e impulsa la c o d e m a r abarca apenas una tercera parte de<br />
los 24 millones de hectáreas que tiene este mar. Además, aplicaría<br />
sólo en aguas de Baja California Sur donde, repito, no existe flota<br />
pesquera industrial y donde también, por fortuna, aún se mantienen<br />
elevadas poblaciones de diferentes especies marinas.<br />
Por lo anterior, la pesca industrial no se restringe en Sonora, Sinaloa<br />
ni en Baja California; en estos tres estados los pescadores industriales<br />
podrán seguir pescando en sus propias aguas donde tendrán que reordenar<br />
su esfuerzo pesquero, lo cual no implica de ninguna manera<br />
que se pierdan empleos, todo lo contrario, ya que se estarían creando<br />
nuevas oportunidades vinculadas con el turismo; es decir, se trata de<br />
una reconversión productiva como todas las que ocurren continuamente<br />
en una economía abierta y dinámica.<br />
Una Reserva de la Biosfera en el Mar de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos<br />
sería la mejor opción para garantizar la seguridad alimen-
43<br />
taria que hoy se ve en riesgo por la pesca<br />
industrial depredadora que está terminando<br />
con las poblaciones de los más de<br />
los peces de esta región cuyas pesquerías<br />
están colapsadas en órdenes del 80%.<br />
Por los pescadores ribereños<br />
Quienes mejor cuidan su mar son los<br />
que viven ahí mismo; conocen cómo se<br />
mueven los peces, las corrientes, las<br />
temporadas de reproducción, cómo incide<br />
la Luna en las mareas, dónde están<br />
los nutrientes, dónde están las agregaciones<br />
de peces de diferentes especies,<br />
las tallas de los peces… Hablo de los<br />
pescadores ribereños o artesanales,<br />
una raza divina en peligro de extinción.<br />
Ellos son los que nos dan de comer, los<br />
que viven al día y los primeros afectados<br />
por un monstruo cuyo instinto es<br />
la voracidad del capital —la industria<br />
pesquera— que día a día les desplaza<br />
de su ámbito.<br />
La industria pesquera, que tiene naves<br />
sofisticadas, en un santiamén se lleva<br />
un cardumen completo de cualquier especie<br />
marina, mientras que los otros pescan<br />
de manera artesanal con caña y cordel de<br />
uno en uno… Los primeros se apropian<br />
de toneladas de peces, y los otros apenas<br />
obtienen kilos de forma selectiva.<br />
Los ribereños sólo pescan individuos<br />
adultos o maduros de determinada talla,<br />
y los industriales de todo, incluidos<br />
juveniles que aún no alcanzan su etapa<br />
de reproducción.<br />
La c o d e m a r sugiere que Baja California<br />
Sur sea rodeado por una Reserva<br />
de la Biosfera de la costa hacia 50 millas<br />
náuticas (casi 95 kilómetros) con<br />
una zona de exclusión de pesca para<br />
la industria (embarcaciones de más de<br />
10.5 metros de largo con refrigeración).<br />
Esta reserva incluye también una zona de<br />
amortiguamiento o de aprovechamiento<br />
para los pescadores ribereños donde<br />
ellos podrán llevar a cabo sus actividades<br />
tradicionales con visión de sustentabilidad<br />
como lo han hecho desde hace<br />
muchos años a la fecha en las aguas<br />
donde nacieron.<br />
El Estado de Baja California Sur tiene<br />
un potencial tanto o más elevado<br />
que la península de Yucatán en relación<br />
al turismo. Es un reto fascinante para<br />
la administración de Andrés Manuel<br />
López Obrador y el futuro secretario de<br />
turismo, Miguel Torruco, así como para<br />
el gobernador del estado, Carlos Mendoza<br />
Davis, convertir ese espacio en<br />
un polo de desarrollo de turismo de<br />
conservación de etiqueta mundial. La<br />
oportunidad está dada.<br />
En México es una práctica ancestral<br />
el que todos pesquen en las aguas de<br />
sus vecinos y eso nos lleva en directo a<br />
pescar “antes de que se lo acabe el de<br />
junto”… Es necesario que por primera vez<br />
en la historia hagamos un ejercicio en el<br />
que los usufructuarios de esas<br />
aguas sean los habitantes del<br />
lugar.<br />
La Reserva de la Biosfera<br />
del Mar de Cortés y el Pacífico<br />
Sudcalifornianos se fundamenta<br />
también en el artículo 48 de<br />
la lgeepa que en pocas palabras<br />
refiere que los locales tendrán<br />
prioridad sobre los fuereños.<br />
Esto, en automático, empodera<br />
a los sudcalifornianos<br />
frente a los sonorenses, sinaloenses<br />
y bajacalifornianos<br />
que son hoy los únicos beneficiados<br />
de la productividad<br />
de este Mar, sin dejar ningún<br />
beneficio a cambio para los locales<br />
sudcalifornianos.<br />
Los verdaderos beneficiarios<br />
deberían ser los pescadores<br />
ribereños quienes tendrían<br />
la posibilidad de hacer una reconversión<br />
productiva de sus<br />
actividades vinculando su pesca<br />
a satisfacer las necesidades<br />
del turismo creciente en la región<br />
y los industriales tendrían<br />
que empezar a planear en redirigir<br />
su esfuerzo pesquero<br />
hacia otra zonas lo cual no implica<br />
que pierdan empleos.<br />
Llegó el momento de utilizar<br />
para la gobernanza de la región<br />
un instrumento más asertivo,<br />
de mayor alcance y que esté<br />
fuera del alcance de favoritismos<br />
o de autoridades que están<br />
al servicio de los industriales,<br />
quienes tendrán que repensar<br />
su estrategia de negocio.<br />
Llegó el momento<br />
de dar a luz<br />
una Reserva de<br />
la Biosfera en el<br />
Mar de Cortés<br />
y el Pacífico<br />
Sudcalifornianos.
44 І Artículo<br />
La dramática situación de las<br />
de las especies<br />
marinas<br />
Por Tom Dillon<br />
Dirige la labor conservacionista internacional de The Pew Charitable Trusts.<br />
Estas son 15 de las muchas especies marinas que requieren una mayor protección a nivel mundial.<br />
La salud del océano es fundamental para mantener la vida en la Tierra y, por ello, si unimos esfuerzos<br />
para salvar a estos animales —y sus hábitats— en última instancia estaremos contribuyendo con nuestra<br />
propia salvación.<br />
Durante siglos, dimos por sentada la sorprendente biodiversidad<br />
de la Tierra. Sin embargo, conforme se<br />
incrementan las amenazas contra el medio ambiente<br />
y las tasas de extinción de especies, ha llegado la hora de<br />
que la humanidad haga más por preservar la gran variedad<br />
de especies con las que compartimos este planeta.<br />
Desafortunadamente, sólo 3% del océano<br />
está protegido en su totalidad, una cifra<br />
muy lejana al 30% que los científicos marinos<br />
recomiendan y consideran necesaria<br />
para garantizar la viabilidad de todos los<br />
ecosistemas marinos.<br />
Kril antártico (Euphausia superba).<br />
Es la fuerza vital del océano Austral,<br />
y sirve de alimento para numerosas<br />
especies de pingüinos, focas y ballenas.<br />
Otros depredadores de la Antártida, como<br />
focas leopardo y orcas, se alimentan<br />
de los animales que lo consumen.<br />
Atún patudo (Thunnus obesus).<br />
Habita en aguas templadas tanto del Atlántico como<br />
del Pacífico. Es un pez depredador formidable, que<br />
puede nadar profundamente y pesar más de 200<br />
kilos. En el Atlántico, esta especie está sobreexplotada,<br />
una clara señal de que los administradores de<br />
las pesquerías dedicadas a la especie deben actuar<br />
de inmediato para protegerla.
45<br />
Pez mariposa (Chaetodon litus).<br />
Su nombre común en idioma rapanui es Tipi tipi’uri y es una de<br />
las 142 especies que habitan exclusivamente en los alrededores<br />
de la Isla de Pascua. Las aguas que rodean este territorio de Chile<br />
—tan remoto y especial— se encuentran fuertemente protegidas<br />
por una reserva marina que permite a sus habitantes continuar<br />
pescando a la antigua usanza con una técnica artesanal.<br />
Coral negro (Leiopathes annosa).<br />
Es considerado el organismo vivo más antiguo del mundo<br />
(tiene unos 4 265 años). Esta especie se encuentra exclusivamente<br />
dentro de las aguas de las islas hawaianas, a<br />
profundidades de entre 305 y 488 metros.<br />
Elefante marino (Mirounga).<br />
El 54% de todos los elefantes marinos australes habita en las islas<br />
Georgias y Sandwich del Sur, a más de 1 700 kilómetros de la punta<br />
de Sudamérica, cerca de donde confluyen los océanos Antártico y<br />
Atlántico meridional. Resulta fundamental proteger esta área<br />
porque es un laboratorio viviente para estudiar los efectos<br />
del cambio climático: desborda vida, cambia dinámicamente<br />
debido al rápido calentamiento de sus aguas<br />
y se mantiene inalterado por la actividad humana.<br />
Pulpo Gasparín<br />
En 2016 los científicos descubrieron este pulpo<br />
“fantasma” en el Monumento Nacional Marino<br />
Papahãnaumokuãkea, en Hawái. El sitio es una<br />
de las reservas marinas completamente protegidas<br />
más grandes del mundo.
46 І Artículo<br />
Tortuga gigante<br />
de las Galápagos<br />
(Chelonoidis spp).<br />
Esta especie de tortuga,<br />
en peligro de extinción,<br />
se encuentra únicamente en<br />
las islas Galápagos, a unos<br />
1000 kilómetros de la costa<br />
de Ecuador. Las tortugas<br />
gigantes están protegidas<br />
por la legislación ecuatoriana,<br />
pero la pesca ilegal de<br />
tiburones y otras especies<br />
en la región es un problema<br />
crónico que incide en el<br />
deterioro de su población.<br />
Foca monje hawaiana<br />
(Neomonachus schauinslandi).<br />
El Monumento Nacional Marino Papahãnaumokuãkea<br />
es un hábitat crítico para<br />
esta especie, una de las que se encuentra<br />
en mayor riesgo del mundo, según The<br />
Marine Mammal Center. Sus principales<br />
amenazas son los restos y escombros de<br />
artes de pesca en los que queda atrapada,<br />
la pérdida de su hábitat y la presencia<br />
humana en las playas donde descansa,<br />
da a luz a sus crías y se alimenta.<br />
Nutria marina (Lontra felina).<br />
La pérdida de hábitats clave para su<br />
supervivencia, la contaminación y la caza<br />
ilegal están mermando la población de<br />
nutrias marinas, una especie en peligro de<br />
extinción que vive frente a las costas de<br />
Argentina, Chile y Perú. Su hábitat<br />
es completamente marino y prefieren<br />
las playas rocosas y las cavernas,<br />
así como los bosques de algas donde<br />
abundan sus presas.
47<br />
Pez Napoleón<br />
(Cheilinus undulatus).<br />
Conocido también como maorí, este<br />
pez de arrecife se encuentra entre las<br />
especies que la u i c n clasifica como en peligro<br />
de extinción, principalmente por la<br />
sobreexplotación pesquera. Sin embargo,<br />
esta especie marina —y todas las que<br />
habitan en las aguas de Palau (país insular<br />
del Pacífico)— está al amparo de una<br />
ley emitida en 2015 que catalogó como<br />
reserva marina totalmente protegida<br />
cerca de 80% de las aguas que le sirven<br />
como refugio.<br />
Atún aleta azul<br />
(Thunnus orientalis).<br />
Este pez, que puede nadar a una velocidad<br />
crucero de 25 kilómetros por hora y<br />
emigrar grandes distancias (por ejemplo,<br />
de Japón a Estados Unidos y México), es<br />
una de las especies más amenazadas del<br />
mundo. La sobrepesca ha reducido su<br />
población en más de 97% en comparación<br />
con sus niveles históricos.<br />
Tiburón mako (Isurus oxyrinchus).<br />
Ha sido observado nadando a velocidades<br />
de hasta 72 kilómetros por hora,<br />
un atributo que le ayuda a cazar su alimento<br />
favorito: el atún. Esta especie de<br />
tiburón prospera en aguas tibias o frías<br />
y prácticamente en todos los océanos.<br />
Es muy apreciado por su carne y sus<br />
aletas, motivo por el que está en riesgo<br />
debido a la sobreexplotación pesquera.
48 І Artículo<br />
Bacalao austral<br />
(Dissostichus eleginoides).<br />
Es fundamental para la cadena alimenticia<br />
del océano Antártico, en parte porque se<br />
trata del mayor depredador en la Antártida<br />
oriental, una región para la que se han<br />
propuesto áreas marinas protegidas desde<br />
2011. Los científicos saben muy poco acerca<br />
de esta especie; sólo que alcanza hasta los<br />
dos metros de longitud y produce proteínas<br />
anticongelantes para prevenir la cristalización<br />
de su sangre en las bajas temperaturas<br />
del mar Patagónico y Antártico.<br />
Foca de Weddell<br />
(Leptonychotes weddellii).<br />
Endémica de la Antártida, vive<br />
mucho más al sur que cualquier<br />
otro mamífero. Este hábil<br />
depredador puede permanecer<br />
sumergido por más de una hora<br />
a profundidades de más de 580<br />
metros. Aunque las focas de<br />
Weddell están protegidas por el<br />
Tratado Antártico y la Convención<br />
para la Conservación de las<br />
Focas Antárticas, sus fuentes<br />
de alimento —como el bacalao<br />
austral y el kril— son cada<br />
vez más reducidas debido a la<br />
pesca industrial.<br />
Tiburón ballena<br />
(Rhincodon typus).<br />
Por su peso de más de 10 toneladas y una<br />
longitud de hasta 12 metros, es el pez<br />
más grande de los océanos. Estos mansos<br />
gigantes recorren las aguas cálidas<br />
y tropicales, y están clasificados como de<br />
alta prioridad por la Convención para la<br />
Conservación de Especies Migratorias<br />
de Animales Silvestres (csm). En 2017,<br />
las partes firmantes de la csm votaron<br />
a favor de prohibir la captura de esta<br />
especie amenazada.
49<br />
¿QUÉ SON LOS refugios<br />
PESQUEROs?<br />
Más peces en el mar y más pescados en la mesa<br />
La sobreexplotación pesquera está poniendo en riesgo el futuro<br />
de nuestros mares. De continuar así, para el año 2050<br />
habrá desaparecido la mayoría de las especies que hoy<br />
consumimos. Las cifras hablan por sí solas: la fao asegura que<br />
tres de cada cuatro especies con valor comercial están afectadas<br />
por la sobrepesca, mientras que 25% de la captura se tira por la<br />
borda por tratarse de especies no comerciales.<br />
México también enfrenta este problema. Nuestro país ocupa<br />
el puesto 16 en la producción pesquera mundial con 1.7 millones<br />
de toneladas; sin embargo, de acuerdo con un reporte de Environmental<br />
Defense Fund México, 30% de las especies comerciales<br />
sufren sobrepesca, mientras que el 70% restante está en un punto<br />
crítico. El organismo teme que en 20 años se pescará la mitad<br />
de lo que se captura hoy y las ganancias caerán en 97%.<br />
Ante este panorama, ¿qué podemos hacer? Por un lado, los expertos<br />
sugieren desarrollar esquemas de pesca sustentable; por el<br />
otro, recomiendan establecer áreas en las que se prohíba la pesca<br />
por un periodo determinado de tiempo. Esto es: crear Zonas de<br />
Refugio Pesquero en donde las especies puedan reproducirse, incrementar<br />
sus poblaciones y alcanzar tallas mayores, mientras que<br />
el ecosistema también se recupere del impacto de la pesca.<br />
México ya cuenta con zonas de este tipo. Las primeras se establecieron<br />
en 2012 en el Mar de Cortés, Baja California Sur; se<br />
localizan a lo largo de un corredor que va de San Cosme a Punta<br />
Coyote y son resultado del trabajo en conjunto de gobierno, organizaciones<br />
de la sociedad civil y pescadores que decidieron tomar<br />
acciones para proteger su patrimonio.<br />
Más de cinco años después han demostrado su utilidad: la<br />
mitad de las especies de interés han aumentado en talla y peso.<br />
Sin embargo, la recuperación es un proceso lento. Por ejemplo,<br />
especies como el mero requieren hasta 20 años para aumentar<br />
sus poblaciones; no obstante, el primer paso está dado y<br />
la oportunidad de tener más peces en el mar y más pescados<br />
en la mesa está puesta.
50 І Opinión<br />
¿Qué y cómo<br />
comer<br />
del<br />
mar?<br />
Por Manuel Fernández Gómez<br />
En 2050 seremos más de 9 500 millones de personas en el planeta,<br />
por lo que la demanda de comida crecerá 70%. Para alimentar a toda<br />
esta población, la solución podría estar en los océanos.<br />
Nuestras decisiones de consumo tienen una gran huella en la salud<br />
de los ecosistemas marinos del planeta. Tú decides si este impacto es<br />
positivo o negativo.<br />
1. Conciencia<br />
Antes de consumir pescados o mariscos, debes considerar que:<br />
a) Se trata de vida salvaje extraída de su hábitat natural. Esta biomasa proveniente<br />
del mar no es infinita y juega un rol fundamental en el equilibrio de éste.<br />
b) Las pesquerías son mucho más que regiones geográficas, métodos de pesca<br />
o especies marinas. Son lugares donde las actividades humanas están vinculadas<br />
con los ecosistemas marinos y los recursos renovables.<br />
2. Información<br />
Debes obtener la mayor cantidad posible de datos sobre la especie que vas a<br />
consumir: ¿cómo se capturó?, ¿dónde se capturó?, ¿qué especie es? Con esta<br />
información tendrás un criterio más amplio y sabrás diferenciar aquellas especies<br />
cuyas poblaciones han sido sobreexplotadas.<br />
3. Decisión<br />
Además de las especies más comerciales y conocidas —también las más explotadas—,<br />
elije otras opciones poco valoradas por el mercado. Así, contribuirás a<br />
evitar el desperdicio y fomentarás el consumo de temporada.<br />
4. Valor<br />
Opta por aquellas especies que tienen un crecimiento rápido, madurez precoz,<br />
descendencia numerosa y que pueden colonizar ecosistemas con rapidez. Por lo<br />
general, se colocan debajo de la cadena alimenticia.<br />
Un claro ejemplo es la sardina que, cuando se pesca artesanalmente y se<br />
utiliza para consumo humano, el trabajo del pescador obtiene un mayor valor<br />
agregado debido a que el pescado extraído es de mejor calidad, menos vida<br />
marina fue capturada y el consumidor final está dispuesto a pagar un sobreprecio<br />
justo.<br />
Por desgracia, lo anterior poco ocurre porque la sardina mayormente es capturada<br />
por la flota pesquera industrial, que la procesa para elaborar harinas…<br />
Esto sólo genera que las cientos y miles de toneladas extraídas del océano sean<br />
mal pagadas al pescador.<br />
Otro ejemplo es la jaiba, cuando está en su proceso de muda y se le conoce<br />
como “jaiba suave”. Se trata de la captura de una especie que se reproduce con<br />
facilidad e involucra a familias y comunidades enteras, además de que no se<br />
desperdicia nada del crustáceo.<br />
5. Consideración<br />
No consumas aquellos depredadores que se encuentran arriba de la cadena alimenticia<br />
y que están seriamente amenazados, presentan un desarrollo lento, de<br />
madurez retrasada y de descendencia poco numerosa. Como el tiburón.<br />
Evita las especies que el mercado demanda, como el atún.<br />
Respeta aquellas especies que se encuentran en veda temporal o permanente<br />
como el caracol Caribe, que tiene una veda muy estricta y sus poblaciones están<br />
en estados críticos en nuestro país.<br />
Toma en cuenta que en México las especies de marlín, pez vela y espada<br />
se encuentran reservadas únicamente a la pesca deportiva. Considera esto al<br />
llegar a un restaurante y que te ofrezcan cualquiera de éstas en el menú.<br />
6. Beneficios<br />
Al respetar esta cadena alimenticia y agregar valor al trabajo de las comunidades<br />
pesqueras (para quienes por generaciones el mar ha sido su única o principal<br />
forma de vida), estás incentivando al pescador en pequeña escala a pescar de<br />
forma responsable como lo aprendió de sus ancestros.<br />
Para más información:<br />
@buena_pesca
51<br />
Las mantas<br />
regresaron<br />
No se sabe cuáles son las razones de su llegada<br />
ni cuánto tiempo se quedarán… Lo<br />
cierto es que desde hace algunos meses las<br />
mantas gigantes regresaron al Mar de Cortés, específicamente<br />
a una zona conocida como La Reina, al<br />
norte de la isla Cerralvo, en Baja California Sur.<br />
La última vez que se registraron avistamientos<br />
fue entre 2002 y 2003 (aunque existen reportes<br />
fechados en 2016), y pese a que se desconocen<br />
las causas de su desaparición, estamos ante una<br />
oportunidad única.<br />
Es momento de unir esfuerzos para desarrollar<br />
e implementar en la región prácticas responsables<br />
de turismo relacionadas con buceo, esnórquel y anclaje<br />
de embarcaciones. Además, es fundamental concientizar<br />
a los pescadores sobre la importancia de proteger a<br />
estas especies y el ecosistema en el que habitan.<br />
Queremos que<br />
se queden.<br />
Queremos cuidarlas.<br />
¡Bienvenidas al Mar<br />
de Cortés!<br />
Con información e imágenes de ECO: Ecosistemas y Conservación, dirigida por Jenny Rodríguez y Arturo Ayala Bocos.<br />
ECO: Ecosistemas y Conservación
Isla Espíritu Santo, en el Mar de Cortés (Baja California Sur). I Foto: Mario Gómez.<br />
www.endefensadelosmares.org<br />
@codemarmx