EQUILIBRIO_FINAL_Octubre2018

bika2018

octubre 2018

Mar de Cortés

Foto: Jorge Cervera Hauser


Carta Editorial

3

Somos mar

Estamos en deuda con los mares de México

y del planeta: a ellos debemos un sinfín de

espectáculos naturales que ocupan nuestros

recuerdos, millones de empleos en todo el

mundo y el alimento que llega a la mesa de

habitantes de los cinco continentes. Es decir,

somos mar y somos del mar.

Sin embargo, hoy más que nunca, nuestros

océanos están en riesgo debido al impacto de

distintas amenazas. Quizá la más devastadora

es la sobreexplotación pesquera, que ha ocasionado

la extinción de diversas especies marinas

y que compromete la subsistencia de miles de

comunidades pesqueras artesanales que dependen

de ecosistemas sanos y llenos de vida.

México no está exento de sufrir las consecuencias

negativas de dichos impactos; en especial, el Mar

de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos, donde

la industria pesquera de altura históricamente

ha explotado sin límites el que alguna vez fuera

llamado “El Acuario del Mundo”. Si como mexicanos

no tomamos medidas radicales e inmediatas

tal vez no haya marcha atrás.

Por ello, quienes integramos la Coalición en

Defensa de los Mares de México (co d e m a r ) proponemos

la creación de una gran Reserva de

la Biosfera que incluya las aguas que envuelven

Baja California Sur ya que estamos convencidos

de que sólo una acción de esa magnitud

beneficiaría, en el mediano plazo, a los pescadores

ribereños de la zona, impulsaría el turismo

de conservación y, por su puesto, permitiría la

recuperación de las poblaciones de distintas

especies que han sido diezmadas.

Esta edición de Equilibrio tiene como objetivo

presentar una visión panorámica de la situación

actual en el Mar de Cortés y el Pacífico

Sudcalifornianos, a fin de demostrar por qué

es urgente la declaración de esta Reserva de la

Biosfera. Es un imperativo para dicha región de

los mares de México.

A lo largo de este número usted encontrará análisis,

reportajes y artículos de opinión escritos

por reconocidos especialistas nacionales e internacionales

quienes, con una visión objetiva y

contundente, abordan las ventajas de proteger

a perpetuidad uno de los mares más ricos del

mundo.

Además de reforzar nuestro compromiso con los mares

de nuestro país, agradecemos a todos aquellos

que nos han brindado su apoyo: científicos, académicos,

prestadores de servicios, representantes

de la iniciativa privada, la sociedad civil y los medios

de comunicación. Agradecemos también a la

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales

(s e m a r n at) y a la Comisión Nacional de Áreas

Naturales Protegidas (c o n a n p). Hacemos un agradecimiento

especial al Pew Bertarelli Ocean

Legacy Project.

¡El Mar de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos

son de todos los mexicanos!

Los editores

Equilibrio es una publicación editada y producida por la Coalición en Defensa de los Mares de México (c o d e m a r ) y Beta

Diversidad a.c. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo en trámite. Editor responsable: Mario Gómez.

Las opiniones expresadas en esta edición no necesariamente son compartidas por los editores, y son responsabilidad

sólo de quien las emite.

Equilibrio tuvo un tiraje de 45 000 ejemplares encartados en la edición para suscriptores del periódico Reforma y 10 000

adicionales circulan de manera controlada.


Contenido

6

¿Qué superficie del océano

está realmente protegida?

Johnny Briggs

8Áreas Marinas Plenamente

Protegidas: conservación y

pesca sustentable

Gabriel Quadri

PORTADA

Las orcas son una de las especies más emblemáticas del Mar de Cortés.

Foto: Jorge Cervera Hauser.

27

Sociedad civil:

indispensable en la protección de los océanos

JP Geoffroy

40

¿Por qué crear

una Reserva

de la Biosfera

en el Mar de Cortés

y el Pacífico

Sudcalifornianos?

Mario Gómez

12

Los latidos del mar

Alberto Tinoco Guadarrama

17

De Guerrero Negro

a Cabo San Lucas:

el Pacífico Sudcaliforniano

Una visión común para la sustentabilidad

en el Mar de Cortés

Catalina López Sagástegui

26

Un décimo sin pesca

28

44

20

Un océano invadido

por plástico

Ana Lucía Altamirano

22

México está preparado para

proteger al Acuario del Mundo

John Kerry

24

Pesca ribereña en el Mar de Cortés

Héctor Reyes, Francisco Omar

López y Carlos Salomón

Directorio

30

De cañas, anzuelos y carnadas

Amaya Bernárdez y Francisco Ursúa

32

Tiburones del Mar de Cortés

James Ketchum

Subsidios a la pesca: perversidad

y deterioro ambiental

Maximiliano Bello

36

Miembros de la Coalición en Defensa de los Mares de México (CODEMAR)

Amaya Bernárdez Mario Gómez Nora Torres

Ramón Castellanos Fasha Piña Francisco Ursúa

Gabriel Quadri

38

La paradoja

de la sardina

Diseño y programación web

Erick Schoener

Legal

Ana Luisa Gallardo

La dramática situación de

las especies marinas

Tom Dillon

49

¿Qué son los refugios

pesqueros?

50

¿Qué y cómo comer

del mar?

Manuel Fernández Gómez

Administración

Itzamna Pacheco


5

Mar de Cortés

y Pacífico

Sudcalifornianos

Fuente de sustento,

disfrute e investigación


6 І Artículo

¿Qué superficie del océano

está realmente

protegida?

Por Johnny Briggs I @johnnyrbriggs

Proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli

El Parque Nacional Revillagidedo, en el oceáno Pacífico, es el área marina protegida libre de pesca más grande de Norteamérica con 14.8 millones de hectáreas. Su creación

es un gran logro para México. Foto: Janos Rautonen.

A pesar de los avances logrados, la comunidad internacional

debe hacer aún más para impulsar la conservación

de los océanos del mundo.

Nuestro planeta alberga hábitats naturales de

una diversidad maravillosa que sustentan todo

tipo de vida. Sin embargo, muchos de esos lugares

—y de las especies que dependen de ellos—

están en riesgo. Para protegerlos de manera eficaz

se requiere un esfuerzo generalizado y multinacional;

por ello organismos internacionales como las

Naciones Unidas han establecido objetivos concretos

de conservación.

Aunque distintos gobiernos de todo el

mundo han protegido grandes extensiones

terrestres, a la mayoría les está tomando

más tiempo crear áreas protegidas en el

océano. Dos objetivos fundamentales para

la defensa de los mares —el Objetivo 14

de Desarrollo Sostenible de las Naciones

Unidas y la Meta 11 de Aichi del Convenio

sobre la Diversidad Biológica— buscan que

al menos 10% del océano esté protegido eficazmente

para 2020. Dicho lo anterior, ¿qué

tan cerca estamos de alcanzar estos propósitos?

La respuesta no es tan clara.


7

De acuerdo con la Base Mundial de Datos

de la o n u sobre Áreas Protegidas, que

contiene los registros enviados por los países

sobre las Áreas Marinas Protegidas (a m p),

más de 15 600 a m p resguardan más de 25 millones

de kilómetros cuadrados (casi 9.7

millones de millas cuadradas) de océano.

En otras palabras, casi 7% de los océanos,

una superficie del tamaño de Norteamérica,

se encuentra bajo algún tipo de protección.

Pero, ¿qué tan exactas son estas cifras?,

¿qué tan protegidas están esas

áreas? El concepto “Área Marina Protegida”

se ha convertido en un término multipropósito

que abarca las distintas metodologías de gestión

aplicadas al océano, pero significa cosas diferentes

para diferentes personas.

El sistema de clasificación desarrollado por la u i c n, que

también es el más utilizado, permite actividades de muy

distinta índole dentro de las zonas catalogadas como a m p.

Así, existen áreas donde sólo se autoriza el ingreso de los

pueblos indígenas que hacen uso sustentable de los recursos,

y zonas donde la pesca comercial está permitida.

Hay incluso gobiernos que han permitido la minería y la

pesca industrial en las a m p, a pesar de que estas actividades

no cumplen con la normatividad de la u i c n.

Una evaluación más conservadora del panorama mundial,

realizada por el Instituto de Conservación Marina en

su Atlas de Protección Marina, muestra que sólo un 3.66%

del océano es gestionado mediante verdaderas a m p.

La diferencia entre ambas cifras probablemente se

debe a la interpretación de la u i c n respecto de qué constituye

una a m p, y a la falta de matices en los informes de

avances enviados a la Base Mundial de Datos de la o n u;

ambos factores apuntan a que el Atlas de Protección

Marina tal vez es más realista.

De hecho, varios colegas y yo, junto con coautores

expertos, llegamos a la misma conclusión cuando

analizamos las diferencias entre ambas cifras. En el artículo

“Recomendaciones a la u i c n para mejorar la

clasificación y reportes de las áreas marinas protegidas”

presentamos esos hallazgos.

En dicho documento evaluamos los objetivos mundiales

y las definiciones de a m p, reflexionamos respecto

de los avances y hacemos recomendaciones importantes

para mejorar la aplicación de las categorías de a m p

establecidas por la u i c n y para fortalecer el marco que

emplea actualmente. Argumentamos que esto, además

de mejores estándares para reportes, es imprescindible

para entender, evaluar y comunicar eficazmente los beneficios

ecológicos de las a m p.

También sustentamos con distintos estudios nuestro

argumento de que las a m p altamente protegidas son

mejores para la salud del océano, y son el medio más

eficaz para alcanzar los objetivos de conservación mundiales,

establecidos por la comunidad internacional.

El año 2020 está a la vuelta de la esquina, así que los

gobiernos de todo el mundo deben acelerar el paso y crear

a m p extensas y conservadas de forma sólida. La mejor noticia

para las muchas especies —incluida la nuestra— que

dependen de un océano saludable será que se cumplió

con el objetivo del 10% de áreas protegidas y con las

normas más adecuadas para lograrlo.

* Traducción: Susana Guardado y del Castro.


8 І Artículo

Áreas Marinas

Plenamente Protegidas:

conservación y pesca

sustentable

Por Gabriel Quadri I @g_quadri

El territorio marino de México —que incluye el mar

territorial y la Zona Económica Exclusiva— cubre

una superficie 1.5 veces mayor a su territorio

terrestre. Este territorio marino ha sido severamente

explotado en un escenario de debilidad institucional,

captura de entidades de gobierno por parte de intereses

pesqueros, ilegalidad y pesca no reportada o no regulada,

vigilancia muy limitada y virtual ausencia (hasta noviembre

de 2017) de Áreas Marinas Plenamente Protegidas

(a m p p) y a salvo de la pesca. Esto ha traído

como consecuencia el deterioro de muchas

pesquerías; que numerosos ecosistemas hayan

sido fuertemente impactados; y que poblaciones

de especies marinas carismáticas

hayan sido diezmadas y llevadas al borde de

la extinción comercial o biológica.

La ciencia y la experiencia en diversos

países han concluido en la necesidad


9

de establecer grandes zonas marinas protegidas con

exclusión total de pesca, o al menos con exclusión

de pesca industrial y no selectiva, como instrumento

primordial para la recuperación de los océanos y de

las propias pesquerías. En este sentido, México ha

asumido los compromisos de Aichi, del Convenio sobre

la Diversidad Biológica de la o n u, que lo obligan

a proteger —al menos— 10% de la superficie marina

nacional para el 2020. Por otro lado, también la ciencia,

y más allá de las metas de Aichi, ha considerado

el imperativo de proteger 30% de la superficie marina del

planeta con la finalidad de asegurar la integridad de los

ecosistemas, la supervivencia de las especies y la recuperación

de pesquerías hoy sobreexplotadas.

Estos desafíos, no obstante, se presentan en un contexto

de graves limitaciones institucionales en nuestro

país que implican grandes restricciones al quehacer

institucional en materia de conservación y reflejan el

bajo nivel de prioridad real que la sociedad y el gobierno

en México le han otorgado al tema.

Preocupan también las magras capacidades de vigilancia

y aplicación de la ley que poseen tanto la Procuraduría

Federal de Protección al Ambiente (p r o f e pa)

como la Secretaría de Marina-Armada de México. Ello,

a pesar de la creación en 2017 de la Guardia Costera

a instancias de la propia Coalición en Defensa de los

Mares de México (c o d e m a r), con facultades integrales de

vigilancia, inspección y aplicación de la ley en el mar.

El hecho real es que casi 50% de la pesca en México

es ilegal, dado que se lleva a cabo sin permisos, en violación

de vedas, con artes de pesca no permitidas, con

captura de especímenes de tallas muy pequeñas o en

zonas prohibidas.

¿A quién pertenecen los mares de México?

Al fondo de los problemas de México para gestionar

sustentablemente sus mares y recursos marinos subyace

un gran vacío de visión y perspectiva. ¿A quién pertenecen

los mares de México? ¿Quiénes tienen derecho

a valorarlos y a darles diferentes destinos? Hasta ahora, a

pesar de que los mares son propiedad de la Nación

de acuerdo con el Artículo 27 Constitucional, pareciera

que la industria pesquera posee derechos exclusivos de

uso y abuso.

Virtualmente todo el mar territorial y patrimonial

es explotado casi sin cortapisas. Pesquerías decaen,

especies desaparecen y ecosistemas marinos completos

son impactados en contra de la sustentabilidad

de la propia industria. Casi todos los actores del

sector pesquero asumen que los mares y sus recur-


10 І Artículo

sos son su propiedad. Con dificultad admiten otro

actor o interés, aunque se trate de intereses públicos;

por ejemplo, en favor de la conservación, del

aprovechamiento sustentable o del turismo de observación

y disfrute —no consuntivo— de especies y

ecosistemas marinos.

El poder de los intereses pesqueros es ubicuo en

los mares nacionales. Recordemos cómo la mayor

parte de la Zona de Exclusión en la Sonda de Campeche,

donde se localizan las instalaciones estratégicas

de la industria petrolera en México, ha sido recientemente

abierta a la explotación pesquera, a pesar de

riesgos muy claros para la seguridad nacional y la

integridad de la infraestructura. También, a pesar de

que eso significa romper una verdadera caja de ahorro

ecológico y pesquero en el Golfo de México.

El poder de la industria pesquera se manifestó además

con rechazo a la iniciativa de la Ley General de

Biodiversidad que pretendía otorgarle a la s e m a r n at

facultades en materia de vedas a la explotación de especies

marinas.

Otra expresión palmaria del poder pesquero es el

fuerte caudal de subsidios que otorga la Comisión Nacional

de Acuacultura y Pesca (c o n a p e s c a) a la industria

y que representan más de 70% de su presupuesto, incluyendo

subsidios a combustibles (diesel marino y gasolina

ribereña, motores, embarcaciones menores, y

cascos y equipamiento a barcos mayores).

La entrega total e insostenible de los mares a la

explotación pesquera no está escrita en ningún lado;

es consecuencia de un soslayo histórico, institucional

y cultural hacia nuestro territorio marino y de la sobrerrepresentación

política otorgada a los actores del

sector. Esto último, no obstante que la pesca contribuye

con un porcentaje muy pequeño del Producto Interno

Bruto (p i b): apenas 0.1%, y del empleo de la Población

Económicamente Activa (p e a) total: 0.34%.

La Tragedia y cómo superarla

En el contexto de un acceso virtualmente irrestricto

de la pesca a casi todo el territorio nacional marino

y la Zona Económica Exclusiva, se configura en

muchas circunstancias en los mares de México una

típica Tragedia de los Recursos Comunes. Explotar

lo más posible en el menor tiempo posible es la lógica

predominante que, empujada por los subsidios

de c o n a p e s c a, ha llevado a que cerca del 85% de todas

las pesquerías nacionales se encuentre en deterioro

o en explotación máxima.

La tragedia revela profundas deficiencias regulatorias

y de política pública, así como fallas institucionales que

impiden una intervención regulatoria gubernamental

asertiva y eficaz, por ejemplo, en términos

de zonas de pesca restringidas, selectividad

de artes de pesca, vedas, tallas mínimas, minimización

de capturas incidentales, número

máximo de embarcaciones y esfuerzo pesquero,

registro exhaustivo de desembarcos,

vigilancia estricta y sanciones creíbles

a infractores, cuotas máximas, cuotas

transferibles, derechos territoriales

exclusivos de pesca y, sobre todo, con

grandes Áreas Naturales Protegidas de

exclusión pesquera. Éstas últimas, fundamentales

como viveros o zonas de desove


11

México posee un litoral de más de 11 000 kilómetros y una superficie marina territorial y en Zona Económica Exclusiva que es 1.5 veces mayor a su territorio terrestre.

y crecimiento, reproducción y recuperación, y de conservación

y restauración de ecosistemas y cadenas

tróficas, capaces de exportar especímenes y biomasa a

áreas contiguas donde podría llevarse a cabo una pesca

sostenible y mucho más productiva.

Téngase en cuenta que animales marinos más grandes

tienen un mucho mayor potencial reproductivo, y

que estos sólo pueden crecer y multiplicarse de manera

plena a salvo de la presión pesquera en Áreas Naturales

Protegidas que así lo establezcan. De esta forma, la

conservación sería soporte funcional de una industria

pesquera floreciente, productiva, competitiva y viable

a largo plazo.


12 І Crónica

Los latidos

del mar

Por Alberto Tinoco Guadarrama I @albertotino

“Vámonos, dijimos, al Mar de Cortés, dándonos cuenta de que nos convertimos

para siempre en parte de él… Le quitaremos algo, pero también dejaremos algo”.-

John Steinbeck, The Log from the Sea of Cortez.


13

Si usted mira fijamente el océano, el tiempo suficiente,

tendrá la impresión de que en el horizonte lejano

se dibujan “las mejillas de la tierra”. Pero… cierre

los ojos, tan sólo un momento, y escuche: ese aliento que

viene desde lo más profundo. Aquí comenzó la vida, de esa

historia olvidada que habita en nuestras células. Y debajo

de esa inmóvil soledad, están los latidos del mar.

Son alrededor de 1000 kilómetros de longitud, con

profundidades de hasta 3 000 metros, entre montañas y

cañones submarinos que aún no se conocen.

Es el mar más joven, pero también el más estudiado

del mundo.

Es uno de los cinco ecosistemas marinos más diversos

del planeta.

Es parte del corredor biológico marino del Pacífico

Oriental Tropical. Un laboratorio natural de la vida, con

más de 800 especies de peces, alrededor de 4 500 especies

de invertebrados y refugio para casi 40% de los

mamíferos marinos del mundo.

OCEáno

pacífico

Mar de Cortés

Alberga 136 500 hectáreas de manglar, el más extenso

y productivo del Pacífico mexicano.

Su biodiversidad es Patrimonio Mundial Natural de la

Organización de las Naciones Unidas para la Educación,

la Ciencia y la Cultura, la u n e s c o.

Cada año, más de dos millones de visitantes recorren

sus playas, sus costas, sus manglares, sus esteros, sus

arrecifes rocosos y sus 244 islas e islotes, que resguardan

la fuente de proteína animal que necesitará México

para su seguridad alimentaria en el futuro cercano.

Los conquistadores lo llamaron Mar de Cortés.

Para el reconocido explorador y oceanógrafo Jaques

Yves Cousteau, es “el Acuario del Mundo”.

Y es de todos, es el Golfo de California.

¡Agua fría, verde y turbia!

En cualquier lugar del mundo, el agua fría, verde y turbia

sería el peor escenario para cualquier expedición fotográfica,

pero en el Golfo de California nunca se sabe, todo está

a punto de suceder. Las “malas” condiciones para bucear

nunca serán pretexto para los necios que, como yo, queremos

contar una historia. Aquí está ocurriendo algo y lo

queremos averiguar. Parafraseando al escritor y viajero

John Steinbeck: Vámonos, dijimos, al Golfo de California.

En la zona de Loreto hay reportes de una ballena azul

que parece rezagada en su migración hacia el norte.

En la bahía de La Paz hay avistamiento de ballenas jorobadas,

son las últimas de la temporada.

En Los Islotes, una colonia de lobos marinos juguetea

entre los turistas que se vuelven locos.

Una familia de tres orcas, una hembra con dos juveni-


14 І Crónica

les, aparentemente residentes de la bahía de La Paz, se

dejan ver. Son perseguidas frenéticamente por los operadores

turísticos que las acorralan hasta el cansancio.

En “El Mogote” está próximo el cierre de la temporada

del tiburón ballena.

Miles de delfines siguen un cardumen de sardinas o macarelas

cerca de la Isla Espíritu Santo. Y cientos de móbulas se

agregan en una especie de danza sin sentido, mientras saltan

en ese horizonte único donde el mar se funde con el desierto.

Desde el invierno, pasando la primavera y casi hasta el

final del verano, las imágenes del Golfo de California saturan

Instagram, Twitter y Facebook. Todos quieren estar ahí.

Nos sumergimos en “El Bajo”, un sitio de buceo en la Isla

Espíritu Santo. Acompaño al doctor Arturo Ayala, investigador

de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, uabcs.

“Bocos”, como lo llaman sus amigos, nació en la Ciudad

de México, pero hace mucho que se convirtió en “choyero”.

Arturo Ayala me explica que la “Provincia de Cortés”

—como se identifica a la región del Golfo de California—

es la segunda más productiva de México en términos de

biomasa, con alrededor de cuatro toneladas por hectárea.

Según el Programa de Monitoreo Ecológico de Largo

Plazo en el Golfo de California, publicado por la iniciativa

datamares, la región de Loreto tiene el mayor número de

especies registradas, con 270; le siguen El Corredor, con

245 especies; La Paz, con 235; y Cabo Pulmo, con 201.

Sólo 10% de estas especies son de interés comercial.

La vida desde abajo

El Bajo, de la Isla Espíritu Santo, es un santuario de la

biodiversidad. Recorremos esta montaña submarina que

sorprende por la abundancia de peces.

Ramón Castellanos, de la Coalición en Defensa de los

Mares de México, c o d e m a r, va al frente con su cámara. Lo

sigo de cerca junto al fotógrafo y documentalista Fabricio

Feduchy, un viejo lobo de mar que tuvo el privilegio de

conocer al icónico Ramón Bravo, el gran buzo mexicano.

Fabricio y yo nos alejamos del grupo mientras observamos

un cardumen de barracudas que se mueven de

forma coordinada, siempre en el mismo sentido, ante el

acecho de los extraños. Yo sólo soy un aprendiz de fotógrafo

y malo, por cierto, pero hay una extraña sensación

cuando sabes que estás frente a una buena toma. Fabricio

se coloca a un lado del cardumen y desde diferentes

ángulos acompañamos a las barracudas.

El Bajo está formado por un fondo superficial, rodeado

por una fosa oceánica con una profundidad cercana a

los 800 metros, que la separa de la Isla Espíritu Santo, y

permite corrientes marinas y temperaturas que propician

una abundante diversidad biológica, según han determinado

estudios del Centro de Investigaciones Biológicas del

Noroeste, c i b n o r, y la Universidad de California, en Davis,

Estados Unidos.

De pronto, observamos una enorme especie de nata,

que enturbia la columna de agua y se vuelve más densa

y más amplia conforme nos aproximamos, hasta quedar

rodeados por cientos de miles de microorganismos que

incluso dificultan la visibilidad.

Ramón Castellanos registra el momento con su cámara.

Se trata de una “surgencia” de zooplancton, compuesto

por materia orgánica, alevines y “huevecillos” de

peces, así como diminutas larvas de almejas, crustáceos

y equinodermos que viven suspendidos en la columna de

agua y, aunque son capaces de moverse, son arrastrados

Las agregaciones de móbulas son uno de los espectáculos naturales más emblemáticos del Mar de Cortés. Foto: Leonardo González.


15

por las corrientes marinas y sus remolinos que suben

desde el fondo, trayendo consigo los nutrientes.

Todo está conectado

Es un fenómeno que para muchos puede pasar desapercibido,

pero que emociona, porque es justo en ese

momento cuando puedes sentir los latidos del mar. Toda

la cadena alimenticia se está moviendo y es la razón de

las corridas de sardinas, anchovetas y macarelas que van

persiguiendo el alimento. Detrás, se va generando un frenesí

entre los grandes pelágicos en la bahía de La Paz.

Lo que hemos logrado documentar son los nutrientes que

dan sustento a las pesquerías de los alrededores, al funcionar

como sitios de reproducción y refugio de las especies,

además de ser un atractivo para el buceo autónomo y la pesca

deportiva. En el Mar de Cortés todo está conectado.

Buceamos el “Fang ming”, un barco hundido intencionalmente

en 1999 para formar un arrecife artificial cerca

de la Isla Espíritu Santo. Sobre la cubierta observamos pargos

de gran tamaño a los que parece no importarles mucho

nuestra presencia. En la parte baja del casco, a unos 20 metros

de profundidad, sorprendentemente ha florecido una

pequeña colonia de coral negro de casi un metro de altura.

Pero es en Punta Lobos donde encontramos un

enorme bosque de coral negro. Es un buceo profundo,

bajamos a 133 pies (40 metros). Sigo a la investigadora

Jenny Carolina Rodríguez, quien estudia una enfermedad

en los corales del Pacífico. Jenny me muestra

la colonia de coral negro que crece en forma ramificada

como si se tratara de arbustos, pero no son plantas sino

pequeños organismos llamados pólipos que forman colonias.

Se trata de los corales de aguas profundas con el

Se dice que desde hace siete años

en la bahía de La Paz es difícil ver

un tiburón martillo. Históricamente

ha sido la especie de tiburón más

pescada en la región; sus poblaciones

se han movido o han desaparecido.

crecimiento más lento, se estima que crecen de ocho a 22

micrómetros por año. Las uñas de los humanos crecen

cerca de 36 milímetros por año, 2 000 veces más rápido

que el coral negro.

Recorremos La Reina, un sitio de buceo en la punta norte

de Isla Cerralvo. Es un arrecife con grandes agregaciones

de peces. Observo meros, cabrillas y un cardumen de pargos

azul dorado que después de unos minutos me rodea. A

unos 25 metros de profundidad recorro un pequeño cañón

lleno de vida. Mientras avanzo, los gobios se esconden entre

las colonias de coral duro y las morenas verdes se asoman

entre las oquedades de los montículos submarinos que parecieran

adornados con estrellas de mar de todos colores y

tamaños. Distingo una espectacular morena cebra que apenas

se asoma, al tiempo que Ramón Castellanos y Edgar

Escobar, nuestro dive master, registran a dos peces piedra,

que se mimetizan con el entorno. Aunque parecen tímidos,

se trata de una de las especies marinas más venenosas.

Hacemos una inmersión en Las Ánimas, un grupo

de islotes, al noreste de isla San José. Recorremos un

canal profundo donde distinguimos algunas langostas, conocidas

como “cigarra de las galápagos”. Son extrañas,

parecen casi prehistóricas por su caparazón aplanado.

Llama la atención que en casi todos nuestros buceos

hemos encontrado restos de arpones, anzuelos y redes

de pesca. En un sitio llamado El Pináculo, observo cómo

nuestro dive master hace señales a lo lejos. Cuando salimos

del agua, emocionado, Edgar Escobar asegura que

había un tiburón martillo. Ninguna cámara lo registró.

Se dice que desde hace siete años en la bahía de La

Paz es difícil ver un tiburón martillo o cornuda como le

llaman los pescadores. Históricamente ha sido la especie de

tiburón más pescada en la región; sus poblaciones se han

movido o prácticamente han desaparecido.

—¿Y los tiburones?, pregunto a José Alberto Zepeda

Domínguez, biólogo marino, quien trabaja programas de

manejo sustentable con comunidades pesqueras de la bahía

de La Paz. Sonríe, mueve la cabeza y responde: “En

cualquier lugar hay tiburones, yo los encontré en Ensenada

de Muertos, al este, a 60 kilómetros de La Paz. Ahí hay

una flota tiburonera. Hay que dejar muy claro que pescar

tiburón es legal. No está prohibido pescar tiburón, salvo

algunas especies protegidas. Para que respiren tranquilos

algunos, no se pescan los tiburones grandes, tienen un

sabor a amoniaco. Tiene mayor precio el tiburón pequeño,

es más sabroso, el que le llamamos cazón… No sé qué


16

І Crónica

tiburón estabas buscando o queriendo ver, pero vete con

un tiburonero, ellos seguro saben dónde están”.

— ¡Pero yo los quiero ver vivos!

— Están vivos… En los anzuelos de los palangres, me

responde lacónico.

Al final de mi viaje por el Golfo de California subrayo

una frase de John Steinbeck: “Los hombres realmente necesitan

monstruos marinos en sus océanos personales”.

Recordando a John Steinbeck

Sin duda alguna, el Mar de Cortés es un paraíso, pero

también tiene su infierno.

Hace 78 años, John Steinbeck escribió en las notas de

su bitácora: “Tomamos una pequeña colonia de corales

blandos de una roca en un pequeño mundo acuático. Y eso

no es terriblemente importante para la marea. A cincuenta

millas de distancia, los barcos camaroneros japoneses

están dragando con primicias superpuestas, criando toneladas

de gambas, destruyendo rápidamente la especie

para que nunca regrese, y con la especie destruyendo el

equilibrio ecológico de toda la región. Eso no es muy importante

en el mundo. Y a miles de millas de distancia, las

grandes bombas están cayendo y las estrellas no se mueven

de ese modo. Nada de esto es importante o todo lo es”.

La tragedia de los comunes

Las cosas han cambiado un poco, ya no entran barcos

japoneses, ahora es la propia flota pesquera mexicana la

que se está devorando al Mar de Cortés. De aquí se extraen

aproximadamente más de 500 000 toneladas al año.

Suena bien, de no ser porque los cercos de los atuneros,

las redes de arrastre de los camaroneros, los enmalles

de los sardineros y los palangres de los tiburoneros, no

sólo han colapsado a algunas pesquerías comerciales,

también han incrementado la pesca incidental de especies

protegidas. Hoy se tiran más redes, pero se captura

menos. Las pesquerías están sobreexplotadas.

La autoridad, que debería regular, deja que la “Tragedia

de los Comunes” haga el resto. Hay una competencia

desleal entre la pesca industrial y la pesca ribereña,

entre las embarcaciones menores de Baja California Sur

frente a los grandes barcos pesqueros de Sinaloa y Sonora.

Y en medio de este vacío de autoridad, la pesca ilegal

no respeta vedas ni tallas ni especies.

El investigador Ismael Mascareñas, del Centro para la

Biodiversidad Marina y la Conservación, quien ha coordinado

el Programa de Monitoreo Ecológico de Largo Plazo,

no duda al señalar que el Golfo de California está en

riesgo. El dato más revelador es que entre 1998 y 2017,

las tallas de peces comerciales disminuyeron hasta 45

centímetros y 65% de los arrecifes se han degradado.

En algún momento, los latidos del mar dejarán de

escucharse, en lo profundo del Mar de Cortés.


Artículo І

17

¿Sabías que el Océano Pacífico es el mayor cuerpo

de agua del planeta con 160 millones de kilómetros

cuadrados? Ocupa la tercera parte del globo y sus

límites son el Ártico, la Antártida, Asia, Oceanía y América.

Sus aguas rodean a la Baja California. Quizá la parte

que toca la península, específicamente a Baja California

Sur, sea mínima tomando en cuenta la extensión de este

océano, pero te sorprendería saber la enorme riqueza

natural que alberga esta zona: de Guerrero Negro a Cabo

San Lucas (dirección sur), encontramos diversos hábitats

que son hogar de cientos de especies —algunas que sólo

encontramos aquí—, además de área de reproducción y

alumbramiento de otras. ¿La más conocida?, sin duda,

la ballena gris que llega hasta aquí tras recorrer unos

8 000 kilómetros desde Alaska. Otro habitante famoso: el

temido, por mal comprendido, tiburón blanco, que halla

aquí una “guardería” para los ejemplares más jóvenes. Y

no olvidemos las “loberas”, como son conocidas las colonias

de focas y lobos marinos.

La enorme biodiversidad sudcaliforniana es posible

por una razón: en este punto de la geografía de México se

encuentran las aguas frías —y ricas en nutrientes— del

norte con las aguas cálidas del sur, lo que genera las condiciones

ideales para que esta explosión de vida suceda.

De Guerrero Negro

a Cabo San Lucas:

el Pacífico

Sudcaliforniano

Por la redacción


18 І Artículo

El litoral más extenso del país

Baja California Sur es el estado con la mayor extensión de

litoral de nuestro país: 2 230 kilómetros. Una parte corresponde

al Mar de Cortés, el golfo que se ubica entre el continente

y la península, y la otra al océano Pacífico: 1 400

kilómetros. Y si bien el primero fue llamado por Cousteau

“el Acuario del Mundo”, el segundo no se queda atrás.

Así, imaginemos que recorremos el Pacífico sudcaliforniano

de norte a sur para descubrir sus ecosistemas,

del mar profundo a los manglares, pasando por sus esteros.

Este viaje imaginario tendría que comenzar en el

paralelo 28 Norte, justo donde la península se divide en

dos estados y comienza la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno,

que con sus dos millones de hectáreas es una de

las áreas naturales protegidas más grandes del mundo.

Mirando al Pacífico, en el norte del estado, se localiza Guerrero

Negro, con la mayor salinera del mundo. Muy cerca de

ahí se encuentra la laguna Ojo de Liebre, conocida internacionalmente

por ser un lugar de reproducción e hibernación

de la ballena gris. Pero, no es el único animal que depende de

Ojo de Liebre: el león marino de California, el elefante marino

del norte, la foca común, la ballena azul, aves y tortugas también

viven ahí o son visitantes frecuentes.

Muy cerca de Ojo de Liebre, siguiendo la costa, encontramos

varios pueblos pesqueros: Bahía Tortugas, Bahía

Asunción y Punta Abreojos (llamada así porque “hay que

abrir muy bien los ojos” ante las difíciles condiciones de

navegación), localidades que se sostienen de la captura

de especies representativas del Pacífico sudcaliforniano:

langosta, abulón, ostión y caracol. Además sus playas,

ideales para practicar surf y kitesurf, atraen al turismo…

Pero uno diferente, al que no le interesan los grandes

resorts y prefieren lugares apenas poblados, lejos de la

civilización y en los que el tiempo, al parecer, se detiene.

Los Cabos, Baja California Sur.


19

Bajando hacia al sur y saliendo de la Reserva de la

Biosfera El Vizcaíno, todavía queda mucho por descubrir.

Por ejemplo: en la parte central de la península nos encontramos

con lugares como La Bocana, con su estero

rodeado de manglares y dunas costeras. Desde ahí parten

los tours de pesca deportiva. Las recompensas para los

más hábiles son pez vela, atún, jurel o dorados. También

en la región central se ubica San Juanico, una comunidad

de apenas 500 personas, pero que en verano e invierno

recibe a surfistas internacionales que acuden en busca de

las olas más grandes del mundo. Bajando más, en Bahía

Magdalena nos encontramos con los puertos de San Carlos

y Adolfo López Mateos, comunidades pesqueras pero

también excelentes puntos para observar a la ballena gris

o bien practicar la pesca deportiva de pez espada, mero,

marlín o jurel, entre otros. Después, hacia la parte sur del

Pacífico sudcaliforniano seguimos encontrando sorpresas,

como el Pueblo Mágico de Todos Santos y, desde luego,

Cabo San Lucas, con su turismo de gran clase.

Un hábitat en riesgo

Diversidad de ecosistemas, una de las mayores producciones

pesqueras del país, una reserva natural Patrimonio

de la Humanidad por la u n e s c o, un litoral que alberga santuarios

lo mismo para ballenas que para aves, la mayor

extensión de dunas costeras en todo el país, una industria

turística… Hasta aquí queda claro que la costa del

Pacífico sudcaliforniano guarda una riqueza incalculable

que, como sucede en todo el país, corre el riesgo de

perderse.

¿La principal amenaza? La sobrexplotación pesquera.

De acuerdo con el artículo “¿Cómo se pesca en México?”,

elaborado por varios autores para datamares.org,

el abulón y callo de hacha que en los 70 se contaban por

millones, hoy tienen una población de apenas miles.

Otro caso es el del tiburón: el Centro Interdisciplinario

de Ciencias Marinas de La Paz advierte que su sobreexplotación

está afectando la vida marina. Entre menos

tiburones más depredadores, como el calamar, que

diezman la población de peces menores, rompiendo así

el delicado equilibrio ecológico de los mares.

Pero entonces, ¿es posible aprovechar el Pacífico

sudcaliforniano sin afectarlo? La buena noticia es que

sí… mientras se haga de manera responsable: creando

nuevas áreas marinas protegidas, respetando las vedas

—como la del camarón, pepino de mar o pulpo—, apostando

por otras formas de turismo, como el rural o no

consuntivo, respetando las cuotas de embarcaciones

que pueden salir a visitar las loberas o los santuarios

balleneros, resistir las ganas de interactuar con los animales;

por ejemplo, tocar a las crías de ballena o focas,

pero sobre todo siendo conscientes que la riqueza de

la región está en sus ecosistemas. De perderlos, sólo

quedaría la nada.

¿Dónde está el

Pacífico Sudcaliforniano?

Pacífico Sudcaliforniano

Mar de Cortés


20 І Infografía

UN OCÉANO INVADIDO

POR PLÁSTICO

Por Ana Lucía Altamirano I @airedetina

8

millones de

toneladas de plástico

acaban en el océano

cada año. Equivalen a

vaciar un camión de

basura por minuto

(en 2030 serán

2 camiones por minuto;

en 2050, 5).

Existe una tonelada

de plásticos por cada

3

toneladas

de peces en los mares.

Para 2050, habrá

4 toneladas

de plástico por cada

3 toneladas

de peces; es decir, habrá más

plástico que peces en los

ecosistemas marinos.

60%

de las especies marinas en el mundo han consumido

algún tipo de plástico (al confundirlo con alimento).

100% de lA arena

de las playas

de todo el mundo contiene contaminación por

microplásticos (diminutas partículas tóxicas).


21

Un océano contaminado con plásticos puede causar

13 000 millones

de dólares en pérdidas anuales.

Cada mexicano puede utilizar hasta

38 000 popotes

plásticos a lo largo de su vida.

Al año, el plástico en el mar causa la muerte de

un millón de aves

y 100 000 mamíferos

marinos (de 600 especies diferentes).

Hoy hay más de

150 millones

de toneladas

de desechos plásticos en el océano.

90% de la basura

flotante del océano está compuesta por plástico.

¿Cuánto tiempo tardan

en desaparecer del planeta?

• Servilleta de papel: De 2 semanas

a un mes (luego de depositada en la basura).

• Vaso de unicel: 1 000 años.

• Botella de PET: 100 años.

• Suela de zapato: 65 años.

• Bolsa de plástico: 150 años.

• Pila: 500 años.

• Pañal: 450 años.

• Lata de aerosol: 30 años.

• Lata de refresco: 10 años.

• Chicle: 5 años.

• Colilla de cigarro: 2 años.

Fuentes

• Ellen MacArthur Foundation

• New Plastic Economy

• Ocean Conservancy

• ONU

• Parley for the Oceans

• Save on Energy

• SEMARNAT


22 І Artículo

México está preparado para proteger

al Acuario del Mundo

Por John Kerry I @JohnKerry

Alrededor de nuestro planeta las actividades

humanas están cambiando al océano, que

enfrenta amenazas sin precedentes como la

sobreexplotación de las pesquerías, la pérdida de arrecifes

de coral, la contaminación y la erosión de nuestras

costas, debido al aumento del nivel del mar. Ante

ello, muchas naciones han reconocido la importancia

de que el mundo entero tenga un océano saludable, y

se han comprometido a combatir dichas amenazas.

Por su liderazgo, México ha sido un país ejemplar en

esta lucha.

Conocemos la intención de México de crear una gran

Área Marina Protegida (a m p) a fin de salvaguardar la

enorme riqueza del Mar de Cortés y la costa del Pacífico

de Baja California Sur. Esta excelente noticia nos

llega a menos de un año de que el Presidente Enrique

Peña Nieto declarara el Archipiélago de Revillagigedo,

una cadena de islas prístinas en

el Pacífico mexicano, como un Parque Nacional

con cerca de 150 000 km 2 , completamente

protegido de actividades extractivas.

Sin embargo, el trabajo de México hacia

la protección de sus mares comenzó en un

área mucho más pequeña: el Parque Nacional

Cabo Pulmo (ubicado en Baja California

Sur), que en todo el mundo es considerado

un gran éxito. La ciencia muestra que

las a m p garantizan la sobrevivencia de fauna

marina como ballenas, delfines, tiburones y

tortugas, pero también benefician a las pesquerías

en aguas adyacentes. Cabo Pulmo

es un claro ejemplo de ello.


23

Este parque se decretó en 1995 como resultado

de un proceso colaborativo entre la

comunidad local y o n g, científicos y oficiales

de gobierno. Uno de los resultados más

asombrosos es que en el transcurso de 10

años la biomasa de peces en el parque se

cuadriplicó. Ello significa que los peces

pueden crecer y madurar dentro del área

protegida, y también salir de ésta a través de

un efecto conocido como derrame (spillover).

Una vez fuera, los peces pueden ser capturados

y coadyuvar a sostener a las pesquerías

por muchas generaciones.

Cada año, Cabo Pulmo atrae cerca

de 30 000 turistas interesados en ver arrecifes

de coral saludables, lobos marinos,

tiburones martillo, mantarrayas gigantes del Pacífico y

distintos mamíferos marinos. Con ello, el parque es capaz

de generar empleos bien remunerados y seguridad

económica para la comunidad, mejorando significativamente

su nivel de vida.

Desde su declaración, el modelo de Cabo Pulmo se

ha replicado en todo el mundo. A principios de este año,

la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, estableció el

área marina protegida Rapa Nui alrededor de la Isla de

Pascua, protegiendo en forma integral un área cercana

al tamaño de todo el territorio continental de aquel

país sudamericano. Esta zona fue acordada por el pueblo

Rapa Nui a fin de proteger la pesca tradicional, sus

ecosistemas y biodiversidad únicos, y así mantener por

generaciones sus medios de sustento.

Del otro lado del Pacífico, el Presidente Tommy Remengesau

declaró la pequeña nación insular de Palau

como Santuario Nacional Marino, protegiendo en forma

integral 80% de las aguas del país. En el mismo decreto

se creó una zona de pesca para aprovechamiento exclusivo

de los pescadores locales. El santuario de Palau

proporciona recursos marinos para el mercado local, y

también satisface con creces al creciente mercado turístico,

que año con año genera millones de dólares.

La creación de una gran reserva marina en el Mar

de Cortés y la costa del Pacífico de Baja California Sur

impactará positivamente a decenas de miles de pescadores

de comunidades adyacentes, así como a distintas

especies marinas, incluyendo tiburones, delfines, ballenas,

atunes, mantas y tortugas, que conocen a esta área

como su hogar. Se trata de una propuesta que permite que la

pesca local continúe, otorgando a las comunidades derechos

sobre sus aguas costeras por primera vez en la historia.

De llevarse a cabo, en el tiempo las poblaciones de

peces continuarán recuperándose, y generarán efectos

de derrame hacia afuera del área protegida, lo que posibilitará

mayores capturas para futuras generaciones

de pescadores.

Aprovecho esta oportunidad para felicitar al pueblo de

México por esta nueva iniciativa y expresar mi confianza

en que el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador

fortalecerá el gran legado de México para el océano,

beneficiando a sus comunidades costeras con más peces,

más turismo y más empleos bien remunerados.

Sobre el AUTOR

John Kerry es exsecretario de Estado de Estados Unidos y exsenador

demócrata por Massachusetts. Lideró la primera conferencia Our Ocean,

en 2014, que creó un foro internacional donde jefes de Estado y ministros,

científicos, ambientalistas y líderes empresariales se reúnen cada año para

discutir el estado que guardan los océanos del mundo, así como los pasos que

se deberán tomar para protegerlo y las soluciones hacia el futuro.


24 І Artículo

Pesca ribereña en el

Mar de Cortés

Radiografía de un sector clave

Por Héctor Reyes Bonilla, Francisco Omar López Fuerte y Carlos Salomón Aguilar.

Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).

Hablar del Mar de Cortés es hablar de pescadores

ribereños o artesanales quienes por generaciones

y generaciones han encontrado en el mar su

principal fuente de sustento. Sin embargo, para

garantizar que el ecosistema esté sano, en equilibrio

y se mantenga como un vivero de especies marinas,

es fundamental reordenar este tipo de pesca,

por lo que los autores del texto nos planean los retos a

futuro que enfrentan estos “hombres del mar”. Se trata

de una tarea que, además de involucrarlos a ellos,

requiere la participación de un gran número de sectores

de la población. Todos debemos apoyar e intervenir.


25

Los beneficios sociales

La pesca artesanal se lleva a cabo principalmente en

embarcaciones menores a 10 metros de largo, y es

una actividad económica relevante en el Mar de Cortés.

En esa región al menos 55 000 pescadores generan

poco más de 50% de la captura ribereña del país, y su

trabajo da empleo a cerca de 90 000 personas de ambos

sexos, quienes operan casi 250 plantas procesadoras o

comercializan los productos dentro y fuera de México.

Ahí el esfuerzo de pesca se concentra entre el sur de

Sonora y a lo largo de Sinaloa, una región biológicamente

muy productiva. El valor comercial de las pesquerías ribereñas

del Mar de Cortés en 2016 fue aproximadamente

de 575 millones de pesos, y para mantener esta actividad

en 2017 el gobierno federal invirtió más de 700 millones

para modernizar 18 000 embarcaciones. En resumen, las

actividades de pesca en el Golfo de California ofrecen una

gran cantidad de beneficios para las personas involucradas

en las labores, y para nosotros los consumidores.

Los recursos

En el “Acuario del Mundo” la pesquería es multiespecífica

y gran parte de la captura es de “peces de escama”; incluye

cabrillas, pargos, cochitos, huachinangos, jureles,

lenguados y pericos. Además, hay importantes niveles de

captura de invertebrados —en especial, pulpos—, muy

diversas clases de almejas y caracoles, y especies que

no se consumen en México pero tienen alto valor en el

mercado internacional, como las medusas “bola de cañón”

y los pepinos de mar.

LAs artes de pesca

En el Mar de Cortés se emplea una gran variedad de sistemas

de captura. La Carta Nacional Pesquera incluye

líneas de mano, anzuelos y redes de monofilamento para

los peces de escama, equipos de buceo semiautónomos

(hooka) para la captura de pulpo, almejas y caracoles;

poteras y redes de cerco para el calamar; atarrayas y redes

de arrastre con excluidores de tortugas y peces para

el camarón ribereño; ganchos y trampas para jaibas,

cangrejos y langostas; y chorros de agua impulsados por

motobombas para las almejas generosas.

Los impactos negativos

Según el gobierno federal, 75% de los recursos marinos

del país se encuentra en su máximo nivel de aprovechamiento

sustentable. Una especie en esta condición

está siendo extraída a un ritmo que reduce la intensidad

de la competencia entre los individuos, por lo que

la siguiente generación tendrá iguales probabilidades

de éxito y, como resultado, la pesca sigue siendo una

actividad viable. Desafortunadamente, ese punto de balance

fluctúa por efectos ambientales o errores en las

asignaciones de las cuotas de captura, y eso lleva al

deterioro de la pesquería; actualmente 15% de los re-


26 І Artículo

cursos marinos de México y del Golfo de California están

sobreexplotados.

El problema no es nuevo, y en décadas pasadas la falta

de regulación ocasionó que la totoaba, la tortuga y los tiburones

fueran capturados a tal nivel que el gobierno federal

tuvo que aplicar fuertes regulaciones e incluso llegar a la

veda total. Otro agente que favorece la sobrepesca es la falta

de información precisa sobre las capturas, que no permite

estimar el nivel adecuado de explotación de las especies.

En este sentido, la Carta Nacional Pesquera promueve

la problemática porque, por ejemplo, muchas especies de

peces son consideradas juntas como “escama”, y es imposible

manejarlas eficientemente. Por último, la pesca ilegal

continua en el golfo, y un análisis del Instituto Mexicano

para la Competitividad —publicado en 2013— indica que

esta puede representar hasta 50% de la captura. El asunto no

tiene solución obvia o inmediata, pero quizá sea el principal

obstáculo para el buen manejo de los stocks pesqueros.

Los retos a futuro

Como dijimos, la pesca es una actividad esencial en el

Mar de Cortés por su relevancia económica, social y cultural,

y la situación de la mayoría de los recursos aún es

aceptable. No obstante, es indispensable trabajar no sólo

para mantener este estado de cosas, sino para recuperar

las poblaciones que han sido afectadas en exceso.

La mejor forma de alcanzar esta meta es involucrar los

saberes de todos los actores. Es fundamental aumentar la

vigilancia para disminuir en lo posible la pesca ilegal; es

importante también decretar refugios pesqueros y otorgar

concesiones que den certeza legal a los pescadores para el

manejo de sus recursos. Por otra parte, las comunidades

pesqueras deben respetar las regulaciones y

además llevar a cabo registros confiables de

las capturas que permitan correctas asignaciones

de cuotas.

Las organizaciones civiles deben mantener

sus programas de educación ambiental

y apoyar a los pescadores para organizarse.

Asimismo, los académicos tienen un papel

esencial que jugar, aportando información

científica que guie de manera confiable a

todos los sectores para el manejo y preservación

de sus recursos. La colaboración de

todas las partes nos puede llevar a la verdadera

aplicación del enfoque ecosistémico en

el diseño de Programas de Ordenamiento y

Planes de Manejo, lo cual permitirá realizar

una pesca verdaderamente sustentable.

Los números de la

pesca artesal en el

Golfo de California

55 000 pescadores generan poco más de 50%

de la captura ribereña del país.

Genera cerca de 90 000 empleos.

El valor comercial es de 575 millones

de pesos.

15% de los recursos marinos del Mar

de Cortés están sobreexplotados.


Opinión І

27

Sociedad civil:

indispensable

en la protección

de los océanos

Por JP Geoffry

La conservación de los mares del planeta es tarea de todos... ¡de todos!

Incluidos tú y yo. De ello está convencido el autor de este texto,

JP Geoffroy, Líder de Campaña para Sea Shepherd Conservation Society,

organización que reúne los esfuerzos de habitantes de todo el

mundo, quienes se arriesgan con tal de evitar la destrucción de los

ecosistemas marinos y la matanza de las especies que los habitan.

Para lograrlo, investigan, exponen y atacan las actividades ilegales

en los mares del planeta.

Desde su fundación —en 1977—, Sea Shepherd ha colaborado con los

distintos niveles de gobierno de los países en los que opera, sin importar

el color del partido en el poder, como una forma de expresar lo que la

comunidad y el planeta necesitan; estas colaboraciones pueden ir desde una

asesoría legal hasta poner nuestros barcos y voluntarios a disposición del Estado

para trabajar juntos en la protección de una o más especies.

En mis años trabajando en conservación (más de ocho) me es muy sencillo

decir que la participación de la Sociedad Civil en la protección del medio ambiente

es fundamental; pero no es la única responsable, ya que estoy convencido de que

la comunidad en su totalidad debería proteger y contribuir con esta titánica labor.

En el caso particular de México, operamos en el Alto Golfo de California (Mar de

Cortés) en coordinación con otras organizaciones como el Museo de la Ballena y

Ciencias del Mar y pescadores locales —avalados por la Secretaría de Medio Ambiente

y Recursos Naturales (semarnat)—; el objetivo de estas acciones es proteger a

la vaquita marina, especie endémica que se encuentra en serio riesgo de extinción.

Desde que inició en esta región de los mares de México la Operación Milagro,

impulsada por Sea Shepherd, hemos removido aproximadamente 100 toneladas

de artes de pesca ilegales en la zona, considerada un refugio de dicho cetáceo.

Con base en los resultados que hemos obtenido hasta ahora, no me queda duda

de que lo que realmente está teniendo un efecto real en salvar a la vaquita marina

es la extracción de los artefactos por los que está muriendo; me refiero a esas redes

ilegales que dejan los pescadores furtivos, y que no sólo están matando vaquitas

marinas, también están acabando con otras especies como la totoaba así como con

tiburones martillo y rayas que fácilmente caen en estas trampas mortales.

Desde mi perspectiva, esta lamentable situación se debe a una característica

que tenemos en común todos los humanos: la codicia. Es decir, ese deseo por el

dinero y por querer más y más sin pensar en el daño que ocasionamos.

Cualquiera que sea la forma en que la sociedad en general pueda colaborar

con la protección de nuestro planeta es bienvenida, ya que todos somos responsables

de cuidarlo, comenzando por ti que estás leyendo este artículo.

Debemos aprender a mirar más allá y ver cómo nuestras vidas tienen un

efecto por cada acto que realizamos: plásticos, deforestación, contaminación y

otros. Todos somos parte del problema y por ende todos deberíamos ser parte

también de la solución; tenemos que encontrar la manera de armonizar el desarrollo

con el medio ambiente.


28 І Opinión

Una visión común para la

sustentabilidad

en el Mar de Cortés

Por Catalina López Sagástegui

Directora del Programa Marino del Golfo de California

Todos tenemos un mismo objetivo: el bienestar de las comunidades.


29

Mientras que los

sectores de pesca,

turismo y conservación

empujan agendas

particulares, la ciencia

debe ser el compás

que los guía hacia

la sustentabilidad.

En los mares mexicanos abunda una

riqueza inigualable. Desde arrecifes

llenos de coloridos peces que se esconden

entre abanicos de mar, hasta aguas

azules y profundas donde especies majestuosas

como calamares, tiburones o mantas

gigantes nadan en busca de alimento.

Recorrer nuestras costas es una aventura

que nos lleva por lagunas costeras en las que

cada invierno nacen nuevas generaciones

de ballena gris; playas arenosas que despiertan

en las noches con el arribo de tortugas

marinas; y esteros y lagunas abrazadas

por verdes bosques de manglar, en donde

la abundancia de camarones, almejas y peces

se convierte en sustento para miles de

pescadores y sus familias.

De los mares que rodean a México, la alta

biodiversidad del Golfo de California lo convierte

en un lugar valioso para el sector pesquero

y el turístico, y también para el sector

de la conservación cuya historia trabajando

para protegerlo es larga. Con las necesidades

alimentarias de una población creciente, una

industria turística que va en aumento y pesquerías

en su máximo nivel de aprovechamiento,

encontrar cómo satisfacer las necesidades de

cada sector es un desafío constante.

El reto entre conservación y pesca no comenzó

ayer. Históricamente se ha abordado con

una perspectiva de esfuerzos aislados, como

si ambas fueran excluyentes. Ambos sectores

buscan soluciones en sus propios baúles de

herramientas, sin comunicarse y sin reconocer

sus limitaciones. Este tipo de estrategia ha

resultado en catástrofes ambientales como la

que se vive en el Alto Golfo (Baja California).

La presión por proteger a la vaquita marina no

ha beneficiado a la especie y ha incentivado

la pesca ilegal (afectando a otra especie protegida:

la totoaba). Hoy, las comunidades dependen

de subsidios insostenibles y batallan

para adaptarse a una realidad que incluye a la

pesca; la incertidumbre aumenta y la calidad

de vida se deteriora.

No podemos ignorar que la pesca genera

ingresos para las comunidades que rodean al

Golfo de Baja California. Aquí se producen en

promedio un millón de toneladas de producto

marino al año, equivalente a 5 500 millones de

pesos. Sin embargo, la abundancia del capital

natural en el Golfo no es infinita y ha alcanzado

serios niveles de sobreexplotación.

La solución no es pasar más tiempo en el

mar o aprovechar nuevas especies para solventar

las pérdidas económicas generadas

por pesquerías colapsadas o en deterioro.

El sector debe disminuir su dependencia de

fondos públicos que sólo aumentan el esfuerzo

pesquero, distorsionan el comportamiento

de los mercados e impiden a México

alcanzar sus metas de sustentabilidad.

El sector de la conservación, por su parte,

debe aprender a ser más incluyente y a

navegar entre una variedad de contextos; modificar

estrategias, sin sacrificar una visión

sustentable. La conservación debe encontrar

el balance entre el valor intrínseco y el

percibido de la biodiversidad; debe buscar

el beneficio social en todo su significado. La

solución a los problemas de sustentabilidad

no está en limitar el acceso a nuestros

recursos naturales, sobre todo cuando no

existe la capacidad humana para ejecutar

una medida de este tipo.

En el Golfo de California urge una visión

multidisciplinaria que integre metas y estrategias

de colaboración. Este es el reto

más grande. Mientras que los sectores de

pesca, turismo y conservación empujan

agendas particulares, la ciencia debe ser

el compás que los guía hacia la sustentabilidad.

Es tiempo de que el sector académico

se vuelva un actor activo y visible en

la discusión. La ciencia debe ser neutral y

objetiva, y debe alimentar las discusiones

en torno al aprovechamiento y cuidado de

los recursos naturales.

Todos tenemos una meta en común: el

bienestar de las comunidades. El desarrollo

social, en todo su ámbito, debe ser lo

que empuje a los líderes de estos sectores

a trabajar para que el balance entre el aprovechamiento

y la salud de los ecosistemas

marinos del Golfo de California se alcance.


30 І Infografía

de cañas, anzuelos

Pesca deportiva: alternativa de conservación

Por Amaya Bernárdez y Francisco Ursúa

La pesca deportiva es una gran oportunidad para fomentar el turismo en

nuestro país, atraer visitantes y generar ingresos; en especial, en Baja California

Sur. Sin embargo, debe estar basada en decisiones inteligentes que

garanticen la conservación de los mares de México y de las especies marinas

que habitan en ellos.

definición

Es una actividad turística de esparcimiento que consiste en la captura de especies de

vida silvestre mediante el uso de línea de mano o caña, con anzuelo y carnada viva o señuelos

artificiales. Se practica en mares y costas, ríos y aguas interiores de todo el mundo,

a pie desde la orilla o desde una embarcación, tanto estática como en movimiento.

contexto

En México, la actividad se realiza en prácticamente todo

el litoral, así como en cerca de 50 embalses de aguas

interiores. Se dirige a 99 especies, de las cuales 80 son

marinas y 19 dulceacuícolas.

Existen alrededor de 14 000 embarcaciones de pesca

deportiva con bandera nacional e ingresan anualmente

un promedio de 18 000 embarcaciones extranjeras,

que se reparten 65% en el océano Pacífico, 11% en

el Golfo de México y Mar Caribe, y el 24% restante en

aguas continentales.

marlin rayado

(tretapturus audax)

especies objetivo

ESPECIES MAYORES (PICUDOS)

Habitan en aguas templadas y tropicales, son migratorias y muy apreciadas por su gran fuerza y tamaño.

pez vela

(isthiophorus platypterus)

pez espada

(xiphias gladius)

marlin azul

(makaira nicrans)

marlin negro

(makaira indica)

ESPECIES MENORES

OTRAS ESPECIES DE INTERÉS COMERCIAL

Dorado

(coryphaena hippurus)

atún aleta amarilla

(thunnus albacares)

Pez gallo

(nematistius pectoralis)

wahoo

(acanthocybium

solendari)

jurel

(trachurus

picturatus murphyi)


31

y carnadas

COMO deporte

Baja California Sur es, con mucho, el estado donde más se practica pesca deportiva, con cuatro

destinos principales: Los Cabos, Los Barriles-Buenavista, Loreto y La Paz.

El primero de estos destinos alberga 73% de la infraestructura para hospedaje y servicios conexos,

y atiende actualmente a 65% de la afluencia de pescadores deportivos a México (Ibáñez

Pérez et al. 2016). También en Los Cabos se encuentran todas las especies de pesca deportiva,

lo que hace de éste un sitio privilegiado.

torneos

En 2016, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (conapesca) reportó 254

torneos de pesca deportiva, de los cuales 142 fueron en aguas marinas y 112

en aguas interiores de todo el País.

Para 2017, llegaron a México 5 000 pescadores provenientes de 820 equipos

de varios países.

El evento más importante en materia de participación y premios es el Torneo

Internacional de Pesca Deportiva Bisbee’s Los Cabos Offshore con una expectativa

de 124 equipos y una bolsa acumulada en premios de 7.5 millones de

dólares. Se le considera el torneo mejor premiado del mundo.

la pesca deportiva

es una actividad

altamente redituable

y, por tanto, su

promoción debe

considerar que las

especies comerciales

deben manejarse desde

la sustentabilidad

y desarrollarse

de forma planificada.

impacto sobre la vida silvestre

La pesca deportiva que se realiza bajo la modalidad de captura y liberación o catch and

release se puede considerar como una opción sustentable. No obstante, fuentes científicas

muestran que la mortandad de especies extraídas con pesca deportiva varía con

cada especie en función de siete factores relevantes, en orden de importancia:

1. Ubicación del anzuelo: Si el anzuelo engancha al pez en cualquier órgano

vital, la probabilidad de supervivencia decrece significativamente.

2. Tipo de carnada: La carnada natural incrementa el riesgo de que los peces

traguen el anzuelo, y con ello la probabilidad de supervivencia se reduce.

¿Qué pasa en

Baja California Sur?

• 400 000 personas, en su mayoría visitantes internacionales,

pescan cada año en BCS.

• El gasto promedio por persona se calcula en 1 785 dólares.

• La derrama supera los 1 100 millones de dólares anuales.

• La actividad genera más de 24 000 empleos.

3. Tipo de anzuelo: Los anzuelos tipo “J” son ingeridos con mayor facilidad

que los anzuelos circulares, mismos que reducen la mortalidad pues reducen la

probabilidad de enganchar órganos vitales.

4. Profundidad de la captura: Este factor se relaciona con la expansión de la

vejiga natatoria de los peces. Mientras mayor sea la profundidad de captura y la velocidad

de extracción, mayor será la probabilidad de lesiones por vejiga natatoria.

5. Temperatura del mar: Se ha documentado que a mayor temperatura del

agua, la mortalidad parece ser mayor.

6. Tiempo de “pelea”: “Pelea” es la etapa en la que el pescador y el pez luchan

por vencer al otro. Mientras ésta sea mayor, el estrés asociado a cambios fisiológicos

aumenta, y con ello la mortalidad.

Fuentes:

• Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (c o n a p e s c a).

• The Billfish Foundation.

7. Exposición al aire: Una vez que el pez sale del agua, y mientras el pescador

corta el anzuelo para regresarlo, el pez no tiene acceso a oxígeno, lo que en

combinación con el estrés de la captura, puede alargar su periodo de recuperación.

Mientras menor sea el tiempo de exposición al aire, mayor será la

probabilidad de supervivencia.


32 І Artículo

TIBURONES

DEL MAR DE CORTÉs:

estado actual

Y OPORTUNIDADES

DE CONSERVACIÓN

Por James Ketchum I @PelagiosKakunja

Pelagios Kakunjá A. C.


33

En términos ecológicos,

podríamos pensar

que el tiburón martillo

está extinto en el

MAR DE CORTÉS;

la sobrepesca,

la degradación de

su hábitat y el cambio

climático han sido

letales para esta

carismática

especie marina.

Sin embargo,

no todo está perdido…

La ciencia puede

ofrecer una solución

efectiva que permita

recuperar las poblaciones

del “rey del mar”

que solían habitar

en el golfo de california.


34 І Artículo

“¡Mira, un pez sapo aboyado!”, gritó Félix Higuera, marinero del barco

de buceo Don José, cuando me alistaba para bucear en el shark alley

(callejón de los tiburones) en una pequeña isla del Golfo de California.

Esa mañana estaba un tiburón ballena en superficie y al sumergirme

en las azules aguas de verano había varios individuos de esta especie a

unos 30 metros de profundidad alrededor de un pináculo. Después, vimos

muchos peces como cabrillas, pargos, pericos, y también tortugas y algunos

tiburones martillo cerca. Más adelante, un gran cardumen de barrilete

y jureles… Detrás, unos 100 martillos justo encima del bajo sur.

Así era en 1994 este islote llamado Las Ánimas. Hoy en día el panorama

es muy distinto. 20 años después, buceando en este mismo lugar,

lo único que podemos observar es el fondo rocoso con muy poca vida,

sólo pocos peces pequeños y dispersos. Ningún tiburón. La misma historia

podemos contar de El Bajo de Espíritu Santo (montaña submarina),

donde en los 90 había mucho atún y cardúmenes de tiburón martillo,

formando grandes espirales de más de 100 individuos. Ahora queda muy

poca o nada de esta abundante fauna marina.

El tiburón martillo común (Sphyrna lewini) era abundante también en muchas

otras montañas submarinas e islas del Mar de Cortés. En los 70 y 80

los cardúmenes de martillos podían llegar a ser de 300 o más animales. En

la actualidad, la abundancia de esta especie es tan baja que se puede pensar

que está extinta, ecológicamente hablando, de este emblemático mar.

La modificación en abundancia de tiburones y fauna marina es

diferente entre una generación y otra (shifting baselines), y se hace

evidente en los cambios de percepción que tiene el ser humano de la

naturaleza según lo que observa a su alrededor.

En el Golfo de California existen alrededor de 40 especies de tiburones,

de las cuales 12 están catalogadas como Amenazadas; de éstas, 10

son consideradas Vulnerables (entre otras, tiburón zorro, tiburón piloto,

tiburón mako y tiburón martillo prieto) y tres En Peligro (tiburón martillo

común, martillo gigante y el tiburón ballena).

Las principales amenazas para los tiburones en esta región son la sobrepesca,

la degradación del hábitat y el cambio climático. La sobrepesca

y la falta de medidas de manejo han ocasionado el colapso de algunas

poblaciones de tiburones en los últimos años, en particular, de especies de

hábitos costeros, ya que pueden ser capturadas de manera muy frecuente

como son los tiburones puntas negras y martillo. De igual forma, las especies

que se mueven fuera de la costa y que se asocian con islas o montañas

submarinas, como los tiburones piloto, zorro y martillo, son muy vulnerables

a la intensa pesca industrial.

El tiburón martillo común tiene un alto valor en México para la industria

pesquera por sus aletas y también como recurso ecoturístico en

lugares como el Parque Nacional Revillagigedo, e históricamente en El

Bajo de Espíritu Santo y Las Ánimas. Sin embargo, esta especie no está

protegida en nuestro país y no existe un plan de manejo específico u otras

herramientas de conservación para esta especie, que a nivel internacional

está considerada En Peligro de Extinción (véase la iucn). La única medida

que existe para su manejo es el periodo anual de veda de tres meses

(mayo, junio, julio), implementado por la conapesca a partir de 2012.

Uno de los graves problemas de esta situación es que, al disminuir las

poblaciones de los depredadores tope a niveles muy bajos, éstos son sustituidos

por depredadores más pequeños (mesodepredadores) como rayas,

cazones o calamares, que pueden volverse tan abundantes que son capaces

de acabar con sus respectivas presas (peces o invertebrados) en el siguiente

eslabón de la red alimenticia, lo cual ocasiona un desequilibrio de los ecosistemas

marinos. Esto se conoce como cascada trófica. Un ejemplo de ello se

ha observado en el Golfo de California con la desaparición del tiburón martillo

a fines de los 90, que coincidió con una super abundancia de calamar jumbo,

consumidor de grandes cantidades de langostilla pelágica, peces mesopelágicos

y sardinas, y la llegada de un nuevo depredador tope: el cachalote.

El nivel de degradación de sitios como Las Ánimas y El Bajo de Espíritu

Santo es de llamar la atención, considerando la importancia que tenían

para el buceo recreativo, pesca deportiva y pesca comercial desde los 70

hasta el inicio de la primera década del nuevo milenio. En

una época, estos dos sitios fueron los mejores lugares del

mundo para bucear con grandes cardúmenes de tiburón

martillo, atrayendo el interés de cineastas submarinos de

fama internacional, como Howard Hall, y de conocidos científicos

como Peter Klimley o Sylvia Earle, quien recuerda

que en su primer buceo en Las Ánimas en 1965 había tantos

tiburones martillo como estrellas en el cielo (“as many

hammerheads as stars in the sky”).

Se podría decir que esta gran abundancia de tiburón

martillo funcionó, en buena medida, como el motor de la

economía turística de La Paz (Baja California Sur) durante

las décadas de 1980 y 1990, cuando diversas compañías

de ecoturismo ofrecían viajes de buceo a Las Ánimas y

El Bajo de Espíritu Santo para ver a los grandes cardúmenes

de tiburón martillo. Es lamentable que los tiburones

hayan desaparecido de estos sitios.

Esta fue una de las principales razones que en 2010

me llevaron a fundar Pelagios Kakunjá, con mi amigo


35

y colega Mauricio Hoyos, una organización sin fines de

lucro que centra sus esfuerzos en estudiar y conservar

las especies de tiburones y rayas en México, muchas

de ellas amenazadas o en peligro de extinción a nivel

global. Una de las metas que nos propusimos fue generar

información técnica para el manejo regional y la

implementación de estrategias de conservación para

estas especies en México.

Unos años después, con los resultados de nuestros

estudios, logramos contribuir a la declaratoria del Archipiélago

de Revillagigedo como Patrimonio Natural de la

Humanidad por la unesco y a la ampliación de la reserva

marina. Las investigaciones sobre movimientos de tiburones

y mantas realizadas por investigadores de Pelagios

Kakunjá —en conjunto con Pacific Manta Research Group

y MigraMar—, fueron un componente importante para

que en 2016 la declaratoria de la unesco recomendara

al gobierno mexicano ampliar el área marina núcleo del

Archipiélago de seis a 12 millas náuticas. Además, apoyamos

a la conanp con información científica para la elaboración del Estudio

Previo Justificativo para la declaratoria del Parque Nacional Revillagigedo

y se propuso una reserva marina de mayor dimensión y más efectiva

para proteger a tiburones, mantas y a otras especies migratorias y

vulnerables en el Pacífico mexicano. La culminación de todos estos esfuerzos

fue que en noviembre de 2017 se decretó a las Islas Revillagigedo

como el Parque Nacional sin pesca más grande de Norteamérica, con un

área de 148 000 km 2 . Lo anterior demuestra que la información técnica

generada a través de investigaciones científicas es de gran valor para la

puesta en marcha de programas efectivos de conservación marina.

Es posible afirmar que en el caso del Mar de Cortés no todo está perdido.

La implementación de la veda de tiburones que inició en 2012 ha mostrado

señales de recuperación en Las Ánimas y El Bajo de Espíritu Santo,

donde recientemente se han registrado algunos avistamientos de pequeños

cardúmenes de tiburón martillo y otras especies como tiburón piloto y

atunes. Esto significa que, si se utilizan otras herramientas de manejo más

efectivas, como el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas,

podríamos recuperar a los tiburones y, con ello, los sistemas pelágicos de la

parte sur del Golfo de California.

La Asociación Civil Pelagios Kakunjá genera información científica que permite reforzar la protección de distintas especies

marinas en el Mar de Cortés, como el tiburón martillo. Foto: James Ketchum.


36 І Opinión

Subsidios a la pesca:

perversidad

y deterioro ambiental

Por Maximiliano Bello I @max_bello_m

Oficial principal de la Unidad Internacional de Conservación de The Pew Charitable Trusts

Los océanos del mundo están amenazados. Pocas

amenazas son tan letales como los subsidios destinados

a la pesca industrial; me atrevo a afirmar que

éstos son sumamente nocivos ya que fomentan, como

última consecuencia, la sobreexplotación de los mares.

Lo anterior es porque los subsidios a la pesca omiten u

olvidan las reglas que existen en la naturaleza. Me refiero a

que los peces y los ecosistemas marinos tienen sus propios

tiempos y capacidades; debido a estos factores, una población

o un stock de especies sólo puede ser explotado hasta

cierto punto… Al exceder ese límite, las especies se colapsan

y podrían extinguirse (biológica o comercialmente).

Sin embargo, por razones políticas, estados y gobiernos

regionales o locales históricamente han otorgado

una serie interminable de subsidios a la pesca, con el fin

de mantener la constancia de esta industria, los empleos

que genera y el supuesto “desarrollo” que produce.

Lo que olvida este sector es que el océano y sus recursos

no responden a estos tiempos ni intereses.

A través de los subsidios se han creado industrias que

han colapsado las pesquerías de todo el mundo. El acceso

a tecnología de última línea para pescar en regiones

extremas o a grandes profundidades no sería posible de

no existir una fuente constante de financiamiento externo

(obtenido a través de subsidios, por supuesto). De no ser

así, la pesca industrial no sería un negocio rentable.

Por ejemplo, barcos que pescan en zonas muy alejadas

son capaces de llegar hasta ahí gracias a los subsidios


37

Los subsidios a grandes negocios

sólo incrementan la brecha

entre pescadores industriales

y pescadores artesanales.

que reciben y que destinan a la compra de combustible, a la reparación

de embarcaciones y a la construcción de nuevas y mejor equipadas.

Al mantener estas acciones de financiamiento y no considerar aspectos

biológicos o ecológicos de las especies objetivo de interés comercial,

se genera un falso desarrollo de las pesquerías y una verdadera

adicción a estos recursos… En este esquema, lo último que importa

es el estado de los océanos y de las especies que habitan en ellos.

No exagero al asegurar que sin estos subsidios las pesquerías serían

totalmente inviables. En el fondo se financia la destrucción de los

mares del mundo y, en el corto plazo, se fomenta el empobrecimiento

de un gran número de pescadores y sus familias.

Estos incentivos —que crean realidades ficticias— están siendo

altamente estudiados y en años recientes se ha desatado una fuerte

tendencia internacional que discute su eliminación.

Por otro lado, los subsidios a la pesca no sólo están acabando con

los recursos marinos, además generan diferencias considerables entre

países ricos y pobres o entre industria y pesca artesanal… Unos pocos

se benefician indefinidamente y otros sólo observan cómo la vida marina

de la que dependen es saqueada.

Si nos enfocamos en el caso del Mar de Cortés vemos que los subsidios

a la pesca benefician directamente a un grupo reducido que extrae

sardina y camarón. Se trata de pesquerías muy dañinas para el ecosistema

que sin los subsidios que reciben sencillamente no existirían.

El acceso a estos recursos proviene del lobby y presiones políticas

que grupos menos acomodados o menos conectados con las élites no

tienen la capacidad para alcanzar. Dichos grupos marginales son los

que sufren la mayor parte de los impactos de las pesquerías infladas

artificialmente.

En 2017 la Organización Mundial de Comercio (o m c), en su reunión

ministerial de Buenos Aires, definió un camino para acabar con los subsidios

a la pesca que tienen efectos negativos y provocan la sobrepesca

en el mar. Las negociaciones aún necesitan más atención y mayor interés;

sin embargo, vamos por buen camino.

México es uno de los países que más subsidios otorga y, de acuerdo

con diversas organizaciones nacionales, dichos financiamientos están

dirigidos a grandes empresas de la pesca industrial, en detrimento de

las pequeñas comunidades. En pocas palabras, los subsidios a grandes

negocios sólo incrementan la brecha entre pescadores industriales y

pescadores artesanales.

De cambiar y redirigir estos subsidios, sería importante que se destinaran

a apoyar a las comunidades para generar planes de manejo, establecer

refugios pesqueros, decretar áreas marinas protegidas… Estos instrumentos

permitirán la recuperación de los recursos y oportunidades de reconversión

de aquellos que quieran generar otras opciones de desarrollo.

De cualquier forma, tengan o no éxito las rondas de negociaciones

de la o m c, es urgente acabar con estos incentivos que dañan la salud de

los océanos que nos dan la vida.

¿En dónde

están los

subsidios?

• Con información de DataMares I @dataMares

De 2008 a 2015 en México se distribuyeron

2.5 millones de pesos diarios

por concepto de subsidios a la pesca.

En este periodo, en total se otorgaron

7 452 millones de pesos.

La flota pesquera e industrial de Sonora

y Sinaloa acaparó 59.07%

de este presupuesto.

38.32% fue destinado a combustibles

(lo que incrementa el esfuerzo pesquero).

Los montos para equipamiento e infraestructura en los

puertos sólo alcanzan 7%.


38 І Artículo

La paradoja

de la sardina

Por la redacción

¿Dónde terminan las miles de toneladas

que se pescan en México?

Más de 80% de la sardina capturada en los mares

de México al año tiene como destino final la elaboración

de harina de pescado, que sirve para alimentar

aves, cerdos, otros peces y hasta animales de compañía.

Todo esto en un país, como el nuestro, con graves

problemas de nutrición que demandan alimentos de alta

calidad a bajos costos… Justamente como la sardina.

En la década de los 40, la pesquería de sardina en

la costa del Pacífico de Estados Unidos atravesó

una crisis severa. Como resultado, parte de esa

flota pesquera fue adquirida por México, donde pronto

comenzó sus actividades y desembarcos; específicamente,

en Ensenada (Baja California),

cubriendo un área de operación entre ese

puerto e Isla Cedros (Baja California Sur).

Así, comenzó formalmente la pesquería de

pelágicos menores —sardina— en nuestro país

que, desde entonces, ha operado de manera

ininterrumpida en la costa occidental del Pacífico

mexicano. Con el tiempo, ésta incursionó

también en el Mar de Cortés (en Sonora).

El recuento

De acuerdo con datos de la c o n a p e s c a, la captura

de sardina se había comportado con una


39

La pesquería

de sardinas en

México es compartida

con Estados Unidos

y Canadá; sin embargo,

ambos países dejaron

de explotarla desde

2015 dado el abatimiento

en la biomasa e

incertidumbre sobre

su viabilidad.

tendencia positiva desde 1940 y hasta 2014. La

importancia de la producción de sardina en la

aportación a la producción pesquera nacional

es fundamental, ya que ningún otro recurso

pesquero en el país genera tal magnitud de

biomasa y es explotado de la misma manera

como la sardina: entre 40 y 48% de la producción

total proviene de los recursos reportados

por la pesca de esta especie marina.

De 1950 a 1982, la captura de sardina registró

un crecimiento constante; de hecho, por

primera vez alcanzó un registro superior a las

500 000 toneladas. Luego, entre 1983 y 1989,

las capturas se mantuvieron estables, con oscilaciones

de entre 400 000 y 500 000 toneladas.

Seguimos avanzando en la historia: de 1990 a

1999 comenzaron las disminuciones más importantes,

siendo 1991 el año más representativo

de esta crisis, cuando se capturaron apenas

177 934 toneladas.

En una etapa posterior, que abarca de

1992 a 2014, vimos una recuperación. Incluso,

se reportaron capturas inéditas que

superaron las 700 000 toneladas al año.

El valor de la harina de pescado

Antes de continuar, es necesario aclarar

que el destino actual de la sardina capturada

en los mares de México tiene dos opciones

comerciales:

1. Enlatado para consumo humano (directo

e indirecto).

2. Reducción para la producción de forraje

utilizado en la industria avícola y porcina

(aunque existen otros grupos de interés

como la acuacultura y el mercado de alimentos

para mascotas).

En los primeros años de captura (década

de los 40), 100% de la sardina extraída fue

enlatada para consumo humano, y tuvo como

subproducto la elaboración de harina de pescado,

situación que era obvia en un país con

un importante incremento poblacional. Sin

embargo, a partir de los 70 —como resultado

de la política gubernamental oficial—, sólo se

incentivó el apoyo para la reducción y producción

de harina de pescado. Así, la industria del

enlatado y la gran oportunidad de contar con

alimento de calidad para los mexicanos a costos

accesibles pasó a segundo término.

Dicha situación, si bien era más rentable

económicamente (y lo sigue siendo), propició

un encarecimiento innecesario de la proteína

animal disponible para la alimentación de una

población con requerimientos nutrimentales

urgentes para revertir la problemática de salud

alimentaria que sigue vigente en nuestros

días. Se trata de un parteaguas en el uso final

que se da a la sardina capturada en México.

Esto sin considerar la perdida de biomasa

durante el proceso, ya que para obtener

un kilogramo de harina se necesitan seis

kilogramos de producto fresco. Como es

de esperarse, esta situación disminuye la

oportunidad de proveer mayores volúmenes

de alimento a los mexicanos.

En este panorama es correcto pensar

que si bien el aumento porcentual de los

volúmenes de captura hacia el enlatado no

resolverán por sí mismos los problemas de

desnutrición y obesidad, sin duda sí sumarían

a la solución del problema.

Hoy, varias décadas después, hasta 82% de

la sardina capturada en los mares de México

se convierte en harina de pescado que sólo

alimenta ganado y cerdos. No

tenemos duda de que es una

decisión poco comprometida socialmente.

De forma paralela, un factor

fundamental a considerar para

el futuro inmediato y mediato es

la actividad de los ranchos atuneros

como competidores directos

de la industria del enlatado, en

la medida en que incrementen su

producción y superficie de cultivo,

ya que su demanda de sardina

fresca/congelada también crecerá.

Como consecuencia, no es

difícil imaginar quiénes serán los

principales afectados.

Un incremento poblacional de

la magnitud al observado en nuestro

país debe considerar una mayor

importancia a la producción

de alimento de calidad para los

mexicanos. Así la redefinición de

la política al respecto deberá promover

los apoyos para nuevas tecnologías

que generen innovadoras

presentaciones que con apoyos

de comercialización aumenten el

consumo per cápita de los productos

del mar en lo general.

Esta visión debe operar con

cuidado, de tal manera que la

cadena de valor existente para

la sardina y sus productos derivados

no tenga un impacto virulento

y pueda ser regulada hasta

alcanzar un nivel de estabilidad.

Valor

ecológico

Las sardinas juegan un

papel fundamental en el

equilibrio ecológico de los

ecosistemas marinos, ya

que sirven de alimento de

otras especies pelágicas

como peces carnívoros, focas,

lobos marinos, delfines,

ballenas y aves marinas.

Si no hay sardinas en el

mar, tampoco existirán

estos otros animales.


40 І Artículo

Por Mario Gómez | @Mariogomezc


41

La Coalición en Defensa de los Mares

(c o d e m a r) —de la que soy miembro fundador—

propone la creación de un área

marina protegida de más de 19 millones

de hectáreas en las aguas que bañan Baja

California Sur; de no hacerlo a la brevedad,

el “Acuario del Mundo” (bautizado así por

Jacques Cousteau) podría convertirse en

un verdadero panteón marino como consecuencia

de la devastación ocasionada por

la industria pesquera.

El Mar de Cortés comenzó a llamar la

atención de la comunidad conservacionista

en la década de los 70, cuando

en el Alto Golfo de California (entre Baja

California y Sonora) se avecinaba un problema

grave relacionado con la inminente

extinción de la vaquita marina que quedaba

atrapada en las redes de los pescados que

buscaban totoaba; en lugar de resolver este

problema de raíz, se fueron creando distintas

estrategias que eran apenas soluciones

coyunturales y que, por supuesto, no resolvían

en nada el origen del conflicto.

Desde entonces, diferentes gobiernos

sugirieron que la respuesta correcta se encontraba

en la creación de Áreas Marinas

Protegidas (a m p), pero se olvidaron de los

principales actores de la zona: los pescadores

ribereños. Al no involucrarlos en la

ecuación, hoy queda claro por qué no se ha

resuelto un problema tan añejo.

Así, décadas después vemos que esta situación

se ha extendido en todo el Mar de

Cortés donde los más de los instrumentos

de manejo pesquero que se han usado para

darle un rumbo sustentable a la región no

están surtiendo efecto; las posibilidades

se están agotando y antes de que pase algo

atroz estamos sugiriendo el nacimiento de una

Reserva de la Biosfera (r b) para regular las

actividades en la zona y tender hacia la verdadera

sustentabilidad, siempre considerando

en primer lugar a las comunidades ribereñas

que tienen derechos históricos en este mar.

Es necesario entender que en México la

industria pesquera siempre ha operado en

aquellas regiones donde mejor le convenga,

llevando a muchas especies, al menos, a la

extinción comercial. Por ejemplo, yucatecos

y campechanos pescan en las aguas de


42 І Artículo

Quintana Roo, sinaloenses y sonorenses en

las costas de Baja California Sur; esta situación

no puede continuar, y llegó el momento

de otorgar derechos a los locales sobre

los fuereños para empoderarlos, garantizar

sus métodos de subsistencia y responsabilizarlos

de la salud de sus ecosistemas.

En el caso particular del Mar de Cortés,

es de preocuparse que los fuereños llegan a

las costas de Baja California Sur —donde no

existe una flota pesquera industrial — a pescar

y todo porque en sus aguas ya sobreexplotaron

la antes abundante vida marina que

alguna vez existió y, en consecuencia, ahora

ya no es rentable para ellos pescar ahí. Sin

duda, es una competencia desleal porque un

pescador local ribereño nada puede hacer

frente a los grandes barcos pesqueros que

arrasan con lo que aún existe.

En el Mar de Cortés uno de los principales

atractivos para la industria pesquera de altura

es la captura de sardina, pero es de llamar la

atención que la pesquería de esta especie esté

certificada como “sustentable” por el Marine

Stewardship Council (organismo internacional)

siendo que esta pesquería destina 65% de los

peces capturados a la elaboración de harina y

aceites que sirven de alimento de acuacultura

en México (son necesarios seis kilos de sardina

para obtener uno de harina). Además, 10%

se congela y es usada como carnada y apenas

25% es enlatada para consumo humano directo.

Es irrisorio que la pesquería de sardina sea

reconocida como sustentable.

Peor aún es que Estados Unidos y Canadá

hayan prohibido su captura desde

2015 debido al colapso de las poblaciones,

compartidas también por México. En este

escenario, la c o n a p e s c a sigue incrementando

los permisos y autorizando su explotación.

Debo decir, con base en la ciencia, que

la sardina es una especie forrajera que

alimenta a peces como cabrillas, atunes,

tiburones, delfines y hasta ballenas, orcas,

lobos marinos, aves y todos los peces de

pesca deportiva como marlines y dorados.

Es por eso que en el Mar de Cortés hoy ya

no es posible ver la abundancia de especies

que vio Cousteau.

Es importante reafirmar que es totalmente

falso que con una Reserva de la

Biosfera en el Golfo de California, que mediría

cerca de ocho millones de hectáreas,

Zona dedicada a la pesca ribereña y deportiva:10.4 millones de hectáreas.

Zona de exclusión total de pesca: 8.8 millones de hectáreas.

Total: 19.2 millones de hectáreas.

el Mar de Cortés estaría cerrado a la pesca; el área protegida que

propone e impulsa la c o d e m a r abarca apenas una tercera parte de

los 24 millones de hectáreas que tiene este mar. Además, aplicaría

sólo en aguas de Baja California Sur donde, repito, no existe flota

pesquera industrial y donde también, por fortuna, aún se mantienen

elevadas poblaciones de diferentes especies marinas.

Por lo anterior, la pesca industrial no se restringe en Sonora, Sinaloa

ni en Baja California; en estos tres estados los pescadores industriales

podrán seguir pescando en sus propias aguas donde tendrán que reordenar

su esfuerzo pesquero, lo cual no implica de ninguna manera

que se pierdan empleos, todo lo contrario, ya que se estarían creando

nuevas oportunidades vinculadas con el turismo; es decir, se trata de

una reconversión productiva como todas las que ocurren continuamente

en una economía abierta y dinámica.

Una Reserva de la Biosfera en el Mar de Cortés y el Pacífico Sudcalifornianos

sería la mejor opción para garantizar la seguridad alimen-


43

taria que hoy se ve en riesgo por la pesca

industrial depredadora que está terminando

con las poblaciones de los más de

los peces de esta región cuyas pesquerías

están colapsadas en órdenes del 80%.

Por los pescadores ribereños

Quienes mejor cuidan su mar son los

que viven ahí mismo; conocen cómo se

mueven los peces, las corrientes, las

temporadas de reproducción, cómo incide

la Luna en las mareas, dónde están

los nutrientes, dónde están las agregaciones

de peces de diferentes especies,

las tallas de los peces… Hablo de los

pescadores ribereños o artesanales,

una raza divina en peligro de extinción.

Ellos son los que nos dan de comer, los

que viven al día y los primeros afectados

por un monstruo cuyo instinto es

la voracidad del capital —la industria

pesquera— que día a día les desplaza

de su ámbito.

La industria pesquera, que tiene naves

sofisticadas, en un santiamén se lleva

un cardumen completo de cualquier especie

marina, mientras que los otros pescan

de manera artesanal con caña y cordel de

uno en uno… Los primeros se apropian

de toneladas de peces, y los otros apenas

obtienen kilos de forma selectiva.

Los ribereños sólo pescan individuos

adultos o maduros de determinada talla,

y los industriales de todo, incluidos

juveniles que aún no alcanzan su etapa

de reproducción.

La c o d e m a r sugiere que Baja California

Sur sea rodeado por una Reserva

de la Biosfera de la costa hacia 50 millas

náuticas (casi 95 kilómetros) con

una zona de exclusión de pesca para

la industria (embarcaciones de más de

10.5 metros de largo con refrigeración).

Esta reserva incluye también una zona de

amortiguamiento o de aprovechamiento

para los pescadores ribereños donde

ellos podrán llevar a cabo sus actividades

tradicionales con visión de sustentabilidad

como lo han hecho desde hace

muchos años a la fecha en las aguas

donde nacieron.

El Estado de Baja California Sur tiene

un potencial tanto o más elevado

que la península de Yucatán en relación

al turismo. Es un reto fascinante para

la administración de Andrés Manuel

López Obrador y el futuro secretario de

turismo, Miguel Torruco, así como para

el gobernador del estado, Carlos Mendoza

Davis, convertir ese espacio en

un polo de desarrollo de turismo de

conservación de etiqueta mundial. La

oportunidad está dada.

En México es una práctica ancestral

el que todos pesquen en las aguas de

sus vecinos y eso nos lleva en directo a

pescar “antes de que se lo acabe el de

junto”… Es necesario que por primera vez

en la historia hagamos un ejercicio en el

que los usufructuarios de esas

aguas sean los habitantes del

lugar.

La Reserva de la Biosfera

del Mar de Cortés y el Pacífico

Sudcalifornianos se fundamenta

también en el artículo 48 de

la lgeepa que en pocas palabras

refiere que los locales tendrán

prioridad sobre los fuereños.

Esto, en automático, empodera

a los sudcalifornianos

frente a los sonorenses, sinaloenses

y bajacalifornianos

que son hoy los únicos beneficiados

de la productividad

de este Mar, sin dejar ningún

beneficio a cambio para los locales

sudcalifornianos.

Los verdaderos beneficiarios

deberían ser los pescadores

ribereños quienes tendrían

la posibilidad de hacer una reconversión

productiva de sus

actividades vinculando su pesca

a satisfacer las necesidades

del turismo creciente en la región

y los industriales tendrían

que empezar a planear en redirigir

su esfuerzo pesquero

hacia otra zonas lo cual no implica

que pierdan empleos.

Llegó el momento de utilizar

para la gobernanza de la región

un instrumento más asertivo,

de mayor alcance y que esté

fuera del alcance de favoritismos

o de autoridades que están

al servicio de los industriales,

quienes tendrán que repensar

su estrategia de negocio.

Llegó el momento

de dar a luz

una Reserva de

la Biosfera en el

Mar de Cortés

y el Pacífico

Sudcalifornianos.


44 І Artículo

La dramática situación de las

de las especies

marinas

Por Tom Dillon

Dirige la labor conservacionista internacional de The Pew Charitable Trusts.

Estas son 15 de las muchas especies marinas que requieren una mayor protección a nivel mundial.

La salud del océano es fundamental para mantener la vida en la Tierra y, por ello, si unimos esfuerzos

para salvar a estos animales —y sus hábitats— en última instancia estaremos contribuyendo con nuestra

propia salvación.

Durante siglos, dimos por sentada la sorprendente biodiversidad

de la Tierra. Sin embargo, conforme se

incrementan las amenazas contra el medio ambiente

y las tasas de extinción de especies, ha llegado la hora de

que la humanidad haga más por preservar la gran variedad

de especies con las que compartimos este planeta.

Desafortunadamente, sólo 3% del océano

está protegido en su totalidad, una cifra

muy lejana al 30% que los científicos marinos

recomiendan y consideran necesaria

para garantizar la viabilidad de todos los

ecosistemas marinos.

Kril antártico (Euphausia superba).

Es la fuerza vital del océano Austral,

y sirve de alimento para numerosas

especies de pingüinos, focas y ballenas.

Otros depredadores de la Antártida, como

focas leopardo y orcas, se alimentan

de los animales que lo consumen.

Atún patudo (Thunnus obesus).

Habita en aguas templadas tanto del Atlántico como

del Pacífico. Es un pez depredador formidable, que

puede nadar profundamente y pesar más de 200

kilos. En el Atlántico, esta especie está sobreexplotada,

una clara señal de que los administradores de

las pesquerías dedicadas a la especie deben actuar

de inmediato para protegerla.


45

Pez mariposa (Chaetodon litus).

Su nombre común en idioma rapanui es Tipi tipi’uri y es una de

las 142 especies que habitan exclusivamente en los alrededores

de la Isla de Pascua. Las aguas que rodean este territorio de Chile

—tan remoto y especial— se encuentran fuertemente protegidas

por una reserva marina que permite a sus habitantes continuar

pescando a la antigua usanza con una técnica artesanal.

Coral negro (Leiopathes annosa).

Es considerado el organismo vivo más antiguo del mundo

(tiene unos 4 265 años). Esta especie se encuentra exclusivamente

dentro de las aguas de las islas hawaianas, a

profundidades de entre 305 y 488 metros.

Elefante marino (Mirounga).

El 54% de todos los elefantes marinos australes habita en las islas

Georgias y Sandwich del Sur, a más de 1 700 kilómetros de la punta

de Sudamérica, cerca de donde confluyen los océanos Antártico y

Atlántico meridional. Resulta fundamental proteger esta área

porque es un laboratorio viviente para estudiar los efectos

del cambio climático: desborda vida, cambia dinámicamente

debido al rápido calentamiento de sus aguas

y se mantiene inalterado por la actividad humana.

Pulpo Gasparín

En 2016 los científicos descubrieron este pulpo

“fantasma” en el Monumento Nacional Marino

Papahãnaumokuãkea, en Hawái. El sitio es una

de las reservas marinas completamente protegidas

más grandes del mundo.


46 І Artículo

Tortuga gigante

de las Galápagos

(Chelonoidis spp).

Esta especie de tortuga,

en peligro de extinción,

se encuentra únicamente en

las islas Galápagos, a unos

1000 kilómetros de la costa

de Ecuador. Las tortugas

gigantes están protegidas

por la legislación ecuatoriana,

pero la pesca ilegal de

tiburones y otras especies

en la región es un problema

crónico que incide en el

deterioro de su población.

Foca monje hawaiana

(Neomonachus schauinslandi).

El Monumento Nacional Marino Papahãnaumokuãkea

es un hábitat crítico para

esta especie, una de las que se encuentra

en mayor riesgo del mundo, según The

Marine Mammal Center. Sus principales

amenazas son los restos y escombros de

artes de pesca en los que queda atrapada,

la pérdida de su hábitat y la presencia

humana en las playas donde descansa,

da a luz a sus crías y se alimenta.

Nutria marina (Lontra felina).

La pérdida de hábitats clave para su

supervivencia, la contaminación y la caza

ilegal están mermando la población de

nutrias marinas, una especie en peligro de

extinción que vive frente a las costas de

Argentina, Chile y Perú. Su hábitat

es completamente marino y prefieren

las playas rocosas y las cavernas,

así como los bosques de algas donde

abundan sus presas.


47

Pez Napoleón

(Cheilinus undulatus).

Conocido también como maorí, este

pez de arrecife se encuentra entre las

especies que la u i c n clasifica como en peligro

de extinción, principalmente por la

sobreexplotación pesquera. Sin embargo,

esta especie marina —y todas las que

habitan en las aguas de Palau (país insular

del Pacífico)— está al amparo de una

ley emitida en 2015 que catalogó como

reserva marina totalmente protegida

cerca de 80% de las aguas que le sirven

como refugio.

Atún aleta azul

(Thunnus orientalis).

Este pez, que puede nadar a una velocidad

crucero de 25 kilómetros por hora y

emigrar grandes distancias (por ejemplo,

de Japón a Estados Unidos y México), es

una de las especies más amenazadas del

mundo. La sobrepesca ha reducido su

población en más de 97% en comparación

con sus niveles históricos.

Tiburón mako (Isurus oxyrinchus).

Ha sido observado nadando a velocidades

de hasta 72 kilómetros por hora,

un atributo que le ayuda a cazar su alimento

favorito: el atún. Esta especie de

tiburón prospera en aguas tibias o frías

y prácticamente en todos los océanos.

Es muy apreciado por su carne y sus

aletas, motivo por el que está en riesgo

debido a la sobreexplotación pesquera.


48 І Artículo

Bacalao austral

(Dissostichus eleginoides).

Es fundamental para la cadena alimenticia

del océano Antártico, en parte porque se

trata del mayor depredador en la Antártida

oriental, una región para la que se han

propuesto áreas marinas protegidas desde

2011. Los científicos saben muy poco acerca

de esta especie; sólo que alcanza hasta los

dos metros de longitud y produce proteínas

anticongelantes para prevenir la cristalización

de su sangre en las bajas temperaturas

del mar Patagónico y Antártico.

Foca de Weddell

(Leptonychotes weddellii).

Endémica de la Antártida, vive

mucho más al sur que cualquier

otro mamífero. Este hábil

depredador puede permanecer

sumergido por más de una hora

a profundidades de más de 580

metros. Aunque las focas de

Weddell están protegidas por el

Tratado Antártico y la Convención

para la Conservación de las

Focas Antárticas, sus fuentes

de alimento —como el bacalao

austral y el kril— son cada

vez más reducidas debido a la

pesca industrial.

Tiburón ballena

(Rhincodon typus).

Por su peso de más de 10 toneladas y una

longitud de hasta 12 metros, es el pez

más grande de los océanos. Estos mansos

gigantes recorren las aguas cálidas

y tropicales, y están clasificados como de

alta prioridad por la Convención para la

Conservación de Especies Migratorias

de Animales Silvestres (csm). En 2017,

las partes firmantes de la csm votaron

a favor de prohibir la captura de esta

especie amenazada.


49

¿QUÉ SON LOS refugios

PESQUEROs?

Más peces en el mar y más pescados en la mesa

La sobreexplotación pesquera está poniendo en riesgo el futuro

de nuestros mares. De continuar así, para el año 2050

habrá desaparecido la mayoría de las especies que hoy

consumimos. Las cifras hablan por sí solas: la fao asegura que

tres de cada cuatro especies con valor comercial están afectadas

por la sobrepesca, mientras que 25% de la captura se tira por la

borda por tratarse de especies no comerciales.

México también enfrenta este problema. Nuestro país ocupa

el puesto 16 en la producción pesquera mundial con 1.7 millones

de toneladas; sin embargo, de acuerdo con un reporte de Environmental

Defense Fund México, 30% de las especies comerciales

sufren sobrepesca, mientras que el 70% restante está en un punto

crítico. El organismo teme que en 20 años se pescará la mitad

de lo que se captura hoy y las ganancias caerán en 97%.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer? Por un lado, los expertos

sugieren desarrollar esquemas de pesca sustentable; por el

otro, recomiendan establecer áreas en las que se prohíba la pesca

por un periodo determinado de tiempo. Esto es: crear Zonas de

Refugio Pesquero en donde las especies puedan reproducirse, incrementar

sus poblaciones y alcanzar tallas mayores, mientras que

el ecosistema también se recupere del impacto de la pesca.

México ya cuenta con zonas de este tipo. Las primeras se establecieron

en 2012 en el Mar de Cortés, Baja California Sur; se

localizan a lo largo de un corredor que va de San Cosme a Punta

Coyote y son resultado del trabajo en conjunto de gobierno, organizaciones

de la sociedad civil y pescadores que decidieron tomar

acciones para proteger su patrimonio.

Más de cinco años después han demostrado su utilidad: la

mitad de las especies de interés han aumentado en talla y peso.

Sin embargo, la recuperación es un proceso lento. Por ejemplo,

especies como el mero requieren hasta 20 años para aumentar

sus poblaciones; no obstante, el primer paso está dado y

la oportunidad de tener más peces en el mar y más pescados

en la mesa está puesta.


50 І Opinión

¿Qué y cómo

comer

del

mar?

Por Manuel Fernández Gómez

En 2050 seremos más de 9 500 millones de personas en el planeta,

por lo que la demanda de comida crecerá 70%. Para alimentar a toda

esta población, la solución podría estar en los océanos.

Nuestras decisiones de consumo tienen una gran huella en la salud

de los ecosistemas marinos del planeta. Tú decides si este impacto es

positivo o negativo.

1. Conciencia

Antes de consumir pescados o mariscos, debes considerar que:

a) Se trata de vida salvaje extraída de su hábitat natural. Esta biomasa proveniente

del mar no es infinita y juega un rol fundamental en el equilibrio de éste.

b) Las pesquerías son mucho más que regiones geográficas, métodos de pesca

o especies marinas. Son lugares donde las actividades humanas están vinculadas

con los ecosistemas marinos y los recursos renovables.

2. Información

Debes obtener la mayor cantidad posible de datos sobre la especie que vas a

consumir: ¿cómo se capturó?, ¿dónde se capturó?, ¿qué especie es? Con esta

información tendrás un criterio más amplio y sabrás diferenciar aquellas especies

cuyas poblaciones han sido sobreexplotadas.

3. Decisión

Además de las especies más comerciales y conocidas —también las más explotadas—,

elije otras opciones poco valoradas por el mercado. Así, contribuirás a

evitar el desperdicio y fomentarás el consumo de temporada.

4. Valor

Opta por aquellas especies que tienen un crecimiento rápido, madurez precoz,

descendencia numerosa y que pueden colonizar ecosistemas con rapidez. Por lo

general, se colocan debajo de la cadena alimenticia.

Un claro ejemplo es la sardina que, cuando se pesca artesanalmente y se

utiliza para consumo humano, el trabajo del pescador obtiene un mayor valor

agregado debido a que el pescado extraído es de mejor calidad, menos vida

marina fue capturada y el consumidor final está dispuesto a pagar un sobreprecio

justo.

Por desgracia, lo anterior poco ocurre porque la sardina mayormente es capturada

por la flota pesquera industrial, que la procesa para elaborar harinas…

Esto sólo genera que las cientos y miles de toneladas extraídas del océano sean

mal pagadas al pescador.

Otro ejemplo es la jaiba, cuando está en su proceso de muda y se le conoce

como “jaiba suave”. Se trata de la captura de una especie que se reproduce con

facilidad e involucra a familias y comunidades enteras, además de que no se

desperdicia nada del crustáceo.

5. Consideración

No consumas aquellos depredadores que se encuentran arriba de la cadena alimenticia

y que están seriamente amenazados, presentan un desarrollo lento, de

madurez retrasada y de descendencia poco numerosa. Como el tiburón.

Evita las especies que el mercado demanda, como el atún.

Respeta aquellas especies que se encuentran en veda temporal o permanente

como el caracol Caribe, que tiene una veda muy estricta y sus poblaciones están

en estados críticos en nuestro país.

Toma en cuenta que en México las especies de marlín, pez vela y espada

se encuentran reservadas únicamente a la pesca deportiva. Considera esto al

llegar a un restaurante y que te ofrezcan cualquiera de éstas en el menú.

6. Beneficios

Al respetar esta cadena alimenticia y agregar valor al trabajo de las comunidades

pesqueras (para quienes por generaciones el mar ha sido su única o principal

forma de vida), estás incentivando al pescador en pequeña escala a pescar de

forma responsable como lo aprendió de sus ancestros.

Para más información:

@buena_pesca


51

Las mantas

regresaron

No se sabe cuáles son las razones de su llegada

ni cuánto tiempo se quedarán… Lo

cierto es que desde hace algunos meses las

mantas gigantes regresaron al Mar de Cortés, específicamente

a una zona conocida como La Reina, al

norte de la isla Cerralvo, en Baja California Sur.

La última vez que se registraron avistamientos

fue entre 2002 y 2003 (aunque existen reportes

fechados en 2016), y pese a que se desconocen

las causas de su desaparición, estamos ante una

oportunidad única.

Es momento de unir esfuerzos para desarrollar

e implementar en la región prácticas responsables

de turismo relacionadas con buceo, esnórquel y anclaje

de embarcaciones. Además, es fundamental concientizar

a los pescadores sobre la importancia de proteger a

estas especies y el ecosistema en el que habitan.

Queremos que

se queden.

Queremos cuidarlas.

¡Bienvenidas al Mar

de Cortés!

Con información e imágenes de ECO: Ecosistemas y Conservación, dirigida por Jenny Rodríguez y Arturo Ayala Bocos.

ECO: Ecosistemas y Conservación


Isla Espíritu Santo, en el Mar de Cortés (Baja California Sur). I Foto: Mario Gómez.

www.endefensadelosmares.org

@codemarmx